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Flujos de capital privado: África subsahariana en la mira de los inversionistas

Author(s):
International Monetary Fund. External Relations Dept.
Published Date:
February 2008
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En el segundo semestre de 2007, dos países africanos lograron ingresar en los mercados internacionales de capital, lo cual confirma la creciente confianza de los inversionistas en las perspectivas y resultados económicos de África subsahariana. Según las últimas proyecciones del FMI África crecerá un 7,0% en 2008 frente a 6,0% en 2007.

El primer país fue Ghana, en septiembre de 2007, mediante una emisión de bonos por US$750 millones, que recibió ofertas por más de US$3.200 millones. El siguiente fue Gabón, que—pese a la creciente volatilidad de los mercados—emitió bonos en diciembre por valor de US$1.000 millones para reembolsar la deuda con Club de París, con unas condiciones muy similares a las de Ghana.

Estas ventas de bonos son el resultado lógico del creciente interés de los inversionistas en África, y en general en los países emergentes y en desarrollo. La economía de África subsahariana (AS) ha mejorado mucho; la región está registrando la mayor tasa de crecimiento y la menor inflación de los últimos 30 años.

Los países de AS han mejorado mucho sus políticas económicas, han recibido un importante alivio de la deuda en el marco de los programas PPME y IADM, y el entorno externo es favorable. Es por ello que los inversionistas están acudiendo cada vez más a la región en busca de rendimientos, diversificación y potencial, pese a algunos estallidos recientes de violencia en Chad y Kenya.

Tenencias extranjeras

Además de recaudar fondos en los mercados internacionales de capital, varias economías africanas maduras en proceso de estabilización—que han logrado una apreciable estabilidad macroeconómica y sostenibilidad de la deuda—han colocado bonos de Tesorería en su moneda con inversionistas extranjeros. Al 30 de junio de 2007, los extranjeros poseían cerca del 11% de la deuda pública en moneda nacional de Ghana: más de US$400 millones. Asimismo se informa que los extranjeros poseen más del 14% de la deuda pública en moneda nacional de Zambia y una participación importante en Tanzanía y Uganda.

Este aumento del interés inversor en AS ofrece grandes oportunidades pero también plantea importantes desafíos. Las oportunidades son obvias. Puesto que los donantes internacionales aún no han cumplido su promesa de Gleneagles de duplicar la ayuda para que los países de bajo ingreso cumplan los Objetivos de Desarrollo del Milenio, los fondos privados brindan a estos gobiernos una fuente alternativa e inmediata para financiar grandes proyectos, entre ellos urgentes necesidades de infraestructura.

Si estas nuevas fuentes de financiamiento mediante deuda no se administran bien, los países de AS podrían sufrir una nueva crisis de la deuda. Por lo tanto, esos países deberán velar por que el nuevo endeudamiento no socave su recién recuperada sostenibilidad. Será vital una buena gestión de la deuda externa y de la deuda total, así como de las finanzas públicas, para que los recursos obtenidos en préstamo se utilicen con eficacia.

Sostenibilidad de la deuda

En los planes económicos de los países de AS la sostenibilidad de la deuda deberá ser primordial. Puesto que la distinción entre deuda externa e interna está desapareciendo, se debe prestar atención al total de la deuda. Los países de AS necesitan sistemas que les permitan elegir entre diversas opciones de deuda según sus objetivos de política económica.

Para que el gasto financiado mediante préstamos resulte eficiente es esencial reforzar la gestión financiera pública. Los países de AS también necesitan acrecentar la base de inversionistas nacionales para la deuda en moneda nacional a fin de que las entradas o salidas repentinas de capital no desestabilicen el mercado.

Con la estrecha colaboración del Banco Mundial, el FMI ayuda a los países de AS a reforzar la capacidad de gestión de las finanzas públicas y de análisis de sostenibilidad de la deuda. El marco de sostenibilidad de la deuda externa desarrollado por el FMI y el Banco Mundial puede ayudar a detectar vulnerabilidades precozmente y a orientar las políticas para impedir la reaparición de crisis.

Financiamiento del desarrollo

Pese a la creciente importancia del financiamiento no concesionario, el financiamiento concesionario debe seguir siendo la fuente principal de financiamiento del desarrollo en el futuro previsible. El desafío corresponde más a los donantes que a los receptores: estos no solo deben incrementar el apoyo, de conformidad con los compromisos internacionales, sino también hacerlo de manera más previsible y oportuna.

Otro factor a considerar en los países de AS es la creciente importancia de los acreedores emergentes, como China; los principales desafíos en este caso son la transparencia y la integración a los marcos macroeconómicos y de sostenibilidad de la deuda de cada país.

En última instancia, el financiamiento del sector privado—incluida la IED no creadora de deuda—resultará clave para financiar el crecimiento sostenible de AS. Para ello será esencial que siga mejorando el clima de negocios a fin de alentar a los inversionistas internacionales para que suministren dinero no solo a los gobiernos sino también al sector privado de África subsahariana.

John Wakeman-Linn y Piroska Nagy

FMI, Departamento de África

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