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Estudios del FMI: El G-7 se prepara para el envejecimiento de la población

Author(s):
International Monetary Fund. External Relations Dept.
Published Date:
January 2008
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Debido al aumento de la longevidad, a la disminución de las tasas de fecundidad y a la jubilación de la generación de posguerra, las economías avanzadas tendrán que gastar más en los ciudadanos de la tercera edad durante las próximas décadas y deberían prepararse fortaleciendo su situación financiera a corto plazo.

Para 2050 la población de los siete principales países industriales—Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón y el Reino Unido (conocidos como el Grupo de los Siete, o G-7)—se habrá empequeñecido y habrá envejecido considerablemente. La razón entre la población de la tercera edad y la población activa (conocida como tasa de dependencia por vejez) se duplicará, según lo proyectado, agudizando mucho la presión fiscal.

En promedio, esta tendencia incrementaría el gasto del gobierno general 4 puntos porcentuales del PIB durante los próximos 45 años, aunque con variaciones sustanciales entre países.

Esperanza de vida

Según las proyecciones de las Naciones Unidas, entre 2005 y 2050 la población de la tercera edad del G-7 crecerá en promedio 80% (véase el gráfico 1). De acuerdo con los cálculos de Eurostat, en la Unión Europea la esperanza de vida se prolongará alrededor de seis años durante las próximas cinco décadas. Dada la estructura etaria de las poblaciones europeas, la tasa de dependencia por vejez se duplicaría hasta rondar el 50% a causa de una pequeña reducción de la población activa y de un fuerte aumento de la población inactiva.

Gráfico 1Una generación cada vez más canosa

La población en la tercera edad crecerá en los países del G-7, junto con el gasto que requiere, a medida que se jubile la generación de posguerra, cuya longevidad es más prolongada.

Citation: 37, 1; 10.5089/9781451943382.023.A005

Fuentes: Naciones Unidas; Comité de Política Económica de la Unión Europea; Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos.

1Aumento del gasto por envejecimiento en comparación con 2005.

2Crecimiento acumulativo proyectado de la población en la tercera edad.

Eso significa que el gasto público necesario a causa del envejecimiento de la población deberá subir en promedio 4 puntos porcentuales del PIB durante los próximos 45 años. Las diferencias estimadas entre países son significativas: en Canadá el aumento sería de 9 puntos porcentuales, mientras que en Italia y Japón rondaría los 2 puntos porcentuales. El grueso del incremento sería absorbido por la atención de la salud, y el resto, por los cuidados a largo plazo y las pensiones.

Puntos clave

La cuestión: ¿Cuánto pesarán el prolongamiento de la longevidad, la disminución de la fecundidad y la jubilación de la generación de posguerra en las finanzas públicas de los países del G-7 durante los próximos años? ¿Y cuánta disciplina fiscal requerirán?

Los hechos: En estos países el gasto generado por el envejecimiento de la población subirá en promedio 4 puntos porcentuales del PIB durante los próximos 45 años. Para conservar la sostenibilidad fiscal a largo plazo, habrá que mejorar los saldos fiscales primarios entre 4 y 4½ puntos porcentuales del PIB en relación con 2005.

Consideraciones de política: Será necesario afianzar la posición fiscal, sobre todo saneando las finanzas públicas. Cuanto antes se hagan los ajustes, menos gravosos serán para el crecimiento a largo plazo.

No es sencillo evaluar el impacto de este cambio en la sostenibilidad de las finanzas públicas debido a la incertidumbre de los pronósticos relacionados con el avance tecnológico, la situación demográfica, la oferta laboral y el crecimiento de la productividad a largo plazo, y sobre todo la solidez del vínculo entre el envejecimiento y el costo de la atención médica. La comparación entre países también se complica debido a diferencias metodológicas.

Con todo, se proyecta una relación más bien estrecha entre el crecimiento de la población en la tercera edad y el gasto que requerirá. Pero la incertidumbre que rodea las proyecciones de gasto a largo plazo hace pensar que la política fiscal debería reconocer los riesgos al alza para las proyecciones y prestar más atención a las hipótesis más pesimistas.

Ajuste fiscal

Hemos utilizado dos indicadores de la evolución de la sostenibilidad fiscal nacional y evaluado el impacto de la política económica. (Los detalles figuran en el documento No. 07/187 de la serie “IMF Working Papers”.)

En ambos casos, el ajuste fiscal estimado necesario para la sostenibilidad fiscal a largo plazo (es decir, la estabilización de la deuda fiscal a un nivel permanentemente sostenible) es profundo en todos los países, ya que exige mejorar el saldo fiscal primario (o sea, el ingreso menos el gasto no financiero) entre 4 y 4½ puntos porcentuales del PIB, en promedio, en relación con 2005.

Casi dos tercios del ajuste fiscal se deben al aumento previsto del gasto vinculado al envejecimiento, y el tercio restante refleja intereses sobre la deuda pública. Las brechas primarias más grandes se presentan en Japón (que registra el déficit primario más profundo y un nivel elevado de deuda en 2005) y Estados Unidos (a causa de una combinación de déficit primario elevado y fuertes aumentos proyectados del gasto por envejecimiento). La brecha primaria más pequeña es la de Canadá, cuyo superávit primario de 5,5% del PIB contribuye a compensar el impacto que tendría la drástica suba prevista del gasto vinculado al envejecimiento.

Mejora reciente

Las tendencias de los años anteriores a 2005 fueron preocupantes. De hecho, excepto en Japón, la situación fiscal de todos los países empeoró alrededor de 2,7 puntos porcentuales del PIB entre 2001 y 2005. E incluso en Japón, donde la sostenibilidad fiscal mejoró, el saldo fiscal de fines de 2005 era insostenible.

La causa principal fue el deterioro del saldo fiscal primario, que perdió 2,8 puntos porcentuales del PIB. Los casos más graves fueron Estados Unidos y el Reino Unido, cuyo saldo fiscal disminuyó 5½ puntos porcentuales del PIB.

La deuda pública también contribuyó a ensanchar las brechas primarias en 2001–05, pero mucho menos que el saldo fiscal. Sin embargo, desde 2005 la situación fiscal mejoró considerablemente, aunque la incertidumbre en torno a los saldos fiscales estructurales impide afirmar con certeza que la mejora perdurará.

La mayor parte de los países del G-7 lanzaron hace poco reformas sustanciales para contener el crecimiento del gasto público vinculado al envejecimiento, y progresaron más con las pensiones que con la atención de la salud. Por ejemplo, durante el último quinquenio Alemania, Francia, Italia y Japón aprobaron reformas jubilatorias que generarán ahorros considerables. Pero habrá que profundizar las reformas estructurales o la consolidación fiscal en otros ámbitos. Alemania y Japón también tienen planificadas nuevas reformas de la atención de la salud.

Postergar el ajuste fiscal es costoso

Cuanto antes comience el ajuste fiscal, más se afianzarán la sostenibilidad fiscal y el crecimiento a largo plazo (véase el gráfico 2). Consideramos dos posibilidades:

Gráfico 2Cuanto antes, mejor

Frente a la subida del costo del envejecimiento de la población, el ajuste inmediato de la política fiscal es mejor para el producto a largo plazo.

(Desviación respecto de la postergación del ajuste, en puntos porcentuales)1

Citation: 37, 1; 10.5089/9781451943382.023.A005

Fuente: Simulaciones con el Modelo Fiscal Mundial del FMI.

1 Diferencia en puntos porcentuales entre el crecimiento acumulativo del PIB real con un ajuste inmediato y con un ajuste postergado.

Ajuste inmediato. Si los países ajustan su política fiscal en los próximos cinco años, el costo para la actividad económica será considerablemente menor y el producto a largo plazo subirá, lo cual significa que estas economías crecerán en promedio 0,3 puntos porcentuales más por año durante el próximo decenio.

Ajuste postergado. Si estos países postergan el ajuste 10 años, su deuda pública se incrementará significativamente. La única excepción es Canadá, que parte de un fuerte superávit primario y podrá reducir la deuda progresivamente aun si demora la consolidación fiscal. Además, diferir el ajuste y permitir la acumulación de deuda pública también exige grandes superávits primarios constantes para poder hacer frente a un costo mayor en intereses.

En promedio, el saldo primario necesario para la estabilización sostenible de la deuda pública es 1,1 punto porcentual del PIB más alto a largo plazo si se posterga el ajuste. Por último, la demora reducirá el crecimiento económico durante los próximos 10 años a causa de un efecto creciente de desplazamiento y un aumento pronunciado de los impuestos sobre la nómina.

A largo plazo, el estímulo del crecimiento gracias al ajuste inmediato generará un PIB alrededor de 2% mayor. El aumento del producto a largo plazo responde a una oferta de mano de obra más abundante (ya que los impuestos sobre la nómina serán más bajos) y a una inversión más intensa (ya que la deuda y los efectos de desplazamiento no serán tan graves).

En suma, el ajuste fiscal inmediato produciría un aumento permanente del producto económico equivalente más o menos a 2% del PIB en promedio. Posponerlo exigirá en última instancia un ajuste más fuerte para restablecer la sostenibilidad. Dado el riesgo de que la presión del gasto fiscal se agudice, actuar de inmediato también daría más margen para absorber un gasto por envejecimiento inesperadamente alto.

David Hauner, Daniel Leigh y Michael Skaarup

FMI, Departamento de Finanzas Públicas

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