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Ciclo económico mundial: Por un crecimiento estable, incesante y vigoroso

Author(s):
International Monetary Fund. External Relations Dept.
Published Date:
November 2007
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Entre 2004 y 2006, la economía mundial creció a una velocidad desconocida desde fines de los años sesenta y comienzos de los setenta. El producto mundial subió en promedio 5,2% por año (gráfico). Neutralizando el aumento de la población en edad activa, el crecimiento mundial fue de 3¼%, apenas por debajo del nivel registrado en la década de 1960.

Este crecimiento no solo ha sido alto, sino también más estable, pese a que un porcentaje creciente de la economía mundial está vinculado a economías de mercados emergentes y en desarrollo, que pueden ser más volátiles.

La edición de octubre de 2007 de Perspectivas de la economía mundial dedica un capítulo —titulado “La dinámica cambiante del ciclo económico mundial”— a analizar los cambios de la volatilidad del producto y la resiliencia de las expansiones. El estudio abarca un amplio espectro de regiones y países, y busca determinar cuánto ayudaron las medidas de política a lograr una reducción duradera de la volatilidad.

¿Una nueva época dorada?

En varios sentidos importantes, la economía mundial ha presentado últimamente una mayor estabilidad que la observada incluso en los años sesenta, época dorada de crecimiento vigoroso y estable. En particular, en la mayoría de los países la volatilidad del producto ha disminuido un tercio desde entonces. Además, el crecimiento está distribuido de manera más uniforme y es una realidad en casi todos los países.

¿Una nueva época dorada?

Fuente: FMI, Perspectivas de la economía mundial.

1El índice de volatilidad del producto es la desviación estándar móvil en 10 años del crecimiento destendenciado del PIB real en un país típico (ubicado en la mediana). La dispersión del crecimiento se mide como la desviación estándar del crecimiento destendenciado del PIB real en la muestra de 133 países.

Puntos clave

Antecedentes: Desde 2004 la economía mundial ha crecido mucho más rápido que en las tres últimas décadas. La expansión está más generalizada a escala mundial y es más estable.

El análisis: La disminución de la volatilidad del producto y la consecuente prolongación de las expansiones económicas son resultado de mejores políticas monetarias y fiscales, y de una mejor calidad institucional; a su vez, estas seguramente mantendrán baja la volatilidad en el futuro.

Implicaciones: Lamentablemente, no se puede descartar la posibilidad de alguna recesión porque la volatilidad sea baja. El final abrupto del crecimiento estable y vigoroso de los años sesenta y principios de los setenta, más la crisis asiática de los años noventa, son un recordatorio de lo que puede suceder si las autoridades no responden a los nuevos riesgos y desafíos.

La estabilidad se afianzó sobre todo en las economías avanzadas, que experimentaron largas expansiones tras los años setenta y la desinflación de principios de los años ochenta.

Por el contrario, la estabilización del producto de los países en desarrollo fue más gradual y moderada. Hasta comienzos de esta década, estos países sufrieron a menudo crisis profundas y a veces repetidas, vinculadas ya sea a la deuda (especialmente en América Latina y África) o al sector bancario o cambiario (en Asia, Europa central y oriental y América Latina). Algunos países también experimentaron una gran volatilidad al dejar atrás la planificación central para transformarse en economías de mercado. En promedio, en las economías en desarrollo sigue habiendo más del doble de volatilidad del producto que en las economías avanzadas.

Mejoras institucionales

El estudio del FMI sugiere que la firme perdurabilidad de las expansiones y la escasa volatilidad del producto se deben en gran medida a cambios que probablemente resulten permanentes. En particular, alrededor de un tercio de la estabilización total de las fluctuaciones del producto a lo largo del tiempo podría atribuirse a la mejora de la política monetaria. Otros factores que contribuyeron fueron la adopción de políticas fiscales más estables en las economías avanzadas, y la liberalización comercial y las amplias mejoras institucionales en las economías en desarrollo.

La disminución de la volatilidad del producto mundial desde los años sesenta se debe mucho a la disminución de la volatilidad del consumo, no de la inversión. Por eso es necesario tener en cuenta los factores que afectan al comportamiento del consumidor, como la creciente disponibilidad de financiamiento, que ayuda a suavizar el consumo con el correr del tiempo.

Los riesgos persisten

Pese a estos avances, la estabilidad no está garantizada. El bajo promedio de volatilidad no significa que no habrá recesiones ocasionalmente, y la globalización comercial y financiera es fuente de nuevos riesgos y vulnerabilidades. Las pérdidas recientes originadas en el mercado estadounidense de las hipotecas de alto riesgo plantean la posibilidad de una contracción mundial del crédito.

Otros focos importantes de riesgo podrían ser los desequilibrios mundiales en cuenta corriente y los vínculos entre políticas monetarias y prudenciales y los auges sostenidos de precios de los activos.

Martin Sommer y Nikola Spatafora

FMI, Departamento de Estudios

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