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Perspectivas regionales: América Central aspira a un crecimiento más vigoroso

Author(s):
International Monetary Fund. External Relations Dept.
Published Date:
September 2007
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La situación es mejor en América Central. Tras años de agitación política, se han registrado importantes avances económicos en medio de una mayor estabilidad política y condiciones mundiales favorables. El PIB real se ha recuperado (cuadro), la inflación permanece bajo control pese al repunte de los precios del petróleo y las exportaciones han sido vigorosas. Pero persiste la pobreza generalizada, y los pequeños países que conforman la región—que sigue siendo vulnerable a fenómenos que escapan a su control—tienen que elevar la productividad y afianzar las finanzas públicas y el sector financiero. En junio, las autoridades financieras de la región acordaron nuevas reformas económicas.

El objetivo primordial es reducir la pobreza. Las tasas medias de crecimiento de la última década han sido inferiores a los niveles sin precedentes de los años sesenta y setenta, y el crecimiento regional ha sido menor que en las economías de mercados emergentes más dinámicas, especialmente las de Asia. Solo Costa Rica, Panamá y la República Dominicana han logrado aumentar el PIB per cápita por encima de los niveles de fines de los años setenta, y solo en Costa Rica ha disminuido sustancialmente la pobreza. Para sacar a la gente de la pobreza y mejorar considerablemente su nivel de vida será esencial abordar los problemas relacionados con el crecimiento económico.

Pero para mantener el crecimiento sólido, la región también tiene que subsanar aspectos vulnerables de su economía, y así lo acordaron las máximas autoridades financieras de la región durante la Sexta Conferencia Regional Anual sobre Centroamérica, Panamá y la República Dominicana realizada hace poco en Costa Rica. En un comunicado emitido el 29 de junio, las autoridades indicaron que la región debe “aprovechar las actuales condiciones económicas favorables para enfrentar el desafío de consolidar el crecimiento, reducir los aún elevados niveles de pobreza y disminuir su vulnerabilidad ante shocks adversos”.

Calidad institucional

El aumento del crecimiento en América Central dependerá en buena parte de la capacidad de los países para elevar la productividad. Durante 1960–2005, los aumentos de la producción por trabajador se debieron casi exclusivamente a la mayor inversión en bienes de capital y no a mejoras de la productividad; además, las diferencias de crecimiento en ciertos subperíodos y entre los países estuvieron muy vinculadas a diferencias en el aumento de la productividad.

Muchos estudios sobre las fuentes de crecimiento en los países en desarrollo señalan que el fortalecimiento institucional incentiva la productividad. De hecho, según una simulación, si se elevara la calidad global de las instituciones (en aspectos como la eficacia del gobierno, el control de la corrupción, la inestabilidad política y la violencia, la carga regulatoria, la voz y la rendición de cuentas y el estado de derecho) al nivel de Chile, el crecimiento podría aumentar medio punto porcentual al año en los países que cuentan con instituciones relativamente sólidas (Costa Rica) y en 3 puntos porcentuales o más en los países con instituciones relativamente deficientes (Guatemala, Honduras y Nicaragua).

La labor conjunta para mejorar las instituciones y el clima empresarial en la región también es esencial para asegurarse de que el Tratado de Libre Comercio de Centroamérica-Estados Unidos y el posible Acuerdo de Asociación con la Unión Europea den como fruto las mejoras previstas de la productividad y beneficios tangibles para todos.

Se han reforzado las políticas macroeconómicas, pero los altos niveles de deuda y las obligaciones futuras, en especial las prestaciones por jubilación, crean vulnerabilidad en las finanzas públicas. Deben adoptarse nuevas medidas para reducir los niveles de deuda, que—salvo en Guatemala—siguen siendo elevados y a fines de 2006 equivalían, en promedio, al 47% del PIB. Además, debe seguir aumentando el ingreso tributario para atender las apremiantes necesidades sociales y de inversión, pero sin descuidar la viabilidad fiscal.

La consolidación a largo plazo de los sistemas de pensiones es un componente esencial de esta estrategia. Si bien las condiciones demográficas son más favorables que en países con índices de natalidad bajos o decrecientes, la población envejecerá significativamente, y la relación entre la población en edad laboral y los ancianos, por ejemplo, se reducirá de alrededor de ocho, en la actualidad, a menos de tres en 2050, con lo cual los sistemas dejarán de ser viables. No hay una solución universal, pero en la mayoría de los países el logro de la sostenibilidad requiere una combinación de mayores tasas impositivas, aumento de la edad de jubilación y reducción de las prestaciones.

Deuda más segura

Otra condición básica para la sostenibilidad es la adopción de estructuras de deuda más “seguras”. La denominación monetaria, la composición de los vencimientos, la estructura de capital y la capacidad de pago son factores importantes para determinar la posibilidad de una crisis, y en muchos casos el balance del sector público presenta importantes descalces en estas áreas. Un análisis de las estructuras de deuda soberana en América Central indica que en general la proporción de deuda a corto plazo en la región es menor que en el resto de América Latina, pero que la proporción de deuda en moneda extranjera es mayor. A tono con la evolución general de los mercados emergentes, la región logró hace poco reducir la concentración crediticia en moneda extranjera y ampliar levemente la estructura de vencimientos. Estas medidas deberán continuar.

Reducción de la inflación y marco de política monetaria

La inflación ha bajado, pero será difícil reducirla a niveles similares a los de los socios comerciales de la región. En pos de este objetivo, los países han avanzado mucho en el fortalecimiento de los mecanismos institucionales para formular e instrumentar la política monetaria. La nueva legislación de banca central ha dado más autonomía a las autoridades monetarias y ha permitido a las instituciones centrarse más en mantener la estabilidad de precios. También se ha restringido la intervención política directa en las decisiones del banco central y en el financiamiento monetario del déficit fiscal.

Crecimiento constante

El PIB real de América Central ha mejorado en forma ininterrumpida en los últimos tres años, y para 2008 se pronostica un crecimiento aún sólido pero un poco más lento.

200420052006Proy.

2007
Proy.

2008
América Central4,15,26,45,85,0
Costa Rica4,35,97,96,05,0
El Salvador1,82,84,24,54,5
Guatemala3,23,54,94,84,3
Honduras5,04,15,54,83,4
Nicaragua5,14,03,74,24,7
Panamá7,56,93,78,58,8
República Dominicana2,09,310,78,04,5
Fuente: FMI, base de datos de Perspectivas de la economía mundial.
Fuente: FMI, base de datos de Perspectivas de la economía mundial.

Pero aún hay deficiencias en el marco de política monetaria. Los esfuerzos por mantener la estabilidad de precios y preservar el valor de la moneda nacional en el exterior plantean dudas con respecto a los objetivos fijados, generan conflictos políticos (como en el caso de las fuertes afluencias de capital) y menoscaban la credibilidad de los bancos centrales. Sigue habiendo un vínculo potencialmente fuerte entre el ciclo político y las decisiones monetarias, pues el Poder Ejecutivo aún tiene bastante libertad para destituir la directiva del banco central. Además, los bancos centrales en general aún carecen de autonomía financiera porque no suelen existir disposiciones legales para proteger la integridad de su capital, con gran menoscabo de la eficacia y la credibilidad de la política monetaria. Se precisa avanzar en estas áreas en el curso de los próximos años.

Desarrollo del sistema financiero

El sector financiero de la región está dominado por los bancos, y—salvo en Panamá, donde la relación activos bancarios/PIB es del 250%—hay mucho margen de expansión. Los mercados de capital están poco desarrollados en toda la región, y los índices de cotización de acciones y bonos empresariales suelen ser inferiores a 10. Los inversionistas institucionales (fondos de pensiones, fondos comunes de inversión y compañías de seguros) intermedian apenas una fracción del ahorro nacional.

No hay una manera sencilla de desarrollar los mercados de capital riesgo y de bonos empresariales, pero hay un buen margen para ampliar los mercados de deuda pública, sobre todo si se mejoran las instituciones y operaciones. En la mayoría de los países será importante también formular y aplicar una estrategia de gestión de deuda a mediano plazo y mejorar la capacidad técnica de las unidades que la administran. Costa Rica, El Salvador y Panamá han avanzado en tal sentido en los últimos dos años. A su vez, el mayor desarrollo y liquidez de los mercados de deuda pública facilitaría una conducción más eficaz de la política monetaria en los países que tienen moneda propia.

Es la hora de reformar

Como dijo hace poco el Subdirector Gerente del FMI, Murilo Portugal, en una intervención en San José, Costa Rica, América Central debe aprovechar la buena coyuntura mundial para hacer reformas ahora, y recordó que “el techo de la casa hay que repararlo durante los días de sol”.

Alfred Schipke

FMI, Departamento del Hemisferio Occidental

Ese artículo se basa en el informe América Central: Crecimiento económico e integración (Occasional Paper No. 257), compilado por Dominique Desruelle y Alfred Schipke.

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