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Análisis del FMI: Cómo aprovechar la globalización financiera

Author(s):
International Monetary Fund. External Relations Dept.
Published Date:
September 2007
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Los flujos de capital a los mercados emergentes y los países en desarrollo pronto superarán US$1 billón. Estudios recientes del FMI señalan que la mayoría de los países se beneficiarán de la inversión extranjera directa (IED), pero que debería liberalizarse la entrada de otros flujos.

La globalización financiera, que está aquí para quedarse, afectará en distinto grado a casi todos los países. En los últimos 20 años, los aumentos más rápidos de los flujos financieros ocurrieron en los países avanzados, pero la integración financiera también se ha afianzado en los mercados emergentes y los países en desarrollo (gráfico).

Incluso los países que han tratado de “nadar contra la corriente” de la globalización financiera mediante la aplicación de amplios controles de capital han registrado cierto aumento en el tamaño de sus activos y pasivos externos.

La globalización financiera es el grado en que están vinculados los países en razón de sus tenencias internacionales. ¿Debe considerársela como una oportunidad para que los países financien proyectos de inversión que estimulan el crecimiento? ¿O es una fuente potencial de volatilidad y crisis? ¿Qué indican las investigaciones de los últimos años? En un documento titulado “Reaping the Benefits of Financial Globalization”, el Departamento de Estudios del FMI hace un balance de los efectos conocidos de la globalización financiera.

Los datos de los últimos 30 años arrojan dos conclusiones básicas. En primer lugar, se corrobora la opinión de que los países tienen que sopesar detenidamente los riesgos y las ventajas de la libre circulación de capitales. Mientras que las economías avanzadas en general se benefician de ese libre movimiento, los países de mercados emergentes y en desarrollo deben cerciorarse de cumplir ciertas condiciones mínimas—como la calidad de las instituciones y las políticas y el grado de desarrollo del sistema financiero interno—antes de abrir la cuenta de capital. Si no, podría sobrevenir la volatilidad macroeconómica.

Puntos clave

La cuestión: La globalización financiera, ¿es ante todo una oportunidad para distribuir el riesgo entre los países y financiar proyectos de inversión que estimulan el crecimiento o es una fuente potencial de volatilidad y crisis?

Consideraciones: La apertura a la IED desde etapas tempranas suele ser beneficiosa para todos los países, pero al permitir la entrada de flujos a corto plazo y creadores de deuda deberían tenerse en cuenta el grado de desarrollo del mercado financiero, la percepción de calidad institucional y las políticas macroeconómicas del país. Empero, demorar la apertura también acarrea costos.

Implicaciones: La liberalización de la cuenta de capital debe ser parte de un conjunto más amplio de reformas que abarquen el marco de política macroeconómica, el sistema financiero interno y la regulación prudencial del país.

En segundo lugar, una cautela excesiva también implica costos. La apertura de la economía a la inversión extranjera puede de por sí tener efectos positivos en la eficiencia y el crecimiento, como por ejemplo el desarrollo del sector financiero nacional.

Efectos de la globalización financiera

En teoría, la apertura de la economía a la inversión externa debería ser muy ventajosa. La globalización financiera alienta la distribución del riesgo a escala internacional, estabiliza el gasto de los hogares y del gobierno (porque permite complementar el capital interno con capitales internacionales si los ingresos no son suficientes) y fomenta el crecimiento económico.

Pero en la práctica las ventajas son menos nítidas. Si bien la distribución del riesgo ha beneficiado a los países avanzados, no se observa lo mismo en los países de mercados emergentes y en desarrollo. La mayor integración financiera a escala mundial también ha agravado la volatilidad, pero solo en los países con sectores financieros e instituciones deficientes.

Los datos de crecimiento también son ambiguos. Es cierto que la IED estimula el crecimiento a largo plazo (un incremento de la IED equivalente a 10 puntos porcentuales del PIB genera un aumento medio del crecimiento de 0,3 puntos porcentuales), pero el efecto de la deuda en el crecimiento depende de si el dinero se aprovecha bien, y eso a su vez depende de las políticas y las instituciones del país.

Del estudio se infieren varios factores que probablemente influyen en la forma en que la globalización financiera incide en la volatilidad y el crecimiento económico.

Desarrollo del sector financiero. Los mercados financieros bien desarrollados ayudan a moderar los altibajos provocados por las súbitas entradas y salidas de flujos.

Calidad institucional. La solidez de las instituciones—estado de derecho, ausencia de corrupción y eficiencia general del gobierno—es decisiva para encauzar los flujos financieros hacia la IED y la inversión de cartera. Un marco institucional sólido facilita la distribución del riesgo a escala internacional e incentiva el crecimiento económico.

Políticas macroeconómicas sólidas. Si las políticas macroeconómicas son deficientes, la apertura financiera puede desembocar en endeudamiento excesivo y acumulación de deuda, dos factores que agravan el riesgo de crisis.

Integración comercial. Los países en los que hay apertura comercial suelen estar menos expuestos a los repentinos cambios de sentido de los flujos y de la cuenta corriente. La apertura comercial también puede atenuar las crisis al facilitar la recuperación económica.

Además, la globalización financiera no parece incrementar la vulnerabilidad a las crisis. De hecho, estas son menos frecuentes en las economías abiertas que en las que restringen los flujos de capital. Se estima además que los países con apertura financiera y que cuentan con sistemas financieros bien desarrollados, instituciones y políticas sólidas y comercio abierto son menos propensos a las crisis.

Los controles de capital tienen costos

La apertura de las economías debe ser cautelosa, pero las autoridades deben recordar que mantener los controles de capital supone fuertes costos para la economía.

Menos comercio internacional. Hay pruebas contundentes de que los controles de capital propician el fraude en la facturación. Y estudios recientes indican que los controles incrementan el costo de participar en el comercio internacional, aun para las empresas que no tratan de evadir los controles.

Encarecimiento del costo del capital. Los controles complican y encarecen para las empresas pequeñas la tarea de captar capital. Además, en los países con controles el costo de endeudamiento de las multinacionales es un 5% más alto, en promedio, que en los países que carecen de controles.

Distorsión de la economía. Los controles de capital tienden a distorsionar el comportamiento económico porque invitan a la evasión. El resultado puede ser una desigualdad de condiciones que premia los contactos de las empresas y no su eficiencia.

Costos administrativos. El gobierno tiene que destinar recursos sustanciales a vigilar el cumplimiento y a actualizar los controles para subsanar vacíos y limitar la evasión.

Los líderes

Los países de alto ingreso han sido los principales impulsores del aumento mundial de la globalización financiera.

(Activos y pasivos externos brutos, porcentaje del PIB)

Citation: 36, 11; 10.5089/9781451973525.023.A004

Fuente: FMI, Perspectivas de la economía mundial.

En general, la liberalización de la cuenta de capital debe formar parte de un conjunto más amplio de reformas que abarque el marco de política macroeconómica, el sistema financiero interno y la regulación prudencial del país. Concretamente, los flujos a largo plazo y que no crean deuda, como la IED, deben liberalizarse antes de las afluencias a corto plazo que sí crean deuda.

Nuestros resultados empíricos respaldan este enfoque. La apertura a la IED beneficia a casi todos los países, aun si los fundamentos económicos no son sólidos. Pero antes de liberalizar otros tipos de flujos, los países tienen que analizar detenidamente si reúnen las condiciones mínimas que permiten aprovechar las ventajas netas de la globalización financiera.

Todos los países deben aprovechar la globalización financiera, pero antes de abrir la cuenta de capital los gobiernos deben examinar el grado de desarrollo financiero e institucional del país. Y deben también sopesar los riesgos de la apertura con los costos de eficiencia derivados de los controles de capital.

De cara al futuro

Es cierto que la liberalización debe ser cautelosa si los fundamentos internos no son sólidos, pero las ventajas netas que los países pueden obtener de la integración financiera tenderán a multiplicarse en el futuro.

Primero, la estructura de los mercados se asienta cada vez más sobre los capitales, factor que tiende a incentivar la distribución del riesgo a escala internacional y el crecimiento económico.

Segundo, muchos países de mercados emergentes han reformado sus economías en años recientes y han superado los umbrales en que las ventajas de la globalización financiera empiezan a justificar los riesgos.

Estos factores deberían ayudar a los países a explotar las ventajas de la globalización financiera en el futuro.

Paolo Mauro y Jonathan D. Ostry FMI, Departamento de Estudios

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