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Políticas: Refuerzo de la supervisión que ejerce el FMI: El FMI afina sus técnicas de análisis del tipo de cambio

Author(s):
International Monetary Fund. External Relations Dept.
Published Date:
March 2007
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El yen y el comercio exterior. Las relaciones comerciales Estados Unidos-China. Las estrategias de cobertura. Los préstamos hipotecarios de alto riesgo. ¿Cuál es el denominador común? Todos afectan los tipos de cambio en el complejo mundo actual de fronteras abiertas y libre circulación del capital. Cuando se creó el FMI hace más de 60 años, recibió el cometido de fomentar la estabilidad cambiaria. Pero, entonces, los tipos de cambio eran fijos y respaldados por el oro. En el mundo de hoy, muchos países han adoptado tipos de cambio flexibles, y los mercados determinan su valor. En otros países funcionan diversas modalidades de paridad fija con intervenciones para mantener un tipo de cambio determinado.

Las evaluaciones multilaterales ofrecen un valioso punto de comparación para las evaluaciones bilaterales.

El FMI brinda asesoramiento a los países miembros sobre el manejo del tipo de cambio a través de un diálogo de políticas conocido como supervisión. En los últimos años, ha recibido numerosos pedidos de que sea más estricto con países que parecen manipular sus monedas para obtener ventajas comerciales injustas. Pero no es nada fácil brindar a los países una orientación firme sobre el manejo de sus tipos de cambio.

Primero, no existe una teoría económica generalmente aceptada para analizar muchos problemas cambiarios. Segundo, la Carta del FMI—conocida como Convenio Constitutivo—da a los países amplia discreción para escoger su régimen cambiario; y, fuera del poder de persuasión—y de invocar una opción rara vez usada conocida como “consultas suplementarias”—es poco lo que el FMI puede hacer para que los países modifiquen sus políticas.

Como parte de su Estrategia a Mediano Plazo para modernizar el FMI, el Director Gerente, Rodrigo de Rato, pidió a sus funcionarios que estudiaran el asunto desde dos ópticas: primero, la formulación de propuestas para modernizar el cometido de supervisión del FMI—que se conoce como la decisión de 1977—a fin de clarificar su función asesora, no solo en materia cambiaria, sino también en otros aspectos de la política económica; y, segundo, tratar de mejorar sus técnicas de análisis de los tipos de cambio.

El FMI realiza este análisis a dos niveles—bilateral y multilateral (véase el diagrama de la pág. 73)—que se complementan entre sí. Las evaluaciones multilaterales ofrecen un valioso punto de comparación para las evaluaciones bilaterales, ya que los tipos de cambio deben estar compensados a nivel bilateral: si la moneda de un país se considera sobreva-luada, la de otro país tiene que considerarse subvaluada, y la única forma de asegurarlo es imponiendo una restricción de congruencia multilateral.

Como un paso importante para fortalecer el marco del FMI para el análisis de los tipos de cambio, el Departamento de Estudios publicó un documento en octubre de 2006 que describe la nueva metodología para evaluar la congruencia de los tipos de cambio con los fundamentos económicos a mediano plazo, en un ámbito multilateralmente congruente. El enfoque se conoce en el FMI como “CGER” (por sus siglas en inglés), del Grupo Consultivo sobre Tipos de Cambio, ya que se originó como un ejercicio interdepartamental. Inicialmente el CGER se centraba en los países industriales, pero ante la creciente importancia de los países de mercados emergentes, fue evidente la necesidad de incluir en el ejercicio a los más importantes de estos. Ello requirió una revisión de la metodología, en vista de la gran diversidad de condiciones económicas en los países avanzados y de mercados emergentes. El enfoque del CGER ahora se complementa con tres evaluaciones de la coherencia de los tipos de cambio con los fundamentos a mediano plazo, a saber:

  • La balanza macroeconómica, que calcula la diferencia entre la balanza corriente proyectada a mediano plazo a los tipos de cambio vigentes y una balanza corriente de equilibrio estimada.

  • El enfoque del tipo de cambio real de equilibrio de forma reducida, que estima el tipo de cambio real de equilibrio para cada país en función de los fundamentos a mediano plazo, como la posición acreedora neta externa del país, el aumento de la productividad en los sectores transable y no transable, y los términos de intercambio.

  • El método de la sostenibilidad externa, que calcula la diferencia entre la balanza corriente efectiva y la que estabilizaría la posición acreedora neta externa del país a cierto nivel de referencia.

La complementariedad entre estos tres enfoques ayuda a dictaminar si los resultados básicos son robustos. Los tres métodos se centran en diferentes aspectos: cantidades de flujo, cantidades de saldo y precios relativos; de modo que, cuando apuntan hacia una misma dirección, ofrecen una señal potente de que reflejan aspectos económicamente importantes de la desalineación cambiaria. Esto, a su vez, debe contribuir a formular juicios más equilibrados sobre el ajuste que requerirán las monedas cuando se corrijan los desequilibrios mundiales actuales.

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