Journal Issue
Share
Article

Foro: ¿Funciona la semana francesa de 35 horas?

Author(s):
International Monetary Fund. External Relations Dept.
Published Date:
January 2007
Share
  • ShareShare
Show Summary Details

Desde la década de los años cincuenta, los europeos trabajan cada vez menos horas que los estadounidenses y los japoneses. Hoy, el estadounidense promedio trabaja unas 400 horas más que el europeo promedio, aunque dentro de Europa existen diferencias considerables. Hay una variedad de explicaciones de esta tendencia, desde la estricta regulación del mercado laboral y el poder de los sindicatos hasta una mayor preferencia por el ocio.

En Francia, la tendencia se explica en parte por leyes que limitan las horas de trabajo. En 1998 entró en vigor una nueva ley que obligó a las empresas de más de 20 empleados a instituir la semana laboral de 35 horas para el año 2000, en tanto que las de menos de 20 empleados tenían plazo hasta 2002.

Lo que la ley buscaba era crear más puestos de trabajo en un momento de fuerte desempleo. ¿Cuáles fueron los resultados?

Diferencias según el tamaño

La única manera de evaluar correctamente el efecto empírico del acortamiento de la semana laboral en el empleo y el bienestar es aislar su impacto de la multitud de cambios políticos, económicos y sociales que se encontraban en marcha cuando la ley entró en vigor. Un nuevo estudio del FMI se planteó si la ley había logrado crear más puestos de trabajo y si los franceses estaban satisfechos con las nuevas horas de ocio.

El análisis empezó por comparar el comportamiento de los trabajadores de empresas grandes y pequeñas antes y después de las nuevas reglas. La metodología fue parecida a la de un experimento médico: el tratamiento (semana laboral de 35 horas) se aplicó a un grupo (empresas grandes) y no al otro (empresas pequeñas). Comparándolos, fue posible evaluar el efecto del tratamiento. La conclusión es que la ley tuvo una serie de consecuencias lamentables e imprevistas:

  • No incrementó el empleo global entre los trabajadores afectados directamente por la ley, sino que lo redujo.

  • Motivó a los trabajadores de empresas grandes a buscar un segundo empleo y a pasarse a empresas pequeñas, a las cuales la ley se aplicaría más tarde.

  • Los salarios por hora subieron en las empresas grandes, en comparación con las pequeñas. Ese aumento quizá tenga que ver con la necesidad de las empresas grandes de compensar al personal por trabajar menos horas.

  • Hubo un aumento en la contratación de trabajadores desempleados en las empresas grandes comparadas con las pequeñas después de la entrada en vigor de la ley. Es posible que esta aceleración de la rotación laboral se deba a que las empresas grandes intentaban mantener bajos los costos de la mano de obra.

  • El crecimiento del empleo en las empresas grandes y pequeñas en 2000 mostró un ritmo parecido, lo cual lleva a pensar que la ley no estimuló el empleo global.

  • Por último, los trabajadores franceses no experimentaron el recorte de la semana laboral como algo positivo. Las encuestas que miden la satisfacción y la calidad de vida no parecen mostrar que los franceses se sientan más satisfechos que el resto de los europeos como resultado de la nueva ley.

En suma, el impacto parece más que nada negativo. No se logró crear más puestos de trabajo y hubo una reacción significativa—mayormente contraria—por parte de las empresas y los trabajadores, que buscaron neutralizar los efectos de la ley en las horas de trabajo y los salarios mensuales. Aunque no corresponde descartar que los trabajadores que no modificaron su comportamiento a causa de la ley se hayan sentido más satisfechos con el nuevo horario de trabajo, los indicadores sencillos de las encuestas no revelan un aumento de la satisfacción.

Marcello Estevão y Filipa Sá

FMI, Departamento del Hemisferio Occidental y MIT

Este artículo se basa en “Are the French Happy with the 35-hour Workweek?” (IMF Working Paper No. 06/251) de Marcello Estevão y Filipa Sá. Pueden adquirirse ejemplares al precio de US$15. Véanse las instrucciones de pedido en esta página.

Laura Wallace

Directora

Jeremy Clift

Redactor a cargo de la Producción

Camilla Andersen

Elisa Diehl

Ina Kota

James Rowe

Redactores

Lijun Li

Kelley McCollum

Ayudantes de Redacción

Julio Prego

Diseñador Gráfico

Edición en español

División de Español

Departamento de Tecnología

y Servicios Generales

Marcelo Mareque

Traducción

Martha A. Amas

Corrección de pruebas

Christine K. Brown

Composición gráfica

El Boletín (ISSN 0250-7240) es una publicación del FMI. Durante el año aparecen 22 números en español, francés e inglés. Las opiniones e información publicadas no representan necesariamente la posición oficial del FMI. Los mapas que se publican para orientar a los lectores provienen de la sexta edición de Atlas of the World, de National Geographic; los nombres y las fronteras que aparecen en los mismos no reflejan la posición del FMI con respecto a la situación jurídica de ningún territorio, ni tampoco la conformidad de la institución en relación con dichas fronteras. El material publicado puede reproducirse mencionando la fuente de información, salvo las fotografías e ilustraciones que no pueden reproducirse en forma alguna. La correspondencia debe dirigirse a: Current Publications Division, Room 7-106, IMF, Washington, D.C., 20431, EE.UU. Tel.: (202) 623-8585; correo electrónico: imfsurvey@imf.org.

El precio de la suscripción anual, para empresas privadas y particulares, es de US$120. Para solicitar la suscripción al Boletín del FMI o publicaciones del FMI, sírvase dirigirse a:

IMF Publication Services,

Box X2007, IMF, Washington,

DC 20431 EE.UU.

Tel.: (202) 623-7430;

Fax: (202) 623-7201;

Correo electrónico:

publications@imf.org.

El Boletín del FMI se distribuye por correo aéreo (Canadá, Estados Unidos y México: first class; otros países: airspeed).

Other Resources Citing This Publication