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Análisis: IED: ¿Menos estable de lo que piensan los gobiernos?

Author(s):
International Monetary Fund. External Relations Dept.
Published Date:
January 2007
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Tanto los expertos académicos como las autoridades coinciden en que la inversión extranjera directa (IED) tiene un efecto estabilizador durante las crisis financieras en los países de mercados emergentes. La noción es que para que haya IED, el país receptor debe inspirar optimismo a largo plazo, y que si es de carácter físico (plantas y equipos), la inversión es más permanente que otros tipos de flujos. De ahí la idea de que las autoridades deben incentivar la IED para protegerse contra las fugas repentinas de capital.

Pregunta: ¿Son los flujos de IED un factor de estabilización durante las crisis financieras?

Conclusión: Sí, los flujos de IED suelen ser más estables que los flujos de cartera y otros tipos de inversión.

Problema: Vistos en forma estricta, los flujos de IED pueden ofrecer una perspectiva incompleta sobre el comportamiento de las empresas de inversión directa durante las crisis. Además, hay que mejorar más la calidad y la cobertura de los datos de IED para evaluar con más precisión el efecto estabilizador de los flujos de IED.

Los datos empíricos en general indican que la IED es el flujo de capital más estable, pero los datos agregados no deben llevar a pensar que el comportamiento de las empresas de IED durante las crisis tiene un efecto necesariamente estabilizador en la balanza de pagos. Vistos en forma estricta, los flujos de IED pueden ofrecer una perspectiva incompleta sobre las decisiones de financiamiento de las empresas de IED. Hay que ampliar más el alcance y la cobertura de los datos de IED y profundizar el análisis de las empresas para entender mejor el comportamiento de los inversionistas y de las filiales locales durante las crisis financieras.

Los datos sobre IED

En los años noventa hubo un aumento marcado de los flujos netos de IED a los países de mercados emergentes, donde la inversión directa pasó a ser la principal fuente de financiamiento externo privado. Las crisis financieras que afectaron a los mercados emergentes en 1990–2005 no frenaron esta tendencia (véase el gráfico). De hecho, los flujos anuales netos de IED a los países de mercados emergentes—en dólares y como proporción del PIB de cada país—han sido positivos a lo largo del período y solo trastrabillaron en 2002–03, cuando la crisis argentina hizo decaer temporalmente los flujos a América Latina. En cambio, los mercados emergentes registraron importantes salidas netas de inversión de cartera neta y de otro tipo durante algunos de los años de estudio.

Examinados más de cerca, ciertos casos de tensión financiera corroboran, en general, la idea de que los flujos de IED son estabilizadores. Concretamente, la IED suele ser más estable que la inversión de cartera y de otro tipo si se tiene en cuenta la volatilidad de los flujos frente a su tamaño medio (véase el cuadro). También se observa que en casos como los de Argentina, Indonesia, Brasil, Rusia y Tailandia, la IED fue el único canal de entrada de flujos privados netos de capital inmediatamente después de la crisis, un período en que los flujos de cartera y de otro tipo de capital abandonan el país.

Algunas complicaciones

Empero, no hay que suponer automáticamente que los flujos de capital relacionados con IED son de por sí más estabilizadores que otros flujos internacionales de capital. Es posible que los datos oficiales de IED no reflejen adecuadamente todas las transacciones que corresponden a la definición de IED. Las prácticas de compilación de datos, por lo general, sí registran la transacción inicial que determina una relación de IED (la compra de por lo menos 10% de las acciones ordinarias del número de votos de una empresa extranjera), pero tienden a ser menos precisas a la hora de registrar transacciones de capital posteriores entre el inversionista en el país de origen y la empresa en el país receptor, tales como las inyecciones de capital social nuevo, la reinversión de utilidades, y otros flujos, como los préstamos entre empresas y los créditos a proveedores.

El sentido de los datos de IED también puede distorsionarse si las empresas recurren a métodos sofisticados de ingeniería financiera para manipular los flujos internacionales a efectos de evitar controles de capital o de reducir deudas tributarias.

Más afluencias

Pese a varias crisis financieras graves, los flujos netos de IED a los países de mercados emergentes han aumentado notablemente en los últimos 15 años.

Citation: 36, 2; 10.5089/9781451972955.023.A007

Fuente: Estimaciones del personal técnico del FMI.

Nota: Incluye los países del índice EMBI, India y la República Checa. Las barras más oscuras denotan los años de crisis financieras: 1995 en México; 1997 en Corea y Tailandia; 1998 en Brasil, Filipinas, Indonesia, Rusia y Ucrania; 1999 en Ecuador; 2001 en Argentina y Turquía, y 2002 en Uruguay.

Algo aún más importante es que la contabilización de la IED tiene que diferenciarse claramente del análisis de las fuentes de financiamiento de la empresa de inversión directa. Por ejemplo, en la medida en que la empresa matriz financie sus inversiones con préstamos obtenidos en el mercado de capital del país receptor, el efecto estabilizador de la IED quedará parcialmente contrarrestado por el efecto potencialmente desestabilizador del flujo de cartera saliente. Y a la inversa, el riesgo de la matriz frente a la filial local podría infravalorarse en la medida en que la primera garantice los préstamos que la segunda obtenga de otras fuentes extranjeras. Estos préstamos se registrarían como flujo de cartera entrante, no como inversión directa, a pesar de que el riesgo de inversión lo asume la matriz.

Además, las encuestas de proveedores de IED indican que durante las crisis financieras la empresas multinacionales inducen a sus filiales a endeudarse más en los mercados de capital locales, según su propia capacidad. Obviamente, el alcance de estas transacciones depende en forma crítica de la solidez del balance de la filial y de que los bancos y los mercados no interrumpan el financiamiento durante las etapas de tensión financiera.

Según estudios recientes, esta discrepancia entre los flujos de IED declarados y el financiamiento real de las empresas de IED no es solo conceptual. Por ejemplo, en un documento del FMI de 2004 (WP/04/107), el economista Alexander Lehmann señala que si se contabiliza todo el financiamiento del país receptor y de otras fuentes externas, los balances de las filiales estadounidenses con participación mayoritaria de Estados Unidos son aproximadamente el triple de lo que indican los datos de IED, que comprenden solo la deuda y el capital aportados por la matriz. Como el financiamiento de la IED está trasladándose cada vez más a los mercados locales, esta discrepancia probablemente aumentará en el futuro.

Oasis de estabilidad en períodos turbulentos

En un intervalo de siete años durante un episodio de crisis, la variación interanual de los flujos de IED suele ser mucho menor que la de otros tipos de inversión.

Coeficiente de variación
Inversión

directa
Inversiones de cartera

y de otro tipo
Argentina0,6011,50
Brasil0,502,50
Corea8,021,24
Filipinas0,481,03
Indonesia3,1311,96
México0,381,86
Rusia0,810,76
Tailandia0,7461,33
Turquía0,901,47
Ucrania0,302,72
Uruguay0,428,33
Fuente: Estimaciones del personal técnico del FMI.Nota: El coeficiente de variación es un indicador de uso generalizado de la estabilidad de los flujos de capital. Para cada tipo de flujo de capital, se calcula como la desviación estándar del flujo dividida entre la media.
Fuente: Estimaciones del personal técnico del FMI.Nota: El coeficiente de variación es un indicador de uso generalizado de la estabilidad de los flujos de capital. Para cada tipo de flujo de capital, se calcula como la desviación estándar del flujo dividida entre la media.

Margen para mejorar

Pese a estas complicaciones, unos pocos estudios hacen pensar que las decisiones financieras de las empresas de IED en los mercados emergentes tienden a contribuir a la estabilidad de las cuentas corriente y de capital durante los períodos de tensión financiera. En efecto, se observó que las filiales locales de las empresas multinacionales reorientan rápidamente sus ventas del mercado interno a la exportación, limitan la distribución de dividendos para afianzar su base de capital, y amplían la actividad económica en momentos en que las empresas locales, cuyo acceso al financiamiento es más restringido, no pueden hacer lo mismo.

Hay que estudiar más a fondo a las empresas para reunir un cúmulo más sólido de datos empíricos que permita determinar si el comportamiento de las empresas de IED en los mercados emergentes ayuda a evitar o mitigar las crisis de balanza de pagos. Por otro lado, los actuales datos de IED son deficientes y exigen mejorar las estadísticas. En tal sentido, serán de provecho para las autoridades las labores sobre estadísticas de comercio exterior de las filiales extranjeras y las iniciativas en curso para mejorar la recopilación de datos completos y armonizados sobre las entradas y salidas totales de IED, incluida quizá la encuesta coordinada sobre inversión directa que el FMI realiza junto con otros organismos internacionales.

Patricia Brukoff y Bjorn Rother

FMI, Departamento de Elaboración y Examen de Políticas

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