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Panorama nacional

Author(s):
International Monetary Fund. External Relations Dept.
Published Date:
February 2006
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Un futuro mejor para el país: Remesas en Moldova

En el mundo actual, la integración económica va más allá del comercio internacional y de los movimientos de capital y la influencia de la libre circulación de la mano de obra es cada vez mayor. Un ejemplo es Moldova, donde la emigración a gran escala y el flujo de remesas han desempeñado un papel preponderante en la reciente evolución económica del país. Un nuevo documento de la serie Special Issues Papers del FMI nos acerca al tipo de políticas que permitirían a Moldova beneficiarse al máximo de sus entradas de remesas.

Tras el colapso de la antigua Unión Soviética, Moldova inició una profunda transformación, al pasar de una economía de planificación centralizada a una economía más basada en el mercado, cuyo resultado fue una severa contracción de la producción y pérdidas masivas de puestos de trabajo. En 1998 la situación se agravó aún más cuando la onda expansiva de la crisis financiera en Rusia golpeó duramente a Moldova debido a los sólidos vínculos comerciales entre los dos países. Con el colapso de la demanda interna en Rusia, las exportaciones moldavas a los países de la antigua Unión Soviética (destino de dos tercios de las mismas) descendieron en el segundo semestre de 1998 un 50% con respecto al mismo período de 1997. Las pérdidas del PIB acumuladas fueron del 10% entre 1997 y 1999 y, según las estimaciones, el índice de pobreza aumentó bruscamente pasando del 47% en 1997 al 70% en 1999.

Con escasas opciones viables en el país, muchos trabajadores se vieron obligados a buscar oportunidades laborales fuera del país para poder mantener a sus familias. Entre 1998 y 2000, se duplicó el número de trabajadores moldavos en el extranjero y las remesas aumentaron de US$122 millones a US$172 millones. Estas entradas, que constituyeron un sustancial complemento de los ingresos familiares disponibles, contribuyeron a acelerar la recuperación del país.

Lo que nos sorprende de la experiencia moldava es la persistencia de la emigración incluso tras la fuerte recuperación de la economía nacional (véase el gráfico de la izquierda). Desde el año 2000, la economía moldava ha mejorado y el aumento acumulado del PIB ascendió al 30% en 2004. No obstante, la emigración y las remesas siguen aumentado y los nuevos emigrantes se benefician del apoyo informal de una creciente comunidad de expatriados. Según estimaciones oficiales, en 2004, las entradas brutas totales de remesas de trabajadores ascendieron a US$700 millones, casi el 27% del PIB, una cifra elevada comparada incluso con la de otros países que reciben un volumen significativo de remesas (véase el gráfico de la derecha). Al mismo tiempo, los ingresos nacionales brutos disponibles per cápita (una medida que incluye los ingresos netos y las transferencias del extranjero) aumentaron más del doble entre 2000 y 2004 (aproximadamente US$1.000), mientras que el índice de pobreza del país descendió de su nivel máximo del 73% en 1999 a un 26% en 2004.

Entrada de remesas abundante y estable

A finales de 2004, los trabajadores emigrantes moldavos, tanto temporales como permanentes, representaban alrededor del 17% de la población total del país. Estos envían gran parte de sus ingresos a su familia para cubrir sus necesidades básicas de consumo y financiar la vivienda y la educación, invirtiendo pequeñas cantidades en actividades empresariales. Al igual que otros países receptores de remesas, las entradas de remesas en Moldova seguirán siendo, a corto plazo, una fuente estable y anticíclica de divisas y, conforme los emigrantes se vayan asentando definitivamente en el extranjero, las consideraciones relativas a la selección de la cartera cobrarán mayor importancia.

La emigración sigue aumentando

Más moldavos buscan trabajo en el extranjero a pesar de la mejora de las condiciones económicas internas

(miles)

Nota: Número de emigrantes moldavos, según los datos declarados por las familias.

Datos: Moldova, Departamento de Estadística y Sociología, 2005.

Auge de las remesas

Las remesas brutas de trabajadores se sextuplicaron entre 1996 y 2004

Datos: Banco Nacional de Moldova.

La emigración y las remesas tienen también importantes consecuencias macroeconómicas: impulsan el crecimiento a través del consumo de los hogares; reducen la oferta de mano de obra y presionan sobre los salarios; financian una gran parte del déficit comercial; presionan al alza los tipos de cambio; alimentan las presiones inflacionistas; aumentan los ingresos tributarios, en particular, gracias al incremento de la recaudación del IVA que grava las crecientes importaciones, y amenazan la sostenibilidad del sistema de pensiones.

De hecho, la encuesta microeconómica del estudio confirma que los hogares gastan la mayor parte de sus ingresos complementarios en bienes de consumo y construcción de viviendas. Este gasto ha dado a corto plazo un fuerte impulso a la demanda interna que ha contribuido al crecimiento del PIB en los últimos años. No obstante, para mantener un crecimiento sostenible será necesario equilibrar más la composición de la demanda agregada e incrementar sobre todo la inversión empresarial.

Importancia de las decisiones de política

En los debates públicos en Moldova, las cuestiones relativas a la emigración y las remesas suelen calificarse sencillamente como buenas o malas, pero, a la larga, lo importante son las razones subyacentes a estos fenómenos y la respuesta política. En principio, la mayor movilidad del capital y del trabajo permite asignar los recursos más eficientemente. Así pues, una mayor oferta de oportunidades laborales, tanto dentro como fuera del país, será positiva para los trabajadores moldavos. Igualmente, las decisiones de política en tres grandes áreas (fiscal, monetaria y estructural) resultan esenciales para aprovechar al máximo los beneficios de la migración y las remesas de mano de obra.

En cuanto a la política fiscal, el reto a corto plazo para Moldova es tratar de salvaguardar la estabilidad macroeconómica y resistir las tentaciones de gasto procíclico derivadas del aumento de los ingresos tributarios. La reducción del desempleo y el incremento de los ingresos familiares propiciados por el alza de los salarios y las transferencias del extranjero fomentan las presiones sobre el gasto social. A largo plazo, la sostenibilidad fiscal resulta crucial, mientras el gobierno se enfrenta a los cambios en la estructura demográfica producidos por la pérdida de parte de su población económicamente activa. Hoy en día, el sistema de pensiones con cargo a los ingresos corrientes, basado en las contribuciones de la actual generación de trabajadores que financian las prestaciones de los ya jubilados, está sometido a presión, dada la reducción de la base impositiva de las contribuciones producida por el éxodo de trabajadores.

La política monetaria es vital para crear un entorno macroeconómico estable, pero para que resulte eficaz necesita más apoyo fiscal y estructural. En este contexto, el mantenimiento de un régimen de tipos de cambio flexibles, acompañado de una inflación baja como objetivo primordial de la política monetaria, parece una estrategia razonable. La mejora y el mantenimiento de la competitividad externa son inseparables del importante reto de acelerar el desarrollo económico. Para ello, Moldova debe salvaguardar su sostenibilidad externa e impulsar un crecimiento económico sólido fomentando la tan necesaria inversión extranjera directa.

En cuanto al aspecto estructural los beneficios a corto plazo de las remesas para la economía nacional no deben ocultar la necesidad de realizar una reforma estructural eficaz. El problema actual del país es la falta de oportunidades internas, que alienta la emigración. El gobierno solo podrá garantizar el máximo rendimiento de sus recursos (principalmente, los conocimientos y el talento de su población) en beneficio de las generaciones actual y futura, convirtiendo a Moldova en un lugar atractivo para el trabajo y el capital. Un esfuerzo decidido y constante para mejorar el entorno empresarial incrementaría el atractivo de Moldova como destino para el capital extranjero y las entradas de inversión extranjera, que han sido modestas hasta ahora, y encauzaría las remesas de emigrantes hacia usos productivos. Este aspecto cobrará más importancia con el tiempo, porque habrá más trabajadores emigrantes permanentes en el extranjero que invertirán sus ahorros en su país de acogida.

Milan Cuc, Erik Lundbäck y Edgardo Ruggiero

FMI, Departamento de Europa

Pueden adquirirse ejemplares de Migration and Remittances in Moldova, (IMF Special Issues Paper), de Milan Cuc, Erik Lundbäck y Edgardo Ruggiero, al precio de US$25. Véanse las instrucciones de pedido en la pág. 48.

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