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Análisis

Author(s):
International Monetary Fund. External Relations Dept.
Published Date:
January 2006
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La solidez institucional puede frenar la fuga de capitales

En el marco de la lucha continua contra la pobreza mundial, a los países pobres se les está ofreciendo cancelaciones de deuda y nueva asistencia externa. Sin embargo, muchos de estos países, como algunos de los que podrían beneficiarse de la nueva Iniciativa para Aliviar la Deuda Multilateral del FMI, pierden más recursos por la fuga de capitales que por el servicio de la deuda. De provocar nuevas fugas de capital, el alivio de la deuda podría perjudicar los esfuerzos de la comunidad internacional para fomentar la inversión. En un nuevo documento de trabajo del FMI sobre la compleja relación entre la fuga de capitales, la asistencia externa y la deuda, Robbing the Riches: Capital Flight, Institutions, and Instability, se sostiene que el fortalecimiento institucional y de la política macroeconómica ayudan a detener y evitar la fuga de capitales.

Las causas del subdesarrollo son múltiples y polémicas. Con frecuencia, la persistencia de la pobreza y las bajas tasas de crecimiento se atribuyen a fallas de la política macroeconómica y estructural. Algunos economistas citan las altas tasas de morbilidad, la baja productividad agrícola y los altos costos del transporte, factores que pueden obedecer tanto a diferencias geográficas como de política económica. Cualquiera de estos factores puede dar lugar a bajas tasas de ahorro y a una capitalización insuficiente para la industrialización, en cuyo caso el ahorro interno debe complementarse con asistencia externa para fomentar el crecimiento y reducir la pobreza.

Según otro punto de vista que ha ido ganando adeptos en los últimos años, las deficiencias institucionales serían el principal obstáculo al crecimiento y el desarrollo a largo plazo, y una de las principales causas de la volatilidad económica. La fuga de capitales es quizás uno de los cauces a través de los cuales esas deficiencias contribuyen a la volatilidad y frenan el desarrollo. Los países con una trayectoria macroeconómica poco sólida suelen tener instituciones deficientes como, por ejemplo, un poder ejecutivo sujeto a pocos límites. También es posible que la fuga de capitales sea el resultado de mecanismos redistributivos mediante los cuales el poder ejecutivo desvía recursos hacia lasélites privilegiadas, lo que significa el “saqueo de la riqueza del país”. La pérdida de ahorro interno como consecuencia de la fuga de capitales reduce los recursos con que cuenta el país para invertir. ¿Cómo contribuyen una política macroeconómica inadecuada y las deficiencias institucionales a la fuga de capitales?

Causas de la fuga de capitales

Este fenómeno guarda relación con las deficiencias y el deterioro de las condiciones económicas. Sobre la base de la experiencia acumulada por 134 países en desarrollo entre 1970 y 2001, en el estudio se señala que, en general, dos años antes de que la fuga de capitales alcance su máximo, el crecimiento ya se ha reducido acusadamente, y que la inflación es mayor en períodos de salidas de capital que de entradas. Antes y durante la fuga de capitales, la situación presupuestaria tiende a deteriorarse y el endeudamiento externo a aumentar rápidamente. Asimismo, antes, durante y después de la fuga de capitales, la confianza política, financiera y económica se reducen marcadamente, situándose en un mínimo en el año de mayor fuga de capitales. La probabilidad de crisis bancarias y cambiarias también aumenta antes de una fuga.

El entorno político es una de las variables que capta la calidad de las instituciones. Basándose en el análisis de una muestra de países, los autores sostienen que el entorno político incide en la fuga de capitales. Entre 1992 y 2001, por ejemplo, la fuga de capitales fue mayor, en promedio, en países de alto porcentaje de empresas con vínculos políticos (es decir, con funcionarios públicos). Sin embargo, cuando mejora la gestión de gobierno en la banca, y los pagos se someten a un control riguroso, la fuga de capitales se reduce significativamente, incluso cuando se aíslan los efectos de las empresas con vínculos políticos y del ingreso per cápita. Estos resultados de corte transversal también corroboran la importancia de la calidad institucional, medida según la tasa de mortalidad de los colonizadores de los países. En países en que morían muchos de los colonizadores debido al entorno hostil y plagado de enfermedades al que debían hacer frente, se creaban instituciones extractivas cuyo objetivo era usurpar los recursos internos o explotar a la población indígena. Estas instituciones tienden a perdurar como una pequeña élite con carta blanca para apoderarse de los recursos. Según el estudio, en promedio, la fuga de capitales fue significativamente mayor en países de alta mortalidad de colonizadores, incluso cuando se tienen en cuenta las variaciones del ingreso per cápita.

Del análisis de los datos anuales de un amplio número de países en desarrollo y de mercados emergentes correspondientes a 1970–2001, se concluye que tanto las instituciones como las políticas macro-económicas han redundado en la fuga de capitales. Las deficiencias institucionales, medidas según la falta de control sobre el poder ejecutivo, ocasionaron fugas significativamente mayores, incluso cuando se neutraliza el efecto de la política macroeconómica y de otras condiciones económicas. Estas conclusiones parecen indicar que los gobiernos corruptos se valen del poder ejecutivo para enriquecerse y transferir recursos a otras élites y al exterior. Los resultados también apuntan a que las condiciones y políticas macroeconómicas desfavorables —las bajas tasas de crecimiento, los abultados déficit fiscales y las crisis cambiarias— son factores importantes de la fuga de capitales, incluso cuando se aísla el efecto de la calidad institucional. Además, el crecimiento del crédito interno es significativamente mayor dos años antes de una fuga de capitales, lo cual indica que el crédito transferido al sector privado a través del sistema bancario podría ser una fuente de capitales que terminan fugándose. La relación entre la fuga de capitales y los factores macroeconómicos e institucionales también es robusta cuando los datos se analizan por regiones y por grupos de ingreso. No obstante, también hay motivos para ser optimistas: los países que mejoraron sus políticas y sus instituciones lograron contener la fuga de capitales.

Los países con instituciones deficientes son más propensos a acumular deuda porque facilitan la fuga de capitales y ello, a su vez, crea una necesidad de financiamiento.

Entran recursos obtenidos en préstamo y salen capitales

Como se señala en muchos estudios, la deuda también ejerce un papel en la fuga de capitales. La expansión del endeudamiento externo, sobre todo del sector público, tiende a coincidir con salidas de capital de los hogares y las empresas. Sobre la base de un amplio grupo de países, el estudio confirma que existe una “puerta giratoria” por la que entran recursos obtenidos en préstamo y salen capitales, posiblemente porque los residentes temen una crisis de la deuda y/o la nacionalización de los reembolsos de la deuda. Según el estudio, si se neutraliza el efecto que podría tener una relación causal simultánea entre la fuga de capitales y la acumulación de deuda, cada dólar suplementario de deuda externa se traduce, en promedio, en una salida de 13 centavos. A la inversa, cada vez que la fuga de capitales se incrementa en un dólar, el endeudamiento aumenta 81 centavos. A medida que se reducen los plazos de vencimiento de la deuda, el efecto de la deuda sobre la fuga de capitales se vuelve más pronunciado. Cada aumento de un dólar del endeudamiento a corto plazo tiende a generar 92 centavos en capitales fugados, y cada incremento de un dólar del capital fugado tiende a generar 12 centavos de endeudamiento a corto plazo suplementario.

La calidad de las instituciones también es un factor. Los países con instituciones deficientes son más propensos a acumular deuda porque facilitan la fuga de capitales y ello, a su vez, crea una necesidad de financiamiento. Es decir, la fuga de capitales funciona como un cauce a través del cual la mala calidad de las instituciones engendra inestabilidad macroeconómica aunque, a su vez, la fuga de capitales reaccione a una política macroeconómica poco acertada. A medida que las élites se apoderan de la riqueza y transfieren recursos al exterior, el país recurre al endeudamiento externo para cubrir la insuficiencia de ahorro. La consiguiente acumulación de deuda perjudica aún más la estabilidad macro-económica del país e incrementa la vulnerabilidad a los shocks.

La calidad institucional también afecta el acceso al financiamiento. Cuando las instituciones son sólidas, y el poder ejecutivo está sujeto a restricciones, los países pueden obtener financiamiento en los mercados internacionales, incluso cuando registran fuga de capitales. Ello posiblemente explique por qué las fugas de capital contemporáneas atribuibles a la deuda son más pronunciadas en países con buenas instituciones y bajos índices de desigualdad. Sin embargo, también es posible que haya desfases entre el momento en que se contrae el endeudamiento externo, y el momento en que las élites empiezan a usurpar los recursos y a transferirlos al extranjero. De hecho, un año más tarde, la acumulación de deuda provoca fugas de capitales más notorias en países con instituciones deficientes y altos índices de desigualdad del ingreso.

A diferencia de las entradas que corresponden a deuda únicamente, las entradas de asistencia y de inversión extranjera directa (IED) reducen la fuga de capitales. Si las instituciones son de buena calidad, es más probable que el país pueda absorber las entradas de asistencia. Las entradas netas de IED también parecen restringir la fuga de capitales. Al igual que en el caso de la asistencia, una buena calidad institucional ayuda significativamente a absorber IED sin provocar fugas de capital.

Repercusiones para la política económica

Según el estudio, las autoridades de países que probablemente recibirán alivio de la deuda y verán aumentar su asistencia externa podrán financiar la deuda y, por ende, reducir la fuga de capitales y la vulnerabilidad que trae consigo un endeudamiento excesivo, sin incrementar los impuestos o recortar el gasto. Además, deberán asignar prioridad a la aplicación de políticas macroeconómicas sólidas y al establecimiento de un entorno institucional que les permita asignar los recursos disponibles a proyectos productivos.

Valerie Cerra, Instituto del FMI

Meenakshi Rishi, Universidad de Seattle

Sweta C. Saxena, Universidad de Pittsburgh

Pueden adquirirse ejemplares de Robbing the Riches: Capital Flight, Institutions, and Instability (IMF Working Paper No. 05/199), de Valerie Cerra, Meenakshi Rishi y Sweta C. Saxena, al precio de US$15. Véanse las instrucciones de pedido en la pág. 32. El texto completo, en inglés, puede consultarse en www.imf.org.

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