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Panorama regional

Author(s):
International Monetary Fund. External Relations Dept.
Published Date:
March 2006
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Flujos de mano de obra y capital en la nueva Europa

La reciente ampliación de la Unión Europea (UE) no solo acogió al mayor número de nuevos miembros jamás visto, sino también a países con ingresos per cápita relativamente bajos. Por tanto, el aumento de los ingresos en los nuevos miembros ha cobrado relevancia en el objetivo global de la integración europea. De hecho, la unión de los nuevos miembros con escaso capital y, generalmente, bajas tasas de empleo y los antiguos miembros ricos en capital y con mayores tasas de empleo ha propiciado la migración de mano de obra procedente del este hacia el oeste y la corriente de flujos de capital del oeste hacia el este. Para entender mejor estas tendencias y las políticas que influirán en el resultado final, el Instituto Multilateral de Viena, el Instituto del FMI, el Departamento de Europa del FMI y el Banco Nacional de Polonia reunieron a académicos y políticos en una conferencia celebrada en el Banco Nacional los días 30 y 31 de enero.

La preocupación ante los flujos de mano de obra y capital, potencialmente grandes, tras la ampliación ha llevado a las autoridades económicas a frenar el proceso. Muchos antiguos miembros, preocupados por el desplazamiento de sus trabajadores y la presión a la baja sobre los salarios, han limitado la inmigración procedente de los nuevos miembros. Irlanda, Suecia y el Reino Unido son la excepción. Al mismo tiempo, el capital se ha dirigido a los nuevos miembros a través de la mayor deslocalización y el aumento de la inversión extranjera directa (IED).

¿Qué implica esto para las autoridades económicas de la UE? En la conferencia se examinaron la magnitud y los factores determinantes de los flujos de mano de obra y capital, su composición y los posibles efectos sobre las economías nacionales, los motivos de preocupación relacionados con estos flujos y las medidas de política para potenciar las ventajas y mitigar los costos.

¿Qué magnitud podría tener la migración?

Los antecedentes históricos de migración regional y la experiencia adquirida hasta la fecha en la UE indican que la supresión de las restricciones a la migración dentro de la UE ampliada podría traducirse en desplazamientos de la mano de obra relativamente pequeños, máxime en comparación con los flujos que se originan en terceros países. Tito Boeri (Universidad Bocconi) señaló que los flujos de mano de obra desde la ampliación han sido muy inferiores a lo previsto. En el Reino Unido e Irlanda han sido mayores que en otros destinos, tal vez por tener menos restricciones, mejores condiciones del mercado laboral o instituciones más flexibles que han permitido un mejor uso del flujo entrante. Los flujos hacia otros antiguos miembros han sido reducidos. Según Boeri, tras el pleno ajuste, probablemente un 3% de la población de los nuevos miembros (o menos de un 1% de la población de los antiguos) trabajará en algún momento en los antiguos miembros. Robert Holtzmann (Banco Mundial) señaló que, aunque esta migración conllevará beneficios económicos para los antiguos miembros, contribuirá poco a resolver los problemas demográficos que afectan a Europa.

Basándose en los estudios sobre la migración en Estados Unidos, George Borjas (Universidad de Harvard) señaló que la migración afectará a los salarios en la vieja Europa. En Estados Unidos, los salarios a nivel regional no se ven necesariamente perjudicados, pero a nivel nacional el impacto puede ser significativo, sobre todo en las categorías de edad y experiencia que más se corresponden con la afluencia de migrantes.

Sin embargo, según los sondeos de opinión realizados en Europa, las preocupaciones por los salarios más bajos no son el principal motivo de oposición a la inmigración en los antiguos miembros. Según Christian Dustmann (University College, Londres), el principal fundamento del antagonismo popular hacia la afluencia de mano de obra es que los migrantes saturarán los sistemas nacionales de seguridad social. Por tanto, las disposiciones transitorias que limitan el acceso a estos sistemas, en lugar de limitar la inmigración, parecen lógicas.

El capital podría sustituir a la mano de obra

Considerando la migración del Atlántico norte de finales del XIX y principios del XX, Tim Hatton (Universidad de Essex y Universidad Nacional de Australia) concluyó que en algunos países de acogida (como Alemania, Irlanda, Italia y el Reino Unido) la mano de obra y el capital se mueven en la misma dirección; en otros (Suecia y Finlandia) lo hacen en direcciones opuestas.

No obstante, las simulaciones de políticas parecen indicar que los flujos de capital hacia los nuevos miembros podrían aliviar las necesidades migratorias. Antonio Spillembergo (FMI), al presentar las conclusiones de Poonam Gupta y Ashoka Mody (FMI), aseguró que los nuevos miembros menos productivos y con uso intensivo de mano de obra seguirán atrayendo capital extranjero. Esta inversión, mediante vínculos de producción en otros puntos del país, generará comercio. La consiguiente demanda de mano de obra en los nuevos miembros y la creciente renta per cápita podrían desalentar la migración.

Predominio de los flujos de capital

La convergencia de instituciones y las sustanciales diferencias en los coeficientes de capital y mano de obra atraerán grandes afluencias de capital a los nuevos miembros, y las restricciones a la migración acentuarán esta respuesta. Ya se han registrado flujos importantes. Philip Lane (Trinity College, Dublín) y Gian Maria Milesi-Ferretti (FMI) señalaron que algunos países de Europa central han acumulado una ingente deuda externa neta, máxime flujos de capital social relacionados con la IED.

Luís Campos e Cunha (Universidad Nueva de Lisboa), al señalar que en Europa, donde los países tienen dotaciones de factores muy diferentes, la equivalencia clásica de Mundell entre comercio y flujos de factores no se sustenta, inició el debate sobre la función de los flujos comerciales y de inversiones. Elhanan Helpman (Universidad de Harvard) afirmó convencido que, dado el gran volumen del comercio mundial, se están creando relatividades salariales en los mercados mundiales. Cualquier intento de proteger unos salarios mínimos elevados o reducir la dispersión salarial conducirá a la subcontratación y a la deslocalización, bien a nuevos miembros o a países fuera de la UE.

Según datos procedentes de empresas alemanas y austriacas, estas han mejorado su competitividad (sobre todo ante la carencia de trabajadores calificados) gracias al factor trabajo de los nuevos miembros. Dalia Marin (Universidad de Munich), Claudia Buch (Universidad de Tubinga) y Michael Landesmann (Instituto para Estudios Económicos Internacionales de Viena) demostraron que, en esta incipiente “guerra cazatalentos”, aunque las empresas en los antiguos miembros ricos en capital contratan a migrantes, también recurren, incluso en mayor medida, a la subcontratación y deslocalización de productos intermedios. Estos cambios han sido muy beneficiosos: en lugar de propiciar pérdidas de empleos, han ayudado a las empresas a mantenerse a flote en unos mercados mundiales muy competitivos.

¿Cómo deberían responder las autoridades económicas?

Las fuerzas que actúan en la integración europea son una versión localizada de las fuerzas más amplias de la globalización, según destacaron Eric Berloff (BERD) y André Sapir (Universidad Libre de Bruselas). Marek Belka (Comisión Económica de las Naciones Unidas para Europa) concibe la ampliación como una especie de vacuna contra los peligros de la globalización, aunque también como una fuerza que hay que abrazar y no repeler.

Los datos presentados en la conferencia señalan el valor de políticas que apoyan la competitividad en los mercados de trabajo y de productos. Cuanto más interactúen estos mercados en la UE ampliada, mejor posicionadas estarán las empresas europeas para competir en los mercados mundiales. Michael Devereux (Universidad de Warwick) destacó que las políticas fiscales podrían influir en el volumen y el destino de las inversiones, pero pocos defendieron una completa armonización fiscal y solo algunos apoyaron la competencia fiscal, lo que podría acelerar los flujos de capital para nivelar los ingresos.

Otra cuestión clave fue la posible vulnerabilidad de los nuevos miembros al atraer flujos de capital. Varios participantes restaron importancia a la posible volatilidad de las entradas de capital y señalaron que suelen responder a decisiones de inversión a largo plazo. Leslie Lipschitz (FMI), sin embargo, afirmó que las vulnerabilidades intrínsecas se asocian a importantes flujos de capital. Lajos Bokros (Universidad Central Europea, Budapest) señaló que el legado de la falta de bienes de consumo durante la planificación centralizada y el rápido aumento de los ingresos permanentes probablemente llevarán a los nuevos miembros a ahorrar poco y a depender durante algún tiempo del ahorro externo.

Para los nuevos Estados miembros con tipos de cambio fijos, las grandes entradas de capital aumentarán en gran medida la liquidez, el crédito bancario, las deudas externas, el riesgo cambiario y el déficit en cuenta corriente, y supondrán un rápido crecimiento. Para los países con tipos de cambio flexibles, la afluencia de capitales podría fortalecer las monedas, desalentar la competitividad y reducir la rentabilidad, la inversión y el crecimiento. Unas buenas políticas podrían aliviar, aunque no eliminar, estos problemas relacionados con los flujos de capital. Según Susan Schadler (FMI), los nuevos miembros necesitarán políticas orientadas a la adopción del euro, que ofrece mejores vínculos comerciales entre nuevos y antiguos miembros y que elimina las vulnerabilidades cambiarias.

Clinton Shields

FMI, Instituto Multilateral de Viena

Asia: Buenas perspectivas, con algunas nubes en el horizonte

Asia es una parte esencial y vigorosa de la economía mundial. La región engloba a tres de las cuatro economías más grandes del mundo (según la paridad del poder adquisitivo), que representan la cuarta parte del producto mundial. Además, su importancia está aumentando, pues también contiene a dos de los países de crecimiento más rápido del mundo: China, que en los últimos 10 años ha logrado un crecimiento medio anual del 10%, e India, que ha venido registrando un crecimiento anual superior al 7% desde 2003. En este artículo se examinan las perspectivas económicas de la región para 2006 y los futuros desafíos de política. Concretamente, se analizan las repercusiones de la creciente competencia en el sector de la electrónica.

Según se prevé, este será otro año de buenos resultados para Asia: el crecimiento seguirá siendo vigoroso y, en general, la inflación será reducida, aunque los riesgos y desafíos de política obscurecen el panorama. Las proyecciones del crecimiento en la región para 2006 probablemente se revisarán al alza en la edición de Perspectivas de la economía mundial que aparecerá próximamente. Este panorama optimista se debe, en gran parte, al buen ritmo alcanzado por la región en los últimos trimestres y sobre todo al afianzamiento de la recuperación en Japón y a una reactivación más fuerte y prolongada de lo previsto del ciclo mundial de exportación de artículos electrónicos.

Las perspectivas del crecimiento han mejorado en casi toda la región. Se prevé un mayor ritmo de crecimiento en los países industriales, sobre todo porque la recuperación de Japón (impulsada por la pujante demanda interna) ha sido inesperadamente vigorosa. De hecho, durante el cuarto trimestre de 2005 ese país registró un crecimiento del 5½% (tasa anual desestacionalizada), su nivel más alto desde 1991. Entretanto, los países de mercados emergentes de la región deberán seguir creciendo aceleradamente, encabezados, como antes, por China e India.

Al parecer, las condiciones externas también seguirán siendo favorables. Si bien es posible que se esté produciendo una cierta desaceleración económica en Estados Unidos, el crecimiento económico más rápido en otras regiones, especialmente en Europa, debería contrarrestar esa tendencia. Entretanto, el gasto de capital a nivel mundial se está acelerando, lo cual favorecerá al sector de la electrónica, que representa alrededor de la tercera parte de las exportaciones de Asia. Sin embargo, los cambios en dicho sector podrían afectar el crecimiento en la región (véase el recuadro de la pág. 71).

Los países de mercados emergentes de Asia son China, India, las economías recientemente industrializadas (Corea, la RAE de Hong Kong, la provincia china de Taiwan y Singapur) y la ASEAN-4 (Indonesia, Filipinas, Malasia y Tailandia). Los países industrializados de Asia son Japón, Australia y Nueva Zelandia.

Las exportaciones de estos países emergentes también se verán afectadas por varios fenómenos importantes en la región. El comercio regional está aumentando gracias al renovado impulso de las importaciones en China. Al mismo tiempo, las monedas regionales se apreciaron en términos reales frente al yen (en alrededor del 20%) durante 2005. No obstante, esta apreciación podría tener un impacto limitado. Pocos países de Asia —aparte de Corea— compiten directamente con Japón, y los efectos en el precio de las exportaciones podrían ser contrarrestados por una reducción de los costos, especialmente de las importaciones de equipo de capital desde Japón.

Una prueba de fuego para la política monetaria

Si bien el panorama es, en general, favorable, la región afronta varios desafíos de política. Concretamente, el aumento al doble de los precios mundiales del petróleo desde diciembre de 2003 plantea un dilema para algunos países que por mucho tiempo han controlado el precio interno de los combustibles. Recientemente, los cuatro países de la ASEAN más afectados por la crisis (ASEAN-4) aumentaron los precios internos del petróleo; este incremento fue más acusado en Indonesia, donde el 1 de octubre los precios de la gasolina aumentaron en casi un 90%. El precio del petróleo también aumentó apreciablemente en Malasia, y en Tailandia se liberalizó totalmente (en Filipinas se deja fluctuar desde hace tiempo).

Sin embargo, estos decididos ajustes de los precios dificultan la política monetaria. En muchos países de Asia las tasas de interés se han mantenido en niveles excepcionalmente bajos desde hace algún tiempo a fin de reactivar la demanda interna, que en general es débil. Esta orientación de la política —que ha sido posible gracias a los bajos índices de inflación— está sujeta hoy a crecientes presiones. Si bien se prevé que la inflación en la región en su conjunto seguirá siendo reducida, en los cuatro países de la ASEAN más afectados por la crisis la reducción de las subvenciones del petróleo ha impulsado la inflación global media al 10% y la inflación subyacente a cerca del 6%. En estos países, el banco central ha actuado con decisión y ha aumentado la tasa de intervención en 170 puntos básicos entre mayo de 2004 y enero de 2006.

Estas medidas ya generan importantes beneficios. Por ejemplo, en Indonesia la reducción de las subvenciones del petróleo, junto con un fuerte aumento de las tasas de interés, ha propiciado un marcado incremento de la confianza de los inversionistas; el tipo de cambio se ha apreciado en un 10% frente al dólar de EE.UU. desde septiembre de 2005 y los índices bursátiles han aumentado en un 18%.

Sin embargo, a medida que se afianza la política monetaria restrictiva, los países de Asia tendrán ante sí, nuevamente, el desafío de reactivar la débil demanda interna, una fuente importante del superávit en cuenta corriente de US$350.000 millones de la región. Este superávit se ha mantenido constante respecto del dólar en los últimos años y se prevé que seguirá siéndolo en 2006, aunque habrá importantes cambios en su composición. En la mayor parte de la región, los superávit se han ido reduciendo al aumentar el costo de las importaciones de petróleo, especialmente en Japón e India, donde la demanda interna también se ha reforzado considerablemente. En China, en cambio, el superávit se duplicó en 2005 y alcanzó un monto de alrededor de US$160.000 millones (7% del PIB), debido a un auge de las exportaciones y a un estancamiento temporal de las importaciones. No obstante, esa situación debería cambiar este año; de hecho, el superávit de ese país ya ha comenzado a estabilizarse.

Las exportaciones de productos electrónicos de la ASEAN-4

La exportación de productos electrónicos es uno de los pilares económicos de los cuatro países de la ASEAN más afectados por la crisis (ASEAN-4). Sin embargo, algunos de estos países han ido a la zaga de la reciente recuperación del sector exportador en la región, no obstante el reciente repunte en el ciclo de los productos electrónicos. Esto se hizo patente sobre todo en Indonesia (donde la exportación de artículos electrónicos se redujo a fines de 2005) y en Filipinas (donde no varió). ¿Se ha reducido en ambos países la competitividad del sector de la electrónica? En particular, esta situación es motivo de inquietud en Filipinas, donde los artículos electrónicos representan más de las dos terceras partes de las exportaciones.

Estos hechos no son, por sí solos, prueba concluyente de un problema en cierne. Las exportaciones de productos electrónicos de Filipinas y, en menor medida, las de Indonesia, no siempre han estado estrechamente vinculadas con los ciclos mundiales en este sector. De hecho, hay algunos indicios de que las exportaciones de Filipinas podrían estar acelerándose.

Sin embargo, otros indicadores señalan que los factores regionales y tecnológicos plantean ciertas dificultades para estos cuatro países. El surgimiento de China como centro manufacturero de productos electrónicos ha desviado la inversión destinada a aumentar la capacidad de producción desde Asia sudoriental a ese país, donde la inversión en nuevas fábricas aumentó a US$16.000 millones durante el período de 2001–04. En cambio, en Asia sudoriental disminuyó a US$5.000 millones, y en la Provincia china de Taiwan se redujo aún más.

Una función crucial

En varios países de mercados emergentes de Asia los productos electrónicos representan una parte importante de las exportaciones totales.

(Porcentaje de las exportaciones totales1)

1Promedio del período comprendido entre enero de 2003 y septiembre de 2005.

2Economías recientemente industrializadas.

Fuentes: CEIC Data Company Ltd. y cálculos del personal técnico del FMI.

A este factor regional se suma el acelerado ritmo de la innovación tecnológica. Por ejemplo, el sector de productos electrónicos en los cuatro países está, en general, fuertemente orientado a la producción de discos duros, que en el mediano plazo podrían ser reemplazados por semiconductores de memoria flash. De hecho, Apple Computer decidió reemplazar el disco duro por la memoria flash en su última generación de i-Pod, un cambio que beneficiará principalmente a Estados Unidos, Corea, Japón y la provincia china de Taiwan. A medida que vaya aumentando la capacidad de estos semiconductores, el disco duro podría ir quedando relegado a otros productos más maduros (como los servidores), donde el mercado crecerá con más lentitud.

Ante el aumento de los precios y una demanda interna generalmente débil, muchos países han reducido gradualmente la intervención cambiaria y permitido la apreciación de la moneda para ayudar a reducir la presión al alza de los precios y aumentar el ingreso real de los hogares. Durante el segundo semestre de 2005, las reservas de la región, excluida China, se redujeron de US$40.000 millones a solo US$5.000 millones. Además, entre fines de noviembre y fines de enero, período en que se registró un nuevo auge de las entradas de capital, las monedas flotantes de la región (aparte de China, la RAE de Hong Kong y Malasia) se apreciaron un 5% frente al dólar de EE.UU. En China, en cambio, las reservas, de alrededor de US$100.000 millones, se mantuvieron más o menos estables durante el segundo semestre de 2005, y la reducción de las entradas de capital contrarrestó el aumento del superávit en cuenta corriente.

En los próximos meses la región deberá afrontar varios riesgos. Primero, los precios del petróleo podrían sufrir un nuevo repunte, pues el margen de producción excedentaria es escaso y probablemente lo seguirá siendo por algún tiempo. Además, la contracción del mercado laboral en Estados Unidos podría aumentar las presiones inflacionarias en ese país y causar un aumento mayor al previsto de las tasas de interés, reduciendo el crecimiento económico estadounidense y provocando un aumento de los márgenes en los mercados emergentes. Existe también el riesgo de una pandemia de gripe aviar, que podría afectar negativamente el crecimiento mundial y el clima financiero. Por último, la posibilidad de un ajuste desordenado de los desequilibrios mundiales de la cuenta corriente también presenta riesgos.

FMI, Departamento de Asia y el Pacífico

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