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Políticas: El FMI se prepara para las épocas de vacas flacas

Author(s):
International Monetary Fund. External Relations Dept.
Published Date:
January 2007
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El FMI está analizando una nueva línea de financiamiento para contingencias, cuyo objetivo es impedir las crisis de confianza en los países de mercados emergentes. La estrategia a mediano plazo propuesta por el Director Gerente del FMI, Rodrigo de Rato, busca entre otras cosas mejorar la capacidad de la institución para atender las necesidades actuales de sus países miembros, lo que requiere un nuevo instrumento de préstamo para los mercados emergentes.

Debido a la movilidad creciente de los flujos de capital, los mercados emergentes de rápido crecimiento han recurrido al mercado mundial de ahorros para satisfacer sus considerables necesidades de capital de inversión. Pero la experiencia demuestra que dichos fondos pueden desaparecer por motivos no relacionados con el desempeño económico del país; su retiro repentino, impulsado por la pérdida de confianza y por los efectos de contagio, puede resultar devastador. A fin de evitar situaciones de esta naturaleza, el sector público quizás podría ayudar a corregir lo que, en última instancia, constituye una deficiencia del mercado.

Durante los últimos 10 años, los países de mercados emergentes han mejorado sus políticas y aumentado sus reservas. El FMI ha respaldado dicho esfuerzo mediante una mejor supervisión (sobre todo de las políticas y acontecimientos económicos) y ha demostrado su disposición a ofrecer financiamiento de rápido acceso en casos de crisis. Esto podría reducir la necesidad de acumular reservas de los países emergentes, ya que desde el punto de vista económico representa un uso ineficiente de recursos posiblemente escasos.

Falta una herramienta

Varios países, mercados emergentes y otros, han sugerido que al FMI posiblemente le falte una herramienta, un instrumento que ofrezca financiamiento para contingencias a los países con políticas firmes, al que puedan recurrir para impedir crisis o reducir su costo. No obstante, dado el actual entorno de abundante liquidez y crecimiento robusto, es poco probable que en un futuro cercano los posibles usuarios procuren acceso a un nuevo instrumento de financiamiento para contingencias. Sin embargo, el FMI debe tener presente las necesidades potenciales de sus países miembros para estar listo a prestar asistencia si las condiciones del mercado se tornan menos favorables.

El nuevo instrumento compartiría, en líneas generales, los objetivos de la Línea de Crédito Contingente (LCC), utilizada anteriormente por el FMI para el financiamiento de contingencias (venció en 2003), y extraería lecciones acerca del motivo por el que los países miembros no recurrieron a este instrumento. Se han identificado varios problemas con relación a la LCC. Primero, como los giros de la LCC no eran automáticos, y la magnitud del monto inicial de los préstamos era pequeña, surgieron dudas acerca de la utilidad de este mecanismo. Asimismo, a algunos países les preocupaba que, a los ojos de los inversores, su decisión de solicitar acceso a la LCC pudiera interpretarse como un reflejo de vulnerabilidades ocultas, y que perder la elegibilidad pudiera enviar una señal negativa. Quizás estas inquietudes fueron el principal motivo de la no utilización de la LCC, pero también es posible que, si un país que cumpliera los requisitos de elegibilidad hubiera solicitado acceso, la LCC no hubiese desaparecido.

Un trabajo del Departamento de Elaboración y Examen de Políticas del FMI sirvió de base para un debate en el Directorio Ejecutivo en agosto de 2006. El personal técnico del FMI está solicitando ahora opiniones acerca de la posible función de un nuevo instrumento y su adecuado diseño para los países miembros y, en particular, está tratando de determinar la manera de equilibrar un rápido acceso a los fondos con las salvaguardas correspondientes. Tras un debate muy positivo sobre este tema en Corea, en agosto de 2006, se realizaron dos seminarios más en diciembre, en Chile e Italia. El personal del FMI también está procurando las opiniones de los participantes del mercado. La labor de establecer un nuevo instrumento se encuentra en una etapa incipiente, y se prevé un debate adicional sobre el tema en 2007 en el Directorio Ejecutivo del FMI.

Un posible diseño

La meta primordial del nuevo instrumento es prevenir las crisis de cuenta de capital. Esto podría lograrse de dos maneras. Primero, incentivaría a los inversionistas privados para que no salieran corriendo de los países afectados por un shock, ya que garantizaría el acceso del país a financiamiento a gran escala. Segundo, ayudaría a los países a reducir sus vulnerabilidades económicas subyacentes porque reforzaría su compromiso con la adopción de políticas sólidas. Para diseñar un instrumento de préstamo que incorpore estos dos objetivos es preciso mantener un delicado equilibrio entre sus diferentes elementos:

La eficacia del instrumento se reduciría si el financiamiento fuera insuficiente o si no existieran garantías adecuadas respecto a su disponibilidad en caso de crisis, aunque también un financiamiento de gran magnitud podría plantear riesgos para el FMI.

  • El financiamiento debe ser suficiente para prevenir las crisis y de rápida disposición. La eficacia del instrumento se reduciría si el financiamiento fuera insuficiente o si no existieran garantías adecuadas respecto a su disponibilidad en caso de crisis, aunque también un financiamiento de gran magnitud podría plantear riesgos para el FMI.

  • Se requerirán medidas para salvaguardar los recursos del FMI. Es preciso incorporar suficientes salvaguardas en el diseño del nuevo instrumento para abordar los riesgos asociados a la oferta de financiamiento rápido en caso de crisis. Una modalidad de salvaguarda podrían ser las normas de precalificación según las cuales solo son elegibles los países que hayan adoptado políticas sólidas; otra, la supervisión que realiza el FMI de los compromisos asumidos por los países. O podrían exigirse ambas modalidades de salvaguarda.

  • Debe diseñarse un marco de supervisión que incentive y comprometa a los países a implementar buenas políticas económicas. Entre estos incentivos se encontrarían las normas de calificación para los países y su compromiso a adoptar buenas políticas, que se supervisarían en virtud del nuevo instrumento de financiamiento. Algunos opinan que la condicionalidad tradicional de los acuerdos con el FMI, que exigen cambios en las políticas de los países para garantizar su continuo acceso a los recursos de la institución, es excesiva, y que debería contemplarse una estructura diferente para proteger los recursos.

  • Deben limitarse tanto como sea posible las señales negativas que entraña la solicitud de una línea de crédito o la no calificación en caso de renovación. Algunos países consideraron que recurrir a la LCC podía interpretarse como señal de vulnerabilidad; esto contribuyó a la desaparición de dicho mecanismo. Para evitar problemas similares en el futuro, los países podrían solicitar una línea de crédito antes de observar un riesgo inminente de crisis. Es imposible que un país no se preocupe acerca de la posible reacción adversa de los mercados si el FMI decide descontinuar el acceso del país a un servicio debido a sus condiciones o políticas económicas, pero el FMI podría procurar no enviar señales evidentes de salida en el contexto de dicho instrumento.

Control de riesgos

Deben evaluarse y controlarse los riesgos asociados a los compromisos financieros entre el FMI y sus países miembros. Uno de los riesgos son los préstamos concedidos después de una crisis antes de que el país ajuste sus políticas, así como los problemas de riesgo moral que conducen a préstamos imprudentes por parte de los mercados y de otros países.

El primer problema puede abordarse mediante criterios de precalificación de corto plazo, o por medio de una estrecha relación con el FMI después del proceso de calificación, y debates en el Directorio Ejecutivo una vez que el país haya recurrido al instrumento. Asimismo, las autoridades del país querrían evitar el riesgo moral por el enorme costo que representa una crisis, incluso si el financiamiento del FMI amortigua sus repercusiones. Y los préstamos imprudentes de acreedores privados pueden limitarse por la experiencia derivada de las pérdidas sufridas en crisis financieras anteriores.

Peter Breuer y Alan MacArthur

FMI, Departamento de Elaboración y Examen de Políticas

Pueden adquirirse ejemplares de Consideration of a New Liquidity Instrument for Market Access Countries al precio de US$15. Véanse las instrucciones de pedido en la página 16. El texto completo, en inglés, puede consultarse en www.imf.org.

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