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Alivio de la deuda para la República Kirguisa

Author(s):
International Monetary Fund. External Relations Dept.
Published Date:
November 2006
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La República Kirguisa fue habilitada para recibir asistencia en el marco de la Iniciativa Reforzada para los Países Pobres Muy Endeudados (PPME), un programa conjunto del FMI y el Banco Mundial. En febrero de 2005, el FMI aprobó un préstamo de alrededor de US$13 millones al amparo del Servicio para el Crecimiento y la Lucha contra la Pobreza (SCLP) para respaldar el programa económico de ese país. La República Kirguisa, con 5,3 millones de habitantes, reúne los requisitos para recibir financiamiento de hasta un 100% mediante donaciones a través de la Asociación Internacional de Fomento —un órgano del Banco Mundial— para el ejercicio de 2006/07.

El 13 de octubre, Agustín Carstens, entonces Subdirector Gerente del FMI, señaló que los directores ejecutivos coinciden en que la República Kirguisa reúne los requisitos para recibir alivio de la deuda en el marco de la Iniciativa Reforzada para los PPME, en vista de la pesada carga de su deuda externa (incluso tras aplicarse los mecanismos tradicionales de alivio) y de su condición de país habilitado para recibir asistencia en el marco del SCLP y de la AIF. A fines de 2004, su deuda externa excedía los umbrales de sostenibilidad establecidos en la Iniciativa para los PPME.

Se prevé que este alivio creará un espacio fiscal para seguir reduciendo la pobreza y alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio, sobre todo al fomentar el gasto social y una inversión pública de alta calidad. El FMI ya ha aprobado programas de reducción de la deuda para 29 países, 25 de ellos en África.

Si bien el entorno político es difícil, las autoridades kirguisas han mantenido la estabilidad macroeconómica y han seguido adelante con las reformas, que el FMI considera esenciales para mejorar las condiciones de vida y reducir la pobreza en un contexto de baja inflación. Se prevé un crecimiento del 4%–5% en 2006, tras una leve contracción del producto el año pasado.

Perspectivas en Asia central

David Owen, del Departamento del Oriente Medio y Asia Central del FMI, que dio a conocer las perspectivas económicas más recientes para la región, señaló que para este año se prevé un crecimiento medio de alrededor del 8% en la región de Asia central (Kazajstán, República Kirguisa, Tayikistán y Uzbekistán). Si bien los resultados macroeconómicos siguen siendo muy positivos, en el informe se destaca la necesidad de adoptar medidas para contrarrestar la creciente inflación y el excesivo endeudamiento. “Por séptimo año consecutivo, se logrará este ritmo de crecimiento, o mayor: un sólido desempeño que prácticamente ha duplicado el PIB real de la región en la última década”, observó.

Para 2007, se prevé un crecimiento medio elevado de entre 7% y 8% y un leve descenso de la inflación. No obstante, aún existen riesgos para la región: en particular, una fuerte dependencia de las importaciones de petróleo y otros productos básicos, cuyos precios son volátiles. La situación puede deteriorarse también si se desacelera el crecimiento mundial o surgen condiciones más restrictivas en los mercados financieros internacionales, lo cual podría reducir considerablemente los flujos externos hacia la región.

Según el informe, la creación de reservas y la reducción de la deuda en los cuatro países han mejorado la posición de la región, aunque deberán seguir aplicando políticas orientadas a aumentar la flexibilidad. Por ejemplo, podrían limitar las presiones inflacionarias si aplican una política monetaria más restrictiva y permiten una apreciación mayor del tipo de cambio nominal ante las continuas afluencias externas.

Los gobiernos deben evitar un nuevo ciclo de endeudamiento externo excesivo, público o privado. En Kazajstán podrían requerirse medidas prudenciales más estrictas para limitar el endeudamiento externo de los bancos, que está financiando un rápido incremento del crédito. La República Kirguisa y Tayikistán deben evitar una excesiva acumulación de deuda, e invertir en infraestructura.

Deben efectuarse ajustes frente al aumento de los precios del petróleo. Las fluctuaciones de los precios mundiales del petróleo deberán transferirse en breve a los precios de los productos internos, tanto en los países productores como consumidores, y deben amortiguarse los efectos de este ajuste en los pobres. Seguirán necesitándose reformas estructurales e institucionales para fomentar el desarrollo del sector privado, aumentar la productividad y crear más flexibilidad. Finalmente, una mayor cooperación regional promovería el comercio y la inversión, y mejoraría las perspectivas de crecimiento a largo plazo y la reducción de la pobreza.

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