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El criterio de inflación de Maastricht: Lecciones para el futuro

Author(s):
International Monetary Fund. External Relations Dept.
Published Date:
October 2006
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Como parte del proceso conducente a la unión monetaria europea, los países debían adoptar tres criterios establecidos en el Tratado de Maastricht. Uno de ellos prescribía que la inflación en un año no podía superar en más de un 1½% el promedio de los tres Estados miembros de la Unión Europea (UE) con los precios más estables. El objetivo era poner a los países de alta inflación de la UE a la par con los de inflación baja antes de introducir el euro. Según un nuevo documento de trabajo del FMI, se alcanzó la meta de reducir la brecha inflacionaria entre los países. No obstante, también se ha alentado la adopción ad hoc de medidas a corto plazo para reducir la inflación, en lugar de reformas estructurales con beneficios económicos a más largo plazo. En el estudio se examinan las posibles repercusiones para los 10 nuevos miembros de la UE, que esperan integrarse en la unión monetaria en un futuro cercano.

Desde una perspectiva estrictamente numérica, el criterio de inflación tuvo un éxito rotundo: el diferencial de inflación entre los países de baja inflación y los de inflación alta, superior al 10% entre mediados de los años setenta y principios de los ochenta, se empezó a reducir a comienzos de los noventa, y en 1997 bajó a 2 ó 3 puntos porcentuales. Sin embargo, desde el punto de vista de la política, tuvo consecuencias imprevistas. Para satisfacer estos criterios, los países de la UE podían adoptar una política monetaria y reformas de mercado creíbles para reducir en forma más permanente la inflación, o podían aplicar medidas a corto plazo (por ejemplo, cambios en los precios regulados y los impuestos indirectos) u otras medidas para reducir la demanda e imponer moderación salarial.

El costo de la regulación

En los países de la UE con mercados más regulados la inflación es más alta.

Citation: 35, 19; 10.5089/9781451944396.023.A011

Nota: ALE = Alemania, AUT = Austria, BEL = Bélgica, DIN = Dinamarca, ESP = España, FRA = Francia, GRE = Grecia, IRL = Irlanda, ITA = Italia, PB = Países Bajos, POR = Portugal, RU = Reino Unido, SUE = Suecia. El índice indica el nivel de competitividad en el mercado de productos: cuanto más bajo, más competitivo es el mercado.

Datos: FMI, Perspectivas de la economía mundial; Paul Conway, Véronique Janod y Giuseppe Nicoletti, “Product Market Regulation in OECD Countries: 1998 to 2003”, documento de trabajo del Departamento de Economía de la OCDE WKP (2005)6 (París: Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos, 2005), y cálculos de los autores.

¿Cuál de estas dos estrategias desinflacionistas es más eficaz? La estrategia a corto plazo aseguró un rápido ingreso a la zona del euro, con el máximo respaldo político. La aplicación de reformas estructurales para reducir la inflación puede ser un proceso lento y podría haber retrasado la integración en la unión monetaria. No obstante, mediante una estrategia a más largo plazo los países se habrían integrado con una economía más sana.

A fines de los años noventa, todos los miembros de la UE, con el apuro por adoptar el euro, tomaron (en parte, al menos) medidas a corto plazo, y no reformaron los mercados de bienes y factores. Sin embargo, una vez que pasó el efecto de estas medidas, la inflación volvió a acelerarse en los países más regulados (véase el gráfico). En el corto plazo, el costo de “reducir la inflación ahora y reformar después” puede ser bajo, pero en el largo plazo es elevado. El mecanismo de transmisión de la política monetaria suele ser menos eficiente y los agentes económicos siguen adoptando sus decisiones en base a expectativas de mayor inflación. Esto aumenta el costo de la desinflación en el futuro. En cambio, los países que aplicaron reformas estructurales a más largo plazo tienen hoy mercados flexibles y mejores expectativas de baja inflación.

¿Qué trascendencia tienen los resultados obtenidos en los países miembros más antiguos de la UE para sus nuevos miembros (Chipre, Eslovaquia, Eslovenia, Estonia, Hungría, Letonia, Lituania, Malta, Polonia y la República Checa)? La simulación hecha por los autores indica que, en los países que no apliquen reformas económicas, el costo de reducir la inflación en el futuro será, probablemente, mucho más alto. Esta conclusión es válida tanto para los actuales miembros de la zona del euro como para sus miembros más nuevos. Para estos últimos, sería provechoso un criterio de inflación que reduzca el atractivo de una estrategia de desinflación a corto plazo. El breve período de prueba actual, de 12 meses, contemplado en el criterio de Maastricht podría alentar este tipo de estrategia. Un período más largo, que cubra todo el ciclo económico, puede ser preferible. La rigurosidad del criterio de inflación también provee un incentivo para aplicar medidas aisladas. Estos incentivos podrían reducirse al excluir del cálculo a los países con una brecha de producción negativa.

Aleš Bulíř (Instituto del FMI) y Jaromír Hurník (Banco Nacional Checo)

Este artículo se basa en el documento “The Maastricht Inflation Criterion: How Unpleasant is Purgatory” (IMF Working Paper No. 06/154). Pueden adquirirse ejemplares al precio de US$15. Véanse las instrucciones de pedido en la página 308. El texto completo, en inglés, puede consultarse en www.imf.org.

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