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Foro: Conferencia Per Jacobsson: ¿Será posible la integración monetaria de Asia?

Author(s):
International Monetary Fund. External Relations Dept.
Published Date:
October 2006
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En la conferencia del 17 de septiembre de la Fundación Per Jacobsson, Tharman Shanmugaratnam, Ministro de Educación y Segundo Ministro de Hacienda de Singapur, ponderó las perspectivas para la integración monetaria de Asia en el futuro inmediato y concluyó que, probablemente, la respuesta está en seguir con la evolución hacia flotaciones reguladas con un sistema de metas de inflación, más que en seguir el modelo europeo.

Shanmugaratnam evaluó primero la integración comercial y financiera en la región. El comercio intrarregional ya constituye el 50% del comercio total de Asia, y, a diferencia de Europa, la integración ha sido un proceso ascendente e impulsado por la oferta, vinculado a la integración de la región (y en especial de China) con la economía mundial. Dentro de 10 años —dada la mayor inversión extranjera directa en Asia, una clase media creciente y la formación de asociaciones de libre comercio— quizás el 60% del comercio asiático será intrarregional.

Sin embargo, la integración de los mercados financieros se ha retrasado. Al margen de Tokio, los mercados financieros asiáticos son pequeños y no están preparados, en especial los mercados de bonos, y los mercados de acciones son menos líquidos que los de los mercados desarrollados, por lo que los asiáticos buscan invertir en otra parte. Pero, según Shanmugaratnam, podrían surgir varios centros financieros complementarios a medida que la región se beneficie de una liberalización de los controles de capital, tipos de cambio más flexibles, y regulaciones armonizadas y una mejor infraestructura para sistemas de comercio exterior, compensación y liquidación.

Alternativas al modelo europeo

¿Podría una moneda común o vinculación a una cesta común estimular el comercio internacional, la inversión y los flujos financieros? Según Shanmugaratnam, el modelo europeo, que comenzó con el comercio y siguió con la integración monetaria, no es adecuado para Asia. Recalcó que “la fortaleza de Asia es su diversidad”. El continente es diverso en ingresos y estructuras económicas, señaló, y “esta diversidad hace que el comercio intrarregional sea muy atractivo, y una propuesta económica muy convincente. Además, esta diversidad ayuda a la diversificación de las carteras financieras en Asia, aunque juega en contra de la integración monetaria, eleva los costos de esta y los riesgos de desestabilización”.

Sostuvo que las dos opciones que se han propuesto tienen desventajas. Los países asiáticos podrían manejar sus monedas con respecto a una cesta de monedas común, pero la transición a este sistema sería difícil porque la pérdida de una política monetaria independiente entre las diversas economías probablemente sería desestabilizadora y porque, a diferencia de Europa, no hay un compromiso político con la unión. Las tensiones no solo podrían desestabilizar la integración monetaria, sino también debilitar la confianza en el comercio y las finanzas de Asia.

La segunda posibilidad consiste en una moneda paralela —una unidad monetaria asiática (UMA)— que podría promover un mercado de capitales regional en Asia, pero sin representar una integración monetaria. Sin embargo, la aceptación de la UMA en el mercado sería lenta.

Shanmugaratnam expuso que la solución es seguir con la evolución ya en curso: “un cambio hacia flotaciones reguladas como el régimen dominante en Asia”, junto con la búsqueda de una inflación baja y estable como el objetivo claro de una política monetaria. Este movimiento de facto hacia la coordinación de políticas monetarias “no es un camino incorrecto a seguir”, señaló. Mantiene la flexibilidad cuando es necesario, permite que los tipos de cambio efectivos diverjan en el tiempo, reflejando las diferentes tasas de crecimiento productivo de los países, y mantiene un sentido de propiedad nacional de las políticas y de los planes de cambio, lo que es esencial para que ocurra tal cambio.

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