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Panorama nacional: El mercado laboral francés: ¿Reforma parcial o integral

Author(s):
International Monetary Fund. External Relations Dept.
Published Date:
August 2006
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El fuerte desempleo y la lenta creación de puestos de trabajo han abierto una reforma laboral en gran parte de Europa. Luc Everaert y Jianping Zhou (del Departamento de Europa del FMI) analizan la situación de Francia y concluyen que una reforma parcial facilita la creación de empleos a corto plazo pero tiene pocas probabilidades de aliviar el desempleo a largo plazo. Aun así, podría ser un primer paso si existe suficiente voluntad política para profundizarla.

Al igual que en la mayoría de los países industriales, los trabajadores franceses están protegidos del despido por disposiciones jurídicas y administrativas y por sanciones financieras que pesan sobre los empleadores. La protección tiene su razón de ser, ya que cada empresa debe absorber parte del costo social que acarrea deshacerse de personal. Por ejemplo, una empresa que tuviera picos de actividad trimestrales podría despedir al personal durante cierto tiempo cada ciclo, obligando así a la sociedad a subvencionarla a través del seguro de desempleo que cobrarían esos trabajadores. Pero una protección laboral excesiva también tiene desventajas: encarece potencialmente la contratación y por ende puede agudizar el desempleo, aun si protege los empleos que ya existen. Como muestra el gráfico, los países con una protección laboral estricta suelen tener un desempleo relativamente alto.

El cambio sobre el tapete

Para recortar el desempleo y estimular la creación de puestos de trabajo, Francia, al igual que otros países europeos, está contemplando la posibilidad de liberalizar el mercado laboral. Como se detalla en el recuadro, el modelo francés tradicional ofrece contratos permanentes (con una protección muy estricta) y a plazo fijo (cuyo uso está muy restringido).

Cuando la protección no funciona

La protección laboral estricta se ha traducido en un desempleo elevado.

Datos: Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos.

Las restricciones contractuales

Pese a las reformas parciales recientes, Francia mantiene dos grandes modelos laborales: el contrato permanente y el contrato a plazo fijo.

El contrato permanente está pensado para el empleo de por vida. El despido es costoso, no tanto por el monto de la indemnización sino por los dilatados procedimientos administrativos y las limitaciones jurídicas. Por ejemplo, una empresa puede eliminar personal para reestructurarse y mantener la capacidad de competencia, pero no para mejorar el desempeño ni las utilidades.

El contrato a plazo fijo está permitido únicamente cuando una empresa debe aumentar provisionalmente la producción o necesita reemplazar a trabajadores permanentes que están de licencia. Los contratos tienen una duración máxima de nueve meses y una sola posibilidad de renovación. En la práctica, duran en promedio menos de tres meses; es posible que los empleadores se abstengan de usarlos por plazos más largos porque el trabajador tiene derecho a cobrar la totalidad del período contractual aun si se lo despide antes de su vencimiento.

En consulta con un amplio espectro de intereses sociales, el gobierno inició un debate sobre toda una serie de alternativas, desde una reforma parcial que levantara algunas de las limitaciones jurídicas al uso de los contratos a plazo fijo y facilitara el despido hasta una reestructuración total del sistema. Esta última habría implicado la fusión de las dos modalidades contractuales en un solo instrumento con un mínimo de procedimientos jurídicos y administrativos, el cálculo de la indemnización por despido según la duración del empleo y la creación de un sistema que obligara a las empresas con más despidos a contribuir más al fondo del seguro de desempleo.

Finalmente, el gobierno optó por la reforma parcial y mantuvo intacta la protección brindada por los contratos permanentes. En agosto de 2005 nació el contrato de nuevo empleo, que permite a las empresas con menos de 20 trabajadores tomar personal por un máximo de dos años sin ninguna restricción de contratación ni de despido.

Consecuencias a corto y a largo plazo

Este tipo de reforma parcial, ¿termina creando nuevos puestos de trabajo? A corto plazo, sí: entre agosto de 2005 y mayo de 2006 las empresas pequeñas firmaron medio millón de contratos de trabajo nuevos. Pero la mayoría de esos empleos habrían sido creados sin esta nueva modalidad; según cálculos recientes, la creación neta fue de apenas unos 30.000 empleos. Y dado que esos contratos duran dos años, no se sabe aún si terminarán adquiriendo carácter permanente.

El estudio del FMI lleva a pensar que a largo plazo la reforma parcial podría ser impotente frente al desempleo y perjudicial para el bienestar y la productividad de los trabajadores. La reducción de las restricciones que pesan sobre los empleos temporarios o a plazo fijo fomenta tanto la creación como la destrucción de puestos de trabajo, en tanto que una protección laboral estricta desalienta ambas. Por lo tanto, la reforma —ya sea parcial o total— parece tener un efecto ambiguo sobre el desempleo.

Con todo, las simulaciones a través de modelos con parámetros que imitan las características del mercado laboral francés sugieren que cuando la reforma es parcial, el efecto de destrucción parece predominar a largo plazo. De hecho, los resultados indican que la reforma parcial que instituyó concretamente Francia podría añadir casi un punto porcentual a la tasa de desempleo (véase el cuadro, caso 1). El principal efecto de esa reforma es un aumento significativo de la rotación de empleados temporeros o a plazo fijo, pero sin una reducción proporcional del tiempo que los trabajadores pasan desempleados.

Pero una reforma que aligerara al mismo tiempo las restricciones de despido de todos los contratos reduciría la tasa de desempleo alrededor de un punto porcentual (caso 2). Es más, si hubiera una sola modalidad contractual y se levantaran algunas restricciones de despido, el desempleo disminuiría alrededor de 2 puntos porcentuales (caso 3). Por supuesto, como sucede con todas las simulaciones basadas en modelos, estas magnitudes deben interpretarse con cuidado: si los salarios mínimos son tan altos que ocultan lo costoso de la contratación, y si los servicios de contratación son ineficientes y tardan en encontrar trabajadores desempleados para llenar las vacantes, los beneficios de la reforma integral quizá no sean tan grandes.

Sin embargo, las conclusiones del estudio apuntan en una dirección clara y están respaldadas por la experiencia de otros países, sobre todo de España. Cuando España extendió su uso en los años ochenta, los contratos a plazo fijo se multiplicaron espectacularmente y la tasa de desempleo bajó. Pero después de unos años comenzó a recuperar terreno, hasta superar el nivel previo a la reforma. En ese momento el gobierno hizo una modificación a fondo, levantó las restricciones de los contratos permanentes y desde entonces el desempleo ha seguido una tendencia descendente.

Pierre Cahuc y Stéphane Carcillo (2006) han simulado el probable efecto a largo plazo del nuevo contrato universal y han calculado que la reforma francesa hará retroceder el desempleo un 0,3 de punto porcentual.

Los posibles efectos de la reformaCuanto más amplia la reforma, más probabilidades de vencer el desempleo.
(Variación en puntos

porcentuales)
Caso 1.Se elimina la mitad de las restricciones

de despido de los contratos a plazo fijo.
0,9
Caso 2.Se elimina la mitad de las restricciones

de despido de los contratos permanentes.
–0,9
Caso 3.Se fusionan las modalidades contractuales

en una sola y se elimina la mitad de

las restricciones de despido.
–1,8

Los próximos pasos

Los defensores de la reforma parcial sostienen que podría tener la ventaja de ir promoviendo el consenso poco a poco y de servir de paso intermedio hacia la reforma total. No hay duda de que esa fue la intención de las autoridades francesas, que a principios de este año propusieron un nuevo contrato con idénticas características (el contrato de primer empleo, o CPE) destinado a los trabajadores de hasta 26 años, ya que el desempleo entre los jóvenes es muy elevado. El peligro radica en que si la reforma parcial no fomenta sustancialmente el empleo o no cosecha respaldo entre la ciudadanía, sus adversarios saldrán ganando. Eso es lo que parece haber sucedido en Francia: tras semanas de manifestaciones estudiantiles y sindicales, el gobierno retiró el proyecto de CPE.

¿Qué le conviene hacer ahora? Desde el punto de vista económico, la reforma total parece estar más justificada que la parcial. El desempleo disminuiría si se redujera la protección laboral a nivel general, sobre todo si se reemplazaran las disposiciones jurídicas y administrativas con incentivos puramente financieros (es decir, indemnizaciones por despido y aportes al seguro de desempleo según el historial de despido de cada empresa). Desde el punto de vista político, es el momento de aprovechar el éxito del modelo contractual de la pequeña empresa para propugnar el cambio, pero es preciso informar mejor a la población acerca de sus ventajas y su necesidad.

Luc Everaert y Jianping Zhou FMI, Departamento de Europa

Para mayor información véase “Reforming Employment Protection Legislation in France” (IMF Working Paper No. 06/108) de Jianping Zhou. Pueden adquirirse ejemplares al precio de US$15. Véanse las instrucciones de pedido en la página 224. El texto completo, en inglés, puede consultarse en www.imf.org.

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