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Políticas

Author(s):
International Monetary Fund. External Relations Dept.
Published Date:
June 2006
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El régimen de metas de inflación en países no industriales

Se suele asociar el uso de metas de inflación en la política monetaria con la experiencia de países industriales como Canadá, Nueva Zelandia, Suecia y el Reino Unido, que iniciaron la utilización de esa estrategia a principios de la década de 1990. Hoy, sin embargo, dos tercios de los países que la han adoptado no son economías industriales, y es probable que esa cifra se duplique en los próximos cinco años. A partir de la experiencia en los países no industriales desde los años noventa, el cuerpo técnico del FMI ha elaborado un documento en el que se analiza en qué medida el régimen ha generado mejores resultados macroeconómicos que otros sistemas. Al compararse los resultados macroeconómicos de dos grupos de países no industriales, se observa que aquellos que lo aplican han logrado mejorar sus resultados macroeconómicos tanto a través del tiempo como en comparación con países que aplican otros sistemas de política monetaria.

Cuando en los años noventa los países industriales comenzaron a adoptar un régimen de metas de inflación para ejecutar su política monetaria, se pensaba que esa estrategia no era adecuada para los países no industriales, dados los requisitos institucionales y técnicos necesarios para implementarla con éxito: autonomía institucional del banco central, suficiente capacidad analítica y disponibilidad de datos por parte de esa entidad, precios no regulados determinados por el mercado, y un sistema financiero con mecanismos eficaces para la transmisión de la política monetaria.

Condiciones previas para adoptar el régimen de metas de inflación

En el estudio del FMI se cuestiona la procedencia de fijar tales condiciones previas por dos razones. Primero, dichas condiciones son importantes para cualquier régimen de política monetaria y quizás aún más en el caso de otros sistemas. En un país que tenga dominancia fiscal o un sistema financiero poco sólido, por ejemplo, quizá sea más difícil mantener un régimen de tipo de cambio fijo que uno de metas de inflación. Resulta entonces injustificado suponer que, si no se cumplen esas condiciones previas, necesariamente habrá de funcionar mejor otro régimen.

Segundo, es difícil medir hasta qué punto un país satisface las condiciones necesarias para aplicar con éxito un régimen de metas de inflación. En la práctica, la mayoría de los países ha podido adoptarlo aun cuando su política económica presentaba importantes deficiencias. Según una encuesta de bancos centrales realizada por el Departamento de Estudios del FMI, en general la mejora de las condiciones acompañó o siguió a la adopción de metas de inflación, no la precedió. Otros datos empíricos indican que, con respecto a los resultados macroeconómicos, la existencia de esas condiciones previas no fue un factor más importante para los países no industriales que fijan metas de inflación que para los que no lo hacen. Quizá deba pensarse entonces en esas condiciones técnicas tradicionales como requisitos concomitantes, pero no necesariamente previos, a la adopción exitosa de un régimen de metas de inflación.

Es cierto que a los países no industriales les resulta más difícil alcanzar sus metas de inflación, quizá en parte porque sus condiciones iniciales son más deficientes. Sin embargo, sus resultados han tendido a mejorar rápidamente, lo que indicaría que es posible hacer camino al andar. De todos modos, para afianzar la credibilidad del régimen de metas de inflación y anclar las expectativas es más importante que las autoridades políticas adopten un firme compromiso de apoyar el marco de políticas y fomentar el desarrollo de las condiciones necesarias para su consecución.

El Directorio Ejecutivo analiza el régimen de metas de inflación

En un reciente seminario, el Directorio aplaudió el estudio, dado el número creciente de mercados emergentes y países en desarrollo que adoptan el régimen de metas de inflación. Los directores coincidieron en que la adopción de este régimen en las economías de mercados emergentes guarda mayor relación con mejoras sustanciales en los resultados macroeconómicos que otros sistemas, y que los países que lo adoptaron pudieron comprometerse a mantener estrategias creíbles para reducir la inflación.

El Directorio señaló que, antes de extraer conclusiones acerca de los posibles beneficios del régimen de metas de inflación, es importante tener en cuenta la corta experiencia acumulada; el tamaño relativamente pequeño de la muestra de países estudiados; la dificultad para precisar las razones del éxito del régimen en un contexto de condiciones mundiales favorables y una caída general de la inflación que benefició a todos los países, y una reorientación de las preferencias hacia la estabilidad de precios.

Se reconoció que los requisitos técnicos e institucionales necesarios para fijar metas de inflación podrían ser menos estrictos de lo que antes se pensaba y se subrayó la importancia de las condiciones previas para el éxito del régimen, especialmente la autonomía del banco central, la consolidación fiscal y un adecuado desarrollo del mercado financiero. Se destacó asimismo la necesidad de que exista un claro compromiso de las autoridades monetarias y fiscales, un firme apoyo político y una política fiscal coherente. También se advirtió sobre la inconveniencia de considerar el régimen de metas de inflación como una panacea macroeconómica, ya que muchos países aún tendrían que superar importantes limitaciones operativas y de capacidad.

¿En qué casos sería inconveniente adoptar el régimen de metas de inflación? Hay cinco factores fundamentales.

Escasa factibilidad. En algunos países, la capacidad operativa del banco central puede ser deficiente o el sistema financiero estar insuficientemente desarrollado para aplicar cualquier tipo de política monetaria independiente.

Determinación externa de precios y salarios. Si los precios y salarios están determinados casi enteramente por los precios externos y el tipo de cambio, el régimen de metas de inflación no reduciría la volatilidad del producto o de la inflación mejor que un sistema de tipo de cambio fijo.

Alta inflación inicial. Son pocos los casos de países que comenzaron a fijar metas de inflación en un contexto de alta inflación, quizá debido a la creencia de que el riesgo de incumplir las metas de desinflación minaría la credibilidad del régimen.

Respaldo político inadecuado. La falta de un claro compromiso político de mantener la independencia del banco central y de adoptar políticas fiscales y salariales coherentes con las metas de inflación podría debilitar seriamente la credibilidad del régimen.

Incapacidad de consolidar el régimen. Se debe adoptar un régimen de metas de inflación solo si los bancos centrales están dispuestos a apoyarlo con decisiones y medidas adecuadas y a considerar sistemáticamente el objetivo de inflación como su máxima prioridad.

Adaptación del régimen a las circunstancias de cada país

El régimen de metas de inflación no es un modelo único que sirva para todos los casos. En los países no industriales, las dificultades de su implementación son una gestión financiera deficiente del sector público, la falta de solidez de instituciones y mercados financieros, la baja credibilidad de la política monetaria, el alto grado de dolarización de los pasivos financieros y la vulnerabilidad ante los cambios abruptos en los flujos de capital y la actitud de los inversionistas internacionales. También suele haber una mayor incertidumbre acerca de la estructura de la economía y del mecanismo de transmisión de la política monetaria; y la falta de datos completos puede hacer difícil determinar en qué fase del ciclo económico se encuentra el país.

La falta de solidez de instituciones y mercados financieros altera la eficiencia y la velocidad de los diferentes canales de transmisión de la política monetaria. Un alto grado de dolarización puede modificar sustancialmente la transmisión de la política monetaria, a menudo porque amplifica el efecto de los movimientos del tipo de cambio en el nivel de actividad. En esos casos, quizá sea conveniente suavizar el tipo de cambio. También podrían ser necesarias medidas prudenciales y otras reformas que fortalezcan el sistema financiero, especialmente para reducir la vulnerabilidad ante las variaciones del tipo de cambio.

En muchos casos los países no industriales adoptaron el régimen de metas de inflación como parte de un conjunto de reformas económicas. En algunos, la liberalización de la cuenta de capital, junto con las privatizaciones y las nuevas oportunidades de inversión, generó considerables entradas de capital y con ello ejerció una fuerte presión alcista sobre el tipo de cambio. Es posible que surja entonces un conflicto entre el compromiso de mantener la meta de inflación y la necesidad de preservar la estabilidad cambiaria y la competitividad del sector externo. Para contener las presiones cambiarias se ha recurrido a importantes intervenciones en el mercado de divisas o a medidas administrativas, pero estas estrategias pueden tener un grado limitado de eficacia o generar dudas acerca de las prioridades del banco central. Dado que no se ha definido de manera inequívoca qué función debe cumplir la intervención cambiaria en un régimen de metas de inflación, es preciso investigar más para desarrollar estrategias de intervención congruentes con ese tipo de régimen.

En resumen

Según el estudio, el nivel y la volatilidad de la inflación disminuyeron más en los países no industriales que fijan metas de inflación que en aquellos que no lo hacen, sin que su crecimiento resultara menor o más volátil. En ambos grupos de países se registró un crecimiento similar durante la década de los noventa, y en los que fijan metas de inflación cayó levemente la volatilidad del producto. No obstante, estos resultados deben interpretarse con cautela porque correlación no supone causalidad y es difícil distinguir entre el efecto propio del régimen de metas de inflación y el resultante de la aplicación simultánea de reformas económicas más generales.

A medida que más países no industriales adopten el régimen de metas de inflación es probable que aumente la demanda de asistencia técnica del FMI y en consecuencia deba modificarse la forma de suministrarla. Será preciso modificar los métodos de supervisión del FMI e intensificar la investigación. También será necesario seguir adaptando los programas que respalda el FMI y su correspondiente condicionalidad. En 2000 se modificó el marco para aplicar esa condicionalidad en los países que fijan metas de inflación, pero dado el escaso número de países que hasta ahora lo han utilizado, es difícil evaluar su efectividad. Actualmente se está considerando la conveniencia de aplicar una condicionalidad más prospectiva centrada en los indicadores de inflación futura.

Nicoletta Batini y Kalpana Kochhar, FMI, Departamento de Estudios Peter Breuer, FMI, Departamento de Elaboración y Examen de Políticas Scott Roger, FMI, Departamento de Sistemas Monetarios y Financieros

El texto completo, en inglés, de Inflation Targeting and the IMF puede consultarse en www.imf.org.

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