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Inversión y productividad: Claves para América Latina

Author(s):
International Monetary Fund. External Relations Dept.
Published Date:
December 2006
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El crecimiento de América Latina y el Caribe estos últimos años ha sido admirable pero debería haber sido mayor, declararon Vicente Fox y Francisco Gil Díaz, Presidente y Ministro de Hacienda de México, respectivamente, durante la apertura de la primera conferencia conjunta de la Asociación de Economía de América Latina y el Caribe y el Congreso Latinoamericano de la Sociedad Econométrica. El encuentro, que tuvo lugar en la ciudad de México del 2 al 4 de noviembre, se centró en los medios que permitirían estimular el crecimiento, mantener la estabilidad y fomentar el bienestar social.

En pos de más crecimiento

¿Qué hacer para infundir dinamismo y sostenibilidad a este crecimiento relativamente fuerte? Según Robert Lucas (Universidad de Chicago), es vital rentabilizar la acumulación de capital humano porque entonces las personas invertirán más en sí mismas y en sus hijos, y esa inversión hará subir el ingreso per cápita; además, las políticas y las instituciones deberían rentabilizar mejor la inversión humana. La transferencia de ingresos es sencillamente incapaz de producir un aumento duradero del ingreso per cápita.

Para Jeffrey Sachs (Universidad de Columbia), las prioridades deberían ser invertir en educación y atención de la salud, y facilitar la innovación tecnológica ampliando la apertura al comercio internacional, por ejemplo. La región continúa a la zaga de Asia, hecho que Sachs atribuye al tiempo perdido en cultivar políticas aislacionistas y centrarse en reformas de mercado en lugar de avances tecnológicos que estimulen la productividad.

También influyen las ineficiencias en el mercado laboral y de productos. Según José Scheinkman (Universidad de Princeton), el exceso regulatorio y la debilidad institucional fomentan la informalidad en la actividad económica y frenan la productividad. Arturo Fernández (Instituto Tecnológico Autónomo de México) exhortó a la reforma regulatoria para facilitar el traspaso de recur-sos del sector informal al formal, y Andrés Velasco, Ministro de Hacienda de Chile, instó a una investigación pionera en el ámbito de la organización industrial y la economía del trabajo.

Cómo mitigar la volatilidad

En las últimas décadas, una crisis tras otra ha trabado el avance del ingreso per cápita. Pero la expansión actual tiene una base más sólida, explicó Anoop Singh al presentar los pronósticos del FMI para la región (véase la pág. 328), recalcando que la favorable coyuntura externa brinda la oportunidad de afianzar la estabilidad macroeconómica mediante reformas fiscales que flexibilicen los presupuestos, fomentar la equidad a través de reformas tributarias y laborales, y derribar obstáculos estructurales a la inversión y al espíritu de empresa.

Sin dejar de reconocer el desempeño relativamente vigoroso de la región, Guillermo Calvo (Banco Interamericano de Desarrollo) exhortó a las autoridades a mantenerse atentas a la posibilidad de una interrupción repentina de las entradas de capital si las condiciones empeoran. Dentro de lo razonable, la región se ha adaptado bien a la competencia de China e India, observó Guillermo Perry (Banco Mundial), pero se podría hacer más por promover el comercio y la inversión con ambos países y por incentivar a la economía regional a volcarse más a los sectores dedicados a los recursos naturales y a los conocimientos.

Como las instituciones monetarias están en medio de una etapa de afianzamiento, la figura del banco central fue tema de varias sesiones. André Minella (Banco Central de Brasil) y Claudio Soto (Banco Central de Chile), por ejemplo, presentaron modelos cuantitativos para la fijación de metas de inflación en sus respectivos países, aclarando que aún se está afinando su utilidad para el análisis de la política monetaria.

El fomento del bienestar social

La reforma del sistema jubilatorio ha atraído mucha atención, pero ¿ha dado frutos fiscales? Para responder a esa pregunta, señaló Laurence Kotlikoff (Universidad de Boston), hay que saber si bajó el consumo público, si mejoró la distribución intergeneracional e intrageneracional de recursos, y si hay más incentivos para trabajar, ahorrar e incorporarse a la economía formal. Lamentablemente, no ha habido grandes cambios y la reforma ha acarreado ingentes costos sociales, pero se necesitan evaluaciones sistemáticas para hacer una verdadera cuantificación.

En una presentación polémica sobre la inversión en la atención de la salud y sus implicaciones para el bienestar, Gary Becker (Universidad de Chicago) estimó que la reducción de la mortalidad ha producido beneficios muy grandes, del orden de los US$95 billones en Estados Unidos y US$240 billones en las economías avanzadas entre 1970 y 2000. Sus cálculos sugieren que incrementando el volumen y la eficiencia de la inversión en servicios de atención de la salud se pueden lograr beneficios sustanciales para el bienestar social. En América Latina, donde la desigualdad es aguda, parecería justificarse entonces la universalización del cuidado de la salud, sobre todo pensando en los jóvenes.

Mauricio Cárdenas (Fedesarrollo) planteó inquietudes en torno a la profunda desigualdad e inflexibilidad del gasto fiscal y a los programas de transferencia condicional de dinero en efectivo. Estos tenían originalmente carácter provisional pero hoy amenazan con hacerse permanentes, lo cual exacerbaría la inflexibilidad de las políticas fiscales en la región.

Rishi Goyal FMI, Departamento del Hemisferio Occidental

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