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Finance and Development, June 2017
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Críticas de libros

Author(s):
International Monetary Fund. External Relations Dept.
Published Date:
June 2017
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Libre comercio, puertas cerradas

MARGARET PETERS documenta e investiga, en este libro sobre los obstáculos al comercio, nuevos hechos sobre la relación entre la política de comercio internacional y la de inmigración. Su argumento principal es que el libre comercio, en un conjunto dispar de países considerados en períodos extensos, tiende a endurecer la política de inmigración, mensaje que Peters apoya con un relato intuitivo y mucha información.

Su argumento principal es novedoso y directo: en Estados Unidos y otros países relativamente ricos, el comercio internacional puede reducir la demanda de trabajadores poco cualificados, entre ellos, los inmigrantes y, por lo tanto, será menos probable que las empresas presionen para flexibilizar las políticas de inmigración. Por lo tanto, un comercio internacional más libre reduce directamente la demanda de inmigrantes poco cualificados, al tiempo que indirectamente, la política interna los desfavorece.

Margaret E. Peters

Trading Barriers: Immigration and the Remaking of Globalization

[Los obstáculos al comercio: La inmigración y la reconfiguración de la globalización]

Princeton University Press, Princeton, NJ, 2017, 352 págs., USD 95

Peters, profesora de ciencias políticas de la Universidad de California, Los Ángeles, comienza examinando las disyuntivas que durante dos siglos modelaron las posturas de los políticos y las empresas ante la inmigración y la política comercial a nivel mundial. Para ello, describe minuciosamente las políticas gubernamentales de 19 diversos países (algunos, miembros de la OCDE, otros del golfo Pérsico y de Asia oriental) y lo combina con datos sobre los avances tecnológicos del transporte que facilitaron el comercio internacional. Primero presenta pruebas gráficas de que, a largo plazo, la inmigración y la política comercial han divergido en muchos de estos países y luego demuestra que, al endurecer las políticas migratorias, las políticas comerciales se liberalizan, incluso a corto plazo.

Luego, Peters expone los pasos intermedios de su argumento, demostrando que la intensidad de la presión de la industria sobre la legislación migratoria está sistemáticamente vinculada a un comercio más libre. Al centrarse en Estados Unidos, recurre a las diferencias en los grados de contacto de las empresas de un estado de ese país y se cuestiona si estas diferencias pueden explicar las tónicas de votación en el Senado de Estados Unidos. Conforme a su tesis, Peters concluye que efectivamente pueden.

Si bien Peters a veces exagera la solidez de sus resultados empíricos, la congruencia de las conclusiones en distintos contextos debería ser muy útil para quienes negocian la política comercial y migratoria. Si no se puede tener a la vez un comercio y una inmigración más libres, se debe elegir cuidadosamente entre ambas cosas.

Por último, quiero plantear una pequeña objeción respecto a la teoría económica que procura brindar un marco a la narrativa del libro. En resumen, creo que Peters podría haber llegado más rápido a sus conclusiones en lugar de describir en forma tan extensa y detallada los diversos posibles mecanismos a través de los cuales el comercio, la inmigración, la inversión extranjera y la tecnología podrían estar relacionados. En definitiva, esto es un punto medio insatisfactorio, una exposición detallada que no llega a ser un modelo formal ni sirve como breve resumen, que deja al lector académico cuestionando las aseveraciones e hipótesis planteadas, mientras que tal vez brinda excesivos detalles para el lector casual.

Pero, en definitiva, vale la pena leer el libro y debería aportar una perspectiva nueva e influyente al actual debate sobre comercio y política de inmigración.

GREG C. WRIGHT, Profesor Auxiliar, Universidad de California en Merced

El profesor irascible

IAN KUMEKAWA HA escrito una orientación práctica a los postulados sobre la economía del bienestar del economista británico Arthur Cecil Pigou, que fue catedrático de economía política en Cambridge, precedido por Alfred Marshall y seguido por John Maynard Keynes.

Este libro, en parte exposición, en parte biografía, ilustra el pensamiento económico del siglo XX y el papel de Cambridge en particular. En los círculos intelectuales de Cambridge previos a la Primera Guerra Mundial, como en las ideas de Keynes, existía un interés en aplicar ética y criterios éticos al estudio de la economía, basándose en una sólida tradición de reformismo paternalista liberal. El autor traza con esmero la trayectoria de ese pensamiento desde el optimismo para resolver problemas sociales mediante el conocimiento y la ciencia del mundo previo a 1914 hasta la incertidumbre y el pesimismo crecientes tras la Primera Guerra Mundial y la profunda amargura después de la segunda.

Pigou creía en el consenso de lo grande y lo bueno.

Pigou era pacifista, como Keynes, pero vivió los horrores de la guerra trabajando para el servicio de ambulancias de campo y, como objetor de conciencia, habría sido reclutado contra su sentir. Con la Gran Guerra, este catedrático soltero, gregario y sociable pasó a ser una personalidad cada vez más solitaria. En la década de 1930, sintió que el nuevo Cambridge de Keynes lo estaba superando, ridiculizando e ignorando y nunca se repuso realmente de la injusta descripción como testaferro de una economía clásica obsoleta que le hizo Keynes en su Teoría general de 1936.

Pigou creía en el consenso de lo grande y lo bueno e incluso llegó a sacrificar sus fuertes convicciones sobre temas como el libre comercio en aras de la armonía. La postura pública de intelectual combativo de Keynes lo consternó. Consideraba poco caballerosos los informes discordantes.

Kumekawa acierta al presentar la relevancia del análisis de Pigou sobre los impuestos como la mejor manera de afrontar externalidades para los actuales problemas ambientales. Los impuestos sobre el carbono que se ajustan a los costos del productor, por ejemplo, a través de la polución, son un buen ejemplo de impuesto pigouviano.

Ian Kumekawa

The First Serious Optimist: A. C. Pigou and the Birth of Welfare Economics

[El primer optimista serio: A. C. Pigou y el nacimiento de la economía del bienestar]

Princeton University Press, Princeton, NJ, 2017, 344 págs., USD 35

El libro no presenta un retrato compasivo de Pigou como hombre. Kumekawa explica que, “aunque Pigou pretendía ayudar a los pobres, no los respetaba”, y consideraba a “grandes segmentos de la población como totalmente incapaces incluso para tomar decisiones menores”. Era lo peor del paternalismo de fines del siglo XIX (y también de misoginia: Pigou habría intentado excluir a Joan Robinson como catedrática en Cambridge).

Sorprende, sin embargo, que el autor omita una faceta del pensamiento de Pigou, muy relevante hoy día, que afianzó su postura sobre el control de daños y la protección de recursos. Más que a sus contemporáneos y a pesar de su soltería sin hijos, a Pigou le preocupaba mucho la equidad intergeneracional. El gran incentivo de las actuales generaciones para pasar los costos a sus sucesores orientó buena parte de su pensamiento hacia la economía del bienestar. En su edición de 1932 de La economía del bienestar abogó por la intervención del Estado, que es el guardián de quienes no están presentes. “(…) el Estado debería proteger en cierto grado los intereses del futuro contra los efectos de nuestro irracional y egoísta menosprecio hacia nuestros descendientes”. Sin duda es un mensaje moderno, incluso proviniendo de un irascible profesor eduardiano.

HAROLD JAMES, Historiador, Universidad de Princeton y FMI

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