Journal Issue
Share
Finance and Development, June 2017
Article

Más allá de los titulares: La inmigración desde África subsahariana tiene efectos de amplio alcance tanto en los países de origen como en los de acogida

Author(s):
International Monetary Fund. External Relations Dept.
Published Date:
June 2017
Share
  • ShareShare
Show Summary Details

Jesús González-García y Montfort Mlachila

La inmigración internacional ha ocupado los titulares en estos últimos años: la oleada de personas que huyen hacia Europa, especialmente desde Oriente Medio y África, ha precipitado la actual crisis de los refugiados, seguida de una reacción negativa en muchos países, incluidos los de África subsahariana.

Las economías en desarrollo tienden a recibir más inmigrantes en relación a su población que las economías avanzadas. Los refugiados son noticia, pero en África subsahariana la inmigración a más largo plazo, dentro y fuera de la región, afecta fuertemente a las economías del continente.

En 2013 unos 20 millones de africanos subsaharianos, el doble que en 1990, vivían fuera de su propio país, de los cuales 13 millones habían migrado dentro de la región (véase gráfico 1).

Gráfico 1Gente en movimiento

Fuente: Banco Mundial, base de datos sobre migración y remesas.

Dada la explosión demográfica de la población de África subsahariana en edad de trabajar, que normalmente alimenta la inmigración, la tendencia continuará durante décadas. La actual tasa de inmigración (inmigrantes como porcentaje de la población) de 2% registrada en esa región es baja en relación con el resto del mundo en desarrollo, donde el 3% de la población vive en el extranjero, pero ha avanzado a la par del rápido crecimiento poblacional de la región en su conjunto: de alrededor de 480 millones en 1990 a alrededor de 900 millones en 2015.

¿Hacia dónde van?

La mayor parte de la inmigración tiene lugar dentro de la región (véase gráfico 2). Las personas que emigran por razones económicas tienden a buscar oportunidades en países vecinos más ricos.

Gráfico 2Cerca de casa

Fuente: Banco Mundial, base de datos sobre migración y remesas.

Nota: RDC = República Democrática del Congo.

¿Por qué proporcionalmente más africanos emigran hacia otros países del continente que hacia países más ricos? Una razón es económica: los pobres no pueden comprar un pasaje de avión a Europa o Estados Unidos, pero pueden subir a un ómnibus o un camión, y las fronteras dentro de África son porosas. Otro factor es la afinidad cultural y lingüística.

Migración forzada

La cantidad de refugiados —personas que huyen de la guerra o la persecución— ha disminuido mucho en África desde 1990, tanto dentro como fuera de la región. En 1990 alrededor de la mitad de los inmigrantes eran refugiados, proporción que para 2013 había bajado a alrededor del 10% gracias a que en la región hubo menos conflictos de gran escala (véase gráfico 3).

Gráfico 3A la caza de empleos

Fuentes: Base de datos del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados; y Banco Mundial, base de datos sobre migración y remesas.

Cinco países africanos afectados por conflictos son las principales fuentes de refugiados dentro del continente: la República Centroafricana, la República Democrática del Congo, Somalia, Sudán y Sudán del Sur. Los refugiados provenientes de Somalia encontraron refugio en Kenya y Etiopía, los de Sudán migraron a Chad y los de Sudán del Sur han sido desplazados en gran medida dentro de su propio país y se han ido a Uganda. África subsahariana alberga los campos de refugiados más grandes del mundo, que acarrean sustanciales costos fiscales para los países de acogida, estimados entre 1% y 5% del PIB.

Tanto la inmigración forzada como la impulsada por motivos económicos pueden provocar fricciones. El costo de acoger refugiados y la tensión social en los países que reciben grandes cantidades de inmigrantes en busca de empleo, servicios y oportunidades pueden ser difíciles de manejar.

La inmigración hacia el resto del mundo crece más rápidamente que dentro de la región. Alrededor de 6,6 millones de inmigrantes africanos subsaharianos —un tercio del total— vivían fuera de la región en 2013, más del doble que en 1990. Su composición ha cambiado notablemente: en 1990 alrededor del 40% emigró por razones económicas, cantidad que para 2013 había aumentado a 90%. Pero la tasa de inmigración global en África subsahariana es la más baja del mundo: 0,7% de la población total de la región. Esa tasa es alrededor de siete veces mayor en América Latina y el Caribe y cuatro veces mayor en Oriente Medio y el norte de África.

¿Por qué trasladarse a otro país?

La inmigración dentro de África es motivada principalmente por la proximidad geográfica, las diferencias de ingreso y la guerra en el país de origen, junto con los lazos culturales y factores ambientales como sequías e inundaciones. Côte d’Ivoire y Sudáfrica se cuentan entre los países receptores del mayor número de migrantes intrarregionales.

La inmigración hacia el resto del mundo está determinada sobre todo por las oportunidades económicas, y las economías avanzadas son los principales destinos. Alrededor de 85% de la diáspora de África subsahariana se encuentra en países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE): Estados Unidos, Francia y el Reino Unido acogen a alrededor de 50% de los inmigrantes de esa región africana.

Las remesas son el mayor beneficio para los países de origen. Los flujos de dinero que envían los expatriados han aumentado rápidamente y son hoy una de las mayores fuentes de financiamiento externo para las economías en desarrollo, equivalentes a 3½% del PIB en 2015. Las remesas han superado a la inversión extranjera directa como la mayor fuente de divisas para dichas economías, en parte porque esa inversión se ha reducido fuertemente.

Las remesas tienden a ser más resilientes en tiempos de contracción económica que la inversión extranjera directa y la asistencia oficial para el desarrollo. Después de la crisis financiera mundial, cayeron levemente en 2008 y 2010, se recuperaron en 2011 y desde entonces han aumentado.

Las remesas cumplen una importante función macroeconómica en África subsahariana. Son una fuente de divisas y de ingresos, y aportan más de 20% del PIB en Gambia, Lesotho y Liberia. Complementan el ingreso de los hogares pobres, que pueden entonces ahorrar para invertir en capital humano y físico, lo cual eleva la productividad y el crecimiento a lo largo del tiempo. Las remesas también contribuyen a mitigar los efectos de los shocks macroeconómicos provocados por desastres naturales y conflictos.

Pero la emigración también perjudica al país de origen. La fuga de cerebros tras la partida de trabajadores capacitados y calificados reduce la capacidad productiva y el crecimiento a largo plazo.

Evolución demográfica

La transición demográfica en la región determinará la inmigración futura. No solo seguirá aumentando la población regional —de alrededor de 900 millones en 2013 a 2.000 millones en 2050— sino que además la población en edad de trabajar, que normalmente alimenta la inmigración, habrá de aumentar aún más rápidamente, de alrededor de 480 millones en 2013 a 1.300 millones en 2050 (véase gráfico 4). Esto refleja el continuado crecimiento poblacional de la región (la población total se ha cuadruplicado desde la década de 1960), la decreciente tasa de fertilidad y una menor tasa de mortalidad infantil, alrededor de la mitad de la registrada en 2000.

Gráfico 4Se necesita personal

Fuente: Naciones Unidas, Perspectivas de la población mundial.

Nota: OCDE = Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos. Las zonas sombreadas representan proyecciones.

Esas tendencias demográficas y las brechas de ingreso persistentemente grandes entre las economías de África subsahariana y las avanzadas tenderán a impulsar más inmigración. Se proyecta que la proporción de inmigrantes de África subsahariana respecto de la población total de sus nuevos lugares de residencia en los países de la OCDE se sextuplique, pasando de alrededor de 0,4% en 2010 a 2,4% en 2050, mediante una combinación de más inmigración desde la región y el lento crecimiento poblacional previsto en la OCDE.

Mejores políticas

Los trabajadores migrantes pueden ayudar a los países anfitriones a crecer, especialmente allí donde la población envejece rápidamente (Jaumotte, Koloskova y Saxena, 2016). Aportan a sus nuevos países más ingresos tributarios y contribuciones sociales para dar apoyo a los trabajadores jubilados. Las remesas seguirán sustentando los niveles de vida de sus parientes, contribuyendo a reducir la pobreza y operando como fuente estable de divisas.

Como es muy probable que la migración dentro y fuera de África subsahariana continúe ampliándose en las próximas décadas, los países deben diseñar políticas que ayuden a los trabajadores inmigrantes a adaptarse social y económicamente en las economías anfitrionas para beneficio de todos.

El crecimiento poblacional exige políticas que generen empleo en los países de origen. En los países receptores de inmigrantes, el consiguiente aumento de la fuerza laboral debería compensar el envejecimiento y la reducción de la población nacional, lo cual es beneficioso tanto para el crecimiento económico como para los ingresos tributarios en el largo plazo. El impulso al crecimiento y la recaudación de impuestos debería atenuar las tensiones sociales que suscita la preocupación acerca del desplazamiento de los trabajadores nativos y los costos fiscales, mientras que un mayor respaldo internacional a los países que reciben refugiados ayudaría considerablemente a reducir el costo fiscal y otros costos sociales conexos.

JESÚS GONZÁLEZ-GARCÍA es Economista Principal en el Departamento de África del FMI, y MONTFORT MLACHILA es Representante Residente Principal del FMI en Sudáfrica.

Referencias:

    González-GarcíaJesúset al. 2016. “Sub-Saharan African Migration: Patterns and Spillovers”. IMF Spillover Note 9Fondo Monetario InternacionalWashington, DC.

    JaumotteFlorenceKseniaKoloskova y SwetaSaxena. 2016. “Impact of Migration on Income Levels in Advanced Economies”. Spillover Note 8Fondo Monetario InternacionalWashington, DC.

Other Resources Citing This Publication