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Finance and Development, March 2017
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Un mayor alcance: Cuando más personas y empresas tienen acceso a los servicios financieros, toda la sociedad se beneficia

Author(s):
International Monetary Fund. External Relations Dept.
Published Date:
March 2017
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Un hombre sentado delante de un cajero automático en Nueva Delhi, India

Adolfo Barajas, Martin Ćihák y Ratna Sahay

PARA muchos hogares y pequeños empresarios —principalmente en economías en desarrollo y de mercados emergentes—, la falta de acceso a los servicios financieros implica que no pueden ahorrar para épocas malas, tomar préstamos para expandir sus empresas, o comprar una casa, un refrigerador u otros bienes de consumo durables. Sus transacciones financieras, personales o empresariales, pueden ser costosas y hasta peligrosas, porque casi siempre son en efectivo. Por la imposibilidad de ahorrar o contratar un seguro, su condición financiera es vulnerable ante enfermedades prolongadas o desastres naturales.

La vida de una gran cantidad de personas, que incluye a muchos pobres de economías avanzadas, podría mejorar si tuvieran acceso a un sistema financiero formal seguro y económico y lo usaran, en lugar de recurrir, por ejemplo, a sus familias para obtener fondos de emergencia. De manera similar, sus ahorros aumentarían si pudieran depositar fondos en una cuenta bancaria que genere intereses, en lugar de esconderlos en sus hogares, y si aprendieran cómo evaluar y adquirir los productos y servicios que ofrecen los bancos, las empresas de seguros y hasta las empresas bursátiles.

En otras palabras, los que viven con un nivel bajo o nulo de acceso a los servicios financieros podrían estar mejor. Lo mismo puede decirse de la sociedad. Los beneficios de los servicios financieros podrían sacar a muchos de la pobreza, reducir la desigualdad y promover el emprendimiento y la inversión. Además, si se habilita el crédito para personas con talento emprendedor que no tenían acceso a los servicios financieros, esto podría impulsar la productividad y el crecimiento económico. La promoción de la inclusión financiera fue adoptada como mantra por muchos bancos centrales y ministros de Hacienda, en especial en economías en desarrollo y de mercados emergentes. Casi 60 países usan estrategias nacionales e incluso metas cuantitativas explícitas para la inclusión financiera.

Varios aspectos

El concepto de inclusión financiera tiene varias dimensiones, pero las fundamentales son el acceso a los servicios financieros, como la banca y los seguros, a un costo accesible —en especial para los más pobres— y el uso eficaz y responsable de esos servicios.

Los investigadores y los encargados de formular la política económica recurren principalmente a indicadores de tres fuentes internacionales para medir el desarrollo de los servicios financieros y el efecto que tienen sobre la gente, las empresas y la economía:

  • La Encuesta de Acceso Financiero del FMI, basada en datos recopilados anualmente desde 2004 por los bancos centrales con información suministrada por los proveedores de servicios financieros de 189 países: la encuesta muestra una gran expansión de la inclusión financiera en la última década. A nivel mundial, la cantidad de cuentas bancarias por cada 1.000 adultos pasó de 180 a 654 entre 2004 y 2014, y la cantidad de sucursales bancarias por cada 100.000 adultos aumentó de 11 a 16. Existen grandes diferencias entre países y regiones. Por ejemplo, en 2014, había 1.081 cuentas por cada 1.000 adultos en países de alto ingreso, mientras que en los de bajo ingreso había 88. Entre las economías en desarrollo y de mercados emergentes, las sucursales por cada 100.000 adultos iban de 978 en Europa y Asia central, a 158 en África subsahariana.

  • La base de datos trienal Global Findex del Banco Mundial, construida a partir de una encuesta mundial sobre el acceso a los servicios financieros y su uso. Comenzó en 2011 y, a pesar de que solo hubo dos ediciones, sus más de 100 indicadores —que desglosan los datos por edad, sexo y nivel de ingreso— son una gran fuente de detalles. Según Global Findex, en 2014, 2.000 millones de adultos, o casi 40% de la población adulta mundial, no estaban bancarizados, es decir, no tenían cuenta en una institución financiera formal. El nivel varía de menos de 10% en países de alto ingreso a 86% en países de bajo ingreso. La encuesta también muestra oportunidades para aumentar el uso de servicios financieros de los que utilizan una institución. Solo las tres cuartas partes de los titulares de cuenta usan su cuenta para ahorrar, para hacer al menos tres retiros por mes, o para hacer o recibir pagos electrónicos. También revela que, a pesar del aumento registrado en el acceso a servicios financieros y su uso por parte de las mujeres, este es aproximadamente 7% menor que el de los hombres.

  • La Encuesta de Empresas del Banco Mundial, que reunió datos de manera irregular sobre el uso de servicios financieros de las empresas desde 2002: en 2014, el 36% de las empresas del mundo indicaron que la falta de acceso a esos servicios era un obstáculo importante para su expansión (la proporción es de 3% en países de ingreso alto y de 42% en países de ingreso bajo). Entre las economías en desarrollo y de mercados emergentes, 21% de las empresas de Asia oriental y el Pacífico indicaron que se veían restringidas, mientras que en África subsahariana esta cifra es 37%.

Efectos de la inclusión

Desde hace tiempo es claro que la inclusión financiera es buena para personas y empresas: lo que los economistas denominan “el nivel micro”:

  • Los pobres se benefician con el acceso a servicios de pago básicos, como las cuentas de cheques y las cajas de ahorro, y a los seguros. Los experimentos de campo demuestran que el acceso a cajas de ahorro aumenta el ahorro, el ingreso, el consumo, la productividad, el empoderamiento de las mujeres, la inversión en empresas y la inversión en atención médica preventiva.

  • Un mejor acceso al crédito y otros tipos de financiamiento también ayuda a las empresas, en especial las pequeñas y las nuevas, que a menudo tienen dificultades para acceder a préstamos bancarios, por no tener reputación, historial o garantías. Su acceso al crédito redunda en innovaciones, creación de empleo y crecimiento económico. Sin embargo, un tipo de crédito que recibió mucha atención, llamado “microcrédito”, tuvo resultados variados.

    Las nuevas fuentes de datos permiten demostrar que la inclusión financiera afecta a la economía general: el nivel macro. La mayoría de los especialistas en macroeconomía no se detuvieron en la inclusión financiera hasta principios de la década de 2000, cuando los problemas que surgieron en gran parte en Estados Unidos por el crecimiento de los préstamos hipotecarios de alto riesgo (entregados principalmente a los más pobres y los que tenían calificaciones crediticias negativas) se convirtieron en el colapso financiero mundial de 2008.

    A partir de datos sobre el acceso a servicios financieros y su uso en más de 100 países, Sahay et al. (2015) presentan información sobre los efectos macroeconómicos de la inclusión financiera:

  • Un mayor acceso de empresas y personas a los servicios financieros mejora sustancialmente el crecimiento económico. Un país con la mediana de profundidad financiera —el monto total de fondos movilizados por las instituciones financieras— puede generar un aumento de entre 3 y 5 puntos porcentuales en el crecimiento del PIB a largo plazo impulsando el acceso a cajeros automáticos o créditos. Además, los sectores que recurren mucho a las fuentes externas para financiar inversiones crecen más rápido en países con mayor inclusión financiera. Sin embargo, los beneficios marginales para el crecimiento se reducen a medida que avanzan la inclusión y la profundidad financieras. En niveles muy altos, la inclusión puede reducir el crecimiento, ya que promueve comportamientos tales como los préstamos irresponsables de instituciones financieras que no hacen un análisis correcto de los riesgos.

  • Pero los riesgos para la estabilidad financiera, que pueden retrasar el crecimiento de un país varios años, aumentan cuando el acceso al crédito se expande sin supervisión. En los países con supervisión menos estricta, existe una relación de compensación clara entre la inclusión y la estabilidad: las reservas (el capital) que los bancos deben tener para protegerse de shocks adversos se deterioran sin control, porque no se advierte un rápido aumento de los préstamos que no se pagan a tiempo. Sin embargo, en países con supervisión sólida, la inclusión financiera va de la mano con la estabilidad: el aumento del acceso al crédito se acompaña con el aumento de las reservas de absorción de pérdidas de los bancos (véase el gráfico). Además, las iniciativas para mejorar el repago de préstamos también pueden afectar la inclusión. Por ejemplo, la introducción de límites a la proporción del ingreso que pueden pagar los prestatarios a fin de reducir los riesgos para la estabilidad financiera y económica relacionados con los ciclos de auge y caída del sector inmobiliario —como se hizo en Australia, la RAE de Hong Kong y el Reino Unido— también limitan el acceso al crédito.

  • El mayor acceso a los servicios financieros no crediticios, como las cuentas de pago y ahorro —por ejemplo, a través de cajeros automáticos, sucursales y teléfonos inteligentes— no afecta la estabilidad financiera, al igual que el mayor acceso a los servicios de seguros, aunque ese segmento se investigó menos.

  • El aumento de la proporción de mujeres con cuentas ayuda a elevar el crecimiento sin afectar la estabilidad financiera, en parte a través de la mejora de la diversidad en la base de depositantes.

Inclusión segura

Fuente: Cálculos de los autores.

Nota: El indicador Z-score mide la estabilidad de las instituciones financieras comparando las reservas (capital y ganancias) con el riesgo de un shock negativo en las ganancias. A mayor Z-score, mayor estabilidad en las instituciones e, implícitamente, en el sistema financiero. El gráfico cubre 64 economías de mercados emergentes y en desarrollo y va de 1980 a 2014.

La alfabetización financiera

La investigación reciente muestra que la alfabetización financiera de personas y empresas es clave para una inclusión financiera satisfactoria. En economías avanzadas, donde gran parte de la población tiene acceso a los servicios financieros, el propósito debe ser educar a los posibles clientes para que tomen decisiones financieras sólidas, y en economías en desarrollo y de mercados emergentes es necesario concientizar y capacitar sobre el uso de los servicios disponibles.

Una población más alfabetizada en términos financieros mejora la estabilidad económica y financiera general. En los Países Bajos, por ejemplo, un programa de alfabetización financiera integral con participación del gobierno, el sector privado, grupos de consumidores e instituciones educativas emprendió proyectos para enseñar cómo manejar el dinero en escuelas primarias y para concientizar a adultos mayores sobre las pensiones. En Pakistán, un programa respaldado por el banco central y el sector privado informa al público sobre conceptos financieros básicos, como la presupuestación, el ahorro, la inversión, la gestión de deuda, los productos financieros y la banca sin sucursales. Los proyectos basados en escuelas en India y Brasil usan las redes familiares y sociales para que la alfabetización no termine en los estudiantes.

En general, la inclusión financiera aumenta con la profundidad financiera. Por ejemplo, hay una relación positiva entre una variable que representa la profundidad —el volumen de crédito— y un indicador de la inclusión financiera: el porcentaje de empresas con préstamos. (Desde ya, el acceso irrestricto al crédito no es algo deseable, pero el porcentaje de empresas con préstamos ilustra la relación positiva general entre la inclusión y la profundidad). Dicho eso, ese vínculo no es sino parte de la situación. Distintos países con una profundidad financiera similar pueden tener niveles de inclusión muy distintos. Por ejemplo, en Eslovenia, Mongolia, Nepal y Ucrania, el crédito al sector privado representa aproximadamente 60% del PIB. Aun así, la proporción de empresas con préstamos es distinta: 65% en Eslovenia, 50% en Mongolia, 35% en Nepal y 18% en Ucrania.

Eso sugiere que hay otros factores en juego. Por ejemplo, Love y Martínez Pería (2012) concluyen que una mayor competencia en el sector bancario impulsa el acceso al crédito, lo que ayuda a explicar por qué Eslovenia tiene más acceso al crédito que Mongolia (cuyo nivel de competencia es menos que la mitad del de Eslovenia). Pero la competencia no puede explicar las grandes diferencias entre Eslovenia y Nepal o Ucrania. Love y Martínez Pería también concluyen que la calidad y la disponibilidad de información financiera sobre prestatarios potenciales son factores. Entre los cuatro países, Eslovenia tiene el mayor nivel de información crediticia, con una oficina de crédito que cubre a la totalidad de la población adulta del país.

Una población más alfabetizada en términos financieros mejora la estabilidad económica y financiera general.

Otras investigaciones muestran que la creación de registros de garantías prendarias, como los vehículos —que suelen ser el único tipo de activo que poseen muchos prestatarios potenciales en economías en desarrollo— ayuda a expandir el acceso de las empresas a las finanzas.

El avance de la tecnología también mejora la inclusión. La banca móvil es un medio, según el cual todo contacto entre el cliente y la institución financiera se da a través de un teléfono móvil. Solo un 2% de la población adulta del mundo usa la banca móvil, pero su adopción en África subsahariana aumenta rápidamente. Aproximadamente 20% de los adultos de Kenya, Tanzanía y Uganda utilizan servicios financieros con sus teléfonos. Los encargados de formular la política económica de Perú están analizando cómo aumentar la inclusión con plataformas de pago móviles. Las cuentas móviles todavía se usan principalmente para las transacciones. No queda claro si pueden promover el ahorro, el endeudamiento y el uso de seguros.

Como principio general, es mejor apuntar las iniciativas de inclusión a resolver los problemas subyacentes del mercado y el gobierno que no permiten que la gente ingrese al sistema financiero. Por ejemplo, cuando la burocracia hace que la apertura de cuentas sea muy costosa, los encargados de formular la política económica pueden tomar medidas para facilitarlo. Como la estabilidad financiera general puede verse socavada por un aumento general del crédito o definiendo metas de crecimiento rápido del crédito, los encargados de formular la política económica deben contemplar otras opciones que apunten a ayudar a los pobres, como las transferencias directas y dirigidas para los más necesitados. Las políticas que hacen que la inclusión financiera sea rentable para los bancos y otras instituciones —a diferencia de los programas que dirigen el préstamo hacia sectores determinados— tienen más posibilidades de alcanzar objetivos macroeconómicos.

Adolfo Barajas es Economista Principal en el Instituto de Capacitación del FMI. Martin Cihák es Asesor y Ratna Sahay es Subdirectora del Departamento de Mercados Monetarios y de Capital del FMI.

Referencias:

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