Journal Issue
Share
Finance and Development, March 2017
Article

El costo de envejecer: Con el envejecimiento poblacional en los países más ricos, el crecimiento del PIB se desacelera, el costo social aumenta y los presupuestos públicos sienten la presión

Author(s):
International Monetary Fund. External Relations Dept.
Published Date:
March 2017
Share
  • ShareShare
Show Summary Details

Jugadores de cartas en Nápoles, Italia.

Ronald Lee y Andrew Mason

EL envejecimiento poblacional y un menor crecimiento de la fuerza laboral afectan las economías de muchos modos: el crecimiento del PIB disminuye, las personas en edad laboral pagan más para apoyar a los ancianos y los presupuestos públicos sienten la carga del mayor costo total en programas de salud y jubilatorios de las personas mayores.

Pero una población que envejece podría incrementar la cantidad de capital por trabajador, lo que aumentaría los sueldos y el producto por horas trabajadas (productividad), y reduciría las tasas de interés a medida que los mayores sueldos reducen el retorno del capital. Otra posibilidad es que el envejecimiento poblacional y el menor crecimiento de la fuerza laboral lleven a un estancamiento secular si se dificulta la inversión de abundantes fondos prestables por parte de las empresas.

El crecimiento económico se está desacelerando en las economías avanzadas, en parte debido a que el fin del auge de la natalidad de la posguerra produjo una caída en el crecimiento poblacional y en la fuerza laboral (pese a la inmigración). Según muchos estudios empíricos, el crecimiento del PIB disminuye aproximadamente uno a uno con la reducción del crecimiento poblacional y de la fuerza laboral, perspectiva alarmante para Estados Unidos y Europa.

En Estados Unidos, durante los 40 años de 1975 a 2015, la población entre 20 y 64 años creció un 1,24% anual, pero las proyecciones sugieren solo 0,29% para los próximos 40 años. Esto debería generar una disminución en la tasa de crecimiento del PIB y en el consumo agregado. En muchas economías avanzadas la población en edad laboral ya está en baja: en Europa caerá más del 20% en 2015–55, con la consecuente disminución en el crecimiento del PIB.

El producto per cápita importa

Pero el bienestar individual no depende del crecimiento agregado, sino per cápita. Los modelos de crecimiento estándar prevén que un menor crecimiento poblacional también llevará a un aumento en el producto y sueldo por trabajador. La pregunta básica es si este mayor producto por trabajador se convertirá en un mayor ingreso per cápita. Eso dependerá de cuánto, a medida que envejezca la población, la mayor productividad contrarrestará el aumento en cantidad de dependientes (ancianos y jóvenes) por trabajador.

Ante este interrogante, consideramos en mayor detalle el modo en que la actividad económica varía conforme a la edad, con base en las cuentas de transferencias nacionales, que miden el modo en que las personas producen, consumen y ahorran recursos a distintas edades (NTAccounts. org; Lee y Mason, 2011; Naciones Unidas, 2013).

Los niños consumen más de lo que producen, y lo mismo ocurre en promedio entre los ancianos. El consumo de los niños y, en cierta medida, de los ancianos es solventado por los adultos de edad intermedia —aquellos alrededor de 25–59 años— que producen más de lo que consumen (gráfico 1). A medida que la población envejece, la proporción de trabajadores disminuye, en tanto que la proporción de ancianos de gran consumo aumenta. En ciertos países (como Estados Unidos, Japón y Suecia), el consumo relativo de los ancianos es mucho más elevado que el promedio que se observa en el gráfico 1; en otros, como Austria y España, el aumento relativo es mucho menor. El mayor consumo de los ancianos puede contrarrestarse en parte con una menor proporción de niños en la población. Pero si la natalidad se recupera de los bajos niveles actuales, la proporción de niños y ancianos en la población puede crecer, ejerciendo mayor presión sobre los adultos de edad intermedia.

Gráfico 1Ganar y comer

Fuente: Mason, Lee etal. (de próxima publicación).

Nota: Los datos abarcan los 24 países clasificados como de alto ingreso por el Banco Mundial. El ingreso laboral incluye utilidades, prestaciones, ingreso laboral de los trabajadores autónomos y una estimación del valor del trabajo realizado por familiares no remunerado. El consumo se basa en gastos de los hogares imputados a particulares más transferencias públicas en especie recibidas por las personas a cada edad.

El envejecimiento poblacional ejerce presión presupuestaria sobre toda la sociedad puesto que la cantidad de trabajadores disminuye en relación a la cantidad de consumidores. Este fenómeno se cuantifica con la tasa de sustento del número total de trabajadores respecto de consumidores (que incluye a todos: jóvenes, personas de edad intermedia y ancianos).

Cuanto más baja es la tasa de sustento, menos trabajadores hay para financiar a los consumidores, de modo que es necesario reducir el consumo o aumentar la oferta de trabajo (por ejemplo, mediante el aumento de la edad jubilatoria). En 2015–50, la tasa de sustento caerá a 0,26% anual en Estados Unidos, 0,40% en otros países de alto ingreso y 0,82% en China (gráfico 2). Esto significa que para 2050, a menos que aumente la oferta de trabajo, el consumo deberá caer en 25% en China, 9% en Estados Unidos y 13% en otros países de alto ingreso. Los patrones etarios de consumo e ingreso, como los presentados en el gráfico 1, tendrán que ajustarse para responder a la nueva realidad demográfica.

Gráfico 2Compartir la carga

Fuente: Mason, Lee et al. (de próxima publicación).

Nota: Otros países de alto ingreso = Los 24 países clasificados como de alto ingreso por el Banco Mundial, excepto Estados Unidos. La tasa de sustento es la cantidad de trabajadores dividida por el número total de consumidores (es decir, todos).

Pagar el consumo de los ancianos

Los ancianos pagan por el consumo de distintos modos. Además de lo que ganan si aún trabajan, los consumidores mayores dependen en parte de sus activos (incluidas fincas y empresas, viviendas, y ahorros e inversiones). Otra parte proviene del gobierno en efectivo (pensiones) y como transferencias públicas en especie (como los servicios de salud y atención a largo plazo). Estas transferencias públicas se solventan mediante impuestos, sobre todo los pagos por adultos de edad intermedia. Cierto consumo puede provenir de apoyo neto (apoyo recibido menos apoyo brindado) de familiares más jóvenes. En Asia oriental, los ancianos reciben más apoyo de sus familias del que brindan. Pero en gran parte del resto de Asia (incluidos Corea y Japón), Europa y las Américas, en promedio las personas mayores dan más a sus familiares más jóvenes de lo que reciben.

En general, a mayor proporción del consumo solventada por los ancianos por sí mismos, menor costo sobre los adultos de edad intermedia como impuestos más altos (gráfico 3). Europa se destaca por su gran dependencia de transferencias del sector público para pagar por el consumo de los ancianos. Que las personas mayores contribuyan poco a su propio consumo —mediante ingresos por activos o con su trabajo— es una receta para costos altos a medida que envejece la población. Lo opuesto ocurre en Estados Unidos, donde en general la gente se jubila más tarde y depende más de sus propios activos en la vejez. América Latina se ubica entre ambas situaciones, y Asia se asemeja a Estados Unidos.

Gráfico 3La billetera en la vejez

Fuente: Cuentas de Transferencias Nacionales (www.ntaccounts.otg).

Nota: Asia = Australia, Camboya, China, Corea, India, Japón, Filipinas, provincia china de Taiwan, República Democrática Popular Lao, Tailandia. Europa = Alemania, Austria, Eslovenia, España, Finlandia, Francia, Hungría, Italia, Suecia, Reino Unido. América Latina = Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Jamaica, México, Uruguay. El ingreso laboral incluye utilidades, prestaciones, ingreso laboral de los trabajadores autónomos y una estimación del valor del trabajo realizado por familiares no remunerado. Las transferencias públicas y privadas son netas (transferencias recibidas menos provistas). Los flujos basados en activos se definen como ingreso por activos menos gasto correspondiente a intereses menos ahorro.

Las transferencias del sector público para pensiones, salud y atención a largo plazo son un problema especial a medida que envejece la población, dado que estos pagos (incluso tras sustraer la porción financiada por pagos impositivos de los ancianos) absorben una gran porción del presupuesto público. Según proyecciones, normalmente estos programas serán insostenibles a menos que haya un aumento de impuestos o una reducción de las prestaciones, o ambos.

Los coeficientes de apoyo fiscal son un modo de ver el problema. Se construyen como tasas de sustento, excepto que relacionan a contribuyentes con beneficiarios en lugar de a trabajadores con consumidores. En Estados Unidos, el coeficiente de apoyo fiscal caerá un 11% entre 2010 y 2050 debido al envejecimiento poblacional. Esto significa que para equilibrar ingresos y gastos tributarios en el presupuesto público (federal, estatal y local combinados) en 2050, el ingreso tributario deberá ser un 11% más elevado, o el gasto un 11% menor, o cierta combinación de ambos, solo para contrarrestar el mayor costo del envejecimiento. En el caso de los países europeos, el número correspondiente se ubica entre 14% y 28%, y en Japón es de 26%. Estas cifras se refieren al presupuesto total del gobierno y no solo al componente de bienestar social. Ciertos gobiernos están intentando la ardua tarea política de reestructurar sus programas de transferencias públicas para abordar esta cuestión (por ejemplo, incrementando la edad de jubilación y vinculando más estrechamente el nivel de prestaciones con la disponibilidad de ingresos tributarios).

Aumento de la productividad

Si la tasa de ahorro global se mantiene en tanto que disminuye el crecimiento de la fuerza laboral, el monto per cápita de capital (máquinas, carreteras y equipamiento de oficina, etc. utilizados para producir bienes y servicios) aumentaría, lo que impulsaría la productividad y los sueldos y reduciría las tasas de interés. En Estados Unidos, la disminución de la productividad en un 1% anual durante 2015–55 comparado con 1975–2015 implica un incremento sustancial en capital por trabajador. En Estados Unidos y la mayoría de los demás países, los ancianos son ahorristas netos (Lee y Mason, 2011) y poseen más activos que los adultos jóvenes. Las vidas más prolongadas y la menor tasa de natalidad aumentan las tasas de ahorro, reforzando el ahorro privado.

Pero es posible que en algunas situaciones el capital por trabajador no aumente. Si el envejecimiento poblacional obliga al gobierno a endeudarse más para pagar prestaciones, puede que se desplace a los fondos para inversión de capital privado. O, si el capital por trabajador aumenta y empuja hacia abajo las tasas de interés, los adultos podrían decidir ahorrar menos, lo que finalmente reduciría el aumento del capital. Una tercera posibilidad es que aquellos con dinero para invertir busquen mayores retornos en mercados de capitales extranjeros, en especial en regiones en desarrollo y economías emergentes, donde las poblaciones son más jóvenes y las tasas de retorno pueden ser más altas. En este caso, los trabajadores locales no se beneficiarán mediante aumentos de sueldos y mayor productividad, si bien los retornos sobre las inversiones extranjeras aumentarían el ingreso nacional.

Desaceleración a largo plazo

Las empresas pueden optar por reducir sustancialmente la inversión en la economía nacional, incluso con una caída de las tasas de interés, si prevén que el producto y el crecimiento del consumo disminuirán en respuesta a una reducción de la población, de la fuerza laboral, y tal vez una menor productividad total de los factores (la proporción de crecimiento económico que no se explica con los aumentos en el capital y los insumos de trabajo y que recoge factores subyacentes como la tecnología). Si las empresas se tornaran pesimistas, incluso si los bancos centrales llevaran las tasas de interés por debajo de cero, la economía podría seguir estancada, con alto desempleo durante muchos años, situación que algunos denominan estancamiento secular (véanse “Un futuro poco dinámico” y “¿Hacia dónde va el crecimiento económico?”, en esta edición de F&D). Algunos economistas interpretan así el crecimiento económico prácticamente nulo de las últimas décadas en Japón y la incapacidad de Europa de recuperarse de la crisis financiera mundial (Teulings y Baldwin, 2014).

A medida que las poblaciones envejecen y crecen más lentamente, el crecimiento del PIB y el ingreso nacional se desacelerarán, pero el efecto sobre las personas (medido por ingreso per cápita y consumo) podría ser distinto. Una población que envejece significará más dependencia en la ancianidad, en tanto que estas personas no se mantengan recurriendo a sus activos o su propio trabajo. Pero también puede generar más capital por trabajador y un aumento en productividad y sueldos, si la deuda pública no desplaza a la inversión en capital (Lee, 2016). No hay una respuesta simple a si el envejecimiento poblacional es bueno o malo para la economía. El grado del problema dependerá de la severidad del envejecimiento y del modo en que la política pública se adapta a la nueva realidad demográfica.

Ronald Lee es Profesor en la Escuela de Posgrado de la Universidad de California, Berkeley, y Andrew Mason es Profesor de Economía en la Universidad de Hawai en Manoa e Investigador Principal en el Centro East-West.

Referencias:

    Lee, Ronald,2016, “Macroeconomics, Aging and Growth”, enHandbook of the Economics of Population Aging, editado por John Piggott y Alan Woodland, págs. 59118 (Ámsterdam: Elsevier).

    Lee, Ronald, y AndrewMason,2011, Population Aging and the Generational Economy: A Global Perspective, Cheltenham (Reino Unido: Edward Elgar).

    Mason, Andrew, RonaldLee,et al., de próxima publicación, “Support Ratios and Demographic Dividends: Estimates for the World”, United Nations Population Division Technical Report, Nueva York.

    Naciones Unidas, 2013, National Transfer Accounts Manual: Measuring and Analysing the Generational Economy, Departamento de Asuntos Económicos y Sociales, División de Población, Nueva York.

    Teulings, Coen, y RichardBaldwin, editores. 2014, Secular Stagnation: Facts, Causes and Cures, (Londres: Centre for Economic Policy Research).

Other Resources Citing This Publication