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Finance and Development, March 2017
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A Los Lectores: Qué hacer con el crecimiento

Author(s):
International Monetary Fund. External Relations Dept.
Published Date:
March 2017
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LA profunda desazón por la mayor desigualdad y el estancamiento de los niveles de vida en las economías avanzadas Ifue el detonante de la convulsión política de 2016. Se les ha echado la culpa a la globalización y el comercio, pero quizá el verdadero culpable sea el lento y persistente crecimiento, o estancamiento secular, en la jerga de los economistas. El sueño de dar a los hijos un futuro mejor fue desbaratado por la crisis financiera de 2008. Nueve años más tarde, el auge del populismo y el retorno de las políticas nacionalistas y aislacionistas amenazan con trastocar el orden económico de la posguerra.

En el artículo de fondo, Nicholas Crafts, de la Universidad de Warwick, señala que el menor crecimiento de la productividad —razón principal del lento crecimiento y de la caída de los ingresos— ya era notorio mucho antes de la crisis. En este número de F&D se analiza la causa de ello, y se plantea si las economías avanzadas deberían resignarse a un estancamiento secular o confiar en que con las políticas adecuadas la productividad y el crecimiento económico duradero se reactivarán.

Los economistas del FMI Gustavo Adler y Romain Duval ahondan en el problema y encuentran que la causa está en la crisis financiera mundial: la escasez de crédito perjudicó no solo la productividad de las empresas sino la capacidad de la economía para redirigir el capital. Otro factor de especial relevancia es el envejecimiento de la población. Ronald Lee, de la Universidad de California en Berkeley, y Andrew Mason, de la Universidad de Hawaii en Manoa, demuestran que el crecimiento demográfico más lento casi con seguridad desacelerará el crecimiento del ingreso nacional y el PIB. Aunque señalan que el efecto en el ingreso y el consumo per cápita dependerá de las políticas económicas.

¿Qué se puede hacer? ¿Hay políticas que puedan aplacar las inquietudes sobre redistribución y equidad sin paralizar el comercio, el motor del crecimiento económico de la posguerra? ¿Qué impulsa la productividad y la innovación? ¿Cómo pueden las economías avanzadas adaptarse al envejecimiento de la fuerza laboral?

Primero, hay que saber qué medir. Diane Coyle, de la Universidad de Manchester, analiza los pros y contras del PIB como indicador del bienestar económico.

En segundo lugar, no hay que olvidar que dos tercios de la población mundial —es decir, las economías de mercados emergentes y en desarrollo— viven una realidad diferente. Las poblaciones más jóvenes y la productividad aún vibrante en muchos de estos países están generando mayor crecimiento económico a escala nacional y mundial.

Tercero, hay que mesurarse. El comercio mundial ha impulsado mucho el crecimiento de la productividad, y ponerle barreras perjudicaría a todas las economías, grandes y pequeñas. En lugar de conformarse con respuestas fáciles, los economistas y las autoridades deben adentrarse en los desafíos de sus economías. Como sostiene el economista de Berkeley Bradford DeLong, “Solo si hacemos algo al respecto puede que en nueve años ya no hablemos de estancamiento secular”.

Camilla Lund Andersen

Directora Editorial

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