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Finance & Development, December 2014
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Comercio lento: Factores estructurales, no cíclicos, explican en parte la ralentización del comercio mundial desde la crisis

Author(s):
International Monetary Fund. External Relations Dept.
Published Date:
December 2014
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Cristina Constantinescu, Aaditya Mattoo y Michele Ruta

¿Qué ocurre con el crecimiento del comercio mundial? Tras recuperarse en 2010, desde los mínimos históricos de la Gran Recesión, registra una sorprendente atonía.

Frente a la media del 7,1% previa a la crisis (1987–2007; véase el gráfico 1), en 2012 y 2013 el comercio creció no más de un 3%. Por primera vez en más de cuatro décadas, el comercio ha crecido menos que la economía mundial. Los economistas se preguntan si esta desaceleración global del comercio se trata de un fenómeno cíclico que se corregirá por sí solo con el tiempo o si se debe a factores más profundos y permanentes (es decir, estructurales), y cómo afectará la respuesta al futuro del comercio mundial y al crecimiento de la renta.

Gráfico 1Crecimiento más lento

Tras la recuperación de la Gran Recesión, el comercio mundial se ha mostrado notablemente lento.

Citation: 51, 4; 10.5089/9781484316016.022.A014

Fuentes: FMI, Perspectivas de la economía mundial, y cálculos de los autores.

Cíclico o estructural

Muchos economistas sostienen, con cierta base empírica, que esta ralentización responde principalmente a un fenómeno cíclico, consecuencia de la crisis que ha sacudido a Europa en los últimos años. La Unión Europea (UE) representa aproximadamente un tercio del volumen total del comercio mundial, ya que el comercio entre los países de la UE computa en las cifras totales del comercio mundial. La crisis redujo la demanda de importaciones en Europa, con una caída de las importaciones en la zona del euro del 1,1% en 2012 y un aumento de tan solo el 0,3% en 2013. Por tanto, si las economías europeas se recuperan, también crecerá el comercio mundial.

Sin embargo, los componentes cíclicos como la crisis en Europa son solo una parte de la historia. Si observamos la relación importaciones/PIB en la última década, se perciben componentes de la actual ralentización del comercio a más largo plazo. Si bien, tras la crisis, la mayoría de las economías registraron una relacion estable importaciones/PIB, en China y en Estados Unidos, el fenómeno es anterior. En estos dos países, el peso de las importaciones en el PIB real se ha mantenido prácticamente constante desde 2005: un “Gran Achatamiento” parece haber comenzado antes de la Gran Recesión, lo que indicaría la presencia de determinantes a más largo plazo de la ralentización del comercio mundial (véase el gráfico 2).

Gráfico 2Estancados

China y Estados Unidos experimentaron un estancamiento del crecimiento de las importaciones, que ya había comenzado antes de la crisis.

Citation: 51, 4; 10.5089/9781484316016.022.A014

Fuentes: FMI, Perspectivas de la economía mundial, y cálculos de los autores.

Efectivamente, este achatamiento prolongado refleja algo más profundo: un cambio estructural en la relación entre comercio y renta, entre los años noventa y la década de 2000. En un documento reciente (Constantinescu, Mattoo y Ruta, 2014), analizamos esta relación durante las últimas cuatro décadas, concluyendo que la capacidad de respuesta del comercio a la renta—que los economistas denominan elasticidad del comercio a largo plazo frente a renta—aumentó significativamente en la década de los noventa, pero disminuyó en la década de 2000 a niveles de los años setenta y principios de los ochenta. En la década de los noventa, el aumento del 1% en la renta global estuvo asociado a un incremento del 2,2% en el comercio mundial.

Sin embargo, con el cambio de siglo el comercio dejó de crecer a un ritmo que duplicaba el crecimiento del PIB. En la década de 2000, mientras la renta global crecía un 1%, el comercio mundial aumentaba solo un 1,3%. Nuestra investigación confirmó que, en los años noventa, se había producido un cambio significativo en términos estadísticos en la relación comercio/renta en relación con los períodos previo y posterior.

Estos resultados sugieren que, desde la crisis financiera mundial, el comercio ha crecido más lentamente no solo debido al menor crecimiento de la renta mundial, sino porque el propio comercio responde menos al crecimiento de la renta. Las raíces de la ralentización del comercio son mucho más profundas que los factores cíclicos que afectan al crecimiento del PIB mundial. Efectivamente, el análisis de los componentes a largo y corto plazo del crecimiento del comercio demuestra que, a diferencia del colapso del comercio en 2009, la ralentización actual se debe principalmente a factores estructurales y no a factores a corto plazo (véase el gráfico 3).

Gráfico 3Aquí para quedarse

A diferencia del colapso del comercio en 2009, la ralentización de 2012–13 se debió principalmente a factores estructurales.

Citation: 51, 4; 10.5089/9781484316016.022.A014

Fuentes: FMI, Perspectivas de la economía mundial, y cálculos de los autores.

Un borracho y su perro

Estudiar la relación entre comercio mundial y renta es como analizar el comportamiento de un borracho y su perro: aunque ninguno de los dos camina en línea recta, se espera que no se separen. Al fin y al cabo, el mundo es una economía cerrada y la magnitud de los intercambios de bienes y servicios debe estar relacionada con la actividad económica que se desarrolla en su interior.

Pero la relación entre comercio y renta cambia con el tiempo, acercándose y separándose en función de diversos factores. El bajo nivel de respuesta del comercio a la renta puede tener varias explicaciones:

  • Cambios en la estructura del comercio asociados a la expansión o la contracción de las cadenas de suministro globales (véase “Valor en cadena”, F&D, marzo de 2014).

  • Cambios en la composición del comercio mundial, como la importancia relativa de bienes frente a servicios.

  • Cambios en la composición de la renta mundial, como la importancia relativa de inversión y consumo.

  • Cambios en el régimen comercial, incluido el auge del proteccionismo, que propicia la fragmentación del mercado global.

Nuestro análisis demuestra que los cambios en la relación entre comercio y renta a escala mundial se deben principalmente a cambios en la cadena de suministro de las dos principales economías comerciales, Estados Unidos y China, y no al proteccionismo o a cambios en la composición de comercio y renta.

La composición del comercio no puede explicar totalmente la reducida elasticidad de este en la década de 2000, ya que sus componentes (bienes y servicios) han demostrado una notable estabilidad en los últimos años. De forma similar, los cambios en la composición de la demanda no son razón suficiente, ya que la elasticidad del comercio a largo plazo es similar en términos de consumo e inversión. Por último, el auge del proteccionismo no ha sido sustancial, incluso después de la crisis financiera, lo que sugiere que las políticas comerciales están desempeñando un papel secundario en la menor elasticidad del comercio mundial.

Un análisis a nivel de país revela que tanto Estados Unidos como China experimentaron una significativa disminución de la respuesta del comercio al crecimiento (pasando de 3,7 a 1,0 en Estados Unidos y de 1,5 a 1,1 en China), mientras que Europa no registró prácticamente cambio alguno. Otras regiones experimentaron con el tiempo cambios de envergadura en la elasticidad del comercio, pero al tener poco peso en el comercio global carecen de relevancia para explicar el cambio en la elasticidad del comercio mundial.

Las variaciones en la relación comercio-renta a nivel regional y nacional están relacionadas con los cambios estructurales del comercio internacional. China ilustra las fuerzas económicas en juego.

Cambios en las cadenas

La mayor elasticidad del comercio frente a la renta en los años noventa reflejaba probablemente la creciente fragmentación transfronteriza de la producción (Escaith, Lindenberg y Miroundot, 2010). El impacto de las tecnologías de la información

La ralentización de 2012–13 puede persistir en los próximos años.

y la comunicación en los años noventa provocó una rápida expansión de las cadenas de suministro mundiales, aumentando la importación de piezas y componentes, especialmente por parte de China, para su procesamiento y reexportación. Debido al consiguiente aumento del comercio de componentes en ambos sentidos, el comercio registrado creció más que la renta nacional.

En cambio, la disminución de la elasticidad del comercio en China podría ser síntoma de un nuevo cambio en el papel que este país desempeña en la producción internacional. Existen pruebas de que las cadenas de suministro internacionales de China pueden haber madurado a principios de la década de 2000, dando lugar a una baja respuesta del comercio chino al PIB. Esta evolución genera una caída de la cuota de las importaciones chinas de piezas y componentes en las exportaciones totales, pasando de su máximo del 60% a mediados de los años noventa a un 35% aproximadamente en la actualidad.

Todos estos cambios no significan que China esté dando la espalda a la globalización. La reducción de la cuota de las importaciones de piezas y componentes en el total de exportaciones refleja, de hecho, la sustitución de insumos nacionales por insumos extranjeros por las empresas chinas, un resultado corroborado por un aumento del valor añadido nacional de las empresas chinas (Kee y Tang, 2014). Pero el aumento de la disponibilidad de insumos a escala nacional se ha relacionado con la inversión extranjera directa. Posiblemente, estos cambios también respondan a una dimensión geográfica, ya que las regiones costeras de China han comenzado a abastecerse relativamente más del interior del país, debido a una reducción de los costes de transporte y comunicación mayor que en el resto del mundo. La integración comercial puede estar conformándose como comercio interno, prevaleciendo sobre el comercio internacional, pero las estadísticas oficiales generalmente solo señalan esto último.

La escasa respuesta del comercio a la renta en el caso de Estados Unidos es, en algunos aspectos, reflejo de la evolución de China. Estados Unidos fue la fuente principal del auge de las importaciones de piezas y componentes de China, y de otros mercados emergentes, y el primer destino de sus exportaciones de bienes montados. En los años noventa, mientras las empresas estadounidenses trasladaban fases de producción fuera de sus fronteras, el comercio respondía más a los cambios en la renta. En los últimos años, incluso si no ha disminuido la deslocalización, el ritmo del proceso de fragmentación internacional parece haberse enlentecido. El peso de las importaciones de productos manufacturados de Estados Unidos en el PIB se ha mantenido estable en torno al 8% desde comienzos de siglo, tras haberse prácticamente duplicado en los 15 años anteriores.

A diferencia de China y Estados Unidos, en la zona del euro, la respuesta del comercio al PIB ha permanecido en niveles elevados durante la década de 2000, posiblemente como resultado de la expansión continuada de las cadenas de suministro hacia Europa Central y Oriental desde países de la zona del euro como Alemania.

Viejos y nuevos motores

¿Persistirá la ralentización del comercio mundial? ¿Afectará al crecimiento mundial y a los países que pretenden utilizar el comercio como motor de crecimiento? Los resultados obtenidos demuestran que la ralentización de 2012–13 se debió a un cambio estructural (por tanto, más duradero) en la relación comercio-renta, por lo que el fenómeno persistirá probablemente en los próximos años. Esto podría afectar al crecimiento potencial de la economía mundial, debido a que el comercio y el ingreso no son independientes el uno del otro.

Es necesario reconocer, asimismo, que el cambio en la relación a largo plazo entre comercio y renta que explica la ralentización del comercio denota modificaciones en los patrones de la producción internacional. La elevada respuesta del comercio al crecimiento en los años noventa reflejaba la creciente fragmentación de la producción propiciada principalmente por Estados Unidos y China. De momento, parece que esa energía propulsora se ha agotado. Pero el alcance de una mayor división internacional del trabajo sigue teniendo peso en Europa y será importante en el futuro para las regiones que aún no han sacado todo el partido de las cadenas de suministro globales, como Asia Meridional, África y Sudamérica. El programa del Grupo de los 20 países industrializados y emergentes en materia de comercio debe asegurar que no se desaprovechen estas oportunidades.

Cristina Constantinescu es Asistente de Investigación y Michele Ruta es Economista Principal, ambas en la Unidad de Sector Externo del Departamento de Estrategias, Políticas y Evaluación del FMI. Aaditya Mattoo es Director de Investigación, Comercio e Integración Internacional en el Banco Mundial.

Referencias:

    Constantinescu, Cristina, AadityaMattoo y MicheleRuta,2014, “Global Trade Slowdown: Cyclical or Structural?” (inédito; Washington: FMI y Banco Mundial).

    Escaith,Hubert, NannetteLindenberg y SébastienMiroudot,2010, “International Supply Chains and Trade Elasticity in Times of Global Crisis”, WTO Staff Working Paper ERSD–2010–08 (Ginebra: Organizacion Internacional del Comercio).

    Kee,Hiau Looi, y HeiwaiTang,2014, “Domestic Value Added in Exports: Theory and Firm Evidence from China” (inédito;Washington: Banco Mundial).

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