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Finance & Development, December 2014
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La preparación es esencial: Los esfuerzos de Rwanda para impedir la propagación del ébola en el país destacan la necesidad de una estrategia multisectorial

Author(s):
International Monetary Fund. External Relations Dept.
Published Date:
December 2014
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Agnes Binagwaho

UNO de los mayores obstáculos al progreso en materia de salud mundial es la idea de que basta con invertir en sistemas de salud para contener todas las amenazas.

En cambio, lo que se necesita es reforzar todos los sectores que inciden en la salud y la gestión de gobierno—como finanzas, transporte, seguridad y comunicación—para garantizar una respuesta coordinada y eficaz ante las amenazas.

Un ejemplo es Rwanda, mi país, y los esfuerzos que está realizando para impedir la propagación del virus del ébola, que ha devastado a muchos países vecinos en África occidental.

El sistema de salud de Rwanda debe impedir la propagación del ébola en el país, pero sin descuidar la persistente lucha contra las muertes prematuras por enfermedades maternas e infantiles, el VIH/SIDA, la tuberculosis, el paludismo y otras enfermedades. Es crucial adaptar el sistema en todos los sectores para mitigar un riesgo tan grave e imprevisto.

Capacidad para gobernar

La amenaza no solo pone a prueba al sistema de salud, sino que también pone a prueba a la capacidad de gobierno del país. La respuesta de Rwanda se ha basado en la formulación de políticas multisectoriales y coordinadas y en una filosofía colectiva para aprovechar al máximo todos los recursos disponibles.

Por ejemplo, para prevenir un brote de ébola se necesitan fondos para dotar rápidamente a los hospitales públicos de unidades de aislamiento y entrenar a los profesionales, y el ministerio de Salud necesita el apoyo del sector financiero. Como el virus puede entrar por las fronteras, el sector de transporte y la oficina de inmigración deben encargarse de implementar las políticas de viajes al exterior. Y el sector de seguridad tiene que exigir el cumplimiento de procedimientos de emergencia, como la alerta nacional permanente para contener cualquier caso potencial de ébola.

Para coordinar estas decisiones y mantener informadas a todas las partes—en especial la población general—, también ha sido crucial la participación del sector de comunicaciones.

Esta estrategia multisectorial no se improvisó a raíz de una crisis en particular, sino que se ha ido creando cuidadosa y colaborativamente con el tiempo.

Por ejemplo, las autoridades de Rwanda suelen reunirse en “frentes” de políticas, incluido un frente social presidido por los ministerios de Salud y Educación. En lugar de operar aisladamente con puntos de vista restringidos, nos reunimos cada mes como grupo para analizar el panorama general y generar consenso en torno a cómo aprovechar al máximo los limitados, pero crecientes, recursos del país. Esto ha obligado a los funcionarios de los diferentes ministerios a colaborar en la solución de problemas en lugar de competir por fondos públicos.

La tarea de prevención del ébola ha sido extraordinariamente costosa.

Tarea costosa

Si bien esta práctica ha ayudado mucho a las autoridades a afrontar la actual amenaza, la tarea de prevención del ébola ha sido extraordinariamente costosa, en dinero y tiempo. Cada hora de trabajo dedicada a prevenir el ébola es una hora que no se puede dedicar a otros objetivos de desarrollo, como la mejora de suministro de servicios de salud. Y estos esfuerzos se han convertido en una pesada carga para la economía. La inversión necesaria para combatir esta grave amenaza a corto plazo puede postergar la construcción de un centro de salud o un hospital o una carretera o una escuela. Este ajuste ha sido costoso, pero el costo de la inacción—o de una acción parcial o mal planificada—es mucho mayor.

La amenaza del ébola ha exigido más de nuestro sistema de salud, y también ha demostrado que se puede hacer aún más con los escasos recursos que tenemos—tiempo y dinero—en el sistema de salud y en todos los otros sectores que han participado en la respuesta.

Debemos procurar constantemente mancomunar nuestros esfuerzos para promover y proteger la salud y el bienestar de nuestros pueblos, desde luego, entre otras cosas, incrementando la inversión a favor del sector de la salud. Después de todo, sin profesionales, equipos e infraestructura de salud no podríamos enfrentar ninguna amenaza contra la salud. Pero la crisis del ébola también nos ha enseñado que para mejorar nuestra respuesta ante el próximo desafío también tenemos que reforzar la capacidad del país para gobernar colaborativamente. Esto incluye no solo invertir en la prestación de servicios de salud de emergencia, sino también en todos los sectores que inciden en el bienestar de nuestra gente, nuestro principal recurso.

Agnes Binagwaho es Ministra de Salud de Rwanda, Profesora Principal en la Facultad de Medicina de Harvard, y Profesora de pediatría clínica en la Facultad de Medicina Geisel de la Universidad de Dartmouth.

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