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Finanzas & Desarrollo, Diciembre de 2013
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¿Adónde fue a parar la igualdad?: La liberalización de la cuenta de capital y la consolidación fiscal reportan beneficios, pero también provocan una mayor desigualdad

Author(s):
International Monetary Fund. External Relations Dept.
Published Date:
December 2013
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Una mujer indigente y una consumidora frente a una tienda en Londres, Inglaterra.

Davide Furceri y Prakash Loungani

La Desigualdad del ingreso ha alcanzado máximos históricos. El 10% más rico acaparó la mitad del ingreso de Estados Unidos en 2012, algo no sucedido desde los años veinte. En los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, la desigualdad aumentó más en los 3 años previos a 2010 que en los 12 años anteriores, sin contar con el aumento registrado en muchas economías avanzadas en los últimos 20 años.

¿A qué se debe este aumento? Las razones son varias (Milanovic, 2011). Los avances tecnológicos de las últimas décadas han beneficiado a los adeptos a la tecnología de la información. Las cadenas mundiales de oferta han sacado las tareas rudimentarias de las economías avanzadas, elevando la demanda de trabajadores calificados en esas economías y sus ingresos frente a los de los menos calificados.

Nuestros estudios recientes revelaron otros dos factores que incrementan la desigualdad. Uno es la apertura de los mercados de capital a participantes y competencia del exterior, la llamada liberalización de la cuenta de capital. El otro es las políticas que los gobiernos adoptan para reducir sus déficits presupuestarios, es decir, lo que los economistas llaman consolidación fiscal, o, según los críticos, las políticas de “austeridad”.

Esto no significa que se deba evitar lo uno o lo otro. Estas políticas no se adoptan por capricho, sino como resultado de una evaluación que revela que beneficiarán a la economía. Lo que las investigaciones indican es que esos beneficios deben sopesarse con su efecto en la distribución. En muchos casos los gobiernos pueden gozar de flexibilidad para diseñar las políticas de manera que mitiguen ese efecto. La Directora Gerente del FMI, Christine Lagarde (2012) ha instado a adoptar una “política fiscal que se centre no solo en la eficiencia sino también en la igualdad, particularmente en una distribución equitativa de la carga del ajuste, y en proteger a los débiles y vulnerables”.

La liberalización de la cuenta de capital puede incrementar la desigualdad por muchas vías.

Susceptibilidad a la desigualdad

En los últimos 30 años ha disminuido sostenidamente el número de restricciones que los países imponen a las transacciones transfronterizas, según el Informe anual sobre regímenes de cambio y restricciones cambiarias del FMI. Un índice de apertura de la cuenta de capital basado en ese informe presenta un aumento sólido; es decir, una eliminación constante de las restricciones. Al mismo tiempo, en las economías avanzadas ha aumentado la desigualdad del ingreso, medida según el coeficiente de Gini, que es igual a 0 si el ingreso está distribuido equitativamente en un país e igual a 100 (o 1) si una persona acapara todo el ingreso (gráfico 1).

Gráfico 1¿Es perjudicial la apertura de la cuenta de capital?

La liberalización de la cuenta de capital y la desigualdad en las economías avanzadas han aumentado a un ritmo similar en los últimos 20 años.

Citation: 50, 4; 10.5089/9781484332818.022.A008

Fuentes: Chinn-Ito (2008) en el caso de la apertura de la cuenta de capital; Solt (2010) en el caso del coeficiente de Gini.

Nota: Promedio de 17 economías: Alemania, Australia, Austria, Bélgica, Canadá, Dinamarca, España, Estados Unidos, Finlandia, Francia, Irlanda, Italia, Japón, los Países Bajos, Portugal, el Reino Unido y Suecia.

Para determinar si los dos fenómenos están relacionados se estudiaron variaciones importantes del índice de apertura de la cuenta de capital, debidas probablemente a medidas deliberadas para liberalizar los sectores financieros. Usando este criterio, se observaron 58 episodios de reforma a gran escala de la cuenta de capital en 17 economías avanzadas.

¿Qué pasa con la desigualdad después de uno de estos episodios? En promedio, después de una liberalización de la cuenta de capital la desigualdad aumenta significativa y persistentemente. El coeficiente de Gini aumenta alrededor de 1½% después de la liberalización y 2% al cabo de cinco años (gráfico 2).

Gráfico 2Dinero abundante solo para algunos

A la liberalización de la cuenta de capital le siguen aumentos de la desigualdad.

Citation: 50, 4; 10.5089/9781484332818.022.A008

Fuente: Cálculos de los autores.

Nota: El gráfico muestra estimaciones puntuales y bandas de error de 1 desviación estándar. Véanse detalles en el texto de este artículo y en Furceri, Jaumotte y Loungani (de próxima publicación).

Nuestras investigaciones (Furceri, Jaumotte y Loungani, de próxima publicación) documentan ampliamente la robustez de este resultado. En particular, el impacto de la liberalización de la cuenta de capital en la desigualdad persiste aun después de incluir muchos otros factores determinantes de desigualdad, como producto, apertura comercial, variaciones demográficas y del tamaño del gobierno, y estructura industrial y regulación de los mercados de productos, mano de obra y crédito.

La liberalización de la cuenta de capital puede incrementar la desigualdad por muchas vías. Por ejemplo, permite que empresas con restricciones financieras obtengan capital extranjero. Si el capital complementa mejor las actividades de trabajadores calificados, se intensifica la demanda relativa de esos trabajadores y se incrementa la desigualdad del ingreso. De hecho, se ha observado que el impacto de la liberalización en la desigualdad salarial es mayor en los sectores con más financiamiento externo y mayor complementariedad entre capital y mano de obra calificada (Larrain, 2013).

¿A quién perjudica?

La consolidación fiscal—una combinación de recortes del gasto y aumentos de impuestos para reducir el déficit fiscal—es una característica común de las medidas que toman los gobiernos. La historia, entonces, es una buena guía del impacto de estas políticas en la desigualdad. En los últimos 30 años hubo 173 casos de consolidación fiscal en las 17 economías avanzadas de la muestra. En promedio, la reducción del déficit presupuestario fue de alrededor de 1% del PIB.

Hay datos contundentes de que tras la reducción de los déficits aumentó la desigualdad. El coeficiente de Gini aumentó 0,2 puntos porcentuales dos años después de la consolidación fiscal y casi 1 punto porcentual al cabo de ocho años (gráfico 3).

Gráfico 3Duros recortes

Las consolidaciones fiscales de los últimos 30 años han estado seguidas de aumentos de la desigualdad.

Citation: 50, 4; 10.5089/9781484332818.022.A008

Fuente: Cálculos de los autores.

Nota: El gráfico muestra estimaciones puntuales y bandas de error de 1 desviación estándar. Véanse detalles en el texto de este artículo y en Ball et al. (2013).

Una explicación podría ser que si bien la consolidación fiscal coincide con la desigualdad, el movimiento de ambas variables en realidad obedece a un tercer factor. Por ejemplo, una recesión o desaceleración podría elevar la desigualdad y al mismo tiempo provocar un aumento de la relación deuda/ PIB, haciendo más probable una consolidación fiscal. Pero el efecto de la consolidación fiscal en la desigualdad persiste aún después de tener en cuenta los efectos de recesiones y desaceleraciones. Dos estudios recientes del FMI (Ball et al., 2013; Woo et al., 2013) también prueban la robustez de estos resultados.

La consolidación fiscal puede incrementar la desigualdad por muchos canales. Por ejemplo, los recortes de prestaciones sociales y salarios y empleo en el sector público que suelen estar vinculados a la consolidación fiscal pueden afectar desproporcionadamente a grupos de menor ingreso. Otro posible canal es el efecto de la consolidación fiscal en el desempleo a largo plazo, ya que este tiende a estar vinculado a fuertes pérdidas de ganancias (Morsy, 2011).

Lecciones de política

La liberalización de la cuenta de capital y la consolidación fiscal tienen sus ventajas. La primera permite que las empresas internas accedan a capital extranjero y a menudo, gracias sobre todo a la inversión extranjera directa, a la tecnología que lo acompaña. Permite además que los ahorristas internos inviertan en activos externos. Bien gestionada, esta multiplicación de oportunidades puede ser beneficiosa. Asimismo, el objetivo de la consolidación fiscal suele ser reducir la deuda pública a niveles más seguros. Un nivel más bajo de deuda puede ayudar a la economía al reducir las tasas de interés, y, con el tiempo y una carga más leve de intereses, también pueden reducirse los impuestos.

Sin embargo, en un momento en que la creciente desigualdad preocupa a muchos gobiernos, también es importante sopesar estas ventajas y los efectos distributivos. Estos efectos pueden llevar a algunos gobiernos a formular medidas para contrarrestarlos. Por ejemplo, un mayor uso de impuestos progresivos y la protección de las prestaciones sociales de los grupos vulnerables pueden ayudar a compensar parte del impacto de la consolidación fiscal en la desigualdad. Al promover la formación y capacitación de trabajadores de bajo y mediano ingreso, los gobiernos también pueden moderar algunas de las fuerzas responsables del aumento de la desigualdad a largo plazo.

Davide Furceri y Prakash Loungani son Economista y Asesor, respectivamente, en el Departamento de Estudios del FMI.

Referencias:

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