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Finanzas y Desarrollo, March 2012
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Hablando Claro: Sueños truncados: El destino de la juventud actual depende de que podamos poner en orden la economía mundial

Author(s):
International Monetary Fund. External Relations Dept.
Published Date:
April 2012
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Nemat Shafik es Subdirectora Gerente del Fondo Monetario Internacional.

Cuando Mohamed Bouazizi, un joven vendedor ambulante de Túnez, se autoinmoló hace poco más de un año como expresión de protesta por la confiscación de sus mercancías, no desató solamente una revolución en su propio país. Su acto de desesperación puso en marcha una cadena de acontecimientos que culminaron en la Primavera Árabe. “Creo que la razón por la cual ese joven tunecino transformó el mundo no fue porque estaba sin trabajo. Fue porque le habían truncado los sueños”.

No puedo olvidarme de estas palabras de un joven empresario keniano durante un seminario del FMI en septiembre porque resumen el precio terrible que quizá terminen pagando los jóvenes que no pueden conseguir empleo: un futuro defraudado y sueños frustrados.

Generación perdida

Los jóvenes fueron víctimas inocentes de la crisis financiera mundial, pero bien podrían terminar pagando el precio más alto por las políticas erradas que nos llevaron a la situación actual. Tendrán que pagar impuestos para saldar las deudas acumuladas en estos últimos años. Además, sobre la economía mundial se cierne la amenaza de tensiones cada vez mayores en la zona del euro, y el desempleo continúa subiendo en varios países, especialmente de Europa. Los jóvenes (de 15 a 24 años) son los más afectados, y el desempleo juvenil marca récords en algunos países.

Si no se adoptan las políticas adecuadas, existe el riesgo no solo de una década perdida en términos de crecimiento, sino también de una generación perdida.

A la prueba me remito. En España y Grecia, casi la mitad de la juventud no logra encontrar trabajo. En Oriente Medio, los jóvenes representan alrededor de 40% o más del total de desempleados en Jordania, Líbano, Marruecos y Túnez, y casi 60% en Siria y Egipto. Y en Estados Unidos, que tradicionalmente tiene una vigorosa creación de puestos de trabajo, más del 18% de los jóvenes que buscan empleo no lo consiguen.

En una recesión, los jóvenes suelen sufrir más que el resto de la fuerza laboral. Cuando el crecimiento económico disminuye, el desempleo juvenil aumenta. Los jóvenes acaban de entrar en el mercado y ya enfrentan la mayor cantidad de obstáculos. Uno de ellos es que tienen menos experiencia, lo cual significa que a menudo necesitan más capacitación en el trabajo. En una desaceleración económica tienden a estar más afectados y, a medida que se reanuda el crecimiento, los empleadores son reacios a contratar gente sin experiencia. Desde una perspectiva puramente económica, como es más barato despedirlos, los jóvenes son un blanco más fácil. Estos factores parecen haber sido particularmente pronunciados a partir de la crisis económica internacional de 2008.

El desempleo juvenil tiene consecuencias a largo plazo para el crecimiento económico por la pérdida o la degradación del capital humano. Pero también acarrea muchas otras consecuencias, tanto para las personas afectadas como para la sociedad en su conjunto. Entre ellas, cabe mencionar las siguientes:

Costos más altos para la economía. El desempleo juvenil implica prestaciones por desempleo y otros beneficios más costosos, ingresos públicos no percibidos por el impuesto sobre la renta y un desperdicio de la capacidad productiva.

Fuga de cerebros. El desempleo juvenil suele promover la emigración, como está ocurriendo claramente en Irlanda e Islandia y como sucede desde hace tiempo en muchos países de Oriente Medio. Muchas economías golpeadas por crisis tienen una tradición de emigración cuando se produce una desaceleración fuerte.

Tasas delictivas más altas. El aumento del desempleo ha sido vinculado al crecimiento del delito.

Caída de los ingresos futuros. El desempleo juvenil deja una “cicatriz salarial” en forma de un menor nivel de ingresos que puede perpetuarse durante décadas. Cuanto más dura, más fuerte es el efecto.

Menor esperanza de vida. En términos más generales, el desempleo ha sido vinculado a una menor esperanza de vida, una mayor incidencia de ataques cardíacos en el futuro, e incluso tasas de suicido más altas.

Lecciones para el FMI

¿Qué se puede hacer al respecto? ¿Y en qué puede ayudar el FMI? En el seminario que mencioné, uno de los participantes me preguntó si al FMI realmente le importan el desempleo y la juventud.

La misión del FMI es promover la estabilidad macroeconómica mundial, y de hecho hay muchos aspectos de la estabilidad económica que tienen consecuencias importantes para el desempleo juvenil, y viceversa.

Lo que ocurrió en la Primavera Árabe el año pasado, por ejemplo, encierra una lección importante para el FMI. Antes del 2010, la mayoría de los países de Oriente Medio tenían tasas de crecimiento económico respetables: países como Túnez y Egipto crecieron entre 3% y 5% en promedio por año durante el trienio previo a las revoluciones. A primera vista, estos países parecían bastante exitosos. Pero si uno miraba más allá de las cifras y tenía en cuenta lo que estaba ocurriendo con la desigualdad y el desempleo, veía claramente que se estaban fermentando problemas enormes.

Entonces, no basta con limitarse a mirar cifras agregadas. Tenemos que examinar qué es lo que las sustenta. Y si lo que las sustenta va a desatar una revolución, a todas luces es malo para la estabilidad macroeconómica.

En el pasado, el trabajo del FMI no se centró en la dimensión laboral. Es por eso que trabajamos con otras organizaciones que tienen un mandato específico en este importante ámbito. Mantenemos estrechos vínculos con la Organización Internacional del Trabajo (OIT) para entender mejor qué políticas macroeconómicas promueven la creación del empleo. A un nivel más práctico, también hemos trabajado con la OIT en un grupo de países para identificar estrategias que ayuden a los gobiernos, los sindicatos y el sector privado a crear empleo.

El FMI mantiene un diálogo activo con sindicatos a escala mundial, regional y nacional. Dialogamos con regularidad con la Confederación Sindical Internacional (CSI), e interactuamos con el Comité Consultivo Sindical de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos. Asimismo alrededor de 80% de las misiones del FMI a los países miembros se reúnen con representantes sindicales para entender mejor lo que está sucediendo en el mercado laboral.

Sin embargo el mayor aporte que puede hacer el FMI a la reducción del desempleo juvenil es ayudar a los países miembros a restablecer el crecimiento económico. Recién cuando la economía se recupera, la gente puede empezar a encontrar nuevamente empleo.

La senda hacia el empleo

Para que la economía mundial vuelva a crear empleos, y no destruirlos, se necesita una serie de medidas.

En las economías avanzadas como Estados Unidos y Europa, existe un problema de demanda insuficiente. Tras la crisis de 2008, los gobiernos de estos países incrementaron el gasto público para evitar una depresión. Eso dio resultado, pero las preocupaciones en torno al futuro no se han despejado. Será esencial apuntalar más la demanda, en conjunción con políticas que promuevan la confianza en el futuro. Y en el ínterin, habrá que usar recursos fiscales escasos para cultivar y mejorar las aptitudes laborales de los jóvenes.

Muchos países europeos se enfrentan también a obstáculos de más larga data de carácter estructural que complican la contratación de jóvenes. Los mercados de productos y de trabajo están a menudo estructurados de tal manera que protegen a quienes ya están dentro, sean empresas o trabajadores. En última instancia, esa falta de competencia interna erosiona la competitividad de la economía en los mercados internacionales y dificulta el crecimiento y la creación de empleo. Como parte del diálogo de políticas con los países miembros, el FMI está recomendando medidas encaminadas a reducir la segmentación de los mercados laborales, bajar las barreras a la competencia (especialmente en el sector de los servicios), implementar reformas tributarias que promuevan el crecimiento y redoblar los esfuerzos en el ámbito de la educación y de la investigación y el desarrollo. Esas medidas obviamente tienen que estar adaptadas a las circunstancias de cada país, pero es fundamental ponerlas en práctica lo antes posible.

El caso de los países emergentes es diferente. Han estado creciendo con vigor, y algunos, al menos hasta hace poco tiempo, corrían peligro de sobrecalentamiento. Parte de estos países, sobre todo los que gozan de grandes superávits externos, podrían contribuir a solucionar el problema del desempleo mundial y del desempleo juvenil estimulando la demanda interna y comprando más productos producidos en el exterior, incluso en las economías avanzadas.

Los países de ingreso bajo superaron bastante bien la crisis que estalló en 2008, pero para eso utilizaron muchos recursos públicos. Ahora, tienen que recomponer esos recursos para poder sustentar el empleo y reorientar el gasto hacia ámbitos muy prioritarios como la salud, la educación y la infraestructura, aun si empeora el clima internacional.

Reactivación del crédito

Otro factor importante en la creación de puestos de trabajo es el acceso al crédito. En este momento, en Estados Unidos y Europa el problema es que los bancos no conceden préstamos. En Estados Unidos, la persistente crisis de la vivienda está enfriando el crecimiento del crédito. En Europa, los bancos están muy expuestos a la deuda soberana. La reacción ha sido imponer condiciones más estrictas a los préstamos y, naturalmente, los jóvenes empresarios han sido uno de los primeros grupos afectados, ya que por ejemplo las empresas recién fundadas obtienen menos crédito. Por eso es importante recapitalizar los bancos y restablecer la confianza a nivel más general, para que las instituciones financieras puedan volver a prestar y contribuir al crecimiento.

En las economías en desarrollo, un problema común es que aunque muchos bancos conceden préstamos, estos no llegan a gran parte de la población, sobre todo a los jóvenes y posibles empresarios. Por esa razón, incrementar el número de gente con acceso al crédito es muy importante para el empleo.

Un llamado a la acción

Para millones de jóvenes en todo el mundo, en este año hay mucho en juego. Si no logramos reencaminar la economía mundial por la senda de la recuperación, el porvenir será menos prometedor y más sueños quedarán truncados. Para solucionar los problemas del desempleo juvenil, es crucial restablecer el crecimiento mundial y poner en marcha medidas que respalden la creación de puestos de trabajo y el crédito. Ni lo uno ni lo otro será posible sin cooperación internacional.

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