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Finance & Development, July 2011
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Los Costos de Envejecer: El precio de madurar: El envejecimiento de la población obliga a los países a buscar nuevas formas de sustento para los ancianos

Author(s):
International Monetary Fund. External Relations Dept.
Published Date:
July 2011
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Un hombre ayuda a su abuela a desembarcar de un bote en el muelle de Chaotianmen en el río Yangtzé, China.

Ronald Lee y Andrew Mason

La Población Mundial alcanzará los 7.000 millones este año y se prevé que superará los 9.000 millones en 2050. Pero, pese al aumento general, estas cifras globales ocultan cambios en las tendencias demográficas. En los países industriales ricos y en algunos de mediano y bajo ingreso, la población envejecerá con un drástico aumento de la proporción de ancianos.

Sorprendentemente, esta tendencia se debe a una baja fecundidad más que a una mayor longevidad. La baja fecundidad significa que habrá menos niños para reponer la fuerza laboral futura, mientras que el número de ancianos seguirá en aumento. Pero la longevidad amplifica los efectos de la baja fecundidad. Para 2050 habrá aproximadamente 1.000 millones más de adultos en edad laboral y 1.250 millones más de personas mayores de 60 años, mientras que el número de jóvenes menores de 25 años permanecerá estable en 3.000 millones (Naciones Unidas, 2009).

Las implicaciones para gobiernos y ciudadanos son preocupantes, ya que la mayoría de los ancianos han salido de la fuerza laboral y el financiamiento de su consumo depende de familiares más jóvenes, pensiones públicas o privadas, o activos acumulados. Cuanto mayor es la relación entre ancianos y población activa, más difícil es el financiamiento con transferencias públicas o privadas, y la acumulación de activos suele ser insuficiente.

Aquí se examinan los sistemas de protección de los ancianos de distintos países y la incidencia del envejecimiento demográfico en esos sistemas. Las estrategias del pasado no siempre encajarán con la nueva realidad demográfica.

Más ancianos

¿Por qué crecerá más rápido el número de ancianos que el de personas en edad laboral? Porque en la segunda mitad del siglo XX los países en general produjeron cohortes de niños inusualmente numerosas. En muchos países de ingreso alto hubo explosiones demográficas tras la Segunda Guerra Mundial, mientras que en los países de bajo ingreso el factor clave ha sido una rápida disminución de la mortalidad infantil. Al envejecer, estas numerosas cohortes incrementan la población activa y posteriormente la de ancianos. La primera ola de esta generación está empezando a jubilarse.

El boom demográfico de la posguerra terminó en los años sesenta, y ahora la fecundidad está en niveles bajos—o bajísimos—en Asia oriental y Europa. En el mundo en desarrollo la situación es muy variada. La fecundidad ha disminuido en general, pero con excepciones. En África, el índice total es un poco inferior a 5 nacimientos por mujer. En Asia, el índice en Pakistán es de 4, mientras que en India y Bangladesh se aproxima a 2. En China, en cambio, la fecundidad ha disminuido a niveles muy bajos: aproximadamente 1,5 nacimientos por mujer.

El envejecimiento es más acentuado en los países industriales ricos, pero pronto empezará y avanzará en Asia oriental.

El ritmo de envejecimiento varía según el país:

  • En los países de bajo ingreso, la tendencia demográfica dominante es crecimiento de la población en edad laboral y reducción de las tasas de dependencia totales. Esta tendencia se prolongará durante varias décadas en India y en los países de África subsahariana.

  • En los países más ricos, la tendencia dominante es el aumento de la población de edad más avanzada. Aunque estas poblaciones ya han envejecido considerablemente, la etapa más difícil está por llegar, cuando la relación ancianos/población activa, es decir, la tasa de dependencia, prácticamente se duplique en 2050.

  • En muchas economías emergentes, la población activa está llegando a un tope. En las próximas décadas, estos países experimentarán el envejecimiento demográfico que ahora aqueja a los países de ingreso alto. Quizá sea tentador desestimar estas tendencias, pero si no se actúa de inmediato podría sobrevenir una penosa e innecesaria trayectoria de deterioro económico.

  • El envejecimiento es más acentuado en los países industriales ricos, pero empezará y avanzará pronto en Asia oriental, dadas las prematuras y fuertes reducciones de la fecundidad en esa región. En el sur y el sudeste de Asia, el fenómeno ocurrirá considerablemente después, al igual que en América Latina en general, aunque en algunos países la fecundidad ya es baja y el proceso ya está en curso. En la mayor parte de África y Oriente Medio la fecundidad aún es alta y falta mucho para que empiece el envejecimiento.

Ciclos económicos vitales

Los cambios en la estructura de edades de la población son relevantes porque la actividad económica varía profunda y trascendentalmente durante la vida de las personas. Consumimos desde el nacimiento hasta la muerte, pero trabajamos solo durante una corta parte de nuestras vidas, y durante períodos largos consumimos mucho más de lo que producimos.

En la mayoría de los países de bajo y mediano ingreso, el consumo es relativamente bajo durante la niñez y aumenta y se nivela en todas las edades adultas (gráfico 1, paneles superiores).

Gráfico 1Los países más ricos dedican más recursos a sus ancianos

Los perfiles de edad consumo per cápita y renta del trabajo son similares. Pero los perfiles agregados son muy diferentes debido a la distribución le las elales.

Citation: 48, 2; 10.5089/9781455215621.022.A003

Fuentes: Lee y Mason (de próxima publicación); y base de Datos de National Transfer Accounts.

En cambio, en muchos países ricos con sólidos sistemas de bienestar, el consumo aumenta mucho en las edades avanzadas y muy rápidamente después de los 85 años—en Alemania menos que en muchos otros países de ingreso alto—debido sobre todo al gasto público y privado en salud y cuidados a largo plazo. La baja renta del trabajo agrava los efectos del fuerte consumo de los ancianos en los países ricos. Los trabajadores suelen jubilarse más pronto en los países de ingreso alto, en parte porque pueden hacerlo, pero también debido a incentivos y desincentivos jubilatorios (tanto públicos como privados), tributarios y laborales (Gruber y Wise, 1999).

En países de ingreso mediano con pensiones públicas generosas—como Uruguay y Brasil—los ancianos también consumen bastante.

El ciclo de vida agregado, que depende de la combinación de los perfiles de consumo per cápita y renta del trabajo con la distribución de las edades, muestra el consumo y la producción por edades en la economía nacional. El perfil del ciclo de un país joven, como India, difiere mucho del de un país viejo, como Alemania (gráfico 1, paneles inferiores).

El perfil de India está dominado por el déficit del ciclo de vida de los niños—la diferencia entre lo que consumen y lo que producen—, y por un déficit comparativamente pequeño de los ancianos, debido sobre todo a que estos son una proporción relativamente pequeña del total. En Alemania, el déficit es mucho mayor para la edad avanzada y más reducido en el caso de los niños; el perfil per cápita del ciclo es importante, pero la estructura de las edades es el factor determinante.

En muchos países pobres … donde la fecundidad empezó a disminuir más tarde y en menor medida, las tasas de sustento están en aumento e impulsan el crecimiento económico.

La transformación del ciclo económico de vida agregado es esencial para comprender las implicaciones económicas de la transición demográfica. El enorme déficit de los niños en India provoca flujos cuantiosos de recursos de los grupos de mayor edad a los más jóvenes. En principio, esa brecha entre el consumo y la renta infantil podría cubrirse con deuda, pero en la práctica se cubre con transferencias familiares y de contribuyentes. En los países de bajo y mediano ingreso, las transferencias familiares son mucho mayores que las públicas, y las familias absorben directamente los costos derivados de la juventud de la población.

El fin de la transición demográfica se caracteriza por los flujos cuantiosos que reciben los ancianos, pero que son muy diferentes de los flujos que reciben los niños. Primero, el papel de la familia se reduce mucho y el del sector público adquiere mucha más preponderancia. Segundo, el déficit de los ancianos puede financiarse mediante la acumulación de activos: plan de jubilación, ahorros personales, inmuebles, bienes de consumo duraderos o un negocio. Mientras que los niños dependen absolutamente de las generaciones mayores, estas no dependen necesariamente de las generaciones más jóvenes.

Impulso al crecimiento

Los niveles de vida dependen directamente de los cambios en las edades demográficas. Si el número de trabajadores (contribuyentes al ingreso nacional) crece más rápido que el número total de habitantes (consumidores), los niveles de vida mejoran.

En demografía, el cociente entre estos dos números es la tasa de sustento. Cuanto mayor es la población activa, mayor es el ingreso por persona, si las demás condiciones no varían.

Hasta hace poco, estas tasas estaban en aumento en la mayoría de países de ingreso bajo y alto, lo cual estimulaba su crecimiento económico. Pero en los países de ingreso alto las tasas se reducirán al envejecer la población, y el fenómeno se repetirá en muchos países pobres en las próximas décadas (véase el gráfico 2).

Gráfico 2El sustento de los ancianos

El envejecimiento está reduciendo las tasas de sustento en los países de ingreso alto. En los países de bajo ingreso las tasas de sustento aumentarán por algún tiempo.

Citation: 48, 2; 10.5089/9781455215621.022.A003

Fuente: Lee y Mason (de próxima publicación).

Nota: AUT = Austria; BRA = Brasil; CHL = Chile; CHN = China; CRI = Costa Rica; DEU = Alemania; ESP = España; FIN = Finlandia; HUN = Hungría; IDN = Indonesia; IND = India; JPN = Japón; KEN = Kenya; KOR = Corea; MEX = México; NGA = Nigeria; PHL = Filipinas; SVN = Eslovenia; SWE = Suecia; THA = Tailandia; TWN = Provincia china de Taiwan; URY = Uruguay; USA = Estados Unidos.

Se prevé que entre 2010 y 2050 la reducción de las tasas deprimirá el crecimiento económico un 0,7% anual en Alemania, España y Japón, y un 0,8% anual en la provincia china de Taiwan. En Estados Unidos, donde la alta fecundidad, la afluencia neta de inmigrantes y la menor esperanza de vida desaceleran el envejecimiento, la merma será de apenas un 0,3% anual.

Las variaciones de las tasas también pueden frenar el crecimiento económico en China, y se proyecta que de 1972 a 2012 la tasa de sustento aumentará un 0,8% anual, pero que de 2012 a 2050 se reducirá un 0,4% anual.

Sin embargo, en muchos países pobres, donde la fecundidad empezó a disminuir más tarde y en menor medida, las tasas de sustento están en aumento e impulsan el crecimiento económico. En India, por ejemplo, el aumento seguirá hasta 2040, y para 2050 el efecto neto será un incremento del crecimiento del ingreso per cápita de un 0,2% anual.

¿Quién pagará el precio?

Las variaciones de la tasa de sustento captan los efectos de primera ronda del envejecimiento demográfico. Pero el pleno impacto económico depende de la planificación y la respuesta del público y el gobierno ante el fenómeno.

La forma de financiar el consumo de los ancianos es una decisión vital para las sociedades: ¿se posterga la jubilación, se recurre más a la familia, se incrementan las transferencias públicas, o se acumulan más activos?

El déficit del ciclo de vida de los ancianos se financia de varias formas (véase el gráfico 3). En países como Filipinas, próximos al vértice de “Activos”, el déficit se financia casi por completo con activos. Países como Austria, Eslovenia, Hungría y Suecia, cerca del vértice de “Transferencias públicas”, lo financian con sistemas públicos de jubilación, salud y cuidado a largo plazo. Llama algo la atención la ausencia de países próximos al vértice de “Transferencias familiares”, dada la idea de que en las sociedades tradicionales pobres los hijos adultos sustentan a sus padres. Este panorama podría cambiar conforme vayan surgiendo datos correspondientes a más de los 18 países del gráfico. En todo caso, se observa que en ciertas economías de Asia, como Corea, la provincia china de Taiwan y Tailandia, los ancianos sí reciben mucha asistencia de sus hijos, además de otras fuentes.

Gráfico 3Cómo gastar más de lo que se gana

En la mayoría de las economías, los ancianos financian su consumo con activos y transferencias públicas.

Citation: 48, 2; 10.5089/9781455215621.022.A003

Fuente: Lee y Mason (de próxima publicación).

Notas: Proporciones de consumo, deducida la renta del trabajo, que se financian con transferencias públicas, transferencias familiares y activos. AUT = Austria; BRA = Brasil; CHL = Chile; CHN = China; CRI = Costa Rica; DEU = Alemania; ESP = España; HUN = Hungría; JPN = Japón; KOR = Corea; MEX = México; PHL = Filipinas; SVN = Eslovenia; SWE = Suecia; THA = Tailandia; TWN = Provincia china de Taiwan; URY = Uruguay; USA = Estados Unidos. El tipo de figura denota el continente de cada economía.

En las poblaciones viejas el costo se distribuye entre menos hijos, que acarrean una carga media mayor.

Los países situados en una línea entre dos vértices financian sus déficits a partir de dos fuentes. La mayoría de países—incluidos Estados Unidos, Japón, toda Europa y algunos países de América Latina—financian sus déficits con activos y transferencias públicas, y dependen poco de las transferencias familiares. En algunos países que están fuera y muy a la derecha del triángulo, como México y Brasil, los ancianos realizan transferencias netas a los miembros más jóvenes de sus familias.

En la medida en que los ancianos sigan financiando su consumo con su propio trabajo, el envejecimiento demográfico elevará menos la dependencia y tendrá un efecto más reducido en la tasa de sustento. Pero cuando trabajan, los ancianos rara vez cubren más de un tercio de su consumo total con sus propios ingresos, y cuantas más transferencias reciben—públicas o privadas—menos trabajan. Cuando los ancianos dependen de sus hijos adultos, en las poblaciones viejas el costo se distribuye entre menos hijos, que acarrean una carga media mayor. Algo similar sucede en un régimen público de reparto. Si la población es vieja, son menos los trabajadores que pagan impuestos para financiar las prestaciones, por lo que se deben elevar los impuestos o reducir las prestaciones.

Si los ancianos dependen más de su acumulación de activos, la carga para las generaciones más jóvenes se reduce. De hecho, si los ancianos tienen una proporción excesiva de activos, el envejecimiento demográfico incrementa la tenencia de activos per cápita. En una economía cerrada esto estimula la productividad de la mano de obra y los salarios, pero reduce el rendimiento del capital. En una economía abierta, los activos se invertirán en el extranjero si los salarios internos suben y la rentabilidad se contrae, con lo cual aumenta la renta de los activos en el país de origen. Esta intensificación del uso del capital o el incremento de la renta de los activos se conoce como segundo dividendo.

Si las demás condiciones no varían, el envejecimiento demográfico reduce el nivel sostenible de consumo, como lo demuestra la disminución de las tasas de sustento. Pero lo cierto es que las condiciones si variarán.

Jubilación tardía

La longevidad alarga el ciclo final de la vida, un período en que ya no se trabaja pero en que el consumo es intenso y crece a un ritmo mayor que el de los ingresos. Dada la mejora general de la salud en la edad avanzada, la postergación de la edad de jubilación puede ser una opción interesante para restablecer el equilibrio de los presupuestos públicos.

¿Cuánto más tendría que trabajar la gente para compensar completamente la reducción de la tasa de sustento entre 2010 y 2050 solo alargando los años de trabajo?

En países como México y Brasil, bastaría una variación neta muy pequeña de la tasa de sustento (gráfico 2), es decir, postergaciones de 1 y 3 años, respectivamente. Políticamente, estos cambios son viables: la gente vive más años y es lógico que trabaje más. En países en los que el envejecimiento será mayor en los próximos 40 años—como Finlandia, Suecia y China—se necesitará una postergación de 6 años, y de 7 en Estados Unidos. En los países que están envejeciendo más rápidamente, las postergaciones habrán de ser mayores: 8 años en Japón, 9 en Alemania y 10 en España y Corea. En estos países en especial, la postergación de la jubilación debería ser una de varias medidas.

Como en todos estos países el envejecimiento también se debe a una baja fecundidad—que desacelera el crecimiento demográfico—, las postergaciones de la jubilación pueden ser mucho mayores o menores que las proyecciones simples del aumento de la esperanza de vida.

Veamos el caso del segundo dividendo. Si la tasa de ahorro nacional no variara, el crecimiento más lento de la fuerza laboral que caracteriza al envejecimiento demográfico implicaría una mayor renta del capital o de los activos por trabajador, lo cual compensaría buena parte de la mayor carga de sustento. La longevidad puede llevar a las personas y a los proveedores institucionales de pensiones a ahorrar más para financiar el consumo durante jubilaciones más largas, salvo que opten por trabajar más años, lo cual compensaría las reducciones de la tasa de sustento. Dado que la gente que tiene menos hijos tiende a gastar más en sus propias necesidades y prefiere mantener el mismo nivel de gasto después de la jubilación, es posible que una menor fecundidad haga necesario un aumento del ahorro. No obstante, las mayores obligaciones de transferencias públicas o privadas también podrían reducir el ahorro nacional.

Si estos ajustes de la oferta de trabajo y los activos no bastaran para compensar la reducción de la tasa de sustento, se precisarán otras medidas. Se podría reducir aún más el consumo, con el consiguiente aumento de las tasas de ahorro y de los activos. O se podría exigir un mayor esfuerzo laboral, quizá postergando la jubilación en respuesta a cambios en los incentivos de las pensiones públicas o a la mayor dificultad de financiar con ahorro personal el nivel de jubilación deseado (recuadro).

Y otra posibilidad sería incrementar la inversión en capital humano. La causa principal del envejecimiento demográfico es la baja fecundidad, y teórica y empíricamente se ha visto que al disminuir la fecundidad aumenta la inversión pública y privada en capital humano por niño (Lee y Mason, de próxima publicación y 2010). Es decir, disminuye el número de trabajadores, pero cada trabajador es más productivo.

El envejecimiento demográfico sin duda ejercerá diversas presiones sobre los presupuestos públicos y privados, pero para encarar el problema sin que se produzcan consecuencias catastróficas se puede reducir el consumo, postergar la jubilación, incrementar la tenencia de activos y ampliar la inversión en capital humano.

Ronald D. Lee es profesor de Demografía y Economía en la Universidad de California, Berkeley, y es presidente de la institución Center on the Economics and Demography of Aging. Andrew Mason es profesor de Economía en la Universidad de Hawai y es investigador principal en el East-West Center.

Referencias:

    GruberJ. y D.A.Wise1999Introduction and SummarySocial Security and Retirement around the World compilado porJ.Gruber y D.A.Wise (Chicago: University of Chicago Press) págs. 43774.

    LeeRonald y AndrewMasonde próxima publicación Population Aging and the Generational Economy (Cheltenham y Nueva York: Edward Elgar).

    LeeRonald y AndrewMason2010Some Macroeconomic Aspects of Global Population AgingDemography No. 47 Special Supplement págs. S151S172.

    Naciones Unidas (2009) World Population Ageing Departamento de Asuntos Económicos y Sociales División de Población Working Paper ESA/P/WP/212 (Nueva York: Naciones Unidas).

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