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Finanzas y Desarrollo, Diciembre de 2010
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¿Buena para el crecimiento?: La expansión de la banca islámica puede estimular el crecimiento en los países con una amplia población musulmana

Author(s):
International Monetary Fund. External Relations Dept.
Published Date:
January 2011
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Clientes en el Banco Islámico de Dubai, Emiratos Árabes Unidos.

Patrick Imam y Kangni Kpodar

EN LOS PAÍSES islámicos, muchos de los cuales son pobres y no muy desarrollados, amplios grupos de la población musulmana no tienen acceso adecuado a servicios bancarios, en muchos casos porque los musulmanes creyentes no están dispuestos a poner sus ahorros en un sistema financiero tradicional que va en contra de sus principios religiosos (véase el recuadro). Los bancos islámicos prestan servicios financieros de una manera compatible con los preceptos islámicos. Si estos bancos lograran atraer a esos potenciales clientes musulmanes, podría acelerarse el desarrollo económico en estos países.

Los datos muestran que existe una estrecha correlación entre el desarrollo del sector financiero y el crecimiento. Los países cuyos sistemas financieros ofrecen una variedad de servicios tienden a crecer con mayor rapidez. Los bancos, ya sean islámicos o tradicionales, desempeñan un papel económico fundamental como intermediarios financieros y facilitadores de pagos (King y Levine, 1993). También estimulan el ahorro y una asignación eficiente de los recursos.

A nivel mundial, los activos de los bancos islámicos han aumentado a tasas de dos dígitos en la última década, y en comparación con los bancos convencionales la banca islámica es una alternativa cada vez más visible en los países islámicos y los países con amplias poblaciones musulmanas. Nuestro estudio identifica las fuentes de la expansión de la banca islámica y varias formas para estimular su continuo crecimiento.

El auge de la banca islámica

Hace cuatro décadas, la banca islámica surgió a una escala modesta para llenar un vacío en un sistema bancario que no satisfacía las necesidades de los musulmanes creyentes. Dos eventos resultaron cruciales para su desarrollo. A principios de los años sesenta la aparición de instituciones de microfinanciamiento que respetaban los principios de la banca islámica demostró la viabilidad de las finanzas islámicas. Estos experimentos dieron fruto y se expandieron a Indonesia, Malasia y África subsahariana.

En segundo lugar, el apoyo de arriba abajo ofrecido después de la creación del Banco Islámico de Desarrollo en Yidda, Arabia Saudita, en 1975 estimuló aún más la expansión de la banca islámica, centralizando la experiencia. En sus orígenes, la banca islámica requirió muchas interpretaciones de la ley islámica (Sharia) por parte de académicos islámicos. En los primeros años, los instrumentos básicos de implementación—como la legislación que permitía la creación de estos bancos y la capacitación de personal—fueron algunos elementos clave de la expansión de la banca islámica. Y en los últimos años se han producido rápidas innovaciones y mejoras en la regulación de la gestión de liquidez y la contabilidad.

El desarrollo de los sukuk (bonos islámicos) también ha revolucionado las finanzas islámicas en los últimos años: el Islam prohíbe los bonos tradicionales con interés fijo. Gracias al uso de técnicas complejas de ingeniería financiera, los sukuk se han convertido en una industria multimillonaria.

El aumento de los precios del petróleo desde 2000 también ha actuado como catalizador, contribuyendo a una transferencia enorme de recursos hacia los principales países productores de petróleo, que han tendido más a adoptar la banca islámica. En la última década, los activos de la industria de la banca islámica crecieron a un 15% anual, en promedio, y los activos totales de las más de 300 instituciones islámicas ascienden a varios cientos de miles de millones de dólares. Dos terceras partes de los bancos islámicos están en Oriente Medio y Norte de África, y el resto se ubican principalmente en Asia sudoriental y África subsahariana. Pero incluso en los países con muchos bancos islámicos, estos se ven eclipsados por los bancos convencionales. En la región del Golfo, los bancos islámicos—en términos de activos—representan una cuarta parte de la industria (véase el gráfico). En otras regiones, su cuota de mercado refleja tasas de un solo dígito.

Características de la banca islámica

Los bancos islámicos están al servicio de los clientes musulmanes, pero no son instituciones religiosas. Son intermediarios que tratan de maximizar sus beneficios entre ahorradores e inversionistas y ofrecen servicios bancarios tradicionales. Sin embargo, las limitaciones a que se enfrentan estos bancos son diferentes y se basan en la ley islámica (Sharia). Las cuatro características especiales de la banca islámica son las siguientes:

  • La prohibición del interés (riba) es la principal diferencia entre los bancos islámicos y los bancos tradicionales. El Islam prohíbe la riba porque considera que las tasas de interés son una forma de explotación que es incompatible con el concepto de equidad.

  • La prohibición de los juegos de azar (maysir) y el riesgo (gharar): La banca islámica prohíbe aumentar la riqueza mediante la especulación, en lugar del esfuerzo productivo. Maysir se refiere a la incertidumbre inevitable, por ejemplo jugar en un casino. Un ejemplo de gharar sería emprender una actividad empresarial sin contar con suficiente información.

  • Prohibición de las actividades ilícitas (haram): Los bancos islámicos pueden financiar solamente actividades lícitas (halal). Los bancos no deben prestar dinero a empresas o individuos que participen en actividades que perjudican a la sociedad o que están prohibidas por la ley islámica.

  • Pago de una parte de las ganancias de un banco para beneficiar a la sociedad (zakat): Los musulmanes creen en la justicia y la igualdad de oportunidades (y no los resultados). Una manera de alcanzar este objetivo es redistribuir el ingreso para proporcionar un nivel de renta mínima a los pobres. Zakat es uno de los cinco principios básicos del Islam. En los países donde el Estado no recauda el zakat, los bancos islámicos contribuyen directamente a las instituciones islámicas religiosas.

Banca islámica y desarrollo

La expansión de la banca islámica ha contribuido al desarrollo económico de dos maneras principales. Un beneficio fundamental ha sido la mayor intermediación financiera. En las regiones y países islámicos, hay amplios grupos de la población que no utilizan los bancos. El mundo islámico, en su conjunto, tiene un nivel inferior de desarrollo financiero que otras regiones, en parte debido a que los bancos convencionales no satisfacen las necesidades de los musulmanes creyentes. Esta “falta de acceso adecuado a servicios bancarios” significa que el ahorro no se utiliza de la forma más eficiente posible.

Además, dado que la banca islámica exige a los prestamistas y prestatarios compartir el riesgo de pérdidas, brinda un mecanismo de absorción de shocks que resulta esencial en las economías en desarrollo. Estas economías—tanto en Oriente Medio, África o Asia oriental—suelen ser grandes productores de materias primas no diversificadas (principalmente petróleo) que están sujetas a ciclos de auge y caída y a fluctuaciones de los precios de importación y exportación. Además, la mayor parte tiende a aplicar regímenes de tipos de cambio fijos o muy dirigidos, por lo que el tipo de cambio tiene menos capacidad para absorber los shocks.

Desarrollo de la banca islámica

La banca islámica probablemente seguirá creciendo, porque muchos de los 1.600 millones de musulmanes en todo el mundo no tienen acceso adecuado a servicios bancarios; es esencial comprender cómo se desarrolla la banca islámica para ayudar a la formulación de recomendaciones de política. Con este fin, estimamos los factores que explican la difusión de la banca islámica en todo el mundo utilizando una muestra de 117 países entre 1992 y 2006. También comprobamos si esta sustituye—o complementa—a la banca convencional.

Observamos, que la probabilidad de desarrollo de la banca islámica en un determinado país aumenta con la proporción de musulmanes en la población, el ingreso per cápita, el precio del petróleo y la estabilidad macroeconómica. La proximidad a Malasia y Bahrein (dos importantes centros financieros islámicos) y la integración comercial con los países de Oriente Medio contribuyen a este desarrollo.

Las tasas de interés afectan negativamente al desarrollo de la banca islámica, lo que refleja el criterio de referencia implícito que estas plantean para los bancos islámicos. Aunque los musulmanes devotos tienen cuentas solamente en bancos islámicos, otros consumidores colocan sus ahorros en base a las tasas de interés fijados por los bancos tradicionales. Las altas tasas de interés frenan el desarrollo de la banca islámica elevando el costo de oportunidad de colocar sus ahorros en bancos islámicos para los musulmanes menos devotos (y las personas de otras religiones que se sienten cada vez más atraídas por la banca islámica).

No obstante, observamos algunos resultados imprevistos. En primer lugar, los bancos islámicos crecieron más rápidamente en países con sistemas bancarios establecidos. Los bancos islámicos ofrecen productos no proporcionados por los bancos tradicionales y, por lo tanto, son un complemento, y no un sustituto, de los bancos tradicionales.

Bancos islámicos o bancos convencionales

En la región del Golfo, la importancia de los bancos islámicos con respecto a otros bancos es relativamente grande.

(promedio 1992–2006, porcentaje del PIB)

Citation: 47, 4; 10.5089/9781455215645.022.A014

Fuentes: Bancoscope, Financial Development and Structure Database; y cálculos de los autores.

En segundo lugar, observamos que la calidad de las instituciones de un país, como el Estado de derecho o la calidad de la burocracia, no es estadísticamente significativa para explicar el desarrollo de la banca islámica. Esto no ocurre en el caso de la banca convencional. Como la banca islámica se basa en la Sharia, apenas se ve afectada por el funcionamiento de las instituciones débiles; las disputas pueden resolverse con arreglo a la jurisprudencia islámica.

En tercer lugar, los ataques del 11 de septiembre de 2001 contra Estados Unidos no fueron un factor importante en la difusión de la banca islámica. Estos eventos simplemente coincidieron con el aumento de los precios del petróleo, que parece el verdadero motor del crecimiento de la banca islámica.

Implicaciones de política

En la última década, la banca islámica ha pasado de ser un mercado de nicho a una industria mundial, y probablemente ha contribuido a impulsar el crecimiento en el mundo islámico atrayendo a la población sin un acceso adecuado a servicios bancarios hacia el sistema financiero y facilitando el intercambio de riesgos en las regiones sujetas a fuertes shocks.

Aunque nuestros resultados muestran que no se precisarán grandes reformas institucionales, pueden introducirse algunos cambios de política para fomentar aún más la banca islámica. La aplicación de medidas orientadas a alentar la integración regional mediante acuerdos de libre comercio, preservar un entorno macroeconómico estable que mantenga las tasas de interés en niveles bajos, y elevar el ingreso per cápita mediante reformas estructurales impulsará aún más la expansión. El desarrollo de la banca islámica no es, sin embargo, una panacea, sino que constituye uno de los muchos elementos para respaldar el crecimiento y el desarrollo.

Patrick Imam es Economista del Departamento de Mercados Monetarios y de Capital del FMI y Kangni Kpodar es Economista del Departamento de África del FMI.

Este artículo se basa en el estudio IMF Working Paper 10/195, “Islamic Banking: How Has It Diffused?”, preparado por los autores.

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