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Finanzas y Desarrollo, Junio de 2008
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A la vista, pero aún fuera de alcance: Transcurrida la mitad del plazo, aumenta la preocupación por que muchos de los Objetivos de Desarrollo del Milenio no lleguen a alcanzarse

Author(s):
International Monetary Fund. External Relations Dept.
Published Date:
June 2008
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Zia Qureshi

Un médico ausculta a un niño en Ghana.

En 2000, los gobernantes mundiales prometieron elevar las condiciones de vida mediante el logro, a más tardar en 2015, de ocho Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) sobre pobreza, salud, educación, género y medioambiente (recuadro 1). Pese a avances considerables en algunos frentes, muchos de los objetivos están aún fuera de alcance en la mayoría de las regiones y países.

Pero no todo está perdido. La mayoría de los ODM aún son alcanzables en la mayoría de los países si estos y sus socios en el desarrollo se empeñan. En el segundo semestre de 2008 se celebrarán reuniones internacionales de alto nivel para hacer un balance parcial y retomar fuerzas. Aquí se examinan las seis prioridades que deben empujar el cambio según la edición de 2008 del informe de seguimiento Global Monitoring Report (GMR), elaborado por el FMI y el Banco Mundial. Con el énfasis en inclusión y sostenibilidad, en el informe se propone estimular el crecimiento en los países que están a la zaga y garantizar que las ventajas del progreso económico lleguen a los pobres, y se destaca la necesidad de compaginar el desarrollo económico con la sostenibilidad ambiental.

¿Vaso medio lleno o medio vacío?

Los resultados hasta ahora son ambiguos. En las metas que están más ligadas al crecimiento económico y a la ampliación de las redes de infraestructura (ingresos de los pobres y acceso al agua potable) se ha avanzado más que en las metas de desarrollo humano (enseñanza primaria, mortalidad infantil y salud materna) o de igualdad de género (se ha progresado en igualdad en la enseñanza primaria y secundaria, pero no tanto en la terciaria y en la autonomía de la mujer) (gráfico 1). Los avances varían mucho entre países, regiones, grupos de ingreso y categoría institucional, y los Estados frágiles y en conflicto están atrasados en todos los frentes. Al ritmo actual, probablemente se alcanzará la meta de reducción de la pobreza y poco más.

Gráfico 1Una de cal y otra de arena

A escala global, los avances y las perspectivas de los ODM varían mucho.

Citation: 45, 2; 10.5089/9781451956931.022.A014

Fuente: Cálculos del personal técnico basados en World Development Indicators.

Notas: ODM 1A: Índice de recuento de la pobreza (basado en la paridad del poder adquisitivo con precios en dólares constantes de 1993: US$1,08 por día); ODM 1B: Niños menores de cinco años con peso inferior al normal (parámetros de crecimiento infantil de Estados Unidos); ODM 2: Porcentaje de conclusión del ciclo de educación primaria; ODM 3: Igualdad entre los géneros en educación primaria y secundaria; ODM 4: Tasa de mortalidad de los niños menores de cinco años; ODM 5: Tasa de mortalidad materna (estimaciones de modelos); ODM 7A: Acceso a mejores fuentes de agua potable; ODM 7B: Acceso a mejores instalaciones de saneamiento básico.

(*) O año más reciente del que se disponen datos.

A escala regional, África subsahariana está muy atrasada en todas las categorías. Asia meridional probablemente alcanzará la meta de reducción de la pobreza, pero se queda muy corta frente a la mayoría de las metas de desarrollo humano. Otras regiones están en mejores condiciones, pero al paso actual será difícil que cualquiera de ellas alcance todos los ODM.

A escala nacional, muchos países han dado pasos importantes, pero la mayoría sufre atrasos generales en la mayoría de las metas.

Recuadro 1Los Objetivos de Desarrollo del Milenio

  • Erradicar la pobreza extrema y el hambre

  • Lograr la enseñanza primaria universal

  • Promover la igualdad entre los géneros y la autonomía de la mujer

  • Reducir la mortalidad infantil

  • Mejorar la salud materna

  • Combatir el VIH/SIDA, el paludismo y otras enfermedades

  • Garantizar la sostenibilidad del medioambiente

  • Fomentar una asociación mundial para el desarrollo

Pobreza y hambre. Se prevé que el mundo logrará la primera meta del ODM 1: reducir a la mitad, antes de 2015, el porcentaje de personas cuyos ingresos sean inferiores a US$1 por día. Esto gracias a que el crecimiento ha repuntado y en los países en desarrollo ha promediado el 7% en los últimos cinco años. Las reformas internas y la coyuntura mundial más propicia —en lo que se refiere a comercio, finanzas, tecnología y migración—han acelerado el crecimiento del PIB en la mayoría de los países de ingreso bajo y mediano en los últimos 10 años, y eso ha permitido una reducción sustancial de la pobreza. Globalmente, se prevé que la proporción de la población que vive en la pobreza extrema en los países en desarrollo disminuirá del 29% en 1990 al 10% en 2015 (las cifras podrían cambiar con las nuevas estimaciones de la paridad del poder adquisitivo anunciadas en diciembre de 2007).

Entre 1990 y 2004, el número de personas en situación de pobreza extrema en el mundo en desarrollo se redujo en 278 millones. Esta apreciable reducción absoluta se logró pese a que la población de esos países aumentó en aproximadamente 1.000 millones en el mismo período. La disminución de la pobreza ha sido más general en las regiones más pujantes. Pero el progreso ha sido desigual, y los retrasos se concentran en África. La meta de reducción de la pobreza se cumplirá a escala mundial, pero África subsahariana probablemente quedará muy rezagada. Aunque el crecimiento ha repuntado en esa región en los últimos 10 años, unos 20 países no han podido escapar de la trampa del bajo crecimiento.

En África y otras regiones, la reducción de la pobreza ha sido más trabajosa en los Estados frágiles, es decir, los que están azotados por conflictos o trabados por deficiencias en la gestión de gobierno o sus capacidades (gráfico 2). En cifras agregadas, la incidencia de la pobreza extrema ha aumentado en estos países, que en su mayoría están en África subsahariana, y que representan menos de un quinto de la población de los países de bajo ingreso, pero más de un tercio de su población pobre.

Gráfico 2Avances y retrasos

Los Estados frágiles avanzan más lentamente hacia los ODM.

Citation: 45, 2; 10.5089/9781451956931.022.A014

Fuente: Cálculos del personal técnico basados en World Development Indicators.

Nota: Los indicadores se definen en el gráfico 1.

El ODM 1 también comprende reducir a la mitad el hambre. La malnutrición infantil ha disminuido mucho, pero costará reducir el hambre a la mitad, sobre todo en África subsahariana y Asia meridional, donde un 35% de los menores de cinco años sufre un retraso leve o severo en el crecimiento. El problema es muy grave, ya que al reducir la malnutrición se mejora mucho la salud y la educación infantil y, a la larga, el bienestar individual y familiar. La reciente escalada de los precios de los alimentos hace más urgente la adopción de medidas más decisivas contra la malnutrición.

Desarrollo humano. Con la tendencia actual, será difícil alcanzar la mayoría de los ODM de desarrollo humano a escala mundial. Ciertas regiones alcanzarán algunas metas, pero es probable que África subsahariana y Asia meridional queden muy atrás. El panorama más sombrío concierne a la salud, con grandes brechas previstas a nivel mundial y de varias regiones en lo que respecta a la disminución de la mortalidad maternoinfantil y el mayor acceso al saneamiento. La prevalencia del VIH ha disminuido en África, pero ha aumentado en otras regiones. Las perspectivas de educación en general son mejores, pero es probable que no se alcance la meta de enseñaza primaria universal, aunque por poco.

Retomar la senda

La campaña para alcanzar los ODM se concentrará cada vez más en los países de bajo ingreso, y sobre todo en los Estados frágiles. A muchos países de ingreso mediano, en particular los que tienen grandes núcleos de pobreza, también les resultará difícil alcanzar algunas de las metas. En el informe GMR se proponen seis frentes de ataque.

Sostener y ampliar el ímpetu del crecimiento. La estrategia para lograr los ODM ha de girar en torno a un crecimiento vigoroso e incluyente, con un esfuerzo mancomunado para incentivar a los países rezagados. Para hacer mella en la pobreza, los países pobres necesitan un crecimiento anual del PIB del 7% o superior. Si bien el crecimiento ha mejorado en África, apenas dos tercios de su población vive en países que han alcanzado un crecimiento de ese orden en el último decenio. Las prioridades concretas de crecimiento varían según el país, pero abarcan tres ámbitos básicos: políticas macroeconómicas sólidas; un clima propicio para la inversión privada, con acceso a infraestructura clave, y buena gestión de gobierno (y, en los Estados frágiles, mayor seguridad). En muchos países de bajo ingreso, el dinamismo del sector agrícola es crucial para lograr un crecimiento fuerte e incluyente, y para ayudar a frenar las presiones alcistas sobre los alimentos. La agitación del mercado financiero y la consiguiente desaceleración en las economías avanzadas implica riesgos para el crecimiento de los países en desarrollo, riesgos que deben vigilarse y abordarse con medidas adecuadas.

Mayor desarrollo humano. Además de comprometer más recursos, hay que reforzar la gestión de gobierno, la rendición de cuentas y la gestión del gasto para mejorar los servicios de educación y salud y garantizar que lleguen a las poblaciones pobres y desatendidas. Es necesario combatir con más ahínco la malnutrición, sobre todo la infantil, para apuntalar los cimientos del desarrollo humano. Las políticas deben tener en cuenta la estrecha interrelación entre la salud, la educación, la nutrición y factores como el agua potable y la sanidad, la contaminación y el cambio climático. Por ejemplo, los problemas de salud causados por riesgos ambientales pueden costarle a un país entre un 1,5% y un 4,0% de su PIB anual.

Recuadro 2Espacio para el medioambiente

Aparte de ser esencial para seguir logrando las metas de crecimiento económico y reducción de la pobreza, la sostenibilidad ambiental ayuda a alcanzar las metas relacionadas con la salud, la nutrición y la educación. En los países pobres, el crecimiento y desarrollo económicos pueden contribuir a la sostenibilidad ambiental porque mejoran el acceso a fuentes modernas de energía (un tercio de la población del mundo en desarrollo no tiene acceso a la electricidad) y a tecnologías más limpias y eficientes, y porque reducen actividades dañinas, como la tala de árboles.

Gestión de los recursos naturales: En la mayoría de los países en desarrollo, los recursos naturales representan en promedio hasta más del 40% de su patrimonio nacional, frente a tan solo el 5% en los países de ingreso alto. La deforestación se concentra en América Latina y África subsahariana, donde anualmente desaparece una superficie de bosque del tamaño de Panamá o Sierra Leona. La escasez de agua potable pronto podría tornarse crítica en muchos países de Oriente Medio. El grado de contaminación atmosférica urbana en los países de bajo ingreso es, en promedio, casi el triple que en los de alto ingreso. La sostenibilidad del crecimiento a largo plazo dependerá de la buena gestión del subsuelo, la tierra, el agua y la calidad del aire.

Impacto del cambio climático: Como los países pobres dependen más de los recursos naturales y no están desarrollados, son más vulnerables y menos adaptables al cambio climático. En los años noventa, las catástrofes naturales afectaron anualmente a 200 millones de personas, pero solo a 1 millón en los países desarrollados. Se estima que para 2080 la producción agrícola de los países en desarrollo de África subsahariana, Asia meridional y partes de América Latina podría reducirse hasta un 60% por el calentamiento mundial.

Integrar el desarrollo y la sostenibilidad ambiental. Es menester integrar la sostenibilidad ambiental en los proyectos básicos de desarrollo y aprovechar al máximo las sinergias (recuadro 2). Los países cada vez planifican más su desarrollo considerando factores como el acceso a la energía y su uso eficiente, el control de la contaminación, el agua potable y el saneamiento, la gestión de los recursos forestales y de la tierra, y la preservación del medio acuático y de la biodiversidad. El calentamiento mundial también exige que se tenga más en cuenta la prevención del cambio climático. Los países en desarrollo necesitan financiamiento y transferencia de tecnología para facilitar su transición a un modelo de crecimiento más limpio y menos dependiente del carbono.

Incrementar el volumen y la eficacia de la ayuda. Podrían surgir graves déficits de ayuda si continúa la tónica actual de la asistencia oficial para el desarrollo (AOD). La ayuda se ha estancado, y de hecho está disminuyendo, justo cuando algunos países son capaces de absorber más recursos gracias a las reformas económicas. En los principales países industriales, la reducción de la ayuda del 8,4% en términos reales en 2007 se sumó a una reducción del 5% en 2006. Hay que invertir la tendencia. Los esquemas de ayuda están adaptándose a nuevas fuentes y modalidades, como la presencia de China e India como nuevos donantes, los fondos verticales y la mayor preponderancia de los donantes privados. Esto promete más recursos e innovación, pero también puede complicar la eficacia y la coherencia de la ayuda.

Aprovechar el comercio para incentivar un crecimiento vigoroso, incluyente y sostenible. Las negociaciones comerciales de Doha tienen que arrojar resultados positivos en 2008, y la actual carestía de los alimentos brinda una oportunidad para desbloquear la liberalización del comercio agrícola. Con más ayuda para el comercio, los países pobres pueden reforzar la infraestructura y los servicios conexos y aprovechar oportunidades de comercio. La política comercial debe facilitar la transferencia de tecnologías más favorables para el medioambiente.

Utilizar el apoyo de las instituciones financieras internacionales para fomentar un desarrollo incluyente y sostenible. Estas instituciones cumplen una función crucial, y la creciente complejidad de la arquitectura internacional de financiamiento y desarrollo significa que sus tareas de coordinación y gestión cobrarán aún más importancia, aun si decae su función de financiamiento directo.

Un año crucial

Hay que acelerar y ampliar el progreso hacia los ODM para evitar retrasos graves. Estamos a mitad de camino, y el interés internacional que esto concita debe aprovecharse para que 2008 sea el año del impulso necesario para llegar a la meta. En las importantes reuniones internacionales programadas para este año se deben acordar las prioridades y los parámetros con los que se medirán los avances.

Zia Qureshi es Asesor Principal de la Oficina del Primer Vicepresidente de Economía del Desarrollo y Economista Jefe del Banco Mundial.

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