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Punto De Vista: Estrategia de la reforma en China

Author(s):
International Monetary Fund. External Relations Dept.
Published Date:
October 2007
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Hu Xiaolian, Subdirector del Banco de la República Popular China y Administrador de la Administración Estatal de Divisas

El rápido desarrollo económico se basa en objetivos a largo plazo orientados a salvaguardar la estabilidad

EN ESTOS momentos están ocurriendo cosas sorprendentes en China. Las ciudades han cambiado tanto en unos pocos años o incluso meses que es difícil reconocerlas. La rápida industrialización atrae a cientos de millones de campesinos a las ciudades en busca de empleo. Y China se está integrando rápidamente en la comunidad internacional. Por ejemplo, en China oriental han surgido cientos de miles de empresas, muchas de ellas respaldadas por inversiones extranjeras, para producir ropa, calzado, aparatos electrónicos, juguetes y otros artículos que se exportan a todo el mundo.

Con la rápida industrialización, este país de 1.300 millones de personas ha mantenido, en promedio, una tasa de crecimiento anual del PIB del 9% en los últimos 30 años, lo que le ha convertido en un importante motor del crecimiento económico mundial. Según el Banco Mundial, China contribuyó en 0,5 puntos porcentuales al crecimiento económico mundial del 3,9% alcanzado en 2006. Los niveles de vida de China han aumentado considerablemente y hasta 400 millones de chinos se han liberado de las cadenas de la pobreza.

Debido a la industrialización, la urbanización y la globalización de China, el resto del mundo está prestando mucha atención a los esfuerzos que está desplegando este país para enfrentar los desafíos de garantizar el desarrollo continuo y sostenido y hacer frente a cuestiones como el desempleo, la ampliación de la brecha del ingreso, el desequilibrio entre al inversión y el consumo, la protección del medio ambiente y la seguridad social. El Gobierno de China ha formulado una política de desarrollo, teniendo en cuenta la experiencia de otros países y adaptando las enseñanzas extraídas por estos a sus propias circunstancias, y lleva a cabo un seguimiento constante de la evolución del desarrollo en todo el país.

Desarrollo sostenible: Prioridad clave

El objetivo prioritario de la política económica de China es fomentar el desarrollo sostenible, tarea esencial para mejorar el nivel de vida de la población y lograr una prosperidad que beneficie a todos. Con este objetivo, el gobierno ha redoblado sus esfuerzos por fortalecer la gestión macroeconómica en los últimos años. Y, en consecuencia, se ha reducido considerablemente la volatilidad económica.

Entre 2001 y 2006, el PIB de China creció, en promedio, a una tasa anual del 9,8%, el ingreso fiscal aumentó al 18%, el ingreso per capita disponible de la población urbana alcanzó el 10%, y el ingreso per capita neto de la población rural se elevó al 6%. En las zonas urbanas, se crearon 56 millones de empleos nuevos. Al mismo tiempo, el gobierno aumentó el gasto en agricultura, educación, atención de la salud y seguridad social.

El banco central de China ha respaldado el objetivo del desarrollo económico a través de sus esfuerzos por mantener la estabilidad cambiaría, que es su objetivo de política monetaria. Ante la expansión excesivamente rápida de la inversión y el crédito, el banco central ha tomado una serie de medidas en el último año para endurecer las condiciones del crédito, emitiendo letras del banco central y aumentando el coeficiente de encaje y las tasas de referencia de los préstamos y los depósitos. Desde 2006, ha elevado el coeficiente de encaje en nueve ocasiones, la tasa de referencia de los préstamos en cinco y la de los depósitos en cuatro. El ajuste frecuente de la política monetaria ha moderado la expansión excesiva del crédito y ha evitado el impacto contractivo desmesurado de una retirada demasiado rápida de liquidez.

Instituciones de mercado más eficaces

China inició el proceso de reforma y apertura a finales de los años setenta, y desde entonces, el gobierno ha avanzado en la aplicación de reformas en varios ámbitos. Sin embargo, en los últimos dos años, los desequilibrios externos de China, en particular su superávit en cuenta corriente, han aumentado. ¿Por qué? El problema puede atribuirse a muchos factores. La tasa de ahorro nacional es alta porque China no ha establecido una red de seguridad social adecuada y los sistemas de atención de la salud, educación y vivienda son deficientes; el rápido aumento de la inversión de capital fijo en los últimos años y la consiguiente expansión de las capacidades manufactureras han alentado a las empresas a aumentar sus exportaciones, mientras que la demanda interna se mantiene baja.

En general, debido a la apertura de China al resto del mundo, la inversión extranjera directa (IED) hacia este país mantiene un fuerte dinamismo desde hace años y lo ha convertido, en muchos aspectos, en una base importante de procesamiento de exportaciones para las empresas multinacionales. En 2006, el volumen de exportaciones e importaciones de empresas financiadas con capital extranjero representó el 58,9% del comercio exterior total de China y el 51,4% del superávit comercial. Además, la estructura económica de las principales economías avanzadas, caracterizada por tasas de ahorro crónicamente bajas, altas tasas de crecimiento y altos niveles de consumo y endeudamiento, también ha impulsado la demanda de exportaciones chinas. Estos factores, que son estructurales y a largo plazo, deberán afrontarse de forma gradual profundizando las reformas e implementando el ajuste estructural.

La reforma del régimen cambiario del renminbi avanza de forma activa, controlable y gradual.

En este sentido, el banco central ha tomado medidas en tres ámbitos. Primero, se ha intensificado el papel positivo de las actividades financieras para fomentar el consumo mediante la aplicación de medidas para desarrollar el crédito al consumidor, mejorar el acceso al financiamiento y proporcionar un mayor número de productos financieros. El crédito al consumidor creció, en promedio, a una tasa anual del 28% entre 2001 y 2006.

Segundo, la reforma del régimen cambiario del renminbi avanza de forma activa, controlable y gradual con el fin de incrementar el papel del mercado en la estabilización del tipo de cambio del renminbi. El 21 de julio de 2005, China adoptó un régimen de flotación dirigida basado en la oferta y la demanda del mercado con una cesta de monedas de referencia. En los últimos dos años, el renminbi se apreció un 9,4% frente al dólar de EE.UU., y el tipo de cambio efectivo real del renminbi se apreció un 6,3%, según el Banco de Pagos Internacionales.

Las medidas orientadas a incrementar el papel del mercado en la determinación del tipo de cambio del renminbi tienen por objeto introducir un sistema de creación de mercado y de transacciones extrabursátiles en el mercado cambiario interbancario; incrementar la variedad de productos cambiarios introduciendo las transacciones a término y de canje, y ampliar la banda de flotación diaria del renminbi frente al dólar de EE.UU. en el mercado cambiario interbancario spot del 0,3% al 0,5%.

Tercero, se ha acelerado la reforma del sistema de gestión del tipo de cambio con el objeto de fomentar gradualmente la convertibilidad del renminbi en el marco de la cuenta de capital. Se han tomado medidas para facilitar la tenencia y el uso de moneda extranjera por las empresas y los particulares. Se ha establecido un sistema de inversionistas institucionales calificados, y se han hecho esfuerzos para liberalizar de forma ordenada los mercados financieros y de capital internos. Se han considerado varias modalidades para facilitar las salidas de capital, y se ha alentado a las empresas a invertir en el extranjero.

Enfoque centrado en la estabilidad

Al implementar la política económica, China ha adoptado un enfoque gradual y ordenado que se centra en la estabilidad y toma en cuenta que se tarda cierto tiempo en mejorar la infraestructura de un sistema basado en el mercado, como el marco jurídico y reglamentario, el sistema bancario, las normas contables y la capacidad institucional.

Pongamos por ejemplo la introducción de una estructura de tasas de interés basadas en el mercado. La estrategia global de reforma se estableció desde el principio: primero se liberalizarían las tasas de interés de los mercados monetario y de bonos y, a continuación y de forma gradual, las de los préstamos y los depósitos; al liberalizar estas últimas, se introducirían reformas que afectarían a las divisas antes que a la moneda nacional, a los préstamos antes que a los depósitos, y a los depósitos de montos altos y a largo plazo antes que a los instrumentos de montos bajos y a corto plazo.

Desde 1996, se han liberalizado la tasa interbancaria, la del mercado de bonos y la de emisión de los bonos públicos y los bonos financieros de intervención; se han desregulado las tasas de interés de los préstamos en moneda extranjera y de los depósitos en moneda extranjera de montos altos, y se ha ampliado gradualmente la banda de flotación de la tasa de los préstamos en renminbi. En 2004 se introdujo un sistema de flotación de la tasa de los préstamos del banco central y se eliminaron los topes de la tasa de los préstamos y el nivel mínimo de la tasa de los depósitos de los bancos comerciales. A principios de este año se implemento la tasa interbancaria de Shanghai (SHIBOR) con miras a crear una tasa de referencia para el mercado monetario.

Por lo tanto, se ha avanzado en la liberalización de las tasas de interés de forma ordenada y gradual de acuerdo con el objetivo del banco central de mejorar la capacidad de gestión macroeconómica, reformar las instituciones financieras y desarrollar los mercados financieros. Este enfoque ha contribuido a salvaguardar la estabilidad del sistema financiero y a crear un entorno favorable para acelerar y profundizar la reforma financiera.

* * * * *

En resumen, China continuará mejorando su estrategia de desarrollo sobre la base de su experiencia con las reformas y la apertura. Se redoblarán los esfuerzos para profundizar las reformas y avanzar aún más en la apertura al exterior a fin de mantener un desarrollo económico sólido, rápido y sostenido.

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