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A destacar: Se abre una oportunidad

Author(s):
International Monetary Fund
Published Date:
October 2018
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El año pasado estuvo marcado por una creciente ansiedad económica vinculada al escepticismo en torno a la integración económica y la formulación de las políticas desde un enfoque internacional. Para contribuir a que la globalización beneficie a todos, el FMI se centró en brindar asesoramiento en materia de políticas en los siguientes ámbitos cruciales para la macroeconomía:

  • Lograr que el sistema funcione mejor abordando los desequilibrios mundiales y fortaleciendo la red mundial de protección financiera
  • Reforzar los cimientos mejorando la gestión de gobierno y luchando contra la corrupción
  • Lograr que el crecimiento sea sostenible haciendo frente al cambio climático
  • Lograr que el crecimiento sea inclusivo atacando la desigualdad en sus diversas formas
  • Aprovechar la tecnología para bien en las finanzas, en la política fiscal

Este enfoque se ciñe a la hoja de ruta trazada por los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas, que muestran un claro vínculo entre el crecimiento económico, la inclusión social y la sostenibilidad ambiental. El FMI avaló los ODS en los ámbitos pertinentes para sus actividades.

A destacar: Lograr que el sistema funcione mejor

La estabilidad macroeconómica mundial requiere el compromiso de todos los países.

El Informe sobre el sector externo publicado por el FMI en 2017 demuestra que los desequilibrios excesivos de las cuentas corrientes —déficits o superávits en las transacciones de una nación con el resto del mundo— generaron alrededor de un tercio de los desequilibrios internacionales totales en 2016. Este nivel, que se ha mantenido sin grandes cambios desde 2016, está cada vez más concentrado en las economías avanzadas: déficits en Estados Unidos y el Reino Unido y superávits en países como Alemania, Corea, Japón, Países Bajos, Singapur y Suecia. Estos desequilibrios significan que la economía mundial es más vulnerable a un vuelco repentino de los flujos de capital y podrían azuzar el proteccionismo, con efectos perniciosos para el comercio internacional y el crecimiento. Los países con déficits excesivos deberían recortar los déficits fiscales sin reducir los programas que favorecen a los pobres y realinear poco a poco la política monetaria con las metas de inflación. Los países con superávits excesivos deberían proporcionar un mayor estímulo fiscal. Ambos grupos deberían dar prioridad a las reformas estructurales, estimulando la inversión y promoviendo la competencia en los países superavitarios y promoviendo el ahorro y reforzando la competitividad en los países deficitarios. La estabilidad macroeconómica mundial es un bien público internacional que requiere el compromiso de todos los países.

Además, el FMI respaldó la ampliación de la red mundial de protección financiera, que mantiene a resguardo la estabilidad macroeconómica brindando un seguro que contribuye a prevenir crisis, financiamiento cuando ocurre una crisis, e incentivos para que los países adopten políticas que reduzcan la frecuencia de las crisis y permiten controlarlas. Los recursos que respaldan la red mundial de protección financiera se triplicaron entre 2007 y 2016, reflejo de la creciente complejidad, volatilidad e interconexión de la economía mundial.

Durante el último año, el FMI incrementó su contribución a dicha red mundial. Actualizó las reglas de sus líneas de crédito de prevención de crisis —la Línea de Crédito Flexible (LCF) y la Línea de Precaución y Liquidez (LPL)— para que el proceso de habilitación para utilizarlas sea más predecible y transparente. El FMI también propuso un marco para mejorar la colaboración con los mecanismos regionales de financiamiento a fin de reforzar la red mundial de protección financiera y potenciar las respectivas ventajas comparativas de los mecanismos regionales de financiamiento (conocimientos y conexiones regionales) y del FMI (experiencia en ajuste macroeconómico y mancomunación de recursos mundiales) para prevenir y mitigar las crisis.

En el ámbito del fortalecimiento de las capacidades, el FMI colabora con más de 40 socios bilaterales y multilaterales en iniciativas macroeconómicas fundamentales a escala internacional. Varios fondos temáticos están orientados a atender necesidades e iniciativas de desarrollo mundial críticas, como la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible y el programa de financiamiento para el desarrollo. Estas actividades están complementadas por la amplia labor que realiza el FMI en los centros regionales de capacitación, financiados por instituciones asociadas que promueven el desarrollo, los países miembros y el FMI.

Aprender

La red mundial de protección financiera está constituida por cuatro estratos principales:

  • Las reservas propias de los países aumentaron de alrededor de USD 2 billones en 2000 a alrededor de USD 11 billones en 2017. Los recursos del FMI provenientes de las cuotas se duplicaron, a aproximadamente USD 670.000 millones.
  • Los acuerdos bilaterales de canje entre dos países adoptan la forma de acuerdos permanentes de canje limitado entre los bancos centrales de algunos de los países más importantes que emiten una moneda de reserva, y una red de canjes entre China y otros países para respaldar el comercio internacional y la inversión.
  • Los mecanismos regionales de financiamiento incluyen el Mecanismo de Estabilidad Europea, con una capacidad de concesión de préstamos de €500.000 millones; la Multilateralización de la Iniciativa de Chiang Mai, con USD 240.000 millones; y el Acuerdo de Reserva Contingente entre Brasil, China, India, Rusia y Sudáfrica, con USD 100.000 millones.
  • El FMI, además de otorgar préstamos a los países para ayudarlos a superar crisis de balanza de pagos, puede ofrecer líneas de crédito, que pueden utilizarse a título precautorio, a los países con fundamentos económicos sólidos. Estas líneas de crédito incluyen la LCF, para los países con fundamentos y políticas muy sólidos, y la LLP, para los países con fundamentos sólidos y vulnerabilidades limitadas.

Idoneidad de la red mundial de protección financiera: Examen de la Línea de Crédito Flexible y la Línea de Precaución y Liquidez, y propuestas de reforma de las herramientas: Propuestas revisadas

El examen de la Línea de Crédito Flexible (LCF) y la Línea de Precaución y Liquidez (LPL) que llevó a cabo el FMI reveló que estos instrumentos han logrado brindar apoyo de carácter precautorio a los países miembros contra los riesgos externos, y que los mecanismos sucesores de la LCF y los niveles de acceso pertinentes se han adaptado debidamente a las circunstancias de cada país. Este examen introdujo normas más claras de habilitación para utilizar la LCF y la LPL para que sean más transparentes y predecibles para los usuarios actuales y potenciales.

Gráfico 1.1El tamaño de la red mundial de protección financiera se triplicó desde 2008

Fuentes: Banco de Inglaterra; sitios web de bancos centrales; informes anuales de mecanismos regionales de financiamiento, y estimaciones del personal técnico del FMI.

1 Estimados tomando como base los recursos utilizados en el pasado o, si no se utilizaron recursos, en el promedio máximo de giros realizados por los bancos centrales que aún son miembros de la red. Los acuerdos de compraventa se cuentan solo una vez.

2 Incluye todos los acuerdos con un valor límite explícito y se excluyen los acuerdos de Multilateralización de la Iniciativa de Chiang Mai, que están incluidos con los mecanismos regionales de financiamiento. Los acuerdos de compraventa se cuentan solo una vez.

3 Tomando como base la capacidad/límite de crédito explícita/o, cuando corresponda, los recursos comprometidos, o la capacidad de crédito estimada sobre la base de los límites de acceso del país o el capital pagado por el país.

4 Después de los saldos prudenciales.

5 En lo que respecta a los países incluidos en el Plan de Transacciones Financieras, después de los saldos prudenciales.

A destacar: Lograr que el crecimiento sea sostenible

El aumento de las temperaturas podría acarrear costos económicos sustanciales.

Desatendido, el cambio climático probablemente se transforme en uno de los shocks económicos más grandes del siglo XXI, debido a efectos desfavorables como el aumento de las temperaturas, catástrofes naturales más extensas y frecuentes, alza de los niveles del mar y pérdida de la biodiversidad en ecosistemas agotados.

Un estudio del FMI publicado en la edición de octubre de 2017 de Perspectivas de la economía mundial muestra que los costos económicos del aumento de las temperaturas podrían ser sustanciales, sobre todo para los países en desarrollo de bajo ingreso, que generan muy pocas emisiones de gases de efecto invernadero. Para la mediana de los países en desarrollo de bajo ingreso, con una temperatura de 25 grados centígrados, un aumento de 1 grado centígrado reduciría estimativamente el PIB per cápita en 1,5%, y la pérdida persistiría siete años como mínimo.

Si no se limitan las emisiones, en la mediana de los países en desarrollo de bajo ingreso podría perderse hasta una décima parte del ingreso per capita para fines del siglo. Las crecientes temperaturas afectan a los resultados económicos de muchas maneras: reducen la producción agrícola y la productividad de los trabajadores expuestos al calor, empeoran la salud y desalientan la inversión. Alrededor de 60% de la población mundial vive en países donde podrían ocurrir estos efectos.

Para mitigar los efectos del cambio climático mediante la reducción de las emisiones, casi 200 países suscribieron el Acuerdo de París. El FMI está elaborando hojas de cálculo para que cada país miembro pueda cuantificar los niveles de tarifación del carbono necesarios, y los pros y los contra respecto de otros instrumentos como el comercio de emisiones, los incentivos para el uso eficiente de energía, los impuestos sobre la electricidad o sobre determinados combustibles.

Las estudios enfatizan las sustanciales ventajas climáticas, fiscales y económicas de los impuestos sobre el carbono y la amplia dispersión entre países en cuanto a los precios necesarios, lo cual pone de relieve la importancia de la coordinación internacional. Este año, el Directorio Ejecutivo del FMI convino en brindar más asistencia a los países en desarrollo que enfrentan necesidades urgentes de balanza de pagos incrementando los límites de acceso del Servicio de Crédito Rápido y del Instrumento de Financiamiento Rápido. En los países en desarrollo pequeños, el costo anual de los desastres es casi 2% del PIB; es decir, más del cuádruple del que enfrentan países más grandes. El fortalecimiento de las capacidades ayuda a los países miembros a establecer marcos sólidos de gestión financiera pública, adoptar reformas tributarias que tengan en cuenta el medio ambiente y fijar debidamente los precios de la energía para reflejar los efectos perniciosos del cambio climático en el medio ambiente.

El FMI también introdujo, en colaboración con el Banco Mundial, evaluaciones de la política sobre cambio climático, que brindan un panorama global de las medidas para mitigar el cambio climático y para fortalecer la resiliencia y de las estrategias de financiamiento para Estados pequeños, dentro de un marco macrofiscal sostenible.

Gráfico 1.2Efecto del aumento de las temperaturas en el producto real per cápita en todo el mundo

Efecto de un aumento de la temperatura en 1ºC sobre el producto real per cápita (porcentaje)

Fuentes: Natural Earth; ScapeToad; base de datos de las Naciones Unidas sobre las perspectivas de la población mundial, revisada en 2015; Banco Mundial, y cálculos del personal técnico del FMI.

Aprender

El Servicio de Crédito Rápido del FMI

El Servicio de Crédito Rápido (SCR) del FMI está pensado para brindar préstamos rápidos libres de interés, con condiciones limitadas, a países en desarrollo de bajo ingreso que enfrentan una necesidad urgente de balanza de pagos. Hace hincapié en los objetivos de crecimiento y reducción de la pobreza de los países. El servicio fue creado dentro del marco del Fondo Fiduciario para el Crecimiento y la Lucha contra la Pobreza (FFCLP), como parte de una reforma más amplia encaminada a flexibilizar el respaldo que brinda el FMI y adaptarlo mejor a las diversas necesidades de los países en desarrollo de bajo ingreso, incluso en épocas de crisis.

Este servicio está a disposición de los países miembros habilitados para acceder al FFCLP y la asistencia consiste en un préstamo con un desembolso único. Un país puede solicitar asistencia mediante el SCR nuevamente dentro de un plazo de tres años si su necesidad de balanza de pagos está causada principalmente por un shock exógeno o si el país ha establecido una trayectoria de políticas macroeconómicas adecuadas. En junio de 2017, el FMI aprobó un desembolso a favor de Gambia en el marco del SCR.

Entre Bastidores

Los efectos de los shocks meteorológicos en la actividad económica: ¿Cómo pueden hacerles frente los países de bajo ingreso?

La edición de octubre de 2017 de Perspectivas de la economía mundial sobre el cambio climático afirma que los aumentos de las temperaturas tienen efectos macroeconómicos desiguales y que las consecuencias desfavorables están concentradas en países con climas relativamente calurosos, como la mayoría de los países en desarrollo de bajo ingreso. La adopción de políticas adecuadas, el desarrollo, en general, y la inversión en estrategias específicas de adaptación pueden ayudar a reducir los efectos perjudiciales de los shocks relacionados con factores meteorológicos. Pero dadas las limitaciones de los países de bajo ingreso, la comunidad internacional debe respaldarlos de cara al cambio climático, una amenaza mundial a la que estos países han contribuido poco.

A destacar: Lograr que el crecimiento sea inclusivo

Una menor desigualdad abre las puertas al crecimiento y la estabilidad.

La desigualdad mundial —las diferencias de ingreso entre países— viene disminuyendo, pero el panorama dentro de cada país no está tan claro y varía según el grupo de ingreso y factores propios de cada país. Los estudios del FMI muestran que una desigualdad pronunciada y persistente está asociada a un crecimiento económico menos perdurable y a una mayor inestabilidad financiera, lo cual significa que la reducción de la desigualdad es directamente pertinente para la labor del FMI.

¿Cuál es el impacto de la distribución del ingreso en el crecimiento y la estabilidad?

La desigualdad desperdicia los recursos. En economías sumamente desiguales, los pobres quizá no tengan acceso a la educación, los mercados financieros u otras vías para incrementar su ingreso. Eso les dificulta el desarrollo de sus aptitudes productivas.

La desigualdad resultante de perspectivas laborales desalentadoras está asociada a costos más altos. El desempleo prolongado degrada las aptitudes, limita la posibilidad de empleo y erosiona la confianza en el gobierno. Este efecto es particularmente grave entre los jóvenes, que en algunos países se enfrentan a tasas de desempleo elevadas, y para las mujeres en países donde la discriminación, las costumbres sociales o la desigualdad de oportunidades las excluye de la fuerza laboral.

La desigualdad puede generar polarización y desconfianza. Cuando los ciudadanos se sienten maltratados, la falta de cohesión social puede intensificar las luchas políticas por recursos públicos, la conducta rentista y las dificultades para que los gobiernos adopten reformas en pro del bienestar necesarias para lograr un crecimiento inclusivo a más largo plazo. En casos extremos, la polarización puede causar inestabilidad y conflictos.

La desigualdad puede conducir a la inestabilidad macroeconómica. La desigualdad disminuye la capacidad para enfrentarse al riesgo; las sociedades sumamente desiguales suelen tener maneras limitadas de asegurarse contra los trastornos económicos. La desigualdad pronunciada también agudiza la fragilidad financiera, sobre todo al incrementar simultáneamente el ahorro entre los ricos y la demanda de crédito por parte de los pobres y la clase media.

Las políticas encaminadas a corregir la desigualdad y ayudar a potenciar el crecimiento y la inclusión económica al mismo tiempo incluyen la ampliación del acceso a la educación y la atención sanitaria de calidad para los pobres, la inversión en infraestructura, la profundización de la inclusión financiera para llegar a la población más vulnerable y la promoción de la participación de la mujer en la fuerza laboral.

La recaudación fiscal y el gasto focalizado revisten especial importancia en este contexto; la edición de octubre de 2017 del informe Monitor Fiscal describe algunas opciones para atacar la desigualdad y mantener al mismo tiempo el equilibrio adecuado entre la eficiencia y la equidad. Mediante impuestos progresivos sobre la renta bien diseñados, así como ciertos impuestos sobre la riqueza, se puede contribuir a reducir la desigualdad sin sacrificar el crecimiento. Los estudios empíricos en curso muestran que un “ingreso básico universal” podría reducir la pobreza y la desigualdad, pero depende de la capacidad administrativa de cada país y de la posibilidad de mejorar la focalización del gasto social.

Entre Bastidores

Promover un crecimiento inclusivo

Hay cada vez más indicios de que el crecimiento económico no siempre beneficia a la ciudadanía por igual y que la falta de inclusión puede ser perniciosa en términos macroeconómicos. Un estudio del FMI muestra que las políticas internas son cruciales para que el crecimiento vigoroso se traduzca en prosperidad para todos. Los países deberían adoptar marcos de políticas que mantengan un crecimiento sostenible con estabilidad macroeconómica. Para promover un crecimiento inclusivo se requieren medidas que estimulen la productividad y, al mismo tiempo, aseguren que el crecimiento no aumente a expensas de la igualdad. El curso del FMI sobre el crecimiento inclusivo, que se imparte desde 2013, analiza las herramientas analíticas y operacionales utilizadas para promover el crecimiento inclusivo y es hoy uno de los cursos del FMI que más demanda genera a nivel mundial.

Gráfico 1.3La desigualdad ha ido disminuyendo en el mundo...

Fuentes: Lakner y Milanovic 2016; Milanovic 2016 y Banco Mundial 2016.

Notas: La altura de las barras indica el nivel de desigualdad mundial medida por la desviación logarítmica media (escala de la izquierda). El coeficiente de Gini representa la distribución del ingreso de los residentes de una nación; un valor de 1 (o 100%) expresa la desigualdad máxima (escala de la derecha).

Aprender

...pero sigue siendo grande dentro de cada país.

Aunque las disparidades del ingreso entre los países han disminuido, la desigualdad dentro de los países aumentó desde mediados de la década de 1980 hasta mediados de la década de 2000, sobre todo en las economías avanzadas. Numerosos factores explican estas tendencias:

Los avances tecnológicos han beneficiado a los propietarios del capital y a los trabajadores sumamente calificados.

El comercio internacional, pese a que —paralelamente a las tecnologías que permiten ahorrar mano de obra y a la tercerización— sigue siendo un motor indispensable de crecimiento y reducción de la pobreza, ha provocado algunas pérdidas de empleo y desplazamientos en las economías avanzadas.

La integración financiera, sin la regulación adecuada, puede incrementar la vulnerabilidad a crisis financieras y potenciar el poder de negociación del capital.

Las políticas internas en algunos países han reducido el poder de negociación de la mano de obra, incrementado la concentración empresarial, restado progresividad al sistema tributario y debilitado la protección social.

A destacar: Reducir la corrupción

Eliminar las numerosas capas de la corrupción.

La buena gobernanza, incluida la ausencia de corrupción sistémica, es vital para la estabilidad macroeconómica, así como para un crecimiento económico sostenible e inclusivo. Los estudios del FMI muestran que la corrupción sistémica —definida como el abuso de un cargo público para beneficio privado— está asociada a un nivel más bajo de crecimiento e inversión y a una mayor desigualdad.

La corrupción debilita la capacidad del Estado para aplicar impuestos, en parte porque socava el sistema impositivo al crear la percepción de desigualdad y favoritismo, lo cual puede vaciar las arcas públicas. La corrupción también distorsiona el gasto público al promover proyectos desproporcionados que implican un derroche de recursos y generan sobornos, en detrimento de inversiones en ámbitos como la salud y la educación que tienen un impacto socioeconómico positivo. Y como los pobres dependen más de los servicios públicos, estas distorsiones los afectan desproporcionadamente y limitan sus oportunidades económicas.

El crecimiento sostenible e inclusivo también peligra si el gobierno no puede lograr que el clima de negocios esté basado en la imparcialidad y el Estado de derecho. Los sobornos encarecen la inversión; cuando la corrupción es sistémica, el soborno actúa como un impuesto sobre la inversión. Y si la corrupción se extiende a la regulación y la supervisión del sector financiero, la estabilidad financiera también podría peligrar.

La corrupción puede infundir desconfianza en el gobierno y crear divisiones dentro de un país, lo cual a su vez tiene un efecto indirecto en la estabilidad y el crecimiento inclusivo. Por ejemplo, cuando los jóvenes ven que la inversión en la formación y la educación no genera demasiados beneficios, las perspectivas de aumento de la productividad disminuyen y el resentimiento aumenta.

El FMI hace poco actualizó su política sobre gobernanza y corrupción. La nueva política ofrece pautas sobre la evaluación de la naturaleza y el alcance de la corrupción y su impacto macroeconómico. Para que la labor institucional sobre la gobernanza y la corrupción sea más sistemática, franca e imparcial, la política se centra tanto en el “lado de la oferta” de la corrupción (el soborno pagado) como en el “lado de la demanda” (el soborno recibido). La lucha eficaz contra la corrupción debe incluir medidas para limitar las prácticas corruptas, ya sean directas (el soborno de funcionarios extranjeros) o indirectas (el lavado de fondos ilícitos).

Entre Bastidores

El FMI combate la corrupción mediante sus políticas y el fortalecimiento de las capacidades

Como parte de la política del FMI sobre gobernanza y corrupción la institución ha brindado asesoramiento detallado sobre políticas encaminadas a reducir la corrupción en los informes sobre la situación de la economía de cada país. El asesoramiento en muchos casos se proporcionó como base para tomar decisiones sobre préstamos del FMI ya otorgados o previstos, teniendo en cuenta las conclusiones a que llegaron las misiones de asistencia técnica, en colaboración con el Banco Mundial y otras instituciones asociadas. Como parte de varias consultas del Artículo IV, se brindó asesoramiento detallado sobre estrategias destinadas a reducir la corrupción.

Aprender

¿Cómo afecta la corrupción a la economía?

Los estudios del FMI muestran que la reducción de la corrupción está asociada a un aumento del crecimiento económico: Bajar del percentil 50 al percentil 25 en un índice de corrupción o gobernanza implica una caída de la tasa anual de crecimiento del PIB per cápita de medio punto porcentual o más, y un descenso de la relación inversión/PIB de 1½–2 puntos porcentuales.

A destacar: Aprovechar la tecnología para bien

Asegurar que los beneficios de la tecnología se distribuyan ampliamente.

Desde el comienzo de la Revolución Industrial, el efecto del cambio tecnológico en las perspectivas laborales y la desigualdad ha sido motivo de inquietud. Los rápidos avances recientes de la tecnología de la información son un ejemplo especialmente destacado. El FMI ha estado estudiando el tema desde distintos ángulos que incluyen el futuro del trabajo y las implicaciones tanto para la estabilidad financiera como para la política fiscal. El objetivo es asegurar que los avances tecnológicos respalden la solidez macroeconómica y el crecimiento inclusivo, y no los obstaculicen.

Como las máquinas pueden realizar un abanico cada vez más amplio de tareas y resultan más baratas que la mano de obra humana, los nuevos avances tecnológicos podrían provocar grandes trastornos. Esto podría reducir y desestabilizar las perspectivas laborales y exacerbar la desigualdad, dado que el progreso tecnológico tiende a beneficiar a las empresas y a los trabajadores más preparados, agudizando la contracción de la clase media y acentuando las diferencias entre los ciudadanos más ricos y los más pobres. Un estudio del FMI analiza los efectos de la tecnología en el trabajo y ofrece algunas opciones en cuanto a las políticas, tales como ampliar el gasto público en educación y formación y utilizar la política fiscal para lograr que el crecimiento esté distribuido ampliamente.

El FMI también evalúa el potencial y los riesgos de nuevas tecnologías financieras. Este conjunto de nuevas tecnologías conocido como tecnofinanzas abarca la inteligencia artificial, los megadatos, la biometría y las tecnologías de registro distribuido como las cadenas de bloques. Estas tecnologías ofrecen numerosas ventajas, como servicios financieros más rápidos, más baratos, más transparentes, más inclusivos y quizás incluso de uso más fácil. Por ejemplo, la inteligencia artificial combinada con los megadatos podría automatizar la calificación del historial crediticio; los contratos inteligentes podrían permitir a los inversionistas vender activos cuando están dadas ciertas condiciones de mercado definidas de antemano; y los teléfonos móviles combinados con la tecnología de registro distribuido podrían hacer posibles transacciones financieras directas sin intermediación bancaria. El FMI determinó que la digitalización puede facilitar el cumplimiento tributario y mejorar la prestación de servicios públicos simultáneamente. Asimismo, puede mejorar la gobernanza y la transparencia fiscal, lo cual hace más difícil ocultar operaciones corruptas.

Aun así, existen también riesgos. Al incrementar la velocidad y el volumen de las transacciones, las nuevas tecnologías pueden exacerbar la volatilidad de los mercados y agudizar la vulnerabilidad frente a ciberataques, aumentar los riesgos de concentración y desalentar los controles internos. También pueden abrir las puertas a actividades ilícitas; no solo ciberataques y violación de la privacidad, sino también fraude, lavado de dinero y financiamiento del terrorismo. La regulación tiene que adaptarse a este nuevo mundo financiero, entre otras cosas para abordar vulnerabilidades derivadas de nuevas oportunidades de fraude y ciberataques.

Gráfico 1.4Digitalización del gobierno: Número de países con acceso a determinados servicios digitales; 2016

Fuentes: Encuesta de la ONU sobre gobierno digital de 2016, y Banco Mundial, 2016.

Nota: La ONU hace un seguimiento de la digitalización de 193 países miembros.

Aprender

¿Cómo regular las tecnofinanzas sin desalentar la innovación?

Ampliar la supervisión. A medida que los servicios financieros aceleran la transición desde intermediarios bien definidos hacia redes y plataformas de mercado más difusas, centrar la regulación en servicios financieros específicos, así como entidades como bancos y empresas de seguros.

Impulsar la coordinación internacional. Dado que las redes y las plataformas tecnológicas traspasan las fronteras nacionales, garantizar la coordinación internacional para evitar un proceso de desregulación en el que todos pierden.

Modernizar los principios jurídicos. Aclarar los derechos y las obligaciones en el nuevo panorama financiero, incluidas la situación jurídica y la titularidad de los activos y las fichas digitales.

Afianzar la gobernanza. Elaborar reglas y normas para proteger la integridad de los datos, los algoritmos y las plataformas, y reforzar la protección de los consumidores en numerosos aspectos; por ejemplo, a través de contratos y derechos de privacidad transparentes y equilibrados.

Entre Bastidores

La digitalización —la integración a la vida diaria de tecnologías digitales que facilitan la disponibilidad y el procesamiento de información más fidedigna, puntual y exacta — presenta importantes oportunidades y retos para la política fiscal.

La edición de abril de 2018 del informe Monitor Fiscal analiza cómo puede modificar el diseño y la implementación de la política fiscal ahora y en el futuro, con ejemplos ilustrativos de la administración y la política tributaria, la prestación de servicios públicos y la eficiencia del gasto. Según el análisis, la adopción de herramientas digitales podría incrementar la recaudación de impuestos indirectos en la frontera en un máximo de 2% del PIB por año. Del lado del gasto, las experiencias de India y Sudáfrica muestran de qué manera la digitalización puede contribuir a mejorar la protección social y el suministro de prestaciones. Para mitigar los riesgos derivados de la digitalización se precisan un programa integral de reformas, recursos suficientes y un enfoque coordinado en torno al modelo de la arquitectura tributaria internacional que se quiere alcanzar a largo plazo.

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