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Una mirada al pasado

Author(s):
International Monetary Fund. Secretary's Department
Published Date:
September 2015
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El último año ha sido crucial en lo que respecta a la formulación de la agenda mundial de desarrollo. También se conmemoraron dos importantes aniversarios: el 70° aniversario de la fundación de las instituciones de Bretton Woods y 25 años desde la caída del muro de Berlín. En esta sección se pasa revista a los hechos y tendencias fundamentales en las diferentes regiones del mundo y a la labor del FMI en apoyo de los países de esas regiones, incluidas las actividades en el período previo a las Reuniones Anuales que el FMI y el Banco Mundial celebrarán en Perú.

América Latina

Rumbo a Lima: Las Reuniones Anuales del FMI de 2015

América Latina demostró un extraordinario dinamismo en la primera parte del siglo XXI al registrar un crecimiento vigoroso y una reactivación económica que generó nuevas oportunidades para millones de personas. Pero ahora la región enfrenta graves desafíos, a medida que su crecimiento se desacelera. Un reto decisivo es poner en práctica políticas que garanticen un continuo avance del crecimiento inclusivo en medio de una desaceleración a escala regional y un cambiante panorama mundial.

Esta combinación de avances y desafíos será el contexto en el que se celebrarán las Reuniones Anuales del FMI y el Banco Mundial en Lima, Perú, en octubre de 2015. Este encuentro será una oportunidad para destacar los logros de América Latina en la última década, en particular los de Perú, un país que tiene su propia experiencia de éxito para compartir.

Serán las primeras Reuniones Anuales que tendrán lugar en América Latina desde las de Río de Janeiro en 1967, y tan solo las segundas realizadas en la región desde las celebradas en Ciudad de México en 1952. Por esa razón, Lima representará para el FMI una importante etapa en su relación con la región. Se prevé que unas 13.000 personas asistan a las reuniones.

Desaceleración del crecimiento en América Latina

En la edición de Perspectivas económicas: Las Américas (informe REO, por sus siglas en inglés) de abril de 2015 se preveía que el crecimiento en América Latina y el Caribe disminuiría por quinto año consecutivo, debido en parte a la evolución mundial pero también a los recientes descensos de los precios de las materias primas. El crecimiento ha variado en las distintas partes de la región: América del Sur y los países exportadores de materias primas se han visto más afectados que las economías con vínculos más estrechos con Estados Unidos o las que tienen un potencial de crecimiento más sólido. El informe REO hace hincapié en una prioridad fundamental para los gobiernos: aumentar la inversión, la productividad y el potencial de crecimiento. Se señala que las mejoras en el clima de negocios, la infraestructura y la educación son esenciales para fomentar economías más diversificadas, resistentes e inclusivas. Otra prioridad es la de salvaguardar la estabilidad, dado el deterioro del crecimiento y las vulnerabilidades que presentan los bancos y las empresas.

Escalas en el camino a Lima

En una conferencia de alto nivel celebrada en Santiago, Chile, en diciembre de 2014, titulada “Desafíos para asegurar el crecimiento y una prosperidad compartida en América Latina”, se destacaron los avances logrados en materia de crecimiento inclusivo: hace apenas una década, la proporción de personas que vivían en situación de pobreza era 2,5 veces mayor que la de personas de clase media, mientras que ahora ambas proporciones son casi iguales. La continuidad de estos avances será más difícil debido a la desaceleración del crecimiento y el deterioro de las perspectivas.

Adaptarse a una coyuntura internacional difícil

La conferencia de Santiago fue una escala importante en el programa de actividades sobre la problemática de América Latina celebradas en los meses previos a las Reuniones Anuales en Perú. Este programa, denominado “Rumbo a Lima”, tiene por objeto permitir una mayor comprensión por parte del público de los desafíos que entraña lograr un crecimiento sostenido, elevar el empleo y reducir de manera continua la pobreza y la desigualdad. Otro objetivo del programa es abordar la necesidad de adaptarse a una difícil coyuntura económica mundial.

Promover el crecimiento en América Latina y el Caribe

El año pasado, el FMI celebró dos conferencias de alto nivel en Chile y Jamaica que se centraron en estrategias para aumentar el producto potencial y lograr un crecimiento sostenible. En los últimos 15 años, la mayoría de los países de América Latina y el Caribe se han afianzado y han logrado importantes avances en materia de reducción de la pobreza y la desigualdad. El crecimiento, sin embargo, ha sido decepcionante en años recientes y ha sembrado dudas en torno a la continuidad de las mejoras económicas y sociales. En ambas conferencias se examinaron las opciones disponibles para elevar el producto potencial, mejorar las oportunidades económicas, reducir los costos de la energía, mejorar el clima de negocios y lograr una mayor inclusión financiera. Dado el rápido aumento de las demandas de una creciente clase media, los expertos también examinaron con más detenimiento las prioridades del gasto público y, en el caso de América Latina, la necesidad de ampliar la base tributaria.

Las conclusiones principales de ambas conferencias fueron las siguientes:

◼ En la región del Caribe, muchos países dependen en grado extremo del petróleo importado para la generación de electricidad y el transporte. Es posible mejorar la eficiencia mediante una cooperación más estrecha entre los sectores público y privado en materia de generación y distribución de electricidad y creación de fuentes de energía renovable. Los gobiernos, sin embargo, deben reformar el marco regulatorio para incentivar la participación del sector privado y además encontrar nuevas formas de corregir las desigualdades sociales sin introducir distorsiones en la fijación de precios.

◼ Las reglas claras y coherentes contribuirán a atraer inversiones privadas. La diversidad de incentivos tributarios ofrecidos en muchos países de la región del Caribe ha aumentado la complejidad del sistema tributario y erosionado la base imponible. Los países deberían replantear sus estrategias tributarias para alcanzar las metas contrapuestas de apoyo al crecimiento y financiamiento de los servicios públicos.

◼ Tanto en el Caribe como en América Latina, un acceso amplio a los servicios financieros fomenta el crecimiento y la igualdad de ingresos. Es necesario que participen tanto el sector público como el privado para mejorar dicho acceso. No obstante, preservar la estabilidad financiera es esencial, ya que la inestabilidad tiene consecuencias muy graves para los segmentos más pobres de la población.

◼ Por último, muchas economías en América Latina hacen frente a una situación de recursos limitados y una creciente clase media frustrada por la falta de acceso a servicios públicos y oportunidades económicas. En Chile, los participantes examinaron la necesidad de realizar reformas estructurales más profundas para fortalecer la oferta y calidad de los servicios públicos y mejorar los resultados en materia educativa.

  • > Para obtener mejores resultados se necesitan más fondos, que podrían recaudarse ampliando las bases tributarias e incorporando a grupos de ingresos altos en los sistemas públicos de impuestos y prestaciones.

  • > También será necesario modernizar la infraestructura y fortalecer la cooperación regional en ámbitos tradicionales y menos convencionales, como en lo relativo a mano de obra, seguridad, energía, medio ambiente y competencia.

Un enfoque más integral y estratégico contribuiría a ampliar el suministro de servicios públicos en países emergentes de mediano ingreso e incrementar el producto potencial, sentando así las bases para reducir la pobreza de forma permanente.

Potenciar el “dividendo demográfico” de África

África

En los próximos 20 años —a medida que se reducen las tasas de fecundidad y de mortalidad infantil en la región— África subsahariana se transformará en la principal fuente de nuevos trabajadores para la fuerza laboral mundial.

Para 2035, la población subsahariana en edad de trabajar (o sea, entre 15 y 64 años) superará en número a la del resto del mundo.

Esta tendencia tendrá importantes consecuencias tanto para la región de África subsahariana como para la economía mundial.

Esta transición se examinó como parte de un análisis central de las inminentes transformaciones de la fuerza laboral en África subsahariana, publicado en la edición de abril de 2015 de Perspectiva económicas regionales (informe REO, por sus siglas en inglés) para África subsahariana. En este estudio se describe además un posible “dividendo demográfico” en la región, cuya magnitud dependerá de la rapidez con que disminuyan las tasas de fecundidad y de la solidez de las políticas conexas. En los últimos años, la región ha ocupado el segundo lugar en el mundo por su ritmo de crecimiento, lo cual podría redundar en beneficios económicos. La economía mundial también podría beneficiarse si la fuerza laboral de África subsahariana se integra a las cadenas globales de suministro en un período de reducción de la población en edad de trabajar en otras regiones.

Desafío de política económica: Crear empleos

No obstante, los desafíos de política económica son enormes: para absorber esa creciente fuerza laboral la región debe crear empleos de alta productividad a un ritmo extremadamente acelerado durante un período prolongado (alrededor de 18 millones de nuevos puestos de trabajo al año hasta 2035). Si bien los resultados económicos de África subsahariana en los últimos 15 años —que en parte se deben a la adopción de políticas sólidas— dan buenas razones para pensar que estos desafíos se pueden abordar con éxito, las consecuencias podrían ser desastrosas si la economía entra en una situación tambaleante.

El análisis del informe REO pone de relieve la necesidad de adoptar políticas que promuevan una transición gradual de la fuerza laboral hacia el sector formal en áreas distintas de la agricultura desde el sector informal, que actualmente provee alrededor de 90% de los 400 millones de empleos en los países de bajo ingreso de África subsahariana. La inversión en capital humano —entre otros ámbitos, en atención de salud y educación— es crucial en la etapa inicial para acelerar esa transición. Si bien se ha mejorado considerablemente el acceso a la educación primaria, también es necesario facilitar el acceso a la educación secundaria y terciaria, y mejorar la calidad de la educación en general.

Prioridades de reforma en África subsahariana

Los desafíos de política económica para impulsar el empleo son reflejo de toda una gama de prioridades de reforma en la región, que incluyen la promoción del desarrollo del sector privado, con especial hincapié en las empresas familiares; el aumento de la productividad agrícola y la inversión en infraestructura.

También se necesitan políticas que faciliten el desarrollo de sectores con uso intensivo de mano de obra que pueden competir a escala mundial, y políticas que promuevan la flexibilidad del mercado laboral. Asimismo es posible lograr mayor empleo y crecimiento fomentando el desarrollo del sector financiero para encauzar eficazmente el ahorro hacia la inversión.

Una mayor apertura comercial también contribuiría a crear empleos, y facilitaría la transferencia de tecnologías y la integración de la región en las cadenas internacionales de valor. La expansión del comercio intrarregional y de los mercados regionales podría crear incentivos para la producción nacional, especialmente en un sector con gran intensidad de mano de obra como el de manufacturas, y atraer mayores niveles de inversión.◼

Bancos panafricanos: Oportunidades y obstáculos para la supervisión transfronteriza

La región de África subsahariana se ha transformado en la segunda región de más rápido crecimiento del mundo y, por consiguiente, la integración económica ha pasado a ser un motor cada vez más importante del crecimiento.

Si bien el comercio y la inversión suelen concitar la mayor atención, el surgimiento de los bancos panafricanos ha sido otro aspecto fundamental de esta evolución.

En 2014, el Departamento de África y el Departamento de Mercados Monetarios y de Capital del FMI colaboraron en un importante proyecto de investigación que brindó un panorama detallado de la expansión de la banca panafricana, y de los desafíos y oportunidades que esto representa. El estudio fue presentado al Directorio Ejecutivo y posteriormente se dio a conocer como informe departamental. También se resumió en la edición de 14 de junio de 2014 de Finanzas & Desarrollo.

Actualmente, las instituciones financieras panafricanas, que antes centraban su actividad comercial principalmente en los mercados nacionales, están creando redes transfronterizas y desplazando a los bancos europeos y estadounidenses que tradicionalmente han dominado la banca en la región. Además de estimular la integración, estas instituciones propician la profundización e inclusión financieras, contribuyendo así a potenciar la competencia y la innovación.

En general, los bancos panafricanos tienen su origen en las principales economías de África, como Marruecos, Nigeria y Sudáfrica, o en países importantes dentro de una región, como lo es Kenya dentro de la Comunidad de África Oriental. No obstante, Ecobank, una institución panafricana importante, tiene su sede en Togo; este banco se estableció a mediados de la década de 1980 con respaldo de la Comunidad Económica de Estados de África Occidental, integrada por 15 naciones. Si bien Ecobank no es el mayor banco panafricano en cuanto a volumen de activos, tiene la red de mayor alcance geográfico entre todos los bancos de la región.

La rápida expansión de los bancos panafricanos plantea problemas de supervisión que, si no se abordan, podrían aumentar los riesgos sistémicos.

En efecto, es cada vez más difícil para los reguladores y supervisores de los países de origen lograr una supervisión consolidada de los grupos bancarios con base en sus zonas de jurisdicción. En la mayor parte de África la capacidad de supervisión ya es limitada, y los recursos para ese fin son insuficientes. Las redes bancarias refuerzan la importancia de la transparencia y la divulgación de buena información, el buen gobierno, una firme regulación prudencial y un marco de leyes y reglamentaciones que faciliten una supervisión eficaz e integral, y hacen más necesario prepararse para gestionar las crisis. Si bien se están logrando avances en la mayoría de estas áreas, en algunos casos es necesario hacer extensiva la supervisión a los holding bancarios.

Aunque se ha comenzado a cooperar en el área de la supervisión transfronteriza, es esencial mejorar esa colaboración.

Para las uniones monetarias regionales —como la Unión Económica y Monetaria del África Occidental— la distribución de funciones entre las autoridades regionales y las nacionales presenta dificultades especiales. Para llevar a cabo sin demora el programa de reformas se requerirá considerable asistencia técnica. El FMI está preparado para seguir suministrando asistencia en sus ámbitos de competencia y, de ser necesario, para coordinar su labor con la de otros proveedores de asistencia a fin de asegurar la adopción de un programa integral que permita salvaguardar la estabilidad financiera.

Asia

China: En busca del reequilibrio

La desaceleración del crecimiento económico en China en 2014–15 —en el contexto de una tendencia más general de los mercados emergentes— se sintió en todo el ámbito de la economía mundial. Esa contención del crecimiento fue parte de un esfuerzo del Gobierno chino por reequilibrar la economía, y el cambio de sentido se transformó en foco de atención mundial y en un componente de la evaluación de riesgos que hace el FMI.

En el análisis y asesoramiento en materia de políticas suministrado a los países miembros del FMI se tomó en cuenta esta tendencia, especialmente a través de las diversas actividades de supervisión. También se reflejó plenamente en la labor del Directorio Ejecutivo, que mediante sus deliberaciones y declaraciones públicas demostró estar muy al tanto de la nueva orientación adoptada por China.

El rápido crecimiento de China —cuya economía es actualmente la más grande del mundo medida en paridad del poder adquisitivo— ha sido un importante motor de la economía mundial en los últimos años, especialmente tras la crisis financiera internacional. En gran medida, la actual desaceleración —el crecimiento se redujo a 7,4% en 2014, con respecto a 7,7% registrado el año anterior y 10,2% en 2011— se produjo tras un período de rápida expansión que abarcó una generación entera, y fue reflejo de los menguantes beneficios derivados de las reformas anteriores. No obstante, los elevados niveles de inversión y expansión del crédito crearon vulnerabilidades.

La reorientación de las prioridades —mayores niveles de consumo, crecimiento inclusivo y políticas ambientales sostenibles— se anticipó en un exhaustivo plan maestro de reformas anunciado en una reunión de alto nivel del Partido Comunista de China celebrada en 2013.

Asesoramiento del FMI en materia de políticas

En general, el programa de reforma concuerda con el asesoramiento sobre políticas proporcionado en el pasado por el FMI, incluidas las recomendaciones formuladas por el Directorio Ejecutivo. En su evaluación de la Consulta del Artículo IV de 2014 con China, el Directorio celebró las reformas y señaló que el desafío “es cambiar de marcha, reducir las vulnerabilidades que se han acumulado y hacer la transición hacia una trayectoria de crecimiento más sostenible”.

Los efectos externos de esta desaceleración económica de China se examinaron en la edición de abril de 2015 de Perspectivas de la economía mundial y en el Informe sobre la estabilidad financiera mundial (informe GFSR). También fueron el tema de fondo del informe de 2014 sobre efectos de contagio, en particular en lo que respecta a los efectos intrarregionales. En Perspectivas económicas regionales también se tomó en cuenta el impacto de China.

En las Consultas del Artículo IV con algunos otros países se ha prestado además considerable atención a las ramificaciones de la desaceleración del crecimiento en China, tanto en lo que respecta a la reducción del comercio, como a los vínculos financieros. En las matrices de evaluación de riesgos presentadas en los informes del personal técnico para los países de Asia se mencionó específicamente el posible impacto de dicha desaceleración.

En las evaluaciones realizadas por el Directorio Ejecutivo respecto de diversos informes sobre las Consultas del Artículo IV se examinó la desaceleración económica de China en el contexto de otros países.

Impacto en los mercados de materias primas

Los efectos de la desaceleración en China se han hecho sentir también en los mercados de materias primas.

Los precios de muchas materias primas han caído, aunque esto se debe también a la disminución de la demanda mundial y al surgimiento de nuevas fuentes de suministro.

Los precios del petróleo —que el año pasado bajaron más de 50%— no fueron los únicos. Por ejemplo, la región de África subsahariana afrontó una fuerte caída del precio del gas natural (45%), el mineral de hierro (34%), el algodón (23%), el cobre (15%) y el platino (17%).

Si bien los efectos mundiales son de corto plazo, los líderes de China se han comprometido a adoptar una trayectoria económica centrada en un modelo de crecimiento más sostenible. En el marco del amplio plan maestro de reforma anunciado durante una reunión de alto nivel del Partido Comunista en 2013 se anticipó una reorientación de las prioridades a fin de adoptar un modelo de crecimiento más equilibrado y sostenible que, además, sería más inclusivo y más favorable para el medio ambiente.

Oriente Medio y Asia Central

Las finanzas islámicas y el FMI

Aunque apenas representa una pequeña cuota de los mercados financieros mundiales, el financiamiento islámico está experimentando un rápido crecimiento. El segmento bancario del mercado está aumentando su presencia en numerosos países miembros del FMI, y está adquiriendo importancia sistémica en algunas economías de Asia y Oriente Medio. Mientras tanto, se amplía la emisión mundial de sukuk —el equivalente islámico de los bonos— ampliándose su alcance en cuanto a emisores e inversionistas.

El financiamiento islámico —tema principal de un Documento de Análisis del Personal Técnico (SDN, por sus siglas en inglés) publicado en abril de 2015— dispone del potencial necesario para realizar importantes contribuciones en un mínimo de tres áreas. En primer lugar, promete fomentar una mayor inclusión financiera, especialmente de las grandes poblaciones musulmanas menos privilegiadas. En segundo lugar, su énfasis en el financiamiento garantizado con activos y en la distribución de riesgos permite que sea compatible con la pequeña y mediana empresa, así como con la inversión en infraestructura. Por último, las características de distribución de riesgos y la prohibición de la especulación sugieren que el financiamiento islámico podría, en principio, suponer un menor riesgo sistémico que el financiamiento convencional.

Regulación y supervisión

El FMI lleva bastante tiempo interesado en las implicaciones del financiamiento islámico para la estabilidad macroeconómica y financiera. En ese sentido, ha interactuado con los países miembros en el contexto del asesoramiento de política económica y el fortalecimiento de las capacidades, específicamente en las áreas de regulación y supervisión, así como en el desarrollo de los mercados nacionales de sukuk. El FMI también desempeñó un papel fundamental en la creación de la Junta de Servicios Financieros Islámicos, una organización internacional dedicada al establecimiento de normas que promueve y mejora la solidez y estabilidad del sector de servicios financieros islámicos mediante la publicación de normas prudenciales y principios rectores para la industria a nivel mundial.

El FMI adoptó diversas medidas en 2014–15 para ampliar la comprensión del financiamiento islámico y fomentar su conocimiento. En octubre de 2014, un Grupo de Trabajo interdepartamental celebró su primera reunión con un Grupo Consultivo Externo creado para ayudar a identificar los desafíos de política económica a los que debe hacer frente el sector financiero islámico y para facilitar la coordinación con las instituciones especializadas y regionales en lo que respecta a la difusión de conocimientos, el fortalecimiento de las capacidades y las actividades de divulgación.

Seminario en Kuwait

En febrero de 2015, el FMI patrocinó un seminario regional en Kuwait sobre la supervisión basada en el riesgo en las instituciones que ofrecen servicios financieros islámicos. Asistieron a este seminario altos funcionarios de los departamentos de supervisión de bancos de países de la Liga Árabe. El seminario fue organizado por el Centro de Economía y Finanzas del FMI y el Oriente Medio y el Centro Regional de Asistencia Técnica del Oriente Medio. Este seminario proporcionó orientación y formación en metodologías y enfoques que permiten implementar una supervisión basada en riesgos en instituciones que ofrecen servicios financieros islámicos.

Para que el financiamiento islámico alcance su potencial es necesario abordar diversos desafíos. Como se expone en la SDN, se han elaborado normas, pero los marcos de regulación y supervisión de numerosas jurisdicciones no contemplan aún los riesgos específicos del sector. Los reguladores no siempre disponen de la capacidad (o de la predisposición) para garantizar el cumplimiento de la ley islámica Sharía, lo que debilita la coherencia de los enfoques, tanto dentro como fuera de las fronteras. Un desafío específico en materia de regulación está relacionado con las cuentas de inversión basadas en la participación en las ganancias de los bancos islámicos, que deben recibir un tratamiento coherente con la estabilidad financiera. Asimismo, aunque los bancos islámicos parecen estar bien capitalizados, la implementación del Acuerdo de Basilea III presentará algunos retos. Por último, las redes de protección y los marcos de resolución aún no están totalmente desarrollados.

Evaluación del riesgo de concentración en los bancos del Golfo

El FMI ha desarrollado un importante trabajo regional fuera del contexto del proceso de las Consultas del Artículo IV. Un ejemplo lo representa el documento del personal técnico sobre la “Evaluación de los riesgos de concentración en bancos del GCC”, presentado en la Reunión Anual de Ministros de Hacienda y Gobernadores de Bancos Centrales del Consejo para la Cooperación en el Golfo (GCC) en octubre de 2014.

Este documento, preparado por el personal técnico del Departamento del Oriente Medio y Asia Central y el Departamento de Mercados Monetarios y de Capital, analizó los riesgos de concentración —aquellos relacionados con el préstamo de demasiado dinero a determinadas categorías de prestatarios— en las carteras de crédito de bancos de Arabia Saudita, Bahrein, los Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Omán y Qatar.

Buena capitalización, pero con dificultades para diversificar las carteras de crédito

El documento indicaba que los bancos de los países del Consejo para la Cooperación en el Golfo están, en general, bien capitalizados. No obstante, debido a la estructura económica de sus países —donde los sectores no dedicados al petróleo dependen de lo que ocurra en el sector petrolero— luchan por diversificar sus carteras de crédito y, por consiguiente, están expuestos a un examen mucho más cuidadoso.

En el análisis que figura en dicho documento se utilizaron técnicas de modelización del riesgo de crédito para estimar el colchón de capital necesario para absorber los riesgos señalados. Los resultados sugieren que el capital de que disponen los bancos de la región es, en términos generales, suficiente para compensar los riesgos de concentración a los que hacen frente. No obstante, el documento recomendaba que el objetivo principal debía centrarse en garantizar la conservación del sólido colchón de capital existente y en que los supervisores fortalezcan su capacidad para controlar la acumulación de riesgos de concentración en las carteras de los bancos.

Medidas para fortalecer a los bancos del Consejo para la Cooperación en el Golfo

El documento también destacaba las áreas en las que se podría fortalecer la regulación, supervisión y divulgación de información de los bancos del Consejo para la Cooperación en el Golfo. Algunas recomendaciones:

◼ Se deberían calibrar las pruebas de resistencia para captar completamente la naturaleza existente y futura de las interconexiones y la concentración de la exposición. Se requieren mayores facultades legales para que los reguladores puedan cotejar la información sobre la titularidad definitiva y así mejorar la supervisión de los riesgos bancarios derivados de la interconexión.

◼ Con el fin de mejorar el control de los riesgos bancarios, los bancos centrales del Consejo para la Cooperación en el Golfo deberían limitar su exposición a un único prestamista o a un grupo de prestamistas estrechamente relacionados, hasta un máximo prudente, de acuerdo con las nuevas directrices de Basilea, así como introducir límites totales para las exposiciones de gran cuantía.

◼ Es necesario mejorar la disponibilidad de datos, y también se requiere una mayor divulgación de información en el futuro para mejorar la evaluación de los riesgos.

◼ Este planteamiento del análisis del sector financiero se podría reproducir en todos los países miembros del FMI, donde el personal emplearía herramientas analíticas para abordar las circunstancias exclusivas de los bancos, otras instituciones financieras y cuerpos gubernamentales para prestar mayor atención a la estabilidad financiera.

Europa oriental y central

Un análisis retrospectivo de 25 años de cambios sin precedentes en Europa

En 2014, Europa cumplió un importante aniversario: los 25 años de la caída del muro de Berlín y el comienzo de una transformación histórica en Europa oriental y central. En la mayoría de los casos, la reintegración de los antiguos países comunistas en la economía mundial —y su incorporación al FMI— produjo grandes mejoras en las condiciones de vida.

El Departamento de Europa del FMI conmemoró el aniversario con un informe especial (“25 Years of Transition: Post-Communist Europe and the IMF”) publicado en octubre de 2014. En este documento se resumen las etapas de la transición y se pasa revista a los desafíos para los próximos años.

La creación de economías orientadas al mercado fue una labor difícil y prolongada.

La liberalización del comercio y de los precios fue rápida, pero en muchos casos los intereses creados obstaculizaron las reformas institucionales. Los resultados de la transición fueron desiguales porque hubo importantes diferencias en la implementación de las políticas. Todos los países sufrieron altos niveles de inflación y fuertes recesiones al liberalizarse los precios y desintegrarse los antiguos vínculos económicos.

En cambio, a comienzos y mediados de la década de 2000 el crecimiento en general fue vigoroso. Una vez cimentada la estabilidad macroeconómica y establecidas la mayoría de las estructuras esenciales de mercado, la región empezó a recibir flujos de capital. Esto fue facilitado por las condiciones internacionales favorables y la creciente confianza en la rápida convergencia con Europa occidental, especialmente de los países que se integraron a la Unión Europea (UE) durante este período.

La acrecentada participación de bancos extranjeros —ya sea directamente o a través de filiales y sucursales— en las actividades crediticias de los países de Europa central y oriental trajo consigo la credibilidad y experiencia técnica que tanto se necesitaban. También facilitó el financiamiento en la región, a veces en exceso, contribuyendo con ello a aumentar los desequilibrios internos. Las consiguientes vulnerabilidades quedaron a la vista a fines de la década, con la crisis mundial y la crisis en la zona del euro, que tuvieron un fuerte efecto en las economías en transición.

A raíz de estas crisis, los países adoptaron importantes programas de consolidación fiscal, si bien algunos siguen teniendo dificultades para restablecer la competitividad y la sostenibilidad fiscal en un contexto de lenta recuperación mundial y persistentes deficiencias estructurales. Un análisis reciente expone los efectos de las crecientes disparidades en la región: actualmente los países más avanzados, como los países bálticos y algunos países centroeuropeos, tienen más en común con las economías de Europa occidental que con algunos de los antiguos países comunistas. No obstante, incluso en las economías con mejor desempeño el ritmo de convergencia hacia los niveles de ingreso per cápita de la UE se ha desacelerado considerablemente. Además, en general la reforma ha ido perdiendo impulso a través de los años, y en ciertos países podría incluso dar marcha atrás.

Para revitalizar el proceso de convergencia y fortalecer la capacidad de resistencia de las economías en transición se requiere un compromiso más fuerte con respecto a las políticas de mercado. Se destacan dos prioridades generales. Primero, algunos países deben concentrarse nuevamente en la estabilidad macroeconómica y financiera. Esto podría implicar la contención de los persistentes déficits y los crecientes niveles de endeudamiento; también sería necesario abordar el problema del aumento de los préstamos incobrables en el sistema bancario. Segundo, debería incrementarse el ritmo y la profundidad de la reforma estructural en varias áreas, por ejemplo, el clima para los negocios y la inversión, el acceso al crédito, las prioridades del gasto público, la administración tributaria y los mercados laborales.

Recuadro 4.1Foro sobre políticas para los nuevos Estados europeos

Cuando Europa celebraba el 25° aniversario de la caída del muro de Berlín también se recordaba otro acontecimiento importante: el 10° aniversario de la adhesión del primer grupo de países de Europa central y oriental a la Unión Europea (UE). Para conmemorar ese acontecimiento, el FMI celebró el primer Foro sobre políticas para los nuevos Estados europeos, como tribuna para examinar problemas de política de interés común.

Se congregaron en este foro representantes de alto nivel de seis países miembros de la UE que todavía no se han adherido a la zona del euro: Bulgaria, Croacia, Hungría, Polonia, la República Checa y Rumania. También se contó con la participación del Banco Central Europeo y la Comisión Europea. El informe sobre el foro —parte de una serie de consultas que celebra el FMI con grupos de países— fue examinado por el Directorio Ejecutivo en una sesión informal.

El informe sobre el foro se centró en cuatro temas: la adopción del euro, la opción de integrarse a una unión bancaria antes de adoptar el euro, el marco de política fiscal y la reforma del sistema de pensiones en la UE, y cómo hacer más eficientes el mercado único de la UE y la Directiva de Servicios de la UE.

Informe sobre el grupo de países bálticos

Una de las innovaciones derivadas del Examen Trienal de la Supervisión de 2011 fue la introducción de “informes colectivos” para evaluar agrupaciones lógicas de economías de manera integrada.

Estas evaluaciones, que complementan las Consultas del Artículo IV con cada uno de los miembros del grupo, tienen por finalidad fortalecer la labor del FMI en lo que respecta a las interconexiones, cubriendo las brechas entre las evaluaciones contenidas en las Consultas del Artículo IV con los países miembros y la labor de supervisión multilateral de las tendencias económicas mundiales.

En los informes colectivos se consideran los efectos de contagio dentro de un grupo de países interconectados, para lo cual se examina el riesgo de shocks ordinarios y se ponen de relieve los retos comunes en materia de política y, cuando resulta pertinente, los posibles beneficios de una coordinación de las políticas.

Uno de los estudios piloto efectuados en 2014 comportó una evaluación de los países bálticos —las Repúblicas de Estonia, Letonia y Lituania— en cuanto a sus vínculos comerciales y financieros con los países nórdicos. Estos países afrontan también problemas similares.

En su evaluación del informe, el Directorio Ejecutivo señaló que, aunque no existe un “modelo báltico” propiamente dicho, en el curso de las últimas dos décadas los tres países han hecho avances extraordinarios en cuanto a la convergencia del ingreso con los de países de Europa occidental. En general, el enfoque de la política económica se ha basado en la adopción de medidas macroeconómicas prudentes, un sector público de tamaño reducido y un clima relativamente favorable para la inversión.

Los directores subrayaron que podría resultar cada vez más difícil mantener “recuperaciones sin crédito” en la región del Báltico.

Encomiaron la vigorosa recuperación económica después de la crisis financiera mundial, aunque señalaron que había estado acompañada de una contracción del crédito al sector privado. Si bien esto no es anormal durante un ciclo de auge y contracción, la persistente escasez de crédito podría obstaculizar la inversión y el crecimiento.

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