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Capítulo 1. La supervisión durante el ejercicio 2005

Author(s):
International Monetary Fund
Published Date:
September 2005
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la supervisión es una de las tres actividades básicas que realiza el FMI. Las otras dos son la asistencia financiera y la asistencia técnica que la institución presta a los países miembros—y que se analizan en los capítulos 3 a 6—pero que se prestan solo cuando se solicitan y en caso de necesidad. En cambio, el FMI supervisa de forma continua tanto las economías de todos los países miembros como la economía y el sistema financiero a escala mundial. Las responsabilidades del FMI en este sentido, enunciadas en el Artículo IV del Convenio Constitutivo, consisten en supervisar el sistema monetario internacional para asegurar su buen funcionamiento y vigilar que todos los países miembros cumplan con su obligación de colaborar con el FMI y entre sí para promover un sistema ordenado y estable de tipos de cambio, una mayor estabilidad financiera y económica y un sólido crecimiento económico. La labor del FMI para ayudar a evitar las crisis financieras y económicas se realiza sobre todo a través de sus actividades de supervisión.

El FMI lleva a cabo la supervisión haciendo un seguimiento de la evolución económica y financiera y consultando con las autoridades de cada país. La supervisión se realiza a escala mundial, nacional y regional.

Mediante la supervisión mundial (o “multilateral”), el FMI toma el pulso de la evolución y las condiciones económicas de los mercados internacionales de capital y evalúa los efectos mundiales de los principales acontecimientos económicos y financieros, como la situación del mercado del petróleo o los desequilibrios externos. Asimismo, la Gerencia y el personal técnico del FMI participan en debates de política económica con ministros de Hacienda, gobernadores de bancos centrales y otros funcionarios de grupos de países como el Grupo de los Siete (integrado por los principales países industriales), el Grupo de los Veinte (integrado por países industriales y de mercados emergentes) y el Grupo de los Veinticuatro (integrado por países en desarrollo).

La supervisión de cada país (o “bilateral”) es el instrumento que el FMI utiliza para mantener con cada país miembro un diálogo sobre la evolución de su economía y las implicaciones internas y externas de sus políticas económicas y financieras.

Con la supervisión regional, el FMI examina la política económica aplicada en el marco de acuerdos regionales, como los de la zona del euro, la Unión Monetaria del Caribe Oriental (ECCU) y la Unión Económica y Monetaria del África Occidental (UEMAO), así como la manera en que los acontecimientos mundiales repercuten en la región.

A continuación se presentan las principales actividades de supervisión del FMI en el ejercicio 2005 (en el recuadro 1.1 se resumen los aspectos destacados de la evolución económica y financiera del ejercicio 2005):

  • Las exhaustivas evaluaciones bianuales del Directorio Ejecutivo sobre Perspectivas de la economía mundial en agosto de 2004 y marzo de 2005 se centraron sobre todo en las políticas para corregir los desequilibrios mundiales en cuenta corriente, las consecuencias de una subida de las tasas de interés mundiales y la evolución del mercado del petróleo. En sus debates de marzo de 2005, los directores previeron un crecimiento firme para el resto del año, pero advirtieron de los riesgos de una expansión cada vez más desequilibrada, una contracción significativa de las condiciones del mercado financiero y una nueva alza brusca de los precios del petróleo.

  • En agosto de 2004 y marzo de 2005, el Directorio examinó la evolución de los mercados financieros, y los resultados se publicaron en el informe bianual sobre la estabilidad financiera mundial (Global Financial Stability Report). Los datos indicaron una mayor capacidad de recuperación o resiliencia del sistema financiero mundial, pero también un aumento de los riesgos de correcciones del mercado debidas al exceso de liquidez y a las menores primas de riesgo.

  • En marzo de 2005, en un seminario sobre la situación del mercado petrolero, los directores coincidieron en que el mercado seguirá siendo rígido en el futuro previsible, dado el continuo aumento de la demanda mundial, el tope al que ha llegado la producción fuera de la OPEP y la posibilidad de que se produzcan perturbaciones en la oferta.

  • El FMI concluyó consultas individuales con 130 países. En varios casos, las consultas comprendieron la elaboración de un balance estratégico, respaldado por evaluaciones a posteriori en los países que han tenido programas de ajuste del FMI por períodos prolongados.

  • La supervisión regional de las uniones monetarias en el ejercicio 2005 incluyó las evaluaciones del Directorio con respecto a la evolución en la zona del euro, la Unión Monetaria del Caribe Oriental y la Unión Económica y Monetaria del África Occidental.

Recuadro 1.1Aspectos principales de la evolución económica y financiera, mayo de 2004 a abril de 2005

En 2004, el crecimiento económico mundial se sitúo en 5,1% y fue el más vigoroso en tres décadas (gráfico 1.1). Fueron especialmente alentadores los buenos resultados obtenidos por muchos de los países más pobres, inclusive en África subsahariana, donde se registró el mayor crecimiento medio en casi un decenio. Tras registrar niveles excepcionalmente altos en 2004, el crecimiento mundial se moderó un poco a comienzos de 2005, pero no dejó de ser sólido. Sin embargo, el panorama general oculta crecientes divergencias entre las regiones. Estados Unidos y China se mantienen a la cabeza de la recuperación y en los mercados emergentes y en los países en desarrollo se sigue observando un crecimiento firme. En cambio, la recuperación aún estuvo por debajo de las expectativas en la zona del euro y Japón a mediados y finales de 2004. Estos resultados estuvieron vinculados a los crecientes desequilibrios en cuenta corriente y a la depreciación del dólar de EE.UU. Tras un repunte a comienzos de 2004, el aumento de los volúmenes de comercio mundial se moderó y volvió a alinearse con la tendencia. Los flujos netos de capital privado hacia los países en desarrollo en forma de inversión de cartera neta e inversión extranjera directa (IED) continuaron aumentando en 2004.

Gráfico 1.1Crecimiento del PIB real mundial y volumen de comercio mundial

(Variación porcentual anual)

Si bien la recuperación mundial en general se afianzó, el crecimiento siguió siendo dispar en los principales países. En Estados Unidos, el período de fragilidad registrado en el segundo trimestre de 2004 había sido superado en gran medida para finales del año. En el primer trimestre de 2005 se observó cierta moderación, pero la tasa de crecimiento anual se mantuvo en 3½%. El crecimiento del PIB real en China continuó siendo vigoroso, y la leve desaceleración de la inversión se vio compensada por los aumentos en las exportaciones netas y el consumo. En Japón, la recuperación perdió impulso a mediados y finales de 2004, y la fuerte reactivación registrada en el primer trimestre de 2005 al parecer obedeció a factores transitorios. El crecimiento del PIB en la zona del euro se desaceleró en 2004, pero registró un leve repunte en el primer trimestre de 2005. Los precios altos del petróleo y los efectos retardados de la apreciación del euro hicieron mella en las exportaciones netas, en tanto que los escasos incrementos del ingreso y del consumo privado frenaron la demanda interna.

En el ejercicio 2005, el crecimiento del PIB se aceleró en casi todas las regiones de mercados emergentes. En muchos casos, las recuperaciones estuvieron cada vez más impulsadas por la demanda interna y dependieron menos del entorno externo.

El crecimiento en América Latina siguió superando las expectativas, gracias a los precios elevados de los productos básicos, la mayor confianza externa, el avance de las reformas estructurales y, en algunos casos, la reactivación tras la desaceleración provocada por la crisis. El crecimiento se reactivó en Argentina, Brasil y algunos otros países, pero en otros aún estuvo perjudicado por la incertidumbre política.

En las economías emergentes de Asia, excepto China, el crecimiento disminuyó en cierta medida durante el ejercicio 2005, debido a la moderación de la expansión mundial, una corrección en el mercado de semiconductores y el alza de los precios del petróleo. La evolución en el primer trimestre de 2005 estuvo marcada sobre todo por el devastador tsunami y la consiguiente pérdida de vidas humanas y bienes en India, Indonesia, Sri Lanka, Tailandia y varios otros países. No obstante, en la mayoría de los casos—salvo Maldivas y, en menor grado, Sri Lanka—el efecto en el crecimiento del PIB fue pequeño. El crecimiento de la región a comienzos de 2005 fue relativamente fuerte, y la expansión en China conservó su vigor. En India, donde el crecimiento se desaceleró levemente durante el ejercicio 2005, el efecto de monzones irregulares y los precios altos del petróleo se vio contrarrestado por el dinamismo de la actividad industrial y la inversión.

En el ejercicio 2005, Europa central y oriental registraron colectivamente el crecimiento más vigoroso desde el inicio de la transición. Los déficit en cuenta corriente se incrementaron aún más dado que el rápido crecimiento del crédito y las políticas fiscales expansivas alimentaron las importaciones. La afluencia de IED siguió siendo una importante fuente de fondos, pero varios países precisaron una consolidación fiscal de mayor alcance, junto con reformas continuas para mejorar el entorno empresarial e incentivar el ahorro interno. A lo largo de gran parte del ejercicio 2005, el alza de los precios del crudo y otros factores internos positivos incentivaron el crecimiento en los países exportadores de petróleo de la antigua Unión Soviética. Los países importadores de petróleo de la región también experimentaron un firme crecimiento del PIB debido a una sólida demanda interna.

En 2004, el crecimiento en Oriente Medio se vio favorecido por la subida de los precios del petróleo y el aumento de la producción de crudo, frente a márgenes cada vez más reducidos de exceso de capacidad. Al persistir los precios altos del petróleo a comienzos de 2005, las perspectivas siguieron siendo alentadoras. Esta situación permitió a algunos de estos países poner en marcha las reformas necesarias para estimular el crecimiento a mediano plazo y ampliar el empleo para absorber el rápido crecimiento de la población en edad laboral; no obstante, aún hay que hacer más.

En África, el crecimiento se afianzó en el ejercicio 2005, gracias a mejores políticas macroeconómicas, buenas condiciones meteorológicas, menos conflictos y alivio de la deuda en el marco de la Iniciativa para los PPME (países pobres muy endeudados). El alto nivel de los precios del petróleo y, en menor medida, de los productos no combustibles también ayudaron a mantener un fuerte crecimiento en varios países exportadores de productos básicos.

Al afianzarse la recuperación económica mundial, la demanda de productos básicos siguió ejerciendo presión sobre los precios, sobre todo de combustibles y de la mayoría de los metales. Los precios del petróleo subieron acusadamente, sobrepasando los niveles del año anterior, a causa de las persistentes limitaciones de la oferta y el aumento de la demanda. La inflación de precios al consumidor aumentó moderadamente en varios países, pero las expectativas inflacionarias a largo plazo permanecen ancladas. El dólar de EE.UU. se depreció durante el ejercicio en cifras ponderadas por el comercio exterior, pero la mayor parte del movimiento ocurrió en el último trimestre de 2004, y a comienzos de 2005 la divisa se cotizaba dentro una estrecha banda de valores. Al igual que antes, la apreciación del euro y de las monedas de otros países industriales fue la principal contrapartida de la depreciación del dólar. Mientras que ciertas monedas de mercados emergentes se apreciaron frente al dólar, otras permanecieron menos flexibles.

La política monetaria mantuvo una orientación en cierta medida acomodaticia en la mayoría de los países. Sin embargo, frente al aumento de la inflación, muchos países, sobre todo Estados Unidos, incrementaron las tasas de interés. La orientación de la política fiscal varió de un país a otro. Si bien en Estados Unidos la orientación fiscal en general no varió, el compromiso de reducir el déficit a la mitad en los próximos cuatro años sigue en pie. En la zona de euro, la política fiscal fue en general neutra y casi no hubo consolidación.

Las condiciones en los principales mercados financieros siguieron siendo benignas. La situación favorable de los fundamentos de la economía, tales como las expectativas de crecimiento lento pero firme, las expectativas inflacionarias bien ancladas, la solidez sostenida de los balances de las empresas en las economías avanzadas y las continuas mejoras en la calidad crediticia de los prestatarios de los mercados emergentes reforzaron la estabilidad del mercado financiero. En este contexto, la volatilidad del mercado financiero, los rendimientos de los bonos públicos en los mercados maduros y los diferenciales de crédito mundial se mantuvieron en niveles bajos.

Tras recuperarse durante el ejercicio 2004, los mercados bursátiles mundiales siguieron sin presentar una tendencia clara, con cotizaciones dentro de bandas estrechas a lo largo del año, que reflejaban en parte los temores de una desaceleración del crecimiento a causa de la subida de los precios del petróleo (gráfico 1.2). La volatilidad real del mercado y la volatilidad implícita de las opciones sobre diversos activos financieros se mantuvieron en niveles bajos. El índice S&P 500 aumentó 10,4%, pero posteriormente perdió la mayor parte del terreno ganado al cambiar las expectativas con respecto a las tasas de interés hacia finales del ejercicio y al deteriorarse la confianza a causa de la subida de los precios del petróleo. La evolución de los mercados bursátiles europeos fue similar: las acciones aumentaron un 17,7% con respecto al nivel mínimo registrado a mediados de 2004 y posteriormente perdieron parte de esas ganancias hacia finales del ejercicio. En Japón, las acciones experimentaron un aumento del 12,3% con respecto al nivel mínimo de octubre de 2004, al afianzarse el crecimiento de la economía japonesa, pero para finales del año habían retrocedido un 6,4%.

Gráfico 1.2Evolución de los mercados de acciones

(Mayo de 2004 = 100)

Tras un período de ventas masivas en mayo de 2004, el entorno económico y financiero de los mercados emergentes fue sumamente favorable el resto del año y a comienzos de 2005. Las tasas de interés y los diferenciales de crédito se mantuvieron en niveles bajos. Dada la abundante liquidez, los inversionistas se mostraron muy dispuestos a comprar nuevos títulos emitidos por los prestatarios de mercados emergentes, lo cual permitió un alto nivel de emisiones a bajo costo. La prima de riesgo del índice EMBI Global se redujo de un nivel de 549 puntos básicos en mayo de 2004 a un nivel casi récord de 322 puntos básicos en marzo de 2005, debido al mejoramiento de los fundamentos económicos, un entorno externo propicio y la abundante liquidez (gráfico 1.3). Los bajos rendimientos nominales y la fuerte demanda de los inversionistas contribuyeron a que los prestatarios de los mercados emergentes emitieran más bonos, ya que muchos trataron de aprovechar los ventajosos costos de financiamiento para prefinanciar sus necesidades futuras de recursos. Las emisiones en el mercado primario de deuda ascendieron a un total de $49.000 millones aproximadamente entre enero y abril de 2005, cifra que abarcó casi el 80% de las necesidades de financiamiento de los países de mercados emergentes en el año calendario. Durante el ejercicio también se efectuaron fuertes emisiones primarias de acciones en los mercados emergentes, que siguieron estando encabezadas por Asia. Es importante señalar que en el ejercicio 2005 se amplió la base de inversionistas para las emisiones de mercados emergentes; estas despertaron el interés de los inversionistas institucionales en vista de las bajas tasas de interés en los mercados maduros y los ventajosos rendimientos ajustados en función del riesgo que se registraron al elevarse la calificación crediticia de muchos de ellos. Otro factor que cabe señalar es el interés de los inversionistas extranjeros en los bonos denominados en moneda local de las economías de mercados emergentes.

Gráfico 1.3Diferencias del riesgo soberano

(Puntos básicos)

1 Índice global de bonos de mercados emergentes de JPMorgan Chase & Co.

Supervisión mundial

El Directorio Ejecutivo del FMI realiza su función de supervisión mundial examinando la evolución y las perspectivas mundiales de la economía y el mercado financiero. Los exámenes se basan en parte en Perspectivas de la economía mundial y Global Financial Stability Report [informe sobre la estabilidad financiera mundial], dos informes que el personal técnico de la institución suele elaborar y publicar dos veces al año como documentación para las reuniones del Comité Monetario y Financiero Internacional. En Perspectivas de la economía mundial se analizan el panorama económico mundial y las políticas adecuadas en los diferentes países, en tanto que en el informe sobre la estabilidad financiera mundial se examinan la evolución y los riesgos de los mercados internacionales de capital. Además, el Directorio realiza análisis informales más frecuentes sobre la evolución mundial de la economía y el mercado financiero, y el personal técnico del FMI vigila constantemente las tendencias en los mercados financieros maduros y emergentes, así como la coyuntura económica mundial.

Perspectivas de la economía mundial

Perspectivas de la economía mundial, septiembre de 2004

Cuando se celebró la reunión sobre Perspectivas de la economía mundial en septiembre de 20041, los directores ejecutivos señalaron que la reactivación mundial conservaba su vitalidad y que, según las proyecciones, el crecimiento económico de 2004 alcanzaría la tasa más elevada de los últimos 30 años. La expansión estaba sustentada en el mantenimiento de las políticas macroeconómicas acomodaticias, el aumento de la rentabilidad de las empresas y los efectos riqueza derivados del aumento de los precios de las acciones y la vivienda. Estados Unidos seguía siendo el motor del crecimiento mundial, con un fuerte apoyo de Asia, sobre todo de China. En América Latina y en algunos otros mercados emergentes la actividad económica también había repuntado vigorosamente, en tanto que las perspectivas de África habían mejorado, y en la zona del euro se observaba un creciente dinamismo económico. Los directores hicieron un llamado a las autoridades para que aprovecharan la expansión cíclica y abordaran los factores clave de vulnerabilidad a mediano plazo tomando las siguiente medidas:

  • Hacer frente a los desequilibrios. Para neutralizarlos se requerirá una consolidación fiscal a mediano plazo en Estados Unidos que permita incrementar el ahorro interno, reformas estructurales para impulsar el crecimiento en Europa, Japón y el resto del mundo y medidas para aumentar la flexibilidad cambiaria en Asia.

  • Acelerar el ritmo de las reformas estructurales para incrementar la flexibilidad y la resiliencia económicas, de modo que los países estén en condiciones de aprovechar las oportunidades que brindan la globalización y la revolución informática, reforzando al mismo tiempo su resistencia ante los shocks futuros. Los directores, al destacar la importancia clave de la apertura de los mercados para fomentar la competitividad y la eficiencia, manifestaron su esperanza de que se lleve a cabo una amplia liberalización comercial en el marco de la Ronda de Doha de negociaciones sobre comercio exterior.

  • Reforzar los saldos fiscales a mediano plazo en los países industriales y en desarrollo, para lo cual se requeriría combinar medidas de consolidación fiscal, dejando que funcionen los estabilizadores automáticos, medidas estructurales para mejorar la sostenibilidad de la deuda, entre ellas una reforma tributaria y un marco de gasto público más firme, y reformas de los regímenes de jubilación y atención médica.

En su debate sobre los países industriales en septiembre de 2004, los directores acogieron favorablemente el análisis del personal técnico sobre el auge mundial de los precios de la vivienda y el efecto que el aumento de las tasas de interés podría tener en los mercados de vivienda de los países industriales. Indicaron que, en dicho análisis, se observa un grado extraordinario de sincronización entre los precios de la vivienda de los países industriales como resultado de vinculaciones entre la actividad económica y las tasas de interés (aunque deben reconocerse las limitaciones de los datos). Dada la importancia de los precios de la vivienda para el consumo privado, a través de la riqueza y el crédito, muchos directores sugirieron que las autoridades vigilen de cerca la evolución del mercado de la vivienda. La aplicación de una política monetaria más restrictiva durante la transición hacia una orientación más neutral podría desencadenar una desaceleración, o incluso una reducción, de los precios de la vivienda.

Asimismo, los directores se mostraron complacidos por el trabajo realizado por el personal técnico sobre el cambio demográfico. Para encarar los desafíos demográficos que representa el envejecimiento de la población, los países industriales tienen que impulsar la oferta de mano de obra, el ahorro y la productividad, lo cual, en vista de la magnitud de las transformaciones demográficas que se avecinan, requeriría una combinación de reformas que resulten aceptables desde el punto de vista político. Reviste una importancia particular la selección de las reformas, especialmente en lo que respecta a los regímenes de jubilación y de atención médica, que deberían ser capaces de resistir una gran cantidad de cambios demográficos que podrían ocurrir en el futuro. En el caso de los países en desarrollo, las prioridades fundamentales de política consisten en incrementar la flexibilidad de los mercados de trabajo y de productos y garantizar la eficaz utilización de los recursos de mano de obra y ahorro. En estos países sería importante sentar las bases, con suficiente antelación, para hacer frente al envejecimiento de la población, lo cual incluiría reforzar los sistemas de jubilación y atención médica. Esto será particularmente difícil en los casos en que la situación fiscal a mediano plazo ya se encuentre sujeta a presiones. Los directores convinieron en que la eficacia de las medidas para facilitar los movimientos de bienes, capital y mano de obra con fluidez y eficiencia de un país a otro influirá considerablemente en el ritmo y la trayectoria del ajuste global a las diferentes tasas de envejecimiento de la población.

Perspectivas de la economía mundial, marzo de 2005

Cuando se celebró la reunión sobre las Perspectivas de la economía mundial en marzo de 20052, los directores ejecutivos señalaron que, observada desde una perspectiva amplia, la expansión mundial seguía bien encaminada, gracias a políticas económicas generalmente propicias y condiciones favorables en los mercados financieros. Se preveía que tras el buen desempeño de 2004, el crecimiento se desaceleraría, para tomar un ritmo más sostenible en 2005. Al mismo tiempo, la expansión se había tornado menos equilibrada; el crecimiento era pujante en Estados Unidos, China y la mayoría de los países de mercados emergentes y en desarrollo, pero deficiente en Europa y Japón.

Canadá

Desde mediados de los años noventa, Canadá registró el crecimiento económico más rápido y la situación presupuestaria más sólida entre los principales países industriales. Su notable desempeño se fundamenta en un sólido marco macroeconómico que incluye la fijación de metas de inflación y el objetivo fiscal de mantener presupuestos “por lo menos equilibrados”, así como en reformas estructurales del sistema de seguro de desempleo, recortes de impuestos y liberalización comercial. Las consultas del Artículo IV con el FMI, que concluyeron en febrero de 2005, se centraron en los desafíos de la rápida apreciación del dólar canadiense y el envejecimiento de la población.

La demanda interna se ha mantenido firme, respaldada por el vigoroso gasto de los hogares, aumentos de la tasa de empleo y de la riqueza neta, a la vez que la inversión empresarial se ha expandido rápidamente, apuntalada por elevadas ganancias de las empresas, bajas tasas de interés y un menor costo de los bienes de capital importados. Sin embargo, la rápida apreciación del dólar canadiense en el segundo semestre de 2004 incidió en las exportaciones netas, lo que llevó al Banco de Canadá a mantener una política monetaria estable, después de haber adoptado una orientación restrictiva en septiembre y octubre de 2004. La tasa de inflación interanual fue de apenas 1¾% en abril de 2005, situándose ligeramente por debajo del punto medio de la banda de 2% fijada como meta por el Banco de Canadá.

El objetivo de mantener presupuestos “por lo menos equilibrados” siguió impulsando la política fiscal, fortalecida en 2004, al agregar una meta para la deuda a mediano plazo. En consecuencia, se prevé que continuará reduciéndose la relación entre la deuda pública y el PIB, lo que ayudará al país a hacer frente a los costos fiscales del envejecimiento de su población. Sin embargo, el presupuesto del ejercicio fiscal de 2005 deja poca libertad de acción si surgen acontecimientos fiscales desfavorables. Dado que el sistema público de jubilación tiene sólidas bases financieras, el principal desafío fiscal a largo plazo consiste en moderar el incremento del costo del sistema de salud. Asimismo, existe un amplio margen para proseguir con las reformas estructurales en el sistema tributario y en los programas sociales, entre otros, para aumentar la eficiencia y flexibilidad económicas.

Actividades de Canadá y el FMI en el ejercicio 2005
Febrero de 2005Concluyen las deliberaciones en el marco de la consulta del Artículo IV.

A escala mundial, las presiones inflacionarias seguían siendo relativamente tenues. Como la mayor parte de las economías en etapas más avanzadas del ciclo económico habían comenzado a adoptar políticas monetarias más restrictivas y las expectativas inflacionarias eran generalmente moderadas, se preveía que la inflación permanecería bien contenida. Aun así, los directores opinaron que era necesario vigilar de cerca los riesgos inflacionarios, prestando la debida atención al alza del costo unitario de la mano de obra en muchos países industriales a medida que fuera escaseando la oferta de mano de obra y a la ejecución de la política monetaria en una serie de mercados emergentes que recibían grandes flujos externos.

En cuanto a las perspectivas, los directores opinaron que el crecimiento mundial—más lento pero aún vigoroso en 2005—tendría como base políticas macroeconómicas acomodaticias, balances empresariales más sólidos, condiciones propicias en los mercados financieros, un aumento paulatino del empleo y un crecimiento fuerte y sostenido en China. A corto plazo, los riesgos eran los siguientes:

  • El creciente desequilibrio de la expansión, dado que el crecimiento económico mundial dependía considerablemente de Estados Unidos y China.

  • Un endurecimiento sustancial de las condiciones de los mercados financieros, que podría perjudicar la demanda interna de Estados Unidos, producir un desapalancamiento del mercado financiero y correcciones en los precios de los activos a nivel más general y deteriorar las condiciones de financiamiento en los mercados emergentes.

  • Otro fuerte aumento de los precios del petróleo (véase más adelante “Evolución del mercado del petróleo”).

Con respecto a los desequilibrios mundiales en cuenta corriente, los directores expresaron preocupación ante el hecho de que estos se hayan agudizado aún más durante el último año, y varios advirtieron que ello podría agravar el riesgo de fluctuaciones bruscas de los tipos de cambio. Los directores señalaron que existía un acuerdo general en cuanto a la estrategia que contribuiría a un ajuste ordenado de los desequilibrios mundiales. Algunos de sus principales elementos eran la consolidación fiscal en Estados Unidos, la flexibilización de los regímenes cambiarios en las economías emergentes de Asia, respaldada por la continua reforma del sector financiero y la continuación de las reformas estructurales que buscan estimular el crecimiento y la demanda interna en Japón y Europa. Los directores reiteraron que los países miembros del FMI tienen la responsabilidad colectiva de asegurar que la estrategia se lleve a la práctica de manera oportuna y eficaz.

Se enumeraron varias cuestiones fundamentales a mediano plazo que es necesario encarar:

  • La situación fiscal de muchos países sigue siendo muy difícil, sobre todo al tener en cuenta el envejecimiento de la población mundial, y representa una amenaza para la estabilidad macroeconómica a mediano plazo.

  • Es necesario hacer avanzar las reformas estructurales para eliminar las rigideces y para que las economías nacionales puedan aprovechar al máximo las oportunidades que ofrece la globalización.

  • El crecimiento mundial a mediano plazo exige que todos los países concluyan con éxito una liberalización de alcance adecuado del comercio en el marco de la Ronda de Doha, con un acceso más amplio al mercado para los países en desarrollo. Quedan por resolver temas críticos en el campo de la agricultura, y es necesario un avance más rápido en el ámbito del comercio de servicios.

  • A pesar del crecimiento más vigoroso de los últimos años, para la mayoría de los países en desarrollo alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) será un reto enorme (véase el capítulo 4). Los directores dejaron constancia de que 2005 es un año crítico para los ODM y llamaron a estos países a seguir adelante con las reformas de la política económica y la gestión de gobierno para mejorar el clima de inversión y fomentar el crecimiento impulsado por el sector privado, y a las economías avanzadas a respaldar esos esfuerzos con una asistencia sustancialmente mayor.

Países industriales

En relación con los países industriales, los directores se manifestaron complacidos ante el continuo dinamismo de la economía de Estados Unidos y las perspectivas de que la expansión continuaría en 2005. Sin embargo, el ahorro de los hogares es prácticamente nulo, y eso hace que persista el riesgo de una contracción del consumo privado, sobre todo si el alza de los precios de la vivienda pierde ímpetu. Dado que las presiones inflacionarias fueron relativamente suaves, aún era conveniente restringir gradualmente las condiciones monetarias, pero siguiendo de cerca los datos porque las presiones en el mercado del trabajo o las nuevas alzas del petróleo podrían empujar la inflación por encima de los niveles proyectados. Los directores destacaron la necesidad de una consolidación fiscal sustancial para poder garantizar la sostenibilidad a mediano plazo y facilitar la corrección ordenada de los desequilibrios mundiales en cuenta corriente.

Los directores expresaron su decepción ante el hecho de que la economía de la zona del euro perdiera impulso durante el segundo semestre de 2004, aunque para 2005 esperaban un repunte del crecimiento. Los riesgos más graves para las perspectivas regionales seguían siendo una nueva apreciación del euro y la carestía y volatilidad de los precios del petróleo. Como las presiones inflacionarias están bien contenidas, conviene mantener una firme disciplina monetaria hasta que se encuentre en marcha una recuperación autosostenida. En cuanto a la política fiscal, los directores opinaron que su orientación actual no es conducente a lograr los ajustes presupuestarios necesarios para afrontar las presiones fiscales producidas por el envejecimiento de la población. Haciendo hincapié en el hecho de que uno de los elementos esenciales de la unión monetaria europea es un marco fiscal sólido, los directores indicaron que la reforma del Pacto de Estabilidad y Crecimiento debe llevarse a cabo de manera tal que no atente contra la disciplina fiscal. Asimismo, subrayaron la importancia de que las reformas estructurales continúen avanzando para poder estimular el crecimiento regional, dedicando más atención a corregir las distorsiones de los mercados laborales y a promover la competencia en los mercados de productos.

Los directores tomaron nota de que en los tres últimos trimestres de 2004 la economía de Japón se había estancado debido a la floja demanda de productos de tecnología de la información y a la caída del gasto de consumo, pero que los datos recientes eran más alentadores. Dada la mejora de los balances de los bancos y las empresas, los directores opinaron que el crecimiento recuperaría algo de fuerza en 2005, pero no dejaron de reconocer los riesgos que implicaban el elevado precio del petróleo y el impacto negativo que sufrirían las exportaciones si el yen se apreciara sustancialmente. Aunque las presiones deflacionarias se han atenuado en los últimos años, los directores instaron al Banco de Japón a que mantuviera una política monetaria muy acomodaticia hasta que se venciera decisivamente la deflación. En un contexto de fuerte endeudamiento público y crecientes presiones demográficas, la consolidación fiscal seguía siendo prioritaria. Asimismo, los directores subrayaron la necesidad de seguir fortaleciendo los sectores bancario y empresarial y de acelerar las reformas estructurales—aumentando la competencia y flexibilizando el mercado laboral, entre otras medidas—para propiciar un crecimiento sostenido a mediano plazo.

Recuadro 1.2Asistencia del FMI a países afectados por el tsunami de diciembre de 2004

El maremoto de magnitud 9,0 y los consiguientes tsunamis que azotaron a los países del océano Índico en diciembre de 2004 fueron una catástrofe natural de proporciones trágicas. La cifra estimada de muertos y desaparecidos ascendió a casi 300.000, y alrededor de 1,5 millones de personas fueron desplazadas de sus hogares. Está claro que resulta imposible medir el costo humano de esta catástrofe.

En el ejercicio 2005, el FMI y el Banco Mundial brindaron asistencia a los gobiernos de los países afectados para hacer frente a las secuelas del desastre. El Banco Mundial, junto con el Banco Asiático de Desarrollo y otros organismos internacionales, tomaron la iniciativa de ayudar a las autoridades a evaluar los daños y las necesidades. El personal técnico del FMI se dedicó a analizar las repercusiones de la catástrofe en la política macroeconómica, como los efectos en el crecimiento, y en la situación fiscal y de la balanza de pagos1. Además, el FMI y el Banco Mundial tomaron de inmediato medidas para empezar a prestar asistencia financiera de emergencia y ayuda financiera a largo plazo. (En los capítulos 3 y 4 se presenta información sobre la asistencia de emergencia del FMI en los casos de catástrofes naturales.)

1 Véase el documento “Preliminary Assessment of the Macroeconomic Impact of the Tsunami Disaster on Affected Countries and of Associated Financing Needs”, www.imf.org/external/np/oth/2005/020405.htm.

Mercados emergentes y países en desarrollo

Si bien los países de mercados emergentes de Asia tuvieron un desempeño sólido en 2004, el crecimiento se desaceleró apreciablemente en la mayoría de ellos, salvo en China. Se había previsto que en 2005 el crecimiento de esta región perdiera un poco de impulso, en menor medida si el crecimiento en China superaba las previsiones y en mayor medida si el sector de la tecnología de la información tardaba más en corregirse o la demanda de Japón y de Europa mantenía su atonía. Los directores expresaron su pesar por las pérdidas de vida y de bienes provocadas por el catastrófico tsunami (recuadro 1.2). Los costos de la reconstrucción, así como su efecto en los desequilibrios fiscales y externos, serían sustanciales, pero en la mayoría de los países el crecimiento del PIB casi no se vería afectado. En cuanto a los retos que enfrentaba la región en materia de política económica, en la mayoría de los países ya se había iniciado una contracción monetaria, salvo en Corea, donde la demanda interna seguía siendo floja. Los saldos presupuestarios en general habían mejorado, pero los niveles de deuda pública seguían siendo altos en varios países, y era menester sanear más las finanzas públicas. Además, varios países tenían que realizar reformas estructurales para reducir los factores de vulnerabilidad en el sector bancario y el sector de empresas y para incentivar la inversión.

Los directores señalaron que el crecimiento de América Latina había superado las expectativas. Si bien el favorable clima externo había respaldado la actividad, era la demanda interna la que ahora impulsaba el crecimiento. Pese a haber varios riesgos que podían deteriorar el panorama—como un aumento inesperado de las tasas de interés mundiales o una desaceleración prolongada en los principales mercados de exportación—, los directores opinaron que en 2005 la región mantendría un sólido crecimiento. Se mostraron complacidos por el mejor desempeño fiscal en muchas economías latinoamericanas, aunque la deuda pública, pese a ir declinando, en general seguía siendo elevada. Por lo tanto, subrayaron la necesidad de llevar adelante la consolidación fiscal y adoptar nuevas medidas para mejorar la sostenibilidad de la deuda pública. Los directores convinieron en que la decisión de varios países de aplicar una política monetaria más restrictiva a raíz de los recientes indicios de inflación había sido adecuada; señalaron que la flexibilidad cambiaria había sido crucial para mantener los marcos de política monetaria e incrementar la capacidad de resistencia de la región a las crisis.

Las economías de mercados emergentes en Europa experimentaron el crecimiento más intenso desde que se inició la transición, y los directores manifestaron su satisfacción por la moderación prevista en el ritmo de crecimiento económico y el retorno a un nivel más sostenible. Entre los principales riesgos que amenazan a estos países están una desaceleración prolongada en Europa occidental y una mayor apreciación del euro. Muchos directores mencionaron que la firme demanda interna había producido un aumento general de los déficit en cuenta corriente, un factor clave de vulnerabilidad en la región. Las medidas que habrían de tomarse para reducir los déficit variaban según el país. En los países del Báltico y en Europa meridional y sudoriental era fundamental poner coto al aumento del crédito y mejorar el ahorro privado, en tanto que en Europa central era necesario llevar a cabo un ambicioso plan de consolidación fiscal y reformas estructurales.

En la Comunidad de Estados Independientes, el crecimiento fue vigoroso gracias a la firme demanda interna y a los elevados precios de la energía y los metales. Aunque se preveía cierta moderación en 2005, los directores consideraron que las perspectivas eran en general favorables. No obstante, advirtieron que en varios países las limitaciones de capacidad y la insuficiente inversión planteaban riesgos para la inflación y el crecimiento. Habida cuenta de la gran afluencia de capital, a los directores les preocupaba que la velocidad de la desinflación en la región estuviera decayendo; subrayaron que las autoridades tienen que administrar con prudencia los ingresos generados por las exportaciones de petróleo y de productos básicos y al mismo tiempo flexibilizar más los tipos de cambio.

En Oriente Medio, el fuerte crecimiento de los países exportadores de petróleo estuvo apuntalado por el aumento de los ingresos provenientes de las exportaciones petroleras, políticas financieras acertadas y los progresos logrados en la reforma estructural. Los directores instaron a las autoridades a aprovechar la oportunidad que brindan los altos precios del combustible para seguir adelante con las medidas que se necesitan para mejorar las perspectivas de crecimiento y empleo a mediano plazo y atenuar los factores de vulnerabilidad, tales como el alto nivel de deuda pública en algunos países. El aumento del gasto público en desarrollo del capital humano o en infraestructura, que tiene una alta rentabilidad, sumado a una aceleración de las reformas estructurales, podría poner a estas economías en la senda de mayor crecimiento sostenido y, al crear trabajo, podría contribuir a mejorar los resultados en el ámbito social. Los países de la región que no producen petróleo también se beneficiaron del efecto positivo de las reformas nacionales, así como del pujante crecimiento de los países exportadores de petróleo.

África subsahariana experimentó el crecimiento más vigoroso en un decenio, cimentado por la solidez de la economía mundial, los altos precios del petróleo y de algunos otros productos básicos, las mejores políticas macroeconómicas y los avances en la aplicación de reformas estructurales. Los directores opinaron que las perspectivas de crecimiento en la región eran en general favorables, pero advirtieron de una serie de riesgos que se cierne sobre este panorama. Una economía mundial menos benigna y otra depreciación marcada del dólar de EE.UU. serían perjudiciales para unos cuantos países. El aumento de los precios del petróleo beneficiaría solo a ciertos países, en tanto que muchos tendrán que ajustarse a la eliminación de los contingentes del comercio de textiles a nivel mundial. Para que los mejores resultados logrados por esta región se mantengan, los directores exhortaron a los gobiernos a continuar el proceso de reforma fomentando la inversión del sector privado, el desarrollo de la infraestructura y el fortalecimiento de las instituciones (más transparencia, mejor gestión de gobierno y derechos de propiedad). Dirigieron un llamamiento a la comunidad internacional para que apoye estas políticas con mayor ayuda y alivio de la deuda y un mejor acceso al mercado.

Informe sobre la estabilidad financiera mundial

Informe de agosto de 2004

En las deliberaciones del Directorio Ejecutivo de agosto de 2004 sobre los mercados financieros mundiales3, los directores expresaron satisfacción por el afianzamiento de la estabilidad financiera mundial y de los principales intermediarios financieros. La combinación de un crecimiento económico mundial más amplio y expectativas de niveles bajos de inflación creó un entorno propicio para los mercados financieros. El firme crecimiento económico potenció las ganancias de las empresas y los bancos, facilitó un mayor fortalecimiento de los balances y mejoró la calidad del crédito. Al mismo tiempo, la disminución de la presión inflacionaria contribuyó a la estabilidad y a que en los principales mercados de bonos los rendimientos sean relativamente bajos. Esta situación también benefició a los mercados emergentes, donde mejoraron las perspectivas de crecimiento y la calidad del crédito y aumentó la disponibilidad de financiamiento externo a un costo relativamente bajo.

Sin embargo, los directores citaron varios riesgos importantes que podían ensombrecer las perspectivas:

  • Una subida imprevista de la inflación podría alterar los supuestos del mercado con respecto al probable ritmo de la contracción y provocar turbulencia en el mercado.

  • La potencial inestabilidad del mercado debida a la persistencia de grandes desequilibrios externos a escala mundial.

  • Los países de mercados emergentes podrían estar expuestos a crisis externas en el futuro. Estos países deberían aprovechar la buena coyuntura de financiamiento para reforzar su capacidad de recuperación e impulsar reformas estructurales que estimulen el crecimiento. Las medidas para reducir la deuda pública a niveles manejables y mejorar su estructura siguen siendo cuestiones de suma prioridad en muchos países emergentes.

Los ingentes flujos hacia los fondos de inversión de alto riesgo en años recientes, sobre todo los provenientes de inversionistas institucionales, indican la importancia de esos fondos como grupos de inversión en los mercados financieros mundiales. En los últimos años ha mejorado la gestión del riesgo de incumplimiento de la contraparte que realizan los principales bancos y los corredores de efectos de primera clase con respecto a los fondos de inversión de alto riesgo, y el nivel de apalancamiento de esos fondos se ha situado en niveles relativamente moderados. No obstante, los directores convinieron en que sería útil contar con más información sobre tales fondos y sus actividades en el mercado para comprender mejor cómo este grupo de inversionistas podría influir en la estabilidad del mercado.

Al examinar el análisis del personal técnico del FMI sobre el sector de los fondos de pensiones, los directores señalaron que el tamaño y el crecimiento previsto de dichos fondos hacían evidente la importancia cada vez mayor de los mercados internacionales de capital y la estabilidad financiera y su papel como inversionista institucional a largo plazo.

Reconocieron que en cada país es diferente la forma en que las pensiones estatales, los planes de pensiones de las empresas y los sistemas de ahorro privado aportan a las pensiones de jubilación. Entre los planes de pensiones de las empresas, los sistemas bien concebidos de prestaciones definidas, de aportaciones definidas o híbridos podían seguir siendo útiles para incentivar el ahorro eficiente para la jubilación.

Si bien la desaceleración del mercado en 2000–02 dejó al descubierto los factores de vulnerabilidad a largo plazo de muchos fondos de pensiones, la reciente recuperación parcial de los coeficientes de financiamiento brindó una oportunidad para que las autoridades adoptaran medidas para promover mejores prácticas de gestión del riesgo y estrategias de financiamiento más estables. Los directores señalaron que los empleadores y los gobiernos habían adquirido más conciencia de las dificultades de financiamiento de los sistemas de pensiones debidas al envejecimiento de la población y de los riesgos de inversión inherentes a los planes de pensiones basados en la capitalización. Subrayaron la importancia de que se comuniquen de forma eficaz las dificultades relativas a las pensiones y las prioridades en materia de políticas para garantizar que sectores amplios del público puedan entender y apoyar las reformas.

El Directorio Ejecutivo abordó el tema de los países de mercados emergentes como exportadores netos de capital, a la luz de la idea tradicionalmente aceptada de que el capital por lo general fluye de los mercados maduros en los que abunda el capital hacia los emergentes en los que escasea. Los directores indicaron que la tendencia de los mercados emergentes a convertirse en exportadores netos de capital durante 2002–04 estuvo vinculada a un incremento sin precedentes de sus reservas internacionales netas. Esto, a su vez, fue el resultado de la aplicación de políticas que promovieron el crecimiento a partir de las exportaciones, respaldadas por tipos de cambio competitivos. Los directores reconocieron las dificultades que supone establecer un parámetro de referencia general sobre el nivel adecuado de reservas internacionales, en vista de las circunstancias y los factores de vulnerabilidad de cada pías. Opinaron que las autoridades deben seguir estudiando otros métodos para protegerse contra los cambios bruscos de sentido de los flujos de capital—como reformas del sector financiero y el desarrollo de los mercados de valores locales—y medidas para mejorar la gestión de las reservas internacionales.

Los directores pidieron a los países de mercados emergentes que establezcan un historial de políticas y reformas sólidas para reforzar sus rendimientos, ajustados en función de los riesgos, con el fin de captar afluencias estables de fondos. Asimismo, una solución ordenada de los desequilibrios mundiales en cuenta corriente contribuiría a crear un entorno propicio para el flujo sostenido de capitales privados hacia los mercados emergentes.

India

El diálogo de política económica entre las autoridades de India y el FMI en el ejercicio 2005 resaltó la necesidad de avanzar rápidamente en la ejecución de una amplia gama de reformas que permitiría que el país se beneficie de los recientes logros y concrete sus ambiciosos objetivos, sobre todo en lo que atañe a la creación de empleos y la reducción de la pobreza. El FMI instó a las autoridades a aplicar un ajuste fiscal, evitar las presiones inflacionarias, acelerar la liberalización comercial y la reforma del mercado laboral y continuar la apertura del sector financiero.

Las autoridades están tomando medidas para abordar estos asuntos y se han comprometido a alcanzar los objetivos de la ley de responsabilidad fiscal a mediano plazo. India adoptó acertadamente una política monetaria restrictiva, redujo los aranceles, abrió sectores importantes a la inversión extranjera directa y anunció de qué manera logrará la reforma bancaria. Por primera vez, India estuvo de acuerdo este año en la publicación del informe del personal técnico del FMI sobre las consultas del Artículo IV.

Además, el país participó en el estudio piloto del FMI sobre inversión pública, que hizo hincapié en la necesidad de incrementar el ahorro público, continuar mejorando la gestión del programa de inversión pública, fortalecer los mercados de capital, hacer frente a los riesgos normativos que limitan la participación privada y mejorar la contabilidad y la declaración de obligaciones que se asemejan a una deuda surgidas en el contexto de programas fuera del presupuesto para el financiamiento de la infraestructura.

India también recibió asistencia técnica del Departamento de Finanzas Públicas para la creación de una base de datos fiscales y registro de deudas de los estados, lo que será crucial para que las autoridades puedan formular un programa para la reforma fiscal a nivel de los estados. El FMI destacó la necesidad de crear capacidad para consolidar las cuentas de los estados a corto plazo y de adoptar un sistema de gestión financiera integral y computarizado a mediano plazo.

Actividades de India y el FMI en el ejercicio 2005
Diciembre de 2004Misión de asistencia técnica del FMI para elaborar la base de datos fiscales de los estados.
Enero de 2005El Directorio Ejecutivo del FMI concluye la consulta del Artículo IV.
Marzo de 2005Visita de Rodrigo de Rato, Director Gerente del FMI.
Abril de 2005Publicación de un documento del Directorio sobre inversión pública y política fiscal y las enseñanzas extraídas de los estudios de países.

Informe de marzo de 2005

En sus deliberaciones sobre los mercados financieros en marzo de 20054, los directores se mostraron complacidos por el fortalecimiento del sistema financiero en los seis meses previos, respaldado por un firme crecimiento económico mundial y continuas mejoras en los balances de los sectores empresarial, financiero y de hogares en muchos países. Las perspectivas de que se mantuviera la estabilidad financiera se basaban en el panorama aún favorable de la economía mundial y el creciente grado de complejidad del mercado financiero, que ha ayudado a distribuir los riesgos. Sin embargo, el nivel bajo de las tasas de interés a largo plazo y de los diferenciales de crédito podrían ocultar factores de vulnerabilidad subyacentes y encerrar riesgos de un vuelco en el mercado, sobre todo en el caso de las entidades soberanas y de las empresas menos solventes. Si bien se preveía que estos riesgos en general fueran manejables en vista de la solidez de las instituciones financieras, los directores hicieron hincapié en la necesidad de seguir realizando un seguimiento estricto y aplicando medidas oportunas.

Durante el ciclo de incremento de las tasas de interés se mantuvo el orden en los mercados maduros, gracias a las estrategias de los principales bancos centrales para hacer cada vez más transparente la comunicación. La abundante liquidez mundial y la mejora de la calidad del crédito mantuvieron los rendimientos de los bonos de los mercados maduros y la volatilidad de los mercados financieros en niveles bajos. Otros factores que contribuyeron a los rendimientos relativamente bajos de los bonos a largo plazo fueron las expectativas de que la inflación se mantuviera bajo control, la escasa demanda de crédito neto por parte de las empresas y la creciente demanda de bonos a largo plazo por parte de los fondos de pensiones y las compañías de seguros. Desde una óptica más general, las bajas tasas de interés a corto plazo incentivaron a los inversionistas a utilizar el apalancamiento y a asumir más riesgos en busca de rendimientos, y el resultado ha sido la valorización de los activos y la compresión de los diferenciales de crédito.

Los directores señalaron que las mejoras en los balances de las empresas en los mercados maduros y la búsqueda de rendimientos estimularon a los inversionistas a incrementar su exposición al riesgo de crédito. Esto contribuyó a la contracción de los diferenciales de los bonos empresariales y, quizás, una menor selectividad de los inversionistas. El crecimiento de los mercados de instrumentos derivados sobre créditos facilitó el intercambio y la cobertura de los riesgos de crédito, pero muchos directores reconocieron que el crecimiento de esos mercados podría exponer a ciertos inversionistas a la posibilidad de sufrir pérdidas sobre posiciones apalancadas, que podrían verse exacerbadas por potenciales problemas de liquidez.

En cuanto a los mercados financieros emergentes, aparte de las mejoras en los parámetros fundamentales de la economía en muchos de estos países, otros factores que determinaron la evolución reciente fueron la abundante liquidez y la búsqueda de rendimientos. Los diferenciales de la deuda de los mercados emergentes se redujeron casi a niveles sin precedentes, y la preferencia de los inversionistas por activos financieros de mercados emergentes se incrementó notablemente. En general, los directores estimaron que las perspectivas de financiamiento de los mercados emergentes seguirían siendo sólidas, gracias a la coyuntura propicia del mercado financiero y a las nuevas mejoras en la calidad crediticia de los prestatarios de los mercados emergentes.

Con respecto a los riesgos, los directores señalaron que el largo período de alta liquidez y baja volatilidad puede haber generado un cierto exceso de confianza entre los inversionistas, y que la reducción de la inflación y de las primas de riesgo ha dejado un margen de error pequeño en lo que se refiere a la valoración de los activos. En este contexto, es preciso seguir vigilando el riesgo de que las tasas de interés a largo plazo suban abruptamente. No existe un evento en particular que pueda desencadenar tal subida, pero la mayoría de los directores advirtieron de la posibilidad de una combinación o correlación de eventos. Citaron los riesgos de que se produzca un ajuste desordenado de los desequilibrios mundiales—quizá relacionado con un proceso de diversificación en que los inversionistas internacionales eviten las tenencias en dólares de EE.UU.—, así como la posibilidad de un aumento imprevisto de la inflación, debido sobre todo a los precios del petróleo y de otros productos básicos.

Para afianzar la estabilidad financiera mundial y moderar los posibles riesgos, los directores consideraron varias medidas; concretamente, la necesidad de mancomunar esfuerzos y adoptar políticas creíbles que le permitan al mercado tener más confianza en que los desequilibrios mundiales se reducirán de forma ordenada. En el ámbito microeconómico, los organismos supervisores y de control tuvieron que vigilar el perfil de riesgo de los intermediarios financieros y su exposición al riesgo de sacudidas bruscas en los precios del mercado. Las autoridades de los países de mercados emergentes deben seguir adoptando políticas macroeconómicas prudentes que alivien las necesidades de financiamiento, aprovechando al mismo tiempo la coyuntura propicia para satisfacer sus necesidades de financiamiento externo, mejorar la estructura de su deuda y seguir fomentado el desarrollo de los mercados financieros locales. Además, las reformas estructurales para mejorar las perspectivas de crecimiento siguen siendo un instrumento esencial para reducir las razones deuda/PIB a niveles más manejables.

Los directores también analizaron las consecuencias de transferir el riesgo del sector financiero a los hogares y la orientación de las finanzas de las empresas en los mercados emergentes. La evolución de la situación financiera de los particulares en varias jurisdicciones reportó diversos beneficios a los hogares, tales como un crecimiento sustancial del patrimonio neto en relación con el ingreso, respaldado por las ganancias de capital. Paralelamente, la sustitución gradual de los depósitos bancarios y de ahorro por activos más sensibles a la evolución de los mercados también los ha expuesto a un mayor riesgo de mercado. Las reformas previstas en las prestaciones de jubilación públicas y privadas podrían partir del supuesto de que en adelante los hogares tendrán una mayor responsabilidad en el manejo de sus finanzas. Estas reformas, aparte de ofrecer ventajas, como la posibilidad de transferir los planes de pensiones de aportes definidos o híbridos y la reducción de algunos riesgos, también han incrementado la exposición directa de los hogares a los riesgos de inversión, mercado y, quizás el más grave, longevidad.

Los directores en general indicaron que a los gobiernos les corresponde elaborar estrategias de comunicación para informar a los hogares acerca de los desafíos que entraña la jubilación y coordinar con el sector privado la forma de brindar información sobre temas financieros. Señalaron la importancia de redoblar esfuerzos para mejorar la recopilación, puntualidad y comparabilidad de los datos sobre el sector de los hogares a efectos de evaluar la forma en que el riesgo financiero se distribuye en el sistema financiero y, en particular, el perfil de riesgo de los hogares.

Al analizar un estudio del personal técnico sobre las finanzas de las empresas en los mercados emergentes, los directores observaron que no estaba claro si la reducción del crédito interno a las empresas (excepto en China e India) obedecía a menores necesidades de financiamiento externo o a limitaciones en las fuentes de financiamiento. No obstante, los directores hicieron un llamamiento a los mercados emergentes para que continúen en su empeño por mejorar el marco institucional para facilitar el acceso de las empresas al financiamiento mediante la emisión de acciones en condiciones adecuadas. Señalaron la necesidad de corregir deficiencias en la forma de adoptar y hacer cumplir principios ampliamente aceptados relacionados con la gestión de gobierno, la divulgación y la transparencia de las empresas, y reconocieron también la necesidad de tener en cuenta las circunstancias jurídicas e institucionales de cada país y el grado de desarrollo del mercado. La evaluación de los factores de fragilidad financiera del sector empresarial fue un tema de trascendencia, dada la mayor importancia que han cobrado las empresas en relación con las entidades soberanas en los mercados internacionales y los riesgos que entrañaría un eventual deterioro de las condiciones del mercado.

Evolución del mercado del petróleo

Ante la rápida escalada de los precios del petróleo—que subieron más del 30% en 2004 y otro 35% entre el final de 2004 y mediados de marzo de 2005—el Directorio realizó un seminario en marzo de 2005 para analizar la evolución del mercado5. Los precios alcanzaron niveles sin precedentes en términos nominales, pero en términos reales se situaron muy por debajo de los máximos registrados en los años setenta. Si bien los directores reconocieron que las perspectivas de los precios eran muy inciertas, la opinión preponderante era que parte del alza reciente de los precios probablemente sería permanente. Asimismo, teniendo en cuenta el fuerte aumento de la demanda y los posibles shocks en la oferta, los directores coincidieron en general en que la actual capacidad escasa de producción excedentaria agravaba el riesgo de una mayor volatilidad de los precios.

En cuanto a la inversión en nueva capacidad de producción petrolera, muchos directores opinaron que el actual nivel bajo de capacidad de producción excedentaria y el fuerte incremento de la demanda hacen necesario un aumento de la inversión en nueva capacidad productiva. Sin embargo, otros directores recordaron casos pasados de inversión excesiva y precios muy bajos, y señalaron además que había otros factores, además de las limitaciones de capacidad, que estaban contribuyendo al alza de los precios. Los directores estimaron que un aumento duradero de los precios estimularía la inversión, pero por otro lado citaron una serie de otros factores que inciden en dicha actividad: los altos costos iniciales de la inversión, el largo plazo necesario para obtener beneficios, las incertidumbres inherentes al pronóstico de precios a largo plazo y los riesgos geopolíticos. Los directores convinieron en que los países miembros debían procurar eliminar los obstáculos excesivos a la inversión. También destacaron la importancia de realizar inversiones adecuadas en la refinación y en otras actividades de transporte y comercialización del petróleo, donde persisten las rigideces estructurales.

Los directores coincidieron, en general, en que la reciente alza de los precios del petróleo no había repercutido demasiado en la economía mundial y que las perspectivas seguían siendo favorables; además, los precios del crudo aún se situaban muy por debajo de los máximos históricos en términos reales. Atribuyeron este efecto relativamente limitado, en parte, a la constante disminución del uso del petróleo en el consumo y en la producción, sobre todo en las economías avanzadas, así como a la mayor credibilidad del marco de política macroeconómica de los países. Los directores se mostraron complacidos por el hecho de que muchos países en desarrollo importadores de petróleo fueran capaces de responder a las subidas de los precios sin sufrir consecuencias excesivamente gravosas, recurriendo para ello a una combinación de ajustes, uso de reservas y financiamiento externo. Empero, el efecto en otros países en desarrollo importadores de petróleo sí fue significativo. Por lo tanto, los directores subrayaron la necesidad de permanecer alerta, sobre todo si los precios aumentaran aún más.

Los directores recomendaron que las medidas que tomen los países exportadores de petróleo deberían tener en cuenta su situación macroeconómica, el volumen de los ingresos extraordinarios provenientes del petróleo en relación con la economía, el tamaño de las reservas de crudo, el margen de liquidez, la situación de la deuda externa y la deuda pública y la capacidad para formular y poner en práctica programas de gasto adecuados. Pidieron a los países exportadores de petróleo que procedan con prudencia ante el futuro incierto de los precios del crudo, y subrayaron la importancia que debe tener la transparencia y la rendición de cuentas en la gestión de los ingresos provenientes del petróleo (en el capítulo 2 se analiza el borrador de la guía de transparencia del ingreso proveniente de los recursos naturales del FMI [Draft Guide on Resource Revenue Transparency]). Por su parte, los países importadores de petróleo deben seguir respondiendo al alza de los precios del crudo con un conjunto de medidas para aumentar el financiamiento externo, utilizar las reservas y realizar ajustes, permitiendo, por ejemplo, la depreciación del tipo de cambio real. Los directores estuvieron de acuerdo en que el FMI debe seguir dispuesto a financiar temporalmente la balanza de pagos para complementar, cuando sea conveniente, las medidas de ajuste de los países.

Los directores señalaron que la estabilidad de los mercados petroleros es conveniente para la prosperidad mundial, y subrayaron la importancia de establecer un diálogo más estrecho entre consumidores y productores. En tal sentido, coincidieron en que se debe mejorar la puntualidad, la exactitud y el alcance de los datos sobre la oferta y la demanda de petróleo, incluida la información sobre existencias. Indicaron que tales mejoras podrían ayudar a aminorar la incertidumbre y la volatilidad de los precios, así como a agilizar el proceso de toma de decisiones de los productores y consumidores. Los directores concordaron en que el FMI debe seguir respaldando los esfuerzos de los organismos internacionales encargados de recopilar datos sobre el mercado petrolero y recomendaron que la institución esté representada en las reuniones de dichos organismos. La función de apoyo del FMI seguirá consistiendo en brindar asistencia técnica para reforzar el marco institucional de los países miembros, incluidas las leyes y la organización de las estadísticas. Los directores convinieron en que el FMI debe seguir alentado a los países miembros para que aceleren su participación en las iniciativas relativas a los datos.

Muchos directores también destacaron la importante contribución que los países podrían hacer a la estabilidad del mercado petrolero adoptando medidas para limitar la demanda de productos petroleros. Tales medidas comprenden políticas para mejorar la eficiencia en el suministro de energía, promover la conservación de energía y el uso de combustibles alternativos y ayudar a que los precios al por menor reflejen fielmente los precios internacionales. En este contexto, los precios de los productos del petróleo, incluidos los impuestos y los cargos específicos sobre el consumo, deben reflejar no solo los costos de mercado sino también los costos sociales que pueden derivarse de su uso. Los directores estimaron que, si corresponde, estas medidas deben incluir también redes adecuadas de protección social.

Supervisión en el plano nacional

Para realizar la supervisión de los países de conformidad con el Artículo IV, el FMI envía de forma regular equipos de funcionarios a los países miembros. Las consultas oficiales del Artículo IV suelen llevarse a cabo una vez al año (con menor frecuencia en el caso de ciertos países), realizándose a menudo visitas informales del personal técnico en el ínterin. El equipo recopila datos económicos y financieros y analiza con el gobierno y las autoridades del banco central lo sucedido en el plano económico desde la última consulta y las políticas del país en los ámbitos cambiario y monetario, fiscal, financiero y estructural. El equipo también puede reunirse con grupos no oficiales—como legisladores, sindicatos, catedráticos y representantes de los mercados financieros—para obtener su opinión sobre la situación económica. Hacia el final de la visita, el equipo elabora un resumen de sus conclusiones y recomendaciones en materia de política y lo deja en manos de las autoridades, quienes tienen la opción de publicarlo.

Una vez de regreso en Washington, los funcionarios redactan un informe en el que se describen la situación económica y las conversaciones con las autoridades y se evalúa la orientación de la política económica del país. El Directorio Ejecutivo examina el informe y elabora un resumen de las deliberaciones. Las consultas sirven para que el FMI determine los aspectos fuertes y débiles de las políticas, señale posibles factores de vulnerabilidad y, si es necesario, asesore a los países con respecto a las medidas correctivas adecuadas. Si el país está de acuerdo, el texto completo del informe de la consulta del Artículo IV se da a conocer, junto con una nota de información al público que comprende los antecedentes y un resumen de las deliberaciones del Directorio. El país puede elegir publicar solamente la nota de información al público. En el ejercicio 2005, el Directorio Ejecutivo realizó 130 consultas del Artículo IV (véase el cuadro 1.1). (Todas las notas de información al público que figuran en el sitio del FMI en Internet corresponden a informes de la consulta del Artículo IV aprobados para publicación.)

Cuadro 1.1Consultas del Artículo IV concluidas en el ejercicio 2005
PaísReunión del

Directorio
Nota de

información

al público
Publicación del

informe del

personal
Afganistán, Estado Islámico del19-I-200527-I-20054-II-2005
Albania28-II-200510-III-200510-III-2005
Alemania25-X-20042-XI-20042-XI-2004
Angola4-III-2005
Antigua y Barbuda15-XI-200422-XI-200424-XI-2004
Arabia Saudita22-XII-200412-I-2005
Argelia12-I-200528-I-200515-II-2005
Armenia1-XII-200410-XII-200417-XII-2004
Australia27-X-20048-XI-20048-XI-2004
Austria2-VIII-20044-VIII-20045-VIII-2004
Azerbaiyán22-XII-200421-I-200521-I-2005
Bahrein14-VI-200424-VIII-2004
Barbados3-V-200414-V-200426-V-2004
Belarús7-V-200419-V-200419-V-2004
Bélgica18-II-20053-III-20053-III-2005
Benin6-X-200412-XI-200424-XI-2004
Brasil21-III-200525-III-2005
Brunei Darussalam21-V-200423-IX-2004
Bulgaria14-VI-200418-VI-200428-VI-2004
Camboya13-IX-200427-IX-200422-X-2004
Camerún22-IV-200529-IV-2005
Canadá16-II-200529-III-200529-III-2005
Chile4-VIII-20045-VIII-200413-IX-2004
China28-VII-200425-VIII-20045-XI-2004
Chipre18-II-200522-III-200522-III-2005
Colombia29-IV-20059-V-20059-V-2005
Congo, República del10-VI-200422-VII-20042-VIII-2004
Corea21-I-20054-II-200511-II-2005
Costa Rica2-VII-200419-VIII-200420-IX-2004
Croacia4-VIII-200412-VIII-200412-VIII-2004
Dinamarca2-VIII-20046-VIII-20046-VIII-2004
Ecuador26-VII-200412-VIII-2004
Egipto24-V-200412-VII-2004
El Salvador31-I-200514-II-2005
Emiratos Árabes Unidos28-V-200429-VI-29-200429-VI-2004
Eritrea3-IX-20049-II-2005
Eslovenia7-V-200424-V-200424-V-2004
España9-II-200517-II-200517-II-2005
Estados Unidos23-VII-200430-VII-200430-VII-2004
Estonia8-XI-200411-XI-200411-XI-2004
Etiopía13-IX-200431-I-200531-I-2005
Fiji23-VIII-200414-IX-2004
Filipinas7-III-200520-III-200521-III-2005
Finlandia28-I-20057-II-20057-II-2005
Francia20-X-20043-XI-20043-XI-2004
Gabón28-III-200526-IV-20053-V-2005
Grecia2-II-20059-II-20059-II-2005
Guinea27-VIII-20043-X-20047-XII-2004
Guinea-Bissau19-XI-200410-XII-200411-III-2005
Guinea Ecuatorial25-IV-20056-V-20056-V-2005
Guyana24-I-200511-III-2005
Honduras28-III-200513-IV-2005
Hong Kong, RAE de2-II-200521-II-200521-II-2005
Hungría10-V-200424-V-200424-V-2004
India24-I-20053-II-200510-III-2005
Indonesia3-V-20049-V-20042-VII-2004
Irán, República Islámica del10-IX-200427-IX-200427-IX-2004
Irlanda29-X-20044-XI-20044-XI-2004
Islas Salomón16-VII-200412-VIII-200412-VIII-2004
Israel21-III-200529-III-200518-IV-2005
Italia7-II-20059-II-200510-II-2005
Jamaica2-VIII-200416-VIII-200416-VIII-2004
Japón28-VII-200411-VIII-200411-VIII-2004
Kazajstán21-VII-200420-IX-200428-X-2004
Kenya20-XII-2004
Kuwait25-IV-200513-V-2005
Letonia4-VIII-20046-VIII-200416-VIII-2004
Líbano7-V-20047-VII-2004
Liberia20-IV-2005
Libia28-I-20058-III-20058-III-2005
Lituania23-III-200531-III-200531-III-2005
Malasia7-II-200514-III-2005
Malawi29-X-200424-XI-20046-XII-2004
Maldivas24-V-200423-VII-2004
Marruecos5-V-200412-V-20049-VI-2004
Mauricio21-VII-200425-VIII-2004
México18-X-200423-XII-200423-XII-2004
Micronesia, Estados Federados de25-II-200522-III-200522-III-2005
Moldova7-II-200517-II-200517-II-2005
Myanmar25-III-2005
Namibia14-II-20059-III-200511-III-2005
Níger28-VI-200419-VII-200424-VIII-2004
Nigeria16-VII-20043-VIII-20046-VIII-2004
Omán8-X-2004
Países Bajos8-IX-200417-IX-200422-IX-2004
Pakistán1-XII-200420-XII-200420-XII-2004
Panamá23-III-200512-IV-2005
Papua Nueva Guinea2-VI-200410-XI-200410-XI-2004
Paraguay30-VII-200416-IX-200418-II-2005
Polonia12-VII-200426-VII-200426-VII-2004
Qatar14-III-2005
Reino Unido2-III-20058-III-20058-III-2005
República Checa6-VIII-200417-VIII-200417-VIII-2004
República Democrática Popular Lao29-XI-200412-I-200512-I-2005
República Eslovaca11-II-200517-II-20052-III-2005
República Kirguisa19-XI-200414-I-200510-II-2005
Rumania7-VII-200427-VII-200427-VII-2004
Rusia, Federación de1-IX-200430-IX-200430-IX-2004
Rwanda6-X-200416-XI-20043-XII-2004
Saint Kitts y Nevis15-XI-2004
San Marino28-VII-20044-VIII-200413-VIII-2004
San Vincente y las Granadinas5-V-200419-V-2005
Santa Lucía5-V-200415-XI-20048-XII-2004
Senegal7-III-2005
Seychelles21-I-2005
Sierra Leona12-XI-200419-I-200524-I-2005
Singapur7-II-200528-IV-200528-IV-2005
Sudáfrica3-IX-20042-XII-20042-XII-2004
Sudán29-IV-2005
Suecia4-VIII-20049-VIII-20049-VIII-2004
Suiza2-VI-200418-VI-200418-VI-2004
Suriname25-III-200520-IV-200525-IV 25-2005
Swazilandia18-II-2005
Tailandia1-IX-20041-XII-2004
Tanzanía6-VIII-20047-IX-20047-IX-2004
Tayikistán18-III-200525-III-200515-IV-2005
Timor-Leste16-VII-200412-X-200412-X-2004
Tonga23-VI-200429-VII-2004
Trinidad y Tabago22-X-20048-XII-20045-I-2005
Túnez27-X-20048-XI-200412-XI-2004
Turkmenistán4-VI-2004
Turquía30-VII-200410-VIII-2004
Ucrania25-X-200424-I-200524-I-2005
Uganda23-II-2005
Uzbekistán7-VI-2004
Vanuatu25-II-200511-III-200531-III-2005
Venezuela, República Bolivariana de13-IX-2004
Vietnam22-XI-20045-I-20054-V-2005
Yemen, República del14-III-200524-III-200523-III-2005
Zimbabwe7-VII-200417-IX-200417-IX-2004

Turquía

En el marco del programa anterior respaldado por el FMI, el gobierno aplicó ambiciosas políticas macroeconómicas y estructurales, sentando las bases para los logros económicos sostenidos en el ejercicio 2005, y se prevé que el nuevo programa trienal contribuirá a consolidar lo que se ha alcanzado.

En 2004, el crecimiento económico registró un nivel impresionante del 10%. Para contener la deuda pública y el déficit en cuenta corriente, el gobierno excedió su meta presupuestaria y aseguró un superávit primario del 7% del PNB, lo que redujo la carga de la deuda pública al 63% del PNB, casi 30 puntos porcentuales menos que después de la crisis de 2000–01. La hábil conducción de la política monetaria por el banco central redujo la tasa de inflación a un solo dígito, el nivel más bajo registrado en una generación. Después de este logro, el Banco Central de Turquía anunció que en 2006 comenzará a fijar metas explícitas de inflación. En enero de 2005, las autoridades crearon la nueva libra turca, al eliminar seis ceros de la moneda anterior. Como parte del nuevo programa respaldado por el FMI, el gobierno también ha emprendido importantes reformas de administración tributaria, seguridad social y legislación bancaria, entre otras. Estas reformas estructurales fortalecerán el marco institucional de Turquía y sustentarán las perspectivas de crecimiento a mediano plazo.

Como consecuencia de estos logros y de las importantes entradas de capital, el mercado financiero ha registrado resultados impresionantes. Las tasas de interés de referencia de los bonos cayeron muy por debajo del 20%, después de haber alcanzado 25% a fines de abril de 2004; los diferenciales de los bonos externos disminuyeron considerablemente; el mercado bursátil alcanzó niveles sin precedentes y la libra sigue siendo sólida.

Actividades de Turquía y el FMI en el ejercicio 2005
Mayo de 2004Visita de Anne O. Krueger, Primera Subdirectora Gerente del FMI.
Julio de 2004El Directorio Ejecutivo concluye la octava revisión de los resultados económicos de Turquía en el marco del acuerdo de derecho de giro y de la consulta del Artículo IV.
Abril de 2005Visita de Rodrigo de Rato, Director Gerente del FMI, quien pronunció un discurso ante el Segundo Consejo Consultivo de Inversiones de Estambul.

Para complementar estos exámenes sistemáticos y regulares de los países miembros, el Directorio Ejecutivo evalúa las condiciones y políticas económicas de los países que han recibido créditos del FMI y celebra con frecuencia reuniones informales para analizar la evolución económica de los distintos países. Las evaluaciones voluntarias en el marco del Programa de evaluación del sector financiero (véase el capítulo 2) son otro aporte a la supervisión de los países que realiza el FMI.

En el examen bienal de la supervisión que realizó en julio de 2004, el Directorio Ejecutivo coincidió en que las consultas del Artículo IV con los países miembros del FMI que tienen una importancia sistémica o regional deberán abordar más a fondo el efecto transfronterizo de su situación y políticas económicas. En términos más generales, los directores acordaron que las consultas deberán vincular de forma más explícita los resultados económicos con la coyuntura económica y financiera mundial y reforzar el análisis de vulnerabilidad a los riesgos económicos y financieros mundiales propia de cada país. (El examen bienal se analiza en detalle en el capítulo 2.)

Supervisión regional

Para reforzar la supervisión regional, el FMI ha venido estudiando más a fondo las uniones monetarias regionales y está prestando más atención a la incidencia regional de la evolución de la economía y las cuestiones de política económica. Se espera que a partir de estas actividades sea posible, por ejemplo, comparar la evolución y las políticas económicas de toda una región y comprender mejor la forma en que los shocks se transmiten a escala regional.

África subsahariana

Como parte de este esfuerzo, el personal técnico del FMI ha empezado a presentar al Directorio Ejecutivo informes periódicos sobre la región. El primero de ellos trataba de África subsahariana y fue analizado por el Directorio en un seminario informal realizado en abril de 20056. Según el informe, titulado Regional Economic Outlook: Sub-Saharan Africa, el desafío más crítico que enfrenta la región consiste en sostener y acelerar el crecimiento económico. En el documento se indica que pese a su reciente repunte y a haber alcanzado el 5% en 2004—el nivel más alto de los últimos ocho años—, las tasas de crecimiento no son suficientes para cumplir el Objetivo de Desarrollo del Milenio de reducir la pobreza a la mitad para 2015 (véase el capítulo 4).

Unión Monetaria del Caribe Oriental (ECCU)

Para hacer frente a varios reveses—catástrofes naturales, el continuo debilitamiento de los acuerdos de comercio preferencial sobre bananas y azúcar, la desaceleración de la actividad en los centros financieros offshore, la desaceleración de la economía mundial y las secuelas remanentes del 11 de septiembre—los países de la ECCU adoptaron políticas de expansión fiscal para estimular el crecimiento. No obstante, en muchos países estas medidas han implicado un rápido aumento de la deuda y un deterioro de las finanzas públicas.

En su análisis de la ECCU realizado el 5 de mayo de 20047, el Directorio instó a las autoridades regionales a afianzar la situación de las finanzas públicas y a reducir con prontitud la deuda, emprendiendo al mismo tiempo reformas para mejorar el entorno empresarial y la competitividad con el fin de dar un nuevo ímpetu al crecimiento.

Los directores hicieron hincapié en que, para moderar la vulnerabilidad de la región, se debe disminuir la dependencia de la agricultura tradicional, consolidar la situación fiscal subyacente y hacer más eficaz la supervisión financiera. También es importante reforzar la capacidad institucional de la región para atenuar los efectos de las catástrofes naturales. Los directores alentaron a las autoridades a garantizar que las políticas fiscales de los países sean coherentes con el régimen de caja de conversión de la región y aplaudieron los esfuerzos que se están realizando para que los países definan sus propios programas de estabilización.

Zona del euro

El Directorio Ejecutivo analizó las políticas económicas de la zona del euro en julio de 2004. Los directores observaron que las perspectivas a corto plazo son más alentadoras, pero señalaron que aún no se han abordado los problemas estructurales de larga data. Advirtieron que el impulso al crecimiento de la demanda interna, sobre todo en algunas de las economías más grandes, sigue siendo poco dinámico.

Los directores coincidieron en que la política monetaria había sido acertada, particularmente en vista de la inflación persistente registrada durante la fase descendente del ciclo. Opinaron que, en el futuro, la política monetaria debe seguir respaldando la recuperación de la demanda interna, siempre que las perspectivas de estabilidad de los precios a mediano plazo sean favorables. Si bien hay que vigilar muy de cerca las repercusiones del alza de los precios del petróleo y de las subidas de los impuestos indirectos y los precios administrados, la capacidad disponible en los mercados del trabajo y la continua moderación de los salarios han creado perspectivas favorables para la inflación. Por otro lado, los directores insistieron en que las nuevas presiones de apreciación del euro, debidas a los desequilibrios mundiales en cuenta corriente, siguen amenazando el cumplimiento de las proyecciones de crecimiento a mediano plazo.

Los directores reiteraron que es menester restablecer un consenso genuino para mantener un marco fiscal sólido y disciplinado, sobre todo en el contexto de los desafíos fiscales que plantea el rápido envejecimiento de la población. La mayoría de los directores opinó que la ausencia de un nuevo consenso para reformar el Pacto de Estabilidad y Crecimiento podría tener consecuencias graves para la Unión Económica y Monetaria y sus países miembros, ya que para muchos de ellos el pacto representa un compromiso externo que les permite mantener la disciplina fiscal. En tal sentido, y en vista de que la recuperación está cobrando impulso, los directores exhortaron a los Estados miembros a acelerar el ritmo de la consolidación fiscal.

En cuanto a las perspectivas de crecimiento, los directores indicaron que el principal desafío estructural de la zona del euro es fomentar el crecimiento a largo plazo y que la primera medida debe ser reforzar los incentivos al trabajo. Uno de los puntales clave de la estrategia para afianzar los sistemas de protección social en la mayoría de los países debe consistir en hacer retroceder la disminución a largo plazo en el uso de la mano de obra, reformando las ventajas tributarias y prolongando la vida activa de los trabajadores. Con respecto a los ámbitos de la reforma, los directores manifestaron satisfacción por los apreciables avances en la desregulación y la integración de los mercados de productos y los mercados financieros, pero instaron a redoblar los esfuerzos para liberalizar el sector de los servicios.

Los directores expresaron preocupación por la falta de ímpetu en las reformas, sobre todo en el ámbitos laboral y el régimen de pensiones. El desafío fundamental para toda la zona es impulsar las reformas estructurales a escala nacional adoptando un liderazgo más claro en la Unión Europea.

Los directores se mostraron complacidos por los nuevos esfuerzos de la Unión Europea para superar el estancamiento de la Ronda de Doha de negociaciones comerciales. La oferta reciente de la Unión Europea de eliminar gradualmente todas las subvenciones a las exportaciones agrícolas y limitar más las negociaciones sobre los cuatro temas de Singapur (comercio e inversiones, política de competencia, transparencia de la contratación pública y facilitación del comercio)—llamados así porque fue en la Conferencia Ministerial de Singapur de 1996 que los miembros de la OMC decidieron establecerlos como metas de trabajo—creó un incentivo nuevo y muy necesario para alcanzar un acuerdo sobre el marco de negociación. Los directores opinaron que sería conveniente complementar estos esfuerzos con una oferta multilateral de mayor alcance en cuanto al acceso a los mercados.

Unión Económica y Monetaria del África Occidental (UEMAO)

Al momento de las deliberaciones del Directorio Ejecutivo en octubre de 2004, el panorama económico de la región de la UEMAO estaba nublado por la crisis en Côte d’Ivoire, las presiones sobre la competitividad externa, el alza de los precios del petróleo y una invasión de langostas. Si bien no se ha registrado un deterioro sustancial de la competitividad de la región, los directores instaron a las autoridades a adoptar políticas macroeconómicas y reformas estructurales adecuadas para promover la eficiencia del sector exportador con miras a reforzar la competitividad externa y mejorar las perspectivas para lograr un crecimiento sostenido y reducir la pobreza.

El avance hacia la convergencia macroeconómica en el seno de la UEMAO perdió impulso y el compromiso político para liberalizar más el comercio se ha debilitado. Los directores insistieron en la necesidad de que todos los países tomen medidas concertadas y convincentes para cumplir con sus distintos compromisos regionales a efectos de lograr la convergencia económica y financiera y permitir que la región coseche los frutos de una mayor liberalización del comercio.

Los directores señalaron que el acuerdo monetario de la UEMAO ayudó a mantener la inflación en niveles bajos y a preservar la confianza en la moneda. Elogiaron la reciente decisión de eliminar la práctica de que el banco central financie los presupuestos nacionales, lo cual ha de incentivar la disciplina financiera. Para protegerse contra el consiguiente riesgo de acumulación de atrasos o de endeudamiento externo excesivo, fue necesario respetar estrictamente los límites impuestos por la UEMAO al respecto.

A pesar de la escasa integración de los mercados financieros de la UEMAO, los directores recomendaron que las autoridades avancen gradualmente en la formulación y ejecución de políticas monetarias basadas no tanto en metas nacionales sino más bien en metas para toda la región, una vez que se alivien las restricciones inherentes a la integración financiera. Los directores hicieron hincapié en que para fortalecer las instituciones de crédito es necesario consolidar el marco de supervisión reformando las normas y mejorando su cumplimiento. Por último, los directores se mostraron complacidos por la colaboración más estrecha entre la Comisión de la UEMAO y la Secretaría Ejecutiva de la Comunidad Económica de los Estados de África Occidental (CEDEAO) con miras a crear un solo mercado regional en la CEDEAO.

Véase la exposición sumaria del debate del Directorio (en inglés) en www.imf.org/external/pubs/ft/weo/2004/02/pdf/annex.pdf; el informe puede consultarse (en inglés) en www.imf.org/external/pubs/ft/weo/ 2004/02/index.htm.

Véase la exposición sumaria del debate del Directorio (en inglés) en www.imf.org/external/pubs/ft/weo/2005/01/pdf/annex.pdf; el informe puede consultarse (en inglés) en www.imf.org/external/pubs/ft/weo/ 2005/01/index.htm.

Véase la exposición sumaria del debate del Directorio (en inglés) en www.imf.org/external/pubs/FT/GFSR/2004/02/pdf/annex.pdf; el informe puede consultarse (en inglés) en www.imf.org/external/pubs/FT/GFSR/ 2004/02/index.htm.

Véase la exposición sumaria del debate del Directorio (en inglés) en www.imf.org/external/pubs/FT/GFSR/2005/01/pdf/annex.pdf; el informe puede consultarse (en inglés) en www.imf.org/external/pubsFT/GFSR/2005/01/index.htm.

El debate del Directorio se resume (en inglés) en la nota de información al público No. 05/48, www.imf.org/external/np/sec/pn/2005/pn0548.htm.

El texto completo del informe puede consultarse (en inglés) en www.imf.org/external/pubs/ft/AFR/REO/2005/eng/01/SSAREO.htm.

Véase un resumen del análisis (en inglés) en la nota de información al público No. 04/101, www.imf.org/external/np/sec/pn/2004/pn04101.htm.

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