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Capítulo 5. Reducción de la pobreza y alivio de la deuda en los países de bajo ingreso

Author(s):
International Monetary Fund
Published Date:
October 2002
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Reducir la pobreza en los países de bajo ingreso sigue siendo uno de los mayores desafíos de nuestros tiempos. En la comunidad internacional se ha forjado un consenso sin precedentes con respecto a la forma en que se debe proceder: es necesario adoptar una nueva estrategia de cooperación entre los países de bajo ingreso y la comunidad de donantes basada en la reciprocidad de la rendición de cuentas, incluido un mayor volumen de asistencia a los países que demuestren un firme compromiso con la reforma, y en una distribución más equitativa de los beneficios de la globalización. El FMI desempeña un papel central en esta tarea global y ha emprendido numerosas actividades en el último ejercicio para reforzar y fortalecer su respaldo a favor de los programas de reforma y desarrollo de los países de bajo ingreso.

El entorno económico mundial y el respaldo del FMI a los países de bajo ingreso

Durante el transcurso del año, se hizo evidente que la desaceleración económica en los países industriales estaba teniendo un efecto negativo en muchos países en desarrollo, incluidos los países miembros de bajo ingreso (los que están habilitados para recibir respaldo en el marco del servicio para el crecimiento y la lucha contra la pobreza (SCLP) y la Asociación Internacional de Fomento (AIF)). Tras los acontecimientos del 11 de septiembre, que exacerbaron la desaceleración, el FMI, junto con los países de bajo ingreso, procuró evaluar el efecto de la situación cíclica sobre las necesidades de financiamiento externo, y las medidas que debían aplicarse. El entorno mundial menos favorable afectó a los países de bajo ingreso principalmente a través de la disminución de los precios de los productos básicos no petroleros y la caída de los ingresos por concepto de viajes y turismo. Sin embargo, la reducción de los precios del petróleo contribuyó a atenuar los efectos de esas perturbaciones en los países importadores de petróleo, al igual que los sólidos marcos de política. En 2001, dentro de este grupo, los países de África al sur del Sahara que aplican una política económica por lo general sólida lograron mantener una tasa de crecimiento del PIB per cápita sustancialmente más elevada que la del conjunto de la región.

El análisis y las consultas preliminares parecían indicar que el impacto sobre las necesidades de financiamiento externo de muchos países de bajo ingreso había sido negativo pero manejable, y los funcionarios del FMI siguieron de cerca la situación manteniendo consultas permanentes, que para fines de 2001 habían incluido a las autoridades de más de 50 países de bajo ingreso. Por ahora estas necesidades adicionales se han satisfecho por medio de una combinación de medidas de ajuste de política y financiamiento suplementario de fuentes externas, incluida una pequeña ampliación del SCLP. Las perspectivas de los países en desarrollo para 2002 y 2003 dependerán fundamentalmente del alcance de la recuperación económica de los países industriales, las fluctuaciones de los precios de los productos básicos y del petróleo, y la aplicación de sólidos marcos de política económica. En este entorno incierto, el financiamiento concesionario de la comunidad de donantes y de las instituciones financieras internacionales, sobre todo a los países que aplican políticas acertadas, tendría un importante efecto amortiguador. El Director Gerente del FMI ha subrayado que el Fondo Monetario Internacional está dispuesto a brindar ayuda si surgen necesidades adicionales de financiamiento en 2002.

Para el conjunto de 2001, el FMI comprometió nuevos recursos para préstamos del servicio para el crecimiento y la lucha contra la pobreza por un monto sin precedentes de $2.700 millones; este aumento obedeció en parte a la aprobación de algunos nuevos acuerdos por montos considerables. Según las proyecciones, los nuevos compromisos en 2002 podrían ascender a $2.000 millones. De mantenerse un elevado nivel de compromisos en los próximos años, sería necesario considerar la posibilidad de movilizar nuevos recursos para subvenciones y préstamos en el marco del servicio para el crecimiento y la lucha contra la pobreza. Con respecto a las subvenciones necesarias para el mecanismo de asistencia de emergencia a países en etapa de posguerra, al 15 de abril de 2002 el FMI había recibido aportaciones (de Bélgica, los Países Bajos, Suecia, Suiza y el Reino Unido) suficientes para otorgar financiamiento a los países que actualmente se benefician del mecanismo y a la mayoría de los que podrían recurrir al mismo en el futuro (véase el capítulo 6).

Recuadro 5.1Objetivos de Desarrollo del Milenio

Para el año 2015, los 189 países miembros de las Naciones Unidas se han comprometido a cumplir los siguientes objetivos1:

  • Erradicar la pobreza extrema y el hambre: Reducir a la mitad el porcentaje de personas cuyos ingresos son inferiores a l dólar por día.

  • Lograr la enseñanza primaria universal: Velar por que todos los niños y niñas puedan terminar un ciclo completo de enseñanza primaria.

  • Promover la igualdad entre los géneros y la autonomía de la mujer. Eliminar las desigualdades entre los géneros en la enseñanza primaria y secundaria, preferiblemente para el año 2005, y en todos los niveles de la enseñanza para 2015.

  • Reducir la mortalidad infantil: Reducir en dos terceras partes la tasa de mortalidad de los niños menores de cinco años.

  • Mejorar la salud materna: Reducir la tasa de mortalidad materna en tres cuartas partes.

  • Combatir el VIH/SIDA, el paludismo y otras enfermedades. Detener y comenzar a reducir la propagación del VIH/SIDA. Detener y comenzar a reducir la incidencia del paludismo y otras enfermedades graves.

  • Garantizar la sostenibilidad del medio ambiente: Incorporar los principios de desarrollo sostenible en las políticas y los programas nacionales. Invertir la pérdida de recursos del medio ambiente. Reducir a la mitad el porcentaje de personas que carecen de acceso al agua potable. Mejorar considerablemente la vida de por lo menos 100 millones de habitantes de tugurios para el año 2020.

  • Fomentar una asociación mundial para el desarrollo: Desarrollar aún más un sistema comercial y financiero abierto, basado en normas, previsible y no discriminatorio (ello incluye el compromiso de lograr una buena gestión de los asuntos públicos y la reducción de la pobreza, en cada país y en el plano internacional); atender las necesidades especiales de los países de bajo ingreso, incluidos el acceso libre de aranceles y cupos para las exportaciones de dichos países, el programa mejorado de alivio de la deuda de los países pobres muy endeudados, la cancelación de la deuda bilateral oficial, y la concesión de una asistencia oficial para el desarrollo más generosa a los países que hayan mostrado su determinación de reducir la pobreza; atender las necesidades especiales de los países en desarrollo sin litoral y de los pequeños Estados insulares en desarrollo; encarar de manera general los problemas de la deuda de los países en desarrollo con medidas nacionales e internacionales a fin de hacer la deuda sostenible a largo plazo; en cooperación con los países en desarrollo, elaborar y aplicar estrategias que proporcionen a los jóvenes un trabajo digno y productivo; en cooperación con las empresas farmacéuticas, proporcionar acceso a los medicamentos esenciales en los países en desarrollo; en colaboración con el sector privado, velar por que se puedan aprovechar los beneficios de las nuevas tecnologías, en particular, los de las tecnologías de la información y de las comunicaciones.

1Cuando corresponda, el año base es 1990. Véase información más detallada sobre los Objetivos de Desarrollo del Milenio y el texto de la Declaración del Milenio de la Asamblea General de las Naciones Unidas en los sitios siguientes: www.un.org/milleniunuioals/index.htmlyww.develapmentgmls.com.

El FMI incrementa su respaldo a la estrategia mundial para reducir la pobreza

El enfoque basado en el documento de estrategia de lucha contra la pobreza (DELP) se diseñó como nexo para que los socios en el desarrollo, en los países y a escala internacional, pudiesen aunar esfuerzos en respaldo de la estrategia de crecimiento y reducción de la pobreza de los países. Se prevé que dicho enfoque, conjugado con la aplicación de políticas acertadas que fomenten la estabilidad macroeconómica, el alivio de la deuda en el marco de la Iniciativa reforzada para los países pobres muy endeudados (PPME) y el fortalecimiento de la capacidad por medio de asistencia técnica, permitirá a los países emprender una trayectoria de crecimiento sostenible y reducción de la pobreza, y alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio (véase el recuadro 5.1). El FMI ha actuado con diligencia durante el ejercicio para alcanzar estos objetivos, por medio del diálogo de política, el apoyo prestado en el marco del SCLP y la Iniciativa reforzada para los PPME, y la asistencia técnica para fortalecer la capacidad (véase más adelante). Paralelamente a estos esfuerzos, el personal y los Directorios Ejecutivos del FMI y del Banco Mundial concluyeron un examen conjunto del enfoque en que se basa el mecanismo de los DELP. Asimismo, los Directorios Ejecutivos del FMI y del Banco Mundial analizaron un estudio sobre las medidas necesarias para fortalecer el seguimiento del gasto público destinado a la reducción de la pobreza en los PPME. En ese estudio se proponen planes de acción para los países concertados con el personal del FMI y del Banco Mundial que contribuyan a reforzar la capacidad de los PPME para seguir la evolución a corto y mediano plazo del gasto público orientado a la reducción de la pobreza.

Por último, el FMI también patrocinó, en colaboración con el Banco Mundial, el Banco Asiático de Desarrollo y el Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo, una iniciativa para ayudar a los siete países de bajo ingreso de la Comunidad de Estados Independientes (CEI) a fomentar la reducción de la pobreza y la sostenibilidad de la deuda.

Examen del DELP

En el examen que efectuaron del proceso de los DELP en marzo de 2002, los directores agradecieron las opiniones vertidas por los representantes de los países de bajo ingreso, los organismos internacionales de desarrollo y las organizaciones de la sociedad civil, tanto en forma escrita como en el contexto de cuatro conferencias regionales y una conferencia internacional celebrada en la ciudad de Washington en enero de 2002 (véase el recuadro 5.2). Las conferencias brindaron una importante oportunidad para lograr un intercambio abierto de opiniones entre los participantes a nivel internacional sobre el proceso de los DELP, y el papel del FMI en ese proceso, sobre todo mediante la aplicación del SCLP.

El examen del Directorio reveló que afortunadamente existe un respaldo de amplia base a favor del proceso de los DELP como marco y mecanismo global para organizar las actividades nacionales e internacionales de lucha contra la pobreza en los países de bajo ingreso (véase el recuadro 5.3). Los directores reafirmaron los principios básicos de que estas estrategias nacionales deben ser impulsadas por los países, apuntar a resultados, ser amplias y tener una perspectiva a largo plazo, y, además, deben propiciar asociaciones internas y externas que aumenten la eficacia de la asistencia para el desarrollo. En el examen se subrayó también que los gobiernos se han identificado cabalmente con los DELP, se ha generado un diálogo más abierto con la sociedad civil y se ha dado más preponderancia a la lucha contra la pobreza en los debates sobre política. Al mismo tiempo, los directores ejecutivos reconocieron que los avances han sido desiguales, dependiendo del punto de partida, la capacidad y las prioridades de cada país, y que la formulación y ejecución de una estrategia de lucha contra la pobreza con la que se identifique el país es una tarea compleja que pone a prueba su limitada capacidad institucional. El mecanismo de los DELP sigue evolucionando y todos los participantes en él están aprendiendo sobre la marcha. Se trata de una estrategia a largo plazo que exige paciencia, perseverancia y un esfuerzo sostenido.

Recuadro 5.2Conferencia internacional sobre estrategias de lucha contra la pobreza

Dos años después de que el FMI y el Banco Mundial adoptaron una nueva estrategia de lucha contra la pobreza basada en la amplia identificación por parte de los países con las políticas y los programas, se celebró en Washington, entre el 14 y el 17 de enero de 2002, una conferencia internacional sobre estrategias de lucha contra la pobreza. La conferencia, a la que asistieron representantes de 60 países de bajo ingreso, sus socios en el desarrollo y la sociedad civil, brindó la oportunidad de evaluar la situación, intercambiar experiencias e inquietudes, y perfeccionar las estrategias adoptadas a fin de estar en mejores condiciones para lograr los objetivos definidos en los programas. El mecanismo de los documentos de estrategia de lucha contra la pobreza (DELP) se sustenta en los principios de autoayuda, identificación de los países con los programas y responsabilidad. Por consiguiente, la experiencia acumulada hasta la fecha con los DELP y las medidas para incrementar su eficacia fueron los temas centrales de las deliberaciones.

En los foros regionales celebrados antes de la conferencia para los países de bajo ingreso de África, Asia oriental, América Latina, Europa oriental, Asia central y el Cáucaso, se reunieron funcionarios públicos, parlamentarios y representantes de la sociedad civil y del sector privado junto con los organismos de asistencia multilateral y bilateral para intercambiar opiniones sobre la experiencia preliminar en el diseño y ejecución del mecanismo de los DELP. Los participantes convinieron en que la reducción de la pobreza ha sido un componente central en el diseño de políticas en los primeros DELP de estos países y que el sistema ha ampliado la participación en la formulación de estrategias y ha puesto de manifiesto la necesidad de diagnosticar las características y las causas de la pobreza en forma más sistemática.

El Director Gerente del FMI, Horst Köhler, calificó al mecanismo de los DELP como una obra en curso en la que todos están aprendiendo sobre la marcha. Si bien subrayó la importancia de las medidas de autoayuda para lograr la paz, la democracia y el buen gobierno, Köhler recalcó la necesidad de que los países cuenten con asistencia oficial para el desarrollo y alentó a los donantes a proporcionar mayor financiamiento y a coordinar sus programas de ayuda con mayor eficacia. En este contexto, el mecanismo de los DELP puede utilizarse como marco para coordinar y orientar recursos a los programas de lucha contra la pobreza. Los donantes han respaldado firmemente el mecanismo de los DELP y están vinculando cada vez más sus estrategias de asistencia financiera a este mecanismo.

Además, el FMI está intensificando sus actividades de asistencia a los países en el fortalecimiento de la capacidad para que estén en mejores condiciones de luchar contra la pobreza y lograr un crecimiento sostenido (véase el capítulo 7).

Si bien los avances hasta la fecha han sido alentadores, los directores hicieron hincapié en que se puede hacer más. Con miras al futuro, los principales desafíos para mejorar la preparación, el contenido y la ejecución de las estrategias de lucha contra la pobreza son los siguientes:

  • Fomentar y ampliar la participación sistemática de las partes interesadas en la formulación y seguimiento de los DELP.

  • Fortalecer el contenido y la ejecución de los DELP, sobre todo con respecto a la formulación de políticas de crecimiento que favorezcan a los pobres, prestando mayor atención a las metas macroeconómicas y a los vínculos entre las políticas y los resultados de las estrategias de lucha contra la pobreza, y realizando sistemáticamente análisis de los efectos de las principales opciones de política en la pobreza y la situación social y fortaleciendo los sistemas de gestión del gasto público.

  • Alinear plenamente las estrategias y la asistencia de los donantes con el proceso de los DELP.

  • Mejorar el seguimiento y la evaluación de la eficacia de las estrategias de lucha contra la pobreza y el avance hacia las metas de crecimiento y de reducción de la pobreza, incluidos los Objetivos de Desarrollo del Milenio si procede.

Los directores afirmaron que los procesos participativos están empezando a cobrar impulso en los países que participan en el mecanismo de los DELP pero que el proceso tendría que fortalecerse a fin de incluir una amplia gama de interesados en los países y socios en el desarrollo. Concretamente, si bien debe respetarse la autoridad gubernamental, hay un mayor margen para incluir los parlamentos, la comunidad empresarial, los sindicatos y otras asociaciones de trabajadores, así como grupos que representen a los pobres. También existe la posibilidad de ampliar la apertura e incrementar la transparencia del proceso de toma de decisiones y en el diálogo entre los gobiernos, las partes interesadas y sus asociados.

Recuadro 5.3¿Qué es un DELP?

Los documentos de estrategia de lucha contra la pobreza (DELP) los preparan los países de bajo ingreso por medio de un proceso participativo en el que intervienen las partes interesadas en los propios países y los socios internacionales en el desarrollo, incluidos el FMI y el Banco Mundial. En los DELP, que se actualizan regularmente (cada cinco años como mínimo) a través de un informe de avance anual, se describen las políticas y programas que los países adoptarán en el ámbito macroeconómico, estructural y social en los próximos tres años, o en un plazo más largo, para fomentar un crecimiento de amplia base y reducir la pobreza, asi como las necesidades conexas de recursos externos y las principales fuentes de financiamiento.

Conscientes de que la labor de preparar un DELP lleva tiempo, el Banco Mundial y el FMI han acordado proporcionar asistencia en condiciones concesionarias sobre la base de un “DELP provisional”. En esos documentos se presenta un resumen y un análisis de la situación de la pobreza en el país, se describe la estrategia adoptada para reducir la pobreza y se explica el mecanismo mediante el cual se elaborará un DELP definitivo por medio de un proceso participativo.

Los documentos sobre los países y las evaluaciones conjuntas del FMI y el Banco Mundial se publican en los sitios de ambas instituciones en Internet, con el consentimiento del país miembro. Los DELP y los DELP de carácter provisional, así como los documentos de política que se refieren al mecanismo de los DELP, pueden consultarse en el sitio del FMI en Internet.

El desafío clave sigue siendo cómo mejorar la calidad de las políticas y las instituciones de los países, así como su compromiso político, aspectos que son la base de una aplicación sostenida. Los directores recalcaron que las estrategias nacionales de reducción de la pobreza deben centrarse sistemáticamente en medidas para lograr un crecimiento sostenible que favorezca a los pobres, establecer un entorno propicio para el sector privado y fortalecer los vínculos entre la política macroeconómica y las medidas estructurales/sectoriales y los resultados en materia de reducción la pobreza. Deberá prestarse especial atención al diseño de medidas apropiadas para hacer frente a perturbaciones tanto endógenas como exógenas. También es preciso mejorar los sistemas de gestión del gasto público para asegurar que se encauce y supervise debidamente el gasto destinado a reducir la pobreza. Por último, los directores subrayaron que los socios en el desarrollo deben ayudar a los países a realizar análisis sistemáticos del efecto de las principales opciones de política en la pobreza y la situación social, y a diseñar medidas compensatorias en todos los casos en que no sea posible evitar los efectos negativos de las políticas. En todas estas esferas, hay un temario complementario de investigación y desarrollo de mejores instrumentos analíticos.

Asimismo, los donantes tienen que alinear mejor su asistencia con las estrategias de lucha contra la pobreza propuestas por los países. Es imperiosamente necesario que los donantes reduzcan el costo que entrañan para los países de bajo ingreso la movilización y utilización de la ayuda, para que puedan aprovecharse mejor estos recursos y la limitada capacidad de los países. Los directores instaron a los donantes a armonizar y simplificar los procedimientos y los requisitos de declaración de información, y a alinear la asistencia de acuerdo con los ciclos nacionales que rigen la toma de decisiones de los gobiernos, incluidos los ciclos presupuestarios anuales. Una información más abundante sobre los compromisos de ayuda y una mayor previsibilidad de estas corrientes, en especial hacia los países que aplican políticas acertadas, ayudarían a que los países de bajo ingreso planearan e implementaran sus estrategias.

A medida que los países y los socios en el desarrollo adquieran más experiencia en la implementación de los DELP, podrá efectuarse una evaluación más completa de los efectos que tienen sobre los resultados y los indicadores de la pobreza. En última instancia, el éxito del proceso de los DELP se juzgará por sus resultados, a saber, el logro de un crecimiento sostenible y la reducción de la pobreza. A nivel de los países, debe fortalecerse la capacidad de seguimiento y evaluación y habrá que prestar atención a la elaboración de indicadores que permitan supervisar los avances hacia los objetivos principales, esfera en que también es necesaria la asistencia de las organizaciones dedicadas al desarrollo.

Examen del servicio para el crecimiento y la lucha contra la pobreza

El examen del SCLP que el Directorio Ejecutivo realizó en marzo de 2002 ofreció al FMI la oportunidad de examinar detenidamente el contenido de los programas que ha respaldado recientemente y su labor de respaldo a los países de bajo ingreso. Los directores señalaron que desde la creación del SCLP en 1999, más de 40 países han suscrito nuevos acuerdos en el marco de este servicio o han transformado los acuerdos del SRAE (el precursor del SCLP) para reflejar las nuevas características del SCLP. Dado que es aún muy pronto para evaluar los efectos directos del SCLP en la pobreza, el examen se centró en el diseño de programas respaldados por este servicio para determinar si cumplieron las expectativas que se les fijaron (véase el recuadro 5.4).

Los directores coincidieron en que los avances logrados hasta la fecha para ajustar el diseño de los programas con los objetivos de este servicio financiero son satisfactorios. En general, los objetivos de política, incluido el marco macroeconómico de los programas respaldados por el SCLP, son compatibles con los de los DELP o se derivan de los objetivos enunciados en los mismos. Se han incrementado los recursos presupuestarios asignados al gasto para reducir la pobreza, y en los marcos fiscales se respalda un aumento del gasto para alcanzar los objetivos de reducción de la pobreza que establezcan los países. Se ha racionalizado la condicionalidad estructural para concentrarla primordialmente en los ámbitos de competencia del FMI o en medidas de importancia crítica para los programas respaldados por el SCLP, a la vez que se ha mejorado la coordinación y definido con mayor precisión la función del FMI con respecto a la del Banco Mundial. El FMI evitará la microgestión pero fomentará la identificación de los países con los programas. Los directores consideraron que la condicionalidad basada en los resultados permitirá a las autoridades una mayor flexibilidad y responsabilidad al tomar decisiones con respecto a la forma de lograr los resultados deseados. En suma, estos esfuerzos por racionalizar la condicionalidad dejan mayor margen para que el país decida respecto del diseño y la implementación de los programas.

Recuadro 5.4Características clave de los programas respaldados por el servicio para el crecimiento y la lucha contra la pobreza

La evolución del uso del SCLP ha puesto de manifiesto varios atributos característicos del nuevo servicio, que se describen a continuación:

  • Amplia participación del público y mayor identificación de los países con los programas.

  • Arraigo del SCLP en la estrategia global del país para incrementar el crecimiento y aliviar la pobreza.

  • Presupuestos nacionales orientados en forma más directa hacia los pobres y hacia el crecimiento económico.

  • Adecuada flexibilidad de los objetivos fiscales.

  • Condicionalidad estructural más selectiva.

  • Énfasis en medidas para mejorar la gestión de los recursos públicos y la rendición de cuentas al respecto.

  • Análisis del efecto sobre la pobreza y el sector social de los principales ajustes macroeconómicos y estructurales.

Estas características están estrechamente relacionadas entre sí y el enfoque global es igualmente coherente. Se espera que el hecho de que el programa respaldado por el SCLP se base en el documento de estrategia de lucha contra la pobreza (DELP) del país garantice la participación de la sociedad civil en la formulación del programa, una clara orientación del proceso por parte de las autoridades nacionales y el adecuado arraigo del programa en la estrategia global de crecimiento económico y lucha contra la pobreza. El personal del FMI debe demostrar al Directorio Ejecutivo que esos programas emanan de estrategias de lucha contra la pobreza y complementan las actividades y la condicionalidad del Banco Mundial.

Un importante resultado de este enfoque consiste en que actualmente se presta más atención que en el pasado a los aspectos económicos de la gestión pública. No obstante, se debe tener más en cuenta el impacto social de las principales reformas previstas en los programas respaldados por el SCLP, incluidas las repercusiones en los pobres (normalmente esta labor está a cargo del Banco Mundial cuando el gobierno no está en condiciones de realizar esa labor por sí mismo). Cuando sea necesario, las repercusiones de las medidas paliativas deberán incluirse en los programas. Una mayor identificación de los países con sus programas hace posible y previsible una condicionalidad más selectiva del SCLP, centrándose en medidas cardinales para el éxito de la estrategia del país, especialmente en la esfera macroeconómica y financiera.

Sin embargo, es necesario aprovechar este progreso para avanzar más en varias esferas específicas:

  • Una mayor concentración en las fuentes de crecimiento en favor de los pobres y el diseño de políticas que faciliten ese crecimiento.

  • Mayores esfuerzos por mejorar la calidad y eficiencia del gasto público.

  • Un tratamiento más sistemático de los análisis del efecto en la pobreza y la situación social.

  • Un examen y un análisis más amplios y profundos de los contextos macroeconómicos y las políticas estructurales.

  • Un mayor hincapié en los riesgos que surgen en la ejecución de los programas, incluidos los que se relacionan con las proyecciones de crecimiento, la vulnerabilidad a perturbaciones externas y deficiencias del financiamiento.

  • Mejor coordinación del diseño y la condicionalidad de los programas con el Banco Mundial.

  • Una comunicación más efectiva y amplia con las autoridades, los donantes y la sociedad civil de los países beneficiarios del SCLP.

Los directores subrayaron que el crecimiento económico es indispensable para lograr la reducción de la pobreza. Por lo tanto, es esencial prestar atención a las fuentes del crecimiento para poder formular políticas y proyecciones apropiadas. Es importante basar las proyecciones de crecimiento económico que se preparen en el marco de los programas respaldados por el SCLP en un análisis más adecuado de las reformas estructurales conexas para fomentar el desarrollo del sector privado, mejorar los derechos de propiedad, incrementar la inversión interna y extranjera, mejorar la competitividad externa, diversificar las exportaciones y aumentar la productividad de la mano de obra. Asimismo, la buena gestión de gobierno y la solidez de las instituciones serán factores importantes para asegurar las perspectivas de crecimiento.

Casi todos los programas respaldados por el SCLP hacen hincapié de forma considerable en el fortalecimiento de la gestión del gasto público. Los directores señalaron, sin embargo, que sigue pendiente el establecimiento de un sustancial programa de reformas, inclusive respecto de la cobertura de los datos presupuestarios, la ejecución y declaración de los resultados presupuestarios, y su divulgación al público. Sobre todo en el caso de los PPME, tendrán que aplicarse planes de acción formulados en colaboración con el FMI y el Banco Mundial para mejorar la capacidad de seguimiento del gasto destinado a la reducción la pobreza y del gasto público en general (véase el análisis anterior). Actualmente se exige a los funcionarios del FMI que proporcionen información sobre la ejecución de estos planes de acción en los documentos sobre los programas que se presentan al Directorio Ejecutivo.

Los directores aplaudieron los avances en la incorporación de los análisis del efecto en la pobreza y la situación social pero indicaron que debe realizarse un mayor número de evaluaciones de este tipo en el marco de los programas respaldados por el SCLP. Los documentos de más de la mitad de los programas actuales incluyen ese análisis; en adelante, este mecanismo se irá fortaleciendo progresivamente para que la descripción de este análisis que se realiza en el país, incluidos una descripción cualitativa del posible impacto de las principales medidas macroeconómicas y estructurales en los sectores pobres y un resumen de las medidas compensatorias que se estén implementando, sea una característica habitual de la documentación de los programas.

Los exámenes de los DELP y del SCLP subrayaron la importancia de considerar distintas opciones de política, y las limitaciones, ventajas y desventajas que entrañan. El objetivo es que la documentación de los programas respaldados por el SCLP enuncie claramente la función del programa en el contexto de la estrategia global de lucha contra la pobreza, así como las opciones consideradas y los compromisos asumidos por las autoridades en el contexto del programa. Sin embargo, en sus deliberaciones, los directores subrayaron que esto debe hacerse en forma coherente, demostrando el apoyo de los funcionarios al programa y respetando la necesidad de deliberaciones francas y confidenciales entre los funcionarios y las autoridades.

En el examen del SCLP, los directores señalaron también que es necesario establecer mejores comunicaciones entre todas las partes que intervienen en la formulación y ejecución de la estrategia de lucha contra la pobreza. A este respecto, los funcionarios del FMI tendrán que estar dispuestos a respaldar a las autoridades nacionales en su empeño por explicar a un público más amplio el análisis de los vínculos que existen entre el contexto macroeconómico, el crecimiento y los resultados en materia de reducción de la pobreza, en el marco de los programas respaldados por el SCLP.

En el examen del Directorio del SCLP se subrayaron las diversas necesidades de los países de bajo ingreso en materia de apoyo del FMI y se recomendó seguir estudiando la suficiencia de los servicios actuales para satisfacer esas necesidades. En tal sentido, en el curso de 2002, el FMI deberá examinar cuestiones relacionadas con la estructura del SCLP y la forma de adaptar las características actuales de la asistencia financiera a las necesidades de los países más pobres, incluidos los afectados por las perturbaciones de los precios de los productos básicos y de otra índole, los países en etapa de posguerra y los países que necesitan pocos o ningún recurso del FMI para fines de balanza de pagos.

La Iniciativa reforzada para los PPME y la sostenibilidad de la deuda

El alivio de la deuda puede contribuir sustancialmente a la reducción de la pobreza. En abril de 2002, el Directorio Ejecutivo examinó la situación de la Iniciativa para los PPME y el logro por parte de los PPME de un nivel sostenible de deuda externa a largo plazo. Los directores indicaron que, a la fecha en que llevaron a cabo las deliberaciones, 26 países habían alcanzado el punto de decisión en el marco de la Iniciativa reforzada para los PPME (véase el gráfico 5.1) y los compromisos de alivio de la deuda ascendían a $40.000 millones (en términos nominales) (véase el cuadro 5.1). Al reducir los coeficientes de servicio de la deuda/exportaciones en cerca de un tercio, el alivio de la deuda de los PPME representa un ahorro presupuestario anual de entre ½% y 1½ % del PIB en estos países, lo cual permite aumentar sustancialmente el gasto en beneficio de los pobres. Los directores manifestaron la inquietud de que, para el conjunto de los países en desarrollo, la reciente desaceleración de la economía mundial, sumada a una sustancial disminución de los precios de los productos básicos en los últimos dos años, ha debilitado el crecimiento y las exportaciones de los PPME. Además, ha producido un deterioro de los indicadores de deuda externa de muchos PPME, pero no de todos. Se observan diferencias considerables en la evolución de los indicadores de la deuda de los PPME, lo que refleja, sobre todo, diferencias en la implementación de los programas de reforma económica y su distinta vulnerabilidad a las perturbaciones. El impacto de esta evolución adversa en las perspectivas de sostenibilidad de la deuda de los PPME dependerá de una serie de factores, incluidas en especial la pertinencia de las respuestas de política y las transferencias de recursos que las respalden. Al 30 de abril de 2002, las perspectivas de sostenibilidad de la deuda externa de la mayoría de los 21 países en el período intermedio (es decir, el período que media entre el punto de decisión y el punto de culminación) se habían deteriorado, sobre todo debido a la disminución de las exportaciones, lo que no quiere decir que se hayan perjudicado necesariamente en forma grave. Actualmente, se prevé que el valor neto actualizado de los coeficientes deuda-exportaciones en el punto de culminación se ubique por encima del umbral del 150% en 8 a 10 de los países; ya se habían anticipado desviaciones en el caso de 6 de estos países cuando llegaron a su punto de decisión, aunque en menor grado. En el caso de estos países, la deuda que supera del umbral para los PPME podría oscilar entre $500 millones y $900 millones, en términos de valor neto actualizado.

Cuadro 5.1Situación de los países en el marco de la Iniciativa reforzada para los PPME, al 30 de abril de 2002
Punto de culminación

alcanzado (5)
Punto de decisión

alcanzado (21)
Punto de decisión

aún no alcanzado (12)
Casos con un nivel de

deuda sostenible (4)
BoliviaBeninMalawiBurundiRepública Dem.Angola
Burkina FasoCamerúnMalíComorasPop. LaoKenya
MozambiqueChadMauritaniaCongo, Rep. Dem. delSomaliaVietnam
TanzaníaEtiopíaNicaraguaCongo, Rep. delSudánYemen1
UgandaGambiaNígerCôte d’Ivoire2Togo
GhanaRwandaLiberia
GuineaSanto Tomé yMyanmar
Guinea-BissauPríncipeRepública
GuyanaSenegalCentroafricana
HondurasSierra Leona
MadagascarZambia
Fuentes: Documentación de los PPME, estimaciones del personal del FMI y del Banco Mundial.

Yemen alcanzó el punto de decisión en junio de 2000. Según el análisis de viabilidad de la deuda, la carga de la deuda que soporta el país es sostenible tras aplicarse los mecanismos tradicionales de alivio de la deuda. El Club de París accedió a una operación de reducción del saldo de la deuda en las condiciones de Nápoles en julio de 2001.

Côte d’Ivoire alcanzó el punto de decisión en el marco de la Iniciativa original para los PPME, pero no lo ha alcanzado aún en el marco de la Iniciativa reforzada.

Fuentes: Documentación de los PPME, estimaciones del personal del FMI y del Banco Mundial.

Yemen alcanzó el punto de decisión en junio de 2000. Según el análisis de viabilidad de la deuda, la carga de la deuda que soporta el país es sostenible tras aplicarse los mecanismos tradicionales de alivio de la deuda. El Club de París accedió a una operación de reducción del saldo de la deuda en las condiciones de Nápoles en julio de 2001.

Côte d’Ivoire alcanzó el punto de decisión en el marco de la Iniciativa original para los PPME, pero no lo ha alcanzado aún en el marco de la Iniciativa reforzada.

Gráfico 5.1Diagrama de flujos de la Iniciativa reforzada para los PPME

1Se reconoce la necesidad de flexibilidad en casos excepcionales.

En cuanto a los países que se encuentran en el período intermedio, los directores señalaron que la Iniciativa reforzada para los PPME permite en casos excepcionales complementar el alivio de la deuda en el punto de culminación cuando las circunstancias económicas de los países hayan sido modificadas fundamentalmente por factores exógenos. La Iniciativa reforzada para los PPME prevé, pues, la posibilidad de un alivio de la deuda adicional en el punto de culminación. Sin embargo, los directores subrayaron que la idea de este alivio adicional no es compensar desviaciones en la reforma de las políticas, ni puede proporcionarse en forma continua para hacer frente a futuras perturbaciones económicas. A corto plazo, y a efectos de ayudarlos a superar los efectos del deterioro del entorno externo, algunos países tal vez necesiten un apoyo adicional de los donantes y podría resultar útil un mayor alivio intermedio. Los directores observaron que el otorgamiento de un alivio de la deuda adicional en el punto de culminación incrementará el costo global de la Iniciativa para los PPME y las repercusiones financieras de este incremento tendrán que ser examinadas oportunamente. Además, los PPME tienen que mejorar su capacidad de gestión de la deuda, con asistencia de los donantes.

Fortalecimiento de la capacidad

En los exámenes de los DELP y del SCLP se señaló que el fortalecimiento de la capacidad es esencial para lograr la total identificación de los países que recurren al SCLP con el programa de reformas, porque se crea especialización (incluso en el diseño de programas y los análisis de los efectos en la pobreza y la situación social). En los países de bajo ingreso, con frecuencia no es la falta de voluntad política lo que impide las reformas, sino la falta de capacidad de ejecución. Por tanto, el FMI seguirá intensificando sus actividades de asistencia técnica y capacitación para el fortalecimiento de la capacidad, dentro de las esferas macroeconómicas y financieras básicas que competen a la institución, entre ellas las finanzas y la administración públicas, el desarrollo del sector financiero, la elaboración de sistemas estadísticos sólidos y el fomento de la divulgación de datos (véase el capítulo 7). El mecanismo de los DELP permite coordinar cada vez mejor nuestras actividades con otros proveedores de asistencia técnica. Las iniciativas regionales en el Pacífico y en el Caribe permiten al FMI utilizar con más eficacia sus limitados recursos de asistencia técnica y garantizar, a la vez, que las actividades se ajusten a las prioridades locales y regionales identificadas en el contexto de la supervisión y, cuando proceda, en los DELP. En este sentido, el FMI se ha propuesto establecer dos centros regionales piloto de asistencia técnica en África al sur del Sahara, en el segundo semestre de 2002 (véase el capítulo 7), como parte del apoyo del FMI a la Nueva Asociación para el Desarrollo de África (véase el recuadro 5.5). La idea es que estos centros aumenten la eficacia de los proyectos de asistencia técnica del FMI al estimular la identificación con los programas, reforzar la rendición de cuentas y la capacidad de reacción, e intensificar la coordinación entre los proveedores de asistencia técnica.

Iniciativa para la CEI

En el ejercicio 2002, el FMI colaboró con el Banco Mundial, el Banco Asiático de Desarrollo y el Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo, en una iniciativa para ayudar a siete países de bajo ingreso de la Comunidad de Estados Independientes (CEI) (Armenia, Azerbaiyán, Georgia, Moldova, la República Kirguisa, Tayikistán y Uzbekistán) a acelerar el crecimiento económico y reducir la pobreza. Aunque la mayor parte de la responsabilidad de intensificar los esfuerzos de desarrollo y las reformas recae sobre los propios siete países, en la iniciativa se insta a la comunidad internacional a brindar un sólido respaldo suplementario a los países que apliquen programas de reforma acertados para avudarlos a establecer condiciones más sólidas para el crecimiento económico, la reducción de la pobreza y el logro de la viabilidad de la deuda, a través de los organismos internacionales y regionales y de acciones bilaterales de los gobiernos.

En el marco de esta iniciativa, los siete países de bajo ingreso de la CEI emprenderán reformas orientadas a:

  • Fomentar una reforma institucional y de política económica más coherente y decisiva, en el marco de estrategias plenamente participativas de reducción de la pobreza.

  • Fortalecer la capacidad de los gobiernos, reforzar la rendición de cuentas y reducir la corrupción.

  • Lograr la estabilidad macroeconómica, fomentar la transparencia de las finanzas públicas, reforzar la recaudación de impuestos y adoptar políticas adecuadas (incluidas las de gestión de la deuda) para garantizar la viabilidad de la deuda.

  • Aplicar reformas estructurales que fomenten el crecimiento, incluida la reforma del sector energético (a través de la desagregación, el establecimiento de aranceles que reflejen los costos y la supresión de los atrasos y los pagos no liquidados en efectivo), manteniendo régimenes comerciales abiertos y creando un entorno que favorezca la inversión y el desarrollo de las pequeñas y medianas empresas.

  • Destinar los escasos recursos a servicios sociales prioritarios y a las redes de protección social, garantizando, entre otros aspectos, la provisión adecuada de servicios de salud y educación y afrontando cuanto antes los problemas de VIH/SIDA, tuberculosis, paludismo, y el uso indebido y tráfico ilícito de drogas.

  • Cooperar con los países vecinos en la resolución de los conflictos, con el respaldo de la comunidad internacional, y fomentar la cooperación regional, en especial, en los ámbitos del comercio y transporte, abastecimiento de agua y energía.

La función de los socios comerciales y en el desarrollo y de los acreedores en el marco de la iniciativa consistirá en ofrecer respaldo a los siete países de bajo ingreso de la CEI que apliquen reformas sólidas. La asistencia se proporcionará en forma de:

  • Un mayor volumen de financiamiento concesionario, así como reprogramación o alivio de la deuda cuando sea necesario, junto con sólidos programas de reforma, para garantizar el uso adecuado de los recursos.

  • Mayor acceso de estos siete países a los mercados de los países industriales y promoción de la inversión directa.

  • Una coordinación más eficaz entre los organismos de desarrollo, centrada en programas de reducción de la pobreza dirigidos por los países.

  • Mayor respaldo de las instituciones internacionales v regionales a través de la asistencia técnica. asesoramiento de política y asistencia financiera concesionaria (incluidas las donaciones) en respaldo de las reformas aplicadas por estos países.

Recuadro 5.5Iniciativas relativas a África

El Director Gerente del FMI, Horst Köhler, ha solicitado que se adopte un enfoque de dos pilares para luchar contra la pobreza. El primero se basa en el reconocimiento por parte de los países en desarrollo de que ellos mismos son los principales responsables de la lucha contra la pobreza y que, para ello, hay que comprometerse a mantener una buena gestión de gobierno y a rendir cuentas. El segundo pilar se basa en un incremento y una mayor coordinación del respaldo que proporcionan los países industriales, y en la voluntad de abrir sus mercados a las exportaciones de los países más pobres y de eliminar las subvenciones.

Según Köhler, las iniciativas como la Nueva Asociación para el Desarrollo de África constituyen una parte integral de este enfoque de dos pilares. Concebida por los dirigentes de los países miembros de la Organización de la Unidad Africana (OAU) que han aunado esfuerzos para lograr el crecimiento económico para todos los países de África y reducir la pobreza generalizada, la alianza persigue como objetivos principales:

  • Fomentar la paz, la democracia y la buena gestión de gobierno.

  • Diseñar y ejecutar planes de acción para desarrollar sectores clave para los pobres, a saber: atención de la salud, educación, infraestructura y agricultura.

  • Lograr la integración económica a nivel regional y mundial estableciendo un sector privado sólido y fomentando un entorno que propicie la inversión interna y extranjera.

  • Forjar asociaciones más productivas con los socios bilaterales y multilaterales en el desarrollo de África.

Para contribuir a mantener el compromiso de los países de África de fomentar el crecimiento económico y reducir la pobreza, el FMI ha puesto en marcha una iniciativa complementaria para el fortalecimiento de las capacidades orientada a fortalecer la gestión económica y la capacidad interna de los gobiernos para ejecutar políticas económicas acertadas de reducción de la pobreza. A tal efecto, se establecerán dos nuevos centros de asistencia técnica del FMI en África al sur del Sahara (véase el capítulo 7) para ayudar a los gobiernos a alcanzar esos objetivos, por medio, entre otras medidas, del desarrollo de sistemas eficaces de seguimiento de la situación de la pobreza, la adopción de mecanismos de rendición de cuentas y la identificación de formas más eficaces para lograr la participación de los gobiernos locales en la toma de decisiones.

A fin de conseguir respaldo internacional, el FMI ha solicitado un aumento de la asistencia para el desarrollo; hasta ahora, Estados Unidos y la Unión Europea se han comprometido a incrementar la asistencia que proporcionan a países que adoptan políticas sólidas. Entre los esfuerzos desplegados para ayudar a los países de África a lograr la integración económica a nivel regional y mundial se destacan las medidas para fomentar una mayor participación del sector privado a través de iniciativas como los consejos de inversionistas y la promoción de la inversión por medio de marcos económicos y fiscales bien concebidos. Al mismo tiempo, el FMI ha alentado enérgicamente a los países industriales a suprimir las subvenciones y eliminar las barreras comerciales a las exportaciones de África.

El FMI ha trabajado denodadamente para fomentar una verdadera identificación de los países con los programas. Los países de la región, a través de sus propios avances, han indicado el rumbo a seguir.

  • Mozambique y Uganda, países devastados por la guerra en el pasado, figuran entre los países de la región con las tasas de crecimiento económico más altas.

  • En Botswana y Camerún, los ingresos de los diamantes y el petróleo se están destinando a establecer una economía más diversificada.

  • Mauricio y Tanzanía han avanzado notablemente en la tarea de fomentar el sector privado y atraer inversión extranjera.

  • En Burkina Faso, la adopción de medidas para incrementar la producción agrícola y las exportaciones de algodón han contribuido al crecimiento y a elevar el ingreso de los pobres en zonas rurales.

El enfoque basado en el documento de estrategia de lucha contra la pobreza (DELP) constituye el marco rector de la alianza entre el Fondo Monetario Internacional y África, proporcionando un mecanismo básico para ayudar a estos países a incorporar los objetivos prioritarios regionales en materia de reducción de la pobreza en sus programas nacionales y coordinar el respaldo mundial. Al 30 de abril de 2002, más de 24 países de África al sur del Sahara habían elaborado un DELP con la asistencia del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, y 23 países de África reunían las condiciones para recibir alivio de la deuda en el marco de la Iniciativa reforzada para los PPME.

Apoyo de la comunidad internacional

Las labores del FMI para mejorar los resultados del desarrollo en los países miembros de bajo ingreso se realizan, cada vez más, en un contexto más amplio y complementario a escala internacional. El FMI se ha comprometido a respaldar la consecución de los Objetivos de Desarrollo del Milenio acordados por la comunidad internacional (véase el recuadro 5.1). En noviembre de 2001, el Director Gerente del FMI y el Presidente del Banco Mundial propusieron, con ocasión de las reuniones del FMI y del Banco Mundial celebradas en Ottawa, un enfoque de lucha contra la pobreza en el mundo que se asienta en dos pilares: primero, los países de bajo ingreso deben ayudarse a sí mismos aplicando políticas sólidas, fortaleciendo las instituciones y mejorando la gestión de gobierno. Segundo, los países que se ayuden a sí mismos deben contar con un decidido apoyo de la comunidad internacional que se prestará por medio de mayores oportunidades de comercio y un mayor volumen de corrientes de ayuda mejor distribuidas. Asimismo, el FMI también se basará en el “Consenso de Monterrey” emanado de la Conferencia Internacional de las Naciones Unidas sobre la Financiación para el Desarrollo, celebrada en marzo en Monterrey (véase el recuadro 5.6).

La comunidad internacional debe abrir los mercados e ir eliminando paulatinamente las subvenciones que distorsionan el comercio, sobre todo en áreas en que los países en desarrollo tienen ventajas comparativas, como la agricultura, los alimentos elaborados, los textiles y las prendas de vestir, y las manufacturas livianas. Es especialmente importante que haya una mayor transparencia y conciencia pública de los costos de statu quo para los pobres del mundo, si se quiere preparar el terreno político para una reforma seria.

De conformidad con lo acordado en Monterrey y Doha, el FMI ha intensificado la supervisión de los aspectos del acceso a los mercados (véase el capítulo 2) en el contexto de las consultas del Artículo IV celebradas con los países. Los países de bajo ingreso necesitan apoyo para incrementar su capacidad para aprovechar plenamente las oportunidades del mercado mundial y del sistema de comercio multilateral. Como organismo participante en el Marco integrado para la asistencia técnica relacionada con el comercio, el FMI ofrece respaldo elaborando diagnósticos sobre el contexto del comercio de los países de bajo ingreso, identificando las prioridades de política y asistencia y brindando asistencia técnica en los ámbitos de su competencia (véase el capítulo 7).

Recuadro 5.6Conferencia de Monterrey, México, sobre la financiación para el desarrollo

Lograr que el desarrollo ocupe un lugar central en el programa de trabajo mundial —objetivo fundamental tanto para los países desarrollados como en desarrollo— fue el tema de la Conferencia Internacional sobre la Financiación para el Desarrollo celebrada en la ciudad de Monterrey, en México, entre el 18 y el 22 de marzo de 2002. La conferencia tuvo un efecto catalizador sobre varios elementos de la nueva alianza en pro del desarrollo que están forjando los gobiernos de los países deudores y de los donantes, los organismos de asistencia, las instituciones financieras internacionales y el sector privado, y que se basa en la reciprocidad de la rendición de cuentas y en el compromiso de fomentar el crecimiento y reducir la pobreza. En la conferencia de Monterrey se reafirmó que la mejor forma de ayudar a los países en desarrollo es mejorar el entorno del comercio internacional. Se hizo hincapié en la coherencia entre la asistencia y las políticas comerciales, lo que refleja el mensaje fundamental de la Declaración de la Reunión Ministerial de la OMC que se celebró en Doha (Qatar) en noviembre de 2001 (véase el recuadro 2.2 del capítulo 2). El consenso que surgió de la Conferencia Ministerial de Doha es que la mejor defensa contra la dependencia de la asistencia y los problemas recurrentes de deuda es lograr la prosperidad por medio de la expansión y diversificación de las exportaciones y atrayendo inversión extranjera directa. Las estimaciones de las ventajas que obtendrían los países de bajo ingreso al incrementar el comercio son sustancialmente mayores que el volumen de flujos en condiciones concesionarias que actualmente reciben esos países.

En la conferencia de Monterrey se aplaudieron los compromisos de la Unión Europea y Estados Unidos de incrementar los flujos de asistencia, pero se indicó que es preciso hacer más. Una asistencia bien encauzada, sumada a una decidida reforma, puede reducir sustancialmente la pobreza. Sin embargo, para que el incremento de la asistencia cuente con el sólido respaldo del público en los países donantes será necesario que la ciudadanía comprenda mejor que la asistencia representa una inversión en la paz, la estabilidad y la prosperidad compartida, y exigirá algo igualmente importante: que los países pobres demuestren que están utilizando la asistencia en forma eficaz.

Se prevé que en la Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible, que se celebrará en Johannesburgo a fines de agosto de 2002, se efectuará un seguimiento de algunos de los avances de la conferencia de Monterrey.

La supervisión efectiva de los progresos hacia los Objetivos de Desarrollo del Milenio es la clave para mantener el rumbo y lograr un apoyo sostenido a una mayor asistencia internacional para los países pobres. A nivel mundial, se está creando un sistema integral y transparente para seguir la marcha hacia la consecución de dichos objetivos, y el FMI aplaude los esfuerzos de las Naciones Unidas con este fin. El FMI participó, junto con el Banco Mundial, la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos y los organismos de las Naciones Unidas, en un grupo de trabajo interministerial dirigido por las Naciones Unidas para llegar a un acuerdo sobre las metas y los indicadores que se emplearán para efectuar el seguimiento de los avances en la consecución de los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Esta información servirá de base para el primer Informe del Milenio del Secretario General a la Asamblea General en septiembre de 2002. La aportación específica del FMI al sistema de seguimiento mundial es el suministro de datos sobre el alivio de la deuda de los PPME y de asesoramiento en el seguimiento de los indicadores sobre el acceso a los mercados (ambas tareas forman parte del objetivo de fomentar una asociación mundial para el desarrollo en el marco de los objetivos del milenio). Como parte de ese proceso, tendrán que identificarse con mayor claridad las responsabilidades respectivas de los países pobres y de sus socios en la tarea del desarrollo, los países donantes, las instituciones internacionales, el sector privado y la sociedad civil. Sobre esta base se podrá establecer una mejor rendición de cuentas.

Tareas futuras

El último ejercicio financiero se caracterizó por una desaceleración, perturbaciones súbitas e incertidumbre, pero también un grado de acuerdo sin precedentes acerca de lo que se necesita para superar la pobreza en el mundo. El Consenso de Monterrey define las prioridades correctas y deja en claro que no es posible tener un progreso duradero sin un buen gobierno, sin respeto por el régimen de derecho y sin políticas e instituciones que liberen las energías creativas de los pueblos y promuevan la inversión, incluida la inversión extranjera directa; también reconoce que la comunidad internacional debe brindar un apoyo más inmediato, firme y amplio a los países de bajo ingreso que cumplen todas estas condiciones.

Para alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio, muchas de las partes deben avanzar simultáneamente en numerosos frentes. La implementación del Consenso de Monterrey debe ser un nuevo capítulo en el empeño por crear un mundo mejor, y la insitución sigue comprometida a contribuir a esta lucha internacional contra la pobreza en sus esferas de competencia.

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