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Capítulo 3. Evaluación de la supervisión y los estudios del FMI

Author(s):
International Monetary Fund
Published Date:
September 2000
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Los últimos acontecimientos económicos mundiales generaron un consenso general internacional en 1998 sobre los elementos principales que se requieren para reforzar el sistema monetario y financiero internacional y la importancia de la participación del FMI en los planes de refuerzo del sistema (véase el capítulo 4). Como la supervisión del FMI es el mecanismo central a través del cual se concretan muchos de los resultados del refuerzo de la arquitectura financiera mundial, en el ejercicio 2000 se han redoblado los esfuerzos por incrementar su eficacia y pertinencia.

Como parte de ese esfuerzo, en junio de 1998, se inició una evaluación externa de la supervisión por encargo del Directorio Ejecutivo, el cual examinó luego los resultados en septiembre de 1999. A los evaluadores externos se les pidió que calificaran la eficacia de la supervisión que ejerce el FMI y formularan recomendaciones para su mejora en concordancia con el cometido del FMI. La evaluación externa constituyó un punto importante de la revisión bienal de la supervisión realizada por el Directorio en marzo de 2000, que tuvo como fin asegurar que la supervisión sigue siendo útil aunque cambien las condiciones económicas del mundo.

El Directorio Ejecutivo también encargó una revisión externa sobre la contribución de los estudios del FMI al logro de sus objetivos. Poco después de concluido el informe, y de ser examinado por el Directorio, el FMI adoptó medidas atendiendo a las recomendaciones de los evaluadores. Además, el Directorio encargó un estudio externo para analizar la fórmula que se utiliza para calcular la cuota que corresponde a cada uno de los países miembros del FMI (véase el capítulo 6).

Hacia finales del ejercicio, el Directorio aprobó la creación de una oficina de evaluación independiente, para que complemente las funciones que realizan ahora la oficina de auditoría interna y autoevaluación del FMI. Esta decisión obedeció al mayor interés para que aumente la transparencia y la rendición de cuentas en el propio FMI. El Directorio solicitó que la oficina de evaluación inicie sus operaciones antes de las Reuniones Anuales de otoño de 2000.

Evaluación externa de la supervisión que ejerce el FMI

El grupo de evaluación encargado del Informe de los evaluadores externos sobre la supervisión del FMI estuvo integrado por John Crow, ex gobernador del Banco de Canadá, quien lo presidió; Ricardo Arriazu, consultor económico y financiero, Buenos Aires y ex director ejecutivo suplente en el FMI y Niels Thygesen, profesor Danske Bank de economía internacional en la Universidad de Copenhague. Jonathan Portes, ex funcionario del Tesoro del Reino Unido, desempeñó la función de secretario del equipo.

La recomendación principal del grupo de evaluadores externos fue que, en lo posible, la supervisión bilateral se enfocase en los aspectos básicos de la política cambiaría y que guardan relación directa con la política macroeconómica (incluidas las cuestiones atinentes al sector financiero y la cuenta de capital). Además, debía prestarse mucha más atención a las consecuencias internacionales de esas políticas. En este último aspecto, los evaluadores señalaron tres áreas en las que el FMI goza de una clara ventaja comparativa, hasta el momento desaprovechada:

  • en la comparación internacional de las situaciones y perspectivas económicas de los países,

  • en el análisis de la experiencia adquirida por otros países que han registrado problemas de política parecidos,

  • en la determinación de si hay probabilidad de que se produzcan importantes perturbaciones externas con efectos nocivos—y de posibles medidas para hacerles frente—ya sean consecuencia directa de los flujos de comercio o las tasas de interés, o debidas a un contagio más generalizado.

Para aprovechar más eficazmente con los fines anteriores el conocimiento especializado del FMI en materia de supervisión hará falta cierta reasignación de los recursos. Por consiguiente, las recomendaciones de los evaluadores externos con respecto a la supervisión del FMI incluyen:

  • Frenar la expansión de la supervisión hacia las áreas estructurales no financieras, con el consiguiente ahorro de recursos. El análisis de cuestiones ajenas a las áreas básicas de especialización de la institución—que son la política cambiaría, el marco macroeconómico conexo y las cuestiones relativas al sector financiero y la cuenta de capital—sólo debe emprenderse si guarda una relación directa con el desempeño macroeconómico.

  • Concentrar más esfuerzos en la continuidad de la supervisión mediante la realización de misiones más cortas, pequeñas y centradas en un solo tema, y contactos e intercambios más frecuentes y de larga distancia.

  • Reducir los recursos dedicados a la supervisión de los países industriales pequeños y medianos (y, en general, de los participantes en la zona del euro). Esto podría lograrse, en esencia, concentrándose en las prioridades ya descritas y en intervalos de mayor duración entre las consultas del Artículo IV, que se remplazarían, en parte, por una supervisión más continua.

  • Incluir en la supervisión de los mayores países industriales—Estados Unidos, Japón y la zona del euro—un enfoque de los aspectos internacionales de la política económica.

  • Dedicar una parte mucho mayor de la supervisión a la identificación de vulnerabilidades.

  • Publicar pronósticos trimestrales de las perspectivas de la economía mundial.

En su reunión de septiembre de 1999 para analizar la evaluación externa, los directores ejecutivos expresaron su agradecimiento por el cuidado y ponderado trabajo realizado por el grupo de evaluadores. Los directores manifestaron su satisfacción por el hecho de haberse concluido una evaluación integral de la supervisión del FMI y por la buena impresión que causaron entre los evaluadores los informes Perspectivas de la economía mundial y Mercados internacionales de capital; se destacó el alto valor que los países miembros asignan a la supervisión de sus economías por parte del FMI. A este respecto, el concepto de los evaluadores de que la supervisión que ejerce el FMI debe considerarse como un ingrediente en la definición de la política económica de los países subraya la necesidad de que el análisis del FMI sea de primera calidad y se enfoque hacia cuestiones de importancia inmediata y fundamental.

Los directores ejecutivos subrayaron el amplio campo de coincidencia que existe entre el informe de los evaluadores y las evaluaciones internas efectuadas por el FMI. En particular, señalaron la necesidad de retomar el estudio de la definición de las áreas básicas que competen al FMI; prestar más atención a los aspectos internacionales de la política macroeconómica de un país y las cuestiones relacionadas con el contagio; centrarse más en la comparación entre países y la evolución regional; dedicar mucha más atención al análisis de la vulnerabilidad y hacer más hincapié en los problemas del sector financiero y la cuenta de capital.

Para el FMI sigue siendo difícil definir claramente la supervisión, pues se reciben presiones para ampliar el temario. Los directores ejecutivos reconocen que los aspectos básicos de la supervisión han cambiado con el paso del tiempo, desde un enfoque estrecho centrado en la política cambiaría y la balanza de pagos, más las políticas monetaria y fiscal conexas, a una mayor atención a la cuenta de capital, el sector financiero y las cuestiones estructurales no financieras.

La mayor parte de los directores ejecutivos consideró que una recomendación fundamental de la evaluación externa—que la supervisión se enfoque exclusivamente en los aspectos básicos de la política cambiaría directamente relacionados con la política macroeconómica—estaba reñida con el requerimiento de los países miembros y la comunidad internacional para que el FMI preste más atención a la interacción entre las políticas macroeconómica, estructural y social. Los directores consideraron aconsejable que se amplíe la supervisión en vista de los sucesos ocurridos en el mundo y la necesidad de conservar la relevancia de la supervisión, teniendo en cuenta los difíciles retos que deben enfrentar los países miembros del FMI en materia de política. No obstante, algunos de estos directores consideraron que hay margen para afinar el enfoque de la supervisión según las particularidades de cada caso: los temas que se incluyan podrían depender de las circunstancias de cada país, pero el personal del FMI está llamado a justificar todo análisis que se aparte de los temas básicos que interesan al FMI. Otros directores, sin embargo, consideraron que la supervisión del FMI se ha extendido injustificadamente hacia cuestiones ajenas a sus intereses básicos originales, entre ellas el mercado laboral, la reforma de las pensiones, la política social y el buen gobierno. No obstante, la mayor parte de los directores ejecutivos convinieron en que el FMI debe, en la medida de lo posible, valerse de expertos externos cuando los temas se aparten del cometido tradicional y la institución cuente con pocos recursos técnicos para abordarlos. En este sentido, los directores subrayaron la importancia de mantener una estrecha cooperación con otras instituciones internacionales, teniendo en cuenta las ventajas comparativas y la capacidad técnica de cada institución, y evitar la duplicación de esfuerzos.

Los directores ejecutivos se mostraron categóricamente a favor de que se preste atención más explícita a los aspectos internacionales y regionales de la supervisión, otra recomendación de los evaluadores externos. Consideraron necesario ampliar las comparaciones entre países, para lo cual el FMI goza de una ventaja singular. Asimismo, apoyaron la recomendación de los evaluadores de que se preste más atención a la relación entre los países y la supervisión mundial, y colocaron el punto de mira en la mayor integración de los análisis de los mercados internacionales de capital y las perspectivas de la economía mundial con la supervisión de los países. Al mismo tiempo, los directores convinieron en que las consultas del Artículo IV deben seguir centradas en la política económica propia de cada país.

Los directores ejecutivos apoyaron decididamente la recomendación de los evaluadores de que la supervisión que ejerce el FMI incluya una atención más explícita a las cuestiones relativas a la vulnerabilidad; esto implicaría un análisis más profundo de la cuenta de capital, el sector financiero y el tratamiento del contagio financiero. Los directores convinieron en que, con el aumento de los flujos financieros y comerciales entre los países, la supervisión del FMI en los países tiene que prestar más atención a la secuencia y el ritmo de liberalización de la cuenta de capital. El mayor trabajo de los funcionarios del FMI en cuestiones del sector financiero, en colaboración con el Banco Mundial, el Banco de Pagos Internacionales y otros organismos internacionales, se ha traducido en una cobertura más completa de la vulnerabilidad en esta área. Los directores coincidieron en que la supervisión tendría que examinar más de cerca la dependencia mutua entre las medidas y el riesgo de contagio, y observaron que la supervisión mundial es importante para identificar los efectos de contagio potenciales.

En cuanto a las recomendaciones de los evaluadores con respecto a los procedimientos de supervisión, los directores ejecutivos manifestaron que una de las ventajas del FMI como institución se deriva del hecho que da trato uniforme a los países. Si bien muchos directores consideran que las consultas anuales son la piedra angular que asegura la continuidad de la supervisión del FMI, se reconoció la necesidad de que haya cierta flexibilidad en los procedimientos, en vista de las limitaciones de recursos en la institución. Por consiguiente, los directores convinieron en que, en el caso de la mayoría de las economías industriales, las consultas anuales seguían siendo aconsejables debido a la influencia sistémica de estas economías. La mayor parte de los directores ejecutivos opinó que la supervisión de estos países debe seguir enfocada en la política interna, sin perder de vista las consecuencias internacionales de esa política.

Para conseguir más continuidad de la supervisión, y mayor eficiencia en función de los recursos, algunos directores sugirieron la realización de visitas anuales de consulta más cortas, en algunos casos complementándolas en el intervalo con la comunicación por vía electrónica. Sin embargo, otros directores ejecutivos consideraron que ello no debe significar que las autoridades nacionales presten menos atención a las consultas anuales oficiales.

La mayor parte de los directores ejecutivos opinó que las consultas anuales con los países industriales menores—sobre todo los integrantes de lá zona del euro—ofrecían varias ventajas que podrían perderse sifueran menos frecuentes. Varios directores señalaron que, en el caso de los países de la zona del euro, la política fiscal seguía siendo privativa de las autoridades nacionales, y que muchas medidas seguirán aplicándose a ese nivel, de modo que estas áreas no se podrían tratar adecuadamente en las consultas que se realicen con el Banco Central Europeo o las instituciones de la Unión Europea. Si bien varios directores consideraron posible la reducción del tamaño y la duración de las misiones a estos países a medida que avanza la integración europea, otros no estuvieron a favor de que se preste menos atención a la zona del euro.

Los directores ejecutivos observaron que la transparencia de la supervisión del FMI ha aumentado mucho en los últimos años, y que se ha iniciado un proyecto piloto para la divulgación voluntaria de los informes de los funcionarios al término de las consultas del Artículo IV. Los directores coincidieron en que la revisión del proyecto piloto que se llevará a cabo en el verano de 2000 proporcionará información para la formulación de una política general de publicación de dichos informes.

Para el futuro, los directores ejecutivos subrayaron que el refuerzo de la supervisión del FMI es un proceso continuo, y que el informe de los evaluadores ofrece una perspectiva profesional externa que reviste importancia como ingrediente para las deliberaciones sobre el refuerzo de la supervisión. Los directores aguardan con interés los exámenes adicionales de muchas cuestiones abordadas en el informe. Los temas fundamentales que deberán retomarse podrían incluir el enfoque de la supervisión, el aumento de la atención que se presta a las cuestiones internacionales, regionales y trasnacionales, el análisis de la vulnerabilidad y los sistemas de alerta anticipada y la cobertura de los aspectos relativos al sector financiero y la cuenta de capital.

Revisión bienal de la supervisión

En la revisión bienal de la supervisión, realizada en marzo de 2000, los directores ejecutivos examinaron los resultados obtenidos en materia de supervisión desde el último examen, realizado en 1997, y pasaron revista nuevamente a las conclusiones de la evaluación externa de la supervisión. Los directores tomaron nota de que, a raíz de las crisis que han afectado a los países de mercado emergente desde mediados de los años noventa, se ha puesto en práctica un complejo programa de iniciativas destinadas a fortalecer la arquitectura del sistema financiero internacional (véase el capítulo 4). Estas iniciativas repercutirán profundamente sobre la forma en que el FMI realice la supervisión. Los directores señalaron que también es preciso evaluar cuidadosamente el resultado de los proyectos experimentales que se están realizando en varios terrenos, ya que éstos habrán de influir sobre el curso futuro de la supervisión.

Los directores ejecutivos observaron que aún no se ha definido la forma en que se incorporarán a las actividades de supervisión los resultados de diversas iniciativas para el fortalecimiento de la arquitectura internacional, y que es preciso definir la manera en que se aprovecharán la experiencia y los recursos de otras instituciones. En numerosos foros externos se han presentado propuestas sobre los métodos de supervisión del FMI y el alcance de la misma; el Directorio Ejecutivo deberá tener en cuenta esas propuestas al brindar orientación al personal, y velar por que las actividades de supervisión sigan centradas en los objetivos principales de la institución.

Si bien se están formulando nuevas iniciativas, los directores ejecutivos observaron con satisfacción que se está avanzando en importantes temas del refuerzo de la supervisión. Estos temas incluyen el tratamiento que recibe la política cambiaría, la mayor cobertura para el sector financiero y la evolución de la cuenta de capital, y la evaluación de la vulnerabilidad externa, sobre todo en el caso de los países de mercado emergente. Los directores señalaron que el actual refuerzo de la supervisión ha tenido en cuenta las recomendaciones del informe de evaluación externa de la supervisión del FMI y ha recogido dichas recomendaciones.

Los directores ejecutivos expresaron su satisfacción por el análisis realizado en los estudios del personal sobre cobertura de aspectos básicos y no básicos en los informes del personal al término de las consultas del Artículo IV, tema que ha despertado mucho interés en la evaluación externa de la supervisión del FMI. La mayoría de los directores consideró que ese análisis indicaba que la cobertura de aspectos básicos en los informes del personal al término de las consultas del Artículo IV (en particular la política cambiaría y su congruencia con las medidas macroeconómicas, los aspectos relacionados con el sector financiero, los flujos y el volumen de la cuenta de capital y la balanza de pagos y otros temas que afectan a distintos países) ha sido, en términos generales, apropiado. En el período analizado, los directores señalaron que el personal ha sido selectivo en la cobertura de los aspectos no básicos, verificando la “pertinencia macroeconómica”—es decir, abarcando dichos aspectos en la mayoría de los casos sólo cuando influyen directa y considerablemente en la evolución macroeconómica—y estimaron que la pertinencia macroeconómica continúa determinando la inclusión de los temas en los informes del personal al término de las consultas del Artículo IV. Los directores observaron que, de la mano con la rápida integración de los mercados financieros internacionales, en los últimos años se han agregado al conjunto de aspectos básicos los relacionados con la cuenta de capital y el sector financiero y que, en vista de los continuos cambios experimentados por la economía mundial, es probable que el conjunto de aspectos considerados básicos siga evolucionando.

Mientras que algunos directores ejecutivos prefirieron establecer una distinción más clara entre los aspectos básicos y no básicos, muchos otros consideraron que existe un orden de prelación en los temas susceptibles de supervisión por parte del FMI, entre los cuales se destacan la viabilidad externa y la vulnerabilidad a las crisis monetarias o de balanza de pagos. Este grupo de directores también reconoció que el orden de prelación puede variar con el paso del tiempo y de un país a otro y que, en el caso de los aspectos de menor importancia, existe mayor posibilidad de superposición con otros organismos internacionales. Se señaló que los conocimientos y la experiencia del FMI no bastan para acometer muchos aspectos que, si bien son ajenos a los aspectos básicos tradicionales, en determinado momento pueden resultar críticos para la estabilidad macroeconómica de un país. En esos casos, resultará esencial aprovechar la experiencia de otras instituciones. Por consiguiente, los equipos de supervisión deberán conocer el trabajo de otras instituciones sobre el país en cuestión, y podrían incorporar los resultados de ese trabajo en el proceso de supervisión si fuera pertinente para los temas básicos de interés del FMI.

En cuanto a los tipos de cambio, la mayor parte del Directorio Ejecutivo observó que la supervisión de la política cambiaría se ha fortalecido y está mejor focalizada pero, aun reconociendo la prerrogativa de los países miembros de elegir su propio régimen, destacaron que en todos los casos es preciso evaluar el régimen cambiario y el nivel del tipo de cambio. Los directores expresaron su satisfacción por el uso de técnicas analíticas más avanzadas y la mayor franqueza de las evaluaciones y el asesoramiento del personal en materia de medidas y recomendaron, en general, que esas técnicas se apliquen en un mayor número de países. Sin embargo, algunos directores advirtieron que en ciertas situaciones las opiniones explícitas contenidas en los informes del personal acerca del régimen cambiario o el nivel del tipo de cambio podrían ejercer una influencia indebida y perturbadora sobre los mercados. Estos directores sugirieron que cuando exista ese riesgo, los puntos de vista del personal deberían presentarse al Directorio Ejecutivo en forma verbal o por algún otro cauce. Se reconoció que sería preciso analizar las posibles ventajas y desventajas entre la transparencia y la franqueza, especialmente en el contexto del proyecto piloto sobre publicación de los informes del personal al término de las consultas del Artículo IV (véase el capítulo 4).

Los directores ejecutivos observaron el mayor hincapié que la supervisión del FMI hace en la solidez del sector financiero y los flujos de capital, así como la inclusión del análisis de la vulnerabilidad en la supervisión bilateral de algunos países, en particular las economías de mercado financiero emergente. En estos aspectos, la supervisión se ha profundizado, basándose en una recopilación más completa y oportuna de los datos.

Los informes sobre las consultas del Artículo IV deben contener información clara y franca sobre la calidad de los datos de que dispone el personal para llevar a cabo la supervisión, prestando atención, obviamente, a las brechas o deficiencias que obstaculizan el análisis. En particular, la mayor parte de los directores ejecutivos consideró que, para poder efectuar un diagnóstico adecuado de la vulnerabilidad financiera y las crisis incipientes, los países vulnerables a grandes oscilaciones en la cuenta de capital deberían proporcionar información oportuna y de alta calidad sobre la disponibilidad de reservas, la deuda a corto plazo y la evolución del sentir del mercado. Los directores manifestaron su interés en el próximo debate del Directorio sobre deuda externa y reservas, con miras a seguir avanzando en este campo.

La mayor parte de los directores ejecutivos estuvo de acuerdo con el actual enfoque selectivo empleado para la divulgación y el uso de modelos de sistemas de alerta anticipada, dado el limitado desarrollo actual en este campo y la sensibilidad y la imprecisión de los resultados. Observaron que, en la práctica, sólo se habían producido crisis monetarias en aproximadamente la mitad de los casos en que los modelos de alerta anticipada habían emitido señales de alerta, y que ello sugiere que el resultado obtenido con dichos modelos debe someterse a un cuidadoso estudio y, en cualquier caso, utilizarse con cautela y en forma selectiva. Los directores alentaron la mayor colaboración con el Banco Mundial en el análisis de la vulnerabilidad del sector empresarial, al objeto de identificar indicadores operativos útiles. Instaron al personal a que continúe buscando señales de vinculación entre las posibles fallas del sector empresarial y la vulnerabilidad externa, realizando, si se justifica, un seguimiento caso por caso.

Los directores ejecutivos expresaron su satisfacción por la creciente atención prestada a la comparación entre países y a la interdependencia en materia de medidas de política, e hicieron hincapié en que el FMI debe desempeñar un papel clave en la formulación y difusión de información y criterios en estos campos. Algunos directores, al tiempo que reconocieron el avance registrado, destacaron que estos aspectos deben incluirse en forma más sistemática en la supervisión bilateral y señalaron que consideraban que la creciente participación del FMI en los foros regionales constituye una forma apropiada de llevar a cabo la tarea.

Los directores ejecutivos manifestaron su satisfacción por el enfoque de la supervisión mundial que se aplica en los informes sobre perspectivas de la economía mundial y los mercados internacionales de capital, así como en las sesiones oficiosas del Directorio sobre evolución de la economía y los mercados mundiales. Recomendaron que se continúe la evaluación periódica de los tipos de cambio y la balanza corriente, así como de los indicadores de los sistemas de alerta anticipada, el análisis de riesgos y el uso de escenarios alternativos en los estudios sobre perspectivas de la economía mundial, temas todos que han contribuido a profundizar en el análisis. Si bien expresaron su satisfacción por el avance registrado recientemente, los directores pidieron que se prosigan los esfuerzos por integrar en forma más adecuada las actividades de supervisión bilateral y mundial del FMI.

Los directores ejecutivos destacaron la importancia que reviste el mantenimiento de la uniformidad en el tratamiento de los países miembros, e hicieron hincapié en que el principio de las consultas anuales constituye la piedra angular de la continuidad de la supervisión del FMI. No obstante, en el contexto de la escasez de recursos humanos, la mayor parte de los directores respaldó un grado de flexibilidad en la frecuencia de las consultas, el tamaño de la misión y la documentación con el fin de asegurar un enfoque eficaz de la supervisión, siempre que se mantenga un nivel adecuado de contacto con todos los países.

Evaluación externa de los estudios económicos del FMI

El grupo de evaluadores que redactó el Informe de los evaluadores externos sobre estudios económicos del FMI estuvo integrado por Frederic S. Mishkin, profesor de economía A. Barton Hepburn de la Escuela de Postgrado en Administración de Empresas de la Universidad de Columbia, quien presidió el grupo; Francesco Giavazzi, profesor de economía, Universidad de Bocconi, Italia y T.N. Srinivasan, profesor de economía Samuel C. Park, Jr. y rector del Departamento de Economía de la Universidad de Tale. Johanna Honeyfield, funcionaría de proyectos especiales, intervino como coordinadora.

La evaluación externa de la actividad del FMI en materia de estudios económicos ha sido otra faceta más de la serie de evaluaciones externas que tienen por objeto estudiar diferentes aspectos de las labores del FMI. El propósito de la evaluación era determinar si los estudios económicos del FMI contribuyen con éxito al logro de los objetivos del FMI. Los evaluadores, por consiguiente, midieron la idoneidad de la escala y organización actual de las actividades de investigación, la forma de elegir el nivel de recursos y la relación que tienen con el trabajo general del FMI. En la evaluación también se trató de determinar la calidad y el valor agregado de diferentes aspectos de los estudios económicos del FMI, además de evaluar su utilidad para el FMI, los países miembros y el ámbito profesional económico en general.

Los evaluadores externos concluyeron que, para que los estudios contribuyan al trabajo del FMI es necesario asegurarse de que son pertinentes, de buena calidad y de que se divulgan en forma eficaz. En su opinión, había margen para la mejora en las siguientes áreas fundamentales:

  • Si bien el FMI produce excelentes estudios, existe un considerable margen para la mejora de la calidad general de la investigación.

  • La combinación de estudios que realice el FMI debe orientarse más hacia áreas en las que su valor sea óptimo, como el análisis comparativo de países, los estudios sobre los países en desarrollo y en transición y los estudios del sector financiero.

  • Los estudios de los departamentos funcionales (por ejemplo, los que tratan sobre la evolución fiscal monetaria y otras medidas de política económica) deben integrarse en mayor medida con el trabajo operativo.

  • Los investigadores del FMI ya no tienen el perfil tan destacado en el mundo exterior que tenían en el pasado.

En septiembre de 1999, el Directorio Ejecutivo se reunió para examinar el informe. Los directores ejecutivos convinieron en que la investigación es un aporte valioso en todos los ámbitos del trabajo del FMI: supervisión del sistema monetario internacional, supervisión multilateral y bilateral, respaldo económico y de política a los programas de ajuste de los países miembros y asistencia técnica, cooperación y capacitación. En todos estos campos, es esencial contar con un sólido componente de trabajo interno para asegurar que el FMI aprende de la experiencia, y genera y absorbe ideas. Como indican los evaluadores externos, el apoyo que preste la investigación tiene que ser multifacético y comprender el estudio de las bases de política, desarrollo de medidas y análisis de las mismas. Los estudios tienen que estar a cargo de funcionarios de alta calidad en un entorno propicio, pero inevitablemente exigente, y el personal debe gozar de la latitud necesaria para cuestionar las verdades establecidas.

Varios directores ejecutivos, si bien encomiaron la utilidad general de la evaluación externa, consideraron que una perspectiva a más largo plazo y la inclusión de una gama más amplia de actividades de investigación habrían proporcionado un mejor criterio para la evaluación. Estos directores cuestionaron algunos aspectos de la metodología que utilizaron los evaluadores en el tiempo disponible para el estudio. Así, había que considerar cuidadosamente las recomendaciones, como los propios evaluadores habían sugerido, pues varias de las recomendaciones formuladas planteaban importantes cuestiones en materia de asignación de recursos en una institución que ya se caracteriza por la creciente presión de la carga de trabajo y las limitaciones impuestas sobre los recursos.

Los evaluadores consideraron que no existían grandes omisiones en el plan de estudios del FMI y elogiaron la calidad de una gran parte del producto de investigación del FMI. Al mismo tiempo, observaron que existía un considerable margen para la mejora, sobre todo en el desarrollo de medidas de política y estudio de los métodos de análisis de la política económica. Los directores ejecutivos convinieron en que era importante que el entorno del FMI resulte propicio para la investigación y los investigadores, si bien la responsabilidad por su trabajo debe recaer en ellos. Asimismo, consideraron que había margen para la mejora de la calidad, el enfoque y la divulgación de los estudios del FMI.

Los directores ejecutivos pasaron revista a las recomendaciones principales del informe que proponen modificaciones orgánicas del FMI, o cambios en el énfasis de las prácticas actuales. Coincidieron en que debe mantenerse la estructura descentralizada actual para la realización de estudios en el FMI (en que más de la mitad de los estudios no se realizan en el Departamento de Estudios sino en otros departamentos), ya que estimula la especialización investigadora de los departamentos. No obstante, propusieron que la coordinación fuera mejor de la que permite el Grupo de Trabajo Interdepartamental sobre el Asesoramiento del FMI en materia de Política Económica1 a fin de ayudar a orientar la investigación hacia actividades de alto valor, entre ellas la base analítica de las recomendaciones de política del FMI. En este sentido, los directores ejecutivos consideraron que, en términos generales, la creación de un comité interno (de más alto nivel) que establezca prioridades para los estudios del FMI ofrecía ventajas. Coincidieron en que las instrucciones no debían venir dictadas desde arriba, ya que esto desestimularía la iniciativa.

Si bien los directores ejecutivos estuvieron de acuerdo en general con los evaluadores en que no había habido grandes lagunas en la cobertura de los temas de investigación en el FMI en los últimos años, consideraron que sí había fuertes motivos para trasladar la investigación hacia tópicos que ofrezcan el valor máximo y reduzcan al mínimo la duplicación de trabajos realizados fuera del FMI. También señalaron que la reorientación de los trabajos de investigación que proponen los evaluadores ya estaba en marcha, sobre todo en lo que se refiere a los estudios del sector financiero.

Los directores ejecutivos expresaron su agradecimiento al Departamento de Estudios del FMI por el excelente trabajo que ha realizado en los últimos años. Estuvieron de acuerdo en que el Departamento de Estudios debe prestar más atención a la investigación de las bases de la política económica, frente al análisis y el desarrollo de las medidas de política2, temas en los que es bien reconocida la calidad generalmente elevada del trabajo del departamento. Si bien el departamento debe procurar seguir estas recomendaciones, no es probable que una redistribución considerable del trabajo entre las actividades actuales de investigación y las operativas sea posible con las limitaciones actuales de recursos.

Recuadro 3.1Seguimiento de la evaluación externa de los estudios del FMI

Poco después de concluida la evaluación externa de los estudios del FMI, la institución dio una serie de pasos. En respuesta a una recomendación clave, se creó un Comité de Prioridades de Investigación (CPI) el 2 de noviembre de 1999. El comité está presidido por el primer subdirector gerente e incluye a los directores de varios departamentos del FMI, siendo miembro de oficio el director de la publicación Staff Papers del FMI.

En la primera reunión del CPI, realizada en diciembre de 1999, se convino en que las principales tareas del CPI serían la identificación de las áreas de investigación prioritarias basándose en la información proporcionada por los departamentos, la revisión del trabajo actual en las áreas prioritarias y, en sentido más general, la mejora del perfil de los estudios del FMI. El CPI también decidió publicar y distribuir en forma amplia un boletín de estudios del FMI, iniciar una serie de conferencias anuales sobre investigación en el FMI e incrementar el presupuesto de viajes para que los funcionarios asistan a conferencias externas.

Se está avanzando en estos campos. La primera conferencia anual sobre investigación en el FMI está programada para principios de noviembre de 2000. En la conferencia se incluirán documentos de investigadores externos, además de los preparados por funcionarios del FMI. Además, para mejorar la colaboración entre el Banco Mundial y el FMI en materia de estudios, se ha iniciado un seminario conjunto mensual Banco Mundial—FMI.

En la segunda reunión del CPI, efectuada en marzo de 2000, el comité identificó cuatro temas de investigación prioritarios, siguiendo la recomendación de los evaluadores en el sentido de que debía prestarse atención a los estudios comparativos de países y realizar trabajos sobre los mercados financieros y los países en desarrollo:

  • Política de ajuste y su impacto macroeconómico.

  • Programas respaldados por el FMI en países con alta movilidad de capital.

  • Reducción de la pobreza en el marco de los programas y la política macroeconómica respaldados por el FMI.

  • Vulnerabilidad del sector financiero y elaboración de programas.

Si bien le incumbe al CPI la responsabilidad de identificar los temas prioritarios cruciales—y conseguir la participación de los departamentos—el Grupo de Trabajo sobre Estudios del FMI (anteriormente denominado Grupo de Trabajo Interdepartamental sobre el Asesoramiento del FMI en materia de Política Económica) seguirá desempeñando la función de centro coordinador interdepartamental que recopila y divulga información sobre los proyectos de investigación en marcha y previstos por el FMI.

En cuanto a la mejora del proceso de revisión interna de los documentos de los funcionarios y las recomendaciones a la gerencia y al Directorio Ejecutivo, los directores consideraron que la gerencia debe abordar esta cuestión desde la óptica más amplia de la función de la revisión en el FMI. Una de las consideraciones que deben tenerse en cuenta en las propuestas de modificación de la revisión es la forma de trasladar las conclusiones de los estudios al trabajo operativo.

Los directores ejecutivos también estuvieron de acuerdo con varias recomendaciones complementarias, a saber, alentar a los investigadores a que participen en las conferencias externas que sean pertinentes, buscar colaboradores destacados para las publicaciones del Fondo Monetario Internacional, mejorar la colaboración con el Banco Mundial y otros investigadores de bancos centrales y tesorerías, preparación y divulgación de resúmenes no técnicos de los estudios más importantes, subrayar el carácter preliminar de los documentos de trabajo del FMI, mejorar la divulgación de los estudios en círculos no técnicos ajenos al FMI y crear un proceso continuo de revisión externa del producto de la investigación.

Creación de la oficina de evaluación independiente

El 10 de abril de 2000, el Directorio Ejecutivo del FMI examinó un documento elaborado por un grupo de evaluación formado por directores ejecutivos, “Review of Experience with Evaluation in the Fund” y un documento básico elaborado por la Oficina de Auditoría e Inspección Internas sobre la evaluación independiente del FMI y otras instituciones internacionales.

En el examen de estos documentos, el Directorio Ejecutivo convino en establecer una oficina de evaluación independiente en el FMI, cuyas atribuciones, estructura, personal y procedimiento de operación serán determinados con ocasión de las Reuniones Anuales de septiembre de 2000. Los directores ejecutivos observaron que el trabajo de la oficina de evaluación complementaría las actuales actividades internas y externas de evaluación y conduciría a un FMI más abierto y responsable ante sus miembros.

Grupo de trabajo del FMI que coordina proyectos de investigación a nivel interno en la institución. Poco después de realizada la evaluación externa, se cambió el nombre del grupo de trabajo por el de Grupo de Trabajo sobre los Estudios del FMI. En la actualidad, este grupo reúne y divulga información sobre los estudios principales previstos o que se realizan en el FMI para un nuevo comité de alto nivel sobre prioridades de investigación (véase el recuadro 3.1).

En los estudios sobre bases de la política económica se formulan herramientas y marcos analíticos básicos que sirven como fundamento para la formulación y el análisis de la política económica. Los estudios para la formulación de medidas de política se basan en la investigación de los fundamentos de la política económica para formular la estrategia general que orienta las operaciones del FMI.

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