Informe Anual 1999
Chapter

Capítulo 5. Consolidación de la arquitectura del sistema financiero internacional

Author(s):
International Monetary Fund
Published Date:
October 1999
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Las crisis financieras que sufrieron las economías de mercados emergentes de Asia, seguidas por la de Rusia y la de Brasil, actuaron como acicate para las propuestas orientadas a consolidar la arquitectura del sistema financiero internacional de modo tal que todos los países miembros puedan alcanzar los posibles beneficios de la globalización. Esas propuestas centraron la atención del Directorio Ejecutivo en 1998/99. Había ya un consenso favorable, tanto en el FMI como en la comunidad financiera internacional, al fortalecimiento del sistema financiero mundial con el fin de aminorar los riesgos derivados de las deficiencias de tipo institucional y de la volatilidad de los movimientos de capital, y también para facilitar el acceso a los mercados de capital de aquellos países que no han comenzado todavía a beneficiarse de la globalización.

El programa de trabajo del Directorio que culminó en la reunión de abril de 1999 del Comité Provisional había adoptado un enfoque ambicioso para la consideración de varios aspectos de la consolidación de la arquitectura financiera mundial. Al mismo tiempo, algunos de estos aspectos eran examinados detenidamente en otras instituciones y foros. Para fines de ese mes, se había llegado a un amplio acuerdo sobre varios elementos fundamentales de esta consolidación, y en varios países se habían realizado reformas de importancia. El FMI, por su parte, tomó medidas en varias esferas. Aumentó sustancialmente la transparencia de su política y actividades, aprobó una decisión sobre líneas de crédito contingente a fin de ayudar a proteger a las economías bien administradas de los efectos de contagio de los mercados financieros, y contribuyó a que se establecieran normas sobre buenas prácticas en ciertas esferas normativas fundamentales. No obstante, como observó el Comité Provisional en su comunicado de abril de 1999, había que seguir trabajando sobre ciertas cuestiones y faltaba poner en práctica varias de las propuestas.

Las propuestas que han merecido un amplio apoyo de la comunidad internacional, pero cuya aplicación exitosa requiere la intervención de diversas partes, son, entre otras:

  • Promoción de la transparencia y la responsabilidad; además, elaborar y divulgar normas y códigos aceptados internacionalmente de buenas prácticas, y afianzar las NEDD, sobre todo en lo que se refiere a las reservas internacionales y a la deuda externa.

  • Fortalecimiento de los sistemas financieros, comprendida la mejor supervisión de estos mercados.

  • Mayor atención a la liberalización ordenada de los mercados de capital.

  • Intervención más plena del sector privado en la prevención y la solución de las crisis.

  • Adecuación de los regímenes cambiarios.

  • Suficiencia de los recursos del FMI.

Con respecto a las normas internacionales, los directores ejecutivos han observado que, si bien el sector privado tiene un papel importante que cumplir para fomentar su adopción, el sector oficial puede contribuir a intensificar los incentivos para que esto se logre y a encaminar debidamente los esfuerzos en pro de una mayor transparencia. La mayoría de los directores ha considerado que a tal fin podría ser conveniente comprobar de alguna forma la observancia de estas normas, y algunos señalaron que los participantes en el mercado también pueden colaborar verificando si se cumplen.

El Directorio comparte la opinión de que todas las facetas de una arquitectura fortalecida son interdependientes, facetas que incluyen la divulgación y la supervisión de normas y principios aceptados internacionalmente; la elección del régimen cambiario y el afianzamiento de los marcos de supervisión; mejor calidad de los datos; una mayor transparencia en la política que aplican los países y la forma en que la evalúa el Fondo Monetario Internacional, y sistemas financieros reforzados. Todos estos son elementos integrales para obtener también la liberalización ordenada de la cuenta de capital, reducir la volatilidad de los flujos del sector privado y fortalecer los sistemas financieros. Además, el sector privado, los gobiernos nacionales y las instituciones y los foros internacionales deben trabajar en estrecha cooperación en esta tarea. Las autoridades nacionales tienen que asegurar que se establecen y se cumplen las normas, que se fortalecen los organismos de supervisión y de reglamentación, y que se minimizan las vulnerabilidades merced a una mejor gestión de las políticas macroeconómica y financiera. Al mismo tiempo, las corporaciones y las instituciones financieras privadas tienen que adherirse a las nuevas normas que se están estableciendo, y el FMI y otros foros e instituciones internacionales han de asegurar que su labor sea eficaz y que cada una de ellas refuerza a las demás.

El complemento de una arquitectura consolidada del sistema financiero internacional es una política social fortalecida. Los países tienen que estar mejor preparados para absorber los efectos de los cambios inevitables que se producen en una economía de mercado dinámica y para mitigar algunas de las penurias y maximizar los beneficios de un sistema financiero integrado en el plano mundial. El FMI ha trabajado en estrecha colaboración con otras instituciones para establecer redes de protección social en el marco de los programas aplicados recientemente en Asia. Pero la comunidad internacional tiene que hacer mucho más, incluso preparar códigos de buenas prácticas en la esfera de la política social, un aspecto en el que el Banco Mundial está en la vanguardia6, y tomar medidas de protección social antes de que se desencadene una crisis.

En este capítulo se describen el consenso y los progresos logrados con respecto a los elementos principales de una arquitectura reforzada hasta finales de abril de 19997.

Transparencia, normas y supervisión

Lograr que todo el proceso normativo sea más transparente es un pilar fundamental de la arquitectura financiera mundial reforzada, pues contribuye a una mejor adopción de decisiones y a un desempeño económico de mejor nivel, tanto en el caso de los países miembros como en el de las instituciones internacionales. Es aquí donde le corresponde al FMI una doble función: alentar a los países miembros para que actúen con más transparencia y demostrar mayor apertura en cuanto a la política que sigue y el asesoramiento que presta a los países miembros, respetando al mismo tiempo la legítima necesidad de mantener la confidencialidad y la franqueza en las deliberaciones que sostiene con estos países acerca de la política económica. Transparencia significa también una mayor apertura del sector privado, ya que muchas de las normas (por ejemplo, las de contabilidad, auditoría, quiebras, gestión de empresas y reglamentación de los mercados de valores) son aplicadas, en última instancia, en el ámbito de cada una de las empresas. Se ha logrado avanzar en varios frentes, aunque quedan algunos interrogantes, por ejemplo, sobre los centros extraterritoriales y sobre la medida en que deben reglamentarse las instituciones excesivamente endeudadas o divulgarse información sobre ellas.

Mayor transparencia y responsabilización en el FMI y los países miembros

En los dos últimos años, el Directorio ha aprobado una serie de medidas a fin de aumentar sustancialmente la transparencia de las actividades que realiza la institución y de la política de los países miembros. Entre otras, cabe mencionar:

  • Elaboración de normas para la divulgación de las notas de información al público después de que se examinan en el Directorio las consultas con los países miembros en virtud del Artículo IV8. Se procura activamente que los países miembros accedan a la divulgación, y durante 1998/99 se dio a conocer más del 70% de las consultas en virtud del Artículo IV.

  • Circulación de los documentos relacionados con la Iniciativa para los PPME, solicitándose los comentarios del público sobre esta iniciativa y sobre las conclusiones de las evaluaciones interna y externa del SRAE. También se ha dado a conocer públicamente la evaluación preliminar realizada por el FMI de los programas que respalda en Asia.

  • Realización de evaluaciones externas de las actividades de supervisión e investigaciones económicas del FMI, que se prevé completar en el verano de 1999 para publicarlas más adelante.

  • Publicación sistemática de información en Internet sobre la posición de liquidez del FMI y las cuentas de los países miembros en la institución.

En marzo y abril de 1999, el Directorio aprobó otras iniciativas para aumentar la transparencia, entre ellas:

  • Establecer como presunción que los países miembros darán a conocer las cartas de intención, los memorandos de política económica y financiera y los documentos sobre parámetros de la política económica que sirven de base para los programas que respalda el FMI9.

  • Divulgar las observaciones finales del Presidente del Directorio, destacando los puntos principales planteados por los directores ejecutivos después de que se toma una decisión con respecto al uso de recursos del FMI por parte de un país.

  • Preparar, a título experimental, un proyecto que finalizará el 4 de octubre de 2000 y en cuyo marco los países miembros divulgarán pública y voluntariamente los informes que preparan los funcionarios a tenor de las consultas del Artículo IV (incluidos los informes combinados del Artículo IV y del uso de recursos del Fondo).

  • Determinar un método sistemático para la divulgación de las notas de información al público después de que se examinan en el Directorio los documentos sobre cuestiones de política económica.

  • Ampliar el acceso público a los archivos del FMI, es decir, reducir el período de espera a 5 años, en lugar de 30 años, en el caso de los documentos del Directorio, y a 20 años, en el de otros documentos archivados.

En cuanto a los próximos pasos, el Directorio prevé:

  • Examinar la experiencia obtenida con el programa piloto sobre divulgación de los informes relacionados con las consultas del Artículo IV en un período de 18 meses, y la política de acceso a los archivos en un lapso de dos años; volver a considerar la divulgación de las notas de información al público cuando se usan los recursos del FMI y la de los informes que se preparan en estos casos después de transcurridos seis meses.

  • Seguir analizando lo que ocurre con los programas respaldados por el FMI y la función de supervisión de la institución.

  • Aprovechar las actividades de evaluación externa emprendidas para el SRAE, la supervisión que le compete al FMI y las actividades de investigación económica, para considerar propuestas sobre actividades futuras y modalidades de evaluación externa a finales de 1999.

Preparación de normas que utilizarán los países miembros

El FMI está tratando de fomentar la preparación, divulgación y adopción de códigos de prácticas o de normas que tengan aceptación en el plano internacional para las actividades económicas, financieras y empresariales, ya que son un medio importante de fortalecer el sistema financiero internacional. Durante 1998/99, el FMI logró avanzar mucho en la elaboración y el perfeccionamiento de normas voluntarias en las esferas que revisten un interés directo para el FMI (divulgación de datos, transparencia de las políticas fiscal, monetaria y financiera y, en colaboración con otros, supervisión bancaria).

  • Normas especiales para la divulgación de datos. Se reforzaron las normas sobre los procedimientos adecuados para la divulgación de datos económicos y financieros en el caso de países miembros que ya tienen, o procuran conseguir, acceso a los mercados internacionales de capital, principalmente en lo relacionado con las reservas internacionales, la deuda externa y el procedimiento que se utiliza para comprobar si se observan las normas (véase el recuadro 2). A finales de abril de 1999, 47 países se habían acogido ya a estas normas.

  • Se seguirá trabajando en la elaboración de las Normas generales para la divulgación de datos, que serán de utilidad para los países miembros que no pueden acogerse a las NEDD.

  • Se ha aprobado un manual sobre transparencia fiscal para ayudar a los países miembros a aplicar el Código de buenas prácticas sobre transparencia fiscal: Declaración de principios. El Código, el manual, un cuestionario y un formulario de autoevaluación pueden obtenerse en Internet. También se ha creado una casilla especial de correo electrónico para facilitar ayuda a las autoridades cuando evalúan la transparencia de sus sistemas de gestión fiscal o preparan planes para aumentarla.

  • La redacción preliminar del Código de buenas prácticas de transparencia en las políticas monetaria y financiera está muy adelantada. Este Código ha sido preparado por el FMI, en colaboración con el BPI, un grupo de representantes de bancos centrales, otros organismos de reglamentación y supervisión financiera, el Banco Mundial, la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) y miembros de los círculos académicos. El Directorio examinó la versión preliminar en abril de 1999, y esa versión se ha incorporado en el sitio del FMI en Internet en calidad de documento de consulta.

  • En cuanto a la supervisión bancaria, un grupo de trabajo, en el que participan el FMI y el Banco Mundial, ha preparado una primera versión sobre la metodología que se utilizará para evaluar la aplicación de los Principios básicos de Basilea; el documento será estudiado próximamente en el Comité de Basilea de Supervisión Bancaria.

Los pasos siguientes, en lo que a desarrollo y elaboración de normas se refiere, son, entre otros:

  • En el caso de las NEDD, y previa consulta a países, usuarios y otros organismos internacionales, se prepararán propuestas más concretas para el cumplimiento de las nuevas disposiciones sobre la deuda externa en el período de transición; se examinará también la inclusión en las NEDD de indicadores de prudencia macroeconómica; se aplicarán los procedimientos de comprobación convenidos, y se evaluarán nuevamente las especificaciones en cuanto a periodicidad y actualidad de la divulgación de los datos sobre reservas en el marco del próximo examen de estas normas, previsto para finales de 1999.

  • Se procura lograr que todos los países realicen evaluaciones de la transparencia fiscal. Cuando la falta de esta transparencia afecta a la formulación y la aplicación de las medidas, se alienta a las autoridades nacionales a que identifiquen las deficiencias y mejoren las prácticas que aplican; se prestará asistencia técnica cuando sea necesario.

  • Se seguirá trabajando en la elaboración del Código de buenas prácticas de transparencia en las políticas monetaria y financiera y se prevé que se presentará una versión revisada para aprobación del Comité Provisional durante las Reuniones Anuales de 1999. Se preparará un documento en el que se darán ejemplos de buenas prácticas para ayudar a los países miembros que tratan de mejorar la transparencia de sus políticas monetaria y financiera.

Recuadro 2Fortalecimiento de las NEDD y mejor información sobre la deuda

El 26 de marzo de 1999, el FMI anunció que el Directorio Ejecutivo había reforzado las NEDD establecidas en 1996. Entre las decisiones más importantes cabe mencionar:

  • Aplicar reglas más estrictas para la categoría de datos relativos a las reservas internacionales, incluida la divulgación de información detallada sobre los activos de reserva y también sobre pasivos relacionados con las reservas u otros posibles usos de las reservas. El Directorio dictaminó que todos los datos incluidos en la nueva planilla de declaración de reservas se divulgarían mensualmente, con un desfase no superior a un mes y, en el caso del total de los activos de reserva, la divulgación también sería mensual, pero con un desfase de una semana como máximo. Se procurará lograr la divulgación semanal de todos los datos, con una semana de desfase.

  • Introducir una categoría separada para la deuda externa que pueda abarcar un desglose trimestral por sector y por vencimiento. El período de transición se decidirá después de nuevas consultas con los países, los usuarios y las organizaciones internacionales.

  • Fijar un período de transición de tres años para divulgar los datos sobre la posición de inversión internacional.

  • Comprobar que los países que se han acogido a las NEDD cumplen los compromisos más importantes, a saber, la dimensión que han de tener los datos (cobertura, periodicidad y actualidad de la divulgación) y la presentación anticipada de un calendario de las fechas de publicación, con un cronograma claro para la difusión de los datos de mayor importancia.

  • Exigir que haya, a finales de 1999, hiperenlaces entre la cartelera electrónica de divulgación de datos (CEDD) del FMI y las páginas de Internet que contienen datos nacionales resumidos, para facilitar así el seguimiento y ayudar a satisfacer las necesidades de los usuarios.

  • Establecer que los participantes certifiquen trimestralmente la exactitud de los metadatos que figuran en la CEDD.

El Grupo de Tareas interinstitucional sobre estadísticas financieras, presidido por el FMI, ha concertado una presentación conjunta de estadísticas sobre la deuda externa en la que intervienen el BPI, la OCDE, el Banco Mundial y el FMI, con el fin de atender la necesidad de contar con datos más amplios, puntuales y accesibles, sobre todo en el caso de los vencimientos a plazo más corto. Esta presentación puede consultarse en las direcciones de estas organizaciones en Internet.

Función de las normas en la supervisión que ejerce el FMI

Después de examinar en julio de 1998 las normas y la supervisión que ejerce el FMI, el Directorio analizó con mayor detenimiento la función que le cabe al FMI en lo que a las normas se refiere. A finales de abril de 1999, había un principio de consenso en el Directorio acerca de los siguientes aspectos de importancia:

  • Las normas relativas al funcionamiento de los sistemas financieros nacionales e internacionales abarcan diversos aspectos, entre ellos, la divulgación de los datos, la transparencia de la política fiscal, monetaria y financiera, la reglamentación y la supervisión bancarias, la reglamentación de valores y de seguros, la contabilidad y la auditoría, las quiebras, y la gestión de las empresas.

  • El sector oficial puede influir de modo que haya un mayor incentivo para adoptar las normas—comprendido algún método para comprobar el grado de observancia en los países—y ayudando a orientar los esfuerzos hacia el logro de una mayor transparencia.

  • En cuanto a la comprobación de la observancia de las normas, quizá sea necesario prestar atención no sólo a la divulgación de elementos de determinadas normas sino también considerar, tanto como sea posible, en qué medida hay correspondencia entre la esencia de la política de los países miembros y las normas.

  • Habrá que escoger con suma cautela la estrategia que se siga para este tipo de comprobación, con objeto de asegurar que no perjudica la función de asesor confidencial que ha cumplido tradicionalmente el FMI.

En la preparación de los “informes sobre la transparencia”, que indican sucintamente la medida en que una economía cumple con las normas de divulgación aceptadas internacionalmente, de acuerdo con lo recomendado por el Grupo de los Veintidós y el Grupo de los Siete, intervienen complejos problemas y modalidades. Con el fin de aclarar ciertas consideraciones prácticas que habrá que tener en cuenta cuando se comprueba la observancia de las normas, el personal del FMI preparó y publicó una primera tanda de estudios experimentales de casos de prácticas de transparencia en países miembros10. Dada la complejidad de estos asuntos, el Directorio convino en realizar una segunda serie de estudios experimentales, que abarcaría un mayor número de países, comprendidos aquellos en los que no se ha avanzado tanto en la aplicación de las normas, para ayudar a determinar la función del FMI en este aspecto y tener propuestas concretas para las Reuniones Anuales de 1999.

Conviene seguir considerando:

  • La función que le compete al FMI en la tarea de comprobar la observancia de las normas internacionales en ciertas esferas de interés directo (o básico) para las operaciones. El FMI cuenta con conocimientos especializados que le permitirían evaluar si los países miembros observan estas normas en cuatro aspectos básicos: divulgación de los datos; transparencia de la política fiscal; transparencia de las políticas monetaria y financiera y, en colaboración con otros organismos, supervisión bancaria.

  • La intervención del FMI en el caso de otras normas que no se relacionan con sus intereses directos (no básicos) para las operaciones ni con sus conocimientos especializados. Estas otras normas—contabilidad, auditoría, quiebra, gestión de empresas, reglamentaciones de seguros y valores—también son importantes para que los sistemas financieros puedan operar con eficacia. No es muy probable que los organismos que se ocupan de fijar las normas en algunos de estos casos puedan evaluar de modo independiente la observancia de las normas que ellos mismos formularon. Por consiguiente, en el caso de estas esferas secundarias, otros grupos u organizaciones financieras internacionales tendrían que encargarse de realizar una evaluación sistemática o general de las normas11.

  • La utilización de los conocimientos especializados de otras organizaciones en determinadas esferas y la incorporación de esta tarea en la función de supervisión del FMI para procurar identificar con mayor precisión los puntos vulnerables.

Fortalecimiento de los sistemas financieros

El fortalecimiento de los sistemas financieros es un elemento esencial de la nueva arquitectura, y es por eso que el FMI, el Banco Mundial, el Comité de Basilea de Supervisión Bancaria, otros grupos internacionales importantes y las entidades de supervisión financiera de varias regiones han intensificado los esfuerzos para elaborar y divulgar los principios internacionales y las buenas prácticas que corresponden a un sistema financiero sólido. En el curso del ejercicio, las medidas más importantes que se tomaron fueron:

  • Muchos organismos nacionales de supervisión y reglamentación financiera examinaron los procedimientos a fin de mejorar la supervisión de los sectores financieros, habida cuenta de los acontecimientos recientes e incluso con respecto a instituciones muy endeudadas.

  • El Comité de Basilea examinó las omisiones detectadas en lo realizado hasta ahora, entre ellas, cuestiones relacionadas con los datos, el tratamiento de los bancos débiles, las medidas de protección social, la concesión de licencias, la gestión de gobierno y cuestiones legales y jurídicas; la creación de un grupo de trabajo, integrado en parte por el FMI y el Banco Mundial, para estudiar el Acuerdo de Basilea sobre capital de 1998, que define el monto que tienen que reservar los bancos internacionales según las distintas categorías de préstamos, y además el Comité publicará informes sobre las normas que han de seguir los bancos cuando mantienen relaciones con instituciones muy endeudadas.

  • La creación del Foro sobre Estabilidad Financiera con el fin de reforzar la cooperación entre los organismos internacionales, las asociaciones encargadas de la reglamentación y grupos de especialistas con responsabilidades de reglamentación y supervisión financiera, y de examinar en forma constante los aspectos vulnerables. Este Foro estableció tres grupos de trabajo que se ocuparán de las instituciones muy endeudadas, los centros financieros extraterritoriales y los posibles problemas que pueden crear los flujos de capital a corto plazo para los países.

  • El FMI y el Banco Mundial han tomado medidas para asegurar una colaboración eficaz, sobre todo en relación con el sector financiero (véase el recuadro 3).

  • La terminación del programa de la Comisión de Normas Internacionales de Contabilidad sobre elaboración de un conjunto básico de normas contables que podría ser adoptado para la cotización internacional en bolsa.

  • Los progresos que logre la OCDE en cuanto a la finalización de los principios que rigen la gestión de las empresas.

Además de las actividades que se realicen en pro del establecimiento de normas y de buenas prácticas, también se debe contar con un marco jurídico eficiente y eficaz para el funcionamiento de los sistemas financieros. En este sentido, varios países han tomado medidas acertadas para mejorar las leyes y los procedimientos de quiebra, pero hay que seguir avanzando en este frente. En este contexto, los funcionarios del FMI han preparado un informe sobre procedimientos eficaces y ordenados para los casos de insolvencia, en el que se identifican y examinan ciertos problemas fundamentales que se plantean en todos los países con respecto al diseño y la aplicabilidad de dichos procedimientos. El Banco Mundial prevé, asimismo, elaborar directrices acerca de regímenes de insolvencia eficaces para los países en desarrollo. Además, la Comisión de las Naciones Unidas para el Derecho Mercantil Internacional (CNUDMI), que ha propuesto una ley modelo para los casos de insolvencia en el plano internacional y ha colaborado en la elaboración del informe del FMI, ha manifestado un gran interés de colaborar con el FMI y el Banco Mundial en esta tarea. El Comité Provisional, en su comunicado de abril de 1999, mostró su satisfacción por la labor desempeñada por el FMI acerca de las leyes de insolvencia y solicitó al FMI que continúe colaborando con el Banco Mundial, la CNUDMI y otras instituciones pertinentes en la promoción de sistemas eficaces en materia de insolvencia. El Comité tomó nota de que estas nuevas normas son de aplicación voluntaria, pero alentó a los países a que las vayan adoptando a medida que se elaboran.

Recuadro 3Mayor colaboración entre el Banco Mundial y el FMI en el sector financiero

Como se reconoce que una colaboración más eficaz entre el FMI y el Banco Mundial es decisiva para el fortalecimiento de los sistemas financieros, en septiembre de 1998 estos organismos decidieron crear, con el propósito de reforzarla, un Comité de enlace para el sector financiero. La colaboración tiene por objetivo asegurar que el FMI y el Banco prestan a los países un asesoramiento de excelente calidad, sólido y oportuno, y que se aprovechan en la forma más eficaz los conocimientos especializados de los funcionarios.

El Comité:

  • Ha tomado medidas para intensificar la coordinación de los programas de trabajo del FMI y del Banco, ha establecido pautas y procedimientos para el intercambio de información y ha incorporado en los programas de trabajo buenas prácticas y normas reconocidas internacionalmente.

  • Ha convenido en principio coordinar un programa de vigilancia y evaluación del sector financiero con el fin de lograr una mejor evaluación de la solidez y de la vulnerabilidad de los sistemas financieros de los países.

El Comité prevé seguir ampliando la propuesta de colaboración con la realización conjunta de “evaluaciones de la estabilidad del sistema financiero” que utilizarán los recursos de ambas instituciones y se incorporarán a sus programas de trabajo.

Cuestiones relativas a la cuenta de capital

Si bien hay consenso general de que la integración financiera, incluida la liberalización de la cuenta de capital, produce beneficios sustanciales, dicha liberalización conlleva ciertos riesgos y debe realizarse con cuidado. En 1998/99, el Directorio trató la cuestión de la liberalización de la cuenta de capital en dos ocasiones12 y, en la última de ellas realizada en marzo de 1999, se examinó el historial de los países miembros en materia de controles de capital y su liberalización. El Directorio convino en que:

  • La liberalización de la cuenta de capital debe estar plenamente respaldada por un marco macroeconómico armónico, que abarque también las políticas monetaria y cambiaria, y por una estructura institucional que refuerce la capacidad que tienen los intermediarios financieros y otros participantes del mercado para la gestión de los riesgos y que apoye dichas políticas.

  • No obstante este principio general, los países habían seguido distintas estrategias en cuanto al ritmo y la secuencia de la liberalización de la cuenta de capital. Los directores también expresaron distintas opiniones sobre la utilidad y la eficacia de los controles de capital.

Lo acontecido durante las crisis de los dos últimos años puso de manifiesto que, en muchos casos, los numerosos desequilibrios que precedieron a las crisis en los mercados emergentes podían atribuirse a fallas de la secuencia seguida para la liberalización o al poco respaldo que se le había prestado, como también a la falta de coherencia de las políticas monetaria y cambiaría. Cuando había una acumulación excesiva de deuda a corto plazo y un endeudamiento muy grande en relación con el capital en los sectores bancario y empresarial, las economías se tornaban vulnerables a las conmociones externas o a la pérdida de confianza. A este aumento de la vulnerabilidad habían contribuido también los inversionistas con una evaluación deficiente del riesgo y un comportamiento imitativo.

Con la experiencia obtenida de las crisis se puso de manifiesto que, una vez iniciadas las perturbaciones financieras y sobre todo su intensificación después de la crisis rusa de agosto de 1998, incluso los países que seguían medidas aparentemente apropiadas acusaron el golpe asestado por la volatilidad de los mercados internacionales de capital. Los países que habían mantenido políticas cambiarías y monetarias coherentes y que habían respaldado la liberalización con la reforma del sector financiero pudieron manejar mejor tanto la entrada de capital como la salida que sobrevino después.

Aunque el Directorio apoyó el objetivo de seguir liberalizando los movimientos de capital, durante la reunión de marzo de 1999 examinó tanto la utilidad como la eficacia de los controles y pudo establecer que conviene distinguir entre controles a la salida de capital y los que se aplican cuando el capital acude a un país.

Casi todos los directores concluyeron que volver a imponer controles para la salida de capital en medio de una crisis no era una medida eficaz. Para que sean eficaces siquiera por un período breve, los controles tienen que abarcar muchos aspectos y ser estrictos, pero cuanto más lo sean, más probabilidades habrá de interferir con las transacciones comerciales y con el servicio de la deuda y, por lo tanto, de desalentar el refinanciamiento de la deuda y la nueva entrada de capital. Así pues, se consideró en general que si se recurre a los controles para la salida de capital, es probable que aumente la gravedad del ajuste externo y se perjudicaría mucho y durante largo tiempo el acceso de los países al financiamiento internacional. No obstante, varios directores expresaron que tal vez fuera útil volver a imponer estos controles para la salida de capital durante una crisis, si se contaba al mismo tiempo con la debida participación del sector privado y se los aplicaba en el contexto de un ajuste más amplio.

Hubo un debate bastante más extenso sobre la eficacia de los desincentivos o controles sobre la entrada de capital. El efecto de dichos controles sobre el volumen total de entrada de capital era tema de controversia, pero sí se había observado que, cuando hay controles, las entradas suelen estar integradas por capital a plazo más largo. Sin embargo, los países que aplican estos controles no habían logrado evitar bruscos cambios de dirección en los flujos de capital cuando las medidas en vigor eran inadecuadas. Por consiguiente, los directores recalcaron que los controles sobre la entrada de capital no servían de sustituto de otras medidas normativas más esenciales, y que, cuando se aprueban, tienen que integrarse en un conjunto más amplio de medidas de política. Podría argumentarse que estos controles se justifican por razones de prudencia cuando la situación tanto institucional como reglamentaria en el país es débil, y como medio de hacer frente a las presiones externas de mercado. No obstante, se destacó que en general era preferible tratar de solucionar directamente las dificultades relacionadas con la prudencia, a fin de evitar el riesgo para los sistemas financieros y el efecto de los controles de capital en la eficiencia de la movilización y la asignación de los recursos financieros.

En relación con los pasos que se darían seguidamente, los directores ejecutivos convinieron en que:

  • El personal del FMI continuará perfeccionando el análisis y examinando lo ocurrido en los países que aplicaron controles específicos (y la eficacia de que han dado muestra), así como el historial de la liberalización de los distintos componentes de la cuenta de capital, para poder llegar a una conclusión sobre cuáles son las prácticas más acertadas.

  • Se seguirá tratando de asegurar que la función de supervisión del FMI se centra en la secuencia que ha de seguir la liberalización de la cuenta de capital y que se tienen salvaguardias eficaces que ayudan a asegurar la capacidad de recuperación de la economía, sobre todo del sector financiero, ante las posibles conmociones.

  • Se continuará mejorando la información y la observación de los movimientos de capital, además de ayudar a los países a vigilar mejor los flujos privados a corto plazo, sobre todo en el caso de las líneas de crédito interbancario.

Intervención del sector privado en la prevención y la solución de las crisis

Se considera que es fundamental lograr que el sector privado participe en mayor grado en la prevención y la solución de las crisis para producir un proceso de ajuste más ordenado, limitar el riesgo moral, fortalecer la disciplina del mercado y ayudar a los prestatarios de los mercados emergentes a protegerse a sí mismos frente a la volatilidad y los efectos de contagio. En 1998/99, el Directorio del FMI junto con la comunidad internacional consideraron varias propuestas para lograr esa participación.

Lo ocurrido durante los dos últimos años sugiere que la aplicación de un enfoque específico para cada caso ha alcanzado cierto éxito, si bien, en opinión de algunos de los directores, sería conveniente adoptar un marco para la intervención del sector privado en el que se aclaren ex ante las reglas que corresponden a los mercados financieros privados. En buena parte, la estrategia que se siguió en países como Brasil, Corea, Indonesia y Tailandia se basaba en una combinación de medidas económicas más fuertes, financiamiento oficial y distintos enfoques con respecto al sector privado. En Corea, Indonesia y Ucrania, la presión moral que ejerció la comunidad internacional contribuyó a asegurar un financiamiento privado constante en apoyo de los programas de ajuste de los países. Brasil llegó a un acuerdo voluntario con los bancos comerciales acreedores para que éstos mantuvieran su concentración crediticia. Gracias a esa cooperación, se logró una cierta distribución de la carga; no obstante, quedan algunos interrogantes acerca de la aplicabilidad general de estos esfuerzos y la posibilidad de que tengan efectos adversos (véase el recuadro 4).

En una reunión del Directorio realizada en marzo de 1999, hubo en general acuerdo acerca de la necesidad de hacer más en pro de la creación de incentivos e instrumentos de mercado que mantengan la participación del sector privado.

Intensificación de los esfuerzos para prevenir la crisis

Es fundamental prevenir las crisis financieras, una tarea que compete en primer lugar a los países miembros en colaboración con el FMI y la comunidad internacional. Los países, además de poner en práctica las medidas macroeconómicas y estructurales apropiadas, deben procurar mejorar las condiciones para que el sector privado evalúe los riesgos y tome decisiones aumentando la información que le proporcionan, mejorando el marco normativo y limitando las garantías implícitas y explícitas que le conceden. Los directores convinieron en que lo principal era que:

Recuadro 4Participación del sector privado en la solución de las crisis

Medidas ex ante

Si las líneas de crédito contingente privadas que podrían utilizarse en momentos difíciles tuviesen un precio justo, brindarían una protección eficiente frente a una evolución adversa del mercado, incluido el riesgo de liquidez, y ayudarían a distribuir eficazmente la carga en los períodos de tensión. Al mismo tiempo, en los mercados financieros complejos, las estrategias de cobertura de las instituciones financieras privadas podrían dar lugar a transacciones compensatorias con el país en cuestión o a un desplazamiento de las presiones a otros mercados, o ambas cosas. Debe alentarse a los países miembros a explorar la posibilidad de obtener este tipo de financiamiento recurriendo a las instituciones financieras privadas.

Las opciones de compra en las lineas de crédito interbancario pueden ofrecer una base contractual para la prórroga de los plazos de vencimiento en determinadas condiciones. Sin embargo, las líneas de crédito interbancario son a menudo una fuente clave de liquidez a corto plazo para los países y la activación de esas opciones podría llevar a la pérdida, antes de que entre en vigor la opción, de lineas de crédito a corto plazo que estén a punto de vencer, lo que agravaría los problemas de liquidez.

El seguro del servicio de la deuda, incluidos los instrumentos que se conocen con el nombre de “pagarés estructurados”, capaces de generar una carga del servicio de la deuda que evoluciona en forma contraria al ciclo económico general de un país, puede ayudar a reducir el riesgo de que estalle una crisis. Estos instrumentos tienen más probabilidades de ser viables para los países miembros cuyas exportaciones están muy concentradas (como muchos exportadores de petróleo o de productos básicos) cuando los contratos puedan vincularse principalmente a fenómenos exógenos.

El aval oficial de la nueva deuda mediante garantías totales o parciales de los nuevos instrumentos de deuda soberanos o privados podría ser útil en momentos en que el acceso a los mercados es muy limitado, por ejemplo, cuando se está saliendo de una crisis, pero quizás haya algunos interrogantes sobre la eficacia de las garantías. El Banco Mundial ha examinado recientemente su experiencia en esta materia y ha propuesto un programa de garantías limitado que se basaría en la política económica; los resultados de este programa se evaluarán en una fecha posterior.

Otras medidas

La renovación concertada de la deuda externa, en Corea, y con el telón de fondo de una sangría de las reservas oficiales, logró estabilizar una situación crítica y facilitar la reestructuración de los títulos interbancarios convirtiéndolos en bonos soberanos con garantía. No obstante, el éxito de Corea se debió a circunstancias especiales y quizá sea difícil de repetir en otros casos. Cuando se decida la realización de estas operaciones concertadas, la comunidad internacional deberá prestar especial atención al riesgo de que lleven a los acreedores a retirar líneas de crédito anticipándose a una crisis en otras regiones por temor a una renovación concertada.

La reestructuración de los bonos soberanos internacionales plantea aspectos difíciles que tienen que considerarse caso por caso. En la práctica, existe una relación de correspondencia entre el alivio inmediato de la situación de caja que brinda la reestructuración de los bonos y la consiguiente reducción a mediano plazo de la capacidad del país para obtener recursos de los acreedores privados.

  • Los países mantengan un perfil adecuado de endeudamiento, evitando una acumulación excesiva de deuda a corto plazo o una estructura demasiado rígida de la deuda, asegurando que disponen de reservas oficiales y de liquidez del sistema bancario suficientes para hacer frente metódicamente a una reducción temporal del acceso a los mercados de capital. Los países deben establecer un sistema—o fortalecerlo si lo tienen—para vigilar con suma frecuencia la situación de la deuda externa privada, controlar mejor los flujos de capital a corto plazo y conocer con antelación la posibilidad de que surjan dificultades.

  • Los países actúen con moderación en lo que se refiere a las transacciones no incluidas en el balance general del sector oficial, incluida la utilización de instrumentos financieros derivados, asegurándose de que los organismos encargados de la supervisión toman en cuenta la vulnerabilidad de las entidades financieras frente a estos instrumentos. El FMI prestará más atención a las posibles vulnerabilidades relacionadas con la estructura de la deuda y los instrumentos financieros derivados en el contexto tanto de la función de supervisión como de la utilización de sus recursos.

  • Se mantenga una comunicación eficaz entre los prestatarios de los mercados emergentes y los mercados de capital privados. Este contacto ha demostrado ser valioso en períodos de tensión en los mercados de América Latina. El FMI debe considerar formas de ayudar a los países miembros para que se mantengan en comunicación constante con sus acreedores—entre ellas evaluar con otros organismos internacionales la posibilidad de crear consejos integrados por deudores y acreedores—prestando debida atención a los problemas que pueden surgir, como el de la información privilegiada que puedan obtener ciertas personas. El FMI está tratando también de ampliar el contacto que mantiene habitualmente con los mercados.

Medidas para facilitar la participación del sector privado

Hace falta cimentar la prevención con medidas diseñadas y adaptadas de antemano que aseguren la intervención del sector privado cuando haya que evitar una crisis o solucionarla en forma ordenada. Si estas medidas se han tomado antes de que se desencadene una crisis harán más fácil ir eliminando en la debida sucesión las presiones ejercidas sobre la balanza de pagos. Entre las medidas, cabe mencionar los mecanismos que comprometan a los participantes privados a mantener o a aumentar el volumen neto de los créditos, o a reducir la carga del servicio de la deuda en períodos de crisis y, en épocas normales, a limitar el riesgo moral y las distorsiones del mercado. También se necesitan mecanismos que permitan tratar situaciones extremas en que las medidas ex ante no brindan todo el apoyo que se necesita y no es posible convenir en un refinanciamiento o una reestructuración sistemáticos de la deuda.

Cuando se consideran distintas opciones, hay que tener en cuenta dos principios muy importantes: los contratos están para cumplirse, y hay que procurar que las soluciones que se escojan para tratar de evitar o resolver una crisis no tengan efectos adversos más generales que quizá provoquen más dificultades de las que solucionan.

Además de las propuestas que procuran reducir el sesgo que pueda haber en los mercados de crédito interbancario a corto plazo y modificar las condiciones de los contratos de bonos, se han sugerido también otras medidas (véase el recuadro 4).

En el mes de marzo de 1999, se advertía un principio de acuerdo en el Directorio en el sentido de:

1) Alentar una nueva evaluación por el Comité de Basilea de las normas relativas al capital con el fin de incluir medidas que reduzcan el sesgo observado hacia el corto plazo en las líneas de crédito otorgadas por los países industriales a los bancos de los mercados emergentes. (Poco después, en junio de 1999, el Comité de Basilea de Supervisión Bancaria anunció la enmienda del Acuerdo de Basilea sobre capital.)

2) Avanzar en la modificación de los contratos para la emisión de bonos. Esto podría hacerse incorporando cláusulas sobre el reparto de responsabilidades, disposiciones sobre modificación de las condiciones por aprobación de una mayoría calificada, disposiciones sobre representación colectiva u otras modificaciones para lograr los mismos objetivos. Los contratos para la emisión de bonos que se usan en el Reino Unido contienen este tipo de cláusulas y podrían servir de modelo, aunque no el único, para futuras emisiones. Si bien esta cuestión se ha considerado en otros foros, se ha progresado muy poco, lo que sugiere que tal vez se necesiten medidas concertadas de parte de los principales países industriales para estimular a los prestatarios de los mercados emergentes a modificar las condiciones de sus nuevas emisiones. También podría recurrirse al efecto demostración, incorporando nuevas condiciones contractuales en las emisiones de bonos internacionales que realizan los países del Grupo de los Diez, con la finalidad de establecer como norma el nuevo instrumento y poder reducir el costo que entraña su utilización.

También deberá considerarse la coordinación de los requisitos de reglamentación en el caso de la admisión de nuevas emisiones soberanas en los mercados nacionales, para que se puedan cumplir ciertas condiciones mínimas especificadas en relación con las disposiciones contractuales. Un enfoque concertado que refleje las inquietudes sistémicas quizá supere la función tradicional de las entidades encargadas de reglamentar los mercados de valores en lo que a la protección de los inversionistas se refiere. Por su parte, el FMI alentaría a los países miembros a que incluyan condiciones que faciliten la reestructuración de las emisiones de bonos. Estas medidas podrían complementarse con actividades tendentes a formar un consenso en las instituciones financieras que intervienen en la emisión y la garantía de los bonos soberanos a favor de estos cambios.

3) Considerar el financiamiento contingente y el seguro del servicio de la deuda. Los prestatarios deberían examinar, junto con sus acreedores, las posibilidades de obtener líneas de crédito contingente privadas13 y otros instrumentos de deuda que proporcionen liquidez adicional, o que reduzcan la carga del servicio de la deuda, en períodos de graves dificultades de balanza de pagos.

En casos extremos, si los mecanismos ex ante que se establezcan no logran dar todo el respaldo que se necesita, fracasan los intentos por llegar a un acuerdo para la reestructuración voluntaria de la deuda, y no es posible aminorar las presiones sobre la balanza de pagos, puede que los países miembros tengan que considerar una cierta combinación que incluya el incumplimiento en el caso de los bonos soberanos y la imposición de controles cambiarios. Estas medidas pueden tener el efecto de reducir las posibilidades de otros prestatarios, que no sean el Estado, para atender el servicio de su deuda externa. No hay muchos casos concretos en los últimos tiempos de reestructuración de bonos soberanos ni de renegociación de deuda privada atrapada por los controles cambiarios y, por ello, resulta difícil predecir en qué forma evolucionaría la situación. Se ha modificado la política que sigue el FMI en cuanto a compromisos de financiamiento y atrasos en los pagos, de tal modo que la institución pueda conceder préstamos a los países que se han atrasado en sus obligaciones, después de considerar cada caso individualmente y respaldar las medidas de ajuste del país miembro durante el período, posiblemente prolongado, de negociación de la deuda. No obstante, el Directorio tiene que resolver todavía ciertas cuestiones relacionadas con las condiciones en las que el FMI podría proceder.

También hay que encontrar alguna forma de asegurar que, en casos extremos, llegado el incumplimiento, continúa metódicamente el proceso de negociación de la deuda aunque exija mucho tiempo. Algunos directores opinaron que hay poco peligro de que los acreedores entablen tantos pleitos como para trastornar el esfuerzo de ajuste de un país, o la capacidad del FMI para respaldarlos. Pero otros consideraron que es posible que los litigios no permitan avanzar hacia la reestructuración ordenada de la deuda y pongan en jaque la capacidad de la institución para brindar un apoyo eficaz al esfuerzo de ajuste de un país miembro. En vista de esta situación, podría considerarse con mayor detenimiento la posibilidad de aprobar algún mecanismo que permita a la comunidad oficial apoyar una suspensión temporal del pleito entablado por un acreedor. Quizá pudiera hacerse mediante enmienda de la Sección 2 b) del Artículo VIII del Convenio Constitutivo.

En su reunión de abril de 1999, el Comité Provisional solicitó al Directorio que continúe la labor sobre estas cuestiones, así como también sobre la forma de asegurar una reestructuración más ordenada de la deuda.

Problemas sistémicos

Durante 1998/99, el Directorio trató en distintas ocasiones la consolidación de la arquitectura del sistema financiero internacional y abordó una serie de problemas sistémicos. La finalidad del FMI en este caso es contribuir a analizar los regímenes cambiarios, proponer formas de mejora del funcionamiento del sistema financiero y ajustar su organización, servicios y recursos financieros a la evolución del sistema monetario internacional.

Consecuencias de la movilidad del capital y de la volatilidad de los tipos de cambio

Los profundos cambios que ha experimentado el sistema monetario y financiero internacional desde el acuerdo de Bretton Woods, pero sobre todo en los últimos 20 años, provocan grandes problemas sistémicos. Cuando se examinaron en forma preliminar los programas respaldados por el FMI en Asia oriental, una de las enseñanzas que se extrajo fue que el tipo de cambio estable de los países afectados pudo haber influido para que tanto prestatarios como acreedores no tomaran muy en cuenta el riesgo cambiario porque pensaban que había una garantía implícita frente a ese tipo de pérdida. Tampoco sirve de panacea adoptar un régimen cambiario más flexible pues, con todo régimen, siempre habrá vulnerabilidad y seguirá siendo necesario contar con normas para el fortalecimiento de los sistemas financieros y el aumento de la transparencia.

El Directorio prevé para antes de las Reuniones Anuales de 1999 un estudio de estos problemas. En cuanto a los regímenes cambiarios, se prestará especial atención a la volatilidad del valor de cambio de las monedas principales, la posibilidad de tomar medidas para moderarla y la forma en que repercute en la política cambiaria de las economías de mercados emergentes. En el caso de los mercados de activos financieros, se hará hincapié en los aspectos sistémicos de las grandes oscilaciones de los flujos de capital a los países en desarrollo y en las medidas generales y sistémicas que se podrían tomar para moderar el auge del ciclo, tanto para los prestamistas como para los prestatarios, incluidas algunas de las medidas examinadas antes para el fortalecimiento de los sistemas financieros y el aumento de la transparencia y de la responsabilidad.

Adaptación de los servicios financieros del FMI

En 1998/99 se avanzó bastante en la tarea de adaptar los servicios financieros del FMI a la nueva situación internacional. En enero de 1999, el Directorio examinó el servicio de complementación de reservas con la intención de asegurar que el FMI está listo para responder con prontitud y eficacia cuando un país miembro necesita financiamiento para la balanza de pagos.

Al mismo tiempo, el FMI ha explorado distintas formas de apoyar a los países miembros que tienen economías fundamentalmente sólidas y bien administradas, pero que sienten cierta inquietud acerca de los posibles efectos de contagio en materia de acceso a los mercados de capital. En este sentido, el Directorio convino en abril de 1999 en crear una línea de crédito contingente, un agregado al SCR, que previsiblemente tendrá una función importante en la prevención de las crisis y hasta servirá como incentivo para la adopción de medidas sólidas y la aceptación de normas reconocidas internacionalmente, alentará la participación constructiva del sector privado y, en consecuencia, reducirá el riesgo de contagio en los mercados financieros (véase el recuadro 5).

Aumento de los recursos del FMI

A fin de poder cumplir con eficacia la función que le compete de proteger la estabilidad del sistema monetario internacional, el FMI necesita contar con recursos suficientes y, para ello, se tomaron importantes medidas durante el ejercicio:

  • Los Nuevos Acuerdos para la Obtención de Préstamos (NAP) entraron en vigor el 17 de noviembre de 1998. El monto combinado de recursos disponibles para el FMI en virtud de estos nuevos acuerdos y de los Acuerdos Generales para la Obtención de Préstamos (AGP) asciende a DEG 34.000 millones (unos $46,000 millones), lo que equivale al doble del monto que se alcanzaba con estos últimos únicamente.

Recuadro 5Una mejor defensa contra los efectos de contagio: La línea de crédito contingente del FMI

A finales de abril de 1999, el Directorio Ejecutivo del FMI acordó proporcionar una línea de crédito contingente (LCC) a los países miembros que apliquen una política económica sólida, como medida de carácter precautorio. Los países podrían recurrir inmediatamente a una LCC para hacer frente a problemas de balanza de pagos que pudieran producirse a consecuencia de los efectos de contagio en los mercados financieros internacionales. La aprobación de financiamiento en el marco de la LCC sería señal de que el FMI confia en la política económica que esté aplicando el país y de que éste ha decidido ajustarla si resultara afectado por los efectos de contagio.

La LCC se ha establecido por un período de dos años y se la examinará una vez transcurrido el primero. El objetivo es crear un nuevo instrumento de prevención de crisis por medio de:

  • Nuevos incentivos para adoptar medidas de política sólidas, sobre todo para la gestión de la deuda y para la estabilidad del tipo de cambio, acatando las normas aceptadas internacionalmente.

  • Fomento de una participación constructiva del sector privado, reduciendo, por ende, el riesgo de contagio en el mercado financiero, y tomando en cuenta al mismo tiempo las posibles repercusiones que podría tener en la liquidez del FMI.

  • Envío de una señal de la intención del FMI de otorgar financiamiento al país miembro en caso de que sufra los efectos del contagio.

La LCC proporciona financiamiento a corto plazo para ayudar a los países miembros a superar las necesidades excepcionales de balanza de pagos que puedan producirse como consecuencia de una súbita y perturbadora pérdida de confianza de los mercados debida a los efectos de contagio, es decir, a circunstancias que, en gran medida, sean ajenas al país y tengan su origen básicamente en una evolución negativa de los mercados internacionales de capital causada, a su vez, por acontecimientos surgidos en otros países. La LCC es, así, un agregado a la decisión del FMI sobre el SCR. Sin embargo, una diferencia clave es que este último servicio sólo pueden utilizarlo los países miembros que se encuentren en las garras de la crisis, mientras que la LCC es una medida preventiva pensada exclusivamente para los países miembros a los que les preocupa la posible vulnerabilidad a un contagio, pero que no enfrentan una crisis en el momento de comprometerse los recursos.

El FMI ha asegurado el uso eficaz y la salvaguardia de sus recursos estableciendo los siguientes criterios de acceso a la LCC:

  • El momento en que el Directorio apruebe un compromiso de recursos en el marco de este mecanismo, el país miembro estará aplicando medidas que hagan improbable la necesidad de utilizar recursos del FMI y no estará sufriendo ya dificultades de balanza de pagos relacionadas con efectos de contagio.

  • El FMI habrá considerado positivo el desempeño económico del país en las consultas más recientes en virtud del Artículo IV y después de celebradas; se tendrá en cuenta el progreso alcanzado en el acatamiento de las normas pertinentes aceptadas internacionalmente. En especial, el país deberá haberse acogido a las NEDD y mostrar un avance satisfactorio hacia el cumplimiento de los requisitos establecidos.

  • El país miembro mantendrá relaciones constructivas con los acreedores privados, con miras a facilitar la apropiada participación del sector privado y habrá reducido satisfactoriamente su vulnerabilidad externa por medio de una adecuada gestión de su deuda externa y sus reservas internacionales.

  • El país miembro presentará un programa económico y financiero satisfactorio, incluido un cuadro general cuantificado, que estará dispuesto a modificar en la medida que haga falta.

Cuando un país miembro solicite utilizar los recursos de la LCC, el Directorio realizará sin demora un examen especial de “activación”, en el que tendrá que determinar si el país, a pesar de haber aplicado con éxito el programa hasta la fecha, está gravemente afectado por una crisis atribuible a los efectos de contagio y se propone ajustar su política según corresponda.

La LCC no está sujeta a los límites generales de acceso, pero es de esperar que el nivel de compromisos se sitúe entre el 300% y el 500% de la cuota del país en el FMI, a menos que, debido a circunstancias excepcionales, se justifique variar esas cifras, y siempre y cuando se tenga debidamente en cuenta la situación de liquidez de la institución.

El compromiso de recursos en el marco de la LCC será por un plazo máximo de un año. En el momento del examen especial de activación, el Directorio decidiría el monto que se desembolsaría de inmediato y el escalonamiento del saldo restante, así como la correspondiente condicionalidad. Los países que utilicen los recursos de la LCC deberán rembolsarlos en un plazo de 12 a 18 meses a partir de la fecha de cada desembolso (el Directorio podrá prorrogar este plazo hasta un máximo de un año). Durante el primer año siguiente al primer giro contra los recursos de la LCC, el país miembro pagará un recargo de 300 centésimos de punto porcentual sobre la tasa de cargo (un promedio ponderado de las tasas de interés a corto plazo en los mercados de dinero de los cinco países cuyas monedas integran la cesta de valoración del DEG) que se aplica a los giros ordinarios del FMI. El recargo aumenta 50 centésimos cada seis meses hasta un máximo de 500 centésimos de punto porcentual.

  • El aumento de las cuotas del FMI en el marco de la undécima revisión general de cuotas entró en vigor el 22 de enero de 1999, elevando el monto global de las cuotas de DEG 146.000 millones (aproximadamente $200.000 millones) a DEG 212.000 millones (unos $290.000 millones). Este aumento de los recursos utilizables permitió rembolsar los montos tomados en préstamo en virtud de los AGP y los NAP. A finales de abril de 1999, el coeficiente de liquidez del FMI era del 89%, frente al 45% un año antes.

Además de estas medidas, se ha propuesto una asignación especial de DEG por medio de una enmienda del Convenio Constitutivo, propuesta que ha sido presentada a los países miembros para su aprobación. Sin embargo, sigue siendo todo un reto obtener el pleno financiamiento que se necesita para el SRAE y para cubrir la participación del FMI en la Iniciativa para los PPME. Habrá que seguir insistiendo para asegurar que la institución dispone de recursos suficientes para dar apoyo a los programas de ajuste estructural de los países miembros más pobres y proporcionar alivio para la deuda según lo convenido.

Reforma institucional y fortalecimiento o transformación del Comité Provisional

En el curso del ejercicio, el Directorio consideró distintas propuestas para fortalecer el Comité Provisional o transformarlo en un Consejo a cargo de la formulación de la política de la Junta de Gobernadores del FMI. Los directores manifestaron diversas opiniones acerca del Consejo. Durante las deliberaciones del mes de marzo de 1999, la mayoría de ellos no estaba muy convencida aún de los méritos que podría tener la creación de un Consejo y mencionó como razón que el Comité Provisional, pese a no tener facultades decisorias, de hecho ya cumplía las responsabilidades que se preveía asignar al Consejo. Varios directores opinaron que las estructuras institucionales actuales ofrecían la suficiente legitimidad y responsabilidad y que, en cambio, debía ponerse el acento en el mejoramiento de estas estructuras y también, en términos más generales, en la urgente cuestión de la reforma del sistema monetario internacional. Algunos directores opinaron que había que seguir analizando la situación para poder determinar un criterio sobre el establecimiento de un Consejo, y mencionaron la necesidad de explorar el efecto que tendría en la tarea y las responsabilidades del Directorio. No obstante, otros directores consideraron que era importante contar con la participación de los países miembros del FMI en el nivel político para adoptar decisiones sobre cuestiones estratégicas fundamentales, sobre todo porque haría resaltar la legitimidad y la autoría de las decisiones del FMI y la responsabilidad de la institución.

En su reunión del 27 de abril de 1999, el Comité Provisional convino en que el FMI debía seguir siendo el punto central del sistema monetario internacional, en tanto mejoran pragmáticamente sus componentes institucionales y la cooperación con otras instituciones y foros. El Comité solicitó al Directorio que siguiera explorando otras posibilidades de mejoramiento institucional, incluido el propio Comité, y que presentara un informe al respecto en su reunión de septiembre de 1999.

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