Chapter

Capítulo 5: Consultas del Artículo IV

Author(s):
International Monetary Fund
Published Date:
October 1997
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Conforme a lo estipulado en el Artículo IV del Convenio Constitutivo, el FMI celebra consultas bilaterales con todos los países miembros, normalmente una vez al año. Como parte de estas consultas, una misión integrada por funcionarios del FMI visita el país para examinar, junto con las autoridades nacionales, la evolución económica y las políticas monetaria, fiscal y estructural que las autoridades están aplicando. Los funcionarios también obtienen información pertinente sobre la situación económica y financiera por la que atraviesa el país. A su regreso a la sede del FMI, preparan un informe en el que se analiza la situación económica y se evalũa la orientación de las políticas, informe que sirve de base para las deliberaciones del Directorio Ejecutivo. Al término de las deliberaciones, el Presidente del Directorio resume las opiniones expresadas por los directores y este resumen se transmite a las autoridades del país. En abril de 1997, el Directorio Ejecutivo acordó publicar notas de información a la prensa, a título voluntario, tras la conclusión de las consultas del Artículo IV con los países miembros (véanse el capítulo 4, sección sobre Examen bienal de la supervisión, y el apéndice V). En 1996/97, el FMI llevó a cabo 150 consultas del Artículo IV (cuadro 3).

Cuadro 3Consultas del Artículo IV concluidas en el ejercicio 1997
Albania28 febrero 1997Georgia23 septiembre 1996Nigeria3 febrero 1997
Alemania6 septiembre 1996Georgia21 marzo 1997Noruega24 febrero 1997
Antigua y Barbuda19 julio 1996Ghana21 junio 1996Nueva Zelandia25 noviembre 1996
Antillas Neerlandesas3 marzo 1997Granada29 mayo 1996Omán21 marzo 1997
Arabia Saudita24 febrero 1997Grecia2 agosto 1996Países Bajos3 junio 1996
Argelia26 junio 1996Guatemala16 octubre 1996Panamá19 julio 1996
Argentina30 octubre 1996Guinea13 enero 1997Papua Nueva Guinea20 diciembre 1996
Armenia23 septiembre 1996Guinea-Bissau21 marzo 1997Paraguay19 julio 1996
Australia19 febrero 1997Guinea Ecuatorial27 noviembre 1996Polonia7 marzo 1997
Austria24 mayo 1996Guyana9 octubre 1996Portugal18 octubre 1996
Azerbaiyán20 diciembre 1996Haití18 octubre 1996Qatar7 junio 1996
Bahamas, Las11 octubre 1996Honduras2 diciembre 1996Reino Unido23 octubre 1996
Bangladesh28 agosto 1996Hong Kong, China21 febrero 1997Repũblica Árabe Siria24 marzo 1997
Barbados15 noviembre 1996Hungría28 agosto 1996Repũblica Centroafricana21 febrero 1997
Belarũs31 julio 1996India4 noviembre 1996Repũblica Checa27 noviembre 1996
Bélgica7 febrero 1997Indonesia26 julio 1996
Benin28 agosto 1996Irán, Repũblica Islámica delRepũblica Democrática Popular Lao
Bhután6 diciembre 199623 agosto 19968 mayo 1996
Bosnia y HerzegovinaIrlanda1 julio 1996Repũblica Dominicana15 mayo 1996
26 agosto 1996Islandia10 febrero 1997Repũblica Eslovaca19 marzo 1997
Botswana5 marzo 1997Islas Marshall21 agosto 1996Repũblica Kirguisa31 julio 1996
Rumania23 abril 1997
Brasil3 marzo 1997Islas Salomón26 junio 1996
Brunei Darussalam1 mayo 1996Israel18 diciembre 1996Rwanda18 noviembre 1996
Burkina Faso14 febrero 1997Italia4 abril 1997Samoa Occidental12 marzo 1997
Cabo Verde26 agosto 1996Jamaica26 julio 1996San Marino24 julio 1996
Camboya3 febrero 1997Japón24 julio 1996Santa Lucía15 noviembre 1996
Santo Tomé y Príncipe21 junio 1996
Camerũn9 octubre 1996Jordania10 febrero 1997
Canadá29 enero 1997Kenya21 marzo 1997San Vincente y las Granadinas
Chad22 mayo 1996Kuwait19 agosto 19968 noviembre 1996
Chile30 agosto 1996Lesotho23 septiembre 1996Senegal28 junio 1996
Comoras30 agosto 1996Letonia25 noviembre 1996Singapur7 febrero 1997
Sri Lanka31 julio 1996
Congo, Repũblica delLíbano3 julio 1996Sudáfrica29 mayo 1996
28 junio 1996Libia28 agosto 1996
Corea15 noviembre 1996Lituania26 junio 1996Sudán12 febrero 1997
Costa Rica14 junio 1996Macedonia, ex Repũblica Yugoslava deSuecia9 septiembre 1996
Côte d’Ivoire15 noviembre 1996Suiza12 febrero 1997
Croacia12 marzo 199711 abril 1997Swazilandia7 marzo 1997
Madagascar17 mayo 1996Tailandia17 julio 1996
Dinamarca24 febrero 1997
Dominica1 julio 1996Malasia30 agosto 1996Tanzanía8 noviembre 1996
Egipto11 octubre 1996Malawi19 junio 1996Tayikistán8 mayo 1996
Emiratos Árabes UnidosMaldivas10 julio 1996Togo3 febrero 1997
9 octubre 1996Malí25 noviembre 1996Tonga27 enero 1997
Eritrea12 junio 1996Marruecos6 diciembre 1996Trinidad y Tabago24 marzo 1997
Eslovenia16 diciembre 1996Mauricio10 marzo 1997Turquía26 agosto 1996
España3 mayo 1996México2 agosto 1996Uganda1 mayo 1996
España19 marzo 1997Micronesia21 agosto 1996Uganda23 abril 1997
Estados Unidos22 julio 1996Moldova23 septiembre 1996Uruguay26 julio 1996
Estonia29 julio 1996Mozambique18 noviembre 1996Uzbekistán26 junio 1996
Etiopía1 mayo 1996Myanmar5 marzo 1997Vanuatu26 junio 1996
Fiji21 agosto 1996Namibia3 julio 1996Venezuela12 julio 1996
Filipinas20 diciembre 1996Nepal29 mayo 1996Vietnam27 noviembre 1996
Finlandia29 julio 1996Nicaragua9 octubre 1996Yemen, Repũblica del15 julio 1996
Francia16 octubre 1996Níger12 junio 1996Zambia8 julio 1996

En este capítulo se describen los principales elementos de las deliberaciones del Directorio sobre las consultas del Artículo IV con varios países miembros. La selección de los países integrantes se realiza en función de su importancia para la economía mundial o regional, y algunos países más pequeños se incluyen en forma rotatoria. En cada caso se presenta una breve descripción de los aspectos macroeconómicos y estructurales más sobresalientes y un cuadro con los principales indicadores económicos disponibles para el Directorio en el momento de realizarse la consulta. Esta información se acompaña de un resumen de las conclusiones del debate del Directorio. En unos cuantos casos, en los que las consultas tuvieron lugar a comienzos del ejercicio y en los que con posterioridad se registraron acontecimientos de importancia, se ha agregado al cuadro de indicadores económicos otra columna con estimaciones actualizadas realizadas por los funcionarios del FMI. También se ha agregado al texto un nuevo párrafo en los casos en que en un país miembro se ha producido una evolución importante de la política económica desde la conclusión de las consultas.

Economías avanzadas

Principales países industriales

Estados Unidos

El Directorio Ejecutivo concluyó la consulta del Artículo IV con Estados Unidos en julio de 1996, tras un año de repunte de la actividad económica (cuadro 4), en el que se registraron una aceleración del crecimiento en el tercer trimestre de 1995, una desaceleración en el cuarto trimestre del mismo año y de nuevo un aumento en el primer trimestre de 1996 al 2,3% (tasa anual). En el ũltimo trimestre, el crecimiento se vio impulsado en gran medida por el dinamismo del consumo y la inversión fija privada, que compensó con creces los efectos negativos de la inversión en existencias y la exportación neta. La tasa de desempleo se mantuvo en torno al 5,6% en 1995 y comienzos de 1996, al crecer en forma sostenida el empleo y la tasa de participación.

Cuadro 4Estados Unidos: Indicadores económicos

(Datos con que se contaba al celebrarse el debate en el Directorio en julio de 1996)1

1996
199319941995Proyecciones a la fecha del debate en el DirectorioValores Efectivos2
Porcentaje
Economía interna
Variación del PIB real2,33,52,02,22,4
Tasa de desempleo6,96,15,65,65,4
Variación de los precios al consumidor (fin de período)2,82,72,52,93,3
Miles de millones de dólares de EE.UU.1
Cuentas externas
Exportación, f.o.b.456,8502,5575,9615,2611,7
Importación, f.o.b.-589,4-668,6-749,4-788,9-799,3
Saldo en cuenta corriente-99,9-148,4-148,2-150,9-165,1
Inversión directa-35,1-4,7-35,3-4,4
Inversión de cartera-41,831,095,6180,9
Saldo de la cuenta de capital56,4134,7116,6218,2
Reservas oficiales brutas70,845,6100,0129,4
Saldo en cuenta corriente (porcentaje del PIB)-1,5-2,1-2,0-2,0-2,2
Variación del tipo de cambio efectivo real (porcentaje)2,6-1,1-5,55,9
Porcentaje del PIB1
Variables financieras
Saldo del gobierno general-3,6-2,3-2,0-1,5-1,4
Ahorro nacional bruto14,315,215,916,016,8
Inversión nacional bruta316,517,717,717,8
Variación del dinero en sentido amplio (M2; interanual; porcentaje)1,11,42,14,9
Tasa de las letras del Tesoro a tres meses (promedio anual; porcentaje)3,04,25,55,25,1

Salvo indicación contraria.

Estimaciones actualizadas de los funcionarios del FMI.

Incluye las donaciones netas de capital recibidas por Estados Unidos.

Salvo indicación contraria.

Estimaciones actualizadas de los funcionarios del FMI.

Incluye las donaciones netas de capital recibidas por Estados Unidos.

En 1995 la inflación de los precios al consumidor fue del 2,8%, cifra comparable al promedio de los cuatro años anteriores, mientras que la inflación, medida por el índice de precios al productor y el deflactor del PIB, registró pequeños aumentos. En los cinco primeros meses de 1996 la inflación aumentó a nivel de precios al consumidor y al productor, debido a la subida de los precios de los alimentos y la energía como consecuencia de factores climáticos.

Se ha progresado en forma sostenida en la reducción del déficit fiscal, que bajó del 3% del PIB en el ejercicio 1994 (que finalizó en septiembre) al 2,3% en el ejercicio 1995, como consecuencia de las reducciones en el gasto, los aumentos de los impuestos y los efectos de la recuperación de la economía. Debido a que en los siete primeros meses del ejercicio 1996 el ingreso aumentó más de lo previsto y a que se impusieron restricciones al gasto, en el momento de celebrarse las consultas el déficit fiscal federal correspondiente al ejercicio se había reducido, segũn estimaciones, al 1,6% del PIB, aproximadamente.

En vista de la desaceleración del crecimiento económico y de los indicios de que estaban disminuyendo las posibles presiones inflacionarias, la Reserva Federal comenzó a aplicar una política monetaria menos restrictiva en julio de 1995. En enero de 1996, la tasa de los fondos federales establecida como objetivo se había reducido al 5¼% y se mantuvo en ese nivel durante el primer semestre de 1996. Las tasas a largo plazo disminuyeron en torno a 2 puntos porcentuales a lo largo de 1995, pero aumentaron más de 100 centé-simos de punto porcentual en el primer semestre de 1996, debido sobre todo a que la recuperación del crecimiento económico en el transcurso de dicho semestre fue más rápido de lo previsto.

El dólar, que a fines de 1995 se había recuperado tras bajar a niveles mínimos históricos frente al yen y el marco alemán, se apreció un poco más a comienzos de 1996 como consecuencia de la subida de las tasas de interés en Estados Unidos. El déficit en cuenta corriente se redujo ligeramente al 2,0% del PIB en 1995. El déficit del comercio de mercancías se mantuvo invariable en el 2,4% del PIB. La entrada neta de capital privado disminuyó notablemente en 1995, al invertirse la tendencia de la actividad bancaria y la inversión directa en forma de una salida neta, que sólo pudo contrarrestarse en parte con un fuerte aumento de las compras exteriores netas de títulos de Estados Unidos.

En sus deliberaciones, los directores elogiaron los sólidos resultados de la economía estadounidense, señalando en especial el hecho de que se haya registrado un crecimiento sostenido, acompañado de una extraordinaria creación de empleo y bajas tasas de desempleo, manteniéndose al mismo tiempo controlada la inflación. También encomiaron la pericia con que se ha ejecutado la política monetaria y la reducción del déficit fiscal.

Los directores coincidieron en que la tarea más inmediata era mantener el terreno ganado en la reducción de la inflación. Desde comienzos de 1996 se ha acelerado el ritmo de la actividad económica y la demanda interna ha aumentado rápidamente. Como resultado, la economía registró un elevado nivel de utilización de recursos y la tasa de desempleo se redujo a niveles bajos. Además, había motivo para pensar que la considerable solidez de la economía podría mantenerse durante el segundo semestre del año. Habida cuenta de la situación, la mayor parte de los directores coincidió en la necesidad de aplicar sin demora una política monetaria más restrictiva para evitar que surjan presiones inflacionarias e impedir la formación de expectativas adversas y la creación de incertidumbre en los mercados de acciones y de bonos.

En vista de los bajos niveles de ahorro nacional que se registran en Estados Unidos y del desequilibrio que existe entre el ahorro y la inversión, la mayor parte de los directores estima que, a mediano plazo, el déficit presupuestario federal seguirá constituyendo el principal problema en materia de política económica. En consecuencia, es importante consolidar en medidas legislativas el consenso alcanzado sobre la necesidad de equilibrar el presupuesto antes del ejercicio 2002. Varios directores consideraron que, para poder equilibrar el presupuesto, quizás haya que desplegar un esfuerzo mayor de lo previsto. Se plantearon interrogantes sobre la viabilidad de realizar nuevas e importantes reducciones del gasto discrecional y sobre si el ahorro proveniente de las reformas propuestas del sistema de prestaciones sociales sería tan cuantioso como se supone. Además, como una gran parte de la reducción del déficit que prevén las autoridades se lograría al final del período presupuestario, los directores consideraron conveniente retrasar las reducciones de impuestos hasta que se haya logrado un avance significativo con respecto al equilibrio del presupuesto. También es importante actuar sin demora para hacer frente a las inminentes presiones fiscales que se prevé habrán de producirse como resultado del envejecimiento de la población de Estados Unidos.

En lo que respecta a la política monetaria a mediano plazo, los directores coincidieron en que el principal objetivo a largo plazo debe ser la estabilidad de precios. Respaldaron la forma en que la Reserva Federal ha ejecutado la política monetaria, sobre todo la cuidadosa atención prestada a las señales de presiones incipientes. Elogiaron la disposición de la Reserva Federal a adoptar medidas preventivas tras la evaluación del rumbo que estaba siguiendo la economía, lo cual contribuyó a los envidiables resultados obtenidos en la lucha contra la inflación.

En general, los directores se mostraron satisfechos de que el fortalecimiento del dólar de Estados Unidos haya ayudado a moderar la demanda agregada en el país y haya contribuido a la recuperación económica en otros grandes países industriales. No obstante, observaron que el déficit en cuenta corriente de Estados Unidos sigue siendo abultado y que los pasivos externos netos han seguido aumentando. A su juicio, la mejor manera de lograr un aumento del ahorro nacional y contribuir a que se reduzca la demanda de ahorro mundial por parte de Estados Unidos sería aplicar una política fiscal aũn más restrictiva en el mediano plazo.

Los directores encomiaron el apoyo brindado por Estados Unidos a la liberalización del comercio en foros multilaterales y regionales. Instaron a las autoridades a aprovechar plenamente los mecanismos reforzados de solución de diferencias con que cuenta la Organización Mundial del Comercio (OMC) e hicieron hincapié en que la adopción de medidas unilaterales de política comercial por parte de Estados Unidos podría menoscabar la eficacia del sistema de comercio multilateral. Los directores lamentaron el descenso de las contribuciones de Estados Unidos por concepto de asistencia oficial para el desarrollo en relación con el PIB y los atrasos en sus aportaciones a las instituciones multilaterales.

Tras la celebración de las consultas, el ritmo de la actividad económica disminuyó en el tercer trimestre de 1996, pero aumentó acusadamente en el cuarto trimestre y siguió siendo muy rápido a comienzos de 1997. La economía registró un nivel muy elevado de utilización de recursos; el crecimiento del producto superó las estimaciones de la tasa de crecimiento potencial de la economía y la tasa de desempleo disminuyó del 5,8% registrado a comienzos de 1996 a un nivel de 5,2%–5,4% en la segunda mitad de 1996 y la primera parte de 1997. Pese a que el nivel de utilización de los recursos siguió siendo alto, no hubo muchos indicios directos de presiones inflacionistas y se observó un ligero descenso del índice básico de inflación de precios al consumidor (índice de precios al consumidor excluidos los alimentos y la energía) durante 1996 y comienzos de 1997. No obstante, mencionando la necesidad de aplicar una política monetaria con visión de futuro y el temor que suscita la persistente firmeza de la demanda agregada, con el consiguiente riesgo para las perspectivas de inflación, en marzo de 1997 el Comité para las Operaciones de Mercado Abierto de la Reserva Federal adoptó una política monetaria más restrictiva ampliando la banda fijada como meta para la tasa de los fondos federales en ¼ de un 1%, hasta un nivel del 5½%. En 1996, se redujo el déficit fiscal al 1,4% del PIB, frente al 3,6% registrado en 1993, y se llegó a un acuerdo sobre un marco fiscal que permitirá alcanzar el equilibrio de las finanzas pũblicas para el año 2002.

Japón

El Directorio concluyó la consulta del Artículo IV con Japón en julio de 1996. Tras el estallido de la burbuja de los precios de los activos en 1990–91, el ritmo de la recuperación comenzó a repuntar desde mediados de 1995 (cuadro 5): el crecimiento del PIB real ascendió al 3,0% en el primer trimestre de 1996 y a un promedio del 6½% anual en los tres trimestres transcurridos desde mediados de 1995. Esta acusada aceleración se debió a la mejora que experimentaron, sin excepción, los principales componentes de la demanda interna. La tasa de desempleo registró un máximo histórico de casi 3½% a fines de 1995, pero a juzgar por otros indicadores cabría pensar en un cambio de tendencia en la situación del mercado de trabajo.

Cuadro 5Japón: Indicadores económicos

(Datos con que se contaba al celebrarse el debate en el Directorio en julio de 1996)1

1996
199319941995Proyecciones a la fecha del debate en el DirectorioValores Efectivos2
Porcentaje
Economía interna
Variación del PIB real0,10,50,93,43,6
Tasa de desempleo2,52,93,13,33,4
Variación de los precios al consumidor (promedio del período)1,30,7-0,10,20,1
Miles de millones de dólares de EE.UU.1
Cuentas externas
Exportación, f.o.b.352,9386,0429,4420,6400,2
Importación, f.o.b.213,3241,5297,2327,8316,7
Saldo en cuenta corriente132,0130,6111,469,566,0
Inversión directa-13,7-17,2-22,7-23,323,5
Inversión de cartera-70,7-26,7-36,2-43,6-43,6
Saldo de la cuenta de capital-1,5-1,9-2,3-0,2-0,2
Reservas oficiales brutas398,5125,9183,2216,6216,6
Saldo en cuenta corriente (porcentaje del PIB)3,12,82,21,51,4
Variación del tipo de cambio efectivo real (porcentaje)22,17,65,7-13,3-14,8
Porcentaje del PIB1
Variables financieras
Saldo del gobierno general-1,6-2,1-3,1-4,0-4,6
Saldo del gobierno general (excluida la seguridad social)-4,8-5,0-5,9-6,8-7,3
Ahorro nacional bruto32,831,530,831,131,2
Inversión nacional bruta29,728,728,729,929,8
Variación del dinero en sentido amplio (M3; porcentaje)3,94,03,6
Tasa de los certificados de depósito a tres meses (promedio; porcentaje)2,82,12,1

Salvo indicación contraria.

Estimaciones actualizadas de los funcionarios del FMI.

Excluido el oro.

Salvo indicación contraria.

Estimaciones actualizadas de los funcionarios del FMI.

Excluido el oro.

Tras las leves presiones deflacionarias de 1995, los precios al consumidor comenzaron a subir ligeramente en el primer semestre de 1996, debido más a los efectos de transmisión de la depreciación del yen que a las condiciones más restrictivas del mercado. A juzgar por la mayoría de los indicadores, cabría pensar que se mantendrían los grandes márgenes de capacidad no utilizada con respecto a la producción y los mercados de trabajo. El gasto de consumo sólo aumentó ligeramente durante 1995, pero en el primer trimestre de 1996 registró una brusca subida del 2½%. Los datos más recientes sobre consumo, al igual que los datos sobre inversión pũblica y construcción de viviendas, producción industrial y empleo, parecen indicar que el repunte de la actividad en el primer trimestre fue un fenómeno temporal.

Desde mediados de 1995, con el descenso de las tasas de interés y la caída del yen, las condiciones monetarias se tornaron considerablemente más flexibles. El crecimiento del dinero en sentido amplio (M3) se mantuvo estable en torno al 4%, pero el descenso de las tasas de interés produjo un desplazamiento en favor de los depósitos más líquidos y del efectivo, lo que hizo que el crecimiento de M2 más certificados de depósitos (CD) aumentara hasta el 3% aproximadamente y que el crecimiento de M1 se disparase a más del 15%. Tras la atonía registrada en 1994, en 1995 se reanudó el crecimiento del crédito interno y los préstamos bancarios. Los depósitos siguieron desplazándose de los bancos al sistema de ahorro postal, situándose la razón entre el ahorro postal y M2 más CD en casi un 40%.

El saldo presupuestario del gobierno general (excluida la seguridad social) sufrió un deterioro, pasando de una situación próxima al equilibrio en el ejercicio 1990 a un déficit del 6½% del PIB en el ejercicio 1995, debido sobre todo a los efectos de la desfavorable situación cíclica sobre el ingreso fiscal y al cambio de tendencia del repunte temporal de dicho ingreso por la burbuja de precios de los activos. El deterioro de la situación económica que se produjo a comienzos de 1995 hizo que las autoridades adoptaran, en septiembre de 1995, un conjunto de medidas de estímulo económico que contemplaban inversiones pũblicas por un monto de ¥ 8 billones y la ampliación por un año más de una reducción del impuesto sobre la renta. Así, para el ejercicio 1996 se contó con importantes medidas de apoyo fiscal.

Los saldos externos nominales y reales registraron un acusado descenso con la caída del valor efectivo real del yen después de mediados de 1995 a niveles casi históricos. La disminución del saldo externo se explica en parte por el sólido crecimiento de la demanda interna y los cambios estructurales en los intercambios comerciales. La exportación real neta acusó una fuerte caída y la importación de manufacturas aumentó con mucho más dinamismo de lo previsto. Tanto la exportación como la importación se vieron afectadas por el mayor recurso a la contratación fuera del país de la producción de bienes nacionales.

En sus deliberaciones, los directores manifestaron satisfacción ante los indicios de que Japón ha entrado finalmente en una fase de recuperación, debido en parte a las decididas medidas de estímulo adoptadas el año anterior y al cambio de tendencia en la sobrevaloración del yen. La mayor parte de los directores consideraron que esta inversión de la tendencia había hecho que el tipo de cambio volviera a un nivel congruente, en términos generales, con los parámetros fundamentales de la economía. A juicio de los directores, es probable que el reciente y acusado aumento del crecimiento del PIB dé una impresión exagerada de la solidez subyacente de la actividad. Al mismo tiempo, habida cuenta de la magnitud de la brecha del producto, el desempleo más elevado de lo habitual y la ausencia de presiones sobre los salarios y los precios, cabría pensar que no existe un peligro inmediato de recalentamiento de la economía; los directores llegaron a la conclusión de que debe mantenerse por el momento la orientación actual de las políticas y procederse a una nueva evaluación en el curso del año. A más largo plazo, sería necesario adoptar una gama de reformas estructurales para aumentar la eficiencia y asegurar un crecimiento duradero.

En lo que respecta a la política fiscal, los directores coincidieron en que las medidas de estímulo adoptadas previamente seguían proporcionando un conveniente apoyo a la actividad económica. Sin embargo, la situación fiscal se ha deteriorado en forma acusada desde que se desplomó la economía sostenida por la burbuja y se ha producido un aumento considerable de la deuda pũblica. La mayor parte de los directores hicieron hincapié en la conveniencia de eliminar gradualmente en 1997 el excepcional estímulo fiscal aplicado por medio de las medidas recientes si la recuperación continũa conforme a lo previsto. No obstante, algunos directores señalaron que, teniendo en cuenta la tasa de desempleo históricamente alta y los riesgos de que empeoren las perspectivas económicas, quizá sea necesario seguir aplicando medidas de apoyo fiscal, sobre todo si la actividad se debilita más adelante durante el año. Los directores expresaron su inquietud con respecto al deterioro de la situación fiscal a más largo plazo, señalando los graves problemas que plantea el envejecimiento de la población. Destacaron, además, la conveniencia de adoptar medidas decididas y progresistas para que la situación fiscal sea sostenible, y manifestaron su satisfacción por la intención de las autoridades de enmarcar el ajuste fiscal en un contexto de mediano plazo.

Los directores señalaron que las condiciones monetarias nunca habían sido tan expansivas desde el inicio de la recesión. Habida cuenta de la magnitud de los márgenes de capacidad no utilizada y la insignificancia de las presiones inflacionarias, los directores en general llegaron a la conclusión de que la actual orientación acomodaticia de la política monetaria es la adecuada y debe mantenerse hasta que haya indicios claros de que la economía se encamina por una trayectoria de recuperación autónoma. Algunos directores mencionaron la conveniencia de reforzar la independencia de los responsables de la política monetaria, señalando que de esa manera se facilitaría la formulación de objetivos a más largo plazo en materia de políticas.

Los directores expresaron su satisfacción ante el nuevo enfoque adoptado por las autoridades durante el ũltimo año para hacer frente a las tensiones del sector financiero. El restablecimiento de la fortaleza y la confianza en el sector financiero requerirán tiempo y, a juicio de los directores, la aprobación de leyes para resolver el problema de las jusen (la insolvencia de varias compañías de préstamos para la vivienda) es un paso importante para reducir la incertidumbre. No obstante, muchos directores manifestaron su inquietud por la falta de transparencia en el enfoque adoptado para resolver dicho problema e hicieron hincapié en la necesidad de contar con un plan integral y claramente definido para corregir las dificultades que aũn persisten y que no cabe resolver con otras soluciones ad hoc.

Los directores destacaron la función clave del ajuste estructural para las perspectivas de crecimiento a mediano y largo plazo. En opinión de unos cuantos directores, dicho ajuste ha sido el problema más acuciante en materia de política para las autoridades, e instaron a éstas a que redoblen los esfuerzos para desregular la economía, incluidas la reforma del sector laboral y la adopción de reformas sobre el uso de la tierra y en el sector de telecomunicaciones. Si estas medidas de política se aplicasen con decisión se elevaría el nivel de bienestar en Japón y ello redundaría en beneficio de la comunidad internacional. Los directores elogiaron a Japón por ser, a nivel mundial, el principal proveedor de asistencia financiera a los países en desarrollo y manifestaron su satisfacción por el generoso apoyo de Japón al SRAE y a las actividades de asistencia técnica del FMI.

Desde la celebración de las consultas, las autoridades japonesas han instrumentado los procedimientos y las medidas que habrían de adoptarse en caso de quiebra de las instituciones financieras. Además, se ha revisado la ley que regula el Banco de Japón para reforzar su independencia como banco central.

Alemania

El Directorio concluyó la consulta del Artículo IV con Alemania en septiembre de 1996. El PIB real, tras registrar en 1994 y en el primer semestre de 1995 un crecimiento de casi el 3%, se estancó en el segundo semestre de 1995, registrando un aumento anual de sólo el 1,9% (cuadro 6), y en el primer trimestre de 1996 sufrió una ligera contracción. El consumo privado mantuvo su tasa de crecimiento moderado (0,5% trimestral). En marzo de 1996, el desempleo alcanzó el nivel más alto de la posguerra —10,4%—, reduciéndose al 10,3% en junio.

Cuadro 6Alemania: Indicadores económicos

(Datos con que se contaba al celebrarse el debate en el Directorio en septiembre de 1996)1

1996
199319941995Proyecciones a la fecha del debate en el DirectorioValores Efectivos2
Porcentaje
Economía interna
Variación del PIB real-1,22,91,91,01,4
Tasa de desempleo8,99,69,410,310,3
Variación de los precios al consumidor (promedio del período)4,52,71,81,61,5
Miles de millones de dólares de EE.UU.1
Cuentas externas
Exportación, f.o.b.445,0493,3588,1594,5604,2
Importación, f.o.b.436,6481,9563,5558,1574,4
Saldo en cuenta corriente-16,0-21,8-17,3-10,9-17,1
Inversión directa-15,3-16,7-34,9-30,5
Inversión de cartera119,4-33,226,750,9
Saldo de la cuenta de capital0.50.2-0.711,9
Reservas oficiales brutas14.22,0-7,2-1,3
Saldo en cuenta corriente (porcentaje del PIB)-0,9-1,0-0,7-0,5-0,7
Variación del tipo de cambio efectivo real (porcentaje)8,02,27,9-0,6
Porcentaje del PIB1
Variables financieras
Saldo del gobierno general-3,5-2,6-3,5-4,0-3,8
Saldo estructural primario30,81,70,91,41,2
Ahorro nacional bruto20,621,721,720,820,7
Inversión nacional bruta21,422,722,421,321,5
Variación del dinero en sentido amplio (M3; promedio anual; porcentaje)8,28,50,16,547,5
Tasa interbancaria a tres meses (porcentaje)7,25,34,53,353,3

Salvo indicación contraria.

Estimaciones actualizadas de los funcionarios del FMI.

En 1995 y 1996 el saldo del gobierno general se vio afectado por la incorporación de gastos (fundamentalmente intereses) que con anterioridad no figuraban en el presupuesto, de manera tal que las variaciones del saldo estructural primario —que es el saldo presupuestario, excluidas las transacciones por concepto de intereses, que se observaría si el nivel de producción efectiva coincidiera con la producción potencial—constituyen una medición más adecuada del impulso fiscal.

Promedio enero–mayo de 1996 comparado con el promedio enero/mayo de 1995.

Promedio enero–junio de 1996.

Salvo indicación contraria.

Estimaciones actualizadas de los funcionarios del FMI.

En 1995 y 1996 el saldo del gobierno general se vio afectado por la incorporación de gastos (fundamentalmente intereses) que con anterioridad no figuraban en el presupuesto, de manera tal que las variaciones del saldo estructural primario —que es el saldo presupuestario, excluidas las transacciones por concepto de intereses, que se observaría si el nivel de producción efectiva coincidiera con la producción potencial—constituyen una medición más adecuada del impulso fiscal.

Promedio enero–mayo de 1996 comparado con el promedio enero/mayo de 1995.

Promedio enero–junio de 1996.

Los precios al consumidor aumentaron sólo 1¾% en 1995, debido a la fortaleza del marco alemán, a las presiones competitivas sobre los bienes comerciables y a la debilidad de la demanda interna. En el primer semestre de 1996, los precios al consumidor aumentaron sólo un 1½% con respecto al mismo período de 1995, mientras que los precios al por mayor y al productor y los precios de las importaciones registraron un descenso.

En 1995 y 1996 el déficit pũblico fue mucho mayor de lo previsto, sobrepasándose los valores de referencia de Maastricht. Las medidas que se aplicaron para corregir los desequilibrios fiscales inducidos por la unificación sufrieron un retroceso inesperado en 1995, cuando el déficit del gobierno general aumentó casi 1 punto porcentual, hasta un nivel equivalente al 3½% del PIB. A pesar de las restricciones del gasto, las proyecciones indicaban que, en 1996, el déficit federal aumentaría aũn más, casi medio punto porcentual del PIB, debido a una insuficiencia imprevista de ingreso fiscal, como consecuencia de los efectos desfasados y excepcionalmente intensos que tuvo sobre el ingreso tributario la recesión de 1992–93, y de la aplicación generalizada de exenciones tributarias especiales a la inversión en Alemania oriental y a la inversión en vivienda.

El dinero en sentido amplio (M3) creció sólo un 2,7% en 1995, frente al promedio registrado en el cuarto trimestre de 1994, situándose por debajo de la gama del 4% al 6% establecida como meta, pero en diciembre la tasa de crecimiento anualizada del M3 en seis meses ascendía al 6%; en junio de 1996, la tasa de crecimiento anual del M3 era del 9,3% con respecto al cuarto trimestre de 1995. En 1995, las autoridades redujeron la tasa de redescuento y la tasa Lombard en un total de 150 centésimos de punto porcentual, para situarlas en niveles del 3% y del 5%, respectivamente, al final del año; por su parte, las tasas de interés de mercado a corto plazo descendieron en consonancia con las tasas oficiales. A pesar del rápido crecimiento del M3, en abril el Banco Federal de Alemania redujo nuevamente la tasa de redescuento y la tasa Lombard a mínimos históricos. Esta reducción fue consecuencia del enfoque adoptado por las autoridades, en virtud del cual se tiene en cuenta una amplia gama de indicadores reales, financieros e internacionales para determinar si las condiciones monetarias son adecuadas. La reducción de las tasas por parte del Banco Federal de Alemania fue indicativa de que la institución consideraba que las tasas podrían bajar en el mercado; sin embargo, la tasa de recompra se mantuvo invariable en 3,3% hasta agosto de 1996. Las tasas a largo plazo han sido inestables.

Desde el final de 1995, el marco alemán se había debilitado frente al dólar de Estados Unidos y muchas monedas europeas que no participan en el mecanismo de ajuste de cambios (MAC) del Sistema Monetario Europeo (SME) —sobre todo, la lira y la libra esterlina—y, en junio de 1996, se había depreciado ya un 3½% en valores efectivos nominales. Sin embargo, las turbulencias del mercado de valores de Estados Unidos trajeron consigo una depreciación del dólar frente al marco alemán del 2% en julio.

En sus deliberaciones, los directores manifestaron su satisfacción por el repunte proyectado de la actividad económica tras el considerable debilitamiento registrado en 1995, pero señalaron que todavía quedaba camino por recorrer para que se consolidara una sólida recuperación. Se mostraron alentados por la mayor moderación de las negociaciones salariales del año en curso, que contribuirán a reforzar la debilitada competitividad de costos. Sin embargo, observaron que es necesario adoptar medidas de amplio alcance en los frentes macroeconómico y estructural para mejorar las variables fundamentales de la economía, reducir la dependencia de las reglamentaciones y subvenciones, estimular la confianza y reducir el desempleo.

Los directores observaron que la prudente política monetaria aplicada en los ũltimos años había restablecido las bajas tasas de inflación; en las circunstancias actuales, manifestaron satisfacción por la reciente flexibilización de las condiciones monetarias. Elogiaron calurosamente la reciente reducción de la tasa de recompra, que contribuirá a atenuar el riesgo de desaceleración del crecimiento, sobre todo en vista de las notables medidas de austeridad fiscal que se están aplicando simultáneamente en Alemania y en los principales países europeos con los que comercia Alemania. Algunos directores recalcaron la necesidad de seguir prestando mucha atención a la política monetaria, dada la función de ancla que Alemania desempeña en el MAC.

Los directores expresaron su apoyo al conjunto de medidas fiscales y reformas estructurales que formularon las autoridades e instaron a que se apliquen en su integridad. A juicio de los directores, dichas medidas constituyen una respuesta adecuada a los desafíos que plantean la economía interna y la transición hacia la Unión Económica y Monetaria (UEM) de Europa. No obstante, los directores estiman que, si el crecimiento fuese menor de lo proyectado, la política fiscal debe seguir guiándose por objetivos estructurales a mediano plazo. Los directores respaldaron los objetivos fiscales a mediano plazo establecidos por las autoridades, incluidos la intensificación del ajuste fiscal, el retorno a los niveles del gasto como proporción del PIB registrados antes de la unificación y una reducción de la pesada carga de los impuestos y las contribuciones sociales.

Los directores observaron que la elevada tasa de desempleo seguía siendo el problema económico más apremiante en el caso de Alemania y subrayaron la necesidad de llevar a cabo reformas estructurales de gran alcance a fin de dar al mercado laboral la flexibilidad necesaria para reducir en forma duradera el desempleo. También hay que realizar reformas estructurales profundas en los mercados de bienes y servicios, los sistemas de salud y pensiones y el mercado de trabajo. Las autoridades están dando los primeros pasos para abordar estas cuestiones y los directores las alentaron a perseverar en la tarea de lograr una economía más flexible y competitiva.

Los directores tomaron nota de los considerables avances logrados en los ũltimos cinco años en la integración de los nuevos Länder a la economía de mercado de Alemania, pero destacaron que aũn persisten algunos problemas graves, como el desequilibrio entre el ahorro y la inversión en la zona oriental, la notable desventaja en cuanto a los costos de la mano de obra en los nuevos Länder y el riesgo de que las transferencias y los subsidios pũblicos provenientes de la zona occidental fomenten una cultura de recurso a la asistencia pũblica y creen distorsiones en la asignación de los recursos.

Varios directores elogiaron a las autoridades por la generosa asistencia brindada a las economías en transición, si bien manifestaron su esperanza de que se invierta la tendencia descendente observada en los ũltimos años con respecto a la asistencia oficial para el desarrollo.

Francia

El Directorio concluyó la consulta del Artículo IV con Francia en octubre de 1996. En 1995 el desempeño económico estuvo muy por debajo de las expectativas, con un crecimiento total del PIB real equivalente al 2¼% (cuadro 7). A comienzos de 1996 la producción registró una recuperación, tras el fin de las huelgas generalizadas que se produjeron en noviembre y diciembre de 1995, para estabilizarse en el segundo trimestre de 1996. El desempleo se redujo al 11½% en 1995, pero para mediados de 1996 había vuelto a aumentar a un nivel sin precedentes del 12½%. En 1995 la inflación subyacente fue inferior al aumento del 2% que registraron los precios al consumidor, y siguió siendo baja hasta el final de junio de 1996.

Cuadro 7Francia: Indicadores económicos

(Datos con que se contaba al celebrarse el debate en el Directorio en octubre de 1996)1

1996
199319941995Proyecciones a la fecha del debate en el DirectorioValores Efectivos2
Porcentaje
Economía interna
Variación del PIB real-1,32,82,21,31,5
Tasa de desempleo11,612,311,612,412,4
Variación de los precios al consumidor (fin de período)2,11,62,11,81,7
Miles de millones de dólares de EE.UU.1
Cuentas externas
Exportación, f.o.b.196,3221,6267,5271,5270,5
Importación, f.o.b.189,4216,2258,0257,5257,3
Saldo en cuenta corriente9,27,016,622,321,2
Inversión directa0,3-6,35,0-4,4
Inversión de cartera3,0-55,8-13,5-60,9
Saldo de la cuenta de capital-11,8-11,1-21,3-20,1
Reservas oficiales brutas22,626,326,926,8
Saldo en cuenta corriente (porcentaje del PIB)0,70,61,21,41,4
Variación del tipo de cambio efectivo real (porcentaje)2,10,00,4-1,13-1,9
Porcentaje del PIB1
Variables financieras
Saldo del gobierno general-5,8-5,8-5,0-4,0-4,2
Ahorro nacional bruto18,219,019,819,118,8
Inversión nacional bruta417,218,418,317,517,1
Variación del dinero en sentido amplio (M3; porcentaje)-3,21,74,70,63-1,5
Tasa interbancaria a tres meses (promedio del período; porcentaje)8,45,86,64,053,9

Salvo indicación contraria.

Estimaciones actualizadas de los funcionarios del FMI.

Segundo trimestre con respecto al mismo período de 1995.

Incluida la acumulación de existencias.

Promedio hasta el 18 de septiembre de 1996.

Salvo indicación contraria.

Estimaciones actualizadas de los funcionarios del FMI.

Segundo trimestre con respecto al mismo período de 1995.

Incluida la acumulación de existencias.

Promedio hasta el 18 de septiembre de 1996.

En 1995 el gobierno adoptó medidas para corregir la incipiente desviación fiscal e iniciar una reforma de amplio alcance de la seguridad social, medidas que representaban un paso importante para abordar el problema fiscal estructural de la economía y mejorar las perspectivas de cumplir los criterios de la UEM conforme al calendario previsto. Las reformas fiscales permitieron mantener el déficit en el nivel del 5% del PIB fijado como meta, situación que contrasta positivamente con los resultados de los cuatro años anteriores. Para 1996, el gobierno anunció un tope del 4% del PIB para el déficit fiscal, que ha servido para orientar la política fiscal por el rumbo adecuado para cumplir el objetivo del 3% para 1997 establecido en el Tratado de Maastricht.

Por lo que respecta a la política monetaria, desde el cuarto trimestre de 1995 el Banco de Francia ha logrado situar de nuevo el franco dentro de la antigua banda estrecha del Sistema Monetario Europeo (SME) y reducir el diferencial de tasas de interés con Alemania. En conjunto, el restablecimiento de la confianza del mercado ha contribuido a una notable flexibilización de las condiciones monetarias.

En el segundo semestre de 1995 se produjo un fuerte descenso de las exportaciones, pero como la demanda interna siguió siendo relativamente moderada, el superávit en cuenta corriente se situó en torno al 1¼% del PIB en 1995. Las reservas oficiales totales (excluido el oro) aumentaron ligeramente, hasta situarse en $27.000 millones. Las medidas de reforma fiscal han desempeñado un papel de primer orden en el fortalecimiento del franco.

En sus deliberaciones, los directores felicitaron a las autoridades por los avances logrados en el reordenamiento de las finanzas pũblicas, por haber mantenido una política monetaria prudente y por su firme determinación de intensificar el ajuste fiscal y participar en la primera etapa de la UEM, políticas que se han visto recompensadas por una notable mejora de la situación del mercado financiero. Sin embargo, la actividad económica fue menos dinámica de lo previsto y existe alguna incertidumbre con respecto a las perspectivas para 1997.

En lo relativo a la política fiscal, los directores opinaron que todavía era posible mantener el déficit de 1996 en el nivel del 4% del PIB establecido como objetivo si se mantenía el vigor de la recuperación económica, pero manifestaron su inquietud por las desviaciones observadas con respecto a la reducción del déficit de la seguridad social y señalaron el riesgo de que se sobrepasen nuevamente los niveles de gasto previstos para atención de la salud. Los directores manifestaron su satisfacción por el anuncio de un presupuesto para 1997 diseñado de modo que se cumpla el criterio de referencia del 3% del PIB establecido en el Tratado de Maastricht; señalaron, no obstante, que el margen de maniobra que permite dicho presupuesto para hacer frente a acontecimientos adversos imprevistos es limitado. Señalaron también que el descenso del déficit en 1997 se debía en gran medida a una transferencia excepcional proveniente de una empresa pũblica. Los directores instaron a las autoridades a adoptar nuevas medidas, a partir de comienzos de 1997, para lograr un adecuado ajuste estructural y evitar un aumento del déficit en caso de que la actividad sea menos dinámica de lo previsto, lo cual podría poner en peligro la confianza del mercado en que se materialice la UEM. Las finanzas pũblicas de Francia se ven sometidas a fuertes presiones como consecuencia de los cambios demográficos a largo plazo; por lo tanto, deberá reducirse el déficit fiscal para tratar de llegar al punto de equilibrio en el curso de los próximos años. Es evidente que el nivel de gasto pũblico es demasiado alto.

Los directores manifestaron su satisfacción por la acertada ejecución de la política monetaria y cambiaria. La inflación ha seguido siendo baja y la reducción de las tasas de interés es una muestra de la credibilidad de las políticas monetaria y fiscal. Los directores respaldaron el enfoque prudente adoptado por el Banco de Francia para flexibilizar aũn más la política monetaria y el hecho de que la institución considere prioritario mantener un entorno monetario estable y favorable.

Los directores manifestaron su inquietud por el nivel sin precedentes que registran las tasas de desempleo, atribuible en gran medida a problemas estructurales del mercado de trabajo. Es necesario adoptar reformas de gran alcance para reducir el desempleo, que representa a la vez un grave problema social y una amenaza potencial para la credibilidad del ajuste fiscal.

Los directores instaron a las autoridades a redoblar los esfuerzos para corregir los problemas de los bancos estatales. Las autoridades deben proceder sin demora a la privatización de estas instituciones, a eliminar las distorsiones y establecer reglas de juego más uniformes, reforzar la supervisión y mejorar la gestión de las empresas y los controles internos. Los directores insistieron también en la necesidad de avanzar en el proceso de privatización y reforma en otros sectores en los que el Estado participa en las actividades comerciales.

Los directores elogiaron la tradicional generosidad de Francia con respecto a la asistencia para el desarrollo e instaron a las autoridades a mantener en el nivel más alto posible dicha asistencia, que ha sufrido un retroceso como consecuencia de las restricciones presupuestarias.

Reino Unido

El Directorio concluyó la consulta del Artículo IV con el Reino Unido en octubre de 1996. Hasta el final del segundo trimestre de 1996, el crecimiento del PIB real había disminuido hasta un nivel de alrededor del 2% anual, como consecuencia del efecto que tuvo sobre la exportación neta la desaceleración económica que registraron los países con los que comercia el Reino Unido (cuadro 8). Debido a la atonía de la demanda se produjo un exceso de existencias, que dio lugar a reducciones de la producción y, por ende, incidió negativamente sobre el crecimiento; además, la crisis de la carne de vacuno afectó a la producción del sector agropecuario. El descenso imprevisto de la producción y la incertidumbre con respecto a la duración de dicho descenso se tradujeron en una falta de dinamismo de la inversión privada en capital fijo. No obstante, la tasa de desempleo bajó al 7½% en julio de 1996, la cifra más baja registrada en cinco años (un 2% por debajo de la media de la Unión Europea), debido en parte a las enérgicas medidas que se adoptaron para reducir el desempleo de larga duración.

Cuadro 8Reino Unido: Indicadores económicos

(Datos con que se contaba al celebrarse el debate en el Directorio en octubre de 1996)1

1996
199319941995Proyecciones a la fecha del debate en el DirectorioValores Efectivos2
Porcentaje
Economía interna
Variación del PIB real2,13,82,52,22,1
Tasa de desempleo10,39,38,27,67,5
Variación de los precios al consumidor (promedio del período)33,02,42,82,82,9
Miles de millones de dólares de EE.UU.1
Cuentas externas
Exportación, c.i.f.182,3206,3240,5251,0259,4
Importación, f.o.b.202,6222,8258,8273,2278,5
Saldo en cuenta corriente-16,2-3,7-6,2-1,80,0
Inversión directa-10,1-17,7-8,0-10,9
Inversión de cartera-59,177,5-37,0-48,0
Saldo de la cuenta de capital19,6-4,10,7-4,6
Reservas oficiales brutas43,643,050,142,742,7
Saldo en cuenta corriente (porcentaje del PIB)-1,7-0,4-0,6-0,20,0
Variación del tipo de cambio efectivo real (porcentaje)-8,2-0,8-4,33,83,3
Porcentaje del PIB1
Variables financieras
Saldo del gobierno general-7,8-6,8-5,5-4,4
Ahorro nacional bruto13,715,715,816,1
Inversión nacional bruta15,015,415,615,3
Variación del dinero en sentido amplio (M4; porcentaje)4,94,09,99,49,5
Tasa interbancaria a tres meses (promedio del período; porcentaje)5,95,56,76,06,0

Salvo indicación contraria.

Estimaciones actualizadas de los funcionarios del FMI.

Excluidos los pagos de intereses hipotecarios.

Salvo indicación contraria.

Estimaciones actualizadas de los funcionarios del FMI.

Excluidos los pagos de intereses hipotecarios.

La inflación se mantuvo bajo control a pesar de las notables alzas del costo de los insumos registradas en 1995 en el contexto de la depreciación de la libra esterlina y del acusado aumento de los precios de los productos básicos. Entre los factores que contribuyeron a la atenuación de la inflación cabe señalar la moderada expansión económica con la persistencia de una brecha de producción, el aumento de la competencia como consecuencia del cambio estructural de las ventas al por menor y las políticas de precios para las empresas de servicios pũblicos privatizadas.

Tras los primeros éxitos, el proceso de ajuste fiscal sufrió algunas desviaciones con respecto a la trayectoria marcada. Las necesidades de financiamiento del sector pũblico para el ejercicio 1995/96 fueron equivalentes al 4,9% del PIB, frente al 3,4% proyectado en el presupuesto de noviembre de 1994. Las desviaciones fueron imputables en alrededor del 80% a la evolución del ingreso; el gasto nominal pudo mantenerse dentro de los límites establecidos como meta, aunque el gasto real fue algo más alto debido a que la inflación fue menor que la esperada. Las medidas incluidas en el presupuesto de noviembre de 1995 fueron en general neutrales; las reducciones del impuesto sobre la renta de alrededor del ½% del PIB se compensaron grosso modo con los recortes del gasto corriente y de capital.

En consonancia con el marco de política monetaria a mediano plazo, se elevaron las tasas de interés oficiales en sucesivas etapas a finales de 1994 y principios de 1995, pero una vez que se atenuó el crecimiento y mejoraron las perspectivas de inflación se redujeron las tasas de interés oficiales entre diciembre de 1995 y junio de 1996 en cuatro etapas y en un total de 1 punto porcentual. Como resultado de la depreciación de la libra esterlina a principios de 1995, se flexibilizaron considerablemente las condiciones monetarias. Los agregados monetarios registraron una rápida expansión: el crecimiento de M4 en libras esterlinas fue de casi el 10%. La expansión del crédito también fue vigorosa. Las medidas para reforzar la credibilidad de las políticas no surtieron mucho efecto, a juzgar por los rendimientos de los títulos del Estado indexados y por los diferenciales de las tasas de interés a largo plazo con respecto a Alemania.

La balanza en cuenta corriente se mantuvo en una posición cercana al equilibrio, registrándose superávit más abultados en el comercio de servicios y petróleo, que compensaron el descenso de los intercambios comerciales de productos no petroleros. La competitividad exterior fue favorable en comparación con la situación de años anteriores.

En sus deliberaciones, los directores manifestaron su satisfacción por los resultados económicos que ha registrado recientemente el Reino Unido, que cabe destacar especialmente habida cuenta de la atonía de la actividad económica en otros países de Europa. Los directores observaron que las perspectivas para 1997 son favorables, ya que es probable que el crecimiento sea más vigoroso, que se reduzca aũn más el desempleo y que las presiones inflacionarias sigan siendo moderadas. Para alcanzar estos objetivos, los directores subrayaron la importancia de aplicar una política acertada que ponga el acento en la estabilidad a mediano plazo, el ajuste fiscal y la flexibilidad de los mercados.

No obstante, los directores destacaron la necesidad de reforzar la credibilidad con respecto a la determinación de las autoridades para aplicar las políticas necesarias, sobre todo en el ámbito fiscal, y por lo tanto consideraron que los desequilibrios fiscales son excesivos, por lo cual es necesario intensificar el ajuste fiscal. Los directores observaron que la razón entre el gasto corriente y el PIB ha aumentado en los ũltimos años, a pesar del notable descenso de la tasa de desempleo. Estimaron que la carga de los nuevos recortes fiscales debería recaer sobre el gasto corriente, sin olvidar los efectos que ello podría tener sobre la distribución del ingreso. Muchos directores consideraron que el próximo presupuesto no permite ningũn margen de maniobra para reducir más los impuestos. Se recomendó, pues, adoptar medidas para fomentar la capacidad de recaudación del sistema tributario, incluso reduciendo las exenciones y preferencias.

En opinión de unos cuantos directores, se podría reforzar la credibilidad dando más independencia al banco central. Los directores señalaron que el establecimiento de metas en materia de inflación en el contexto de la política monetaria ha dado resultados muy favorables. En general, advirtieron que no es aconsejable seguir reduciendo las tasas de interés a corto plazo.

Los directores expresaron su satisfacción por la intensa y continua participación del Reino Unido en las deliberaciones sobre los preparativos para la UEM de Europa y por la actitud de las autoridades británicas, que consideran que el cumplimiento de los criterios de convergencia del Tratado de Maastricht es un objetivo sumamente deseable para la política económica de su país, independientemente de que el Reino Unido decida si participa o no en la unión monetaria.

En opinión del Directorio, las políticas estructurales aplicadas por el Reino Unido —sobre todo la privatización, las reformas del mercado de trabajo y la desreglamentación de la economía—han contribuido en gran medida a mejorar los resultados económicos y también las perspectivas. Estas reformas estructurales, conjugadas con políticas macroeconómicas encaminadas a mantener la estabilidad en el mediano plazo, permitirán seguramente sentar las bases de un crecimiento más vigoroso a plazo medio.

Los directores mencionaron la probabilidad de que se reduzca aũn más la asistencia oficial para el desarrollo, que actualmente se sitũa en un nivel del 0,3% del PNB, y alentaron a las autoridades a incrementar dicha asistencia.

Italia

Los directores se reunieron en abril de 1997 para concluir la consulta del Artículo IV con Italia correspondiente a 1996, en un contexto de acusado descenso de la inflación pero de recuperación económica poco vigorosa (cuadro 9). En 1996, el crecimiento del PIB se estimó en un 0,7% y el desempleo en torno al 12%. La inflación (de un año sobre otro) se redujo en más de la mitad, del 6% registrado en noviembre de 1995 a poco más del 2% a comienzos de 1997, lo que facilitará la consecución de la meta oficial para 1997 (2½%).

Cuadro 9Italia: Indicadores económicos(Datos con que se contaba al celebrarse el debate en el Directorio en abril de 1997)
19931994199519961
Porcentaje
Economía interna
Variación del PIB real-1,22,13,00,7
Tasa de desempleo210,211,312,012,1
Variación de los precios al consumidor (fin de período)4,34,05,62,6
Miles de millones de dólares de EE.UU.3
Cuentas externas
Exportación, f.o.b.226,8250,3298,9329,9
Importación, f.o.b.192,7212,9253,5266,3
Saldo en cuenta corriente11,415,127,242,3
Inversión directa-3,5-2,9-0,9-3,4
Inversión de cartera72,6-5,130,341,6
Saldo de la cuenta de capital9,5-13,8-4,0-5,1
Reservas oficiales brutas53,756,755,869,4
Saldo en cuenta corriente (porcentaje del PIB)1,11,52,53,5
Variación del tipo de cambio efectivo real (porcentaje)-16,2-6,3-8,010,4
Porcentaje del PIB3
Variables financieras
Saldo del gobierno general-10,0-9,6-7,0-6,7
Ahorro nacional bruto18,118,920,621,1
Inversión nacional bruta16,917,118,117,8
Variación de M2 (porcentaje)47,81,72,12,7
Tasa de las letras del Tesoro a tres meses (promedio del período; porcentaje)10,58,810,78,6

Estimaciones de los funcionarios del FMI.

Excluidos los trabajadores que participan en el Fondo de Compensación Salarial.

Salvo indicación contraria.

Fin de período, promedio móvil de los ũltimos tres meses; se utiliza la tasa de crecimiento para evaluar el cumplimiento de las metas.

Estimaciones de los funcionarios del FMI.

Excluidos los trabajadores que participan en el Fondo de Compensación Salarial.

Salvo indicación contraria.

Fin de período, promedio móvil de los ũltimos tres meses; se utiliza la tasa de crecimiento para evaluar el cumplimiento de las metas.

La balanza en cuenta corriente registró una notable mejora en 1996: aunque el crecimiento de la exportación sufrió una fuerte desaceleración desde finales de 1995, la disminución de la demanda interna también contribuyó a una acusada caída de las importaciones. Por otra parte, al mejorar la relación de intercambio, el superávit comercial aumentó a casi el 5% del PIB.

Los notables avances logrados en la reducción del desequilibrio fiscal en 1992–95 se paralizaron en 1996, ascendiendo el déficit del gobierno general a un 6,7% del PIB, segũn estimaciones, cifra que sobrepasa los objetivos oficiales. El hecho de que el déficit registrase un nivel más alto de lo previsto originalmente se debió sobre todo a que el crecimiento fue mucho menos vigoroso y también a la dinámica básica del gasto corriente primario.

Para 1997, las autoridades se fijaron el objetivo de participar desde el principio en la UEM y presentaron un presupuesto encaminado a reducir el déficit del gobierno general al 3% del PIB. A comienzos de 1997 las autoridades consideraron que, de no adoptarse medidas adicionales, sería imposible cumplir la meta establecida con respecto al déficit del gobierno general. En estas circunstancias, el 27 de marzo el gobierno adoptó un conjunto de medidas fiscales correctivas (por un monto equivalente al 0,8% del PIB), para poder cumplir el criterio de convergencia de Maastricht con respecto al déficit, y anunció el inicio de negociaciones con los interlocutores sociales sobre una reforma del sistema de asistencia social.

Las autoridades siguieron aplicando una política monetaria restrictiva, encaminada a reducir la inflación. A medida que se progresó en este frente, se redujeron gradualmente las tasas oficiales, situándose la tasa de redescuento en el 6¾% tras la ũltima reducción efectuada en enero de 1997. En el ũltimo año, las tasas de interés a largo plazo registraron un fuerte descenso, para situarse a niveles compatibles con el criterio estipulado en el Tratado de Maastricht en esta materia. En enero de 1997, los diferenciales a largo plazo con Alemania marcaban ya un mínimo de menos de 150 centésimos de punto porcentual, aunque después aumentaron un poco como consecuencia de la incertidumbre del mercado ante el proceso de la UEM. El descenso de la inflación y las tasas relativamente altas del mercado monetario coadyuvaron a fomentar la apreciación del tipo de cambio. En el cuarto trimestre de 1996, las autoridades consideraron que la lira se había fortalecido lo suficiente y de forma duradera como para justificar la reincorporación al MAC, la cual se produjo en noviembre.

En sus deliberaciones, los directores felicitaron a Italia por los notables progresos logrados desde 1992 en materia de estabilidad de precios, ajuste fiscal y mejora de las cuentas externas. Estos progresos le han permitido al país aspirar a participar en la UEM desde el principio y se han visto recompensados con la mayor confianza de los mercados. En particular, los directores manifestaron su satisfacción por el notable descenso de la inflación, al que han contribuido la moderación salarial y la firmeza de las autoridades en la ejecución de la política monetaria.

Al mismo tiempo, los directores destacaron que Italia debe resolver varios problemas importantes, entre ellos la lentitud de la recuperación económica, la relativa falta de flexibilidad de los mercados de trabajo, las elevadas tasas de desempleo que se concentran en el sur del país y la necesidad de lograr una mejora estructural sostenida de las finanzas pũblicas. En lo que respecta al mercado de trabajo, los directores expresaron su satisfacción por los aspectos positivos del reciente Pacto para el Empleo, pero subrayaron la necesidad de adoptar medidas más audaces para flexibilizar dicho mercado, sobre todo a través de una mayor diferenciación regional y sectorial de los salarios y un uso más generalizado de contratos de trabajo no tradicionales.

Habida cuenta del elevado nivel de deuda pũblica y de las altas primas sobre las tasas de interés, Italia podría verse muy favorecida con la participación en la UEM. No obstante, en un contexto de perspectivas económicas poco favorables, Italia tendrá que hacer frente a la difícil tarea de efectuar la corrección fiscal de mayor magnitud de todos los países que aspiran a participar desde un principio en la UEM. Los directores felicitaron a las autoridades por su decisión de acelerar el ritmo del ajuste fiscal en 1997. Sin embargo, aunque las medidas fiscales correctivas adoptadas en marzo de 1997 permitirían situar el déficit dentro de los valores de referencia de Maastricht en este año, los directores señalaron que la dependencia de los ingresos fiscales y de las medidas extraordinarias suscita cierta inquietud con respecto a la viabilidad del ajuste fiscal después de 1997. Es esencial ahorrar recursos en forma permanente en partidas clave de gasto como las pensiones, la salud y el empleo pũblico. Los directores expresaron su satisfacción por la intención de las autoridades de recurrir a medidas estructurales en el presupuesto para 1998 y por el anuncio del inminente inicio de un debate sobre la reforma del gasto social.

Los directores señalaron que la unión monetaria, y el aumento de la competencia que traerá consigo, exacerbará los problemas que padece el sistema bancario italiano. Los directores reconocieron que la difícil situación actual tiene un componente cíclico y regional, pero subrayaron la importancia de seguir abordando los problemas de los préstamos en situación de incumplimiento, el exceso de personal y los altos costos de operaciones. En opinión de los directores, la aceleración del proceso de privatización de los principales bancos es un elemento crucial para corregir los problemas estructurales del sector.

Canadá

El Directorio concluyó la consulta del Artículo IV con Canadá en enero de 1997. Canadá ha avanzado considerablemente en la implementación de su estrategia económica. En el ejercicio 1996/97 (que finalizó en marzo de 1997) se esperaba que el déficit presupuestario federal se situase por debajo del nivel del 3% del PIB establecido como meta. Este objetivo se estaba alcanzando gracias a las medidas adoptadas en los presupuestos de 1994, 1995 y 1996, en virtud de las cuales se redujeron las subvenciones a las empresas y las explotaciones agrícolas, se reorganizaron los programas de gasto pũblico conforme a criterios comerciales, se aplicaron tarifas a los usuarios, y se redujo el consumo pũblico al recortarse la mayoría de los programas de gasto y los gastos de defensa y eliminarse alrededor de 55.000 puestos de trabajo en el sector pũblico.

En 1996 repuntó el crecimiento del PIB real —del 0,7% registrado en 1995 (cuarto trimestre sobre cuarto trimestre) a una tasa anual del 1,3% durante el primer semestre de 1996 y del 3,3% en el tercer trimestre—impulsado por el aumento de la construcción de viviendas y la inversión en maquinaria y equipo. El consumo personal aumentó drásticamente en el primer trimestre de 1996, pero en el segundo y tercer trimestres registró un aumento moderado. La tasa de desempleo se mantuvo en torno al 9½% durante el primer semestre del año, pero aumentó ligeramente al 9,7% en diciembre (cuadro 10).

Cuadro 10Canadá: Indicadores económicos(Datos con que se contaba al celebrarse el debate en el Directorio en enero de 1997)
19931994199519961
Porcentaje
Economía interna
Variación del PIB real2,24,12,31,4
Tasa de desempleo11,210,49,59,7
Variación de los precios
al consumidor (fin de período)1,70,11,81,6
Miles de millones de dólares de EE.UU.2
Cuentas externas
Exportación, f.o.b.161,9183,1212,3226,5
Importación, f.o.b.164,4179,9198,3206,4
Saldo en cuenta corriente-22,3-16,2-8,20,3
Inversión directa-0,8-0,25,0
Inversión de cartera21,09,014,7
Saldo de la cuenta de capital29,414,34,4
Reservas oficiales brutas12,113,115,3
Saldo en cuenta corriente (porcentaje del PIB)-4,0-3,0-1,40,0
Variación del tipo de cambio efectivo real (porcentaje)-3,3-6,7-3,9
Porcentaje del PIB2
Variables financieras
Saldo del gobierno general-7,3-5,3-4,1-2,1
Ahorro nacional bruto13,615,317,017,5
Inversión nacional bruta18,219,018,217,5
Variación del dinero
en sentido amplio (porcentaje)3,12,74,02,3
Tasa de las letras del Tesoro a tres meses (porcentaje)4,85,57,04,2

Estimaciones de los funcionarios del FMI.

Salvo indicación contraria.

Estimaciones de los funcionarios del FMI.

Salvo indicación contraria.

La inflación medida por los precios básicos de consumo se redujo del 4,6% en 1989 a menos del 2% al comienzo de 1996, y siguió reduciéndose hasta un nivel del 1,7% durante los 11 primeros meses de 1996, como consecuencia de la atonía de la actividad económica.

En 1995 y 1996 se flexibilizaron significativamente las condiciones monetarias. La banda de fluctuación establecida por el Banco de Canadá para las tasas de interés de un día para otro se redujo por etapas del 5½%– 6% a comienzos de enero al 2¾%–3¼% en noviembre. Desde marzo de 1996, las tasas de interés a corto plazo de Canadá se han situado por debajo de sus homólogas de Estados Unidos —un hecho sin precedentes en los ũltimos decenios—mientras que los diferenciales entre las tasas de interés a largo plazo de ambos países se redujeron drásticamente hasta alcanzar niveles muy inferiores al promedio histórico. Esta evolución es atribuible a las bajas tasas de inflación que ha registrado Canadá en forma sostenida y a los constantes progresos en la reducción del déficit presupuestario federal.

El déficit de la balanza en cuenta corriente fue equivalente al 1,4% del PIB en 1995 y siguió disminuyendo en 1996, para transformarse en un pequeño superávit en el segundo y tercer trimestres. Esta mejora se debió en gran medida a la solidez de la economía estadounidense y a los efectos desfasados de la depreciación del tipo de cambio efectivo real del dólar canadiense a comienzos de los años noventa.

Canadá registró una gran entrada neta de inversión directa y de cartera en 1995 y en los tres primeros trimestres de 1996, produciéndose al mismo tiempo grandes salidas de capital a corto plazo de los bancos canadienses y ventas de instrumentos del mercado monetario.

En sus deliberaciones, los directores felicitaron a las autoridades por el extraordinario avance logrado en la implementación de su estrategia económica durante el pasado año. Observaron que se había frenado la inflación manteniéndola en un nivel bajo, se habían alcanzado con creces las metas establecidas en materia de déficit fiscal federal, y los gobiernos provinciales habían adoptado medidas importantes para equilibrar sus presupuestos. Como se desprende de los diferenciales negativos entre las tasas de interés a corto plazo de Canadá y Estados Unidos, las acertadas políticas macroeconómicas que se han aplicado han infundido más confianza a los mercados financieros. Esta considerable mejora de las variables fundamentales de la economía ha hecho que las perspectivas de crecimiento económico sostenible en Canadá sean más favorables.

Los directores coincidieron en que la flexibilización de las condiciones monetarias en 1996 había sido una medida adecuada, considerando que se habían mantenido las bajas tasas de inflación, que se había realizado un vigoroso ajuste fiscal a todos los niveles del gobierno y que la economía tenía aũn un considerable margen de capacidad ociosa. No obstante, es necesario actuar con cautela a la hora de aplicar una política monetaria menos restrictiva, habida cuenta del considerable estímulo que han impartido las medidas ya adoptadas y de los desfases que existen entre la adopción de una política monetaria y sus efectos en la economía. Los directores observaron que el vigoroso crecimiento del producto en el tercer trimestre de 1996 y los indicadores económicos del cuarto trimestre parecen ser una señal del tan ansiado fortalecimiento de la actividad económica en Canadá.

Los directores expresaron su satisfacción por los planes formulados para eliminar los desequilibrios fiscales del gobierno federal y de los gobiernos provinciales en los próximos años. Destacaron la calidad del ajuste fiscal, que se ha basado principalmente en recortes del gasto más que en un aumento de los ingresos. Es importante que las autoridades perseveren en la orientación de la política fiscal formulada en los presupuestos federales de 1995 y 1996 para alcanzar los objetivos de reducción del déficit en los próximos años. Gracias a estas medidas podría equilibrarse el presupuesto para el ejercicio 1999/2000.

A los directores les sigue preocupando la persistencia de las altas tasas de desempleo. También observaron que el sistema pũblico de asistencia a la tercera edad enfrenta graves problemas, dados el envejecimiento de la población y el enorme volumen de pasivos de dicho sistema para los que no existen fondos capitalizados. Elogiaron las iniciativas emprendidas por las autoridades para hacer frente a esos problemas e instaron a las autoridades federales y provinciales a que lleguen rápidamente a un acuerdo para instrumentar un conjunto adecuado de medidas que permitan equilibrar aumentos de las contribuciones con reducciones de las prestaciones, a fin de reforzar las finanzas del Plan de Pensiones de Canadá. Después de que el Directorio concluyera sus deliberaciones, el gobierno federal y los gobiernos provinciales llegaron a un acuerdo sobre las medidas que deberían adoptar para cubrir las necesidades a largo plazo de dicho Plan.

Los directores felicitaron a Canadá por la coherencia con que ha respaldado el libre comercio, incluidas la liberalización del comercio multilateral y la apertura de los mercados regionales y bilaterales en condiciones favorables para el sistema de comercio multilateral. El Directorio respaldó también la nueva reducción de los aranceles que se aplican a una gama de productos y la simplificación del sistema arancelario de Canadá.

Los directores expresaron su satisfacción por el compromiso de Canadá de incrementar la asistencia oficial para el desarrollo, si las circunstancias lo permiten, con miras a alcanzar el objetivo del 0,7% del PNB.

Otras economías avanzadas

Corea

El Directorio concluyó la consulta del Artículo IV con Corea en noviembre de 1996. Tras dos años de rápida expansión impulsada por pujantes inversiones y exportaciones, el crecimiento económico se moderó a fines de 1995 y comienzos de 1996 en respuesta a una anterior restricción de las condiciones monetarias y a perspectivas menos favorables a corto plazo para las exportaciones. La demanda interna disminuyó acusadamente al desacelerarse el crecimiento de la inversión en equipo debido a una gran acumulación de capacidad instalada en los ũltimos años, así como al panorama menos favorable para las exportaciones. A fines de 1995 y en el primer semestre de 1996 se produjo una escasez de oferta de mano de obra en el mercado de trabajo, y la tasa de desempleo se situó en alrededor del 2%. Debido a la influencia de una evolución desfavorable de los precios agropecuarios, la inflación de los precios al consumidor aumentó a 5,0% en la primera mitad de 1996, en comparación con el 4,5% en 1995 (cuadro 11).

Cuadro 11Corea: Indicadores económicos

(Datos con que se contaba al celebrarse el debate en el Directorio en noviembre de 1996)1

1996
199319941995Proyecciones a la fecha del debate en el DirectorioValores Efectivos2
Porcentaje
Economía interna
Variación del PIB real5,88,69,07,17,1
Tasa de desempleo2,82,42,02,02,0
Variación de los precios
al consumidor (fin de período)5,85,64,74,94,5
Miles de millones de dólares de EE.UU.1
Cuentas externas
Exportación, f.o.b.80,993,7123,2129,4128,3
Importación, f.o.b.79,196,8128,0139,8143,5
Saldo en cuenta corriente0,4-4,5-8,9-17,7-23,7
Inversión directa-0,5-1,3-1,9-1,7
Inversión de cartera10,76,88,511,3
Saldo de la cuenta de capital2,69,116.024,6
Reservas oficiales brutas20,225,632,733,2
Saldo en cuenta corriente (porcentaje del PIB)0,1-1,2-2,0-3,6-4,8
Deuda externa (porcentaje del PIB)13,314,717,222,9
Servicio de la deuda (porcentaje de la exportación de bienes y servicios)9,16,25,4
Variación del tipo de cambio efectivo real (porcentaje)-1,80,71,13,6
Porcentaje del PIB1
Variables financieras
Saldo del gobierno general0,30,50,4
Ahorro nacional bruto35,234,935,134,5
Inversión nacional bruta35,136,137,138,0
Variación del dinero en sentido amplio (fin de período; porcentaje)17,317,613,717,8
Certificados de depósito a tres meses (porcentaje)12,314,811,713,5

Salvo indicación contraria.

Estimaciones actualizadas de los funcionarios del FMI.

Salvo indicación contraria.

Estimaciones actualizadas de los funcionarios del FMI.

La situación fiscal de Corea siguió siendo sólida como resultado de una tradición de larga data de prudencia fiscal. Durante varios años, el gasto fiscal, relativamente bajo comparado con los niveles internacionales, generalmente había estado en consonancia con el ingreso, con lo cual se lograron moderados niveles de deuda pũblica y altos niveles de ahorro pũblico. La evolución monetaria de 1995–96 fue compatible en general con los objetivos del gobierno de disminuir la inflación subyacente y lograr un aterrizaje suave. El crecimiento del agregado monetario en sentido amplio en 1995, si bien fue rápido al inicio del año, se desaceleró a 13,7% hacia el final de diciembre, situándose holgadamente dentro de la gama del 12% al 16% fijada como meta. Los otros agregados monetarios presentaron un comportamiento similar.

Desde 1994 el déficit en cuenta corriente se amplió acusadamente, al principio en forma conjunta con el rápido crecimiento de la economía, pero luego principalmente como resultado de la desfavorable evolución de la relación de intercambio. No obstante, las entradas de capital, que crecieron en respuesta a la continua flexibilización de los controles sobre la inversión externa en participaciones de capital y al acceso al financiamiento del comercio exterior, fueron suficientes para financiar ampliamente este déficit. En 1995 el superávit de la cuenta de capital aumentó a $16.000 millones y se registraron entradas netas de $14.000 millones en el primer semestre de 1996. Desde 1994, las autoridades han desmantelado en forma progresiva las barreras a la importación y han reducido los aranceles de conformidad con lo acordado en la Ronda Uruguay; salvo para una pequeña cantidad de productos que tienen efectos potencialmente nocivos en la salud o la seguridad, en la actualidad las licencias de importación son automáticas. Desde fines de 1994, el tipo de cambio efectivo nominal había permanecido prácticamente invariable, pese a las grandes fluctuaciones que registraron durante el período los tipos de cambio de las monedas clave.

En los ũltimos diez años, las autoridades habían llevado a cabo de manera parcial dos programas de privatización de empresas pũblicas; el programa emprendido en diciembre de 1993 contemplaba la privatización de 58 de las 133 empresas pũblicas en el período 1994–98. Para mediados de 1996 se habían privatizado 16 empresas.

En sus deliberaciones, los directores manifestaron satisfacción por el extraordinario desempeño macroeconómico que mantuvo Corea: el crecimiento disminuyó en relación con el ritmo insosteniblemente rápido de los dos años anteriores, la inflación siguió siendo moderada pese a algunos pequeños aumentos en los meses previos a la consulta, y la ampliación del déficit en cuenta corriente fue en su mayor parte resultado de un deterioro temporal de la relación de intercambio. Los directores acogieron con beneplácito las perspectivas de que Corea se convierta en miembro de la OCDE y del BPI y señalaron que se planteaba el desafío de asegurar que la velocidad de las reformas estructurales en el sector financiero y la cuenta de capital fuera compatible con las necesidades generadas por la transformación de Corea en una economía industrial.

Los directores destacaron que la política monetaria debería concentrarse firmemente en la meta final de lograr la estabilidad de precios y concordaron en que la política monetaria debía verse respaldada por una mayor flexibilidad en el tipo de cambio, en especial si se produce una aceleración de las entradas de capital tras una mayor liberalización de la cuenta de capital. La flexibilización cambiaria se vería facilitada por el desarrollo del mercado a término para el won coreano, a la vez que contribuiría al desarrollo de ese mercado.

Los directores elogiaron a las autoridades por su excelente trayectoria fiscal y señalaron que la mejor manera en que la política fiscal podría contribuir al fortalecimiento del desempeño macroeconómico a mediano plazo sería manteniendo una sólida posición presupuestaria a la vez que se realizan los gastos en capital social fijo que tanto se necesitan. También manifestaron satisfacción por la reciente aceleración de la liberalización de la cuenta de capital; si bien algunos directores concordaron con el enfoque gradual adoptado por las autoridades para llevar a cabo la mencionada liberalización, unos cuantos consideraron que una liberalización rápida e integral ofrece muchos beneficios en la etapa de desarrollo económico en que se encuentra Corea. Los directores concordaron con las autoridades en que no debe vincularse de manera rígida la liberalización de la cuenta de capital a la disminución de los diferenciales de las tasas de interés con respecto a los países con los que comercia Corea, y manifestaron que la liberalización en sí sería importante para reducir las tasas de interés, que actualmente son elevadas en el país.

Los directores señalaron que la reciente aceleración de la liberalización de la cuenta de capital ha intensificado la necesidad de realizar ulteriores reformas del sector financiero interno. Pese al considerable adelanto logrado en la reforma del sector financiero, al parecer las tasas de interés bancarias siguen siendo rígidas y los mercados secundarios para muchos activos financieros siguen estando poco desarrollados, cuando existen. Además, la política monetaria aũn no ha finalizado la transición hacia la utilización de instrumentos indirectos. Los directores observaron que un progreso más rápido en estas esferas ayudaría a aumentar la eficiencia del sector financiero y la eficacia de la política monetaria.

El Directorio manifestó satisfacción por la ampliación de las reformas estructurales, que comprenden reformas del mercado laboral y privatizaciones; estas reformas habrán de contribuir a mejorar la productividad y asegurar el mantenimiento de la competitividad de la economía coreana.

España

El Directorio concluyó la consulta del Artículo IV con España en marzo de 1997. La evolución económica reciente del país era entonces favorable en general. A mediados de 1996 el crecimiento del consumo privado había aumentado a un 2,5% aproximadamente (en cifras anualizadas, trimestre sobre trimestre) con el auge de los mercados de acciones y obligaciones que incrementó la riqueza de los hogares. Para el conjunto de 1996, el crecimiento del PIB se estima en un 2,2% (cuadro 12). La inflación de los precios al consumidor se redujo al 3,2% (variación interanual) en diciembre de 1996, la tasa más baja registrada en treinta años. Considerando que la producción aũn se encontraba por debajo de su nivel potencial, el desempleo seguía siendo un grave problema económico y social. Tras marcar un máximo de más del 24% a principios de 1994, la tasa de desempleo se redujo —gracias a la posterior recuperación—a un nivel del 22% de la población activa en el tercer trimestre de 1996, cifra todavía mucho más alta que la registrada en los demás países industriales.

Cuadro 12España: Indicadores económicos(Datos con que se contaba al celebrarse el debate en el Directorio en marzo de 1997)
1993199419951996
Porcentaje
Economía interna
Variación del PIB real-1,22,12,82,2
Tasa de desempleo (promedio del período)22,724,222,922,2
Variación de los precios al consumidor14,94,34,33,2
Miles de millones de dólares de EE.UU.2
Cuentas externas
Exportación, f.o.b.62,174,092,7103,1
Importación, c.i.f.77,088,8110,4116,9
Saldo en cuenta corriente-5,8-6,81,22,9
Inversión neta354,2-15,823,41,0
Otra inversión de cartera neta4-54,521,2-31,018,7
Saldo de la cuenta de capital2,92,66,05,9
Reservas oficiales brutas (fin de período)45,344,538,261,8
Saldo en cuenta corriente (porcentaje del PIB)-1,1-1,40,20,6
Variación del tipo de cambio efectivo real (porcentaje)-10,5-4,81,42,3
Porcentaje del PIB2
Variables financieras
Saldo del gobierno general (base Maastricht)-7,4-6,2-6,6-4,4
Ahorro nacional bruto18,718,621,321,0
Inversión nacional bruta19,920,021,120,6
Variación del dinero en sentido amplio (fin de período; porcentaje)10,17,09,26,3
Tasa de interés interbancaria a tres meses (promedio del período; porcentaje)11,78,09,47,5

Fin de período, variación porcentual interanual (diciembre con respecto a diciembre del año anterior.

Salvo indicación contraria.

Incluidos la inversión extranjera directa y los valores negociables.

Incluidos los préstamos, los depósitos y las operaciones de reporto.

Fin de período, variación porcentual interanual (diciembre con respecto a diciembre del año anterior.

Salvo indicación contraria.

Incluidos la inversión extranjera directa y los valores negociables.

Incluidos los préstamos, los depósitos y las operaciones de reporto.

Desde finales de 1994, la política monetaria se había centrado totalmente en el objetivo de reducir la inflación. Tanto ésta como el crecimiento de los agregados monetarios disminuyeron a lo largo de 1996, lo que permitió al Banco de España reducir al 6% la tasa de referencia de los repos a diez días en enero de 1997, frente al 9,25% registrado en diciembre de 1995. La política fiscal se orientó al cumplimiento de los requisitos para que España pueda incorporarse a la UEM en 1999. El plan de convergencia enviado al Consejo de Europa en julio de 1994 exigía reducir el déficit del gobierno general del 7,4% del PIB en 1993 al 3,0% en 1997, básicamente recortando el gasto. En 1994–96 se impusieron límites multianuales para los aumentos salariales en el sector pũblico, se suscribieron acuerdos con los gobiernos locales y autonómicos para limitar los respectivos déficit, se aplicaron medidas para controlar el aumento de los gastos en atención médica y se redujo el seguro de desempleo. Aunque los avances en materia de ajuste fiscal fueron decepcionantes en 1995, la situación mejoró en 1996. Los datos preliminares disponibles indican que se alcanzó el objetivo de reducir el déficit del gobierno general al 4,4% del PIB en base a las cuentas nacionales.

La posición exterior de España siguió siendo sólida. La balanza en cuenta corriente registró un superávit del 0,6% del PIB en 1996, frente al 0,2% observado el año anterior, debido a la mejora de la balanza comercial y del turismo. Las reservas oficiales de divisas aumentaron de $36.000 millones en marzo de 1995 a $65.300 millones al final de enero de 1997, en el contexto de una notable entrada neta de capital. Durante el mismo período, la peseta se mantuvo en torno al punto medio de la banda de fluctuación del MAC.

En el transcurso de las deliberaciones, los directores felicitaron a las autoridades españolas por las acertadas políticas macroeconómicas que habían aplicado y sobre todo por los progresos en materia de ajuste fiscal y reforma estructural. Observaron que aparentemente se dan las condiciones para que España logre en 1997 consolidar la recuperación económica y registre un crecimiento sostenible en el mediano plazo. También mostraron su satisfacción por la firme determinación de las autoridades para cumplir los criterios de convergencia de Maastricht en 1997 y consideraron que se trata de un objetivo que el gobierno tiene a su alcance. Los directores coincidieron en que las autoridades deben estar dispuestas a adoptar medidas fiscales adicionales, si fuese necesario, para garantizar el cumplimiento de dichos criterios.

Los directores instaron a las autoridades españolas a adoptar sin demora las medidas necesarias para que el proceso de ajuste fiscal sea viable. Observaron la necesidad de no limitarse a recortar temporalmente el gasto y de llevar a cabo una reestructuración en profundidad del gasto pũblico. Por lo que respecta al ingreso, algunos directores alentaron a las autoridades a mejorar la legislación tributaria reduciendo las tasas impositivas marginales.

Los directores felicitaron al Banco de España por su éxito en la lucha contra la inflación, señalando que la mayor independencia de la institución y las medidas orientadas a reducir la inflación habían sido elementos positivos en esta empresa. Coincidieron con las autoridades en que las bajas tasas de inflación observadas recientemente permitirían una prudente reducción de las tasas de interés, si bien todo recorte futuro de dichas tasas deberá condicionarse a un progreso inequívoco en el frente fiscal.

Habida cuenta de la positiva evolución del sector exterior en los ũltimos años, los directores coincidieron en general en que la competitividad no es un problema prioritario. No obstante, subrayaron la necesidad de adoptar reformas estructurales y perseverar en la política de moderación salarial para mantener la competitividad exterior a plazo medio. Con respecto a la competencia interna, los directores alentaron a las autoridades a perfeccionar los mercados de bienes raíces urbanos, servicios profesionales y comercio minorista, y a adoptar para los monopolios un marco normativo autónomo, más orientado a los principios de mercado.

Los directores observaron que las altas tasas de desempleo y las acusadas rigideces del mercado de trabajo siguen siendo el problema más apremiante en materia de políticas. La futura participación de España en la UEM hace esencial que las autoridades adopten sin demora reformas que permitan flexibilizar dicho mercado.

Grecia

El Directorio Ejecutivo concluyó la consulta del Artículo IV con Grecia en agosto de 1996. En 1995, el país obtuvo mejores resultados económicos al registrarse una aceleración del crecimiento del producto hasta un nivel del 2%, aunque el desempleo aumentó ligeramente al 10% durante el año (cuadro 13). Por primera vez en veinte años, la inflación se redujo por debajo del 10% en 1995.

Cuadro 13Grecia: Indicadores económicos(Datos con que se contaba al celebrarse el debate en el Directorio en agosto de 1996)
19931994199519961
Porcentaje
Economía interna
Variación del PIB real-1,01,52,02,5
Tasa de desempleo9,79,610,09,8
Variación de los precios al consumidor (fin de período)12,110,88,15,0
Miles de millones de dólares de EE.UU.2
Cuentas externas
Exportación, f.o.b.5,05,25,8
Importación, c.i.f.17,618,722,9
Saldo en cuenta corriente-0,7-0,1-2,9
Saldo de la cuenta de capital4,46,93,1
Reservas oficiales brutas8,615,315,7
Saldo en cuenta corriente (porcentaje del PIB)-0,40,2-1,5-1,8
Variación del tipo de cambio efectivo real (porcentaje)-3,61,33,7
Porcentaje del PIB2
Variables financieras
Saldo del gobierno general-14,2-12,1-9,2-7,0
Ahorro nacional bruto21,121,020,321,0
Inversión nacional bruta21,520,821,822,8
Variación del dinero en sentido amplio (porcentaje)15,313,98,39–12
Tasa de las letras del Tesoro a tres meses (porcentaje)18,218,214,5

Estimaciones de los funcionarios del FMI.

Salvo indicación contraria.

Estimaciones de los funcionarios del FMI.

Salvo indicación contraria.

Se logró avanzar aũn más en el proceso de ajuste fiscal, reduciéndose el déficit del gobierno central del 12,7% del PIB registrado en 1994 al 11,2% en 1995, aunque no se alcanzó el nivel del 10% establecido como meta en el presupuesto. Esta desviación tuvo su origen principalmente en la insuficiencia de la recaudación fiscal, sobre todo de los impuestos indirectos, y en los retrasos en las transferencias procedentes de la Unión Europea. Sin embargo, las autoridades sí cumplieron la meta establecida en el plan de convergencia en relación con el déficit del gobierno general. La política monetaria siguió orientándose hacia el objetivo previamente anunciado con respecto al tipo de cambio. En 1995 se alcanzó el objetivo del 3% establecido para el deslizamiento del dracma frente a la unidad monetaria europea (ECU). Esta política y la pericia con que se neutralizó un ataque especulativo contra el dracma en mayo de 1994 dieron lugar a un notable aumento de la afluencia de capital. El Banco de Grecia adoptó una política prudente para hacer frente a dicha afluencia, rebajando ligeramente las tasas de intervención, esterilizando la mayoría de las entradas de capital, elevando los coeficientes de encaje legal del 9% al 11% y haciendo extensivo dicho encaje a los pasivos a corto plazo en moneda extranjera del sector bancario.

El déficit de la balanza en cuenta corriente, tras situarse durante dos años en una posición próxima al equilibrio, aumentó en 1995 al equivalente del 1,5% del PIB debido a un drástico incremento de las importaciones de bienes de inversión. La cuenta de capital siguió registrando superávit, aunque éste fue menor que en 1994. Las reservas de divisas aumentaron ligeramente.

Pese a que a corto plazo las perspectivas eran favorables, en 1996 la situación macroeconómica daba muestras de tensión. La inflación experimentó un repunte a principios de año para reanudar luego una tendencia a la baja, se desaceleró el ritmo del ajuste fiscal, al Banco de Grecia le resultó cada vez más difícil recurrir a las tasas de interés para contener el crédito y reducir las presiones inflacionarias, y las presiones para aumentar el gasto cobraron cada vez más fuerza.

En sus deliberaciones, los directores felicitaron a las autoridades por su perseverancia en las medidas encaminadas a lograr el ajuste fiscal y la reducción de la inflación. No obstante, observaron que era urgente intensificar los esfuerzos en materia de ajuste fiscal.

Los directores observaron que existía el riesgo de que se excediera en torno a 1 punto porcentual del PIB la meta establecida para 1996 con respecto al déficit presupuestario, y advirtieron que si ello llegara a suceder constituiría un desafortunado retroceso. Manifestaron su satisfacción por las medidas de política económica anunciadas en julio de 1996, que incluyen reducciones del empleo en la administración pũblica, un examen de las cuentas extrapresupuestarias y un control financiero más estricto de las entidades pũblicas. Los directores instaron a las autoridades a adoptar sin demora nuevas medidas correctivas, sobre todo en materia de gasto. Felicitaron a las autoridades por las medidas adoptadas para ampliar la base tributaria, pero destacaron la necesidad de reducir el gasto para que el ajuste fiscal sea duradero. Los directores expresaron su inquietud por la desaceleración del ritmo del ajuste fiscal a pesar de que el crecimiento económico fue más rápido de lo proyectado.

Los directores observaron que la política de “fortaleza del dracma” ha contribuido a reducir la inflación en los ũltimos años y consideraron adecuada la prudente política de tasas de interés que han aplicado las autoridades. Señalaron, sin embargo, que la afluencia de capital ha puesto de manifiesto que la mera aplicación de una política monetaria restrictiva no garantiza una ulterior desinflación en el entorno en que se inscriben actualmente las políticas. Los directores instaron a las autoridades a aplicar una política de austeridad en materia de salarios y empleo en el sector pũblico, que envíe una señal al sector privado.

Los directores destacaron la necesidad de acelerar la reforma estructural para lograr tasas más altas de crecimiento a largo plazo y una convergencia real con Europa. Expresaron su satisfacción por el programa de reforma estructural formulado por las autoridades, que incluye la racionalización del gasto pũblico, una gestión más eficiente de los organismos estatales, un mayor grado de responsabilidad en la gestión pũblica y la reforma del sistema de seguro de desempleo. Instaron a las autoridades a ampliar el alcance y acelerar el ritmo de las privatizaciones y destacaron la necesidad de reducir la presencia del Estado en el sector bancario.

Hong Kong, China

Los directores se reunieron en febrero de 1997 para examinar el informe preparado por los funcionarios del FMI para las consultas del Artículo IV con Hong Kong, China3, correspondientes a 1996. En los 15 ũltimos años, Hong Kong ha registrado un crecimiento medio anual del PIB real de casi un 7%. Estos resultados se han producido en el contexto de un espectacular cambio de estructura económica, en el curso del cual han disminuido drásticamente la importancia del sector manufacturero y las exportaciones de mercancías nacionales, y Hong Kong se ha convertido en una economía de servicios madura.

Pese a que desde 1994 se ha venido desacelerando el crecimiento, en el segundo semestre de 1996 se observaron señales de una moderada recuperación. Los precios al por menor y el precio de las propiedades comenzaron a subir y se produjo un repunte de la construcción privada. Sin embargo, el crecimiento de la exportación de mercancías —que habitualmente acompaña a la reactivación de la economía—siguió siendo moderado, mientras que el volumen de exportaciones aumentó sólo un 5% en los nueve primeros meses de 1996. Para el total del año, en el momento de las deliberaciones en el Directorio se proyectó un crecimiento del PIB real del 4½% (cuadro 14). Posteriormente, se revisaron al alza esas estimaciones hasta un nivel de casi un 4¾%, igual que la tasa de crecimiento de 1995. La inflación se redujo del 8¾% en 1995 a casi un 6% en 1996, debido en gran medida a una desaceleración de la demanda interna conjugada con un descenso de los precios de las importaciones como consecuencia de la apreciación de la moneda y de la existencia de cierto margen de capacidad no utilizada en el mercado de trabajo. El desempleo, que había aumentado acusadamente en 1995 con la expansión de la oferta de mano de obra, se redujo gradualmente en 1996 hasta un nivel del 2½% aproximadamente.

Cuadro 14Hong Kong, China: Indicadores económicos(Datos con que se contaba al celebrarse el debate en el Directorio en febrero de 1997)
19931994199519961
Porcentaje
Economía interna
Variación del PIB real6,15,44,74,5
Tasa de desempleo2,02,03,32,6
Variación de los precios al consumidor (promedio del período)8,58,18,76,0
Miles de millones de dólares de EE.UU.2
Cuentas externas
Exportación, f.o.b.163,1182,5209,2222,5
Importación, c.i.f.155,0181,0214,8221,0
Saldo en cuenta corriente38,21,5-4,91,6
Reservas oficiales brutas43,049,355,463,8
Saldo en cuenta corriente (porcentaje del PIB)37,01,6-2,31,0
Variación del tipo de cambio efectivo real (porcentaje)10,51,5-1,24,1
Porcentaje del PIB2
Variables financieras
Saldo del gobierno general42,52,31,3-0,3
Ahorro nacional bruto535,833,831,033,0
Inversión interna bruta27,631,934,532,0
Variación del dinero en sentido amplio (porcentaje)15,613,613,613,1
Mejor tasa activa (porcentaje)6,58,58,88,5

Estimaciones de los funcionarios del FMI.

Salvo indicación contraria.

Balanza de bienes y servicios no atribuibles a factores.

Los datos corresponden a ejercicios finalizados en marzo.

El componente externo del ahorro se incluye sólo en 1993 y 1994.

Estimaciones de los funcionarios del FMI.

Salvo indicación contraria.

Balanza de bienes y servicios no atribuibles a factores.

Los datos corresponden a ejercicios finalizados en marzo.

El componente externo del ahorro se incluye sólo en 1993 y 1994.

El Directorio felicitó a las autoridades de Hong Kong por su acertada gestión de la economía. Los directores observaron que, en el corto plazo, la tarea más apremiante es mantener la confianza y velar por que la transición a la soberanía de China se produzca sin sobresaltos. En opinión de los directores, la mejor forma de alcanzar este objetivo es perseverar en la aplicación de políticas basadas en lo posible en un conjunto de reglas, que consta principalmente del vínculo del tipo de cambio al dólar de Estados Unidos, una orientación prudente de la política fiscal y una firme reglamentación financiera.

Los directores se mostraron totalmente de acuerdo en que se mantenga el sistema de tipo de cambio vinculado como ancla importante para la estabilidad y la confianza. Felicitaron a las autoridades chinas por reafirmar su compromiso de mantener la independencia monetaria de Hong Kong una vez que se realice la transferencia de soberanía. En vista de las diferencias que existen entre Hong Kong y el territorio de China continental en materia de desarrollo financiero, los directores se mostraron partidarios de que se mantengan la separación de sistemas monetarios y de monedas y dos autoridades monetarias independientes. Además, el Directorio hizo hincapié en la necesidad de seguir aplicando una política fiscal suficientemente neutral y no intervencionista. Los directores estimaron conveniente mantener un nivel moderado de superávit, habida cuenta de las repercusiones que tendrá el envejecimiento de la población sobre las finanzas pũblicas. Además, felicitaron a las autoridades por la prioridad asignada al mantenimiento de un sólido sistema de supervisión bancaria. Subrayaron que, en vista del grado de dependencia de los bancos con respecto a los préstamos para la adquisición de propiedades y de la creciente vinculación con la economía china, es necesario mantener una estrecha vigilancia de la calidad de los activos y seguir aplicando normas de prudencia estrictas. Los directores también manifestaron satisfacción por la participación de la Autoridad Monetaria de Hong Kong en los Nuevos Acuerdos para la Obtención de Préstamos (NAP).

A juicio del Directorio, Hong Kong cuenta con un sólido potencial para seguir manteniendo altas tasas de crecimiento económico en el mediano plazo. Señalaron que el futuro de Hong Kong radica en el desarrollo de sus industrias de exportación orientadas a los servicios y en el mantenimiento de su categoría de centro financiero internacional. En este sentido, alentaron a las autoridades a seguir adelante con los planes para desreglamentar los mercados de bienes y servicios que no son objeto de comercio exterior. Los directores subrayaron además que, en aras de las perspectivas a mediano plazo, es importante preservar las instituciones y el sistema de valores de Hong Kong, especialmente el imperio de la ley, la imparcialidad del poder judicial, la neutralidad de la administración pũblica y la libertad de información. Los directores manifestaron su deseo de que el enfoque “un país–dos sistemas” tenga éxito y Hong Kong siga teniendo una economía prospera.

Israel

El Directorio concluyó la consulta del Artículo IV con Israel en diciembre de 1996. La economía israelí registró desde 1989 una expansión rápida, aunque bastante equilibrada, con un crecimiento anual del PIB de más del 6%, pero dicha expansión cedió paso a un recalentamiento generalizado en 1995–96 (cuadro 15). La inflación subyacente se aceleró del 9% registrado en 1994–95 a una tasa del 12% a mediados de 1996, tras el aumento del 2,5% que registraron los salarios reales en el primer semestre del año. Segũn estimaciones preliminares, la demanda interna creció un 5,5% y el desempleo aumentó ligeramente al 6½%, aproximadamente, en 1996.

Cuadro 15Israel: Indicadores económicos

(Datos con que se contaba al celebrarse el debate en el Directorio en diciembre de 1996)1

1996
199319941995Proyecciones a la fecha del debate en el DirectorioValores Efectivos2
Porcentaje
Economía interna
Variación del PIB real3,56,87,14,34,4
Tasa de desempleo10,07,86,36,36,7
Variación de los precios al consumidor (fin de período)11,214,58,112,010,6
Miles de millones de dólares de EE.UU.1
Cuentas externas
Exportación, f.o.b.14,816,719,019,920,2
Importación, c.i.f.20,422,626,728,928,3
Saldo en cuenta corriente-1,1-2,3-3,9-5,2-4,9
Inversión directa-0,21,21,6
Saldo de la cuenta de capital2,41,63,96,1
Reservas oficiales brutas6,46,88,211,4
Saldo en cuenta corriente (porcentaje del PIB)-1,7-3,2-4,5-5,6-5,2
Variación del tipo de cambio efectivo real (porcentaje)-0,62,43,53,3
Porcentaje del PIB1
Variables financieras
Saldo del gobierno general-3,5-2,2-3,4-4,2
Ahorro nacional bruto (porcentaje de la renta nacional)20,218,718.1
Inversión nacional bruta (porcentaje de la renta nacional)21,822,022,6
Variación del dinero en sentido amplio (porcentaje)22,024,621,72,4
Tasa de interés de la línea de redescuento (porcentaje)11,313,415,516,1

Salvo indicación contraria.

Estimaciones actualizadas de los funcionarios del FMI.

Salvo indicación contraria.

Estimaciones actualizadas de los funcionarios del FMI.

La adopción de una política fiscal expansiva hizo que la economía, que se encontraba en una etapa de crecimiento, entrase en una fase de recalentamiento. A finales de 1994, y tras un aumento del ingreso fiscal que resultó transitorio, las autoridades autorizaron una notable subida de los salarios del sector pũblico y, al mismo tiempo, recortaron los impuestos, con un costo para el presupuesto equivalente al 2,5% del PIB. Desde entonces, el ingreso tributario ha sido constantemente menor de lo esperado y se han sobrepasado ampliamente los límites del déficit interno establecidos como meta. Para 1996, el déficit presupuestario del gobierno general se estimó en un nivel equivalente al 4,2% del PIB.

Con la flexibilización de la política fiscal y el recalentamiento de la economía, la política monetaria se tornó restrictiva a partir de 1994, lo cual produjo efectos secundarios muy controvertidos. El tipo de cambio se fortaleció dentro de la banda móvil, apreciándose alrededor del 5% en términos del índice de precios al consumidor y el costo unitario de la mano de obra desde 1993. Se produjo un sũbito aumento de las entradas de capital, que alcanzaron un promedio anual de aproximadamente el 2,5% del PIB en 1995 y 1996. Además, se produjeron perturbaciones en los mercados financieros nacionales como consecuencia de la política monetaria restrictiva que se aplicó.

El recalentamiento de la economía se puso especialmente de manifiesto en las cuentas externas. El déficit en cuenta corriente aumentó a más del 5% del PIB en 1996, nivel que no se había registrado desde comienzos de los años ochenta.

En sus deliberaciones, los directores elogiaron a las autoridades por su eficaz gestión de la economía en los ũltimos seis años, en los que se ha registrado una reducción de las tasas de inflación y desempleo a casi la mitad y se ha absorbido con éxito la inmigración. No obstante, expresaron su inquietud por la persistencia de la inflación y el elevado déficit en cuenta corriente. La tarea más inmediata que deben acometer las autoridades en materia de política económica es reforzar el ahorro interno con un plan de ajuste fiscal más ambicioso. Los directores consideraron que la estrategia de ajuste fiscal, desinflación y reforma estructural a mediano plazo formulada por las autoridades apunta en la dirección adecuada para lograr el grado de ajuste necesario.

Los directores señalaron que la política fiscal había sido un factor determinante del proceso de recalentamiento que tuvo lugar en 1995/96 y subrayaron la necesidad de elevar el nivel de ahorro del sector pũblico; además, instaron a las autoridades a mantener estrictamente el déficit fiscal dentro de los límites establecidos como meta para 1997. Consideraron igualmente importantes los planes anunciados recientemente para reducir aũn más el gasto y crear un fondo de reserva para imprevistos. También se mostraron de acuerdo con la prioridad asignada por las autoridades a la contención del gasto y mencionaron la conveniencia de estimar el ingreso en base a expectativas más realistas. En general, los directores estimaron que los actuales objetivos fiscales establecidos para el mediano plazo son insuficientes para generar un nivel de ahorro interno que permita mantener una elevada tasa de inversión y reducir la inflación a cifras de un solo dígito en un plazo de cinco años. Por lo tanto, instaron a las autoridades a establecer objetivos más ambiciosos a mediano plazo. También recomendaron aumentar la transparencia y establecer un mayor nivel de responsabilidad con respecto a la política fiscal, en concreto, ofreciendo también estimaciones del déficit que incluyan los pasivos devengados vinculados con el proceso de indexación que se excluyen de las mediciones actuales, y explicando al pũblico la metodología contable que aplica el gobierno.

Los directores observaron que, en los dos ũltimos años, la lucha contra la inflación ha recaído principalmente sobre la política monetaria, pero consideraron que antes de adoptar una política monetaria menos restrictiva convendría esperar a lograr avances creíbles en materia de ajuste fiscal. En general, opinaron que el mayor hincapié que se ha hecho en la fijación de metas de inflación dentro de la banda de deslizamiento del tipo de cambio ha clarificado los propósitos y objetivos y podría facilitar el logro de la desinflación. Instaron a adoptar una estrategia de inflación con visión de futuro que permita la adecuada integración de los aspectos estructurales: políticas de liberación de tierras pũblicas, privatización y reglamentación de los servicios pũblicos y fomento de la competencia.

Los directores consideraron que Israel ha establecido un historial desigual en materia de políticas estructurales. Si bien se ha progresado en la liberalización del comercio exterior, el fortalecimiento de la política antimonopolio y de fomento de la competencia, y la reducción de la participación de los bancos en las empresas no financieras, es necesario acelerar la privatización y reducir otras formas de intervención estatal en la economía. Los directores manifestaron su satisfacción por los planes formulados para racionalizar el tratamiento tributario y normativo de los instrumentos financieros, pero opinaron que hay que desplegar un esfuerzo mucho más intenso para que el mercado de capitales de Israel sea flexible y eficiente .

Nueva Zelandia

El Directorio concluyó la consulta del Artículo IV con Nueva Zelandia en noviembre de 1996. Al momento de celebrarse la reunión, la evolución económica de Nueva Zelandia seguía siendo satisfactoria. El crecimiento del PIB real se había desacelerado, llegando a un nivel sostenible de 3%, que resultaba compatible con el logro de un aterrizaje suave en lugar de la recesión que había constituido una característica típica de los ciclos económicos anteriores. El crecimiento del empleo siguió siendo rápido y la tasa de inflación subyacente se mantuvo cerca de 2%, aunque sobrepasó ligeramente el límite superior de la gama fijada como meta, en parte debido a un acusado aumento de los precios de la vivienda. Se mantuvo la orientación restrictiva de las políticas financieras: el superávit presupuestario aumentó a casi 4% del PIB en 1995/96, las tasas de interés se mantuvieron a niveles relativamente elevados en términos reales y el tipo de cambio se apreció en 5% tanto en términos nominales como reales (cuadro 16). Si bien el déficit de la balanza de pagos aumentó al 4% del PIB en 1995/96, la confianza en el mercado siguió siendo firme.

Cuadro 16Nueva Zelandia: Indicadores económicos1

(Datos con que se contaba al celebrarse el debate en el Directorio en noviembre de 1996)2

1996/97
1993/941994/951995/96Proyecciones a la fecha del debate en el DirectorioValores Efectivos3
Porcentaje
Economía interna
Variación del PIB real6,25,22,82,52,0
Tasa de desempleo9,56,96,56,56,4
Variación de los precios al consumidor (promedio del período)1,42,43,32,42,2
Miles de millones de dólares de EE.UU.2
Cuentas externas
Exportación, f.o.b.10,812,613,414,515,2
Importación, c.i.f.9,111,312,814,414,7
Saldo en cuenta corriente-0,6-2,0-2,4-2,8-2,8
Inversión directa0,51,24,54,24,4
Inversión de cartera1,30,41,21,41,2
Saldo de la cuenta de capital1,01,82,92,82,9
Reservas oficiales brutas3,83,94,54,74,4
Saldo en cuenta corriente (porcentaje del PIB)-1,3-3,9-4,1-4,5-4,3
Variación del tipo de cambio efectivo real (porcentaje)6,45,35,7
Porcentaje del PIB2
Variables financieras
Saldo del gobierno general0.93,13,83,12,0
Ahorro nacional bruto18,917,918,417,918,2
Inversión nacional bruta20,221,822,622,422,5
Variación del dinero en sentido amplio (porcentaje)6,66,712,015,010,0
Tasa de interés de las letras bancarias a 90 días (porcentaje)5,49,48,99,9

Los datos corresponden a ejercicios finalizados en marzo.

Salvo indicación contraria.

Estimaciones actualizadas de los funcionarios del FMI.

Los datos corresponden a ejercicios finalizados en marzo.

Salvo indicación contraria.

Estimaciones actualizadas de los funcionarios del FMI.

Se espera que en 1997 continũe la expansión económica, impulsada por los recortes de los impuestos previstos en el presupuesto de 1996/97. Segũn éste, la carga tributaria se reduciría más de 1% del PIB en 1996/97, y en 1997/98 disminuirían los impuestos sobre la renta de las personas físicas y aumentarían las deducciones. No obstante, para 1996/97 se proyectó un superávit presupuestario de 3% del PIB, lo que permitiría que la deuda pũblica neta disminuyera aũn más, hasta situarse en el 28% del PIB.

Los directores elogiaron a las autoridades por la perseverancia con que aplicaron rigurosas medidas de política financiera en el ũltimo decenio y llevaron a cabo una reforma estructural integral en un marco de transparencia y responsabilidad. Manifestaron satisfacción por la firme determinación de las autoridades de mantener la misma orientación de sus políticas a mediano plazo. Consideraron que la orientación hacia condiciones monetarias restrictivas y el control del gasto pũblico era adecuada porque ayudaba a contener la inflación, asegurar una posición externa viable y sentar las bases para reanudar un crecimiento más rápido a mediano plazo.

Los directores consideraron que el marco monetario, incluido el régimen de fijación de metas con respecto a la inflación, había contribuido de manera esencial a contener las expectativas inflacionarias y asegurar la credibilidad del mercado en cuanto a la estrategia económica general. Si bien unos pocos directores opinaron que la ampliación de 0%–2% de la banda fijada como meta para la inflación permitiría flexibilizar la política monetaria, la mayor parte de ellos aconsejó cautela con respecto a esa medida, al menos hasta que la inflación se situara nuevamente dentro de la banda, con el fin de no afectar en forma adversa la credibilidad de la política en materia de inflación.

Los directores apoyaron firmemente la estrategia presupuestaria a mediano plazo, que contempla el mantenimiento de superávit e implica una disminución sostenida de la razón deuda pũblica/PIB. Instaron a lograr nuevos avances en las reformas de la administración pũblica y de la asistencia social con el fin de liberar recursos que puedan destinarse a la salud y la educación, así como a acelerar la transferencia al sector privado de las participaciones que el sector pũblico aũn mantiene en actividades comerciales. Unos cuantos directores manifestaron que era aconsejable aplazar la segunda serie de recortes tributarios hasta que se puedan identificar con claridad las reducciones de gastos.

Unos cuantos directores opinaron que la magnitud del déficit de la balanza en cuenta corriente planteaba riesgos, dada la vulnerabilidad de Nueva Zelandia a las conmociones externas y a los cambios de actitud del mercado. Los directores manifestaron que sería aconsejable que las autoridades aplicaran medidas fiscales más estrictas, en caso necesario, con el fin de impedir una ampliación del déficit en cuenta corriente. La estabilidad financiera y la continuación de las reformas estructurales ayudarían a mantener la competitividad del sector de bienes comerciables y la afluencia de capital privado.

Los directores destacaron la importancia de seguir realizando reformas estructurales para mejorar el crecimiento potencial. En especial, recomendaron perseverancia en los esfuerzos por aumentar la inversión y el ahorro privados en relación con el PIB y mejorar los servicios de educación y capacitación con el fin de lograr una mayor productividad laboral. Manifestaron satisfacción por la firme determinación de las autoridades de promover otras iniciativas multilaterales y regionales de liberalización del comercio.

Con posterioridad a la consulta, en diciembre de 1996 asumió un nuevo gobierno de coalición. Si bien no se ha modificado en forma fundamental la orientación de la política económica, cabe señalar dos cambios. En primer lugar, la banda de la inflación se amplió de 0%–2% a 0%–3% y el Banco de la Reserva manifestó su intención de mantener la inflación en la parte media de la nueva banda. Mientras tanto, siguieron disminuyendo las presiones inflacionistas; la inflación subyacente correspondiente al trimestre que abarca hasta marzo de 1997 fue de 0,2%, y la correspondiente al período de 12 meses que terminó en marzo de 1997, de 2% en promedio. En segundo lugar, el gasto en salud, educación y mantenimiento del orden pũblico presupuestado para los próximos años se incrementó en 1½% del PIB anual, y se postergó por un año el recorte de los impuestos anunciado para julio de 1997. No obstante, se mantiene la meta de lograr un considerable superávit presupuestario.

Suecia

El Directorio concluyó la consulta del Artículo IV con Suecia en septiembre de 1996. En el período 1990–93 Suecia sufrió su peor crisis económica del período de posguerra, pero, impulsada por una pujante evolución de las exportaciones, la economía ha venido recuperándose firmemente desde el segundo trimestre de 1993. El crecimiento del PIB real llegó a 3,6% en 1995, el nivel más elevado desde 1987 (cuadro 17). La inflación de los precios al consumidor disminuyó a menos de 2% a partir de enero de 1996, en parte como consecuencia de la apreciación de la corona y la disminución de las tasas de interés de los préstamos hipotecarios. Sin embargo, los aumentos salariales mantuvieron un nivel inapropiadamente alto y, si bien el desempleo total disminuyó ligeramente, continuó por encima del 12% en el primer trimestre de 1996.

Cuadro 17Suecia: Indicadores económicos

(Datos con que se contaba al celebrarse el debate en el Directorio en septiembre de 1996)1

1996
199319941995Proyecciones a la fecha del debate en el DirectorioValores Efectivos2
Porcentaje
Economía interna
Variación del PIB real-2,23,33,61,11,1
Tasa de desempleo8,28,07,78,08,0
Variación de los precios
al consumidor
(promedio del período)4,62,22,50,50,5
Miles de millones de dólares de EE.UU.1
Cuentas externas
Exportación, f.o.b.49,460,079,784,5
Importación, c.i.f.42,551,364,966,6
Saldo en cuenta corriente-4,00,84,96,26,1
Inversión directa2,4-0,43,10,6
Inversión de cartera4,14,8-5,2-3,5
Saldo de la cuenta de capital3,8-0,8-5,0-6,0
Reservas oficiales brutas2,53,13,42,92,9
Saldo en cuenta corriente (porcentaje del PIB)-2,20,42,12,52,4
Variación del tipo de cambio efectivo real (porcentaje)-23,7-2,2-1,211,69,9
Porcentaje del PIB1
Variables financieras
Saldo del gobierno general-12,3-10,8-8,0-4,0-2,5
Ahorro nacional bruto11,314,517,517,717,2
Inversión nacional bruta13,314,115,515,114,7
Variación del dinero en sentido amplio (M3; porcentaje)4,00,32,711,711,7
Tasa de interés interbancaria a tres meses (promedio del período; porcentaje)8,57,68,86,06,0

Salvo indicación contraria.

Estimaciones actualizadas de los funcionarios del FMI.

Salvo indicación contraria.

Estimaciones actualizadas de los funcionarios del FMI.

Tras llegar el déficit del gobierno general al 12,3% del PIB en 1993, Suecia inició firmemente una trayectoria de saneamiento de las finanzas pũblicas. En el programa de convergencia adoptado por el gobierno en junio de 1995 con miras a la incorporación a la UEM se previeron medidas con las que se espera reducir el déficit en 7,5% del PIB para 1998, repartiéndose la reducción en partes iguales entre disminuciones del gasto y aumentos de impuestos. Con el rápido crecimiento de la producción, se esperaba que el déficit fiscal disminuyera a 2,5% del PIB en 1997 (con lo cual se cumpliría el criterio de Maastricht), pero la desaceleración de la actividad económica desde fines de 1995 ha modificado esta perspectiva. En consecuencia, en abril de 1996 en un proyecto de ley de presupuesto suplementario se propusieron otras medidas en materia de gastos, por un monto de SKr 12.000 millones, con lo cual en 1997 el déficit disminuiría por debajo del 3% del PIB. La favorable acogida que tuvo este proyecto de ley en los mercados también alivió las presiones sobre la corona y las tasas de interés. Para mediados de julio de 1996 la corona se había apreciado en 18% con respecto al nivel bajo al que había llegado en 1995, y el diferencial de las tasas de interés a largo plazo con Alemania había disminuido a 160–170 centésimos de punto porcentual, lo que constituye aproximadamente un tercio del nivel más elevado alcanzado a comienzos de 1995.

En sus deliberaciones, los directores observaron que la economía sueca se encaminaba decididamente hacia la recuperación de la crisis del período 1990–93. La tasa de inflación sueca se situaba entre las más bajas de Europa. Los directores elogiaron a las autoridades por su perseverante aplicación de un sólido programa de saneamiento fiscal y la exitosa resolución de la crisis bancaria. Estos logros han reforzado la credibilidad del gobierno en los mercados financieros. Sin embargo, los directores recalcaron la necesidad de realizar reformas estructurales en el mercado laboral para moderar la inflación salarial y reducir la elevada tasa de desempleo, y de llevar a cabo el programa de ajuste fiscal. Señalando la estrecha relación que existe entre el saneamiento de las finanzas pũblicas y el crecimiento, los directores manifestaron su satisfacción por la adopción de las medidas fiscales adicionales previstas en el proyecto de ley de presupuesto suplementario de abril de 1996 para mantener en su curso el programa mencionado, así como el mayor énfasis que se otorga a la reducción del gasto en estas medidas.

Ante los indicios de que las políticas han adquirido cada vez más credibilidad y en vista del elevado nivel de desempleo, los directores estuvieron de acuerdo en que había sido adecuado adoptar una política monetaria menos restrictiva. La mayor parte de los directores consideró que el marco de la política monetaria del Banco de Suecia, incluida la fijación de metas para la inflación, había contribuido a reducir la inflación. Algunos directores opinaron que la firme determinación de participar en la UEM ayudaría a preservar la actitud favorable que se ha logrado en el mercado.

Los directores manifestaron satisfacción por la apreciación de la corona durante el año anterior y, en general, estuvieron de acuerdo con la opinión de las autoridades de que la corona parecía hallarse en equilibrio o cercana a él. No obstante, expresaron preocupación por las elevadas tasas de aumentos de sueldos, que podrían incrementar la inflación, reducir la competitividad y el impulso del crecimiento y desacelerar la reducción del desempleo.

Los directores expresaron satisfacción por las medidas propuestas en el proyecto de ley de empleo, si bien unos cuantos de ellos consideraron que eran insuficientes para lograr los objetivos de las autoridades en este campo. Instaron a introducir reformas para flexibilizar el mercado de trabajo y respaldaron la formulación de un nuevo mecanismo de determinación de salarios. Varios directores destacaron la importancia de establecer una mayor diferenciación salarial y de aplicar medidas para facilitar el empleo de las personas que se incorporan por primera vez al mercado laboral.

Países en desarrollo

Argelia

El Directorio concluyó la consulta del Artículo IV con Argelia en junio de 1996 y realizó un segundo examen en el marco del acuerdo ampliado con ese país. Se estimó que en 1995 el PBI real había aumentado 4,3% —tras dos años de disminución—como resultado de una sostenida expansión impulsada por la exportación del sector de hidrocarburos, un repunte de la agricultura y una aceleración en la actividad de los sectores de la construcción y los servicios (cuadro 18). La inflación bajó del 39% en los 12 meses transcurridos hasta el final de 1994 al 22% al fin de 1995. El desempleo se mantuvo elevado.

Cuadro 18Argelia: Indicadores económicos

(Datos con que se contaba al celebrarse el debate en el Directorio en junio de 1996)1

199219931994199519962
Porcentaje
Economía interna
Variación del PIB real1,6-2,2-1,14,34,0
Tasa de desempleo21,323,224,424,828,0
Variación de los precios al consumidor
(fin de período)28,016,138,621,915,1
Miles de millones de dólares de EE.UU.1
Cuentas externas
Exportación, f.o.b.11,510,48,910,312,6
Importación, f.o.b.8,38,09,210,29,6
Saldo en cuenta corriente1,30,8-1,8-2,30,2
Inversión directa0,00,00,00,00,2
Saldo de la cuenta de capital-1,2-0,8-2,5-3,9-2,8
Reservas oficiales brutas (fin de período)1,51,52,62,13,7
Saldo en cuenta corriente (porcentaje del PIB)2,81,6-4,3-5,60,3
Deuda externa (porcentaje del PIB)52,053,070,378,472,4
Servicio de la deuda (porcentaje de la exportación de bienes y servicios)78,382,248,743,832,7
Variación del tipo de cambio efectivo real (porcentaje)27,014,2-28,7-6,05,0
Porcentaje del PIB1
Variables financieras
Saldo del gobierno central-1,2-8,7-4,4-1,42,6
Ahorro nacional bruto31,230,827,426,528,3
Inversión nacional bruta28,429,231,832,028,0
Variación del dinero en sentido amplio (porcentaje)23,921,515,410,515,0
Tasa de las operaciones de reporto (porcentaje)17,017,021,023,020,0

Salvo indicación contraria.

Estimaciones de los funcionarios del FMI.

Salvo indicación contraria.

Estimaciones de los funcionarios del FMI.

En 1995, el déficit fiscal se redujo a 1,4% del PIB, tras alcanzar 4,4% en 1994. La razón ingresos/PIB aumentó, fundamentalmente debido a un incremento de los ingresos por exportación de hidrocarburos. En lo que respecta al gasto, los pagos de intereses superaron las metas fijadas, pero el programa fiscal mantuvo su rumbo ya que las autoridades redujeron los desembolsos corrientes y limitaron los aumentos de sueldos. Como consecuencia, los sueldos de los funcionarios pũblicos bajaron sustancialmente en términos reales.

El ajuste fiscal sirvió de cimiento a una política monetaria restrictiva, y la demanda de dinero en sentido amplio continuó creciendo menos que el PIB nominal. El crédito a la economía aumentó 85% en 1995; una expansión del crédito a los organismos importadores de alimentos y a la empresa ferroviaria fue compensada en parte por una acusada contracción del crédito al gobierno y un incremento en la constitución de reservas y la recapitalización de los bancos. A fines de 1995, las tasas de interés reales adquirieron signo positivo.

Pese a la restricción de la demanda y a una fuerte depreciación real del dinar argelino en 1994, el déficit de la cuenta corriente con el exterior aumentó 1,3 puntos porcentuales, pasando al 5,6% del PIB en 1995. Se produjo un aumento de importaciones, en respuesta a la liberalización del comercio y el alza de los cereales. No obstante, la balanza de pagos se fortaleció significativamente en el primer semestre de 1996, ya que la balanza comercial reaccionó con firmeza ante la depreciación del dinar, compensando con creces un agotamiento de los ingresos a corto plazo en forma de créditos de los proveedores, a la espera del acuerdo de reprogramación de la deuda que se preveía, y las reservas oficiales aumentaron.

Respecto de la reforma del sector financiero, a la introducción, en mayo de 1995, de subastas periódicas de reportos en el mercado monetario siguió más tarde la institución de un sistema formal de subastas en las que se venden bonos del Tesoro negociables en el mercado monetario, con miras a que el banco central establezca operaciones de mercado abierto. En cuanto al sector de las empresas pũblicas, se impusieron a éstas limitaciones presupuestarias estrictas y se las liberó de las funciones cuasifiscales como preparación para la privatización. Además, se liquidaron 84 empresas pũblicas locales y se fusionaron o disolvieron una serie de empresas pũblicas del sector de la construcción. Las autoridades también adoptaron decisiones para abordar las dificultades financieras del programa de viviendas pũblicas y para mantener el ritmo de la construcción de viviendas.

En su examen, los directores encomiaron a las autoridades por la implementación audaz y perseverante de un programa riguroso de ajuste y reforma, pese a las difíciles circunstancias políticas y externas. Se ha logrado un progreso sustancial en la estabilización de la economía, lo que determinó una importante desaceleración de la inflación y una recuperación del crecimiento del ingreso per cápita. También se ha avanzado en el establecimiento de mecanismos de mercado, la reestructuración del sector pũblico y una liberalización sustancial del régimen de comercio.

Los directores consideraron, pues, que Argelia está ahora en mejores condiciones para alcanzar los objetivos fundamentales del programa: la estabilización macroeconómica, una economía abierta al exterior y un crecimiento impulsado por el sector privado. En vista del elevado desempleo y el agudo problema de vivienda, los directores instaron a las autoridades a redoblar esfuerzos para obtener el apoyo del pũblico al programa y expresaron su apoyo a la continuación de las reformas políticas emprendidas. El logro de la seguridad y la estabilidad política sería esencial para atraer la inversión extranjera y la transferencia de tecnología que requiere el desarrollo del sector privado, el cual, a su vez, resulta crucial para mantener el crecimiento a un nivel suficientemente elevado como para absorber el incremento de la población activa y reducir el desempleo.

Los directores subrayaron la importancia de consolidar la estabilización macroeconómica mediante la reducción de la inflación a tasas de un solo dígito para 1997. Por tanto, estimaron esencial seguir implementando una política de ingresos restrictiva. La mayor parte de los directores consideró necesario un pequeño superávit presupuestario en 1996 e instaron a utilizar los ingresos provenientes del petróleo para reducir la deuda pũblica y satisfacer las necesidades de infraestructura y de protección social. Los directores encomiaron a las autoridades por su decisión de eliminar los déficit cuasifiscales y presupuestar todo el gasto pũblico en vivienda a partir de 1996. Subrayaron también la importancia de realizar un seguimiento y un control más estricto del gasto, contener los salarios, reducir los subsidios y mejorar la administración tributaria. Muchos directores advirtieron del peligro de una flexibilización prematura de la política monetaria y de la política de tasas de interés, recalcando que éstas deberían mantenerse en niveles positivos en términos reales. Los directores expresaron su beneplácito ante el hecho de que el tipo de cambio se estuviera fijando en un mercado interbancario activo y recomendaron que se siguiera actuando en forma flexible en ese aspecto.

Los directores consideraron que la proyectada reforma de la vivienda crearía bases más sólidas para ese sector vital. Instaron a acelerar el desarrollo del mercado de viviendas privado, señalando que la expansión de la construcción ayudaría a absorber el exceso de mano de obra. Los directores también recomendaron a las autoridades avanzar con decisión en el proceso de privatización para denotar la determinación del gobierno de establecer una economía de mercado. En tal sentido, algunos directores expresaron su preocupación ante la decisión del gobierno de asumir temporalmente el pago de los sueldos de algunas empresas insolventes. Los directores también exhortaron al establecimiento de un marco jurídico más eficaz.

Los directores observaron que, aunque las perspectivas de la balanza de pagos de Argelia a mediano plazo eran alentadoras, la vulnerabilidad de la situación externa a las variaciones bruscas del entorno externo exigía avanzar con rapidez en la reforma estructural y la diversificación. Asimismo, la abultada carga del servicio de la deuda a mediano plazo requería una gestión prudente de la deuda externa. Los directores concordaron en que la ejemplar dedicación de Argelia al ajuste y las reformas merecía el constante apoyo de la comunidad financiera internacional.

Bangladesh

El Directorio concluyó la consulta del Artículo IV con Bangladesh en agosto de 1996, tras la llegada al poder del nuevo gobierno elegido en junio de ese año. La erosión de la estabilidad macroeconómica en el período precedente de incertidumbre política sirvió para demostrar la fragilidad de las instituciones de gestión económica de Bangladesh.

Se estimó que el PIB real había aumentado alrededor de 5½% en 1995/96, con un crecimiento impulsado fundamentalmente por la reactivación de la producción agrí-cola. La evolución en el sector de minas y canteras fue satisfactoria, al igual que en los sectores del transporte, el comercio y la vivienda. No obstante, el crecimiento de la industria, la energía eléctrica y la construcción no alcanzó los resultados esperados en 1994/95. En 1995/96 se desaceleró ligeramente la inflación, aunque se mantuvo por encima de 6%, sobre la base de un nuevo índice nacional calculado con ponderaciones actualizadas (1985–86). Aumentó sustancialmente la importación de cereales, y el déficit en cuenta corriente se elevó del 3,3% del PIB en 1994/95 al 4,8% del PIB en 1995/96 (cuadro 19).

Cuadro 19Bangladesh: Indicadores económicos1

(Datos con que se contaba al celebrarse el debate en el Directorio en agosto de 1996)2

1996
199319941995Proyecciones a la fecha del debate en el DirectorioValores Efectivos3
Porcentaje
Economía interna
Variación del PIB real45,04,54,94,95,6
Variación de los precios al consumidor (promedio del período)52,53,78,96,7
Miles de millones de dólares de EE.UU.2
Cuentas externas
Exportación, f.o.b.2,42,53,53,93,9
Importación, c.i.f.4,14,25,86,86,9
Saldo en cuenta corriente-0,6-0,4-1,0-1,6-1,6
Saldo de la cuenta de capital1,31,31,20,60,6
Reservas oficiales brutas2,12,83,12,02,0
Saldo en cuenta corriente (porcentaje del PIB)-2,6-1,5-3,3-4,8-4,7
Deuda externa (porcentaje del PIB)47,955,351,549,744,0
Servicio de la deuda (porcentaje de la exportación de bienes y servicios)12,011,49,710,79,4
Variación del tipo de cambio efectivo real (porcentaje)-3,3-2,0-4,61,91,9
Porcentaje del PIB2
Variables financieras
Saldo del gobierno central-5,4-5,5-6,4-5,7-5,3
Ahorro nacional bruto10,612,912,310,311,0
Inversión fija bruta13,214,315,615,115,7
Variación del dinero en sentido amplio (porcentaje)11,414,516,08,28,2
Tasa del Banco de Bangladesh (porcentaje; fin de período)6,55,55,56,56,5

Los datos corresponden a ejercicios finalizados en junio.

Salvo indicación contraria.

Estimaciones actualizadas de los funcionarios del FMI.

Estimaciones de los funcionarios del FMI basadas en el cambio de parámetros de referecia de las cuentas nacionales a 1989/90; los datos oficiales basados en las ponderaciones de 1984/85 muestran estimaciones del PIB ligeramente más bajas.

Basado en el índice nacional actualizado de 1985/86.

Los datos corresponden a ejercicios finalizados en junio.

Salvo indicación contraria.

Estimaciones actualizadas de los funcionarios del FMI.

Estimaciones de los funcionarios del FMI basadas en el cambio de parámetros de referecia de las cuentas nacionales a 1989/90; los datos oficiales basados en las ponderaciones de 1984/85 muestran estimaciones del PIB ligeramente más bajas.

Basado en el índice nacional actualizado de 1985/86.

En 1995/96 se incrementó la presión sobre el presupuesto, y la política presupuestaria sufrió un debilitamiento en aspectos importantes. Aunque debido a un menor gasto en desarrollo el déficit presupuestario se redujo por debajo de la previsión original, la carga financiera interna del sistema bancario fue el doble de la meta presupuestaria fijada originalmente. Los proyectos financiados con recursos locales representaron una proporción muy superior del gasto en desarrollo, y la composición del gasto corriente también se modificó debido al gasto relacionado con las elecciones, el socorro a las víctimas de las inundaciones y una cifra mayor por concepto de pagos de intereses no previstos en el presupuesto. A efectos de evitar un aumento de las tasas de interés oficiales, la mayor demanda de financiamiento interno fue atendida mediante la absorción por el banco central de las letras del Tesoro no vendidas.

Dado el pronunciado incremento del crédito interno neto, que pasó del 16,5% el año anterior al 22,8%, siguió aplicándose una política monetaria laxa. No obstante, ante la pronunciada disminución de los activos externos netos, se desaceleró el crecimiento del dinero en sentido amplio, que fue del 8,2%, frente al 16% el año anterior. El tipo de cambio efectivo real se apreció ligeramente en 1995/96. A fin de desacelerar la apreciación, en 1995/96 se devaluó varias veces el tipo de cambio del taka frente al dólar de EE.UU.

En sus deliberaciones, los directores celebraron las posibilidades que se le ofrecen al nuevo gobierno de adoptar políticas más audaces. Instaron a las autoridades a emprender una reforma fundamental del papel del Estado y del sector financiero.

Los directores consideraron que el fortalecimiento de la política fiscal es el elemento central de la tarea de ajuste. Recalcaron la necesidad de que el gobierno resistiera las presiones en favor de un incremento de los sueldos del sector pũblico, efectuara reducciones del gasto menos prioritario financiado con recursos internos y se mostrase dispuesto a implementar nuevas medidas. Los directores recomendaron que, en vista de la baja razón ingreso/PIB del país, las autoridades aplicaran con decisión una reforma de la administración tributaria, una expansión de la base tributaria y la eliminación de las exenciones impositivas.

Los directores subrayaron la importancia de reducir el crecimiento del crédito interno limitando la expansión de los empréstitos bancarios del Estado y restringiendo los préstamos del banco central a los bancos y las instituciones especializadas. Señalaron la necesidad de que el banco central desempeñara una función más independiente y eficaz. Observaron que era necesario flexibilizar aũn más las tasas de interés y que las autoridades se mostrasen dispuestas a restringir sus metas monetarias para 1996/97 a fin de lograr la deseada reducción de la inflación y afianzar la situación de las reservas internacionales.

En general, los directores alentaron a las autoridades a que, conjuntamente con la restricción de la política financiera, adoptaran un régimen cambiario basado en mayor medida en las leyes del mercado como forma de prevenir una mayor disminución de las reservas y facilitar la conducción de la política monetaria, evitando el recurso a controles administrativos sobre la importación.

Los directores observaron que el atraso prolongado en la implementación de las reformas estructurales era en buena medida la causa de los deslucidos resultados económicos de los ũltimos años. Consideraron que debía otorgarse la máxima prioridad a la pronta reforma para resolver los problemas estrechamente vinculados que afectan al sector financiero y a las empresas pũblicas. Si bien acogieron con beneplácito las medidas en curso para mejorar la supervisión bancaria, instaron a las autoridades a acelerar la ejecución de los planes de reestructuración del sistema bancario. Tras tomar nota de las abultadas pérdidas de las empresas pũblicas, los directores instaron a las autoridades a proceder con rapidez a la elaboración de un programa integral de reforma y privatización. La consolidación de una sólida trayectoria de reformas fundamentales y sostenidas ayudaría a Bangladesh a movilizar la asistencia externa necesaria.

Benin

El Directorio concluyó la consulta del Artículo IV con Benin en agosto de 1996 y aprobó la solicitud de un nuevo acuerdo en el marco del SRAE (véase el capítulo 6). Las deliberaciones se celebraron en un entorno satisfactorio por el mantenimiento de resultados económicos favorables, atribuibles al ajuste emprendido en los años ochenta, la devaluación del franco CFA en enero de 1994 y el mejoramiento de la relación de intercambio.

Se estimó que en 1995 el crecimiento del PIB real había alcanzado casi el 5%, en tanto que la tasa de inflación disminuyó y las finanzas pũblicas siguieron mejorando (cuadro 20). Benin observó todos los criterios de ejecución establecidos en el marco del SRAE para el final de septiembre de 1995, pero al final de diciembre no había cumplido las metas fijadas con respecto al crédito neto al gobierno y los activos netos del banco central.

Cuadro 20Benin: Indicadores económicos(Datos con que se contaba al celebrarse el debate en el Directorio en agosto de 1996)
1993199411995119961
Porcentaje
Economía interna
Variación del PIB real3,24,34,85,5
Variación de los precios al consumidor (fin de período)4,154,33,16,7
Millones de dólares de EE.UU.2
Cuentas externas
Exportación111,7174,5234,9289,3
Importación369,2277,1435,8458,8
Saldo en cuenta corriente3-158,6-76,5-177,7-163,6
Saldo de la cuenta de capital-33,7-20,710,348,1
Reservas oficiales brutas174,6173,7128,5164,8
Saldo en cuenta corriente (porcentaje del PIB)3-7,5-5,0-8,6-7,3
Deuda externa (porcentaje del PIB)72,486,482,079,6
Servicio de la deuda (porcentaje de la exportación de bienes y servicios no atribuibles a factores)418,619,717,515,1
Variación del tipo de cambio efectivo real (porcentaje)-0,2-35,87,5
Porcentaje del PIB2
Variables financieras
Saldo del gobierno general-4,7-6,9-7,0-6,6
Ahorro nacional bruto49,612,811,712,6
Inversión nacional bruta14,915,819,017,8
Variación del dinero en sentido amplio (porcentaje)5,941,216,114,0
Tasa de interés (porcentaje)57,55,56,05,5

Estimaciones de los funcionarios del FMI.

Salvo indicación contraria.

Excluidas las donaciones oficiales.

Incluidas las donaciones oficiales corrientes, pero excluidas las donaciones para proyectos.

Promedio de la tasa mensual del mercado monetario; fin de período.

Estimaciones de los funcionarios del FMI.

Salvo indicación contraria.

Excluidas las donaciones oficiales.

Incluidas las donaciones oficiales corrientes, pero excluidas las donaciones para proyectos.

Promedio de la tasa mensual del mercado monetario; fin de período.

La inversión aumentó del 15,8% del PIB en 1994 al 19% del PIB, aproximadamente, en 1995, en parte debido a la sostenida actividad en el sector de la construcción y la creciente inversión privada en el sector algodonero, y en parte debido a los proyectos pũblicos de infraestructura emprendidos en relación con la reunión cumbre de países francófonos. El mejoramiento de la relación de intercambio de Benin incrementó los ingresos e impulsó el consumo privado, que aumentó alrededor de 10%. El auge de la inversión no se vió acompañado por un aumento equivalente del ahorro, y el déficit de la cuenta corriente con el exterior aumentó al 8,6% en 1995. La importación se incrementó un 38% debido al sostenido crecimiento de la demanda interna, en tanto que la exportación de bienes se mantuvo prácticamente estancada debido a una desalentadora cosecha de algodón.

En general la evolución fiscal fue favorable en 1995, habiendo cumplido Benin, con cierto margen, las metas fundamentales, incluidas las relativas al superávit primario definido en sentido estricto y la razón ingreso fiscal/PIB. El déficit presupuestario global se mantuvo alrededor del 7% del PIB, ligeramente por debajo de lo previsto. En cambio, el gasto primario superó las metas, en parte debido a desembolsos imprevistos en infraestructura. Estos desembolsos se vieron parcialmente compensados por una reducción del gasto en salud y educación. El crédito neto al gobierno también superó las metas fijadas en el programa, pero se esperaba corregir esta situación en el segundo semestre de 1996. Aunque los activos internos netos del sistema bancario registraron una expansión, sus activos externos netos crecieron menos de lo previsto.

Las autoridades siguieron desplegando esfuerzos para fortalecer el sector privado mediante la privatización, la reestructuración y la liberalización de precios. A comienzos de 1995 se eliminaron los controles de precios de siete productos, habiendo quedado sujetos a aprobación del gobierno sólo los correspondientes a cinco productos.

En sus deliberaciones, los directores tomaron nota de la importante mejora de la evolución macroeconómica de Benin en los ũltimos años, caracterizada por un sólido crecimiento económico y una reducción de la inflación, tras la implementación de sucesivos programas de ajuste. Sin embargo, observaron que la economía no estaba suficientemente diversificada y que era preciso afianzar las políticas para incrementar el ahorro nacional, atraer la inversión extranjera directa y respaldar las actividades del sector privado.

En la esfera fiscal, los directores instaron a desplegar esfuerzos para reducir la dependencia de recursos externos y fomentar el ahorro interno. Recalcaron también la necesidad de incrementar las asignaciones presupuestarias en educación, salud y otros sectores sociales. Si bien acogieron con beneplácito la decisión de reducir la carga tributaria del sector algodonero mediante un aumento de los precios al productor, instaron a adoptar, en contrapartida, medidas de estímulo del ingreso fiscal. Los directores expresaron su satisfacción ante una serie de factores en Benin que fomentarían una asignación más eficaz de los recursos en la región: la diversificación de los instrumentos financieros, la creación de un mercado financiero regional y el desarrollo del mercado interbancario regional.

Los directores subrayaron la necesidad de realzar el papel del sector privado y alentaron a las autoridades a perseverar en la privatización como medio de fomentar un crecimiento impulsado por el sector privado. Aunque observaron el reciente y sustancial incremento de la producción de algodón, recomendaron limitar la actividad del gobierno en ese sector.

Los directores opinaron que la perseverancia de Benin en los planes de ajuste merecía el constante apoyo de la comunidad financiera internacional. La deuda externa era elevada, pero las operaciones solicitadas por las autoridades para reducir el volumen de la deuda mejorarían los indicadores de la deuda en los próximos años. No obstante, la economía seguiría siendo vulnerable a las conmociones externas. Por tanto, para lograr un crecimiento de amplia base y una deuda externa viable en el futuro, Benin tenía que implementar políticas macroeconómicas y reformas estructurales sólidas, sumadas a una política prudente de gestión de la deuda y suficiente financiamiento en condiciones concesionarias.

Camboya

El Directorio concluyó la consulta del Artículo IV con Camboya en febrero de 1997. Se había registrado un repunte del crecimiento real, que ascendió al 7½% en 1995 (cuadro 21), impulsado por una cosecha de arroz sin precedentes y una pujante actividad en la construcción, el turismo y la fabricación de prendas de vestir, y se previó que se situaría en aproximadamente el 6% en 1996, debiéndose esta ligera desaceleración a los efectos negativos de las inundaciones en la producción de arroz. La inflación bajó a tasas de un dígito en 1995 y en los primeros nueve meses de 1996 (tras superar el 100% en 1993). La política fiscal siguió desempeñando una función fundamental como respaldo a la estabilidad macroeconómica. En 1996 se mantuvo la disciplina fiscal, pese a la merma de los ingresos (debida a las exenciones tributarias y a persistentes dificultades para incorporar los ingresos extrapresupuestarios al presupuesto) y a desembolsos de operaciones en seguridad y defensa superiores a los previstos en el presupuesto. No obstante, los gastos civiles no salariales, especialmente en salud y educación, se restringieron por debajo de las cifras presupuestadas. Para 1996 se previó un déficit global de alrededor de 7% del PIB, el cual sería totalmente financiado mediante las corrientes de ayuda financiera oficial.

Cuadro 21Camboya: Indicadores económicos(Datos con que se contaba al celebrarse el debate en el Directorio en febrero de 1997)
199319941995119962
Porcentaje
Economía interna
Variación del PIB real4,14,07,66,0
Variación de los precios al consumidor (fin de período)31,026,10,110,0
Millones de dólares de EE.UU.3
Cuentas externas
Exportación, f.o.b.4102234269305
Importación, f.o.b.-305-509-650-700
Saldo en cuenta corriente5-189-329-469-430
Inversión directa080151171
Saldo de la cuenta de capital75136206195
Reservas oficiales brutas71100182217
Saldo en cuenta corriente (porcentaje del PIB)-9,4-13,7-16,0-13,9
Deuda externa (porcentaje del PIB)620201921
Servicio de la deuda (porcentaje de la exportación de bienes y servicios)0,43,21,33,7
Variación del tipo de cambio efectivo real (variación porcentual anual; fin de período)-10,18,7-0,2-10,67
Porcentaje del PIB3
Variables financieras
Saldo del gobierno general (valores de caja)-5,6-6,8-7,7-7,0
Ahorro nacional bruto4,74,85,65,8
Inversión nacional bruta14,118,521,619,7
Variación del dinero en sentido amplio (fin de período; porcentaje)840,029,444,333,0

Estimaciones de los funcionarios del FMI.

Proyecciones de los funcionarios del FMI.

Salvo indicación contraria.

Se excluyen las reexportaciones.

Excluidas las transferencias oficiales.

Se excluyen deudas frente a países del antiguo Consejo de Asistencia Económica Mutua por un total estimado de Rub 840 millones, para las cuales no se cuenta con una valuación en dólares.

Octubre.

Incluidos los depósitos en moneda extranjera.

Estimaciones de los funcionarios del FMI.

Proyecciones de los funcionarios del FMI.

Salvo indicación contraria.

Se excluyen las reexportaciones.

Excluidas las transferencias oficiales.

Se excluyen deudas frente a países del antiguo Consejo de Asistencia Económica Mutua por un total estimado de Rub 840 millones, para las cuales no se cuenta con una valuación en dólares.

Octubre.

Incluidos los depósitos en moneda extranjera.

La evolución monetaria estuvo signada por un pronunciado apartamiento de la moneda extranjera en circulación, y una mayor orientación a los depósitos en moneda nacional y en moneda extranjera. Este cambio en la composición de la cartera determinó una aceleración del crecimiento del dinero en sentido amplio sujeto a medición (incluidos los depósitos en moneda extranjera), que en 1995 llegó al 44%. Con la desaceleración del crecimiento del riel en circulación, la expansión monetaria se moderó en el primer semestre de 1996, previéndose que bajaría a 30% a fin del año.

En 1996 la balanza de pagos se benefició de una importante afluencia de financiamiento oficial y un incremento de la inversión extranjera directa, previéndose que el déficit en cuenta corriente se redujera a 14% del PIB y la balanza global arrojara un pequeño superávit. Las reservas internacionales aumentaron a algo más de dos meses de importaciones y el tipo de cambio permaneció estable en términos generales, a diferencia de lo ocurrido en los años anteriores.

Se avanzó en esferas fundamentales de la reforma estructural, aunque el ritmo de ejecución de las reformas fue más lento que el previsto. Entre otras medidas, se estableció un nuevo marco institucional para unas pocas empresas que permanecerían en el sector pũblico y la privatización de las restantes empresas estatales, se promulgó una nueva ley del banco central y se logró cierto avance en la reforma militar. Sin embargo, se progresó poco en la elaboración de un sistema de supervisión de la inversión extranjera directa y las exenciones tributarias conexas, a la vez que la reforma de la administración pũblica se vió contrarrestada por una nueva contratación masiva de empleados con fines de integración política.

En sus deliberaciones, los directores celebraron el sólido progreso que en los ũltimos tres años había alcanzado Camboya en su rehabilitación económica, incluidos los favorables resultados macroeconómicos, un crecimiento pujante, baja inflación y una mejora importante de la situación externa. Sin embargo, la continuidad de estos progresos hacia una economía de mercado exigiría prestar atención a deficiencias fundamentales de la economía. Los directores instaron a acelerar las reformas estruc-turales, en especial en las áreas fiscal y financiera, e implementar una política de gestión de los recursos transparente, sobre todo en el sector forestal.

Los directores subrayaron la importancia clave de mantener la disciplina fiscal para consolidar la estabilidad macroeconómica. Los ingresos representaban un porcentaje muy reducido del PIB, por lo cual debían incrementarse sustancialmente mejorando la administración tributaria, eliminando las exenciones impositivas especiales, implementando las medidas de reforma tributaria previstas para ampliar la base tributaria interna y aplicando rigurosamente disposiciones legales que fomenten la transparencia en materia presupuestaria y afiancen los controles financieros del uso y la transferencia de activos del Estado. Los directores también instaron a las autoridades a reformar la administración pũblica y restringir el gasto militar para dar cabida a un mayor gasto social y al desarrollo de los recursos humanos.

Los directores alentaron a las autoridades a seguir evitando el financiamiento bancario del déficit presupuestario, señalando que ello era vital para mantener baja la inflación en el sistema financiero de Camboya, que está muy dolarizado y opera mayormente en efectivo. El mantenimiento de la estabilidad financiera era clave para corregir la sustitución monetaria y establecer un sistema viable de intermediación financiera en moneda nacional. Los directores subrayaron la necesidad urgente de que el Banco Nacional reforzara su capacidad de supervisión mediante visitas de inspección a los bancos comerciales. En cuanto a la política de tipo de cambio, el sistema orientado por el mercado había dado buenos resultados en Camboya.

Los directores consideraron que las tareas estructurales más urgentes eran reformar las instituciones pũblicas y mejorar la gestión de gobierno en lo relativo a la administración de los recursos pũblicos. Instaron a las autoridades a implementar procedimientos transparentes y eficaces en la gestión de los recursos forestales. Esta es una esfera en la que las autoridades debían demostrar poder cumplir sus compromisos y restablecer la credibilidad del programa de reforma económica. Ello era vital para mantener la confianza del sector privado y el apoyo de la comunidad internacional.

Los directores tomaron nota de que las perspectivas de la balanza de pagos de Camboya seguirían dependiendo de un considerable volumen de financiamiento externo de origen oficial y privado, esencial para satisfacer las masivas necesidades de infraestructura de Camboya y reconstruir su base productiva.

Camerũn

El Directorio concluyó la consulta del Artículo IV con Camerũn en octubre de 1996. A esa altura, el país se estaba recuperando de una prolongada desactivación económica, que había comenzado a mejorar en 1994 tras la devaluación del franco CFA en enero. En 1995/96, el PIB real creció 5%, en gran parte debido a una firme expansión agrícola e industrial. La producción de café, cacao y algodón aumentó, pese a una caída de los precios mundiales. Se calculaba que el PIB real no derivado del petróleo había aumentado aproximadamente 6% gracias a una pujante actividad exportadora y una recuperación de la demanda interna. Las finanzas del Estado también se fortalecieron considerablemente. Entre 1993/94 y 1995/96 el ingreso total en relación con el PIB aumentó 4 puntos porcentuales, el gasto total se redujo en 2 puntos porcentuales y el saldo fiscal primario pasó de un déficit de 1½% del PIB a un superávit de más de 5% del PIB. Se desaceleró la inflación de los precios al consumidor, que pasó del 13½% en junio de 1995 al 4½% en junio de 1996 (cuadro 22).

Cuadro 22Camerũn: Indicadores económicos1(Datos con que se contaba al celebrarse el debate en el Directorio en octubre de 1996)
1992/931993/9421994/9521995/963
Porcentaje
Economía interna
Variación del PIB real-3,2-2,53,35,0
Variación de los precios
al consumidor (fin de período)-4,133,813,44,4
Millones de dólares de EE.UU.4
Cuentas externas
Exportación1.651,71.433,31.662,21.755,2
Importación1.020,71.016,71.074,61.192,0
Saldo en cuenta corriente-620,1-337,0-170,0-226,7
Inversión directa134,0102,288,691,9
Saldo de la cuenta de capital-286,1-266,4-661,7-167,2
Reservas oficiales brutas45,113,512,713,7
Saldo en cuenta corriente (porcentaje del PIB)-5,2-4,3-2,1-2,5
Deuda externa (porcentaje del PIB)70,8122,7116,2104,3
Servicio de la deuda (porcentaje de la exportación de bienes y servicios)42,555,060,954,5
Variación del tipo de cambio efectivo real (porcentaje)-2,6-24,7-13,66,6
Porcentaje del PIB4
Variables financieras
Saldo del gobierno general-6,8-9,2-4,9-2,8
Ahorro nacional bruto11,311,012,413,5
Inversión nacional bruta16,615,314,516,0
Variación del dinero en sentido amplio (porcentaje)-10,317,76,1-5,1
Tasa de interés (porcentaje)11,512,58,88,0

Los datos corresponden a ejercicios comprendidos entre el 1 de julio y el 30 de junio.

Cifra estimada.

Estimaciones actualizadas de los funcionarios del FMI.

Salvo indicación contraria.

Los datos corresponden a ejercicios comprendidos entre el 1 de julio y el 30 de junio.

Cifra estimada.

Estimaciones actualizadas de los funcionarios del FMI.

Salvo indicación contraria.

A comienzos de 1994, tras la devaluación del franco CFA, mejoró la competitividad externa, lo que dió lugar a una franca recuperación del sector de bienes comerciables. Con la recuperación, en 1995/96 repuntó con vigor la importación de bienes intermedios y de inversión, lo que provocó un ligero deterioro del superávit comercial. El déficit en cuenta corriente aumentó al 2½% del PIB, en comparación con el 2% en 1994/95, en tanto que se redujo el déficit de la cuenta de capital debido a que los pagos oficiales de amortización fueron menores y se reanudó la afluencia de capitales privados. En 1995/96 el déficit global de la balanza de pagos se redujo 7% del PIB.

Pese a las condiciones económicas relativamente favorables y a un buen comienzo, hacia el final de 1995 se desbarató el programa de ajuste económico previsto por el gobierno para 1995/96, que había recibido apoyo del FMI en el marco de un acuerdo de derecho de giro aprobado en 1995. Los resultados fiscales mejoraron en 1995/96, al reducirse el déficit global y aumentar el superávit primario, pero no en la medida prevista en el programa. Además, la recaudación fue menor y los desembolsos mayores que lo previsto. En 1995/96 se atrasaron o se ejecutaron sólo parcialmente una serie de reformas estructurales, incluidas la reforma de la administración pũblica, la privatización de empresas pũblicas, la reestructuración del sector bancario y la titulización de los atrasos internos. Aunque las autoridades redujeron los atrasos externos frente a los acreedores oficiales en FCFA 309.000 millones, dichos atrasos no se eliminaron debido a una insuficiencia del saldo primario, una acumulación imprevista de depósitos del Estado en el sistema bancario y una reducción en la asistencia externa al programa.

La evolución monetaria de 1995/96 reflejó un aparente debilitamiento de la demanda monetaria, un ligero deterioro de la situación de los activos externos netos del sistema bancario y un repunte del crédito del sector privado. El dinero en sentido amplio registrado se contrajo 5%, lo que implicaba un aumento de la velocidad del ingreso, atribuible a problemas del sistema bancario interno.

En la reunión, los directores tomaron nota del afianzamiento de la recuperación económica de Camerũn en 1995/96, que estuvo acompañado de una notoria disminución de la inflación y un mejoramiento de la balanza de pagos. Lamentaron, no obstante, que las desviaciones en la ejecución de la política fiscal y los retrasos en la ejecución de reformas estructurales fundamentales hubieran dado lugar a una persistente acumulación de atrasos con el exterior, lo que afectaba la credibilidad del programa económico. Los directores instaron a las autoridades a afianzar la ejecución de las medidas fiscales y estructurales con la mayor rapidez para facilitar la formulación de un programa que pudiera recibir respaldo mediante un acuerdo en el marco del SRAE. Una acción rápida ayudaría también a consolidar los beneficios derivados de la devaluación del franco CFA y permitiría que Camerũn desarrollara todas sus posibilidades de crecimiento económico.

Los directores, pese a reconocer que Camerũn había progresado en el ordenamiento de las finanzas pũblicas, expresaron preocupación por la merma de ingresos y el exceso de gastos e instaron a las autoridades a fortalecer los resultados fiscales del país y ejecutar con rapidez las medidas previstas en el presupuesto del gobierno para 1996/97. En particular, instaron a las autoridades a mejorar la administración tributaria, reducir el fraude en materia de impuestos, corregir las lagunas de la legislación tributaria, y controlar y supervisar mejor los gastos, estableciendo las debidas prioridades. Los directores tomaron nota también de los progresos logrados por Camerũn en la liberalización del régimen de comercio y los mercados de trabajo. Expresaron preocupación, sin embargo, por la persistente demora en la implementación de otras reformas estructurales, en especial en el área del sistema financiero y las empresas pũblicas.

Con respecto a la carga de la deuda de Camerũn, los directores expresaron desaliento ante el hecho de que los atrasos externos hubieran aumentado recientemente, e instaron a las autoridades a liquidar estos atrasos, de conformidad con las condiciones del ũltimo acuerdo con el Club de París. Subrayaron que la normalización de las relaciones con los acreedores externos era vital para movilizar nuevos recursos del exterior que respaldaran el programa de ajuste del país. Los directores, para concluir, recalcaron la importancia de alcanzar todas las metas fiscales y estructurales establecidas en el programa para el segundo semestre de 1996, lo que permitiría a Camerũn recuperar la confianza de los donantes y establecer una trayectoria positiva y creíble a los efectos de la consideración de un acuerdo en el marco del SRAE.

Chile

El Directorio concluyó la consulta del Artículo IV con Chile en agosto de 1996. La economía chilena siguió arrojando resultados sólidos en 1995. La producción creció a una tasa de 8,5% y la inflación bajó a 8,2%, tras el 8,9% registrado en 1994. El desempleo bajó a 4,7% a fines de 1995, luego de alcanzar el 5,9% a fines de 1994 (cuadro 23). Las presiones de la demanda interna se intensificaron durante el año y el gasto interno agregado se incrementó 13%. El crecimiento del crédito al sector privado aumentó del 20% en 1994 al 23% en 1995. El nivel excepcionalmente alto de los precios del cobre y un gasto presupuestario inferior al previsto determinaron un aumento del superávit del sector pũblico, que pasó del 1,2% en 1994 al 2,8% del PIB en 1995.

Cuadro 23Chile: Indicadores económicos

(Datos con que se contaba al celebrarse el debate en el Directorio en agosto de 1996)1

1996
1993199419952Proyecciones a la fecha del debate en el DirectorioValores Efectivos3
Porcentaje
Economía interna
Variación del PIB real6,34,28,57,47,2
Tasa de desempleo4,76,05,4
Variación de los precios al consumidor (fin de período)12,28,98,27,06,6
Miles de millones de dólares de EE.UU.1
Cuentas externas
Exportación, f.o.b.9,211,616,015,115,4
Importación, c.i.f.-10,2-10,9-14,7-16,416,5
Saldo en cuenta corriente-2,1-0,60,2-2,7-2,9
Inversión directa0,91,91,92,14,2
Inversión de cartera0,81,30,01,31,2
Saldo de la cuenta de capital2,74,61,23,75,0
Reservas oficiales brutas9,713,214,214,814,9
Saldo en cuenta corriente (porcentaje del PIB)-4,5-1,20,2-3,8-4,1
Deuda externa (porcentaje del PIB)42,041,232,434,536,3
Servicio de la deuda (porcentaje de la exportación de bienes y servicios)24,619,226,025,431,8
Variación del tipo de cambio efectivo real (porcentaje)4-1,94,92,23,9
Porcentaje del PIB1
Variables financieras
Saldo del gobierno general1,92,73,72,93,0
Ahorro nacional bruto24,225,627,623,923,6
Inversión interna bruta28,826,827,427,727,7
Variación del dinero en sentido amplio (porcentaje)27,019,327,419,323,5
Tasa de interés (porcentaje)56,56,46,17,3

Salvo indicación contraria.

Cifras preliminares.

Estimaciones actualizadas de los funcionarios del FMI.

Período de doce meses finalizado en diciembre. La disminución indica la depreciación del peso chileno.

Tasa media anual de los pagarés indexados del banco central a 90 días.

Salvo indicación contraria.

Cifras preliminares.

Estimaciones actualizadas de los funcionarios del FMI.

Período de doce meses finalizado en diciembre. La disminución indica la depreciación del peso chileno.

Tasa media anual de los pagarés indexados del banco central a 90 días.

La cuenta corriente con el exterior pasó a una situación prácticamente de equilibrio en 1995, tras arrojar un déficit de 1,2% del PIB en 1994, como resultado de la pronunciada mejora de los precios de los principales productos de exportación chilenos. En parte debido al pago anticipado de la deuda pũblica externa y a un cambio en la inversión de cartera, que determinó una salida neta de recursos, la entrada neta de capital bajó de $3.800 millones en 1994 a menos de $1.000 millones en 1995. Al final de 1995, las reservas oficiales ascendían a $14.200 millones, lo que significaba un incremento de $1.400 millones. En 1995 el peso chileno se apreció 2,2% en términos reales efectivos.

Los resultados del primer trimestre de 1996 fueron sólidos. La demanda interna agregada creció el 13% y la producción el 9%, en comparación con el mismo período de 1995. El superávit comercial disminuyó a causa del descenso de los precios de exportación, registrándose un repunte pronunciado de la afluencia de capital en el primer semestre de 1996.

En sus deliberaciones, los directores encomiaron la eficiente gestión económica de las autoridades y los extraordinarios resultados alcanzados en los ũltimos años: menor desempleo, reducción de la inflación, alta tasa de ahorro e inversión, una sólida situación externa y una mejora alentadora en las condiciones sociales.

Los directores consideraron que, pese a que las perspectivas a mediano plazo seguían siendo favorables, la principal tarea de Chile era reducir la inflación a los niveles de los países industriales. Destacaron que, en ese contexto, una acción más decidida para reducir el alcance de la indexación facilitaría el logro de la meta en materia de inflación. En general, los directores consideraron adecuada la actual política monetaria restrictiva, habida cuenta de la necesidad de contener la demanda privada en un nivel sostenible. Recomendaron mantener esa orientación hasta observar signos claros de que la inflación se acercaba a las metas fijadas por las autoridades para 1996.

Los directores respaldaron la orientación fiscal de las autoridades para 1996, que era más estricta que la prevista en el presupuesto. Esa orientación ayudaría a reducir la carga de la política monetaria y la presión al alza sobre la moneda. Los directores observaron que el logro de los resultados presupuestarios exigiría contener los sueldos y efectuar un examen estricto del gasto no prioritario.

El Directorio expresó su satisfacción por el considerable grado de avance alcanzado en la liberación de las salidas de capital. Con respecto a las normas para desalentar la afluencia de capital, varios directores respaldaron la opinión de las autoridades de que las medidas adoptadas a tal efecto habían contribuido a incrementar la proporción de entradas de capitales a más largo plazo no generadores de deuda, con lo que se protegía a la economía de una volatilidad inconveniente. Esos directores consideraron que era arriesgado liberalizar los controles en el momento actual. Varios otros directores observaron que, pese a que dichas normas habían regido durante años y se habían ampliado progresivamente, la afluencia de capital había seguido siendo sostenida. Agregaron que esas normas tendían a perder eficacia con el tiempo, en tanto que aumentaba su costo para la economía, por lo cual aconsejaron a las autoridades que con el tiempo las liberalizaran. Dichos directores sostuvieron que sería más adecuado aplicar un sistema de tipo de cambio más flexible tanto para hacer frente a la afluencia de capital como para reducir la indexación.

Los directores encomiaron la importancia asignada por las autoridades a las políticas sociales orientadas a fines específicos y su empeño por corregir las desigualdades de ingresos sin comprometer la estabilidad fiscal. A ese respecto, elogiaron la ambiciosa reforma educativa proyectada. Los directores subrayaron que, aunque las autoridades eran conscientes de los problemas ambientales, debían dar mayor importancia a la protección del medio ambiente.

Los datos que se obtuvieron con posterioridad a las deliberaciones del Directorio indican una desaceleración del crecimiento de la producción, que bajó a 7,2%, y una disminución de la inflación, que fue del 6,6% en 1996. Debido al descenso de los precios de los productos de exportación, se deterioró la situación fiscal (incluidas las pérdidas del banco central), aunque siguió registrándose un superávit de aproximadamente 1,2% del PIB, en tanto que la cuenta corriente con el exterior pasó a registrar un déficit de alrededor del 4% del PIB. La afluencia de capitales privados (en su mayoría, inversión directa) repuntó a la cifra sin precedentes de $4.100 millones (5,7% del PIB). Las reservas externas oficiales aumentaron $700 millones, alcanzando a fin de año la cifra de $15.000 millones (equivalente a alrededor de 11 meses de importaciones de bienes y servicios no atribuibles a factores de producción). En términos reales efectivos, el peso chileno se apreció 3,8% en 1996.

China

El Directorio concluyó la consulta del Artículo IV con China en junio de 1997. Aunque la consulta se celebró después de concluido el ejercicio 1997, período que abarca este Informe Anual, se ha incluido en el mismo como excepción, habida cuenta de que las Reuniones Anuales del FMI de 1997 se celebrarán en Hong Kong, China.

Los directores se reunieron ante un panorama de constante y vigoroso crecimiento y continua reducción de la inflación en la economía china. El crecimiento del PIB real ascendió a 9¾% en 1996 (cuadro 24) y 9½% en el primer trimestre de 1997, con un firme repunte de la exportación neta que compensó cierta merma de la demanda interna. Ante la moderación de las presiones de demanda y las condiciones favorables en la oferta agrícola, la inflación de los precios al por menor se desaceleró, situándose en un nivel de 4½% al final de 1996 y en un promedio de 2,6% en el primer trimestre de 1997.

Cuadro 24China: Indicadores económicos(Datos con que se contaba al celebrarse el debate en el Directorio en junio de 1997)
19931994199519961
Porcentaje
Economía interna
Variación del PIB real13,512,610,59,7
Variación de los precios al consumidor (promedio del período)13,021,714,86,1
Miles de millones de dólares de EE.UU.2
Cuentas externas
Exportación, f.o.b.75,9102,6128,1128,5
Importación, c.i.f.-86,3-95,3-110,1-114,6
Saldo en cuenta corriente3-11,97,71,63,9
Inversión directa23,131,833,838,8
Inversión de cartera3,03,50,82,4
Reservas oficiales brutas del Estado423,053,576,0107,7
Saldo en cuenta corriente (porcentaje del PIB)-2,71,40,20,5
Deuda externa84,495,0106,6116,2
Servicio de la deuda (porcentaje de la exportación de bienes y servicios no atribuibles a factores)12,611,610,610,9
Variación del tipo de cambio efectivo real (porcentaje)5-1,909,015,344,95
Porcentaje del PIB2
Variables financieras
Saldo presupuestario global6-2,0-1,6-1,7-1,5
Ahorro nacional bruto40,642,641,142,9
Inversión interna bruta43,341,240,842,4
Variación del dinero en sentido amplio (porcentaje)724,034,529,525,3
Tasa de interés (porcentaje; depósitos a un año al final del año)10,9810,9810,987,478

Estimaciones de los funcionarios del FMI.

Salvo indicación contraria.

La serie presenta rupturas en 1995 y 1996 debido a la modificación de la cobertura de las partidas de servicios.

Se incluyen el oro, las tenencias de DEG y el saldo de reserva en el FMI.

Promedios a diciembre.

Gobierno central y gobiernos locales.

Fin de período; panorama bancario. Debido a la ruptura de la serie en 1993, no se dispone de datos sobre la tasa de crecimiento en ese año, en cuyo remplazo se presentan los datos del panorama monetario (que son similares en líneas generales).

Final de marzo de 1997.

Estimaciones de los funcionarios del FMI.

Salvo indicación contraria.

La serie presenta rupturas en 1995 y 1996 debido a la modificación de la cobertura de las partidas de servicios.

Se incluyen el oro, las tenencias de DEG y el saldo de reserva en el FMI.

Promedios a diciembre.

Gobierno central y gobiernos locales.

Fin de período; panorama bancario. Debido a la ruptura de la serie en 1993, no se dispone de datos sobre la tasa de crecimiento en ese año, en cuyo remplazo se presentan los datos del panorama monetario (que son similares en líneas generales).

Final de marzo de 1997.

Las políticas fiscal y monetaria mantuvieron una orientación moderadamente restrictiva en 1996 y comienzos de 1997. Se redujo el déficit del gobierno general debido a una sostenida contención del gasto y una aparente estabilización de la razón ingreso/PIB.

Las autoridades se habían propuesto desacelerar el crecimiento del M2 al 25% para el final de 1996. Se alcanzó esta meta, registrándose una nueva desaceleración a comienzos de 1997. A finales de 1996 repuntó el crecimiento de la base monetaria al absorber el Banco Popular de China un aumento del encaje legal resultante de una aplicación más estricta de la normativa pertinente, pero la tasa de crecimiento tendencial prácticamente no varió, manteniéndose un estricto control del crédito del banco central al sistema bancario, lo que compensó un nuevo y abultado incremento de los activos externos netos. Se redujeron dos veces las tasas de interés controladas en vista del importante descenso de la inflación registrado en 1996.

El crecimiento de la exportación y la importación se desaceleró temporariamente en 1996, observándose una ligera reducción neta del superávit comercial. En el primer trimestre de 1997, la balanza comercial registró un superávit de casi $7.000 millones. Hubo una gran afluencia de inversiones extranjeras directas en 1996, y a fin de año las reservas oficiales ascendían a $108.000 millones (el equivalente de nueve meses de importaciones). El renminbi se mantuvo estable frente al dólar de Estados Unidos pero se apreció en términos efectivos reales debido a que la inflación de China fue superior a la de sus contrapartes comerciales.

Este sólido panorama macroeconómico oculta importantes disparidades entre los distintos sectores y regiones, sobre todo debido a diferencias en los resultados de las empresas del Estado y el sector no estatal, superando siempre éste al sector estatal por amplio margen. La reforma estructural se concentró en los sectores externo y financiero. En abril de 1996 se aplicó un conjunto de medidas comerciales, que incluyeron una reducción de los aranceles de importación, una eliminación gradual de las exenciones arancelarias y algunas medidas específicas destinadas a flexibilizar las restricciones no arancelarias. Con efecto al 1 de diciembre de 1996, China aceptó las obligaciones del Artículo VIII del Convenio Constitutivo del FMI. En el sector financiero se adoptaron medidas para fortalecer la infraestructura y los instrumentos de control monetario indirecto.

Los directores felicitaron a las autoridades por la acertada y firme aplicación de una política macroeconómica prudente y la ejecución de reformas estructurales que permitieron lograr un aterrizaje suave y llevar adelante la apertura económica de China y su integración a la economía mundial. Convinieron en que la tarea principal es aprovechar esta situación favorable para emprender reformas estructurales decididas e integrales, en particular para corregir las deficiencias arraigadas de las empresas estatales y del sistema financiero y acelerar la transición de China a una economía que se base más plenamente en las leyes del mercado.

Los directores subrayaron la importancia de mantener una política macroeconómica cauta que permita mantener una inflación baja. Tras observar el rápido crecimiento del dinero en sentido amplio, en general advirtieron que sería prudente contemplar un crecimiento del dinero en sentido amplio más restringido que el previsto por las autoridades en su plan de política monetaria para 1997.

Asimismo, los directores destacaron que la formulación de un marco de política fiscal a mediano plazo ayudaría a establecer las prioridades en materia de gasto pũblico, identificar las fuentes de financiamiento pertinentes y evaluar la orientación global de la política fiscal. También subrayaron la necesidad de hacer más transparente el presupuesto. Asimismo, sería necesario mejorar claramente el perfil de ingresos presupuestarios para asegurar una situación fiscal global sólida. Al respecto, recomendaron ampliar el impuesto a la renta y el impuesto al valor agregado, fortalecer la administración tributaria y eliminar gradualmente las concesiones tributarias a las empresas financiadas con recursos del exterior. En términos más generales, hicieron hincapié en la importancia que tiene para una economía de mercado un sistema tributario de amplia base, sencillo y que no cree distorsiones.

En vista de las persistentes deficiencias del sector de empresas estatales, los directores consideraron que la aceleración de la reforma empresarial debía ser una prioridad para lograr un marco macroeconómico estable y mejorar la competitividad y la eficiencia. Celebraron la decisión de las autoridades de otorgar mayores facultades de gestión a los dirigentes de las empresas y autorizar diversas formas de propiedad.

Los directores recalcaron la necesidad de mejorar la orientación comercial y la solidez del sistema financiero.

Los directores encomiaron a las autoridades por la aceptación del régimen del Artículo VIII. Tomando nota de la rápida acumulación de reservas internacionales registrada en los ũltimos años y la perspectiva de un nuevo incremento futuro, señalaron que la aceleración de la liberalización del comercio facilitaría el proceso de ajuste, fomentaría la eficiencia y aliviaría las presiones sobre la política monetaria derivadas de una situación externa muy sólida.

Asimismo, señalaron que quedaba mucho por hacer a fin de mejorar las estadísticas económicas, incluidas las cuentas nacionales, fiscales y externas.

Los directores felicitaron a China por el acontecimiento histórico que representa la reunificación de Hong Kong con China, que abre nuevas oportunidades al fomento de la prosperidad de China, Hong Kong y la economía mundial.

Egipto

El Directorio concluyó la consulta del Artículo IV con Egipto en octubre de 1996 y aprobó la solicitud de un acuerdo de derecho de giro de carácter precautorio de dos años de duración. Desde 1991, Egipto venía implementando reformas estructurales y de estabilización de vasto alcance con el apoyo de dos acuerdos de derecho de giro sucesivos. A la fecha de las consultas se estimaba que el crecimiento del PIB real, estancado en 1991/92, había aumentado a más de 4% en 1995/96, en tanto que la tasa anual de inflación se había reducido de más del 21% a poco más del 7% (cuadro 25).

Cuadro 25Egipto: Indicadores económicos1(Datos con que se contaba al celebrarse el debate en el Directorio en octubre de 1996)
1992/931993/941994/951995/96
Porcentaje
Economía interna
Variación del PIB real0,52,93,24,2
Variación de los precios al consumidor (promedio del período)11,19,09,47,1
Miles de millones de dólares de EE.UU.2
Cuentas externas
Exportación, f.o.b.3,43,35,04,6
Importación, c.i.f.10,710,611,913,7
Saldo en cuenta corriente2,20,21,60,2
Inversión directa0,51,30,70,5
Inversión de cartera0,00,00,1
Saldo de la cuenta de capital0,82,1-0,40,8
Reservas oficiales brutas15,517,018,418,9
Saldo en cuenta corriente (porcentaje del PIB)35,60,42,70,2
Deuda externa (porcentaje del PIB)65,858,055,747,1
Servicio de la deuda (porcentaje de los ingresos por cuenta corriente, incluidas todas las transferencias)13,612,110,310,7
Variación del tipo de cambio efectivo real (porcentaje)47,910,4-0,42,4
Porcentaje del PIB2
Variables financieras
Saldo del gobierno general-3,5-2,1-1,3-1,3
Ahorro nacional bruto17,017,219,417,2
Inversión nacional bruta16,216,816,717,0
Variación del dinero en sentido amplio (porcentaje)16,412,411,110,5
Tasa de interés media de la letras del Tesoro a tres meses (porcentaje)16,313,911,010,5

Los datos corresponden a ejercicios finalizados en junio.

Salvo indicación contraria.

Incluidas las transferencias oficiales.

En lo que respecta a 1995/96, la variación se refiere al período de 12 meses finalizado en mayo de 1996.

Los datos corresponden a ejercicios finalizados en junio.

Salvo indicación contraria.

Incluidas las transferencias oficiales.

En lo que respecta a 1995/96, la variación se refiere al período de 12 meses finalizado en mayo de 1996.

Se había progresado significativamente en el saneamiento fiscal. El déficit fiscal global, que superaba el 15% del PIB a fines de los años ochenta, se mantuvo cerca de 1,3% del PIB en 1995/96, en consonancia con las metas presupuestarias y casi al mismo nivel del año anterior. Si bien el ingreso total en relación con el PIB había disminuido, se había registrado una reducción correlativa de los desembolsos corrientes, sin afectar sectores sociales prioritarios tales como la salud y la educación.

Se habían seguido flexibilizando las tasas de interés y habían disminuido los excedentes de reserva de la banca comercial. La tasa de interés de las letras del Tesoro a tres meses bajó a 10½%, tras situarse en alrededor del 14% dos años antes. El tipo de cambio nominal de la libra frente al dólar de Estados Unidos se mantuvo prácticamente constante; en términos efectivos reales, la libra se apreció 9%, lo que reflejó la mayor firmeza del dólar de Estados Unidos. En general, la tasa de apreciación de la libra en términos efectivos reales se desaceleró notoriamente con respecto a los niveles de 1993, al disminuir el diferencial inflacionario entre Egipto y sus contrapartes comerciales y moderarse la afluencia de capital.

El saldo global de la balanza de pagos siguió siendo excedentario, lo que determinó una acumulación sustancial de reservas internacionales netas, que en octubre de 1996 ascendían aproximadamente al equivalente de 15 meses de importaciones. Merced a un limitado volumen de empréstitos del exterior y un nuevo alivio de la deuda concedido por el Club de París, la razón deuda externa/PIB bajó aproximadamente a 47% a mediados de 1996, y el coeficiente del servicio de la deuda bajó aproximadamente al 11% de los ingresos en cuenta corriente (incluidas todas las transferencias).

En 1995/96 la cuenta corriente siguió registrando superávit, aunque a un nivel inferior al de 1994/95 (0,2% y 2,7% del PIB, respectivamente), pese a un fuerte incremento del déficit comercial, una disminución de las remesas privadas y una ligera variación de las transferencias oficiales. El deterioro del déficit comercial, que en 1995/96 llegó a 14% del PIB, se atribuyó a una disminución de la exportación con respecto a los volũmenes excepcionales de 1994/95, a los efectos de un crecimiento económico más sostenido en la importación —los bienes intermedios y de capital representaron una gran proporción del crecimiento de la importación—y al aumento de los precios mundiales de importación del trigo y el maíz. El mayor ingreso derivado del turismo ayudó a mitigar el deterioro de la cuenta comercial. En la cuenta de capital, una afluencia neta considerable (sobre todo vinculada a giros de la banca comercial contra depósitos en el exterior) ayudó a mantener el superávit externo global en cerca de $800 millones.

Desde 1991 se había progresado en el fortalecimiento del sistema de ingresos mediante la introducción de un impuesto general sobre las ventas y un impuesto global sobre la renta; la liberalización del comercio y el sistema cambiario; la desregulación de las tasas de interés, y la iniciación de la reforma del sector de empresas pũblicas, incluida la privatización. El ritmo de la reforma estructural, en especial la privatización, se aceleró tras la constitución del nuevo gobierno en enero de 1996.

Los directores encomiaron la labor de las autoridades por el mejoramiento de los resultados económicos de Egipto en los ũltimos años y acogieron con beneplácito su intención de consolidar y ampliar los logros recientes mediante la ejecución de un programa de reformas económicas más enérgico.

Los directores consideraron que la disciplina fiscal era vital para el programa de Egipto y subrayaron la necesidad de mantener una orientación prudente en la gestión de la demanda como base para una mayor reducción de la inflación y el mantenimiento de la viabilidad externa. Observaron que en el sistema cambiario del país ya prácticamente no existían restricciones e instaron a las autoridades a aceptar las obligaciones del Artículo VIII del Convenio Constitutivo del FMI.

En la esfera de la reforma estructural, los miembros del Directorio celebraron las medidas de vasto alcance incorporadas al programa. Consideraron que las medidas vinculadas a la reestructuración fiscal —en particular, la reforma tributaria y la reorganización de la administración pũblica—encerraban grandes posibilidades, y señalaron que la implementación de los planes vinculados a los mercados de dinero y de divisas, conjuntamente con la reestructuración del sector financiero, reforzarían la capacidad de gestión macroeconómica de las autoridades, a la vez que ampliarían y desarrollarían el sector financiero. Los directores recalcaron la necesidad de seguir afianzando las normas de prudencia y la regulación de la actividad bancaria.

A juicio del Directorio, el programa de privatización daba señales claras de las intenciones del gobierno de desvincularse del sector productivo. En cuanto a la liberalización del comercio exterior, los directores celebraron la serie de reducciones arancelarias dispuesta recientemente. Los directores expresaron su apoyo a las medidas encaminadas a liberalizar los arrendamientos y los procedimientos de inversión y subrayaron la importancia de la pronta aprobación de una ley uniforme sobre inversiones. Alentaron a las autoridades a fomentar una mayor flexibilidad del mercado de trabajo para paliar el desempleo. Los directores atribuyeron también gran importancia a los empeños de las autoridades por mejorar la recolección y compilación de datos estadísticos.

Ghana

El Directorio concluyó la consulta del Artículo IV con Ghana en junio de 1996 y examinó los progresos del país en virtud del primer acuerdo anual en el marco del SRAE. Este acuerdo había sido aprobado el 30 de junio de 1995 en un entorno de intensas presiones inflacionarias resultantes de las desviaciones de la política fiscal y una gran expansión del crédito causada por las dificultades de la corporación petrolera nacional de Ghana (GNPC). Como parte del programa, las autoridades adoptaron medidas para reducir el cuantioso sobregiro de la GNPC en el banco central, reducir su acceso a nuevos créditos y someter sus transacciones de comercialización de petróleo al control del Ministerio de Hacienda. Estas medidas ayudaron a reducir la inflación, de 120% en julio de 1995 a 70% en septiembre de 1995, en tasas anuales desestacionalizadas.

En 1994, el crecimiento monetario se vio impulsado por la incapacidad del banco central de absorber los efectos en liquidez derivados de una afluencia de divisas superior a la prevista, originada por la exportación de oro y madera. En el cuarto trimestre de 1995 resurgieron presiones de esa naturaleza vinculadas a la afluencia de capital en el sector del cacao. Esta entrada de recursos, sumada a la pujante evolución de la cuenta corriente, incrementaron las reservas de divisas de Ghana. El nivel de los activos externos netos del banco central superó la meta fijada para fines de 1995 en el equivalente al 30% de la base monetaria. En consecuencia, el dinero en sentido amplio creció 37% en 1995 (cuadro 26). Sin embargo, la inflación siguió disminuyendo, llegando al final del año a una tasa anual desestacionalizada de 54%.

Cuadro 26Ghana: Indicadores económicos

(Datos con que se contaba al celebrarse el debate en el Directorio en junio de 1996)1

1996
199319941995Proyecciones a la fecha del debate en el DirectorioValores Efectivos2
Porcentaje
Economía interna
Variación del PIB real5,03,84,55,05,2
Variación de los precios al consumidor (fin de período)27,734,270,825,032,7
Millones de dólares de EE.UU.1
Cuentas externas
Exportación, f.o.b.1.063,61.226,81.431,21.597,41.510,1
Importación, f.o.b.-1.728,0-1.579,9-1.687,2-1.947,2-1.835,1
Saldo en cuenta corriente3-559,1-264,9-141,8-210,6-273,0
Inversión directa25,030,035,020,020,0
Saldo global41,2163,8284,0115,3-18,9
Reservas oficiales brutas420,4592,9779,7832,5598,9
Saldo en cuenta corriente (porcentaje del PIB)4-9,2-4,9-2,2-3,4-4,3
Deuda externa (porcentaje del PIB)82,594,580,884,878,8
Servicio de la deuda (porcentaje de la exportación de bienes y servicios)35,727,435,824,027,9
Variación del tipo de cambio efectivo real (promedio anual; porcentaje)-13,2-17,614,112,2
Porcentaje del PIB1
Variables financieras
Saldo del gobierno general5-7,7-3,5-4,5-2,0-8,8
Ahorro nacional bruto5,610,816,414,614,4
Inversión nacional bruta14,815,918,617,918,7
Variación del dinero en sentido amplio (porcentaje)27,446,237,45,034,2
Tasa de descuento de las letras del Tesoro a 91 días (porcentaje; fin de período)32,029,540,542,8

Salvo indicación contraria.

Estimaciones actualizadas de los funcionarios del FMI.

Excluidos los ingresos por privatizaciones.

Incluidas las donaciones oficiales.

Incluido el producto de las privatizaciones.

Salvo indicación contraria.

Estimaciones actualizadas de los funcionarios del FMI.

Excluidos los ingresos por privatizaciones.

Incluidas las donaciones oficiales.

Incluido el producto de las privatizaciones.

El crecimiento del PIB real llegó a 3,8% en 1994 y 4,5% en 1995. La minería creció sostenidamente en 1995 y la agricultura se expandió 4,5%, pero la producción de la industria manufacturera quedó a la zaga. El panorama en materia de ingresos fue desparejo: los dividendos y regalías del Estado derivados de los sectores bancario y minero arrojaron resultados favorables, pero lo recaudado por impuestos al petróleo y a la importación fue inferior a lo previsto. En 1995, Ghana limitó los gastos ordinarios, restringiendo la nómina de sueldos del gobierno al 5,7% del PIB y reduciendo el pago de intereses internos por debajo de lo previsto. En 1995, sobre la base de los recursos comprometidos, el presupuesto arrojó un déficit global de 4,5% del PIB, lo que superó en 1,3 puntos porcentuales las metas del programa, en parte debido al cuantioso gasto en obras de vialidad.

En sus deliberaciones, los directores tomaron nota de que, mediante un empeño persistente en pro del ajuste y las reformas, Ghana había logrado progresos sustanciales, aunque los resultados recogidos en el marco del programa respaldado por el SRAE habían sido desalentadoramente desparejos. En 1995, la inflación había subido a un nivel inaceptablemente elevado, el ahorro y la inversión privados habían quedado estancados, el crecimiento económico no había alcanzado las metas previstas y se había atrasado la desregulación de los sectores del petróleo y el cacao.

Los directores observaron que la elevada inflación y las importantes desviaciones de la política económica hasta mediados de 1995 habían socavado la confianza, lo que impidió una reacción del ahorro y la inversión privados, esenciales para el crecimiento sostenido. Aunque los resultados arrojados por el sector externo en 1995 habían sido más sólidos que lo previsto, la aplicación alternada de medidas de expansión y contracción había impedido que Ghana cosechara todos los beneficios de sus esfuerzos anteriores.

Los directores celebraron las medidas que Ghana había adoptado desde fines de 1995 para corregir las desviaciones en la ejecución de la política económica y destacaron los resultados satisfactorios recogidos en el primer trimestre de 1996. Consideraron que el programa económico para 1996 constituía un esfuerzo serio para cumplir las metas del programa original e instaurar un marco disciplinado de política económica durante el período preelectoral de fines de 1996. Los directores instaron al gobierno a resistir las presiones sobre el gasto y subrayaron la importancia de implementar estrictamente todos los elementos del programa. También subrayaron que la reducción sustancial y duradera de la inflación era una prioridad del programa y debía ser el objetivo clave de la política monetaria. Los directores manifestaron su satisfacción ante los indicios de que el crecimiento de la base monetaria hubiera disminuido a los topes programados y la inflación también estuviera bajando. Recalcaron que la credibilidad, la solidez y la implementación sostenida de las políticas financieras eran elementos fundamentales para lograr una reducción de la inflación.

En la esfera de la política fiscal, los directores se sintieron alentados por las medidas aplicadas para regularizar los atrasos pendientes con contratistas locales y controlar el gasto en obras de vialidad. Observaron, además, que el logro de resultados favorables en las negociaciones salariales con los empleados pũblicos ayudaría a mantener la austeridad fiscal, y subrayaron la importancia de adoptar instrumentos eficaces para supervisar y controlar el gasto del Estado. Los directores observaron que, a mediano plazo, Ghana debía depender menos de los impuestos al comercio exterior y ampliar la base tributaria.

Los directores consideraron que las reformas estructurales eran esenciales para acelerar el crecimiento y aliviar la pobreza. Estas reformas debían concentrarse en fomentar la actividad del sector privado y liberar al Estado de la carga financiera que le imponían las empresas pũblicas. Los directores, pese a celebrar los progresos en la desregulación de la comercialización y fijación de precios del petróleo y la limitación del acceso de la GNPC al crédito del banco central, expresaron preocupación por la práctica de otorgar garantías oficiales a dicha entidad, e instaron a las autoridades a proseguir con la reestructuración del sector petrolero. También alentaron a las autoridades a avanzar en la liberalización de la exportación de cacao, reduciendo o eliminando los impuestos a la exportación en un contexto que equilibrase la competencia y la regulación para crear un mercado libre y, a la vez, garantizar el control de calidad. Los directores celebraron la intención de las autoridades de transferir a la esfera privada la participación de capital del Estado en el sector bancario.

Los directores acordaron que, con una política económica sólida y sostenida, la carga de la deuda externa de Ghana sería manejable a mediano plazo y que la situación de la balanza de pagos parecía suficientemente sólida para superar factores adversos de magnitud moderada. Sugirieron, no obstante, seguir de cerca la situación de la deuda de Ghana.

Guatemala

El Directorio concluyó la consulta del Artículo IV con Guatemala en octubre de 1996. En 1995, las autoridades guatemaltecas habían logrado reducir el déficit combinado del sector pũblico incrementando los ingresos y restringiendo los gastos del Estado. Ese mismo año, el PIB real creció 5%, impulsado por los elevados precios del café, y la inflación bajó a 8½% (cuadro 27). La situación de las reservas de divisas se deterioró debido a una política crediticia poco estricta y a una insuficiencia de financiamiento oficial.

Cuadro 27Guatemala: Indicadores económicos

(Datos con que se contaba al celebrarse el debate en el Directorio en octubre de 1996)1

1996
1993199419952Proyecciones a la fecha del debate en el DirectorioValores Efectivos3
Porcentaje
Economía interna
Variación del PIB real3,94,04,93,83,1
Tasa de desempleo5,55,24,2
Variación de los precios al consumidor (fin de período)11,611,68,610,010,9
Millones de dólares de EE.UU.1
Cuentas externas
Exportación, f.o.b.1.4621.6872.1562.2462.213
Importación, c.i.f.-2.599-2.781-3.292-3.424-3.146
Saldo en cuenta corriente-746-697-589-616-418
Inversión directa, neta228657010381
Inversión de cartera, neta155359-1020,088
Saldo de la cuenta de capital4955533369607560
Reservas oficiales brutas53,53,22,32,22,9
Saldo en cuenta corriente (porcentaje del PIB)-6,6-5,4-4,0-3,9-2,7
Deuda externa (porcentaje del PIB)19,818,615,914,715,0
Servicio de la deuda (porcentaje de la exportación de bienes y servicios)14,313,09,29,39,9
Variación del tipo de cambio efectivo real (porcentaje)1,57,5-0,25,4
Porcentaje del PIB1
Variables financieras
Saldo del gobierno general-1,4-1,1-0,7
Ahorro nacional bruto10,710,311,410,911,8
Inversión interna bruta17,215,715,414,814,8
Variación del dinero en sentido amplio (porcentaje)18,517,914,714,014,0
Tasa de interés (porcentaje; fin de período)
Préstamos25,720,222,222,4
Depósitos a plazo18,012,514,213,3

Salvo indicación contraria.

Cifras estimadas.

Estimaciones actualizadas de los funcionarios del FMI.

Incluye errores y omisiones.

En meses de importaciones de bienes y servicios.

Salvo indicación contraria.

Cifras estimadas.

Estimaciones actualizadas de los funcionarios del FMI.

Incluye errores y omisiones.

En meses de importaciones de bienes y servicios.

En 1996, con el nuevo gobierno, la situación fiscal siguió mejorando, por una parte, como resultado de nuevas medidas de estímulo del ingreso, incluido un aumento de la tasa del impuesto al valor agregado, del 7% al 10%, y la aplicación de un impuesto de solidaridad extraordinario y transitorio y, por otra, merced a un estricto control del gasto. Pese a las mejoras logradas en los dos años anteriores, la razón recaudación tributaria/PIB de Guatemala, que se situaba en el 8½%, seguía siendo relativamente bajo comparado con los niveles de la región, y los recursos destinados a atender las necesidades sociales básicas y la infraestructura seguían siendo insuficientes. El crédito al sector privado siguió expandiéndose con rapidez en el primer semestre del año, pero se moderó posteriormente al adoptar el banco central una política crediticia más restrictiva.

En 1996 la tasa de crecimiento de la actividad económica se desaceleró al 3%, segũn las estimaciones, debido a los efectos en la demanda interna de un descenso de los precios del café, en tanto que la inflación repuntó. A la fecha de la consulta se preveía que el déficit de la cuenta corriente con el exterior registrara una ligera disminución y que la balanza de pagos global llegara a una situación cercana al equilibrio (en los hechos, el déficit en cuenta corriente bajó a menos de 3% del PIB y la balanza global arrojó un superávit). Tras la presión a la baja que sufrió el quetzal en el primer trimestre de 1996, que llevó al banco central a vender divisas, la moneda se apreció ligeramente en términos nominales durante el segundo trimestre, interviniendo el banco central mediante compras; en términos efectivos reales, el quetzal se apreció 2% en el período enero–junio de 1996.

Poco después de iniciar su mandato el nuevo gobierno en enero de 1996, y con los auspicios de las Naciones Unidas, se reanudaron las negociaciones de paz con los grupos insurgentes, y en diciembre de 1996 se firmaron los acuerdos de paz. El gobierno tiene la firme determinación de implementar en los próximos años un ambicioso programa de paz para lograr un progreso duradero en las áreas política, social y económica. El programa incluye 1) el fortalecimiento de las instituciones democráticas, el sistema judicial y la seguridad pũblica; 2) un incremento del gasto en infraestructura básica, viviendas para la población de bajos ingresos, atención primaria de la salud y educación, así como una reforma agraria, y 3) una reducción del gasto militar y un incremento de los ingresos tributarios para financiar los desembolsos vinculados a los acuerdos de paz, dentro de un contexto fiscal saneado.

En las deliberaciones, los directores celebraron los progresos alcanzados en la negociaciones de paz. Opinaron que este importante avance brindaba una oportunidad clara para abordar los problemas que planteaba la fragilidad fiscal y externa de la economía y mejorar las condiciones sociales básicas.

Los directores consideraron que era necesario un fortalecimiento sustancial de la situación fiscal. Opinaron que el bajo nivel del esfuerzo fiscal, comparado con los niveles de la región, obstaculizaba los intentos de corregir los arraigados problemas sociales del país, desarrollar una infraestructura más moderna y prestar la debida atención a la formación de recursos humanos. Con ese fin, los directores instaron a las autoridades a aplicar con prontitud medidas para elevar la recaudación de impuestos y fortalecer las finanzas pũblicas. El ingreso adicional era necesario para aliviar la presión sobre las tasas de interés, reducir la inflación y mejorar la situación de la balanza de pagos. Dada la considerable desigualdad de ingresos, los directores opinaron que debía prestarse atención a la progresividad del sistema impositivo. Observaron que era importante mantener un control estricto del gasto pũblico, en especial el gasto salarial.

Los directores celebraron las medidas aplicadas para contener el rápido crecimiento del crédito al sector privado y subrayaron la importancia de adoptar una orientación crediticia prudente. Recomendaron seguir dejando el tipo de cambio librado a las fuerzas del mercado en el contexto de medidas financieras encaminadas a reducir la inflación y fortalecer las reservas. Los directores coincidieron con las autoridades en que debía evitarse una intervención en gran escala en el mercado interbancario de divisas.

Los directores observaron la lenta implementación de las reformas estructurales e instaron a las autoridades a llevar adelante la privatización en los sectores de electricidad, telecomunicaciones y ferrocarriles, así como los planes de modernización del sector pũblico y el establecimiento de un sistema jubilatorio basado en la capitalización privada. También las alentaron a avanzar en la modernización financiera, inclusive dando más autonomía al banco central y adoptando normas de prudencia más estrictas. Los directores celebraron los progresos logrados en la liquidación de los atrasos externos e instaron a las autoridades a procurar el pago puntual de todas las obligaciones financieras externas oficiales. Insistieron en la necesidad de impulsar reformas macroeconómicas y estructurales enérgicas para concitar el apoyo de los donantes al programa de ajuste emprendido por Guatemala.

India

El Directorio concluyó la consulta del Artículo IV con la India en noviembre de 1996. El nuevo gobierno que inició su mandato en junio de 1996 había recibido una economía sólida, con un PIB que creció el 7% en 1995/96 (cuadro 28), impulsado por una vigorosa reacción de la oferta ante las reformas, aunque a comienzos de 1996/97 se observaron signos de desaceleración de la producción industrial. En 1995/96, una política monetaria restrictiva, sumada a un retraso en los ajustes de los precios controlados, permitió reducir al 5% la inflación de los precios al por mayor, en tanto que la inflación de los precios al consumidor también mantuvo una tendencia a la baja. No obstante, a mediados de 1996 la inflación empezó a repuntar, especialmente debido a que los precios del petróleo aumentaron el 20% en julio.

Cuadro 28India: Indicadores económicos1

(Datos con que se contaba al celebrarse el debate en el Directorio en noviembre de 1996)2

1996
1993/941994/951995/963Proyecciones a la fecha del debate en el DirectorioValores Efectivos4
Porcentaje
Economía interna
Variación del PIB real (al costo de los factores de producción)4,36,37,06,86,8
Variación de los precios al consumidor (fin de período)9,99,78,99,59,5
Miles de millones de dólares de EE.UU.2
Cuentas externas
Exportación, f.o.b.22,726,932,534,934,3
Importación, c.i.f.25,131,741,143,145,3
Saldo en cuenta corriente-1,2-2,6-5,2-6,2-5,1
Inversión directa, neta0,61,32,02,32,4
Inversión de cartera, neta3,63,62,14,23,3
Saldo de la cuenta de capital9,88,74,09,111,4
Reservas oficiales brutas15,720,817,020,022,3
Saldo en cuenta corriente (porcentaje del PIB)-0,5-0,9-1,6-1,7-1,5
Deuda externa (porcentaje del PIB; fin de período)36,332,929,226,827,2
Servicio de la deuda (porcentaje de la exportación de bienes y servicios)26,526,426,228,427,8
Variación del tipo de cambio efectivo real (porcentaje; fin de período)6,9-5,1-0,66,08,0
Porcentaje del PIB2
Variables financieras
Saldo del gobierno general-8,8-7,4-7,6-7,4-7,4
Ahorro nacional bruto21,424,424,626,225,5
Inversión interna bruta21,625,226,227,527,5
Variación del dinero en sentido amplio (porcentaje; fin de período)18,422,313,216,115,6
Tasa de interés (porcentaje)512,512,713,913,713,7

Los datos corresponden a ejercicios finalizados en marzo.

Salvo indicación contraria.

Estimaciones de los funcionarios del FMI.

Estimaciones actualizadas de los funcionarios del FMI.

Bonos del Estado a diez años.

Los datos corresponden a ejercicios finalizados en marzo.

Salvo indicación contraria.

Estimaciones de los funcionarios del FMI.

Estimaciones actualizadas de los funcionarios del FMI.

Bonos del Estado a diez años.

El déficit fiscal venía disminuyendo gradualmente desde 1993/94 pero seguía siendo cuantioso. El déficit del gobierno central bajó al 5,7% del PIB en 1995/96. Se estimaba que el déficit combinado del sector pũblico seguía en torno al 9¼% del PIB. El presupuesto de 1996/97 se orientó a reducir aũn más el déficit del gobierno central, llevándolo al 5% del PIB, en gran parte sobre la base de un mayor volumen de ingresos por privatizaciones y de aumentos cíclicos de la recaudación de impuestos.

Debido a la persistencia de un elevado déficit fiscal, el peso de la estabilización recaía en la política monetaria. El crecimiento del dinero en sentido amplio se redujo al 13,2% en 1995/96 y la liquidez de las empresas se vio restringida aũn más por la atonía del mercado bursátil y la desaceleración de la afluencia de capital. La tasa de interés de los préstamos a prestatarios de primera línea llegó al 16%–18%. No obstante, la orientación de la política monetaria se flexibilizó significativamente durante los primeros meses de 1996/97 debido a la preocupación oficial por los efectos sobre la inversión derivados de una contracción del crédito.

En el sector externo, el déficit de la cuenta corriente aumentó al 1,6% del PIB en 1995/96, fundamentalmente debido al rápido crecimiento de las importaciones. Al mismo tiempo, se deterioró el saldo de la cuenta de capital al desacelerarse la afluencia de inversiones de cartera por la incertidumbre preelectoral. Las autoridades reaccionaron ante varios episodios de pronunciadas presiones a la baja sobre el tipo de cambio interviniendo en el mercado de divisas y estableciendo condiciones más restrictivas en el mercado de dinero, y adoptaron, a la vez, medidas administrativas para desalentar el uso con fines especulativos del financiamiento para operaciones de comercio exterior. Después de febrero de 1996, el mercado cambiario adquirió mayor estabilidad.

En las deliberaciones, los directores encomiaron los extraordinarios resultados económicos alcanzados por India —firme crecimiento del producto, control de la inflación y una situación externa satisfactoria—pero expresaron preocupación por las dificultades que empezaban a surgir. El elevado déficit fiscal seguía ejerciendo una presión al alza en las tasas de interés; las limitaciones de la infraestructura imponían un alto costo y la inflación empezaba a repuntar. Los directores expresaron satisfacción ante la determinación del Gobierno en la consecución del ajuste y la reforma, pero recalcaron que la continuidad del éxito económico dependía de medidas más audaces.

Los directores insistieron en que el abultado déficit fiscal debía enfrentarse con decisión. Instaron a que, en oportunidad del presupuesto siguiente, se emprendiera un ajuste de gran alcance, concentrado en las primeras etapas y destinado a reducir el déficit a un ritmo más rápido que el contemplado actualmente por las autoridades, y advirtieron que el aplazamiento del ajuste fiscal dejaría a la economía en una situación de mayor vulnerabilidad a factores externos adversos.

Los directores consideraron que, en vista del bajo nivel de la razón ingresos–PIB, la reducción del déficit debía concentrarse en mejorar la recaudación del ingreso —inclusive a nivel de los estados—mediante una ampliación de la base tributaria, la eliminación de exenciones y la aplicación de mecanismos que permitan una mayor recuperación de costos. Se consideró que también había amplio margen para contener el gasto mediante una mejor distribución de los subsidios para alimentos y fertilizantes y una rápida reforma de la administración pũblica destinada a reducir el gasto en remuneraciones.

Los directores subrayaron que la política monetaria debía concentrarse decididamente en la inflación y advirtieron del peligro de una flexibilización indebida de las condiciones monetarias. Insistieron en la necesidad de atenerse estrictamente a las metas fijadas para el dinero en sentido amplio, habida cuenta del reciente repunte de la inflación. Los directores también instaron a las autoridades a eliminar gradualmente el financiamiento especial del Banco de la Reserva de India al Gobierno al final del ejercicio, como medida importante a fin de crear el marco necesario para una mayor independencia del banco central.

Los directores hicieron hincapié en la necesidad de una gestión flexible del tipo de cambio, en estrecha coordinación con otros instrumentos de política macroeconómica. Subrayaron que debía permitirse que el tipo de cambio evolucionara como reacción ante las señales del mercado y que, en la gestión de la política de intervención, sería preciso evitar que las autoridades recurrieran de manera demasiado automática a los indicadores del tipo de cambio real. También señalaron los beneficios que en materia de eficiencia arrojaría una mayor liberalización de las corrientes de capital. Unos cuantos directores consideraron que podía hacerse mucho más para abrir la economía india a la inversión extranjera e instaron a que se diera prioridad a la eliminación de los obstáculos que aũn trababan la inversión extranjera directa y de cartera.

Los directores, tras expresar su satisfacción por el programa de reformas del nuevo gobierno, hicieron hincapié en que la pronta elaboración de un plan integral de reforma estructural y la aplicación inicial de medidas audaces ayudarían a fomentar una reacción eficiente y dinámica del sector privado. Insistieron en la necesidad de acelerar la liberalización del comercio, incluida la pronta eliminación de las restricciones cuantitativas a la importación de bienes de consumo. Los directores también instaron a redoblar esfuerzos para fortalecer los bancos del sector pũblico y establecer una supervisión eficaz; a llevar a cabo una reforma más ambiciosa de las empresas pũblicas, incluida la privatización y la aplicación de una política eficaz de salida del mercado, y a adoptar medidas para establecer un marco para la participación privada en la infraestructura.

Con posterioridad a la reunión del Directorio, los datos revisados de las cuentas nacionales indicaban para 1993/94–1995/96 un crecimiento del PIB real bastante superior al estimado previamente: el crecimiento del PIB en esos años se calcula ahora en 6,0% para 1993/94, 7,2% para 1994/95 y 7,1% para 1995/96. En contraste con estas cifras y pese a la desaceleración de la actividad industrial, la pujante evolución del sector agrícola coadyuvó a que en 1996/97 el crecimiento del PIB se mantuviera en un nivel cercano al 7%. Una buena cosecha contribuyó también a aliviar las presiones en los precios de los alimentos, y a comienzos de abril de 1997 la inflación de los precios al por mayor había bajado al 6½%. Aunque la exportación había disminuido notoriamente, otro tanto había ocurrido con el crecimiento de las importaciones, con lo cual el déficit en cuenta corriente se mantuvo en 1996/97 en torno al 1½% del PIB. La balanza de pagos global registró un superávit de $6.250 millones, impulsada por una fuerte afluencia de capital privado, y en abril de 1997 las reservas internacionales habían aumentado aproximadamente al equivalente a seis meses de importaciones. En el presupuesto del gobierno central para 1997/98 se previó una importante reducción de las tasas de los impuestos, en tanto que se apuntaba a reducir el déficit al 4½% del PIB, frente al 5% en 1996/97. La política monetaria se orienta a contener la inflación en el 6% en 1997/98, en tanto que se tomaron medidas para simplificar la compleja reglamentación que rige los préstamos bancarios y fomentar el desarrollo de los mercados de títulos del Estado y de divisas. Otras iniciativas recientes de reforma incluyen una mayor liberalización de los regímenes que regulan las inversiones extranjeras directas y de cartera y la eliminación de las restricciones cuantitativas que se aplican a una serie de importaciones de bienes de consumo

Indonesia

El Directorio concluyó la consulta del Artículo IV con Indonesia en julio de 1996. En los ũltimos años, Indonesia había logrado mantener el extraordinario perfil de desarrollo económico alcanzado en los años setenta y ochenta merced a una reforma orientada al mercado. En 1995/96 la demanda interna creció por tercer año consecutivo a un ritmo superior al del PIB, debido a un firme crecimiento del consumo y la inversión. El crecimiento del PIB real aumentó al 8% (cuadro 29), pero la restricción fiscal ayudó a mitigar las presiones de demanda. La tasa global de inflación se mantuvo en el 9%, sostenida por la inflación del precio de los alimentos que, en promedio, fue del 14% en 1995, debido a un insuficiente abastecimiento de arroz y al elevado nivel de los precios de importación.

Cuadro 29Indonesia: Indicadores económicos1

(Datos con que se contaba al celebrarse el debate en el Directorio en julio de 1996)2

1996
199319941995Proyecciones a la fecha del debate en el DirectorioValores Efectivos3
Porcentaje
Economía interna
Variación del PIB real7,27,37,58,18,2
Variación de los precios al consumidor (fin de período)5,010,29,69,09,0
Miles de millones de dólares de EE.UU.2
Cuentas externas
Exportación, f.o.b.35,336,542,147,847,8
Importación, c.i.f.30,332,337,946,146,1
Saldo en cuenta corriente-2,6-3,0-3,3-6,9-6,8
Inversión directa1,72,02,65,45,4
Inversión de cartera1,22,00,81,71,8
Saldo de la cuenta de capital6,64,57,214,712,3
Reservas oficiales brutas12,012,713,316,016,0
Saldo en cuenta corriente (porcentaje del PIB)-1,8-1,9-1,8-3,4-3,3
Deuda externa (porcentaje del PIB)58,955,956,854,852,9
Servicio de la deuda (porcentaje de la exportación de bienes y servicios)32,233,433,734,833,2
Variación del tipo de cambio efectivo real (porcentaje)-2,41,6-2,5-0,6-0,6
Porcentaje del PIB2
Variables financieras
Saldo del gobierno general-1,3-0,50,21,01,0
Ahorro nacional bruto30,231,432,434,8
Inversión nacional bruta32,433,234,337,8
Variación del dinero en sentido amplio (porcentaje)22,220,822,128,028,0
Tasa de los depósitos a tres meses (porcentaje)15,711,515,917,317,3

Los datos corresponden a ejercicios finalizados en marzo.

Salvo indicación contraria.

Estimaciones actualizadas de los funcionarios del FMI.

Los datos corresponden a ejercicios finalizados en marzo.

Salvo indicación contraria.

Estimaciones actualizadas de los funcionarios del FMI.

Una rápida expansión del crédito al sector privado en 1995/96 contribuyó a un incremento sustancial de la demanda interna y a presiones en los precios y la cuenta corriente externa. El tipo de cambio rupia/ dólar de EE.UU. siguió depreciándose en forma sostenida, como reflejo del diferencial de inflación con sus socios comerciales, en tanto que simultáneamente el Banco de Indonesia flexibilizó el tipo de cambio ampliando la banda de intervención.

El déficit de la cuenta corriente con el exterior pasó del 1,8% del PIB en 1994/95 al 3,4% del PIB en 1995/96 debido a un pronunciado deterioro de la balanza comercial al aumentar rápidamente la importación. Una gran afluencia de capital financió el déficit en cuenta corriente y un incremento de las reservas. Aunque la deuda se mantuvo en niveles elevados en relación con otros países asiáticos, la carga de la deuda externa disminuyó en relación con el PIB y la exportación.

En mayo de 1995, el Gobierno elaboró un importante programa de medidas para reformar integralmente la estructura arancelaria, las cuales se aplicarían en forma gradual hasta el 2003. Estas medidas rebajaron los aranceles de 6.000 artículos y determinaron una reducción inmediata y sustancial de la tasa arancelaria media, que pasó del 19½% al 15%. También se programaron otras reducciones arancelarias en el período comprendido hasta el 2003, de acuerdo con el plan acelerado aplicable a los aranceles preferenciales efectivos comunes de la zona de libre comercio de la Asociación de Naciones del Asia Sudoriental (ASEAN), lo que llevaría la tasa arancelaria media al 7%.

Los directores encomiaron a las autoridades por el avance económico que logró Indonesia en los ũltimos años, en especial por la considerable reducción de la pobreza y el mejoramiento de muchos indicadores sociales, así como el logro de una menor dependencia con respecto a los sectores del petróleo y el gas y la liberalización de sectores importantes de la economía. Señalaron que la persistencia de presiones de demanda excesivas y la cuantiosa afluencia de capital habían planteado grandes desafíos de política económica. Agregaron que la flexibilidad con que las autoridades adaptaron el conjunto de políticas económicas para hacer frente a la evolución de las circunstancias había sido un factor determinante del éxito de los ũltimos años y seguiría siendo esencial para enfrentar esos desafíos.

La mayor parte de los directores consideró que para contener la demanda era fundamental un ajuste fiscal más decidido. Si bien reconocieron que la norma del equilibrio presupuestario había dado resultados satisfactorios en el país, en general estuvieron de acuerdo en cuanto a la conveniencia de aplicar una política fiscal más restrictiva y de utilizar los superávit para el pago anticipado de la deuda externa. Los directores hicieron hincapié en el fortalecimiento de los ingresos no petroleros mediante una administración tributaria más estricta, la aplicación de medidas de estímulo del ingreso y la ampliación de la base de los tributos vigentes. Al mismo tiempo, muchos directores respaldaron la idea de un mayor gasto pũblico a mediano plazo en educación, servicios de salud e infraestructura.

El Directorio respaldó decididamente el objetivo de las autoridades de reducir el crecimiento del dinero en sentido amplio en 1996. Los directores concordaron con el acento puesto por las autoridades en el mantenimiento de una cuenta de capital abierta y celebraron las medidas ya adoptadas para ampliar la banda cambiaria y dar mayor flexibilidad a la política de tipo de cambio. Ese proceso debía continuar como componente importante de la política económica destinado a desincentivar la afluencia de capital a corto plazo y lograr una política monetaria más eficaz. De especial importancia para reducir la inercia inflacionaria sería la fijación de los salarios controlados sobre la base de las metas inflacionarias previstas. Además, si el conjunto de medidas económicas contribuye a reducir la inflación y si la reforma estructural se acelera para mantener la competitividad, sería viable pasar a una situación en la que el tipo de cambio esté más determinado por el mercado y se haga más hincapié en el logro de los objetivos en materia de inflación.

A juicio del Directorio, la aplicación de nuevas reformas de fondo, incluidas las reformas del sector financiero y el desarrollo de un sólido mercado de capitales, eran esenciales para mantener un crecimiento rápido y sostenido. Los directores instaron a las autoridades a corregir las deficiencias del sector bancario y, en particular, a actuar decididamente para resolver el problema de las instituciones insolventes y la recuperación de los préstamos improductivos. Consideraron que esas medidas eran vitales para reducir la vulnerabilidad de la economía a las variaciones bruscas y atenuar el riesgo moral. Una mayor desregulación y apertura de la economía a los mercados mundiales eran las claves para mantener la competitividad y, en este contexto, celebraron la reducción arancelaria reciente. Los directores apoyaron la liberalización acelerada del comercio interno y externo de los principales productos básicos con miras a establecer una mayor equidad y estimular la exportación de productos no petroleros. En términos más generales, instaron firmemente a una mayor transparencia en la ejecución de las políticas económicas, en especial, la implementación de un contexto reglamentario y un sistema tributario que ofrezcan a todos iguales condiciones.

Irán, Repũblica Islámica del

El Directorio concluyó la consulta del Artículo IV con la Repũblica Islámica del Irán en agosto de 1996. Tras abordar las dificultades en materia de divisas surgidas en 1992/93 en el marco del primer plan quinquenal de desarrollo (que concluyó en 1994/95), las autoridades pusieron el acento en el segundo plan quinquenal de desarrollo (1995/96–1999/2000) en impulsar el crecimiento y reducir la inflación en el contexto de una mayor apertura y liberalización de la economía. En el marco de este plan, la tasa de crecimiento del PIB real aumentó del 1,6% en 1994/95 al 3,1% en 1995/96 (cuadro 30). La inflación interanual trepó del 35% al 49% en ese período, pero la tasa de 12 meses pasó de un máximo del 59% en mayo de 1995 al 26% en mayo de 1996. Pese a su duplicación a comienzos del año, en 1995/96 los precios internos de la energía se mantuvieron muy por debajo de los precios internacionales.

Cuadro 30Repũblica Islámica del Irán: Indicadores económicos1(Datos con que se contaba al celebrarse el debate en el Directorio en agosto de 1996)
1992/931993/941994/951995/96
Porcentaje
Economía interna
Variación del PIB real5,94,91,63,1
Variación de los precios al consumidor (promedio del período)24,422,935,249,4
Miles de millones de dólares de EE.UU.2
Cuentas externas
Exportación, f.o.b.19,918,119,418,3
Importación, f.o.b.23,319,312,612,8
Saldo en cuenta corriente-7,3-4,55,13,5
Saldo de la cuenta de capital3,7-4,5-2,9-2,9
Reservas oficiales brutas2,92,93,96,7
Saldo en cuenta corriente (porcentaje del PIB)-5,6-5,67,73,9
Deuda externa (porcentaje del PIB)12,228,734,524,4
Servicio de la deuda (porcentaje de la exportación de bienes y servicios)13,927,1
Porcentaje del PIB2
Variables financieras
Saldo del gobierno general-1,2-7,2-4,5-3,8
Ahorro nacional bruto29,823,632,033,2
Inversión nacional bruta35,429,224,229,3
Variación del dinero en sentido amplio (porcentaje de la masa monetaria)24,734,829,437,0
Tasa de los depósitos a corto plazo (porcentaje)7,58,08,08,0

Estimaciones de los funcionarios del FMI.

Salvo indicación contraria.

Estimaciones de los funcionarios del FMI.

Salvo indicación contraria.

El déficit fiscal volvió a disminuir, situándose en el 3,8% del PIB en 1995/96, tras haber disminuido al 4,5% del PIB en 1994/95 luego de alcanzar un nivel máximo del 7,2% en 1993/94. Aunque la razón ingreso presupuestario total/PIB se redujo con respecto al año anterior, las autoridades mantuvieron los gastos presupuestarios dentro de los límites de la recaudación tributaria. Al igual que en los dos años anteriores, el déficit obedeció fundamentalmente a pérdidas extrapresupuestarias de divisas.

El crecimiento del dinero en sentido amplio fue del 37% en 1995/96, en comparación con el 29% el año anterior. Este crecimiento se vio impulsado por la expansión de los activos internos netos (debida, en parte, al financiamiento bancario para pagos de servicio de deudas externas contraídas con anterioridad a marzo de 1994 por las empresas pũblicas y el sector privado) así como por la expansión de los activos externos netos. Las tasas de depósito, que ya se habían situado en niveles negativos en los ũltimos años, registraron un mayor desajuste al aumentar la inflación. La posterior desaceleración de la inflación corrigió en parte este desajuste, pero la desintermediación resultante de tasas de rendimiento negativas en términos reales contribuyó a que se desarrollaran, aunque de manera incipiente, otros conductos de intermediación financiera, como el mercado bursátil de Teherán.

En cuanto al sector externo, las autoridades siguieron afianzando sus reservas en 1994/95–1995/96, reduciendo el volumen de atrasos externos a $315 millones en marzo de 1996, luego de alcanzar $11.000 millones en marzo de 1994. Determinó esta mejora una abrupta modificación del saldo de la cuenta corriente externa, que, a su vez, se debió a una disminución de las importaciones de casi 50%, lograda con el tiempo mediante la aplicación de controles más estrictos sobre la importación y las restricciones cambiarias establecidas en mayo de 1995. Por su parte, el total de exportaciones bajó 5,6% en 1995/96, al disminuir 33% la exportación de productos no petroleros como resultado de la imposición de controles cambiarios y del desajuste del tipo de cambio de exportación. El déficit global de la cuenta de capital se mantuvo prácticamente invariable desde 1994/95, y el saldo global de la balanza de pagos pasó a registrar superávit por primera vez en varios años. Los controles cambiarios provocaron el surgimiento de un mercado paralelo, en el que gradualmente se depreció el tipo de cambio entre mayo de 1995 y junio de 1996.

En sus deliberaciones, los directores encomiaron a las autoridades por los considerables avances logrados en los ũltimos dos años en la regularización de la situación de la deuda externa, la atenuación de la vulnerabilidad de las reservas de divisas y la reducción de la inflación pese a las condiciones externas desfavorables. Estos factores positivos colocaron a las autoridades en condiciones de elaborar y aplicar de manera oportuna un plan de reforma integral, que debería dar prioridad a la unificación del tipo de cambio a un nivel realista, la derogación de las restricciones cambiarias y la liberalización de las importaciones, fortaleciendo a la vez las finanzas pũblicas y aplicando una política monetaria prudente.

Los directores alentaron a las autoridades a imprimir a la política fiscal una orientación aũn más restrictiva mediante un recorte del déficit, que incluya una reducción de las pérdidas extrapresupuestarias de divisas, y una dependencia mucho menor de los ingresos del petróleo. A este respecto, señalaron que la situación fiscal mejoraría si se amplía la base tributaria interna mediante la implantación de un impuesto sobre el valor agregado y el mejoramiento de la administración tributaria, se reduce la brecha entre los precios internos e internacionales de la energía y se limita el gasto pũblico. Los directores subrayaron la necesidad de aplicar una política crediticia y una política monetaria prudentes que recurra en mayor medida a instrumentos de control basados en el mercado, incluido el establecimiento de tasas de interés reales positivas, a fin de reducir la inflación. Alentaron a las autoridades a fomentar el desarrollo de mercados de dinero y de valores sólidos mediante la liberalización de la asignación y el control del crédito y el fortalecimiento del régimen de reglamentación y control prudencial.

Los directores señalaron que el régimen de cambios vigente obstaculizaba gravemente la inversión y el crecimiento del sector no petrolero. Instaron a las autoridades a elaborar un calendario firme para la pronta unificación de los tipos de cambio en el marco del segundo plan quinquenal de desarrollo y recomendaron liberalizar las restricciones cambiarias y los controles del comercio exterior aũn vigentes. También hicieron hincapié en la importancia de corregir las distorsiones de larga data que afectan a la economía, derivadas de una fuerte subvención implícita al consumo interno de energía.

Jordania

El Directorio concluyó la consulta del Artículo IV con Jordania en febrero de 1997, y llevó a cabo la segunda revisión en el contexto del acuerdo ampliado aprobado el 9 de febrero de 1996. Desde la crisis de balanza de pagos de fines de los años ochenta y los disturbios regionales vinculados a la crisis del Oriente Medio de 1990–91, Jordania había avanzado extraordinariamente hacia la estabilidad y el crecimiento económicos. En 1996, pese a un entorno externo difícil, los resultados económicos globales fueron favorables. El crecimiento del PIB real se estimaba en 5,2% y la tasa de inflación de 12 meses disminuyó a 2,5% (cuadro 31). Se estimaba que el déficit de la cuenta corriente con el exterior (incluidas las donaciones) se había reducido al 3% en 1996, tras situarse en el 3,9% en 1995, debido a que el déficit comercial, que fue superior al previsto debido a un pronunciado incremento en la importación de alimentos (vinculado al alza de los precios mundiales) y de equipo de transporte, fue compensado por un aumento de las remesas de los trabajadores. No obstante, la cuenta de capital se vió adversamente afectada por factores regionales, con lo cual el déficit global de la balanza de pagos se agudizó.

Cuadro 31Jordania: Indicadores económicos(Datos con que se contaba al celebrarse el debate en el Directorio en febrero de 1997)
19931994199519961
Porcentaje
Economía interna
Variación del PIB real5,68,16,95,2
Variación de los precios al consumidor (fin de período)1,94,94,22,5
Miles de millones de dólares de EE.UU.2
Cuentas externas
Exportación, f.o.b.1,21,41,81,9
Importación, c.i.f.3,53,43,74,3
Saldo en cuenta corriente-0,6-0,4-0,3-0,2
Saldo de la cuenta de capital-0,1-0,00,20,2
Reservas oficiales brutas0,60,40,40,7
Saldo en cuenta corriente (porcentaje del PIB)-11,7-6,6-3,9-3,0
Deuda externa (porcentaje del PIB)121112103100
Servicio de la deuda (porcentaje de la exportación de bienes y servicios)35,930,626,324,9
Variación del tipo de cambio efectivo real (porcentaje)2,7-3,8-6,8
Porcentaje del PIB2
Variables financieras
Saldo del gobierno general (excluidas las donaciones)-5,9-6,1-5,3-4,6
Ahorro nacional bruto (incluidas las donaciones)25,727,929,432,0
Inversión nacional bruta34,333,131,833,4
Variación del dinero en sentido amplio (porcentaje)6,98,06,62,0
Certificados de depósito a seis meses del Banco Central de Jordania (porcentaje)4,17,99,09,5

Los datos corresponden a ejercicios finalizados el 20 de marzo.

Salvo indicación contraria.

Los datos corresponden a ejercicios finalizados el 20 de marzo.

Salvo indicación contraria.

Los resultados macroeconómicos favorables de 1996 se sustentaron en la implementación perseverante y dinámica de las medidas económicas por parte de las autoridades. Se adoptaron importantes medidas de ajuste fiscal, especialmente mediante la contención del gasto. Se modificaron los subsidios a los alimentos y forrajes y se redujeron los gastos de capital y los desembolsos no salariales en bienes y servicios. Se estimaba que, en consecuencia, en 1996 el déficit fiscal (excluidas las donaciones), medido como porcentaje del PIB, había bajado al 4,6% tras llegar al 5,3% el año anterior.

Pese a la incertidumbre regional y al deterioro de las condiciones económicas de Cisjordania y la Faja de Gaza, en 1996 se había progresado significativamente en la acumulación de reservas oficiales de divisas en el contexto de una política cambiaria orientada a mantener un vínculo estrecho entre el dinar de Jordania y el dólar de EE.UU. Ello entrañó un volumen considerable de operaciones de mercado abierto y un incremento de los márgenes de las tasas de interés. El resultado ha sido una política monetaria restrictiva, con un bajo crecimiento de la oferta de dinero y de los activos internos netos del sistema bancario.

Se introdujeron reformas estructurales en las finanzas pũblicas y la red de protección social, en el sector financiero, el comercio exterior y el régimen reglamentario, con miras a abrir más la economía jordana, fomentar la competencia y facilitar la inversión privada nacional y extranjera. Aunque la privatización avanzaba lentamente, se habían creado las instituciones encargadas de implementarla.

El Directorio celebró la perseverante implementación por las autoridades de las medidas de ajuste y reforma que, pese al difícil entorno externo, permitieron lograr resultados económicos extraordinarios. Los directores subrayaron que la continuidad en la aplicación de políticas macroeconómicas firmes y la intensificación de las reformas estructurales consolidarían los avances económicos y seguirían reduciendo la vulnerabilidad de Jordania a las circunstancias externas.

Los directores en general celebraron el conjunto de medidas elaborado para 1997. Desde una perspectiva futura, unos cuantos directores recalcaron la importancia de llevar a cabo una nueva reforma de los ingresos presupuestarios para lograr un mayor equilibrio en la composición del ajuste fiscal. Los directores consideraron que un mayor empeño del Gobierno por abordar los problemas de la pobreza, en especial mediante el programa de productividad social respaldado por el Banco Mundial, también era esencial para un ajuste y una reforma sostenidos.

Los directores observaron que Jordania había mantenido una política monetaria adecuadamente restrictiva, acompañada de reformas en el sector financiero, y que la política cambiaria había contribuido a la estabilidad financiera. La política monetaria debía seguir orientada a la acumulación de reservas oficiales de divisas. Los directores indicaron que, dadas las condiciones regionales inciertas, las autoridades debían seguir de cerca la evolución monetaria y ajustar sus políticas en caso de una disminución imprevista de la demanda de dinero. A ese respecto, subrayaron la importancia de mantener una política de tasas de interés flexible y de controlar la competitividad externa.

Los directores observaron que las reformas estructurales de vasto alcance introducidas por las autoridades en el marco reglamentario, el sector financiero y el sistema de subsidios estaban transformando la economía jordana. Recalcaron que debía acelerarse el ritmo de la privatización para estimular la actividad del sector privado y atraer una inversión extranjera directa imperiosamente necesaria. Los directores instaron también a avanzar en la reforma del sistema estatal de pensiones y de la administración pũblica.

Kuwait

El Directorio concluyó la consulta del Artículo IV con Kuwait en agosto de 1996. Los resultados económicos en general habían sido buenos en los ũltimos tres años: el crecimiento global nominal del PIB había registrado un promedio del 11% y el programa de reconstrucción y rehabilitación posterior a la ocupación iraquí había concluido con éxito. En 1995, una mayor confianza del sector privado y un aumento de los precios del petróleo hacia el final del año contribuyeron a un crecimiento global nominal del PIB de 8% (cuadro 32). La inflación se mantuvo baja.

Cuadro 32Kuwait: Indicadores económicos1(Datos con que se contaba al celebrarse el debate en el Directorio en agosto de 1996)
19931994199519962
Porcentaje
Economía interna
Variación del PIB nominal23,61,68,01,9
Variación de los precios al consumidor (promedio del período)0,42,31,0
Miles de millones de dólares de EE.UU.3
Cuentas externas
Exportación, f.o.b.10,211,112,612,9
Importación, f.o.b.7,06,77,79,1
Saldo en cuenta corriente1,92,43,73,0
Inversión directa y de cartera-0,7-1,0-0,3-0,4
Saldo de la cuenta de capital-0,9-1,5-4,5-3,8
Reservas oficiales brutas43,63,73,63,6
Saldo en cuenta corriente (porcentaje del PIB)8,19,613,911,1
Deuda externa (porcentaje del PIB)524,525,515,03,3
Variación del tipo de cambio efectivo real (porcentaje)-2,1-3,6-0,2
Porcentaje del PIB3
Variables financieras
Saldo del gobierno general-22,4-17,7-11,7-6,9
Ahorro nacional bruto (porcentaje del PNB)31,035,329,0
Variación del dinero en sentido amplio (porcentaje)5,65,49,44,5
Tasa interbancaria a tres meses (porcentaje)7,436,277,076,84

Los datos fiscales corresponden a ejercicios finalizados en junio; todos los demás datos corresponden a años civiles.

Estimaciones de los funcionarios del FMI.

Salvo indicación contraria.

Solamente las reservas del Banco Central de Kuwait.

Solamente la deuda externa del Estado.

Los datos fiscales corresponden a ejercicios finalizados en junio; todos los demás datos corresponden a años civiles.

Estimaciones de los funcionarios del FMI.

Salvo indicación contraria.

Solamente las reservas del Banco Central de Kuwait.

Solamente la deuda externa del Estado.

Debido a un incremento de los ingresos derivados del petróleo y a la contención del gasto, la situación fiscal mejoró en 1994/95, y el déficit, como porcentaje del PIB, pasó al 11,7%, tras alcanzar el 17,7% el año anterior. No obstante, la estructura presupuestaria seguía siendo frágil. En los ũltimos años se acrecentó la dependencia de Kuwait con respecto a los ingresos del petróleo debido a la reducción de la proporción del rendimiento de la inversión en los ingresos, resultante de la utilización de activos externos. Además, después de la liberación se descontrolaron los gastos corrientes en sueldos, salarios, subsidios, transferencias internas y defensa.

La confianza del sector privado en el sector financiero, afectada por las distorsiones provocadas por la invasión iraquí, se recuperó con el respaldo proporcionado por los rembolsos en el marco del programa de cobro de la deuda (que abarcaba los préstamos en situación de incumplimiento debido al derrumbe del mercado bursátil oficial en 1982 y a la invasión de 1990).

En 1995, la mejoría general de las cuentas fiscales se trasladó a la balanza de pagos, y el superávit en cuenta corriente se incrementó al equivalente del 13,9% del PIB, tras ubicarse en 9,6% en 1994. El saldo global también se benefició con el regreso de los capitales que habían salido del país debido al alerta militar de 1994. La deuda externa del Estado como proporción del PIB bajó del 25,5% al final de 1994 a 12% al final de marzo de 1996, al amortizarse en plazo el préstamo otorgado por un consorcio bancario con posterioridad a la liberación.

El Directorio felicitó a las autoridades por implementar con éxito el programa de reconstrucción y rehabilitación y por mantener el crecimiento económico con una inflación baja, lo cual colocó a Kuwait en condiciones favorables para abordar con decisión los problemas económicos y financieros pendientes, tales como el restablecimiento de una sólida posición fiscal, el logro de una mayor integridad del sistema financiero, la reforma del mercado de trabajo y la creación de oportunidades de empleo. Los directores celebraron la incorporación de estas prioridades de política económica en el plan quinquenal de desarrollo, que fue respaldado por la ley de privatización en etapa parlamentaria.

Los directores observaron que la clave para restablecer la tradición de Kuwait de acumular activos para las generaciones futuras radicaba en una revaluación de la función del Estado y la eliminación del déficit fiscal. Se requeriría un gran esfuerzo inicial, empezando por una importante reducción del déficit en 1996/97 a fin de cumplir con la meta de eliminarlo para 1999/2000. Los directores recomendaron que, a tal efecto, se redujeran los subsidios y las transferencias, se incrementaran las tasas de los derechos aduaneros y se limitara el gasto en remuneraciones mediante un menor nũmero de nuevas contrataciones en el sector pũblico. Las autoridades también tendrían que actuar con decisión para seguir racionalizando el gasto y fortalecer la base impositiva y la administración tributaria.

Los directores observaron que el sector privado había recuperado la confianza en el sistema financiero, como lo indicaban la repatriación de capitales, el crecimiento de los depósitos en moneda nacional y extranjera, la reducción del diferencial de las tasas de interés entre las operaciones en dinares de Kuwait y las operaciones en dólares de EE.UU., y el impulso adquirido por el volumen y los precios del mercado bursátil. Recomendaron aplicar estrictamente el programa de cobro de la deuda y fortalecer el régimen reglamentario y de supervisión para seguir fomentando la confianza.

Los directores subrayaron que las medidas de reforma estructural podrían reducir al mínimo los efectos que la reducción del gasto pũblico pudiera tener en el sector no petrolero. Por lo tanto acogieron con beneplácito la intensificación del programa de privatización y desregulación. Los directores también subrayaron que debía imprimirse más flexibilidad y dinamismo al mercado de trabajo mediante una reducción de sus distorsiones, incluida la eliminación del diferencial de sueldos y beneficios que favorecía al empleo pũblico frente al privado, a efectos de fomentar la actividad del sector privado.

Los directores encomiaron a las autoridades por mantener un sistema de comercio exterior y de pagos abierto, la convertibilidad de la cuenta de capital y un generoso programa de asistencia externa. También instaron a las autoridades a otorgar mayor prioridad al mejoramiento del sistema estadístico y del flujo de información entre los organismos del Estado.

Malasia

El Directorio concluyó la consulta del Artículo IV con Malasia en agosto de 1996. La economía siguió registrando resultados firmes en 1995, con un crecimiento del PIB real de 9½% en la totalidad del año, impulsado por una inversión y una exportación pujantes y por un repunte del consumo privado (cuadro 33). Se incrementó el riesgo de recalentamiento de la economía al seguir aumentando la presión de demanda en el segundo semestre de 1995. El crecimiento real de la demanda interna llegó al 14½% en el año; aumentó la utilización de la capacidad instalada; se amplió la brecha de producción y se produjo una mayor escasez de oferta de mano de obra en el mercado de trabajo. Al bajar ligeramente la inflación de los precios al consumidor, que llegó a 3½% —debido a una reducción de los precios de importación en ringgit, la restricción de las condiciones monetarias, las medidas destinadas a corregir las limitaciones de la oferta y a mejorar la red de distribución, y medidas administrativas—la presión de demanda se manifestó fundamentalmente en el déficit de la cuenta corriente, que aumentó 2½% del PIB, llegando a un nivel de 8¼% del PIB en 1995.

Cuadro 33Malasia: Indicadores económicos

(Datos con que se contaba al celebrarse el debate en el Directorio en agosto de 1996)1

1996
199319941995Proyecciones a la fecha del debate en el DirectorioValores Efectivos2
Porcentaje
Economía interna
Variación del PIB real8,39,29,58,88,2
Tasa de desempleo3,02,92,82,82,6
Variación de los precios al
consumidor (fin de período)23,53,73,44,03,5
Miles de millones de dólares de EE.UU.1
Cuentas externas
Exportación, f.o.b.246,056,671,381,076,6
Importación, f.o.b.242,854,971,081,073,1
Saldo en cuenta corriente2-2,9-4,2-7,0-7,8-5,2
Capital privado a largo plazo, neto23,23,62,52,74,5
Saldo de la cuenta de capital210,81,56,411,29,2
Reservas oficiales brutas (final del año)28,326,725,128,427,7
Saldo en cuenta corriente (porcentaje del PIB)-4,6-5,9-8,3-8,2-5,2
Deuda externa (porcentaje del PIB)42,837,537,541,538,1
Servicio de la deuda (porcentaje de la exportación de bienes y servicios)7,35,87,17,45,7
Variación del tipo de cambio efectivo real (promedio anual; porcentaje)-0,4-3,20,44,2
Porcentaje del PIB1
Variables financieras
Saldo del sector pũblico consolidado2-4,71,30,6-1,01,2
Ahorro nacional bruto230,532,732,432,036,0
Inversión nacional bruta235,138,740,740,141,2
Variación de la liquidez total (M3; final del año; porcentaje)23,815,818,222,023,7
Tasa interbancaria a tres meses (promedio anual; porcentaje)7,25,16,17,237,2

Salvo indicación contraria.

Datos oficiales proporcionados con posterioridad al debate del Directorio. Los datos oficiales correspondientes a 1993–95 eran los siguientes: variación de los precios al consumidor—3,6 (1993); exportación—71,6 (1995); importación—71,5 (1995); saldo en cuenta corriente—–3,1 (1993), –4,6 (1994), –7,5 (1995); capital privado a largo plazo, neto—5,0 (1993), 4,3 (1994), 4,1 (1995); saldo de la cuenta de capital—1,3 (1994), 7,4 (1995); saldo del sector pũblico consolidado—–2,2 (1993), 3,5 (1994), 2,9 (1995); ahorro nacional bruto—33,0 (1993), 34,0 (1994), 34,7 (1995); inversión nacional bruta—37,8 (1993), 40,4 (1994), 43,2 (1995).

Primer trimestre.

Salvo indicación contraria.

Datos oficiales proporcionados con posterioridad al debate del Directorio. Los datos oficiales correspondientes a 1993–95 eran los siguientes: variación de los precios al consumidor—3,6 (1993); exportación—71,6 (1995); importación—71,5 (1995); saldo en cuenta corriente—–3,1 (1993), –4,6 (1994), –7,5 (1995); capital privado a largo plazo, neto—5,0 (1993), 4,3 (1994), 4,1 (1995); saldo de la cuenta de capital—1,3 (1994), 7,4 (1995); saldo del sector pũblico consolidado—–2,2 (1993), 3,5 (1994), 2,9 (1995); ahorro nacional bruto—33,0 (1993), 34,0 (1994), 34,7 (1995); inversión nacional bruta—37,8 (1993), 40,4 (1994), 43,2 (1995).

Primer trimestre.

Entre octubre de 1995 y mayo de 1996 se endureció la política monetaria mediante un incremento de los coeficientes de encaje legal y de las tasas interbancarias y la aplicación de restricciones a los préstamos para compras de automóviles e inmuebles. El superávit del gobierno general disminuyó 2¾% del PIB, situándose en un nivel de 1% del PIB para todo el año 1995. Aumentó la afluencia de capital a largo plazo, pero las reservas disminuyeron $1.500 millones, colocándose en $25.000 millones. El tipo de cambio, en términos efectivos nominales y reales, se mantuvo prácticamente constante en 1995, aunque se apreció aproximadamente 3½% en los primeros cinco meses de 1996.

Durante la ejecución del sexto plan (1991–95), se cumplieron o superaron la mayoría de los objetivos macroeconómicos, con la excepción de la meta fijada para el incremento de la tasa de ahorro privado y —vinculado a ello—una reducción del déficit en cuenta corriente. Dado que éste se financió fundamentalmente con la inversión extranjera directa, y debido a que el PIB y la exportación siguieron creciendo a un ritmo acelerado, los indicadores de la deuda y del servicio de la deuda disminuyeron ligeramente a lo largo del período y se mantuvieron bajos comparados con los niveles internacionales. La incidencia de la pobreza se redujo del 17% en 1990 al 9½% en 1995. En cuanto a las reformas estructurales, la educación básica se extendió gradualmente de los 9 años a los 11 años y se implementaron otras medidas estructurales, entre las que se incluyen reformas del mercado laboral, los impuestos, el comercio exterior y el sector financiero.

En el debate, los directores encomiaron a las autoridades por los extraordinarios resultados económicos que seguía registrando Malasia, caracterizados por un vigoroso crecimiento orientado al exterior, una baja inflación y un notable avance social en la reducción de la pobreza y el mejoramiento de la distribución del ingreso. Estos logros se sustentaban en el mantenimiento de una gestión macroeconómica prudente y en reformas estructurales de vasto alcance. Las autoridades se veían frente al desafío de controlar el rápido crecimiento económico para preservar la estabilidad macroeconómica, factor esencial de un crecimiento viable.

Los directores estimaron que las presiones en los mercados de factores de producción y el mayor déficit en cuenta corriente constituían signos de la persistencia de fuertes presiones de demanda. Aunque la tasa de ahorro nacional era elevada comparada con los niveles internacionales y el déficit en cuenta corriente se derivaba fundamentalmente del incremento de la inversión, los directores consideraron que el volumen del déficit y el creciente recurso a flujos de capital creadores de deuda planteaban riesgos. Por lo tanto el Directorio exhortó a las autoridades a adoptar rápidamente medidas para atenuar el recalentamiento de la economía y ubicar el déficit en una clara trayectoria descendente. Habida cuenta de las limitaciones de la política monetaria ante una cuantiosa afluencia de capital, la política fiscal tendría que desempeñar una función clave en el conjunto de políticas económicas. Los directores instaron a las autoridades a contener el deterioro del saldo global del sector pũblico previsto para 1996 y a restablecer un superávit fiscal en 1997. Celebraron la intención de las autoridades de estudiar propuestas para reducir el gasto y fomentar el ingreso, incluida la postergación de los proyectos de inversión pũblica de menor prioridad, nuevas reducciones de los incentivos a la inversión y la pronta introducción de un impuesto al valor agregado.

Varios directores se manifestaron en favor de aplicar una política monetaria más restrictiva en vista de que el crecimiento del dinero y el crédito seguía siendo acelerado. Los directores observaron que la disposición de las autoridades a permitir una mayor flexibilidad cambiaria contribuiría a una mayor eficacia de la política monetaria. No obstante, la dificultad de reducir significativamente el déficit en cuenta corriente mediante un incremento del ahorro privado, en especial a corto plazo, ponía de relieve la necesidad de apoyarse en mayor medida en la política fiscal para incrementar el ahorro pũblico.

Los directores observaron que el alto nivel de inversión de Malasia y el rápido crecimiento de la productividad total de los factores de producción eran un buen augurio para un crecimiento sostenible en el futuro, siempre que se mantuviera el impulso de la liberalización y la reforma estructural. El Directorio respaldó las medidas destinadas a fortalecer el sector de servicios, inclusive mediante una reforma tributaria. Los directores instaron también a la reforma del mercado de trabajo, que incluya la implementación de un sistema de remuneraciones más flexible y basado en la productividad, así como el fortalecimiento de la educación y la capacitación. También se consideró importante proseguir la reforma financiera, como la desregulación para fomentar el desarrollo del mercado de bonos y una mayor utilización de los instrumentos monetarios indirectos. El fortalecimiento continuo de la supervisión prudencial de los bancos comerciales y de las demás instituciones financieras facilitaría una mayor liberalización financiera. Los directores instaron también a profundizar la reforma comercial y arancelaria y a eliminar los precios controlados y administrados.

México

El Directorio concluyó la consulta del Artículo IV con México en agosto de 1996. Aunque los resabios de la crisis financiera de 1994 provocaron una reducción de la producción de alrededor del 6,2% en 1995, el PIB real creció 2,8% en el primer trimestre de 1996 en relación con el ũltimo trimestre de 1995. Como reflejo de la recuperación, la tasa de desempleo abierto bajó del 7,4% en el tercer trimestre de 1995 al 5,4% en mayo de 1996. Por su parte, la tasa de inflación sobre un período de 12 meses disminuyó del 52% en diciembre de 1995 al 32% en junio de 1996.

La evolución fiscal de 1995 fue más favorable que la prevista en el programa, fundamentalmente debido a un menor desembolso en salarios, un menor aporte de ingresos fiscales a los estados y un volumen de gastos de inversión inferior al previsto. El resultado fiscal del primer trimestre de 1996 fue bastante mejor que el esperado, en gran parte debido a que el aumento de los precios internacionales del petróleo superó las previsiones y los gastos fueron inferiores a lo programado. Las restricciones con que se vio confrontada la política monetaria a comienzos de 1995 —dado que el atraso en los desembolsos de los préstamos del exterior determinó un incremento de los activos internos netos y una disminución de las reservas internacionales netas—se vieron atenuadas a mediados de marzo al obtenerse el financiamiento externo. En octubre y noviembre, una segunda serie de turbulencias en el mercado financiero llevó a las autoridades a adoptar una orientación monetaria más restrictiva. En el primer trimestre de 1996, la obtención de empréstitos externos por parte del Gobierno en un volumen mayor que el programado incrementó las reservas internacionales y determinó una considerable disminución de los activos internos netos.

En el primer semestre de 1996 los principales indicadores financieros de México mejoraron de manera constante. El índice del mercado bursátil aumentó aproximadamente 15%. La tasa de interés de las letras del Tesoro a 28 días bajó de alrededor del 50% al 28%, y el peso se apreció ligeramente. México registró superávit comercial en los cinco primeros meses: la exportación e importación de mercancías aumentaron 22% y 20%, respectivamente.

Los directores manifestaron su satisfacción por la recuperación de la actividad económica y el empleo, la pronunciada disminución de la inflación en 1996 y el afianzamiento de la balanza de pagos. Observaron que la firme implementación de una política monetaria encaminada a reducir la inflación había contribuido a la reducción de las tasas de interés en el contexto de una relativa estabilidad del tipo de cambio. Esto, a su vez, había fortalecido la confianza de los inversionistas, lo que determinó una mayor corriente de capitales privados.

Los directores subrayaron que, pese a los mejores resultados económicos, subsistían problemas inquietantes. En particular, el sistema bancario seguía siendo frágil y las carteras de préstamos en mora de los bancos seguían aumentando, aunque a un ritmo menor, lo que creaba la necesidad de diversos programas de apoyo. Se manifestaron preocupados por los altos costos fiscales que tendrían esos programas y por el posible riesgo moral que planteaban; expresaron su satisfacción ante la intención del Gobierno de no brindar más apoyo directo a los deudores bancarios mediante nuevos programas.

El Directorio subrayó que las autoridades debían seguir resistiendo las presiones en favor de las políticas económicas menos estrictas y mostrarse dispuestas a adoptar las medidas compensatorias necesarias para lograr los principales objetivos del programa. Se requeriría mantener una política monetaria restrictiva para reducir la inflación, que seguía siendo más alta que la esperada.

Los directores observaron que en los próximos años México deberá hacer frente a varios desafíos. Ante todo, se le plantea la necesidad urgente de mejorar las tasas de crecimiento económico para elevar los niveles de vida de la población. Se necesitarían nuevas reformas de los impuestos y los gastos para mantener la disciplina fiscal a mediano plazo. Será fundamental restablecer y preservar la estabilidad macroeconómica para reforzar la confianza de los inversionistas y facilitar el acceso de México a la asistencia financiera extranjera a largo plazo, especialmente teniendo en cuenta que se prevé una concentración de los pagos de servicio de la deuda externa en el período 1998–2000. Estas medidas deberían ir acompañadas de un incremento del ahorro interno para mantener el déficit de la cuenta corriente con el exterior a niveles sostenibles. Los directores celebraron la intención de las autoridades de formular un programa integral a mediano plazo para consolidar los planes de estabilidad y reforma estructural ya emprendidos, y se refirieron en términos positivos a la idea del Gobierno de procurar el respaldo del FMI para ese programa que, a juicio de los directores, debería concentrarse en las medidas estructurales.

Con posterioridad a las deliberaciones del Directorio se afianzó la recuperación económica. El PIB real registró un crecimiento del 5,1% en 1996, en comparación con una proyección anterior (realizada antes de la reunión del Directorio) de 3,6% (cuadro 34). La tasa de inflación sobre un período de 12 meses bajó al 27,7% a fin de año, en comparación con el 52% de diciembre de 1995. Al final de 1996, la tasa de desempleo había bajado a niveles cercanos a los registrados antes de la crisis. Se calculó que en 1996 el déficit de la cuenta corriente con el exterior había sido cercano a la mitad (0,5% del PIB) del que indicaba una proyección anterior (1,2% del PIB), lo que contribuyó a un incremento de $5.800 millones en las reservas internacionales netas, que cuadruplicó con creces la meta de $1.400 millones prevista en el programa. Fundamentalmente debido a que los precios del petróleo fueron superiores a lo previsto, el saldo global del sector pũblico arrojó un pequeño superávit equivalente a 0,2% del PIB, en comparación con la situación de equilibrio prevista en el programa. Merced a un continuo fortalecimiento de la confianza, las corrientes de capital mantuvieron su firmeza, lo que contribuyó a una apreciación del tipo de cambio efectivo real del 9,9% en 1996, tras una depreciación real del 95,9% en 1995. La afluencia de capital también permitió reestructurar la deuda externa a plazos de vencimiento más largos y tasas de interés más favorables. En enero de 1997, las autoridades mexicanas liquidaron todas las obligaciones pendientes en el marco del fondo de estabilización cambiaria de Estados Unidos ($3.500 millones) y, en el primer trimestre de 1997 efectuaron recompras anticipadas al FMI por un total de $2.300 millones.

Cuadro 34México: Indicadores económicos

(Datos con que se contaba al celebrarse el debate en el Directorio en agosto de 1996)1

1996
199319941995Proyecciones a la fecha del debate en el DirectorioValores Efectivos2
Porcentaje
Economía interna
PIB (variación anual)2,04,4-6,23,65,1
Tasa de desempleo (promedio)3,43,76,35,55,5
Tasa de inflación (fin de período)8,07,152,025,027,7
Miles de millones de dólares de EE.UU.1
Cuentas externas
Exportación351,960,979,596,0
Importación3-65,4-79,3-72,5-89,5
Saldo en cuenta corriente-23,4-29,7-1,6-3,4-1,9
Inversión directa4,411,09,56,37,6
Inversión de cartera428,98,2-9,714,2
Saldo de la cuenta de capital532,514,615,43,3
Reservas oficiales brutas25,36,517,116,619,5
Saldo en cuenta corriente (porcentaje del PIB)-5,8-7,0-0,5-1,2-0,6
Deuda externa (porcentaje del PIB)32,733,859,356,649,3
Servicio de la deuda (porcentaje de la exportación de bienes y servicios no atribuibles a factores y transferencias)26,227,724,728,0
Variación del tipo de cambio efectivo real66,414,095,9-9,9
Porcentaje del PIB1
Variables financieras
Saldo del gobierno general70,7-0,10,0-0,1
Ahorro nacional bruto15,214,719,217,820,3
Inversión interna bruta21,021,719,719,020,9
Variación del dinero en sentido amplio (M4; porcentaje)26,524,120,730,1
Tasa de interés nominal (porcentaje)815,014,148,429,031,4

Salvo indicación contraria.

Estimaciones actualizadas de los funcionarios del FMI.

Incluye la industria maquiladora.

Comprende las inversiones en acciones, las colocaciones de bonos privados y pũblicos en los mercados internacionales y las compras de valores del Estado por parte de extranjeros.

Incluye las obligaciones frente al FMI, así como todo el respaldo financiero que México recibió en 1995 de otros acreedores.

Tipo de cambio real al final del período basado en los costos unitarios relativos de la mano de obra en la industria manufacturera; el signo positivo indica una depreciación del peso.

No existen datos con respecto al gobierno general. Las cifras que se presentan corresponden al sector pũblico global no financiero (gobierno central más empresas).

De las letras del Tesoro a un mes (promedio de la subasta primaria).

Salvo indicación contraria.

Estimaciones actualizadas de los funcionarios del FMI.

Incluye la industria maquiladora.

Comprende las inversiones en acciones, las colocaciones de bonos privados y pũblicos en los mercados internacionales y las compras de valores del Estado por parte de extranjeros.

Incluye las obligaciones frente al FMI, así como todo el respaldo financiero que México recibió en 1995 de otros acreedores.

Tipo de cambio real al final del período basado en los costos unitarios relativos de la mano de obra en la industria manufacturera; el signo positivo indica una depreciación del peso.

No existen datos con respecto al gobierno general. Las cifras que se presentan corresponden al sector pũblico global no financiero (gobierno central más empresas).

De las letras del Tesoro a un mes (promedio de la subasta primaria).

Sudáfrica

El Directorio concluyó la consulta del Artículo IV con Sudáfrica en mayo de 1996. En 1995, por tercer año consecutivo, Sudáfrica avanzó a paso sostenido, superando con éxito las dificultades económicas que aparejó la transición política. Entre los éxitos corresponde señalar una reducción de la tasa de inflación de los precios al consumidor sobre un período de 12 meses (al 5,5% en abril de 1996, luego de llegar al 11% en abril de 1995), un crecimiento de la inversión real neta de 1½ punto porcentual del PIB y un aumento del PIB real del 3,3% (cuadro 35). A lo largo de este trienio las autoridades mantuvieron una política monetaria y fiscal restrictivas.

Cuadro 35Sudáfrica: Indicadores económicos

(Datos con que se contaba al celebrarse el debate en el Directorio en mayo de 1996)1

1996
199319941995Proyecciones a la fecha del debate en el DirectorioValores Efectivos2
Porcentaje
Economía interna
Variación del PIB real1,32,73,34,03,1
Tasa de desempleo32,0
Variación de los precios al consumidor (promedio del período)9,79,08,67,57,4
Miles de millones de dólares de EE.UU.1
Economía externa
Exportación24,124,727,931,129,1
Importación, f.o.b.-18,3-21,5-27,1-29,5-27,1
Saldo en cuenta corriente1,7-0,6-3,5-3,4-2,0
Inversión directa-0,30,50,40,50,6
Inversión de cartera1,00,32,01,50,5
Saldo de la cuenta de capital-4,51,56,03,03,4
Reservas oficiales brutas2,73,14,32,22,2
Saldo en cuenta corriente (porcentaje del PIB)1,5-0,5-2,6-2,5-2,0
Deuda externa (porcentaje del PIB)14,815,315,517,019,0
Servicio de la deuda (porcentaje de la exportación de bienes y servicios)10,310,813,817,416,6
Variación del tipo de cambio efectivo real (porcentaje)-4,4-3,1-8,1
Porcentaje del PIB1
Variables financieras
Saldo del gobierno general3-6,0-5,7-5,5-5,1-5,1
Ahorro nacional bruto17,217,216,717,316,5
Inversión nacional bruta15,717,719,319,818,0
Variación del dinero en sentido amplio (porcentaje)7,015,715,112,013,6
Tasa de interés (porcentaje)412,013,015,017,0

Salvo indicación contraria.

Estimaciones actualizadas de los funcionarios del FMI.

Gobierno central; basado en el ejercicio (abril–marzo).

Tasa bancaria; fin de período.

Salvo indicación contraria.

Estimaciones actualizadas de los funcionarios del FMI.

Gobierno central; basado en el ejercicio (abril–marzo).

Tasa bancaria; fin de período.

Pese a la eliminación de los controles cambiarios a los no residentes en marzo de 1995 y al incremento del déficit de la cuenta corriente con el exterior en 1995 (que pasó del 0,5% del PIB en 1994 al 2,6% del PIB en 1995), el rand se mantuvo firme a lo largo de ese año, como reflejo de una notable mejoría de la actitud de los inversionistas extranjeros respecto de Sudáfrica. Esta nueva confianza se tradujo en un aumento de la afluencia de capital a más largo plazo en el segundo semestre de 1995 y principios de 1996, que de $1.500 millones en 1994 trepó a $6.000 millones en 1995. Sin embargo, a mediados de febrero de 1996 y, nuevamente a fines de marzo, el rand perdió fuerza en medio de la incertidumbre política y las especulaciones sobre la presunta eliminación total de los controles cambiarios para los residentes. Como reacción, las autoridades reiteraron su intención de liberalizar gradualmente los controles cambiarios para los residentes y de perseverar en la aplicación de las políticas favorables al mercado emprendidas a partir de las elecciones de 1994.

A fines de 1994, el desempleo abierto ascendía al 32% de la población activa total y más del 40% de la población activa negra. Desde entonces, el empleo privado no agrícola aumentó menos de 1%, en tanto que la población activa creció más del 2½%. Por lo menos parcialmente, la situación de desempleo era reflejo de la persistencia de problemas de competitividad.

En sus deliberaciones, los directores encomiaron a las autoridades por la prudencia de las políticas emprendidas, que incluían la reducción del déficit fiscal en 1995/96, la aplicación de una política monetaria más restrictiva como reacción al surgimiento de presiones inflacionarias a fines de 1994, la liberalización de los controles sobre el comercio exterior y los capitales y la promulgación de nuevas leyes sobre relaciones laborales. Observaron que estas medidas habían sido cruciales para mejorar la confianza del mercado, pero subrayaron que era esencial aplicar una política monetaria aũn más restrictiva a fin de restaurar la estabilidad financiera y contener la inflación. Al mismo tiempo, los directores reconocieron que las autoridades enfrentaban también otras exigencias para responder a las urgentes necesidades sociales de la población. Al respecto, celebraron la prioridad que las autoridades asignaban al fomento del crecimiento económico y el empleo.

Los directores opinaron que la reciente depreciación del rand era adecuada, pero que se requerían otras medidas de política económica para contener el impulso inflacionario ya creado por la depreciación y para restablecer la confianza en los mercados de divisas. Advirtieron que era necesario avanzar en estas esferas para evitar que una inflación más elevada socavara el efecto positivo de la depreciación en la competitividad. Los directores, pese a elogiar la eliminación, en marzo de 1995, de los controles cambiarios que se aplicaban a los no residentes, observaron que esta medida había dejado a la economía más expuesta a los cambios de actitud de los inversionistas, por lo cual, las medidas de política financiera debían reflejar una reacción acorde. En tal sentido, los directores respaldaron el aumento de la tasa bancaria a fin de abril de 1996 y el compromiso de las autoridades de liberar por etapas los controles cambiarios aplicables a los residentes.

Los directores subrayaron que el anuncio de un conjunto de reformas estructurales a mediano plazo para corregir el desempleo y el bajo crecimiento devolvería la confianza a los inversionistas. Dicho programa debía orientarse a incrementar la demanda de mano de obra no calificada y a mejorar la competitividad global de la industria sudafricana. En ese contexto, hicieron énfasis en la importancia de una mayor liberalización del comercio exterior para mejorar la eficiencia de la economía y lograr un mayor crecimiento. Agregaron que la política monetaria debía concentrarse en el mantenimiento del control de la inflación; la política cambiaria debía respaldar la liberalización del comercio exterior, y la política fiscal debía encaminarse al fomento del ahorro interno.

Con posterioridad a las deliberaciones del Directorio, en junio de 1996, el Ministro de Hacienda presentó la estrategia de crecimiento, empleo y redistribución del ingreso formulada por las autoridades con el objeto de elevar el crecimiento económico y el empleo a mediano plazo. Dicha estrategia implicaba el compromiso de acelerar el ajuste fiscal y reformar los controles cambiarios, metas incorporadas en su totalidad en el presupuesto de 1997/98, y de adoptar nuevas medidas de reforma estructural. A comienzos de 1997 el rand se apreció como reflejo de la renovada confianza en el marco de la política económica y el fortalecimiento del saldo de la cuenta corriente de la balanza de pagos.

Tailandia

El Directorio concluyó la consulta del Artículo IV con Tailandia en julio de 1996. Ante la recuperación económica a escala mundial, la economía tailandesa volvió a recalentarse en 1995 y en el primer trimestre de 1996. Durante todo 1995 la demanda se mantuvo firme y el PIB —impulsado por la inversión y la exportación—se expandió casi 9% (cuadro 36). En consecuencia, resurgieron las tensiones en los mercados de factores de producción, y la tasa de desempleo bajó ligeramente hasta situarse en el 2½%. La inflación promedio subió a 5,8% en 1995 —la tasa más alta desde 1991—y se mantuvo en un nivel elevado en el primer trimestre de 1996, como consecuencia del alza de los precios mundiales de los productos básicos y de la firmeza de la demanda, el aumento de salarios y los efectos de las inundaciones.

Cuadro 36Tailandia: Indicadores económicos

(Datos con que se contaba al celebrarse el debate en el Directorio en julio de 1996)1

1996
1993199419952Proyecciones a la fecha del debate en el DirectorioValores Efectivos3
Porcentaje
Economía interna
Variación del PIB real8,38,88,78,36,7
Tasa de desempleo2,62,62,52,0
Variación de los precios al consumidor (promedio del período)3,35,05,86,05,9
Miles de millones de dólares de EE.UU.1
Cuentas externas
Exportación, f.o.b.36,644,656,063,954,7
Importación, c.i.f.45,153,470,980,570,8
Saldo en cuenta corriente-6,1-7,8-13,1-14,5-14,4
Inversión directa, neta1,40,91,31,417,1
Inversión de cartera, neta3,91,23,21,1
Saldo de la cuenta de capital10,512,222,020,518,0
Reservas oficiales brutas25,430,337,043,038,7
Saldo en cuenta corriente (porcentaje del PIB)-5,4-5,6-8,1-7,9-8,0
Deuda externa (porcentaje del PIB)41,745,349,552,449,9
Servicio de la deuda (porcentaje de la exportación de bienes y servicios)10,911,411,012,411,4
Variación del tipo de cambio efectivo real (porcentaje)0,9-0,5-0,96,6
Porcentaje del PIB1
Variables financieras
Sector pũblico global40,91,62,52,52,2
Ahorro interno bruto35,035,635,035,734,5
Inversión nacional bruta40,441,243,143,642,5
Variación del dinero en sentido amplio (porcentaje)18,412,917,017,312,6
Tasa de los préstamos interbancarios (porcentaje; fin de período)54,387,2212,1

Salvo indicación contraria.

Estimaciones de los funcionarios del FMI.

Estimaciones actualizadas de los funcionarios del FMI.

Ejercicios finalizados el 30 de septiembre.

Promedio ponderado.

Salvo indicación contraria.

Estimaciones de los funcionarios del FMI.

Estimaciones actualizadas de los funcionarios del FMI.

Ejercicios finalizados el 30 de septiembre.

Promedio ponderado.

La política monetaria se fue tornando progresivamente más restrictiva, y aumentó el superávit global del sector pũblico. No obstante, el déficit en cuenta corriente se elevó al 8% del PIB, pero fue más que compensado por la afluencia de capital. Esta afluencia de recursos siguió siendo cuantiosa a comienzos de 1996, lo que moderó en cierta medida la presión a la baja sobre las tasas de interés. El lento avance en la reducción del déficit de la cuenta corriente con el exterior se debió en parte a la insuficiencia del incremento del ahorro interno para seguir el ritmo de la inversión. La deuda externa, de la cual aproximadamente la mitad era de corto plazo, aumentó de alrededor del 39% del PIB en 1991 al 49,5% del PIB en 1995.

En cuanto a la evolución estructural, en los ũltimos años se redujo sustancialmente la pobreza pero se deterioró la distribución del ingreso, y en este aspecto se siguió ahondando la disparidad entre el medio urbano y el medio rural. El desarrollo de la infraestructura para aliviar los cuellos de botella se atrasó temporalmente debido al cambio de gobierno. Se habían adoptado medidas para mejorar la educación y la capacitación, en especial mediante el aumento de la tasa de transición de la enseñanza primaria a la secundaria, pero persistió la escasez de mano de obra calificada.

Los directores se refirieron en términos muy elogiosos a los extraordinarios resultados económicos de Tailandia y a la consecuente aplicación por las autoridades de una política macroeconómica correcta. Observaron que se habían adoptado medidas financieras más restrictivas en 1995 como reacción frente a la ampliación del déficit de la balanza de pagos en cuenta corriente y el repunte de la inflación, y que dichas medidas estaban empezado a dar resultados, pero advirtieron que no había que darse por satisfechos.

Los directores respaldaron la intención de las autoridades de mantener una orientación monetaria restrictiva. Sin embargo, las autoridades habían procurado hacer frente a la creciente apertura de la cuenta de capital y la voluminosa afluencia de capitales volátiles mediante una combinación de medidas monetarias y de prudencia, respaldadas más recientemente por controles de las entradas de capital de corto plazo basados en los precios. Los directores consideraron que estas medidas no eran un sustituto eficaz de políticas a mediano plazo más fundamentales.

La estabilidad del baht rindió buenos frutos a la economía de Tailandia en el pasado, pero los directores recomendaron un mayor grado de flexibilidad cambiaria para intensificar la autonomía monetaria y reducir los incentivos a la entrada de capitales de corto plazo. La flexibilización debía estar respaldada por la creación de nuevos instrumentos monetarios indirectos y por una menor dependencia del plan de crédito.

El reciente incremento del déficit en cuenta corriente determinó que la economía tailandesa fuera más vulnerable a las perturbaciones económicas y a los cambios adversos en la actitud del mercado. Los directores observaron, por una parte, que los parámetros fundamentales de la economía en general seguían siendo muy sólidos, y se caracterizaban por una inversión y un ahorro elevados, un superávit del sector pũblico, un firme crecimiento de la exportación en los ũltimos años y un nivel viable de endeudamiento y de pagos de servicio de la deuda. Por otra parte, el volumen de la afluencia de capital a corto plazo y de la deuda también a corto plazo era algo elevado. Asimismo, las limitaciones de instrumentos de política económica actuales reducían las posibilidades de las autoridades de hacer frente a cambios abruptos en las circunstancias económicas. Los directores observaron que se imponía ejercer prudencia en el uso del ahorro externo y adoptar de inmediato medidas para reducir el déficit en cuenta corriente. Si bien la política fiscal podía incidir a corto plazo, a mediano plazo debía hacerse énfasis en las medidas destinadas a incrementar el ahorro privado.

Los directores señalaron que el extraordinario crecimiento económico logrado por Tailandia se debía en buena medida a las medidas estructurales que impulsaron un aumento firme de la productividad total de los factores de producción. Instaron a las autoridades a mantener e intensificar el impulso de la reforma, en particular en el sector financiero y el comercio exterior, y recomendaron reforzar aũn más la supervisión del sector bancario. Mucho se había avanzado en la reducción de la pobreza, pero el deterioro de la distribución del ingreso era motivo de grave preocupación, por lo cual las autoridades podrían redoblar sus esfuerzos en ese aspecto. Los directores celebraron la adopción de medidas para mejorar la educación e instaron a las autoridades a empeñarse aũn más por mejorar la base estadística.

Tanzanía

El Directorio concluyó la consulta del Artículo IV con Tanzanía en noviembre de 1996. En comparación con el promedio de alrededor del 3,7% registrado en los tres años anteriores, en 1995/96 el crecimiento del PIB real, impulsado fundamentalmente por la agricultura, aumentó aproximadamente al 4,5% en 1995/96 (cuadro 37). Aunque la actividad manufacturera siguió disminuyendo, sobre todo debido a factores de ineficiencia en el sector paraestatal, las empresas recientemente privatizadas registraron una sólida expansión. La desaceleración de la expansión monetaria y el mejoramiento de la producción agrícola determinaron que la tasa de inflación, medida al final del año, bajara al 22,7% y 18% en junio y agosto de 1996, respectivamente, tras llegar a una tasa máxima del 38% en el año transcurrido hasta febrero de 1995.

Cuadro 37Tanzanía: Indicadores económicos1(Datos con que se contaba al celebrarse el debate en el Directorio en noviembre de 1996)
1993/9421994/9521995/962
Porcentaje
Economía interna
Variación del PIB real3,53,84,5
Variación de los precios al consumidor (promedio del período)30,234,025,7
Millones de dólares de EE.UU.3
Cuentas externas
Exportación, f.o.b.485,9592,9659,1
Importación, c.i.f.-1,590,5-1,509,7-1,538,9
Saldo en cuenta corriente4-1,075,8-861,7-835,9
Inversión directa563,067,3105,6
Saldo de la cuenta de capital256,6113,9118,8
Variación de las reservas oficiales brutas (aumento –)-11,751,215,0
Saldo en cuenta corriente (porcentaje del PIB)5-30,5-20,6-16,2
Deuda externa (porcentaje del PIB)194,7171,8143,7
Servicio de la deuda (porcentaje de la exportación de bienes y servicios)659,941,638,4
Variación del tipo de cambio efectivo real (porcentaje; fin de período)-3,5-3,822,2
Porcentaje del PIB3
Variables financieras
Saldo del gobierno central4-7,9-6,9-4,9
Ahorro nacional bruto6,89,911,7
Inversión nacional bruta729,426,627,7
Variación del dinero en sentido amplio (porcentaje)35,037,715,0
Tasa de interés (porcentaje)838,251,522,0

Los datos corresponden a ejercicios comprendidos entre julio y junio.

Datos suministrados por las autoridades de Tanzanía y estimaciones de los funcionarios del FMI.

Salvo indicación contraria.

Excluidas las donaciones.

En 1995/96 se incluyen $32 millones correspondientes a fondos derivados de las privatizaciones.

Excluido el FMI; antes de la reprogramación.

Basada en los datos de la cuentas nacionales, que no coinciden totalmente con los datos de la balanza de pagos.

Tasa de descuento del Banco de Tanzanía, fin de período.

Los datos corresponden a ejercicios comprendidos entre julio y junio.

Datos suministrados por las autoridades de Tanzanía y estimaciones de los funcionarios del FMI.

Salvo indicación contraria.

Excluidas las donaciones.

En 1995/96 se incluyen $32 millones correspondientes a fondos derivados de las privatizaciones.

Excluido el FMI; antes de la reprogramación.

Basada en los datos de la cuentas nacionales, que no coinciden totalmente con los datos de la balanza de pagos.

Tasa de descuento del Banco de Tanzanía, fin de período.

El nuevo gobierno elegido en noviembre de 1995 debió hacer frente a graves deficiencias en la gestión presupuestaria y de las instituciones financieras. En la esfera fiscal, esas deficiencias se reflejaban en una administración tributaria inadecuada, agravada por mũltiples exenciones y una evasión generalizada, lo que determinaba una recaudación fiscal inferior a la potencial. Las deficiencias del control del gasto también complicaban la gestión presupuestaria. La preponderancia de una amplia gama de asignaciones en la nómina de sueldos de la administración pũblica y la incapacidad para eliminar las actividades menos prioritarias contribuyeron a un exceso de gastos. En el sector financiero, las deficiencias institucionales comprometieron la eficacia de los instrumentos monetarios indirectos como medio de fomentar una mayor eficiencia en la prestación de servicios financieros.

En el primer semestre del ejercicio 1995/96 (julio–junio), el Gobierno aprobó un minipresupuesto que incluía medidas de fomento del ingreso y reducción del gasto con miras a corregir los problemas presupuestarios. Como consecuencia de estas medidas, el déficit global del Gobierno pasó del 5,8% del PIB en 1994/95 al 3,3% del PIB en todo el ejercicio 1995/96. La mejor situación fiscal lograda en 1995/96 contribuyó de manera vital a reducir la tasa de crecimiento del dinero en sentido amplio al 15% en el ejercicio concluido en junio de 1996, en comparación con el 38% de un año antes. La imposición de un tope crediticio a los bancos estatales y la venta de divisas por el Banco de Tanzanía también contribuyó a la desaceleración de la expansión monetaria. En el segundo semestre de 1995/96, el Gobierno aprobó también una serie de medidas estructurales destinadas a corregir las deficiencias institucionales señaladas.

Pese a un ligero deterioro de la relación de intercambio, la posición externa se fortaleció en 1995/96. El volumen de importación disminuyó debido a un control aduanero más estricto y a la incertidumbre electoral. El déficit de la cuenta corriente con el exterior, excluidas las donaciones, bajó del 20,6% del PIB en 1994/95 al 16,2% del PIB en 1995/96. Las reservas oficiales brutas disminuyeron del equivalente a 8,8 semanas de importaciones al final de junio de 1995 a 8,1 semanas de importaciones al final de junio de 1996, pero repuntaron a 10,0 semanas de importaciones a fines de agosto del mismo año debido a las compras de divisas efectuadas por el Banco de Tanzanía en la temporada de exportación tradicional.

Los directores, pese a celebrar el notorio mejoramiento de los resultados macroeconómicos de Tanzanía, subrayaron en sus deliberaciones que la situación financiera seguía siendo frágil. En este contexto, insistieron en la importancia de aplicar una política financiera firme y reformas estructurales enérgicas —en especial, el ajuste fiscal y la reforma del sector financiero—para estabilizar la economía, respaldar un crecimiento de base más amplia y mejorar el nivel de vida.

Los directores elogiaron las iniciativas del nuevo gobierno para corregir los persistentes desequilibrios fiscales y los obstáculos estructurales que impedían una correcta gestión financiera. Manifestaron su satisfacción ante la reforma del sistema de remuneración de los empleados pũblicos, la creación de una autoridad impositiva nacional y el afianzamiento del control del gasto y de los procedimientos presupuestarios. Algunos directores, tomando nota de la determinación del Gobierno de incrementar la transparencia y los mecanismos de responsabilización de los funcionarios pũblicos, instaron a las autoridades a redoblar sus esfuerzos en la lucha contra la corrupción. Los directores lamentaron el atraso en la implantación del impuesto al valor agregado y señalaron la importancia de mejorar la administración tributaria y ampliar la base impositiva. En particular, la extensión de la autoridad impositiva de Tanzanía a Zanzíbar, conjuntamente con la armonización de los derechos de importación programada, eliminaría una importante fuente de evasión de impuestos. Hicieron hincapié en que Tanzanía debería tratar de alcanzar las metas fiscales sin acumular atrasos internos.

En la esfera de la reforma estructural, los directores celebraron los progresos conseguidos hasta la fecha, pero subrayaron la importancia de intensificar la reforma paraestatal y profundizar la reforma del sector financiero. Los directores expresaron su preocupación por los riesgos que los graves problemas de los bancos estatales —en especial, el Banco Nacional de Comercio—planteaban a la estabilidad macroeconómica y la capacidad del banco central para aplicar una política monetaria eficaz, por lo cual muchos directores consideraron que sería necesario privatizarlos. Instaron a las autoridades a abordar estos problemas cuanto antes y fomentar una mayor competencia en el sistema bancario.

Los directores felicitaron a las autoridades por el éxito logrado en la liberalización del sistema cambiario y comercial, lo que permitió que Tanzanía aceptara las obligaciones del Artículo VIII del Convenio Constitutivo del FMI en julio de 1996. Los directores instaron a las autoridades a liquidar los atrasos en los pagos externos lo antes posible. Al observar que la economía de Tanzanía seguía siendo vulnerable a las perturbaciones externas, los directores indicaron que sería necesario seguir aplicando el programa de mediano plazo con determinación y en todos sus términos para mantener el apoyo de los donantes.

Los datos recogidos con posterioridad a la consulta indican que la mejoría en la posición fiscal en el período julio–diciembre de 1996 fue superior a la prevista. Los firmes resultados obtenidos en materia de ingresos y un estricto control del gasto permitieron que el Gobierno generara un ahorro equivalente al 1,4% del PIB anual. Los rembolsos netos del Gobierno al sistema bancario mantuvieron el crecimiento del dinero en sentido amplio en 9% al final de diciembre de 1996, lo que contribuyó a que la inflación descendiera al 14% al final de enero de 1997. La posición externa se robusteció sustancialmente, sobre todo debido a una mejora en la cuenta corriente; al final de diciembre de 1996 las reservas oficiales brutas del Banco de Tanzanía ascendían al equivalente de 16 semanas de importaciones.

Uruguay

El Directorio concluyó la consulta del Artículo IV con Uruguay en julio de 1996 conjuntamente con una primera revisión en el marco del acuerdo de derecho de giro aprobado en marzo del mismo año. En 1995, el PIB real había disminuido a alrededor del 2,0% y el desempleo había aumentado significativamente. A comienzos de 1996 persistía la desaceleración de la producción en la construcción, el comercio y la industria, pero había aumentado la producción agropecuaria. La tasa de inflación sobre un período de 12 meses pasó del 44% en 1994 al 30% en mayo de 1996.

El déficit combinado del sector pũblico se redujo del 3% del PIB en 1994 al 1,75% del PIB en 1995. Se restringieron los gastos en remuneraciones y de la administración central en bienes y servicios y se redujo el gasto en inversiones como proporción del PIB. No obstante, aumentaron los gastos sociales al disminuir la inflación. Aunque las medidas impositivas implementadas en mayo de 1995 tuvieron un efecto neto positivo en el ingreso, en 1995 la recaudación tributaria se redujo como proporción del PIB debido a una pronunciada contracción de la demanda interna.

Se desaceleró la expansión del dinero en circulación, que pasó del 43% en 1994 a alrededor del 31% en el año que concluyó en mayo de 1996, y el crecimiento del dinero en sentido amplio y el crédito al sector privado también disminuyó. Asimismo, durante ese período bajó significativamente la tasa de interés de las letras del tesoro a corto plazo, al igual que la tasa de los préstamos a prestatarios de primera línea.

La balanza de pagos de Uruguay se fortaleció en 1995 y principios de 1996, habiéndose reducido el déficit de la cuenta corriente con el exterior del 2% del PIB en 1995 al 1,8% del PIB en marzo de 1996 (cuadro 38). No obstante, se desaceleró el crecimiento de la exportación en el mismo período como resultado de la reducción de la demanda en Argentina y Brasil. La tasa mensual de depreciación de la banda cambiaria frente al dólar de EE.UU., que se había mantenido en 2% desde 1992, bajó al 1,8% en abril de 1996. En términos efectivos reales, el peso uruguayo se apreció 3½% de comienzos de 1995 a abril de 1996, mes en que se apreció aproximadamente 14% respecto del nivel promedio de 1990–95.

Cuadro 38Uruguay: Indicadores económicos

(Datos con que se contaba al celebrarse el debate en el Directorio en julio de 1996)1

1996
199319941995Proyecciones a la fecha del debate en el DirectorioValores Efectivos2
Porcentaje
Economía interna
Variación del PIB real3,06,8-2,44,9
Tasa de desempleo (fin de período)7,69,911,111,9
Variación de los precios al consumidor (fin de período)52,944,135,423,624,3
Miles de millones de dólares de EE.UU.1
Cuentas externas
Exportación, f.o.b.1,61,92,12,32,4
Importación, c.i.f.-2,3-2,7-2,8-2,9-3,3
Saldo en cuenta corriente-0,3-0,4-0,3-0,3-0,3
Saldo de la cuenta de capital0,60,70,60,30,4
Reservas oficiales brutas1,41,71,81,9
Saldo en cuenta corriente (porcentaje del PIB)-2,6-2,7-2,0-1,7-1,5
Deuda externa (porcentaje del PIB)38,535,534,034,333,8
Servicio de la deuda (porcentaje de la exportación de bienes y servicios)23,023,528,325,419,4
Variación del tipo de cambio efectivo real (porcentaje; fin de período)15,5-1,63,22,6
Porcentaje del PIB1
Variables financieras
Saldo del sector pũblico consolidado-1,9-3,1-1,7-1,3-1,7
Ahorro nacional bruto12,012,012,111,411,7
Inversión interna bruta14,614,614,113,113,2
Variación del dinero en sentido amplio (porcentaje)36,037,331,623,236,9
Tasa de interés (porcentaje)348,244,739,429,2

Salvo indicación contraria.

Estimaciones actualizadas de los funcionarios del FMI.

En lo que respecta a 1993, la tasa corresponde a las letras del Tesoro del banco central; en los años posteriores corresponde a la tasa de las letras del Tesoro con vencimiento a 63 días como máximo.

Salvo indicación contraria.

Estimaciones actualizadas de los funcionarios del FMI.

En lo que respecta a 1993, la tasa corresponde a las letras del Tesoro del banco central; en los años posteriores corresponde a la tasa de las letras del Tesoro con vencimiento a 63 días como máximo.

Durante su reunión, los directores encomiaron a las autoridades por los progresos alcanzados el año anterior en el proceso de ajuste fiscal y la implementación de las reformas estructurales, lo que había contribuido a reducir la vulnerabilidad externa del país al deterioro de la demanda de sus principales socios comerciales durante ese período. No obstante, se manifestaron preocupados por la persistencia de una inflación elevada, la fuerte disminución de la producción y el aumento del desempleo. Manifestaron que, para mantener un crecimiento rápido de la producción y el empleo a mediano plazo, era necesario incrementar el ahorro y la inversión.

El Directorio hizo hincapié en la urgencia de reducir la inflación. A tal efecto, sería necesario imponer un nuevo ajuste fiscal en 1996. También sería menester adoptar medidas para ampliar la base de recaudación de impuestos y mejorar la administración tributaria y los aportes a la seguridad social, y efectuar conjuntamente un seguimiento estricto de los resultados financieros de las empresas pũblicas.

Los directores instaron a las autoridades a seguir adelante, sin atrasos, con la implementación del plan para desacelerar la depreciación de la banda cambiaria, de acuerdo con la meta fijada para la inflación y con el apoyo de una política financiera y una política salarial adecuadamente restrictivas. Los directores instaron a las autoridades a que, al mismo tiempo, y para mejorar la competitividad externa e incrementar la productividad, aceleraran las reformas impositivas y estructurales. En particular, consideraron sumamente importante aplicar un conjunto de medidas fiscales para reducir la tasa de aporte jubilatorio por parte de los empleadores, espaciar los períodos de ajuste salarial y eliminar los mecanismos de indexación salarial basada en la inflación pasada, así como otras medidas que faciliten la reducción del déficit fiscal programada para 1996 y el mantenimiento de esa tendencia en 1997.

Los directores subrayaron que la política crediticia debía seguir siendo restrictiva hasta que se observaran signos claros de que se estaba concretando el ajuste fiscal y la inflación estaba disminuyendo segũn lo planeado. En ese contexto, los directores encomiaron la intención de las autoridades de contener la expansión del crédito de los bancos estatales.

Los directores elogiaron a las autoridades por la implementación de la reforma del principal sistema jubilatorio y las instaron a redoblar esfuerzos para obtener la pronta aprobación de las leyes de reforma de los demás planes de seguridad social. Expresaron su satisfacción por los esfuerzos emprendidos para llevar a cabo la reforma de la administración central. Estos esfuerzos y las modificaciones institucionales y otras medidas encaminadas a fortalecer la administración tributaria serían fundamentales para crear en las finanzas pũblicas el margen suficiente para reducir a mediano plazo la carga impositiva que pesa sobre los productores. Los directores instaron a las autoridades a seguir desarrollando el sector privado mediante una mayor desregulación y privatización, y la aceleración de la proyectada reestructuración de los bancos del Estado para lograr mayor eficiencia económica e incrementar la inversión privada. Los directores consideraron que las autoridades también debían tratar de intensificar la liberalización del comercio exterior.

Yemen, Repũblica del

En julio de 1996 el Directorio concluyó la consulta del Artículo IV con la Repũblica del Yemen y la primera revisión en el marco de un acuerdo de derecho de giro aprobado el 20 de marzo de 1996. Para revertir los desalentadores resultados macroeconómicos y de política económica de 1990–94, las autoridades habían emprendido en 1995 y reforzado en 1996, en el marco del acuerdo de derecho de giro, un programa de ajuste financiero y de reforma estructural. El programa era muy completo e incluía un ajuste fiscal sustancial, la eliminación de los empréstitos bancarios internos para financiar el presupuesto, una orientación monetaria restrictiva de apoyo encaminada a lograr tasas de interés reales positivas, y reformas estructurales de vasto alcance. Esas reformas comprendían una ampliación de la base de los impuestos específicos sobre el consumo, la armonización de dichos impuestos y la introducción de instrumentos de deuda pũblica; la liberalización de las tasas de interés y la introducción de reformas básicas en la gestión monetaria; la liberalización de los mercados cambiarios; la unificación del sistema cambiario, y la adopción de un régimen de tipo de cambio flotante, así como una reforma integral del régimen de aranceles y la eliminación de las licencias de importación y de prácticamente toda prohibición de la importación por razones económicas.

El PIB real no petrolero se recuperó con firmeza en 1995, tras la contracción provocada por la guerra civil en 1994, registrando un aumento neto del 3%; se esperaba que el crecimiento se acelerara al 4% en 1996 (cuadro 39). Además, la tasa básica de inflación estaba disminuyendo pronunciadamente merced a la persistencia de una política financiera restrictiva y la apreciación del tipo de cambio en el mercado libre. En febrero–mayo de 1996, la tasa anualizada se situó en un nivel cercano al 20%, en comparación con el 48% de 1995 y el 71% de 1994.

En materia presupuestaria, se preveía que el déficit global de caja, que había bajado al 6% del PIB en 1995, tras alcanzar 17% en 1994, volviera a bajar hasta llegar al 3%. Esta mejora reflejaba los efectos favorables de los ingresos del petróleo derivados de la depreciación del tipo de cambio oficial y un gran aumento en los ingresos no petroleros derivados de las reformas tributarias y arancelarias y de una mejor administración. En lo que respecta al gasto, se fijó como meta reducir como proporción del PIB los gastos en remuneraciones, en subsidios y en defensa, a fin de destinar mayores recursos a la inversión pũblica y la reforma de la administración pũblica.

Se preveía que, al no haber empréstitos bancarios, el crecimiento del dinero en sentido amplio bajara del 20% registrado en 1995 al 14%. A comienzos de 1996 se habían aumentado las tasas de interés nominales de los depósitos al 25%–27% y, con una tasa de inflación básica del 20%, las tasas reales habían adquirido signo positivo. En tales circunstancias, la composición del dinero en sentido amplio empezó a inclinarse hacia el cuasidinero y las subastas de letras del tesoro siguieron registrando resultados exitosos.

La restricción de la orientación fiscal y monetaria de 1995–96 y la integración de la banca comercial desregulada y los mercados de cambio ayudaron a estabilizar el tipo de cambio flotante en el mercado libre después de fines de octubre de 1995, lo que indicaba un restablecimiento de la confianza en la moneda y la economía.

Cuadro 39Repũblica del Yemen: Indicadores económicos

(Datos con que se contaba al celebrarse el debate en el Directorio en julio de 1996)1

1996
199319941995Proyecciones a la fecha del debate en el DirectorioValores Efectivos2
Porcentaje
Economía interna
Variación del PIB real no petrolero3,7-4,57,54,04,0
Variación de la inflación básica (promedios del período)71,348,020,011,1
Miles de millones de dólares de EE.UU.1
Cuentas externas
Exportación, f.o.b.1,21,81,92,12,2
Importación2,11,72,02,42,3
Cuenta corriente propia (excluidas las transacciones de la compañía petrolera)-0,50,2-0,1-0,5-0,3
Saldo global-0,4-0,7-0,5-0,9-0,3
Reservas oficiales propias brutas (meses de importaciones, excluidas las transacciones de la compañía petrolera)0,00,00,00,00,1
Cuenta corriente propia (porcentaje del PIB, excluidas las transacciones de la compañía petrolera)-12,13,5-1,8-9,1-5,0
Deuda externa (porcentaje del PIB)209,1200,6188,1171,8167,0
Servicio de la deuda (basado en los compromisos; porcentaje de los ingresos por cuenta corriente, excluidas las transacciones de la compañía petrolera)59,340,736,730,830,2
Variación del tipo de cambio efectivo real (tipo del mercado paralelo/libre; porcentaje)-14,7-6,221,6
Porcentaje del PIB1
Variables financieras
Saldo del gobierno central (en valores de caja)-16,5-16,5-5,9-3,1-2,5
Ahorro nacional bruto-10,617,621,413,720,1
Inversión nacional bruta15,09,615,115,519,1
Variación del dinero en sentido amplio (porcentaje)4634201411
Tasa pasiva efectiva (porcentaje)3–53–520–2225–2720–22

Salvo indicación contraria.

Datos provisionales efectivos y estimaciones actualizadas de los funcionarios del FMI.

Salvo indicación contraria.

Datos provisionales efectivos y estimaciones actualizadas de los funcionarios del FMI.

En sus deliberaciones, los directores encomiaron a las autoridades por la convicción con que ejecutaron el amplio programa de ajuste financiero y reforma estructural y por el éxito alcanzado. Se manifestaron alentados por la desaceleración de la tasa de inflación básica, la estabilización del tipo de cambio en el mercado libre y el incremento de las reservas brutas de divisas, que llegaron casi a la meta fijada para fin de año, pese a cierta insuficiencia del financiamiento externo.

Los directores celebraron el notorio afianzamiento de la política fiscal en 1995–96, lo que determinó reducciones sustanciales del déficit presupuestario y de la tasa de expansión monetaria. Instaron a las autoridades a seguir adelante con el saneamiento de las finanzas pũblicas mediante una nueva reducción de los subsidios, aplicando inicialmente incrementos en los precios administrados del trigo, la harina y la energía; además, respaldaron la introducción de un impuesto general a las ventas. Los directores consideraron esencial establecer una red de protección social bien diseñada para mitigar los efectos negativos del programa de reforma en los segmentos más vulnerables de la población.

Los directores encomiaron el mayor recurso de las autoridades a una política de tasas de interés y recomendaron reducir las tasas sólo una vez que la inflación denotase una franca desaceleración. Los directores insistieron en la necesidad de reformar el régimen legal para resolver el problema del cumplimiento de los contratos de préstamo, dado que el objetivo de un elevado crecimiento depende de una intermediación más dinámica del sistema bancario para garantizar la concesión de crédito al sector privado.

Países en transición

Armenia

El Directorio concluyó la consulta del Artículo IV con Armenia en septiembre de 1996 y realizó una revisión de mitad de período del primer acuerdo anual en el marco del SRAE a favor de Armenia. Tras un período de pronunciada disminución del PIB y elevada inflación, Armenia había estabilizado su economía (cuadro 40). El PIB real había aumentado 6,9% en 1995 y 4,3% en el primer semestre de 1996, en comparación con el 5,4% de 1994. En 1995, la inflación a fin del período bajó al 32%, tras llegar a 1.885% el año anterior. Sin embargo, al final de 1996 la inestabilidad regional y el bloqueo de las rutas de transporte que llegan a Armenia a través de Azerbaiyán y Turquía seguían planteando una amenaza para el crecimiento sostenido.

Cuadro 40Armenia: Indicadores económicos

(Datos con que se contaba al celebrarse el debate en el Directorio en septiembre de 1996)1

1996
199319941995Proyecciones a la fecha del debate en el DirectorioValores Efectivos2
Porcentaje
Economía interna
Variación del PIB real-14,85,46,96,55,8
Variación de los precios
al consumidor (fin de período)10.8961.884,531,918,05,7
Millones de dólares de EE.UU.1
Cuentas externas
Exportación209,3270,9295,2290,3
Importación401,2672,9767,6757,9
Saldo en cuenta corriente3-231,4-483,0-486,6-424,3
Inversión directa2,619,933,812,3
Reservas oficiales brutas4,932,3107,1132,7161,9
Saldo en cuenta corriente (porcentaje del PIB)-35,6-37,6-29,5-26,7
Deuda externa (porcentaje del PIB)30,828,935,037,8
Servicio de la deuda (porcentaje de la exportación de bienes y servicios)0,83,020,620,219,7
Variación del tipo de cambio efectivo real (porcentaje)6,7-14,2
Porcentaje del PIB1
Variables financieras
Saldo del gobierno general-22,0-14,8-11,0-10,8
Ahorro nacional bruto-23,5-24,0-20,8-20,8
Inversión nacional bruta11,08,88,17,1
Variación del dinero en sentido amplio (porcentaje)684,069,025,035,0
Tasa de interés (porcentaje)4285,083,053,0

Salvo indicación contraria.

Estimaciones actualizadas de los funcionarios del FMI.

Excluidas las transferencias oficiales.

Promedio de la tasa de refinanciación.

Salvo indicación contraria.

Estimaciones actualizadas de los funcionarios del FMI.

Excluidas las transferencias oficiales.

Promedio de la tasa de refinanciación.

El déficit presupuestario acumulado se redujo del 16,4% del PIB en 1994 a menos del 10% en 1995 y 6,8% en el primer semestre de 1996, merced a una combinación de medidas tributarias y restricciones del gasto. No obstante, en el primer semestre de 1996, el rembolso de un considerable volumen de atrasos correspondientes a gastos provocó un déficit de caja del 8,4% del PIB. El problema presupuestario más importante era la magra recaudación resultante de lagunas en la base impositiva (en especial, la incapacidad para incluir en la base al sector privado de desarrollo incipiente) y los atrasos en el pago de impuestos.

En 1996 el Gobierno siguió adelante con su programa de desarrollo de las instituciones fiscales. Creó un departamento de tesorería y una oficina encargada de la gestión de la deuda, así como una oficina de registro de grandes contribuyentes en el ámbito del Ministerio de Hacienda y 40 agencias locales de tesorería. Mejoró la orientación de la red de protección social, lo que facilitó un aumento de las prestaciones, y promulgó una nueva ley de jubilaciones que aumentó la edad para acogerse a la jubilación y logró equilibrar el Fondo de Jubilación y Empleo.

Las reservas y el dinero en sentido amplio registraron una rápida expansión en el segundo semestre de 1995, disminuyeron en el primer trimestre de 1996 y repuntaron ligeramente en el segundo trimestre. La tasa de refinanciamiento del banco central se mantuvo constante en 52% entre octubre de 1995 y agosto de 1996, en tanto que las tasas de interés de los préstamos y los depósitos registraron fuertes variaciones. El tipo de cambio nominal se mantuvo estable hasta mayo de 1996 inclusive, tras lo cual registró una leve depreciación, en tanto que el tipo de cambio efectivo real se depreció 5% en los primeros seis meses de 1996.

Como resultado de los elevados volũmenes de importación y el lento crecimiento de la exportación, la relación entre el déficit en cuenta corriente (excluidas las transferencias oficiales) y el PIB se elevó del 36% en 1994 al 38% en 1995.

A la fecha de la consulta, la privatización prácticamente había concluido en los sectores de la agricultura y la vivienda y seguía su curso en la esfera de las empresas de pequeña escala. Aunque a comienzos de 1996 la privatización de las empresas grandes y medianas había perdido impulso y se había retrasado con respecto al calendario fijado, posteriormente empezó a acelerarse. La mayoría de los precios fueron liberalizados y entre octubre de 1995 y abril de 1996 se aumentaron un 40% los precios de la energía eléctrica. También se había progresado en la reforma legal, en particular en el sector bancario, con la aprobación en 1996 de la ley del banco central (que daba independencia a la institución), la ley de bancos y de la actividad bancaria y la ley de insolvencia bancaria.

Los directores felicitaron a las autoridades por el crecimiento económico y la baja inflación logrados en el contexto del programa respaldado por el SRAE y celebraron los progresos alcanzados en las reformas sistémicas de todos los sectores de la economía. No obstante, quedaban importantes problemas por resolver, en especial respecto de la política fiscal, la reforma del sector financiero y la privatización.

Los directores respaldaron la introducción de un sistema de tesorería y la eliminación de todos los atrasos en los gastos. Sin embargo, expresaron preocupación por la tendencia decreciente de la recaudación tributaria y la persistencia de atrasos en el pago de impuestos. Instaron a las autoridades a afianzar la situación fiscal mediante una ampliación de la base impositiva, a fin de incluir al sector privado en expansión, y a racionalizar más los gastos.

Los directores celebraron las mejoras en la ejecución del programa monetario e instaron a las autoridades a adoptar medidas, tales como la expansión del uso de letras del Tesoro, para desarrollar el sector financiero y dar mayor flexibilidad al banco central. Con respecto al tipo de cambio, expresaron su beneplácito por el remplazo de la paridad fija de facto por un régimen más flexible.

La fragilidad del sistema bancario y la creciente desintermediación preocuparon a los directores, quienes instaron a las autoridades a tomar medidas decididas para fortalecer el sistema bancario y fomentar la confianza del pũblico, incluida la reorganización del Banco de Ahorro y la reestructuración o, de ser necesaria, la liquidación de los grandes bancos comerciales que se considerasen insolventes.

El Directorio subrayó que el déficit en cuenta corriente era insosteniblemente elevado. Si bien Armenia seguiría dependiendo de un volumen considerable de asistencia en condiciones concesionarias en el futuro previsible, también tendría que crear el entorno necesario para atraer inversiones extranjeras y promover el crecimiento de la exportación.

Preocupó a los directores que algunas reformas estructurales no se hubieran ejecutado en el plazo fijado, en especial la privatización de las empresas medianas y grandes, y que, como ocurrió en otros países, el recurso a la privatización mediante cupones aũn no hubiera arrojado el mejoramiento deseado en la gestión de las empresas afectadas. Instaron a las autoridades a acelerar la privatización, la reforma legal y la reestructuración de los sectores de la energía y la agricultura.

Tras las deliberaciones del Directorio, las estimaciones actualizadas indicaban que en 1996 el PIB real había aumentado 5,8% y no 6,5% como se había previsto en el programa. El déficit en cuenta corriente (26,6%) fue inferior al previsto. Pese a un fuerte incremento del dinero en sentido amplio en el segundo semestre de 1996, la inflación fue inferior a la prevista debido a un gran aumento de la demanda de dinero.

Azerbaiyán

El Directorio concluyó la consulta del Artículo IV con Azerbaiyán en diciembre de 1996 y consideró la solicitud de ese país de un acuerdo ampliado y un acuerdo en el marco del SRAE. En su mayoría, se habían cumplido las metas de estabilización macroeconómica fijadas para 1995–96 en el contexto del servicio para la transformación sistémica y el acuerdo de derecho de giro. El PIB real creció 1% en 1996, estimulado por grandes inversiones en los yacimientos de petróleo, y se incrementó sustancialmente la inversión extranjera directa (cuadro 41). La inflación se redujo notoriamente; la tasa de 12 meses era del 11,7% en octubre de 1996. El déficit fiscal, financiado casi exclusivamente recurriendo a fuentes extranjeras, también disminuyó. Las cuantiosas inversiones en el sector petrolero ayudaron a revertir la disminución del producto, pero se amplió el déficit de la cuenta corriente con el exterior, que pasó del 11% del PIB en 1995 a un nivel estimado en el 19% del PIB en 1996. Se esperaba que, con el aumento de los precios mundiales del petróleo, en 1996 mejorara la relación de intercambio. Las reservas oficiales brutas, prácticamente inexistentes en 1994, alcanzaron unos $215 millones en 1996 y, segũn las proyecciones, ese año la deuda externa se ubicaría en el 16,3% del PIB.

Cuadro 41Azerbaiyán: Indicadores económicos(Datos con que se contaba al celebrarse el debate en el Directorio en diciembre de 1996)
199319941995119962
Porcentaje
Economía interna
Variación del PIB real-23,1-18,1-11,01,2
Tasa de desempleo16151720
Variación de los precios al consumidor (promedio del período)1.130,01.664,4411,719,9
Millones de dólares de EE.UU.3
Cuentas externas
Exportación, f.o.b.697682680849
Importación, f.o.b.8198459551.318
Saldo en cuenta corriente (incluidas las transferencias)-160-121-311-654
Inversión directa422275601
Saldo de la cuenta de capital554456562
Reservas oficiales brutas2119214
Saldo en cuenta corriente (porcentaje del PIB)6-12,3-6,6-11,2-19,1
Deuda externa (porcentaje del PIB)15,116,3
Variación del tipo de cambio efectivo real (porcentaje)37,03,9
Porcentaje del PIB3
Variables financieras
Saldo del gobierno general-12,7-11,4-4,3-2,7
Ahorro nacional bruto2,82,3
Inversión nacional bruta14,321,4
Variación del dinero en sentido amplio (porcentaje)508,6175,256,3
Tasa de interés (porcentaje)7107

Estimaciones de los funcionarios del FMI.

Cifras programadas o proyectadas.

Salvo indicación contraria.

Incluida la inversión de cartera.

Cuenta de capital y financiera.

Incluidos los consorcios petroleros.

Tasa compuesta de refinanciación del banco central; fin de período.

Estimaciones de los funcionarios del FMI.

Cifras programadas o proyectadas.

Salvo indicación contraria.

Incluida la inversión de cartera.

Cuenta de capital y financiera.

Incluidos los consorcios petroleros.

Tasa compuesta de refinanciación del banco central; fin de período.

En 1995, la expansión monetaria fue más sostenida que la prevista, pero en 1996 la velocidad del dinero en sentido amplio disminuyó en consonancia con las proyecciones. Aunque el tipo de cambio nominal permaneció estable durante 1995, el manat se apreció frente al dólar de EE.UU. (7%) y al rublo ruso (20%) en los primeros 11 meses de 1996. Ese año, el Gobierno adoptó medidas para racionalizar el sistema cambiario y de pagos; no obstante, subsisten algunas restricciones a las transacciones internacionales corrientes. La privatización de empresas y tierras cobró impulso en el segundo semestre de 1996, pero se avanzó más lentamente en la implementación del sistema de tesorería, en el incremento del precio de la energía eléctrica domiciliaria a niveles que permitan cubrir los costos y en el fomento de la competencia en el mercado interno.

En sus deliberaciones, los directores encomiaron a las autoridades por la implementación del programa de estabilización y reforma respaldado por el FMI y expresaron su beneplácito por los logros alcanzados: una acusada reducción de la inflación, mayores reservas internacionales, el fortalecimiento del tipo de cambio y la reanudación del crecimiento económico. Los directores se sintieron alentados por la decisión de las autoridades de acelerar las reformas estructurales y subrayaron que para lograr un crecimiento sostenido y equilibrado será vital mantener el impulso en esa esfera.

La consecución de los objetivos fijados en el programa exigirá evitar que se reiteren las vacilaciones de los ũltimos años en la implementación de las reformas estructurales y obtener para éstas un decidido apoyo del Gobierno y la población en general. Los miembros del Directorio recalcaron que la corriente de ingresos que esperaba recibir Azerbaiyán de su riqueza petrolífera no debía ser motivo de complacencia ni inducir a aplazar la reestructuración de la economía. Las perspectivas de la balanza de pagos probablemente mejoren a mediano plazo, cuando la explotación del petróleo comience a generar ingresos, pero los directores subrayaron la importancia de las reformas estructurales para asegurar un crecimiento equilibrado. Una implementación pronta y decidida de las reformas estructurales también fomentaría el crecimiento de la productividad. La privatización, la reforma agraria, la eliminación de la participación del Estado en la producción y el comercio y la creación de un marco de leyes y reglamentaciones adecuadas serían factores fundamentales para la eficiente asignación de los recursos y la transformación en una economía de mercado que pueda cimentar el potencial de crecimiento de la agricultura y de otros sectores no petroleros.

Los directores celebraron la determinación de las autoridades de seguir aplicando una política financiera restrictiva y respaldaron su intención de eliminar prácticamente en su totalidad el déficit fiscal del gobierno general para 1999 y mantener una política monetaria congruente con una inflación baja. Los directores concordaron en que la proyectada apreciación del tipo de cambio real a mediano plazo era adecuada y que debería producirse mediante la apreciación nominal de la moneda.

Los directores hicieron hincapié en que, para alcanzar las metas fiscales y mejorar la estructura presupuestaria, sería necesario elevar la recaudación tributaria. Al mismo tiempo, la política de gasto tendría que seguir siendo restrictiva, y debería establecerse una racionalización y un orden de prioridades para los desembolsos corrientes teniendo en cuenta la capacidad de absorción. Los directores observaron que la introducción de un sistema de tesorería mejoraría la gestión presupuestaria y que la creación por las autoridades de una cuenta separada para el petróleo en el banco central permitiría una mayor disciplina en el uso de los ingresos por ese concepto. La magnitud de los atrasos en los pagos entre las empresas era motivo de preocupación, y los directores subrayaron la importancia de imponer medidas para hacer más estrictas las restricciones presupuestarias de las empresas.

Los directores insistieron en que sería vital respetar el programa de reestructuración de los bancos del Estado y en que debían liquidarse los bancos en el caso de que no fuera posible reestructurarlos o restablecer su solvencia. Al mismo tiempo, era preciso concertar esfuerzos para fomentar el desarrollo del mercado monetario interno y el sistema de pagos. Los directores instaron a las autoridades a eliminar las barreras a las operaciones de los bancos extranjeros a fin de abrir el sector a la competencia y facilitar la privatización. El Directorio recalcó también la importancia de establecer normas de prudencia más estrictas, fortalecer la supervisión bancaria y dar más independencia al banco central. Aunque se había progresado en la liberalización del sistema cambiario y el régimen de comercio exterior, sería necesario lograr nuevas mejoras en el funcionamiento del mercado de divisas y el sistema de pagos internacionales. Los directores instaron firmemente a eliminar las restricciones al acceso a las subastas de divisas, el pago anticipado de las importaciones y la transferencia de divisas correspondientes a transacciones internacionales corrientes de los particulares.

Estonia

El Directorio concluyó la consulta del Artículo IV con Estonia en julio de 1996 y consideró la solicitud de ese país de un nuevo acuerdo de derecho de giro de carácter precautorio. En términos generales, los resultados económicos registrados en 1995–96 en el marco del acuerdo de derecho de giro de carácter precautorio se encuadraron en los objetivos de la política económica. La actividad repuntó, la inflación disminuyó, el déficit de la cuenta corriente con el exterior se contuvo a un nivel financiable mediante la inversión extranjera directa, se aceleró la reestructuración del sistema bancario y prácticamente se completó la privatización de empresas, con excepción de las empresas de infraestructura. No obstante, a fines de 1995 y comienzos de 1996 surgieron desequilibrios financieros, al crecer el déficit del gobierno general como consecuencia de una disminución del ahorro pũblico y un mayor recurso a los empréstitos externos para financiar inversiones pũblicas.

El PIB real, tras un crecimiento insignificante en 1994 (cuadro 42), aumentó 4,3% en 1995 impulsado por la expansión del sector de servicios y por un crecimiento del sector de manufacturas y otros sectores industriales fomentado por la exportación. La caída del ahorro pũblico se vio compensada en gran medida por el mayor ahorro privado. Dada la capacidad de absorción del incipiente sector privado, el desempleo se mantuvo en un bajo nivel, y se situó en el 5% en 1995. La inflación de los precios al consumidor fue del 28,8% al 31 de diciembre de 1995, en comparación con 41,6% en la misma fecha de 1994. En 1995, las operaciones del gobierno general registraron un déficit del 0,8% del PIB. Mediante la orientación impartida a la política fiscal en 1996 se pretendía limitar el déficit fiscal global a no más del 1,4% del PIB.

Cuadro 42Estonia: Indicadores económicos

(Datos con que se contaba al celebrarse el debate en el Directorio en julio de 1996)1

1996
199319941995Proyecciones a la fecha del debate en el DirectorioValores Efectivos2
Porcentaje
Economía interna
Variación del PIB real-8,4-0,14,33,14,0
Tasa de desempleo35,55,45,05,5
Variación de los precios al consumidor (fin de período)35,741,628,823,715,0
Millones de dólares de EE.UU.1
Cuentas externas
Exportación, f.o.b.811,51.328,61.861,32.330,32.060,4
Importación, f.o.b.956,31.689,92.553,53.100,93.144,0
Saldo en cuenta corriente23,3-171,0-185,2-302,9-428,5
Inversión directa154,4212,2202,3210,093,7
Inversión de cartera-0,2-14,1-16,360,130,8
Saldo de la cuenta de capital4222,2175,2258,9442,5478,5
Reservas oficiales brutas388,4447,0582,8706,2639,6
Saldo en cuenta corriente (porcentaje del PIB)1,4-7,5-5,1-6,9-10,1
Deuda externa (porcentaje del PIB)8,67,46,67,67,2
Servicio de la deuda (porcentaje de la exportación de bienes y servicios)1,40,40,50,80,8
Variación del tipo de cambio efectivo real (porcentaje)30,89,86,5
Porcentaje del PIB1
Variables financieras
Saldo del gobierno general-0,71,3-1,2-1,4-1,5
Ahorro nacional bruto522,417,718,117,517,1
Inversión nacional bruta626,528,926,826,129,9
Variación del dinero en sentido amplio (porcentaje)29,631,236,736,8
Tasa de interés (porcentaje)722,121,316,113,8

Salvo indicación contraria.

Estimaciones actualizadas de los funcionarios del FMI.

Personas desocupadas que buscan empleo como porcentaje del total de la población activa; promedio del período.

Cuenta de capital y financiera.

Ahorro interno bruto.

Inversión interna bruta.

Promedio ponderado de las tasas de interés anuales (al 31 de diciembre) de los préstamos en coronas a plazos de seis a doce meses otorgados por bancos comerciales a particulares y empresas.

Salvo indicación contraria.

Estimaciones actualizadas de los funcionarios del FMI.

Personas desocupadas que buscan empleo como porcentaje del total de la población activa; promedio del período.

Cuenta de capital y financiera.

Ahorro interno bruto.

Inversión interna bruta.

Promedio ponderado de las tasas de interés anuales (al 31 de diciembre) de los préstamos en coronas a plazos de seis a doce meses otorgados por bancos comerciales a particulares y empresas.

El crédito interno neto aumentó 63% en 1995, es decir, más del doble de lo previsto, debido a la pujante demanda del sector privado. Las tasas de interés de los depósitos y los préstamos en kroon tendieron a la baja en 1995 y comienzos de 1996, pero las tasas de rendimiento ofrecidas por los bancos de Estonia siguieron atrayendo corrientes del exterior. Los diferenciales de las tasas de interés y las primas por riesgo se redujeron más, pero las tasas de interés reales siguieron siendo negativas.

El volumen de la exportación creció a alrededor del 20% en 1995, en tanto que el crecimiento del volumen de importación superó el 30%, lo que elevó el déficit comercial a casi 20% del PIB. No obstante, el aumento de los ingresos netos por servicios no atribuibles a factores de producción compensó con creces el incremento del déficit comercial. El déficit de la cuenta corriente con el exterior fue inferior al esperado, la balanza de pagos global registró superávit y las reservas internacionales brutas se mantuvieron en un nivel cercano al equivalente de tres meses de importaciones.

Se llevaron a cabo la mayor parte de las reformas estructurales previstas en el programa respaldado por el acuerdo de derecho de giro de 1995–96. Sin embargo, seguía siendo lento el progreso en la reforma del sistema fiscal y la privatización de la tierra.

En sus deliberaciones, los directores encomiaron a Estonia por el avance en la implementación de las reformas estructurales y las medidas de estabilización, que ya estaban dando frutos: la recuperación económica cobró impulso, se desarrolló un sector privado viable, se mantuvo un bajo nivel de desempleo y continuaban llegando corrientes de inversión extranjera directa. Sin embargo, los directores se manifestaron preocupados por la persistencia de una inflación elevada y por los desequilibrios financieros que surgieron en 1995 y comienzos de 1996 debido a una disminución del ahorro pũblico y un agravamiento del déficit del gobierno general.

La mayor parte de los directores concordó en que el sistema de cajas de conversión, con la paridad actual, seguía siendo adecuado. Los directores subrayaron la necesidad de seguir de cerca la evolución de las corrientes de capital y de asegurar que los bancos pudieran adaptarse a un cambio de signo de la afluencia de capital de corto plazo. También se expresó preocupación ante la posibilidad de que el crédito estuviera creciendo a un ritmo demasiado acelerado. Los miembros del Directorio recalcaron que sería esencial mantener la flexibilidad de los mercados de bienes y de trabajo, así como el crecimiento de la productividad, dadas las presiones inflacionarias generadas por el ajuste de los precios relativos.

Los directores advirtieron que la persistencia del deterioro de las finanzas pũblicas podría conspirar contra la reducción de la inflación y contra la credibilidad del régimen de conversión; por lo tanto, debía fortalecerse cuanto antes la posición fiscal. Celebraron la determinación de reducir el gasto pũblico en 1996–97 para ejercer mayor control sobre la obtención de préstamos por los gobiernos locales, y de mejorar la administración tributaria. Si se reiteraba la insuficiencia de ingresos, debían adoptarse medidas adicionales.

Los directores alentaron a las autoridades a seguir racionalizando la participación del Estado en la economía, inclusive mediante la reforma estructural del gasto pũblico y el sistema de pensiones. Celebraron los progresos alcanzados en la supervisión bancaria y la reestructuración de la banca comercial. Aunque algunos elementos del sistema financiero seguían adoleciendo de deficiencias, los directores consideraron positiva la determinación de las autoridades de buscar soluciones basadas en el mercado para los problemas de los bancos y limitar el riesgo para los fondos pũblicos. Los directores instaron a adoptar medidas decisivas para proyectar la reorganización de las empresas de infraestructura segũn criterios comerciales y su privatización, y a acelerar la privatización de la tierra. También se requería un rápido ajuste de los precios administrados, en particular en el sector de la energía. Tras observar los resultados extraordinarios obtenidos por Estonia en la liberalización del comercio exterior, los directores instaron a las autoridades a resistir las presiones en favor de la introducción de aranceles de importación proteccionistas, en especial en el sector agrícola.

Hungría

El Directorio concluyó la consulta del Artículo IV con Hungría en agosto de 1996 y realizó la primera revisión en el marco del acuerdo de derecho de giro aprobado en marzo de 1996. Las condiciones macroeconómicas de Hungría habían mejorado significativamente desde comienzos de 1995 tras el programa de estabilización ejecutado por las autoridades. Algunas de las medidas de ajuste fueron las siguientes: una devaluación inicial del forint; el establecimiento de una paridad cambiaria ajustable prenunciada y la adopción de una política de ingresos restrictiva para anclar los aumentos salariales y bajar la inflación; una compresión del gasto pũblico, y una aceleración de las reformas estructurales.

Como resultado de esas medidas, mejoró la balanza de pagos (cuadro 43). El déficit de la cuenta corriente con el exterior disminuyó en 1995 a $2.500 millones, luego de llegar a casi $4.000 millones en 1994, y siguió disminuyendo hasta situarse en $934 millones en el primer semestre de 1996. El producto aumentó 1½% en 1995, aunque la producción disminuyó ligeramente en el primer semestre del año, el desempleo registró un leve incremento y la demanda interna se contrajo en forma muy acusada. Las corrientes de exportación e importación habían aumentado considerablemente respecto a 1994, signo de una mayor apertura de la economía. El fortalecimiento de la posición externa se vio acompañado de un repunte de la inversión directa y de otras entradas de capital privado, lo que impulsó el aumento de las reservas oficiales brutas y dio lugar a una caída de la razón deuda externa neta/PIB.

Cuadro 43Hungría: Indicadores económicos

(Datos con que se contaba al celebrarse el debate en el Directorio en agosto de 1996)1

1996
1993199419952Proyecciones a la fecha del debate en el DirectorioValores Efectivos3
Porcentaje
Economía interna
Variación del PIB real-0,62,91,52,01,0
Tasa de desempleo12,110,410,410,5
Variación de los precios al consumidor (fin de período)21,121,228,316,619,8
Miles de millones de dólares de EE.UU.1
Cuentas externas
Exportación8,17,612,812,614,2
Importación11,311,215,314,216,8
Saldo en cuenta corriente-3,5-3,9-2,5-1,8-1,7
Inversión extranjera directa, neta2,31,14,41,62,0
Saldo de la cuenta de capital y financiera46,13,47,82,10,4
Reservas oficiales brutas6,76,812,011,49,8
Saldo en cuenta corriente (porcentaje del PIB)-9,0-9,5-5,6-4,0-3,8
Deuda externa, neta (porcentaje del PIB)38,845,836,839,531,7
Pagos de interés brutos (porcentaje de la exportación de bienes y servicios no atribuibles a factores)514,618,213,812,1
Pagos de interés netos (porcentaje de la exportación de bienes y servicios no atribuibles a factores)610,412,19,46,1
Amortizaciones (excluidos los pagos anticipados; porcentaje de la exportación de bienes y servicios no atribuibles a factores)724,130,529,932,6
Pagos anticipados (porcentaje de la exportación de bienes y servicios no atribuibles a factores)86,49,55,78,8
Variación del tipo de cambio efectivo real (porcentaje; basada en el índice de precios al consumidor)9,3-0,8-4,02,2
Porcentaje del PIB1
Variables financieras
Saldo del gobierno consolidado-7,6-6,4-3,80,6-0,2
Excluidos los ingresos por privatizaciones-7,8-7,1-6,6-3,9-3,5
Ahorro nacional bruto (con base en las cuentas nacionales)10,614,418,821,621,7
Inversión nacional bruta (con base en las cuentas nacionales)20,022,222,424,423,7
Variación del dinero en sentido amplio (M2; porcentaje)16,813,018,513,720,9

Salvo indicación contraria.

Cifras estimadas.

Estimaciones actualizadas de los funcionarios del FMI.

Incluye los errores y emisiones, pero no incluye la variación de las reservas. In 1996 se incluyen los conceptos de la cuenta de capital y financiera segũn la quinta edición del Manual de Balanza de Pagos del FMI (1993).

Gasto por concepto de intereses sobre la totalidad de las obligaciones externas.

Gasto por concepto de intereses sobre la totalidad de las obligaciones externas menos los intereses recibidos sobre activos externos y reservas de divisas.

Rembolsos del principal de la totalidad de las obligaciones externas menos los pagos efectuados durante el ejercicio por obligaciones que vencían después de finalizado el año.

Rembolsos de principal efectuados durante el año por obligaciones que vencían después de finalizado el año.

Salvo indicación contraria.

Cifras estimadas.

Estimaciones actualizadas de los funcionarios del FMI.

Incluye los errores y emisiones, pero no incluye la variación de las reservas. In 1996 se incluyen los conceptos de la cuenta de capital y financiera segũn la quinta edición del Manual de Balanza de Pagos del FMI (1993).

Gasto por concepto de intereses sobre la totalidad de las obligaciones externas.

Gasto por concepto de intereses sobre la totalidad de las obligaciones externas menos los intereses recibidos sobre activos externos y reservas de divisas.

Rembolsos del principal de la totalidad de las obligaciones externas menos los pagos efectuados durante el ejercicio por obligaciones que vencían después de finalizado el año.

Rembolsos de principal efectuados durante el año por obligaciones que vencían después de finalizado el año.

Tras la devaluación del forint y los aumentos de los precios administrados a comienzos de 1995, la inflación repuntó y luego se moderó, colocándose entre 24% y 25% hasta junio de 1996 inclusive. El salario real se redujo más del 10% en 1995, y en junio de 1996 la tasa de aumento de los salarios brutos sobre un período de 12 meses se mantenía a alrededor del 25%. El déficit del gobierno consolidado (excluidos los ingresos por privatizaciones) bajó medio punto porcentual del PIB en 1995, habiéndose previsto en el presupuesto una mayor reducción para 1996. Los resultados del presupuesto del gobierno central fueron más favorables de lo previsto en el primer semestre de 1996 y compensaron con creces el creciente déficit de los fondos de seguridad social.

La meta de la política monetaria era respaldar la política cambiaria y mantener tasas de interés positivas en términos reales, pese a la presión derivada de la conversión a forint de los activos en divisas. Las presiones en el tipo de cambio se intensificaron a comienzos de 1996, lo que requirió una intervención esterilizada del banco central, debido a que el diferencial de las tasas de interés (ajustado de acuerdo con la paridad móvil anunciada) llegó a 13–14 puntos porcentuales. Sin embargo, se aceleró el dinero en sentido amplio y la tasa de las letras de tesorería bajó unos 7 puntos porcentuales a comienzos de 1996. Las tasas del mercado se estabilizaron y la intervención se moderó en mayo y junio al normalizarse el diferencial de las tasas de interés en unos 5 puntos porcentuales.

Se aceleró la privatización, destacándose la venta de algunas de las principales empresas de servicios pũblicos a fines de 1995, pero se retrasó el redimensionamiento de los servicios de atención de la salud, la restricción de los subsidios farmacéuticos y la reforma del sistema de pensiones por discapacidad. Sin embargo, se elevó la edad jubilatoria para hombres y mujeres (que regirá tras un período de transición) y se avanzó en la preparación de una amplia reforma del sistema de pensiones, incluida la introducción de un componente basado totalmente en la capitalización.

En sus deliberaciones, los directores celebraron las notorias mejoras de las condiciones macroeconómicas: la fuerte disminución del déficit fiscal y el déficit de la cuenta corriente con el exterior, el nuevo impulso de la reforma estructural y la consolidación de los resultados externos que dieron lugar a una considerable reducción de la deuda externa neta. Los mercados financieros internacionales estaban recompensando el empeño de las autoridades en favor del ajuste. Además, el repunte de la exportación había posibilitado un crecimiento económico positivo, pese a la pronunciada contracción de la demanda interna. No obstante, en materia de reducción de la inflación se había avanzado más lentamente que lo previsto, y los directores subrayaron el consiguiente riesgo para el programa de ajuste. Tras lamentar la decisión de las autoridades de elevar las metas con respecto a la inflación en lugar de aplicar políticas más restrictivas, advirtieron que el afianzamiento de las expectativas inflacionarias podría socavar el progreso alcanzado, por lo cual instaban a intensificar la implementación de las políticas económicas. Ello exigiría medidas financieras restrictivas y reformas estructurales para atenuar las limitaciones de la oferta y fomentar la competencia, a la vez que requeriría moderación en los incrementos salariales.

Los directores encomiaron el constante empeño de las autoridades en favor del saneamiento de las finanzas pũblicas. Teniendo en cuenta el desvío de la meta relativa a la reducción de la inflación, recalcaron que era esencial lograr, como mínimo, la meta del 4% del PIB fijada para el déficit en 1996. Varios riesgos amenazaban el logro de ese objetivo, en particular el déficit de la seguridad social y los retrasos en las reformas estructurales. Los directores instaron a las autoridades a adoptar medidas correctivas rápidas si la recaudación de los impuestos al consumo y la recuperación de los atrasos de la seguridad social no repuntaban como las autoridades esperaban.

Los directores observaron que la afluencia de capital había complicado la implementación de la política monetaria. Aunque la reducción del diferencial de tasas de interés podría reducir esa afluencia, advirtieron que no deberían subestimarse ni la posibilidad de que se mantuviera esa afluencia ni el costo de mantener la intervención esterilizada. Como elementos de una estrategia antiinflacionaria, algunos directores sugirieron una política cambiaria más flexible, en tanto que otros entendieron que la adopción de una nueva ancla podría menoscabar la credibilidad; otros directores sugirieron reducir el ritmo de la devaluación.

Los directores subrayaron que el éxito de la reforma estructural era requisito previo para una evolución económica sólida a mediano plazo. Aunque se habían adoptado medidas importantes —en especial, la aceleración del proceso de privatización y la elevación de la edad para acogerse a la jubilación—el atraso en las reformas del sistema de atención de la salud y de pensiones en general, así como los abultados déficit del presupuesto de la seguridad social, eran elementos inquietantes. Los directores celebraron la intención de las autoridades de procurar la aprobación parlamentaria de las reformas del sistema jubilatorio y de las pensiones por discapacidad.

Con posterioridad a la reunión que el Directorio celebró en agosto, los resultados macroeconómicos siguieron mejorando a lo largo de 1996. El déficit en cuenta corriente bajó a menos de $1.700 millones, en tanto que el déficit del gobierno consolidado (excluido el ingreso por privatizaciones) se ubicó en 3½% del PIB (por debajo de la meta fijada en el programa) y el superávit primario, en 5% del PIB. Tras un estancamiento en el primer semestre de 1996, la actividad económica se expandió a una tasa anualizada del 3% en el cuarto trimestre, impulsando el crecimiento del PIB a 1% para la totalidad del año. La disciplina impuesta por el régimen de paridad móvil, la contención de la demanda interna y la postergación de los aumentos del precio de la energía contribuyeron a una pronunciada disminución de la inflación en el segundo semestre de 1996. No obstante, el déficit de los fondos de la seguridad social superó el 1% del PIB, en comparación con la meta del ¼% del PIB prevista en el programa, debido a retrasos en la reforma estructural.

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