Chapter

II. Evolución del crecimiento

Author(s):
International Monetary Fund
Published Date:
June 2007
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El crecimiento económico de América Central1 se recuperó del pobre comportamiento que había registrado en el decenio de 1980 durante el período de reformas que comenzó a principios de la década de 1990, pero aunque la región está logrando una encomiable estabilidad macroeconómica, el crecimiento de esos años no alcanzó los niveles de los decenios de 1960 y 1970. Tampoco alcanzó el nivel de los países de mercados emergentes más dinámicos, sobre todo de Asia. Y pese a que recientemente se fortaleció el crecimiento, sigue habiendo inquietudes en torno a la capacidad de la región para crecer a un ritmo que permita elevar en forma apreciable los niveles de vida y reducir la pobreza2. Como prueba de este reto, aun cuando la incidencia de la pobreza cedió en la región durante los años noventa, se mantuvo muy por encima de la que registraba toda la región de América Latina a finales del decenio (gráfico 2.1).

Gráfico 2.1.Índices de pobreza, línea de pobreza definida a nivel nacional

(Porcentaje de la población)

Fuente: Comisión Económica para América Latina y el Caribe, Panorama social de América Latina, 2006.

En este capítulo se revisan, en primer lugar, algunas generalidades sobre la manera en que se comportó el crecimiento en América Central desde el decenio de 1960 y a continuación se analizan sus orígenes durante ese período utilizando un marco estándar de contabilidad del crecimiento para la región en su conjunto y para los diferentes países. Seguidamente se pasa revista a algunas de las explicaciones del crecimiento relativamente insatisfactorio de la región en el contexto de la bibliografía más amplia que abarca el crecimiento en distintos países, centrándose en las deficiencias institucionales y, en particular, en las regulaciones a las que está sujeta la actividad empresarial. En un marco de regresión con datos de panel se presenta la base empírica sobre el papel que desempeñan instituciones débiles, a fin de ilustrar la posible importancia de esos efectos en América Central.

Generalidades

América Central y América Latina, en su conjunto, tuvieron un crecimiento relativamente rápido en los decenios de 1960 y 1970. El aumento del PIB real en América Central mantuvo un promedio de alrededor de 5½% durante los dos decenios (cuadro 2.1 y gráfico 2.2). El crecimiento fue similar en los diferentes países durante el primer decenio: en el extremo más alto se ubicaba Nicaragua con 7½% y en el más bajo la República Dominicana con 4¾%. No obstante, ambos países intercambiaron posiciones en el decenio siguiente y la dispersión se amplió sensiblemente: la República Dominicana creció 8¼% en promedio y el crecimiento de Nicaragua se redujo a cero. Los demás países de la región tuvieron una evolución más estable durante ambos decenios, y la mayoría registraron un crecimiento relativamente robusto.

Cuadro 2.1.América Central: Crecimiento del PIB real a largo plazo por país(Porcentaje anual)
1960–691970–791980–891990–992000–051960–2005
Costa Rica5,96,32,15,43,74,7
El Salvador6,03,9−2,14,92,23,0
Guatemala5,55,90,94,12,73,8
Honduras4,95,82,52,83,94,0
Nicaragua7,40,0−0,93,03,32,6
República Dominicana4,88,23,84,64,35,1
América Central5,75,31,24,43,43,9
Fuentes: Banco Mundial, World Development Indicators (2005), y FMI, Perspectivas de la economía mundial (2005).
Fuentes: Banco Mundial, World Development Indicators (2005), y FMI, Perspectivas de la economía mundial (2005).

Gráfico 2.2.América Central: Crecimiento del PIB real a largo plazo

(Porcentaje)

Fuentes: Banco Mundial, World Development Indicators (2005), y FMI, Perspectivas de la economía mundial (2005).

La situación se modificó drásticamente en los años ochenta, cuando la región se vio muy afectada por conflictos armados y shocks externos y no hubo respuestas adecuadas en la política económica, como ocurrió en gran parte de América Latina. Los shocks negativos externos más fuertes fueron las crisis del petróleo y de la deuda, una inflación galopante y fuertes descensos de los precios del café y la fruta, que figuran entre las principales exportaciones de la región al mundo desarrollado. Como resultado, en América Central se produjo una amplia desaceleración económica y el crecimiento llegó a un promedio de apenas 1¼% en los años ochenta. Nicaragua sufrió un colapso espectacular, dado que los disturbios de orden político provocaron una reducción abrupta del PIB real per cápita en 1979, seguida de un período de estancamiento en los años ochenta (gráfico 2.3)3. El Salvador también resultó muy afectado, con una baja acumulada del producto de casi 30% en el período 1979–83. Costa Rica, Guatemala y Honduras registraron contracciones del producto a principios del decenio de 1980, pero menos graves que las de Nicaragua y El Salvador. La República Dominicana es una excepción interesante al débil desempeño de este período: continuó creciendo a un ritmo relativamente robusto a principios de ese mismo decenio y desaceleró su crecimiento hacia el final.

Gráfico 2.3.PIB real per cápita por país

(Dólares de EE.UU. constantes del año 2000)

Fuentes: Penn World Table Version 6.1 y FMI, base de datos de Perspectivas de la economía mundial.

Tras la “década perdida” de los años ochenta, los noventa trajeron aparejados signos de recuperación en la mayoría de los países centroamericanos. Los cambios democráticos, las reformas estructurales y la estabilidad económica mundial permitieron a la región obtener incrementos moderados pero sostenidos del producto, y el aumento promedio del PIB real fue de 4½% durante el decenio. Sin embargo, pese a esta recuperación, el crecimiento se ubicó 1 punto porcentual por debajo del promedio de los años sesenta y setenta, y únicamente El Salvador se aproximó a la tasa registrada durante esos años. En los primeros cinco años del decenio actual hubo nuevas reducciones del crecimiento en la región, y la tasa promedio bajó a 3%. En El Salvador se produjo una baja particularmente aguda del crecimiento a poco menos del 2% en ese período, en tanto que Honduras fue el único país del grupo que logró mejorar su crecimiento en relación con el decenio de 1990. Para 2005, el nivel del PIB real per cápita era más alto que a fines de los años setenta solo en dos países: Costa Rica y la República Dominicana (gráfico 2.3).

Ante la desaceleración del PIB que tuvo lugar durante 2000–05 cabe preguntarse qué proporción de ese mejor desempeño en los años noventa fue transitoria, porque pudo haber reflejado de manera parcial repuntes temporales tras las recesiones del decenio precedente. Por otra parte, se cuestiona la durabilidad de la expansión de la región durante el decenio pasado, dado que se nutrió principalmente del incremento de las exportaciones de maquila a Estados Unidos, las cuales han estado sujetas a una creciente competencia de otros países, sobre todo asiáticos. Para comprender mejor los factores que provocaron cambios de sentido en el crecimiento de la región a partir de los años sesenta, en la siguiente sección se repasa la experiencia regional en el marco de contabilidad del crecimiento, antes de pasar a las explicaciones estructurales que aclaren por qué no ha sido más vigoroso el crecimiento de la región.

Contabilidad del crecimiento

A fin de evaluar los determinantes aproximados de las variaciones del crecimiento en la región desde los años sesenta, se realizó un ejercicio de contabilidad del crecimiento en el cual se descomponen las variaciones del producto en las contribuciones de los insumos factoriales, y como residuo queda el componente no explicado del crecimiento (recuadro 2.1). Aplicando la terminología adoptada originalmente por Solow (1957), llamamos a este residuo productividad total de los factores (PTF). En el largo plazo, la PTF capta aspectos intangibles del progreso humano y tecnológico que hacen que el capital y la mano de obra eleven su productividad. La productividad a largo plazo también está influenciada por la eficiencia de la asignación de los recursos, dado que una asignación ineficiente puede mantener a un país dentro de su frontera de producción aunque se utilicen plenamente la mano de obra y el capital.

Recuadro 2.1.Marco de contabilidad del crecimiento

Descomponemos el aumento del producto utilizando la función de producción neoclásica de Cobb-Douglas:

donde A corresponde a la productividad total de los factores, K al stock de capital físico, L a la mano de obra y α a la participación del capital. Al calcular logaritmos y derivadas en el tiempo se obtiene la ecuación tradicional para la tasa de aumento estimada de la productividad total de los factores (PTF):

Aumento de la PTF = Aumento del producto - (Participación del capital)*Aumento del capital - (Participación de la mano de obra)*Aumento de la mano de obra.

El insumo de mano de obra se mide utilizando el tamaño de la fuerza laboral. Las series de stock de capital se elaboraron utilizando el método del inventario perpetuo:

con una tasa de depreciación anual δ de 4%, en tanto que α se fijó en 33%, como en las estimaciones típicas (véase Loayza, Fajnzylber y Calderón, 2005). El stock de capital inicial se calculó de la siguiente manera:

donde Y0 es el producto en 1960, I es la inversión fija en 1960, δ es la tasa de depreciación supuesta y g es el aumento promedio del producto en el decenio de 1960.

En el período 1960–2005, el marco de contabilidad del crecimiento sugiere que la PTF no hizo prácticamente ninguna contribución al aumento del producto en América Central. El producto real por trabajador en la región aumentó en promedio alrededor de 1¾% anual, pero todo este incremento reflejó la intensificación del uso del capital más que el aumento de la productividad (cuadro 2.2). Esta falta de aumento de la productividad era característica de toda la región latinoamericana, aunque el producto real por trabajador aumentó aún más lentamente en América Latina debido a que fue menor la contribución de la acumulación de capital. En Asia oriental, en cambio, el aumento del producto real por trabajador mantuvo un promedio de 3¾% en este período, gracias a las significativas contribuciones del capital y de la PTF. Cabe destacar el ejemplo de China, donde la contribución de la PTF al crecimiento fue cercana a 3 puntos porcentuales por año.

Cuadro 2.2.Contabilidad del crecimiento en diferentes regiones; 1960–2003
Aumento del producto

por trabajador
Contribución de:
CapitalPTF
América Central (1960–2005)1,81,80,0
América Latina1,00,90,1
Asia oriental (excluida China)3,82,81,0
China5,02,22,7
Fuentes: Cálculos del personal técnico del FMI, y Singh y Cerisola (2006, cuadro 1).Nota: PTF = productividad total de los factores.
Fuentes: Cálculos del personal técnico del FMI, y Singh y Cerisola (2006, cuadro 1).Nota: PTF = productividad total de los factores.

Si se analiza lo sucedido en América Central por subperíodos, observamos que las variaciones de la contribución de la PTF fueron el principal factor que explica las variaciones del crecimiento del producto en el tiempo (gráficos 2.4 y 2.5)4. En el decenio de 1960, el desempeño favorable del crecimiento reflejó una contribución de la PTF de poco más de 1 punto porcentual por año. Si bien el producto continuó creciendo a un ritmo más o menos rápido en los años setenta, se modificaron las razones subyacentes, dado que dejó de aumentar la PTF pero se elevó la contribución de la acumulación de capital. Sin embargo, esta combinación desequilibrada de acumulación de capital sin aumento de la productividad demostró ser insostenible, y los shocks que tuvieron lugar a fines de los años setenta y principios de los ochenta produjeron un colapso de la PTF y debilitaron la inversión. La recuperación de la región durante el decenio de 1990 estuvo relacionada principalmente con el retorno a un aumento de la productividad, aunque a un ritmo un tanto menor que en los años sesenta, en combinación con un incremento de la contribución del capital. En cuanto a lo ocurrido en el período 2001–05, la desaceleración del crecimiento guardaba relación con una nueva contracción de la PTF, pero a un ritmo más moderado que durante el decenio de 1980.

Gráfico 2.4.América Central: Contabilidad del crecimiento

(Contribución en puntos porcentuales)

Fuente: Estimaciones del personal técnico del FMI utilizando cifras del Banco Mundial, World Development Indicators (2005), y FMI, Perspectivas de la economía mundial (2005).

Gráfico 2.5.América Central: PIB per cápita y productividad total de los factores

(Logaritmos)

Fuente: Estimaciones del personal técnico del FMI utilizando cifras del Banco Mundial, World Development Indicators (2005), y FMI, Perspectivas de la economía mundial (2005).

Al emplear el marco de contabilidad del crecimiento se detectan similitudes y diferencias interesantes en los países de la región. Como ocurre para el conjunto de la región, es evidente que las variaciones del PIB real per cápita, entre los diferentes países y en el tiempo, están relacionadas directamente con los movimientos de la PTF (gráfico 2.6)5. Desde principios del decenio de 1960 hasta fines de los años setenta, la PTF aumentó en casi todos los países de este grupo, con excepción de Nicaragua, cuya productividad se estancó desde mediados de los años sesenta. En El Salvador, también se aplanó notablemente el aumento de la productividad en los años setenta. Es interesante destacar que ambos países registraron las caídas más pronunciadas del producto cuando se deterioraron las condiciones a finales del decenio de 1970, lo que sugiere que la debilidad de los fundamentos económicos, que se refleja en la ausencia de aumento sostenido de la productividad, los dejó particularmente expuestos a shocks desfavorables.

Gráfico 2.6.PIB real per cápita y productividad total de los factores por país

(Logaritmos)

Fuentes: Banco Mundial, World Development Indicators (2005), y FMI, Perspectivas de la economía mundial (2005).

En los primeros años del decenio de 1980 se produjeron agudas contracciones de la PTF y del producto en la mayoría de los demás países de la región, pero en general fueron menos graves que las que padecieron Nicaragua y El Salvador. En Honduras, Guatemala y Costa Rica, las recesiones de principios del decenio de 1980 duraron muy poco, y se observó un renovado aumento de la productividad y del producto para mediados del decenio (aunque a un ritmo más lento en Honduras). El único país que pudo evitar un fuerte shock para el producto a principios del decenio fue la República Dominicana, pero su desempeño fue relativamente poco encomiable, dado que la tendencia descendente de la PTF que comenzó a mediados de los años setenta se mantuvo durante todo el decenio siguiente.

El decenio de 1990 se caracterizó por el retorno a niveles crecientes de productividad en la mayoría de los países de la región. Al igual que la República Dominicana, los países que se recuperaron con mayor rapidez de las crisis de principios de los años ochenta—Costa Rica y Guatemala—también experimentaron el aumento más firme de la productividad en los años noventa. El Salvador y Nicaragua registraron cierta recuperación de la productividad en ese decenio, pero las fases de crecimiento fueron de menor duración. Honduras fue una notable excepción en el cuadro de mejoras de los años noventa, porque durante todo el decenio la productividad cayó en forma continua6.

Lo que ocurrió más recientemente, en 2000–05, indica que la desaceleración del aumento del producto en la región se debió a nuevas caídas de la productividad en varios de los países que se recuperaron en los años noventa: El Salvador, Guatemala, Nicaragua y la República Dominicana. En Honduras, la productividad parecía haber tocado fondo en ese período tras los descensos registrados en los años noventa, pero no hubo señales de una recuperación significativa. Costa Rica fue, por lo tanto, el único país del grupo con niveles de productividad en constante aumento desde los shocks de principios de los años ochenta. El débil desempeño de la productividad que se observó en la mayoría de estos países en los cinco últimos años exacerba las inquietudes en cuanto a las perspectivas a mediano plazo si no se llevan a cabo reformas que permitan incrementar la productividad. Para comprender mejor los factores subyacentes que pueden estar frenando el crecimiento de la región, en la siguiente sección se repasan las pruebas obtenidas sobre los impedimentos estructurales, seguidas de un análisis empírico del papel de las instituciones en el contexto centroamericano.

Impedimentos al aumento de la productividad

Existe, por supuesto, una amplia bibliografía sobre las fuentes del crecimiento en los países en desarrollo y sobre los factores que impiden el progreso en algunos países, y en otros lo estimulan. Zettelmeyer (2006) hace un repaso de las pruebas recogidas para América Latina, que revisten particular importancia porque lo que ha sucedido en América Central fue similar a lo que sucedió en el resto de América Latina, por lo menos en términos de aumento del PIB y de la productividad. El autor señala que el débil desempeño de América Latina se debió a la volatilidad macroeconómica, a una desigualdad de ingresos relativamente alta y a un bajo grado de apertura externa en comparación con otras regiones7.

En lo que se refiere a la volatilidad macroeconómica, la experiencia de América Central parece ser típica del resto de América Latina. Las pruebas que se presentan en Sahay y Goyal (2006) indican que el papel que desempeñaron factores tales como el crecimiento externo, los shocks a los términos de intercambio y los cambios de orientación de las políticas en los países centroamericanos fueron similares al que tuvieron en otras partes, y que la volatilidad de estos factores provocó un bajo crecimiento en toda América Latina. El ejemplo más drástico, por supuesto, es la crisis de la deuda de principios del decenio de 1980. Como se observa en el gráfico 2.7, el PIB real per cápita de toda la región se redujo casi un 20% desde fines del decenio de 1970 hasta mediados del de 1980 y, aparentemente, el crecimiento mantuvo de ahí en adelante una trayectoria descendente. Esto quizá no sea sorprendente si se tiene en cuenta la evidencia histórica sobre los efectos que tienen los shocks fuertes en el crecimiento a largo plazo, lo que indica que algunas de las pérdidas del producto tienden a ser permanentes8. Lo más notable es que, tras un período de estancamiento, la curva subsiguiente de la trayectoria del crecimiento era más plana que antes de la “década perdida”, aunque cabría esperar una recuperación parcial de las pérdidas del producto de los años ochenta, y además la región recuperó la estabilidad macroeconómica (Sahay y Goyal, 2006).

Gráfico 2.7.América Central: PIB real per cápita

(Logaritmo)

Fuentes: Banco Mundial, World Development Indicators (2005), y FMI, Perspectivas de la economía mundial (2005).

Las pruebas recogidas sugieren que existen otros factores, además del historial de volatilidad macroeconómica, que contuvieron el crecimiento en la región, por lo menos desde principios del decenio de 1990. De las otras dos características que observó Zettelmeyer (2006), la desigualdad del ingreso en América Central es típica de toda la región latinoamericana (Sahay y Goyal, 2006) y, por lo tanto, cabría esperar que desempeñe una función similar. En cambio, en lo que se refiere al tercer factor—apertura al comercio exterior—América Central ha mantenido, por lo general, una proporción de comercio internacional más alta que el resto de América Latina, y también fue mayor el volumen de intercambios comerciales con Estados Unidos, aunque las diferencias han disminuido un poco en los últimos años (gráficos 2.8 y 2.9)9. Sobre esa base, podría esperarse que el comercio haya tenido un efecto positivo sobre el crecimiento en América Central teniendo en cuenta la gran cantidad de pruebas obtenidas en distintos países sobre los vínculos entre el comercio exterior y el crecimiento, así como también las conclusiones a las que llegaron Arora y Vamvakidis (2005), quienes determinaron que el comercio con países más desarrollados y de rápido crecimiento incide positivamente en el nivel de ingresos.

Gráfico 2.8.Apertura del comercio exterior: Total de exportaciones e importaciones

(Porcentaje del PIB)

Fuentes: FMI, base de datos de Direction of Trade Statistics y Perspectivas de la economía mundial (2005).

Gráfico 2.9.Exportaciones a Estados Unidos

(Porcentaje del PIB)

Fuentes: FMI, base de datos de Direction of Trade Statistics y Perspectivas de la economía mundial (2005).

Parte de la razón por la cual el comercio exterior todavía no ha provocado un impulso mayor al crecimiento de América Central puede ser la estructura misma de ese comercio en la región. Lederman y Maloney (2003) se centran en factores específicos de la composición del comercio exterior en América Central, como la abundancia de recursos, la concentración de exportaciones y la estructura de los intercambios comerciales dentro del mismo sector industrial. Observan que la concentración de exportaciones ha sido un obstáculo significativo al crecimiento en la región. Se trata esta de una conclusión crucial dado que más del 50% de las exportaciones de la región proceden de la maquila, que está expuesta a la competencia directa de China y México. Aun así, este tipo de estudios no explica por qué la estructura del comercio exterior ha evolucionado en una dirección determinada, ni por qué la región no ha sido más dinámica para ajustarse a las oportunidades de comercio que fueron surgiendo y para diversificar sus industrias de exportación hacia actividades de mayor valor agregado.

La falta de adaptación dinámica en la actividad del comercio internacional centroamericano cuestiona el papel que desempeñan la flexibilidad del mercado y el espíritu empresarial para traducir las oportunidades comerciales en crecimiento económico. En este sentido, Dollar y Kraay (2002) analizan los efectos de las instituciones y del comercio exterior en el crecimiento y llegan a la conclusión de que el efecto es combinado en el largo plazo. Una interpretación posible es que la existencia de instituciones sólidas crea incentivos adecuados para reasignar productivamente los recursos cuando se presentan nuevas oportunidades para comerciar con el exterior. Siguiendo la misma lógica, Bolaky y Freund (2004) examinan los efectos de la apertura al comercio exterior sobre el crecimiento, y aducen que el comercio exterior no estimula el crecimiento en economías con reglamentación excesiva porque la burocracia impide que los recursos se dirijan hacia sectores más productivos10. Por consiguiente, es más probable que se incremente el comercio exterior en los sectores donde no debería aumentar, y de esa manera se amplifican las distorsiones que puedan existir. Chang, Kaltani y Loayza (2005) también encuentran una clara complementariedad entre las reformas institucionales y la liberalización del comercio para promover el crecimiento.

Se deduce de los estudios que existe un vínculo importante entre la calidad del marco institucional y los beneficios de la apertura al comercio exterior. Este es un punto clave para América Central, donde la reglamentación de la actividad empresarial es notablemente engorrosa (cuadro 2.3) y la calidad institucional tiende a ser deficiente. Las implicaciones de esta observación son particularmente importantes a medida que la región ingresa a un nuevo período de liberalización del comercio con la entrada en vigor del CAFTA-RD y las perspectivas de celebrar negociaciones comerciales con la Unión Europea. Si se aprovechan las oportunidades que ofrece este acuerdo podrá imprimirse un fuerte estímulo para fomentar un crecimiento más satisfactorio en la región en un entorno institucional adecuado11.

Cuadro 2.3.Calificación de la facilidad para hacer negocios
PaísCalificación
Costa Rica105
República Dominicana117
El Salvador71
Guatemala118
Honduras111
Nicaragua67
Panamá81
Estados Unidos3
Canadá4
Chile28
México43

Análisis empírico

En esta sección se analizan las pruebas empíricas de los efectos de las instituciones, y de otros factores, en el crecimiento de los países centroamericanos. En la sección anterior se señala la falta de mejoras de la productividad como factor aproximado que restringe el crecimiento en la región, pese a su relativa apertura al comercio exterior. Al no existir datos internacionales comparables sobre los factores que podrían afectar directamente a la productividad, como las actividades de investigación y desarrollo y el registro de patentes, es imposible hacer un análisis a nivel microeconómico. En todo caso, es probable que estas actividades sean endógenas al entorno institucional de un determinado país, que por definición incluye el sistema jurídico, la reglamentación de la actividad empresarial, etc. Parecería más útil, entonces, para entender los determinantes más profundos de los factores que impulsan la productividad y las medidas de política que podrían afectar esos factores, centrarse en el papel que desempeñan esas instituciones para fomentar el crecimiento. En el análisis empírico se examina el papel de las instituciones utilizando como variable sustitutiva dos medidas ampliamente utilizadas, desde la perspectiva más reciente comparando los diferentes países y desde una perspectiva dinámica a más largo plazo. Al emplear un conjunto de datos que nos permite hacer amplias comparaciones entre los países12 y al controlar los determinantes clave identificados en la abundante bibliografía sobre el crecimiento, estimamos un modelo de crecimiento cuyos coeficientes nos permiten verificar que las instituciones sí inciden en el crecimiento y cuantificar los efectos de una mejora de las instituciones centroamericanas a niveles alcanzados en países latinoamericanos de sólido desempeño económico, como Chile.

El análisis se inicia con el examen del efecto que las instituciones tienen sobre el crecimiento en el período que comienza a mediados del decenio de 1990. Es conveniente centrarse en este período más reciente porque esto permite hacer abstracción de los efectos que tuvo en América Central lo ocurrido en los años ochenta e inmediatamente después. Todo lo que sucedió a partir de mediados de los años noventa puede reflejar mejor la evolución de la productividad subyacente de estos países y sus implicaciones para el crecimiento futuro. La variable dependiente se define como el aumento promedio del PIB real per cápita en el período 1995–2003. Como medida de la calidad de las instituciones utilizamos los indicadores de gobernabilidad de Kaufmann, Kraay y Mastruzzi (2003). Estos indicadores contienen dos índices: el índice 1 es el promedio de todas las dimensiones de sus indicadores13, y el índice 2 es el promedio de los dos componentes que están asociados más directamente con la actividad empresarial, es decir, la carga normativa y el Estado de derecho. Comparamos el poder explicativo de estos dos índices para determinar con qué amplitud debería definirse el entorno institucional para poder evaluar su impacto en el crecimiento. También introducimos la calificación de riesgo político del conocido sistema de calificación de la Guía Internacional de Riesgo País (ICRG, por sus siglas en inglés) como verificación adicional de la validez de la información14. Una posible crítica al uso de indicadores institucionales es que son endógenos a otros factores que pueden afectar el crecimiento, lo que produce un sesgo al estimar el impacto utilizando mínimos cuadrados ordinarios. Para controlar la endogeneidad potencial, también se realizaron regresiones con variables instrumentales, utilizando como instrumentos el origen legal y el porcentaje de población anglófona a partir del conjunto de datos de Dollar y Kraay (2002)15.

En el cuadro 2.4 se muestran los resultados de las regresiones de corte transversal utilizando diferentes definiciones del índice de instituciones como variable explicativa. Los resultados se presentan utilizando mínimos cuadrados ordinarios y mínimos cuadrados en dos etapas, y los instrumentos descritos anteriormente como variables de las instituciones. Los signos de las estimaciones de los parámetros son los que se esperan en todas las regresiones, pero los del comercio exterior (crecimiento de los socios comerciales y apertura) y la inflación no son estadísticamente significativos. Los coeficientes de todas las variables son significativos y de magnitud similar en las regresiones que utilizan mínimos cuadrados ordinarios (modelos 1 y 2) y mínimos cuadrados en dos etapas (modelos 3 y 4), lo que sugiere que la endogeneidad no es un problema importante. No puede afirmarse que la definición amplia de las instituciones sea mejor que la estrecha, o viceversa. El coeficiente de esta última es un poco más grande y más significativo en las regresiones con cuadrados mínimos ordinarios, en tanto que ocurre lo contrario cuando se emplean mínimos cuadrados en dos etapas16. Según nuestra interpretación, esto demuestra que ambos aspectos de las instituciones—es decir, los que afectan directamente el entorno empresarial y los que se refieren a consideraciones más amplias sobre la gobernabilidad—pueden afectar el entorno para el crecimiento, aunque las instituciones del entorno empresarial podrían ser un tanto endógenas a otros factores que inciden en el crecimiento. Es más, al separar el efecto “puro” de las instituciones del efecto que puedan tener en el crecimiento a través de su efecto en la inversión (modelos 5, 6 y 8 del cuadro 2.4) se demuestra que el coeficiente de las instituciones sigue siendo muy significativo y su magnitud no se reduce apreciablemente.

Cuadro 2.4.Regresiones de crecimiento comparativas entre países(Estadísticos-t entre paréntesis)
(1)

MCO
(2)

MCO
(3)

MC2E
(4)

MC2E
(5)

MCO
(6)

MCO
(7)

MCO
(8)

MCO
Logaritmo del PIB inicial per cápita (1995)−1,26−1,35−1,55−1,38−1,07−1,42−1,43−1,12
(–5,58)(–6,14)(–3,09)(–2,69)(–4,59)(–6,31)(–5,30)(–4,28)
Índice 1 de instituciones de KKM1,912,461,791,49
−5,68−2,53−5,45−4,05
Índice 2 de instituciones de KKM2,092,07
−6,61−1,83
Índice de instituciones de la ICRG0,190,17
−5,21−4,74
Inflación−0,02−0,03−0,02−0,03−0,02−0,010,000,01
(–1,10)(–1,53)(–0,96)(–1,65)(–1,29)(–1,31)−0,23−0,36
Educación0,040,040,040,040,020,050,040,02
−3,60−3,49−3,28−3,05−1,80−5,83−2,90−1,31
Consumo del gobierno−0,10−0,08−0,10−0,09−0,06−0,06−0,05−0,01
(–3,08)(–2,88)(–2,67)(–2,76)−1,67(–1,94)(–1,37)(–0,20)
Crecimiento de los socios comerciales0,220,040,340,05−0,080,370,05
−0,44−0,07−0,72−0,09(–0,17)−0,73−0,10
Apertura0,00
(–0,30)
Inversión0,130,120,13
−4,27−3,94−3,56
Constante9,7810,5211,710,836,618,03−2,85−4,87
−5,42−6,04−3,03−2,63−3,82−4,81(–1,46)(–2,58)
Número de observaciones91918484841198480
R al cuadrado0,400,410,400,420,510,430,410,50
Nota: KKM = Kaufmann, Kraay y Mastruzzi (2003); ICRG = Guía Internacional de Riesgo País; MCO = mínimos cuadrados ordinarios; MC2E = mínimos cuadrados en dos etapas.
Nota: KKM = Kaufmann, Kraay y Mastruzzi (2003); ICRG = Guía Internacional de Riesgo País; MCO = mínimos cuadrados ordinarios; MC2E = mínimos cuadrados en dos etapas.

En el siguiente conjunto de verificación de validez se toma en cuenta la variación cronológica que no se ha analizado al promediar los datos. Se construyó un panel de tres promedios quinquenales no superpuestos de las variables dependientes y explicativas17. La estimación de una regresión con datos de panel de efectos fijos18 muestra que el coeficiente de la calidad de las instituciones, medido según el índice político de la ICRG, es válido en lo que respecta a la magnitud, y sigue siendo significativo (modelos 9 y 10 del cuadro 2.5)19. Tampoco cambia el coeficiente de la inversión. El coeficiente de la variable de apertura es significativo, y su efecto coincide con el que se estima en otros estudios, como el de Arora y Vamvakidis (2005). El coeficiente de la inflación20 también es significativo y negativo en esta especificación.

Cuadro 2.5.Regresiones con datos de panel de efectos fijos(Estadísticos-t entre paréntesis)
(9)

EF
(10)

EF
Logaritmo del PIB inicial−5,92−7,40
per cápita (1995)(–4,91)(–6,02)
Índice de instituciones de la ICRG0,180,13
−5,41−3,46
Inflación−1,34−1,09
(–2,97)(–2,47)
Educación0,00−0,16
−0,11−0,33
Consumo del gobierno−0,10−0,16
(–3,08)(–2,28)
Apertura0,030,02
−3,07−2,42
Inversión0,110,15
−1,90−2,64
Variables ficticias de tiempo
1990–94−1,53
(–3,12)
1995–99−1,11
(–3,63)
Nota: ICRG = Guía Internacional de Riesgo País; EF = Efectos fijos.
Nota: ICRG = Guía Internacional de Riesgo País; EF = Efectos fijos.

En general, los resultados del análisis empírico sugieren un vínculo importante entre la calidad del marco institucional y el crecimiento. Se ha observado que la calidad institucional, definida en sentido amplio y en sentido estricto, tiene un impacto significativo y concreto en el crecimiento, mucho más allá de su efecto a través de la inversión. Algunas pruebas directas de la hipótesis que plantea que los beneficios que aporta la apertura comercial al crecimiento están vinculados a la calidad del marco institucional dan cierto respaldo tentativo: el coeficiente de un término de interacción de la calidad institucional y la apertura es positivo y significativo, lo que sugiere que son mayores los beneficios del comercio en los países con mejores instituciones, pero no es muy sólida la evidencia empírica21.

¿Cómo se califican las instituciones centroamericanas? En el gráfico 2.10 y en el cuadro 2.6 se presentan las puntuaciones correspondientes a los índices de calidad institucional de los países centroamericanos y de Chile, país que tiene las mayores calificaciones en América Latina, así como el promedio general para toda la muestra de países. Solo Costa Rica tiene una puntuación institucional superior a la media de la muestra, pero aun así se queda muy atrás de la puntuación de Chile. El Salvador y la República Dominicana se ubican en las calificaciones medias para América Central, y Guatemala, Honduras y Nicaragua quedan a la zaga.

Cuadro 2.6.Puntuaciones de la calidad institucional(Promedio de las dimensiones)
PaísÍndice 1: “Amplia”Índice 2: “Estricta”
Promedio de 91 países0,280,34
Chile1,161,33
Costa Rica0,880,80
El Salvador0,010,23
Guatemala−0,48−0,21
Honduras−0,38−0,35
Nicaragua−0,35−0,37
República Dominicana−0,12−0,05

Gráfico 2.10.Comparación de las calificaciones institucionales

Nota: ICRG = Guía Internacional de Riesgo País; KKM = Kaufman, Kraay y Mastruzzi (2003).

Cabe preguntarse, entonces, ¿cuánta mejora de la calidad institucional podría dar lugar a tasas más altas de crecimiento en la región? En el cuadro 2.7 se trata este tema en el supuesto hipotético de que se elevaran al nivel de Chile las puntuaciones institucionales de los países centroamericanos, y luego se calculara la variación resultante del valor ajustado para el crecimiento empleando las estimaciones de parámetros del marco de la regresión22. Los efectos serían significativos, lo que señalaría mejoras en el crecimiento comprendidas entre alrededor de 0,5 puntos porcentuales por año en Costa Rica a 3 puntos porcentuales o más en los países con las puntuaciones institucionales más bajas23. Por supuesto, toda transformación de las instituciones de esta magnitud requeriría mucho tiempo, pero los resultados indican que las reformas institucionales podrían desempeñar un importante papel para ubicar a los países centroamericanos en una senda de crecimiento más satisfactorio24.

Cuadro 2.7.Impacto de la mejora de las instituciones sobre el crecimiento(Puntos porcentuales, variación del valor según las predicciones)
PaísModelo 1Modelo 2Modelo 5Modelo 7Modelo 8
Costa Rica0,61,10,50,50,4
El Salvador2,32,32,10,90,8
Guatemala3,13,23,01,81,6
Honduras3,03,52,83,02,6
Nicaragua2,93,52,74,23,7
República Dominicana2,52,92,31,41,2
Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.
Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.

Conclusiones

Si bien es cierto que la recuperación de América Central en los años noventa resultó ser un contraste favorable con la “década perdida” de los ochenta, el desempeño no fue del todo satisfactorio, y la evolución más reciente plantea inquietudes en torno a las perspectivas a largo plazo. La región no ha podido retomar las altas tasas de productividad y crecimiento que se observaron en algunos períodos precedentes, como el decenio de 1960. El crecimiento tampoco fue suficiente para reducir en forma significativa la pobreza ni la brecha de ingresos con los países más desarrollados. En la mayoría de los países centroamericanos, el nivel de productividad es inferior al que se observaba a fines de los años setenta. Además, la desaceleración del aumento del producto y la baja productividad del período 2000–05 plantean dudas sobre las perspectivas de que la región inicie un período de crecimiento rápido y sostenido, aun con las oportunidades que surjan con la entrada en vigencia del CAFTA-RD.

Los estudios y las pruebas empíricas recogidas sobre América Central sugieren que la calidad de las instituciones, incluso las que están relacionadas con la actividad empresarial y con la gobernabilidad de manera más general, afecta significativamente el crecimiento. Este es un ámbito en el que existe margen para mejorar mucho en la mayoría de los países centroamericanos. Es más, las deficiencias institucionales pueden explicar por qué estos países no han capitalizado plenamente las oportunidades comerciales que les ofrece su proximidad a los mercados desarrollados y un grado relativamente alto de apertura al comercio exterior. Se ha demostrado que los efectos beneficiosos del comercio internacional tienden a materializarse solo en un entorno de instituciones sólidas que fomentan una asignación eficiente de recursos y un ambiente empresarial dinámico. Es fuerte el impacto estimado que una mejora de las instituciones tendría en el crecimiento, lo que sugiere que los cambios que se introduzcan en este sentido podrían ser muy importantes para encarrilar a América Central en una trayectoria de crecimiento más alto y sostenido.

Apéndice 2.1. Países incluidos en la muestra

Especificaciones de 91 países:

Alemania, Arabia Saudita, Argentina, Australia, Austria, Bangladesh, Barbados, Bélgica, Benin, Bolivia, Brasil, Burkina Faso, Camerún, Canadá, Chad, Chile, China, Chipre, Colombia, Corea, Costa Rica, Dinamarca, Ecuador, Egipto, El Salvador, España, Estados Unidos, Fiji, Filipinas, Finlandia, Francia, Gambia, Ghana, Grecia, Guatemala, Guyana, Honduras, RAE de Hong Kong, Hungría, India, Indonesia, Irlanda, Islandia, Israel, Italia, Jamaica, Japón, Jordania, Kenya, Madagascar, Malasia, Malawi, Malí, Marruecos, Mauritania, México, Mozambique, Nepal, Nicaragua, Níger, Nigeria, Noruega, Nueva Zelandia, Pakistán, Panamá, Papua Nueva Guinea, Países Bajos, Paraguay, Perú, Polonia, Portugal, Reino Unido, República Centroafricana, República del Congo, República Dominicana, Senegal, Sierra Leona, Singapur, Siria, Sri Lanka, Sudáfrica, Suecia, Suiza, Togo, Túnez, Turquía, Uganda, Uruguay, Venezuela, Zambia y Zimbabwe.

Gráfico 2A.1.Contabilidad del crecimiento por país

(Contribución en puntos porcentuales)

Fuente: Estimaciones del personal técnico del FMI utilizando cifras del Banco Mundial, World Development Indicators, y FMI, Perspectivas de la economía mundial.

Nota: PTF = Productividad total de los factores.

Cuadro 2A.1.Crecimiento efectivo y según las predicciones, regresiones de corte transversal; 1995–2003
PaísCrecimiento efectivoModelo 1Modelo 2Modelo 5Modelo 6Modelo 7Modelo 8
Costa Rica2,31,81,51,71,41,61,4
El Salvador1,21,31,70,91,02,01,6
Guatemala0,80,30,60,20,01,00,9
Honduras0,30,70,61,61,70,61,5
Nicaragua1,41,11,02,22,4−0,31,0
República Dominicana3,81,31,20,91,01,91,4
Promedio1,61,11,11,21,31,11,3
Apéndice 2.2. Ajuste de los modelos de regresión para los países centroamericanos

En el cuadro 2A.1 se comparan las tasas efectivas de crecimiento de América Central con los valores obtenidos de las predicciones de los modelos de regresión. En general, los modelos tienden a predecir un menor crecimiento en los países centroamericanos, con excepción de Honduras, donde los modelos predijeron siempre un mayor crecimiento, y El Salvador, donde todas las especificaciones predijeron relativamente bien que hubo crecimiento. Además, los valores que predijeron las especificaciones y que incluyen coeficientes de inversión (modelos 5, 6 y 8) sobrestiman de manera considerable las tasas de crecimiento de Honduras y Nicaragua, donde son alrededor de 1 punto porcentual más altas que la tasa efectiva de crecimiento promedio. Honduras y Nicaragua tienen niveles de inversión promedio (25% y 27% del PIB, respectivamente) que son superiores a la mediana de la muestra (21%).

Referencias

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Abarca los países que forman parte del Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos, Centroamérica y la República Dominicana (CAFTA-RD): Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua y la República Dominicana.

Estas inquietudes se exacerban ante las pruebas que presentan Berg et al. (2006) de que, en general, los países latinoamericanos han tenido dificultades para mantener el crecimiento durante largos períodos.

En 1979 fue derrocado el gobierno de Somoza y asumió el mando una nueva coalición gubernamental dominada por el Frente Sandi-nista de Liberación Nacional (FSLN).

Esto es característico de las conclusiones a las que llegan Easterly y Levine (2001) para una muestra más amplia de países. Véanse también en Faal (2005) pruebas empíricas para México, y en Cabrera Melgar, Fuentes y Morales (2005) para El Salvador.

En el gráfico 2A.1 del apéndice se presentan los resultados del ejercicio de contabilidad del crecimiento para cada país.

Las recientes revisiones de las cuentas nacionales de Costa Rica y Nicaragua introdujeron interrupciones en 1991 y 1994, respectivamente, y las mejoras de la cobertura se centraron principalmente en los sectores informal y de los servicios. Por lo tanto, los aumentos de la contribución de la productividad total de los factores al crecimiento para Costa Rica en 1992 y para Nicaragua en 1995 reflejan, por lo menos parcialmente, una interrupción en la cobertura de la serie correspondiente al PIB.

Véase también en Easterly, Loayza y Montiel (1997) y en Solimano y Soto (2005) una descripción de la evolución del crecimiento en América Latina.

Cerra y Saxena (2005) utilizan datos de panel para analizar la velocidad a la cual se recuperan las economías después de un shock, y llegan a la conclusión de que las pérdidas del producto que ocurren durante las recesiones son seguidas de fases de recuperación parcial pero no total, de manera que una parte de esas pérdidas es permanente.

A partir de la Iniciativa para la Cuenca del Caribe de 1983, los países centroamericanos se beneficiaron de las preferencias comerciales en los mercados estadounidenses, lo que les permitió acceso a una amplia gama de productos exentos de impuestos.

Djankov, McLiesh y Ramalho (2005) también analizan de qué manera la reglamentación afecta el crecimiento en diferentes países, y llegan a la conclusión de que al mejorar el índice de reglamentación de la actividad empresarial del peor al mejor cuartil puede lograrse un aumento de 2½ puntos porcentuales en el crecimiento anual promedio de un país. Loayza, Fajnzylber y Calderón (2005) también encuentran una fuerte relación entre la reglamentación y el crecimiento.

Véase en Banco Mundial (2005a) una descripción de las oportunidades que presenta el CAFTA-RD.

En el apéndice 2.1 figura la lista de países.

Las dimensiones son: eficacia del gobierno, control de los sobornos y la corrupción, inestabilidad política y violencia, carga normativa, voz y rendición de cuentas y Estado de derecho.

La calificación general de riesgo político refleja las calificaciones de riesgo de los siguientes componentes: estabilidad del gobierno, condiciones socioeconómicas, perfil de inversión, conflictos internos, conflictos externos, corrupción, intervención militar en la política, incidencia de la religión en la política, ley y orden, tensiones étnicas, responsabilidad democrática y calidad de la burocracia.

Acemoglu, Johnson y Robinson (2001) estudian el papel que tuvo la historia colonial en la creación de las instituciones. Observan que en zonas con tasas elevadas de mortalidad, los colonos europeos establecían “estados extractivos”. En otras regiones, donde las tasas de mortalidad eran más bajas, era más probable que establecieran instituciones al estilo europeo en las que prevalecía el Estado de derecho y se alentaba la inversión. Por consiguiente, en las primeras colonias de América Latina se crearon instituciones y reglamentaciones que propiciaban la explotación, favorecían a una elite reducida y restringían otras actividades económicas.

Si se trata de determinar en forma hipotética cuál es más importante empleando ambas definiciones en la misma regresión, se llega a una conclusión similar: ninguna es más significativa debido a la multicolinealidad, aunque la definición estrecha es más significativa utilizando mínimos cuadrados ordinarios y la amplia usando mínimos cuadrados en dos etapas.

Para construir el panel se extendió el período inicial de estimaciones de 1995–2003 a 1990–2004.

La selección de la especificación de efectos fijos en lugar de efectos aleatorios se justifica mediante una prueba de Hausman.

Solo se dispone de indicadores de gobernabilidad para las regresiones de corte transversal a partir de mediados del decenio de 1990 y, por lo tanto, no se pudieron emplear en esta especificación.

Medido como logaritmo de (1 + inflación).

El término de interacción es significativo y positivo en las regresiones de corte transversal utilizando los índices de la ICRG y de Kaufmann, Kraay y Mastruzzi, pero no es significativo en la regresión con datos de panel de efectos fijos.

En el cuadro 2A.1 se muestra el ajuste de los modelos de regresión para los países centroamericanos.

Dada la solidez del coeficiente de calidad institucional, en el cuadro 2.7 se muestra el impacto estimado de una mayor calidad de las instituciones solo para un subconjunto representativo de todas las especificaciones estimadas. Estas abarcan el uso de tres medidas institucionales diferentes (las definiciones estrecha y amplia del índice de Kaufmann, Kraay y Mastruzzi y el índice de riesgo político de la Guía Internacional de Riesgo País), y la inclusión de niveles de inversión como variable de control.

En un estudio del crecimiento y las instituciones que forma parte de la publicación Perspectivas de la economía mundial (FMI, 2003) se presenta un claro panorama de la índole del cambio institucional, las características que deberían reunir las economías de mercado y el papel que desempeñan las medidas de política para propiciar el desarrollo institucional.

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