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Perspectivas económicas de África: La expansión económica de África afronta riesgos a la baja

Author(s):
International Monetary Fund. External Relations Dept.
Published Date:
May 2008
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Según las previsiones, este año el crecimiento en África subsahariana volverá a situarse en promedio cerca del 6½%, impulsado por los países exportadores de petróleo (véase el cuadro). Se prevé que la expansión económica en la región se mantendrá, pero los riesgos se inclinan a la baja. El entorno externo es ahora menos favorable ya que el crecimiento se está desacelerando en las economías avanzadas, los precios del petróleo han aumentado y persiste la inestabilidad en los mercados financieros mundiales, lo que podría afectar al crecimiento de esta región.

En la edición de abril del informe del FMI sobre las perspectivas económicas para África subsahariana se señala que, habida cuenta de estos riesgos, existe una posibilidad entre cinco de que en 2008 el crecimiento en esta región se reduzca a menos del 5%.

Perspectivas de crecimiento

Según las previsiones, este año el crecimiento de los países exportadores de petróleo de África subshariana se acelerará hasta alrededor del 10%, respaldado por la entrada en funcionamiento de nuevas instalaciones petroleras en Nigeria y Angola y una nueva planta de gas natural licuado en Guinea Ecuatorial. Se estima que el aumento de la renta y de la riqueza serán los motores clave de la demanda interna en estos países.

En los países no exportadores de petróleo el panorama es desigual, y el crecimiento será en promedio algo inferior al del año pasado. En los países de mediano ingreso, se prevé que este año el crecimiento se situará en alrededor del 4% y en los de bajo ingreso en alrededor del 6%. En los países frágiles, el crecimiento repuntará del 3¼% registrado en 2007 hasta el 5% en 2008, respaldado por la continua recuperación de la inversión.

Las proyecciones apuntan a que la inflación aumentará ligeramente hasta alrededor del 8½% si se mantienen las políticas macroeconómicas previstas. Las presiones inflacionarias se derivan principalmente de los precios del petróleo, para los cuales este año se estima un alza de alrededor del 35%, y de la suba de los precios de los alimentos.

Panorama desigual del crecimiento

Se prevé que la expansión se mantendrá en África subsahariana, pero podría detenerse si surgen riesgos.

(Crecimiento del PIB, porcentaje)

20052006Est.

2007
Proy.

2008
Países exportadores de petróleo7,77,38,89,9
Países de mediano ingreso4,95,25,14,0
Países de bajo ingreso7,06,66,96,1
Países frágiles3,72,63,35,0
África subsahariana6,26,16,66,5
Fuentes: Base de datos del Departamento de África del FMI, 31 de marzo de 2008, y base de datos de Perspectivas de la economía mundial, 31 de marzo de 2008.
Fuentes: Base de datos del Departamento de África del FMI, 31 de marzo de 2008, y base de datos de Perspectivas de la economía mundial, 31 de marzo de 2008.

Se vislumbran riesgos

Una desaceleración mundial pronunciada debilitará los precios de los productos básicos no petroleros y representará un shock considerable para África subsahariana. El encarecimiento del petróleo reducirá la demanda interna, aumentará la inflación global y debilitará la cuenta corriente y los saldos de activos externos netos de los países importadores netos de petróleo. Por último, las condiciones financieras menos favorables reducirán el financiamiento externo y afectarán al crecimiento.

La región también afronta riesgos internos considerables. Los conflictos siguen azotando a la región de Darfur en Sudán y al Cuerno de África. Además, la situación continúa siendo frágil en la República Democrática del Congo, y la violencia desatada en Kenya tras las elecciones ha socavado la confianza de los inversionistas y el turismo y podría retrasar la llegada de la ayuda de donantes y paralizar las reformas estructurales.

El FMI señala que África subsahariana es menos vulnerable a un deterioro del entorno mundial que en los años noventa. La disminución de los déficits fiscales y en cuenta corriente, la reducción de la inflación y la deuda, el aumento de las reservas externas y el fortalecimiento de los marcos de política económica han contribuido a que la región se encuentre ahora en una situación más firme.

La forma en que los países deberían afrontar los riesgos a la baja que pudieran surgir dependerá, entre otras cosas, de su situación inicial, de la inflación y las expectativas de inflación, de su situación fiscal y de su vulnerabilidad, incluidos los niveles de deuda externa y reservas. Aunque las medidas de política pueden moderar los efectos de los shocks externos, no todos los países tendrán el margen de maniobra necesario para relajar la política monetaria y fiscal si la desaceleración es pronunciada.

Varios países, especialmente los exportadores de petróleo, deben mantener la estabilidad macroeconómica y al mismo tiempo manejar los crecientes flujos de divisas. Deberán asegurarse de que sus economías puedan absorber realmente un aumento del gasto y tomar decisiones sobre el gasto y el ahorro en un marco a mediano plazo que tenga en cuenta la sostenibilidad a largo plazo.

Desafíos a mediano plazo

La tarea más acuciante para la región será acelerar el crecimiento y alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio. No obstante, aunque un mayor número de países de esta región goza de un crecimiento vigoroso, solo unos pocos parecen estar en una situación que les permitiría reducir la pobreza a la mitad para 2015.

Esta edición se centra en las medidas que África subsahariana debería adoptar para fomentar la inversión. El desempeño económico futuro de la región dependerá de las reformas que se apliquen para mejorar el clima de inversión, reducir el costo de hacer negocios y fortalecer la gestión de gobierno. Varios países han logrado avances alentadores en estos ámbitos, particularmente Kenya y Ghana, que abrieron el camino para la aplicación de reformas de amplia base.

Aunque las reformas recientes han contribuido a mejorar la gestión de gobierno en algunos países, queda mucho por hacer. Entre las prioridades se incluye: fortalecer los sistemas tributarios, establecer procedimientos presupuestarios transparentes e integrales, fomentar la rendición de cuentas y la transparencia, y mejorar el control presupuestario.

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