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África crece rápido, pero existen riesgos

Author(s):
International Monetary Fund. External Relations Dept.
Published Date:
March 2008
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Las condiciones para que continúe la expansión económica en África subsahariana parecen favorables, pero la desaceleración económica mundial podría empañar las perspectivas en algunos países.

El desafío es formular una política que tenga en cuenta los riesgos de inflación, la situación externa y el estado de las finanzas públicas, preservando la estabilidad macroeconómica que tanto costó conseguir.

La región creció a buen ritmo en 2007, y la tasa actual es la más alta de varias décadas (gráfico 1, pág. 36). El PIB real creció casi 6½%, gracias a los aumentos en la producción de petróleo, la inversión interna y la productividad. La pujante demanda mundial de productos básicos, las crecientes entradas de capital y el alivio de la deuda han contribuido al mayor crecimiento de África.

Mejores políticas macroeconómicas y años de reformas estructurales han empezado a dar fruto. Además, han disminuido los conflictos armados y la inestabilidad política. Como resultado, la inversión y el crecimiento han aumentado y la volatilidad se sitúa en los niveles más bajos de los últimos 30 años. El ingreso per cápita real ha subido, aunque los países frágiles siguen a la zaga. Pese a que en 2007 la inflación de precios de los alimentos ha sido de dos dígitos en varios países en 2007, la inflación media se ha mantenido entre el 6% y el 9%. Algunos países, entre ellos algunos pioneros en las reformas que ya no necesitan asistencia financiera del FMI, se han comprometido a aplicar políticas sólidas en el marco del Instrumento de Apoyo a la Política Económica, del FMI.

Perspectivas de África subsahariana: Panorama de África

También están aumentando los flujos financieros provenientes de mercados emergentes, sobre todo de China, que ha incrementado la asistencia a la región principalmente en forma de apoyo a proyectos y créditos a la exportación.

Desempeño más favorable

El crecimiento de África subsahariana es el más vigoroso de los últimos decenios.

(Porcentaje)

Citation: 37, 3; 10.5089/9781451943474.023.A002

Fuentes: FMI, Perspectivas de la economía mundial y base de datos del Departamento de África.

Turbulencia del mercado financiero

Hasta el momento la turbulencia en los mercados financieros mundiales no ha afectado mucho a África subsahariana, pero en países con mercados más internacionalizados, como Sudáfrica, se registraron aumentos del spread soberano y volatilidad en sus mercados bursátiles y cambiarios.

Otro factor en juego en este último país parece ser la conclusión de que los estrangulamientos de la oferta energética podrían frenar el crecimiento futuro, pero en general no ha habido una restricción del crédito.

Perspectivas para 2008

Se prevé que el crecimiento económico mundial caiga al 4,1% en 2008, frente al 4,9% de 2007. La desaceleración de las economías avanzadas se compensará en parte con el crecimiento de los mercados emergentes y los países en desarrollo. Para África subsahariana se prevé un crecimiento del PIB del 6½%: en los países exportadores de petróleo aumentará a casi el 10% y en los importadores se reducirá a 5%. La inflación se mantendrá por debajo del 8%, si se mantienen las políticas macroeconómicas. Si Zimbabwe no modifica sus políticas, seguirá registrando hiperinflación.

Pese a los sólidos fundamentos económicos, existen riesgos para la región. Las presiones inflacionarias provendrán principalmente de los precios del petróleo, que según las previsiones aumentarán más del 20% en 2008 frente al nivel medio de 2007. Si los precios suben a US$100 el barril en 2008 (y no al valor de US$75 previsto en Perspectivas de la economía mundial de octubre pasado), el ritmo de crecimiento de la región bajaría en 0,2%–1%, según la estructura de la producción y la intensidad energética de cada país.

La evolución de los precios de otros productos básicos tendrá un efecto crucial en el crecimiento. Si a los altos precios del petróleo se suma una mayor desaceleración en los principales importadores de productos básicos, las exportaciones de África subsahariana se verían perjudicadas. Se estima que por cada disminución del 1% en el crecimiento del PIB mundial, el PIB de la región bajará cerca de medio punto porcentual. Si la turbulencia de los mercados financieros mundiales afecta a los flujos de cartera, el crecimiento de unos cuantos países también se vería perjudicado.

Asimismo, existen riesgos internos. Continúan los conflictos en la región sudanesa de Darfur y en el Cuerno de África, y la situación es frágil en la República Democrática del Congo. La violencia poselectoral podría reducir el crecimiento en Kenya, y los países vecinos también podrían verse afectados, por ejemplo, al interrumpirse las rutas de tránsito. El malestar social en Chad también repercute en los países vecinos.

La vulnerabilidad es desigual

Muchos países son menos susceptibles a las variaciones de la situación económica mundial que en los años noventa. Los menores niveles del déficit fiscal y en cuenta corriente, y de inflación y endeudamiento, las mayores reservas internacionales y los mejores marcos de políticas han contribuido a la resistencia de la región ante los shocks externos. Pero la vulnerabilidad es muy desigual y la región podría verse afectada por una fuerte desaceleración mundial y un deterioro de los términos del intercambio.

En los países con regímenes cambiarios flexibles, una política monetaria más expansiva podría ayudar a prevenir una reducción del producto ante un shock negativo de la demanda. Si la desaceleración es temporal, los países con reservas adecuadas podrían hacer uso de ellas para amortiguar los shocks. En algunos quizá se requiera una mayor depreciación del tipo de cambio para reequilibrar el crecimiento, pero un shock permanente exigiría un ajuste del tipo de cambio real.

Los países con una situación fiscal sostenible podrían aplicar una política fiscal anticíclica y dejar que operen los estabilizadores automáticos, pero los demás quizá tengan que contrarrestar parte del efecto de dichos estabilizadores. El grado de acomodación fiscal deberá tener en cuenta el nivel de la deuda pública; y las medidas discrecionales, en su caso, deberán ser temporales.

En varios países, sobre todo los exportadores de petróleo, el desafío será mantener la estabilidad macroeconómica ante las fuertes entradas de divisas. Las decisiones de gasto y ahorro deberán enmarcarse en el mediano plazo teniendo en cuenta la sostenibilidad fiscal a largo plazo. Un sistema más sólido de gestión financiera pública y la reforma institucional en materia de presupuestación y ejecución de proyectos ayudarían a asegurar que los gastos se orienten a promover el crecimiento y a reducir la pobreza.

Calvin McDonald y Paulo Drummond

FMI, Departamento de África

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