Chapter

5. Migración y remesas en América Latina y el Caribe: ¿Estabilizadores macroeconómicos y motores del crecimiento?

Author(s):
Hamid Faruqee
Published Date:
May 2017
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Los flujos migratorios y de remesas en América Latina y el Caribe (ALC) —normalmente hacia Estados Unidos y procedentes de esta economía, respectivamente— tienen importantes efectos económicos y sociales en los países de origen de los migrantes. En este capítulo se examinan las recientes tendencias de la migración exterior en ALC y las remesas hacia esta región, así como sus costos y beneficios. La migración exterior, considerada de manera aislada, puede reducir el crecimiento en los países de origen a través de la disminución de la oferta de mano de obra y la productividad, pero las remesas enviadas por los trabajadores migratorios a sus países de origen son un factor atenuante, ya que constituyen una fuente importante y relativamente estable de financiamiento externo, sobre todo en América Central y el Caribe, y ayudan a mitigar el impacto de los shocks económicos. No obstante, la dependencia de la región de las remesas procedentes principalmente de Estados Unidos puede plantear riesgos para la estabilidad macroeconómica, por razones cíclicas y, lo que es más importante, por posibles cambios en las políticas relacionadas con la inmigración. Pueden aplicarse políticas específicas en los países de origen orientadas a reducir la migración exterior y sus consiguientes consecuencias negativas. En particular, la aplicación de reformas estructurales, orientadas a aprovechar la reserva de trabajadores altamente calificados y capacitados a fin de fomentar la diversificación económica en el país, probablemente ayudará a reducir la “fuga de cerebros”. Asimismo, dado el papel clave que desempeñan las remesas en el financiamiento y la estabilización, convendría apoyar las políticas que reduzcan los costos de transacción y fomenten el uso de los canales formales de intermediación.

La migración y las remesas pueden tener profundos efectos en el bienestar humano y en el desarrollo económico. La migración económica refleja el deseo de las personas de mejorar su propio bienestar y el de sus familias. Cuando los inmigrantes encuentran empleos mejor remunerados en el exterior, probablemente la productividad aumenta a nivel mundial. Análogamente, las remesas que los trabajadores migratorios envían a sus países de origen también pueden mejorar el nivel de vida, la salud y la educación de los hogares receptores, frecuentemente pobres. Sin embargo, para otras personas en el país de origen el impacto de la migración exterior puede ser menos benigno, ya que la salida de trabajadores en edad activa productiva, los cuales pueden tener un nivel educativo relativamente alto, puede debilitar la base económica del país.

La migración exterior ha sido un fenómeno importante para los países de ALC, sobre todo los de América Central y el Caribe. En ambas subregiones, los emigrantes representan alrededor del 10 por ciento o más de la población —frente a aproximadamente el 2 por ciento, en promedio, en el grupo de países de mercados emergentes y en desarrollo— y envían a sus países de origen sustanciales fondos, que ascienden, en promedio, a alrededor del 8 por ciento del PIB, para ayudar a sus familiares.

Dada su importancia para la región, en este capítulo se examinan las recientes tendencias de los flujos migratorios y de remesas, así como los costos y beneficios de estos flujos. ¿Perjudica la pérdida de población relacionada con la emigración al crecimiento económico? ¿Compensan las remesas esta pérdida y son estas un motor del crecimiento? ¿Constituyen las remesas estabilizadores macroeconómicos y contribuyen a reducir la pobreza y la desigualdad? Nuestro análisis ofrece respuestas positivas con reservas a cada una de estas preguntas. El análisis se centra en las consecuencias para los países de ALC de los que provienen los migrantes y no abarca los efectos en los países de acogida.

Los resultados presentados en este capítulo subrayan las profundas y multifacéticas implicaciones de los flujos migratorios y de remesas para la región de ALC. Si bien la emigración puede reducir el crecimiento económico per cápita real (debido a la caída de los recursos laborales y la productividad), las remesas pueden respaldar la inversión y la educación y favorecer los vínculos comerciales. Nuestro análisis indica que el impacto negativo de la emigración sobre el crecimiento per cápita real parece ser mayor que el aumento del crecimiento derivado de las remesas, en particular para la región del Caribe. Sin embargo, como dato positivo, tanto en América Central como en la región del Caribe, las remesas son importantes estabilizadores macroeconómicos. Son una de las fuentes de financiamiento externo más importantes, facilitan la suavización del consumo privado y refuerzan la solidez del sector financiero y el desempeño fiscal. Como es más probable que los hogares de bajos ingresos reciban remesas, estos flujos también constituyen un canal para reducir la pobreza y la desigualdad. México se destaca como un caso especial, ya que es la principal fuente de inmigrantes hacia Estados Unidos y un punto importante en el que se concentra la migración procedente de América Central. En cambio, en la mayoría de los países de América del Sur, la emigración y las remesas son menos primordiales y no parecen actuar como estabilizadores macroeconómicos. Incluso en aquellos países de América del Sur que han registrado sustanciales flujos de migración exterior, las remesas tienden a ser relativamente modestas, y nuestro análisis no muestra efectos macroeconómicos significativos. La evolución del mercado laboral y los cambios en las políticas de inmigración y remesas en los países de acogida pueden tener un impacto significativo. Dado que la mayoría de los emigrantes de América Central, México y el Caribe viven en Estados Unidos, un cambio importante en el ciclo económico y en las políticas de este país podría tener repercusiones regionales particularmente amplias.

El capítulo comienza con un análisis de los patrones de migración y remesas en ALC. El análisis se basa en la naturaleza centralizada en Estados Unidos de los patrones de emigración de la región, y la disponibilidad de datos microeconómicos sobre este país, para examinar las características de los emigrantes y los remitentes de remesas. Posteriormente, se examina el impacto de la emigración y las remesas en el crecimiento per cápita y la estabilidad macroeconómica. Por último, el análisis considera los riesgos de la dependencia de las remesas y concluye con algunas consideraciones de política económica.

Panorama general de la migración y las remesas

El número de emigrantes procedentes de ALC (como porcentaje de la población del país de origen) es uno de los más elevados a escala mundial (gráficos 5.1 y 5.2)1. Desde los años sesenta, la emigración hacia los países que ofrecen mejores oportunidades económicas ha sido un fenómeno importante en ALC. Las causas de la emigración también han sido los violentos conflictos ocurridos en varios países, en particular en América Central, a lo largo de los años noventa, y el posterior deterioro de la situación de seguridad. La emigración ha sido particularmente significativa en la región del Caribe, donde una quinta parte de la población vive en el extranjero, y en los países de América Central, Panamá y la República Dominicana (CAPRD) y México, donde los emigrantes representan aproximadamente el 10 por ciento de la población. En cambio, la emigración procedente de los países de América del Sur ha sido limitada, con un promedio de aproximadamente el 2½ por ciento de la población. Sin embargo, algunos países sudamericanos como Paraguay y Uruguay tienen una población importante de emigrantes que viven en el extranjero y que representan más del 10 por ciento de la población. Entre otros países de América del Sur, Bolivia, Colombia y Ecuador también tienen una población importante de emigrantes.

Gráfico 5.1.Emigrantes, América Latina y el Caribe y economías de mercados emergentes, 2015

(Porcentaje de la población total)

Fuentes: División de Población de las Naciones Unidas, base de datos International Migration Stock (población de migrantes internacionales); y cálculos del personal técnico del FMI.

Nota: En las leyendas de datos se utilizan los códigos de países de la Organización Internacional de Normalización (ISO), véase la página 143. ALC = América Latina y el Caribe; EME = economías de mercados emergentes.

Gráfico 5.2.Emigrantes, por regiones mundiales

(Porcentaje de la población)

Fuentes: División de Población de las Naciones Unidas, base de datos International Migration Stock (población de migrantes internacionales); y cálculos del personal técnico del FMI.

Nota: ALC = América Latina y el Caribe; CEI = Comunidad de Estados Independientes.

La emigración procedente de ALC ha consistido en migración Sur-Norte y, especialmente en América del Sur, migración intrarregional. Alrededor de dos terceras partes de todos los migrantes de ALC residen en Estados Unidos, aunque Canadá tiene la mayor proporción de inmigrantes de ALC en el total de su población. Casi todos los emigrantes procedentes de México y cuatro de cada cinco emigrantes procedentes de la región de CAPRD viven en Estados Unidos, mientras que el perfil de los migrantes del Caribe (de los cuales poco más de la mitad reside en Estados Unidos) es más diverso, dada la importancia de la emigración procedente de esta región hacia Canadá y Europa. En América del Sur, los principales países de destino de los migrantes (en particular, de Bolivia, Chile, Paraguay y Uruguay) han sido Argentina y, especialmente durante los años setenta, Venezuela (en particular, desde Colombia). Desde la crisis económica de los ochenta, también es más importante la migración procedente de América del Sur hacia otras regiones —en particular, hacia Estados Unidos— y —debido a los vínculos históricos y lingüísticos— hacia España2. Además, en los últimos años, Chile y Colombia se han convertido en destinos destacados.

¿Quiénes son estos emigrantes? Los datos microeconómicos de la Encuesta sobre la Comunidad Estadounidense (American Community Survey, ACS) muestran un perfil de los inmigrantes de ALC en Estados Unidos (anexo 5.1)3. Si bien los inmigrantes, por lo general, entran en Estados Unidos cuando tienen un poco más de veinte años de edad, los inmigrantes de México y la región de CAPRD, suelen ser más jóvenes y tener un nivel educativo más bajo que los procedentes de América del Sur y el Caribe (gráfico 5.3). De estos últimos grupos, el 40 por ciento o más han cursado estudios superiores (o de posgrado). La fuga de cerebros es un problema particularmente importante en la región del Caribe (recuadro 5.1). También es mucho más probable que los emigrantes procedentes de México y la región de CAPRD estén indocumentados, y menos probable que adquieran la ciudadanía estadounidense que los procedentes del Caribe y América del Sur4. Existen datos empíricos sobre la reunificación familiar de emigrantes procedentes de la región de CAPRD y México en Estados Unidos5.

Gráfico 5.3.Nivel educativo de los migrantes al entrar en Estados Unidos

(Porcentaje de migrantes con nivel educativo)

Fuentes: Encuesta sobre la Comunidad Estadounidense (2008) y estimaciones del personal técnico del FMI.

Al tener, en promedio, niveles más bajos de educación, los emigrantes procedentes de México y de CAPRD suelen ocupar los trabajos menos cualificados, concentrados en los sectores de la construcción y mantenimiento, el transporte, la producción y la preparación de alimentos, mientras que los emigrantes procedentes de América del Sur y el Caribe suelen ocupar empleos de oficina y administración, ventas, gestión y relacionados con la salud. Los inmigrantes más cualificados de América del Sur y el Caribe también ganan más: sus salarios por hora son casi un 60 por ciento más altos, en promedio, que los de los inmigrantes de México y de CAPRD (gráfico 5.4).

Gráfico 5.4.Salario promedio de los migrantes en Estados Unidos

(Dólares de EE.UU. de 2014; migrantes que entraron después de los 22 años)

Fuentes: Encuesta sobre la Comunidad Estadounidense (2008) y estimaciones del personal técnico del FMI.

Los emigrantes de ALC mantienen fuertes vínculos con sus países de origen, y envían a sus familias montos significativos de remesas, que representaron el 1,4 por ciento del producto regional en 2015 (gráfico 5.5). Como porcentaje del PIB, los flujos de remesas hacia los países de CAPRD y el Caribe eclipsan, en coherencia con el mayor número de migrantes de esos países, los recibidos por los países vecinos de América del Sur y también superan con creces los flujos recibidos por México (uno de los principales países receptores del mundo en términos nominales) y por las economías de mercados emergentes en promedio6. En cuatro países: El Salvador, Haití, Honduras y Jamaica, las remesas superan el 15 por ciento del PIB (gráfico 5.6).

Gráfico 5.5.Remesas, por regiones mundiales

(Porcentaje del PIB regional)

Fuentes: FMI, base de datos del informe WEO; Banco Mundial, base de datos de Word Development Indicators; y cálculos del personal técnico del FMI.

Nota: ALC = América Latina y el Caribe; CEI = Comunidad de Estados Independiente.

Gráfico 5.6.Remesas, América Latina y el Caribe y economías de mercados emergentes, 2015

(Porcentaje del PIB)

Fuentes: FMI, base de datos del informe WEO; Banco Mundial, base de datos de Word Development Indicators; y cálculos del personal técnico del FMI.

Nota: ALC = América Latina y el Caribe; CEI = Comunidad de Estados Independiente. Para consultar los códigos de países de la Organización Internacional de Normalización (ISO) utilizados en las leyendas de datos, véase la página 143. ALC = América Latina y el Caribe; EME = economías de mercados emergentes.

El comportamiento remesador de los inmigrantes de ALC en Estados Unidos varía en función de las características demográficas. Alrededor de una tercera parte de los inmigrantes de ALC envía remesas a sus países de origen. Esta proporción es algo mayor en el caso de CAPRD y se reduce con la edad. La probabilidad de que un inmigrante envíe remesas no parece estar relacionada con sus ingresos. No resulta sorprendente entonces que la probabilidad sea mayor en el caso de los inmigrantes casados pero cuyo cónyuge está ausente. En promedio, los inmigrantes de ALC envían a sus familias remesas por un monto de alrededor de USD 2.500 anuales. Cuando envían remesas, los inmigrantes en Estados Unidos con menores niveles educativos y de ingresos suelen enviar una mayor proporción de su ingreso, mientras que los inmigrantes del Caribe envían cantidades mucho menores que los de América Central (gráfico 5.7).

Gráfico 5.7.Montos remitidos por los migrantes en Estados Unidos como porcentaje del ingreso

(Cuando se envían; ingreso en dólares de EE.UU. de 2000)

Fuentes: Encuesta sobre la Comunidad Estadounidense (2008) y estimaciones del personal técnico del FMI.

Nota: CAPRD = América Central, Panamá y la República Dominicana.

Las remesas hacia la región alcanzaron su nivel máximo de alrededor del 2 por ciento del producto regional antes de la crisis financiera mundial. Dado que los migrantes de ALC residen principalmente en Estados Unidos —el epicentro de la crisis—, las remesas cayeron drásticamente durante y tras la crisis, mucho más que en otras regiones del mundo. Los emigrantes procedentes de México y CAPRD se vieron particularmente golpeados por la crisis financiera mundial, ya que esta afectó profundamente a los sectores donde tradicionalmente se han empleado, lo que redujo drásticamente las remesas hacia estos países. Posteriormente, las remesas hacia la región comenzaron a recuperarse, pero se mantienen por debajo de los niveles máximos alcanzados antes de la crisis.

El costo de enviar remesas es sustancial, lo que reduce el monto de dinero recibido por las familias de los emigrantes (recuadro 5.2). La mayor parte de las remesas se depositan y reciben en efectivo ya sea a través de servicios de transferencias monetarias (STM) o bancos. Los STM, de los cuales Western Union y MoneyGram son los más importantes, proporcionan el canal primordial a través del cual los migrantes envían remesas, con una cuota de mercado de más del 80 por ciento de los canales de remesas en ALC7.

Estimación de los efectos de la migración y las remesas en el crecimiento

¿Cuáles son los efectos de la emigración y las entradas de remesas vinculadas con este fenómeno en la población que permanece en el país de origen? En general, nuestros resultados empíricos, que se detallan a continuación, parecen indicar que la migración exterior tiene un efecto negativo en el crecimiento per cápita de los países de ALC, mientras que las remesas parecen tener el efecto contrario. El efecto neto de la migración y las remesas en el crecimiento tiende a ser negativo para la región del Caribe, pero es menos claro para otros grupos de países. Por un lado, la emigración probablemente tenga un efecto negativo en el país de origen ya que la salida de población en edad productiva reduce la fuerza de trabajo. Esta pérdida puede ser mucho mayor en caso de fuga de cerebros, ya que la pérdida de trabajadores altamente calificados puede implicar externalidades negativas para la economía en general, por ejemplo, dejando menos margen para la innovación. Por lo tanto, es probable que los efectos negativos de la emigración sean más pronunciados en el Caribe y América del Sur, de donde suele proceder una proporción relativamente importante de los emigrantes altamente calificados. Las entradas de remesas también pueden agravar la caída de la oferta de mano de obra, ya que los receptores sustituyen la renta del trabajo por los ingresos recibidos. Por el otro lado, las remesas pueden tener un efecto positivo en el crecimiento al proporcionar recursos financieros para la inversión y educación, y crear redes migratorias que pueden fomentar el comercio y la inversión8. Es probable que estos efectos positivos sean mayores en México y la región de CAPRD, los cuales reciben el mayor volumen de remesas como porcentaje del PIB.

Es difícil estimar de manera empírica el efecto de la emigración y las remesas en el crecimiento per cápita. Los estudios existentes se han centrado principalmente en las remesas, y no son concluyentes9. En cambio, este capítulo tiene por objetivo estimar el efecto neto de la emigración y las remesas en el crecimiento. En cualquier caso, la doble causalidad plantea un grave problema. La emigración y las remesas pueden responder a las condiciones económicas y también afectar a dichas condiciones (a través de los canales descritos anteriormente). Las regresiones simples con datos de panel por mínimos cuadrados ordinarios (MCO) no reflejarían esta doble causalidad. Para atenuar estas inquietudes, también se estiman los efectos de la migración y las remesas en el crecimiento del PIB per cápita real utilizando el método de variables instrumentales10,11.

Como esperábamos, los resultados de nuestra estimación apuntan a que la migración exterior, considerada de forma aislada, tiene efectos negativos en el crecimiento, y parece que estos efectos son más pronunciados en las subregiones que experimentan una fuga de cerebros (cuadro del anexo 5.2.1). Las remesas parecen tener efectos positivos en el crecimiento (aunque no siempre son estadísticamente significativos), y estos efectos son mayores en las subregiones receptoras de grandes flujos de remesas. Sin embargo, es difícil cuantificar con precisión estos efectos separados porque la migración y las remesas están estrechamente correlacionadas (en particular, no puede haber remesas sin inmigración). Además, las estimaciones en el caso de América del Sur ocultan un alto grado de heterogeneidad dentro de esta subregión: si bien la emigración y las remesas revisten una importancia limitada para algunos países, el número de emigrantes de Paraguay y Uruguay es considerable, y los flujos de remesas son significativos en el caso de Bolivia y Ecuador. No obstante, si se restringe la muestra a estos cuatro países, los resultados de la estimación no varían sustancialmente (no se ilustra).

La emigración y las remesas conjuntamente parecen haber tenido un efecto poco significativo y ambiguo en el crecimiento del PIB per cápita real de la región de ALC en conjunto, pero el efecto ha variado de una subregión a otra, debido probablemente a las diferentes características de los migrantes. El gráfico 5.8 muestra el efecto acumulado estimado conjunto en el crecimiento de los aumentos efectivos del número de emigrantes y de las remesas durante el período 2003–13, utilizando los coeficientes estimados y los aumentos efectivos del número de emigrantes y de las remesas en cada subregión durante este período. Dadas las complicaciones debidas a la doble causalidad, el gráfico muestra los rangos en lugar de las estimaciones puntuales12. Este efecto conjunto o neto probablemente haya sido negativo en el Caribe y América del Sur, observándose en el primer caso grandes flujos de salidas de emigrantes y en ambas regiones una fuga de cerebros y entradas de remesas relativamente menos importantes. Por otro lado, el impacto neto parece ser poco significativo y posiblemente positivo para la región de CAPRD, la cual recibe un volumen mucho mayor de remesas13.

Gráfico 5.8.Efecto neto de la migración y las remesas en el crecimiento, 2003–13

(Puntos porcentuales del PIB)

Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.

Notas: El efecto neto se basa en las estimaciones de coeficientes a partir de las regresiones de efectos fijos y variables instrumentales, las variaciones en el número de migrantes y las remesas como porcentaje del PIB en 2003–13. ALC = América Latina y el Caribe; CAPRD = América Central, Panamá y la República Dominicana.

Para examinar el efecto neto de la emigración y las remesas a más largo plazo, se estima la misma especificación utilizando promedios de 5 años para tener en cuenta los rezagos y efectos dinámicos (cuadro del anexo 5.2.2). Estos resultados apuntan a que, si bien el orden de las subregiones sigue siendo similar, el efecto neto es más negativo a más largo plazo. Por lo tanto, es improbable que las remesas (y la migración) constituyan los motores de un crecimiento duradero.

El papel estabilizador de las remesas

Aunque la emigración y las remesas puedan tener, en conjunto, implicaciones netas poco claras o negativas en el crecimiento, las remesas suelen considerarse como una fuente de estabilización económica, y este aspecto puede generar importantes beneficios para los países de origen de los migrantes. El análisis de esta sección parece indicar que las remesas han contribuido en efecto a la estabilización macroeconómica dentro de la región de ALC. Se observan efectos positivos estadísticamente significativos en especial en la región de CAPRD y el Caribe (cuadro 5.1). En estas subregiones, las remesas normalmente contribuyen a una mayor suavización del consumo, ayudan a generar ingresos fiscales y favorecen la estabilidad financiera. Análogamente, parece haber escasa evidencia que indique la existencia de efectos negativos de la enfermedad holandesa ya que su impacto en el tipo de cambio real y la inflación suele ser poco significativo. Además, la evidencia observada en México confirma que las remesas también pueden ayudar a reducir la pobreza y la desigualdad, sobre todo para atenuar el impacto de shocks negativos (recuadro 5.3).

Cuadro 5.1.Efecto macroestabilizador de las remesas
Efecto en:A prioriResultados
Ingresos fiscales+Sí, significativo para CAPRD y el Caribe.
Préstamos en moraSí, significativo para CAPRD.
Tipo de cambio real+ (apreciación)Resultados en general poco significativos y no son sólidos.
Inflación+Sí, significativos para CAPRD y el Caribe.
Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.Nota: Véase la información sobre los grupos de países en la página 143. CAPRD = América Central, Panamá y la República Dominicana.

Este papel estabilizador es especialmente importante cuando las remesas son contracíclicas, y aumentan en respuesta a shocks económicos negativos. Las remesas son una fuente importante y relativamente fiable de financiamiento externo para muchas economías emergentes y en desarrollo14. Son mayores que cualquier otro flujo externo hacia CAPRD y el Caribe. Mientras que para América del Sur los flujos de capital privado (que no constituyen inversión extranjera directa) han sido, por lo general, mayores que las remesas, los flujos de remesas han sido una fuente de financiamiento externo más estable para todas las subregiones de ALC.

Suavización del consumo

Los flujos de remesas pueden ayudar a suavizar el consumo en el país de origen ya que los emigrantes envían a sus países fondos adicionales para amortiguar shocks económicos. Esta propiedad estabilizadora de las remesas puede observarse en el gráfico 5.9, el cual muestra que las remesas (como porcentaje del PIB) aumentan cuando un desastre natural afecta al país receptor de remesas15. Este efecto parece ser mayor en ALC que en las economías de mercados emergentes y en desarrollo en general, y parece ser especialmente importante en el Caribe —un grupo de países que es particularmente susceptible a grandes desastres naturales— y, en menor medida, en la región de CAPRD (que no figura en el gráfico)16.

Gráfico 5.9.Remesas y desastres naturales

(Remesas; porcentaje del PIB)

Fuentes: Base de datos Emergency Events y cálculos del personal técnico del FMI.

Nota: ALC = América Latina y el Caribe; EMED = economías de mercados emergentes y en desarrollo.

En términos más generales, observamos que las remesas reducen la volatilidad de los ingresos en el país de origen. Como puede observarse en el gráfico del anexo 5.2.1, en la mayoría de los países de la región de ALC, el ingreso global, incluidas las remesas, es menos volátil que el ingreso interno (medido utilizando precios internacionales). Más allá de la contraciclicidad de las remesas mencionada anteriormente, este efecto estabilizador también refleja nuestra conclusión de que las remesas hacia ALC suelen definirse en dólares de EE.UU. Por lo tanto, si bien, por ejemplo, una depreciación pronunciada podría reducir el valor de los ingresos internos en precios internacionales, los ingresos por remesas amortiguarían este efecto incluso aunque estos no aumentaran en dólares de EE.UU.

Las remesas pueden favorecer la suavización del consumo no solo a través de su contraciclicidad directa, sino también porque respaldan la inclusión financiera y el acceso al crédito. Las remesas permiten a los receptores ahorrar en épocas de bonanza y aprovechar estos recursos cuando se contrae el ingreso interno. También pueden facilitar el acceso al crédito fortaleciendo la capacidad de reembolso de los prestatarios. Asimismo, los hogares receptores de remesas pueden variar la proporción de ingresos que utilizan para el consumo. Al analizar el efecto global de las remesas en la estabilización del consumo privado, observamos que un mayor volumen de remesas (como porcentaje del PIB) está vinculado con una mayor suavización del consumo en los diferentes países cuando el producto se ve afectado por shocks idiosincrásicos. Concretamente, las remesas ayudan a desvincular el aumento del consumo específico de un país del crecimiento del producto específico de un país17. El gráfico del anexo 5.2.2 muestra que la correlación entre el crecimiento y el consumo es menor en los países con mayores niveles de remesas. También en este caso, estos efectos parecen ser relativamente pronunciados en ALC y, en particular, en el Caribe18. Además de las elevadas relaciones remesas/PIB, los importantes efectos observados en los países del Caribe probablemente reflejan su susceptibilidad a los desastres naturales, así como la respuesta contracíclica de las remesas a estos eventos.

Por último, en el gráfico 5.10 y el cuadro del anexo 5.2.3 se resumen los resultados de un análisis más formal de este último efecto19. Mientras que las EMED por lo general parecen suavizar el consumo ante shocks del producto, a través de vínculos financieros y de otra índole, las remesas parecen ser un canal relativamente importante para ALC20. En particular, gran parte de la suavización de los riesgos de consumo que tiene lugar en el Caribe parece estar relacionada con las remesas. Un análisis más detallado arroja luz sobre el impacto consumo-suavización de las remesas teniendo en cuenta la orientación fiscal y observa que este impacto se manifiesta principalmente durante períodos de consolidación fiscal y shocks fiscales, lo que indica que las remesas y la política fiscal pueden actuar como sustitutos (véase Beaton, Cevik y Yousefi, de próxima publicación).

Gráfico 5.10.Parte del total de riesgos compartidos

Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.

Nota: Las estimaciones sobre la parte del total de riesgos compartidos se basan en coeficientes específicos de cada región obtenidos a partir de las regresiones de panel del aumento del consumo idiosincrásico sobre el crecimiento del producto idiosincrásico y sus interacciones con los indicadores de las remesas, el índice de apertura de la cuenta de capital (Chinn e Ito, 2006) y los indicadores de la integración financiera de facto (Lane y Milesi-Ferretti, 2007). ALC = América Latina y el Caribe; BOPS = Estadísticas de Balanza de Pagos del FMI; EMED = economías de mercados emergentes y en desarrollo.

Fortalecimiento de la estabilidad del sector financiero

El impacto positivo de las remesas en el desarrollo del sector financiero puede ir más allá del consiguiente aumento de los depósitos y el acceso al crédito (Fajnzylber y López, 2008). Las remesas también pueden alterar la calidad del crédito y afectar a la estabilidad financiera. En teoría, el impacto de las remesas en la calidad del crédito es ambiguo. Por un lado, las remesas pueden impulsar un crecimiento excesivo del crédito privado, lo que puede deteriorar la calidad del crédito. Por otro lado, al reforzar la capacidad de reembolso de los prestatarios, pueden mejorar la calidad del crédito. Los resultados del cuadro 5.2, los cuales controlan por la causalidad invertida, indican que este efecto parece predominante en ALC ya que un mayor volumen de remesas está vinculado con una reducción de los préstamos en mora, aunque el efecto wwsolamente es significativo en el caso de la región de CAPRD21.

Cuadro 5.2.Efectos de la relación remesas/PIB en variables macroeconómicas seleccionadas
(Coeficientes clave en las regresiones de variables instrumentales)
ALCEl CaribeCAPRD
Tipo de cambio real (TCER)0,0270,0030,061***
(0,03)(0,016)(0,02)
Relación ingreso/PIB0,441,16**0,39**
(0,31)(0,56)(0,16)
Inflación1212,52**3,37*
(20,34)(1,27)(1,97)
Coeficiente de préstamos en mora(0,48)n.a.(0,45**
(0,46)n.a.(0,22)
Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.Nota: Errores estándar entre paréntesis. Desviación estándar entre paréntesis debajo de los coeficientes. ALC = América Latina y el Caribe; CAPRD = América Central, Panamá y la República Dominicana; n.a. = no se aplica.

Especificación con variación rezagada de la relación remesas/PIB.

*p < 0,1; **p < 0,05; ***p < 0,01.

Tomando como base estos resultados, un aumento de la relación remesas/PIB en la región de CAPRD de 1 punto porcentual provocaría una caída del coeficiente de préstamos en mora de casi 0,5 puntos porcentuales. Esto significa que el aumento de la relación remesas/PIB desde 2000 ha contribuido a la caída del coeficiente de préstamos en mora en 1 punto porcentual. En el caso del Caribe, no disponemos de suficientes observaciones. En América del Sur, otros determinantes (shocks a los términos de intercambio y factores cíclicos) parecen ser factores más importantes para los préstamos en mora que las remesas (que son reducidas en la mayoría de los países, y al restringir la muestra a un subgrupo de países con flujos relativamente mayores tampoco se observan efectos significativos).

Aumento de los ingresos fiscales

Además de suavizar el consumo privado, las remesas también pueden favorecer la estabilización económica a través de las cuentas fiscales. Las remesas pueden ayudar a aumentar los ingresos fiscales, aunque normalmente no se gravan en forma directa, dado que el gasto vinculado con las remesas forma parte de la base de los impuestos indirectos22. El correspondiente aumento del espacio fiscal, a su vez, mejora el margen para la estabilización a través de políticas fiscales contracíclicas. Si bien los estudios empíricos han encontrado evidencia de la función que desempeñan las remesas en el aumento de los ingresos fiscales en Oriente Medio y Norte de África (OMNA) y Asia Central, este aspecto no se ha estudiado en el caso de los países de ALC23. Controlando por diferentes factores determinantes de los ingresos fiscales y la posible endogeneidad, se observa que las remesas ayudan a movilizar ingresos fiscales, y este efecto es particularmente importante y significativo en la región de CAPRD y el Caribe (cuadro 5.2)24.

Estas estimaciones implican que, por ejemplo, el aumento efectivo de la relación remesas/PIB desde 2000 en CAPRD, el cual refleja un flujo continuo y sustancial de emigración procedente de la región hacia Estados Unidos, es responsable de un aumento de los ingresos fiscales del 1 por ciento del PIB. Cabe señalar además que el aumento de la relación remesas/PIB de la región desde 2000 se concentra totalmente en el grupo de cinco países que reciben importantes flujos de remesas (por ejemplo, excluidos Costa Rica y Panamá)25. Otras regresiones posteriores (no incluidas en este análisis) indican que en el Caribe el aumento de las remesas está relacionado con una mejora de los balances fiscales, mientras que en la región de CAPRD está asociado con un incremento del gasto y no tiene un impacto significativo en los saldos fiscales. Este resultado sugiere que en la región de CAPRD los ingresos generados por las remesas han ayudado a crear margen para aumentar el gasto.

Impacto limitado en la competitividad y la inflación

Si bien las remesas respaldan la estabilidad a través de los canales mencionados, estos beneficios pueden verse contrarrestados por riesgos a la competitividad y la inflación. Se espera que las entradas de remesas impulsen el gasto de los hogares, las cuales a su vez pueden ejercer presión sobre los precios de los productos no transables y las tasas de interés, dando lugar a una apreciación del tipo de cambio real. Los trabajos empíricos existentes por lo general muestran que las remesas tienden a apreciar el tipo de cambio real, aunque algunos estudios no detectan este efecto o muestran que es poco significativo (Amuedo-Dorantes y Pozo, 2004; Fajnzylber y Lópe, 2008; Hassan y Holmes, 2013;Izquierdo y Montiel, 2006; y Barajas et al., 2010). Análogamente, las entradas de remesas pueden ejercer presiones generalizadas sobre los precios internos, y en los estudios empíricos en general se han detectado estos efectos (Mishra, Narayan y Narayan, 2011; Ball et al. 2010;Caceres y Saca, 2006; y Balderas y Nath, 2008).

Nuestras estimaciones por lo general no muestran que las remesas tengan un impacto significativo sobre el tipo de cambio efectivo real en ALC. Es posible que esto obedezca a las considerables filtraciones de entradas de remesas a través de las importaciones dado el reducido tamaño y el grado de apertura relativamente alto de muchos países. Se observa que este efecto es significativo (pero reducido) solamente en CAPRD, la subregión con el mayor nivel de remesas en ALC (cuadro 5.2). Con respecto a los efectos de la inflación, se observa que la variación rezagada de la relación remesas/PIB está vinculada con el nivel algo más elevado de la inflación en el Caribe y en CAPRD (cuadro 5.2). Este resultado también refleja quizá la prevalencia de regímenes cambiarios fijos o estabilizados en muchos países de estas subregiones. El efecto contemporáneo de la relación remesas/PIB en la inflación parece ser significativo solamente en el Caribe.

Los peligros de la dependencia de las remesas

La amplia dependencia de las remesas puede plantear riesgos, especialmente cuando la mayoría de los migrantes reside en un solo país. Si un shock económico negativo golpea a un país de acogida y provoca desempleo entre los trabajadores migratorios, la caída de las remesas amplificará los efectos de contagio negativos para los países de origen. Por lo tanto, como Estados Unidos es el país de acogida de la mayoría de los emigrantes de ALC, un cambio importante en el ciclo económico de este país y en la orientación de sus políticas puede tener repercusiones de gran alcance para la región.

Así ocurrió durante la crisis financiera mundial de 2007–09, cuando un aumento del desempleo hispano en Estados Unidos de 5½ puntos porcentuales provocó una reducción de las remesas que afectó negativamente a los ingresos, los saldos externos y los ingresos fiscales en América Latina. En la región de CAPRD, por ejemplo, las remesas como porcentaje del PIB se redujeron más de 1 punto porcentual del PIB y la relación ingresos fiscales/PIB cayó más de 1 punto porcentual en 2008–10 frente a 2007. Las estimaciones econométricas atribuyen alrededor de la mitad de esta caída de los ingresos fiscales a la contracción de los flujos de remesas (gráfico 5.11)26. Además, España —el segundo país de destino más importante para los migrantes de ALC— también se vio especialmente golpeado por la crisis, lo que afectó principalmente a los ingresos y remesas de los migrantes de América del Sur.

Gráfico 5.11.Variación de los flujos de remesas, 2008–10 con respecto a 2007

(Puntos porcentuales del PIB)

Fuentes: FMI, base de datos del informe WEO, y Banco Mundial.

Nota: ALC = América Latina y el Caribe; CAPRD = América Central, Panamá y la República Dominicana.

Los shocks de naturaleza no económica, como cambios sustanciales en las políticas de inmigración y remesas, también pueden tener importantes consecuencias económicas para los países receptores. Por ejemplo, las deportaciones de extranjeros desde Estados Unidos aumentaron considerablemente durante la última década, ascendiendo a un total de 3,7 millones entre 2006 y 2015. Alcanzaron su nivel máximo de 434.000 en 2013, pero se han reducido desde entonces ya que las directrices procesales se reorientaron hacia aquellas personas que se consideran una amenaza para la seguridad nacional, fronteriza y pública. Alrededor de 2 millones de extranjeros podrían ser deportados por sus antecedentes penales. La mayoría de ellos viven legalmente en Estados Unidos (ya sea como titulares de una tarjeta verde o como extranjeros con un visado temporal), pero podrían ser deportados por sus antecedentes penales. Se estima que en Estados Unidos la población inmigrante no autorizada se ha mantenido estable desde 2009 en alrededor de 11 millones. En Estados Unidos, cerca del 80 por ciento de los inmigrantes no autorizados proceden de América Latina, principalmente de México. Se estima que en 2015 alrededor de la mitad de los inmigrantes originarios de México y dos terceras partes de los inmigrantes originarios de la región de CAPRD vivían en Estados Unidos sin autorización legal. Anticipando posibles cambios en la política de inmigración de Estados Unidos, y en el tratamiento de las salidas de remesas, las remesas hacia algunos países de América Latina, como El Salvador y México, han aumentado recientemente (gráfico 5.12).

Gráfico 5.12.Remesas hacia México y El Salvador

(Variación porcentual interanual)

Fuentes: Banco de México; Banco Central de Reserva de El Salvador; y cálculos del personal técnico del FMI.

El cálculo del impacto de un aumento de la migración de retorno en los países de origen está sujeto a bastante incertidumbre. En el recuadro 2.1 del capítulo 2 se señala que la magnitud del impacto dependería de varios factores, entre ellos el grado en que los trabajadores de retorno se incorporen a la fuerza de trabajo. Las estimaciones empíricas presentadas anteriormente sugieren que el impacto en el crecimiento per cápita de una intensificación de la tendencia reciente de deportaciones podría ser desde positivo a negativo en las distintas subregiones de ALC y se inclinaría particularmente del lado negativo en CAPRD. Sin embargo, esta estimación supone implícitamente que los efectos de la migración pasada se aplican de forma simétrica a un retorno brusco de la migración y, por lo tanto, que una proporción significativa de los inmigrantes se incorporaría a la fuerza de trabajo en sus países de origen. Los efectos reales podrían ser más negativos dada la naturaleza distorsiva de un brusco aumento de la migración de retorno, con sus posibles efectos negativos en las cuentas fiscales, la pobreza, la estabilidad del sector financiero y las tasas de delincuencia.

También se ha mencionado la tributación de las transferencias electrónicas hacia algunos países de ALC como posible medida de política en Estados Unidos. La tributación de estas transferencias podría reducir en cierta medida las remesas, desviándolas hacia otros sistemas no electrónicos, como los bancos o cajas de ahorros, o canales informales. El uso de bitcóin o el envío de tarjetas de regalo también son formas viables de enviar fondos sin utilizar el sistema de transferencias electrónicas.

Prioridades en materia de políticas

Ante la variedad de efectos beneficiosos y adversos de la emigración y las remesas, las políticas económicas de los países deberían orientarse a inclinar la balanza en una dirección favorable.

Las remesas ameritan políticas de apoyo, dado el papel clave que desempeñan en el financiamiento y la estabilización. Las medidas de política deberían centrarse en reducir el costo de las remesas y facilitar la intermediación formal. Dados los recientes cambios en las relaciones de corresponsalía bancaria, el fortalecimiento de los marcos de la lucha contra el lavado de dinero y el financiamiento del terrorismo (ALD/ CFT) y la búsqueda de soluciones regionales para fomentar la cooperación pueden ayudar a mejorar el entorno regulatorio de los países de ALC y a mantener abiertos los canales financieros formales. El desarrollo y la mejora de los sistemas de pago (por ejemplo, a través de nuevas soluciones, como el dinero móvil) y el acceso de los proveedores de servicios de remesas a estos sistemas ayudarían a fomentar la competencia y a impulsar los precios a la baja. Asimismo, el respaldo de las políticas debería ayudar a controlar los riesgos derivados de la gran dependencia en las remesas, incluido el aumento de la resiliencia del sector financiero a la volatilidad y a las interrupciones súbitas que puedan sufrir las remesas. Educar a los consumidores sobre los costos de las remesas también puede ayudar a los usuarios a tomar decisiones bien fundamentadas y a elegir la opción más acertada. En este sentido, también convendría mejorar la transparencia sobre el costo de las remesas, como lo ha hecho el Banco Mundial con su base de datos sobre los precios de las remesas en todo el mundo (RPW, por sus siglas en inglés).

A corto plazo, las medidas dirigidas a contener la fuga de cerebros podrían minimizar los efectos negativos de la emigración. Como el tipo de emigración vinculado con la fuga de cerebros normalmente genera un volumen relativamente reducido de remesas, el efecto neto para estos países puede ser especialmente negativo (a pesar de ser beneficioso para la persona que emigra). Estos resultados justifican la aplicación de medidas para retener a posibles emigrantes, ya sea a través de reformas estructurales que fomenten las oportunidades laborales para los trabajadores muy calificados (por ejemplo, el desarrollo de una industria de turismo médico) o medidas para limitar los subsidios a la fuga de cerebros con fondos públicos (por ejemplo, mediante sistemas de vinculación a través de los cuales las personas que se hayan beneficiado de financiamiento público para pagar su educación deben permanecer en su país de origen durante algunos años).

A nivel más general, la mejora del clima de negocios y el fortalecimiento del marco institucional pueden contribuir a elevar la productividad y limitar así los incentivos a la migración exterior. La productividad también puede beneficiarse de la aplicación de medidas orientadas a promover la migración de retorno de trabajadores cualificados, por ejemplo, a través del reconocimiento de cualificaciones y experiencia adquirida en el extranjero en los reglamentos profesionales y la contratación en el sector público, o la portabilidad de las prestaciones de seguridad social. La aplicación de políticas eficaces para mejorar la situación de seguridad en muchos países de América Central y algunos de la región del Caribe también puede ayudar a eliminar los principales cuellos de botella al uso productivo de las remesas, las cuales podrían emplearse en mayor medida, por ejemplo, para la inversión. Los países también deberían aprovechar los vínculos económicos con la diáspora, lo que estimularía la inversión extranjera directa y aumentaría los ingresos del turismo. Además, pueden adoptarse políticas orientadas a impulsar la oferta de mano de obra, incrementando en particular la participación de la mujer en el mercado de trabajo, a fin de contrarrestar los efectos de la emigración. El impacto negativo de una apreciación real en caso de un fuerte aumento de las entradas de remesas podría mitigarse adoptando medidas para reducir las rigideces en los mercados de trabajo y de productos y respaldando la concesión de crédito a las empresas.

Un cambio significativo en la política migratoria y de remesas de Estados Unidos puede tener un impacto importante, especialmente en los países más pequeños de América Central. Los ingresos fiscales podrían caer, la pobreza y la desigualdad podrían aumentar y la estabilidad financiera podría verse afectada. En los países con tipos de cambio flexibles, es primordial dejar que los ajustes del tipo de cambio actúen como mecanismo de absorción de shocks, al menos a corto plazo. A largo plazo, la disciplina fiscal, dando prioridad al mismo tiempo a los gastos de asistencia social, será importante para limitar los efectos negativos en la pobreza y la desigualdad.

Recuadro 5.1.Fuga de cerebros en Jamaica

Casi la mitad de los emigrantes procedentes del Caribe que residen en Estados Unidos tiene una licenciatura universitaria o un nivel superior de estudios, tasa comparable a la de la población nacida en Estados Unidos (gráfico 5.1.1). En cambio, solo una cuarta parte del resto de los emigrantes de América Latina y el Caribe que viven en Estados Unidos ha finalizado una licenciatura o grado superior1. Sin embargo, para examinar realmente la fuga de cerebros que sufren los países de origen, no solo deben analizarse los niveles de educación del país de acogida, también es necesario comparar estos niveles con los del país de origen. En este sentido, muy pocos países del Caribe publican datos de los hogares que incluyan información detallada sobre el nivel de educación; Jamaica es uno de estos países.

Gráfico 5.1.1.Nivel de educación

(Porcentaje de la población total que reside en Estados Unidos)

Fuentes: Encuesta sobre la Comunidad Estadounidense (2008) y cálculos del personal técnico del FMI.

Nota: ALC = América Latina y el Caribe; Sec. = educación secundaria.

En el caso de Jamaica, hay evidencia de que la fuga de cerebros es significativa, especialmente entre las mujeres. El 50 por ciento de las mujeres nacidas en Jamaica que viven en Estados Unidos tiene una licenciatura o un nivel superior de estudios (gráfico 5.1.2); esto representa el doble del nivel de educación de su país de origen, donde solamente una cuarta parte de las mujeres tiene educación universitaria2. Un cálculo rápido y sencillo implica que casi una tercera parte de todas las mujeres jamaicanas con una licenciatura o un nivel superior de estudios ha emigrado, frente a alrededor del 13 por ciento de las mujeres con educación secundaria o un nivel inferior. Estos patrones reflejan el significativo número de enfermeras y personal sanitario originario de Jamaica: el 65 por ciento de los inmigrantes jamaicanos trabaja en estos sectores frente al 7 por ciento de la población nacida en Estados Unidos. En el caso de los hombres, las estadísticas no son tan sorprendentes pero aun así hay evidencia de fuga de cerebros: si bien en Jamaica el 21 por ciento de los hombres tiene educación universitaria, en Estados Unidos el 37 por ciento de los hombres jamaicanos tiene una licenciatura o un nivel superior de estudios.

Gráfico 5.1.2.Nivel de educación de los jamaicanos: Residentes en Estados Unidos frente a residentes en Jamaica

(Datos de Estados Unidos de 2012; datos de Jamaica de 2011)

Fuentes: Filmer (2010); Encuesta sobre la Comunidad Estadounidense (2008); y cálculos del personal técnico del FMI.

Nota: EE.UU. = Estados Unidos; Sec. = educación secundaria.

Este recuadro fue preparado por Joyce Wong.1Esta diferencia es estadísticamente significativa a un nivel de 99 por ciento.2Esta diferencia es estadísticamente significativa a un nivel de 95 por ciento.

Recuadro 5.2.Enviar remesas es costoso

El costo de enviar remesas a ALC es más bajo que en otras regiones con la excepción de Asia meridional, pero sigue siendo sustancial, de 6,2 por ciento por una transacción de USD 200 (gráfico 5.2.1)1. Estos costos se han reducido considerablemente durante las últimas décadas, por ejemplo, alrededor del 40 por ciento en el caso de los flujos hacia El Salvador, Colombia y Guatemala, y del 15 por ciento en el caso de Jamaica, durante 2001–15 (Orozco, Porras y Yansura, 2016). Dentro de ALC, los principales países receptores de remesas de la región se benefician de los menores costos de transacción al igual que las economías dolarizadas, ya que la dolarización elimina el costo de conversión de moneda (gráfico 5.2.2). Los costos siguen siendo relativamente elevados para los países del Caribe en comparación con los de América Latina. Las remesas procedentes de Estados Unidos son las más rentables, probablemente gracias a la competencia entre los proveedores de servicios de remesas en los corredores más importantes de remesas de la región.

Gráfico 5.2.1.Costo de enviar USD 200 en remesas: Promedios regionales

(Porcentaje de la cantidad de remesas)

Fuente: Banco Mundial, base de datos Remittance Prices Worldwide.

Gráfico 5.2.2.Costo de enviar USD 200 en remesas: América Latina y el Caribe, 2016:T3

(Porcentaje de la cantidad de remesas, por destino)

Fuente: Banco Mundial, base de datos Remittance Prices Worldwide.

Nota: En las leyendas de datos se utilizan los códigos de países de la Organización Internacional de Normalización (ISO), véase la página 143.

El costo de enviar remesas se ha visto sometido a presiones al alza derivadas de la pérdida de relaciones de corresponsalía bancaria a nivel mundial (véase también el recuadro 2.3). La pérdida de estas relaciones ha afectado de manera desproporcionada a los servicios de transferencias monetarias (STM) —el principal canal a través del cual los migrantes de ALC envían remesas—, ya que estos se enfrentan ahora a mayores desafíos para cumplir las rígidas normas de “conozca de su cliente” en el marco de la lucha contra el lavado de dinero y el financiamiento del terrorismo2. Según una encuesta realizada por el Banco Mundial (2015), los bancos internacionales han cerrado las cuentas en bancos corresponsales de los SMT, particularmente los más pequeños, de manera generalizada, limitando su capacidad para transmitir remesas. En algunos países y regiones, los bancos locales, que se están viendo sometidos a presiones similares, también se enfrentan a desafíos para mantener sus relaciones de corresponsalía bancaria, y el 60 por ciento de los miembros de la Asociación de Supervisores Bancarios de las Américas (ASBA) han señalado que esto ha afectado a las remesas hacia ALC.

Los elevados costos de transacción de las remesas reducen el dinero recibido por las familias de los migrantes. Con un volumen de remesas registradas oficialmente hacia ALC de USD 68.000 millones en 2015, la reducción del costo de enviar remesas aumentaría significativamente los fondos recibidos por las familias de los migrantes en sus países de origen. Una prioridad de las Naciones Unidas es reducir estos costos de transacción. Reducir a menos del 3 por ciento los costos de transacción de las remesas de los migrantes y eliminar los canales de envío de remesas con un costo superior al 5 por ciento para 2030 es uno de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas. Las iniciativas puestas en marcha para reducir los costos de transacción de las remesas se han centrado en mejorar la competencia en el mercado de proveedores de servicios de remesas, que sigue estando dominado por los STM, y fomentar el uso de nuevas tecnologías de pago para enviar remesas. El mayor uso de canales en línea o móviles para enviar remesas es especialmente prometedor para seguir reduciendo el costo de las remesas; los proveedores de servicios móviles de envío de remesas son los más rentables, con un costo del 3,5 por ciento por una transacción de USD 200.

Este recuadro fue preparado por Kimberly Beaton.1Basado en los datos de Remittance Prices Worldwide (RPW) del Banco Mundial.2La retirada de los bancos internacionales de las relaciones de corresponsalía bancaria se ha vinculado a sus análisis de costo-beneficio en respuesta a los requisitos prudenciales más rigurosos y las normas de ALD/LFT y de transparencia impositiva (Erbenová et al., 2016).

Recuadro 5.3.¿Cómo afectan la migración y las remesas a la desigualdad? Estudio de caso de México

Si bien el efecto de la migración y las remesas en la reducción de la pobreza está bien documentado, los estudios no son concluyentes con respecto a sus efectos en la desigualdad1.

La evidencia a nivel microeconómico en el caso de México parece indicar que la migración y las remesas pueden reducir la pobreza y la desigualdad. Alrededor del 5 por ciento de los hogares mexicanos recibió remesas en 2014; en promedio, aproximadamente USD 290 al mes (USD 140 mediana)2. Los hogares más pobres tenían muchas más probabilidades de recibir remesas: los hogares receptores de remesas son más pobres que los hogares no receptores de remesas, aun si se incluyen las remesas en el ingreso de los hogares (gráfico 5.3.1), y para estos hogares más pobres las remesas constituían una proporción mayor de los ingresos (gráfico 5.3.2). Este patrón se hizo más pronunciado durante la crisis financiera mundial, y la probabilidad de recibir remesas aumentó para los hogares más pobres, y cayó para los hogares más ricos (gráfico 5.3.3), probablemente como reflejo del incremento del papel de seguro que desempeñan las remesas y la caída del envío de remesas por motivos de inversión. Este patrón de las remesas favorable a los pobres también parece traducirse en una menor desigualdad a nivel macroeconómico. Al comparar los coeficientes efectivos de Gini con aquellos basados en ingresos contrafácticos construidos para los hogares receptores de remesas se observa que la desigualdad sería mayor si no existieran las remesas, incluso al tomar en cuenta el comportamiento (gráfico 5.3.4)3.

Gráfico 5.3.1.Proporción de hogares receptores de remesas, por decil de ingreso

(Porcentaje)

Fuentes: Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) y cálculos del personal técnico del FMI.

Gráfico 5.3.2.Remesas como proporción del ingreso de los hogares, por decil de ingreso

(Porcentaje)

Fuentes: Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) y cálculos del personal técnico del FMI.

Gráfico 5.3.3.Ingreso promedio de los hogares

(Pesos mexicanos nominales en un año determinado)

Fuentes: Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) y cálculos del personal técnico del FMI.

Nota: HG = hogares.

Gráfico 5.3.4.Coeficientes de Gini

Fuentes: Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) y cálculos del personal técnico del FMI.

Nota: El ingreso contrafactual utiliza el ingreso efectivo de los hogares no receptores de remesas y un ingreso contrafactual estimado de los hogares receptores de remesas basado en el emparejamiento por puntaje de propensión.

Este recuadro fue preparado por Zsoka Koczan y Franz Loyola.1Véanse Acharyaa y Leon-González (2013), Acosta et al. (2008), Adams (2006), Adams, Cuecuecha y Page (2008), Barham y Boucher (1998), Beyene (2014), Bouoiyour y Miftah (2014), Brown y Jiménez (2007), Gubert, Lassourd y Mesplé-Somps (2010), Loritz (2008), Margolis et al. (2013), Möllers y Meyer (2014), Mughal y Anwar (2012), Stark y Lucas (1988) y Taylor et al. (2005).2Si bien este conjunto de datos no puede utilizarse para examinar si los hogares con hijos tienen más probabilidades de recibir remesas, existe una amplia variedad de estudios sobre el efecto de los hijos en el comportamiento de las remesas. Por ejemplo, Lowell y de la Garza (2000) observan que los hogares con niños pequeños tienen aproximadamente un 25 por ciento menos de probabilidades de enviar remesas que los hogares sin niños pequeños, mientras que los inmigrantes que declaran tener niños pequeños que no residen en el hogar tienen más del doble de probabilidades de enviar remesas que los que no lo hicieron.3Véanse más detalles en Koczan y Loyola (de próxima publicación).
Anexo 5.1. Características de los migrantes de América Latina y el Caribe
Cuadro del anexo 5.1.1.Características de los migrantes que entraron en Estados Unidos después de los 22 años de edad, 20141
(Porcentaje, salvo indicación en contrarío)
MéxicoAmérica CentralEl CaribeAmérica del Sur
Proporción mujeres52555958
Proporción casados69555466
Proporción en un hogar con un adulto17222419
Participación laboral femenina46586361
Participación laboral masculina79816881
Participación laboral de mujeres casadas44586761
Participación laboral de hombres casados81827182
Salario femenino por hora (dólar de EE.UU.)9,0610,4317,5614,27
Salario masculino por hora (dólar de EE.UU.)12,3413,3319,3421,05
Edad (media)49505651
Años en Estados Unidos (media)17172217
Edad de entrada (media)22021,724,524,5
Proporción ciudadanos estadounidenses228,541,564,451,6
Tamaño de la familia24,13,533,2
Fuente: Series Integradas de Microinformación de Uso Público (IPUMS, por sus siglas en inglés), Encuesta sobre la Comunidad Estadounidense.

Elegimos la edad de 22 años para reflejar mejor el grupo de personas que emigraron a Estados Unidos después de finalizar sus estudios (22 años suele ser la edad de finalización de 4 años de estudios universitarios).

Incluye la muestra completa.

Anexo 5.2. Resultados empíricos

Crecimiento

Véanse los cuadros del anexo 5.2.1 y 5.2.2.

Cuadro del anexo 5.2.1.Efectos en el crecimiento a corto plazo
América Central, Panamá y
América Latina y el CaribeAmérica del SurEl CaribeRepública Dominicana
MCOIVMCOIVMCOIVMCOIV
Variación de los emigrantes/población2,478**−13,97***2,848−33,63**2,295−27,1412,85***−6,108
(0,937)(4,734)(2,472)(13,68)(1,767)(31,75)(2,982)(25,36)
Remesas/PIB−0,01740,990***−0,6571,220−0,0622,2770,1290,0297
(0,0863)(0,305)(0,515)(1,461)(0,0793)(2,018)(0,0722)(0,241)
Gasto/PIB−0,02230,1790,009650,405−0,031−0,566−0,298−1,291*
(0,0979)(0,352)(0,159)(0,390)(0,0962)(0,516)(0,333)(0,716)
M2/PIB0,126−9,2435,006−77,66**−8,991**−14,29−1,69513,11
(2,988)(10,17)(4,296)(34,53)(3,973)(13,52)(9,707)(32,58)
PIB per cápita, PPA0,1670,1990,308**0,740*−0,08910,6780,364***0,187
(0,164)(0,280)(0,116)(0,448)(0,168)(0,722)(0,0770)(0,243)
Crecimiento del PIB real en economías0,537***0,577***0,561**0,5070,626**0,5610,739***0,769***
avanzadas/Estados Unidos(0,104)(0,163)(0,215)(0,309)(0,275)(0,459)(0,137)(0,177)
IED/PIB−0,04990,297**0,2540,538*−0,298**−0,154−0,275*−0,427
(0,145)(0,151)(0,202)(0,292)(0,108)(0,194)(0,129)(0,381)
Crecimiento de las exportaciones−6.3E-05−6.3E-05−9.3E-050,0006540,0435−0,04170,00373−0,0345
(0,000191)(0,000556)(0,000209)(0,000741)(0,0266)(0,0925)(0,0346)(0,0240)
Variación de los términos de0,0485***0,04000,0392***−0,02020,02390,006910,0119−0,0468
Intercambio(0,0128)(0,0256)(0,0101)(0,0456)(0,0217)(0,0894)(0,0256)(0,0653)
Riesgo país0,133**0,181***0,173*0,188*0,06910,0465
(0,0468)(0,0582)(0,0749)(0,104)(0,0773)(0,0990)
Emigrantes/población0,290−0,4040,3824,727***0,0699−0,1720,1790,755
(0,209)(0,322)(0,253)(1,432)(0,0468)(0,302)(0,386)(0,849)
Número de observaciones361361170170152152105105
R cuadrado ajustado0,1570,1860,2620,343
Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.Nota: EA = economías avanzadas; IED = inversión extranjera directa; IV = variables instrumentales; M2 = dinero en sentido amplio; MCO = mínimos cuadrados ordinarios; PPA = paridad del poder adquisitivo.
Cuadro del anexo 5.2.2.Efectos en el crecimiento a largo plazo
América Central, Panamá y República
América Latina y el CaribeAmérica del SurEl CaribeDominicana
MCOIVMCOIVMCOIVMCOIV
Variación de los emigrantes/−1,019−10,06**−19,91***−22,46**2,4832,446*3,214−3,948
población(1,644)(4,756)(5,106)(9,446)(1,647)(1,249)(10,64)(10,51)
Remesas/PIB−0,339**−0,427*0,2970,2920,2770,356***−0,349**−0,255*
(0,130)(0,219)(0,461)(1,005)(0,163)(0,128)(0,0935)(0,144)
Gasto/PIB0,02530,446−0,134−0,05350,02510,1220,477**0,979***
(0,0596)(0,312)(0,0781)(0,113)(0,138)(0,0914)(0,128)(0,354)
M2/PIB0,70210,24−9,443**20,21**−11,33***−12,96***2,788−13,11
(3,935)(8,029)(3,285)(8,034)(2,577)(2,916)(4,933)(11,92)
PIB per cápita, PPA−0,122−0,611*0,221**0,267**0,01070,0123−0,260**−0,225
(0,148)(0,317)(0,0920)(0,134)(0,111)(0,103)(0,0753)(0,162)
Crecimiento del PIB real en−0,662**−1,047**−0,882*−0,959**−0,0577−0,078−0,0942−0,0559
economías avanzadas/Estados Unidos(0,305)(0,443)(0,448)(0,408)(0,499)(0,421)(0,193)(0,247)
IED/PIB−0,373−0,0609−0,004650,0966−0,239*−0,214**−0,830**−1,034***
(0,266)(0,249)(0,289)(0,306)(0,130)(0,0885)(0,251)(0,266)
Crecimiento de las exportaciones0,00185***0,00245−0,00032−0,000590,168***0,210***−0,0477−0,039
(0,000410)(0,00167)(0,000891)(0,00106)(0,0451)(0,0465)(0,0287)(0,0277)
Variación de los términos de0,00917−0,267−0,185−0,245−0,242*−0,242**0,248***0,351***
intercambio(0,0742)(0,194)(0,119)(0,194)(0,133)(0,0968)(0,0555)(0,129)
Riesgo país0,150***0,296***0,121*0,1230,0206−0,067
(0,0452)(0,100)(0,0606)(0,0765)(0,116)(0,106)
Emigrantes/población0,364**0,09711,820***2,318***−0,05310,06650,264−0,192
(0,145)(0,270)(0,385)(0,428)(0,0482)(0,0485)(0,299)(0,359)
Número de observaciones8383393937372323
R cuadrado ajustado0,3700,7120,3790,490
Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.Nota: EA = economías avanzadas; IED = inversión extranjera directa; IV = variables instrumentales; M2 = dinero en sentido amplio; MCO = mínimos cuadrados ordinarios; PPA = paridad del poder adquisitivo.

Suavización del consumo

La relación entre el consumo privado idiosincrásico (específico de cada país) y el crecimiento del producto idiosincrásico (específico de cada país) se estima de la siguiente manera1:

donde Δc˜it=ΔcitΔc¯t,Δy˜it=ΔyitΔy¯t

donde Δcit es el crecimiento del consumo privado real del país i en el tiempo t, Δyit representa el crecimiento del PIB real del país i en el tiempo t, Δc¯t y Δy¯t las variables mundiales, y Δc˜it y Δy˜it las variables idiosincrásicas; Ri,t es la relación remesas/ PIB, KAit y representa el índice del grado de apertura financiera de la economía de jure tomado de Chinn e Ito (2006) y FIit los indicadores de facto del grado de integración financiera tomados de Lane y Milesi-Ferretti (2007). En esta especificación, el grado de suavización del consumo ante shocks del producto idiosincrásico (denominado “distribución del riesgo de consumo” en otros estudios sobre este tema) está representado por 1 – γ1γ2γ3γ4, donde γ2 mide el grado en que las remesas facilitan la distribución del riesgo de consumo desvinculando el consumo específico de cada país del producto. La estimación utiliza regresiones de panel por MCO con efectos específicos de cada país y efectos fijos temporales.

Gráfico del anexo 5.2.1.Remesas y volatilidad del ingreso

Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.

Nota: Las desviaciones estándar del ingreso (ingreso interno más remesas) se presentan en el eje vertical y las desviaciones estándar del PIB en el eje horizontal. Los puntos por debajo de la línea de 45 grados indican que las remesas reducen la volatilidad del ingreso.

Gráfico del anexo 5.2.2.Remesas y desviación con respecto a la distribución perfecta del riesgo

Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.

Nota: Los coeficientes de pendiente obtenidos a partir de las regresiones de series temporales específicas de cada país del aumento del consumo idiosincrásico sobre el crecimiento del producto idiosincrásico se representan en el eje vertical, y los niveles promedio de remesas como porcentaje del PIB se representan en el eje horizontal. Una relación negativa indica que un aumento de las remesas promedio está asociado con menores desviaciones con respecto a la distribución perfecta del riesgo.

Cuadro del anexo 5.2.3.Remesas y distribución del riesgo
EMEDALCEl Caribe
Rit0,000513−0,000278−0,00151
(0,515)(0,806)(0,536)
Δy˜it0,895***0,999***1,290***
(0)(1,35e-09)(0,000926)
KAitΔy˜it−0,0493− 0,03020,0516
(0,253)(0,648)(0,733)
RitΔy˜it− 0,0298**− 0,0428*− 0,0718*
(0,0216)(0,0565)(0,0964)
FlitΔy˜it(volumen)0,0989−0,0215− 0,132
(0,122)(0,781)(0,763)
FlitΔy˜it(capital)− 0,371**−0,149− 0,217
(0,0171)(0,476)(0,809)
Constante− 0,0132***− 0,007500,00222
(0,000443)(0,195)(0,880)
Observaciones2,012679284
R cuadrado0,1130,0940,053
Número de países1172912
Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.Nota: ALC = América Latina y el Caribe; EMED = economías de mercados emergentes y en desarrollo.
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Este capítulo fue preparado por un equipo dirigido por Jan Kees Martijn e integrado por Kimberly Beaton, Svetlana Cerovic, Misael Galdamez, Metodij Hadzi-Vaskov, Franz Loyola, Zsoka Koczan, Bogdan Lissovolik, Yulia Ustyugova y Joyce Wong. Los resultados analíticos de este capítulo se describen con mayor detalle en Beaton et al. (de próxima publicación).

Los datos sobre la migración provienen de las estadísticas de migración de la División de Población de las Naciones Unidas. Se basan en los datos sobre el número de migrantes recopilados en los censos nacionales de población. Si bien la metodología puede diferir en cierta medida en los diferentes países, en principio los datos incluyen tanto los migrantes legales como ilegales.

Véase un análisis general sobre estos patrones de migración en OEA (2011).

En el caso de los migrantes de América del Sur, y en menor medida del Caribe, estos datos pueden no reflejar plenamente las características de estos migrantes dado que el patrón de destino es más diverso.

Véanse más detalles en Beaton et al. (de próxima publicación).

Estos datos muestran una disminución del porcentaje de hogares donde el adulto que ejerce la jefatura del hogar está casado pero su cónyuge está ausente, en proporción con la edad del adulto que ejerce la jefatura del hogar, véase Beaton et al. (de próxima publicación).

Incluso en países de América del Sur con grandes poblaciones de emigrantes, las remesas son muy bajas si se las compara con las remesas de países de CAPRD que tienen similares poblaciones de emigrantes.

Sin embargo, estos datos provenientes de la base de datos del Banco Mundial sobre los precios de las remesas en todo el mundo, Remittance Price Worldwide (RPW), no tienen en cuenta el monto de remesas negociado en cada canal, lo que reflejaría mejor el uso relativo.

Por ejemplo, Edwards y Ureta (2003) observan que las remesas tienen efectos positivos significativos en la retención escolar en El Salvador.

Véanse otros estudios anteriores sobre el impacto de la migración y/o las remesas en el crecimiento, como por ejemplo, Barajas et al (2008).

Se utiliza un método similar en todas las secciones siguientes, salvo en la relacionada con la distribución del riesgo de consumo.

Las regresiones se estiman sobre el período 1980–2015 (muestra no equilibrada). Las regresiones por MCO incluyen los efectos fijos por país que representan las características del país no observables que no varían con el tiempo (y que atenúan las preocupaciones relacionadas con los datos faltantes no aleatorios en el panel no equilibrado, en la medida en que se trata de características del país de lento movimiento o que no varían con el tiempo). Las regresiones controlan por el contexto externo como el crecimiento del PIB real en Estados Unidos, otros factores que afectan al crecimiento como la inversión extranjera directa (IED) como porcentaje del PIB, el crecimiento de las exportaciones, la variación de los términos de intercambio, y el riesgo país y el número de emigrantes como porcentaje de la población nacional. Los resultados son robustos al controlar por la inversión y el PIB real per cápita rezagado. En este caso, las variables endógenas son las remesas y la migración, así como el gasto público y M2 como porcentaje del PIB. Estas variables se instrumentan utilizando sus promedios regionales (excluido el país en cuestión), el porcentaje de la población rural y el desempleo en los países de destino. Aunque los instrumentos basados en los promedios regionales pueden no ser estrictamente exógenos si el propio país es grande en relación con la región, es poco probable que esto constituya un problema para la mayoría de los países de la muestra. Las regresiones de variables instrumentales (IV, por sus siglas en inglés) se implementan utilizando mínimos cuadrados en dos etapas (2SLS) e incluyen los efectos fijos por país pero no los efectos fijos temporales ya que incluyen controles como el crecimiento en Estados Unidos. Los estadísticos F de la primera etapa son superiores a 10 en todas las especificaciones salvo en el Caribe, donde el tamaño de la muestra es particularmente reducido. Las especificaciones pasan la prueba de restricciones sobreidentificadas. Lamentablemente, no se dispone de información sobre las edades y cualificaciones de los emigrantes con respecto a un período suficientemente largo para incluirla en las regresiones; la variación transversal de estos factores se vería neutralizada por los efectos fijos por país.

El efecto conjunto ‘real’ de la migración y las remesas en el crecimiento del PIB per cápita probablemente se ubicará entre los efectos instrumentados (que tratan de eliminar todos los efectos de causalidad invertida, pero solamente reflejan la variación de los instrumentos) que en el gráfico 5.8 aparecen en la parte inferior del rango y los efectos por mínimos cuadrados ordinarios (que mezclan parte del efecto real con la causalidad invertida) que corresponden a la parte superior del rango.

En el caso de México, el efecto observado está en torno a cero, pero esto no es estrictamente comparable con los otros resultados porque se estima puramente a partir de la variación de la serie temporal y la muestra de datos es particularmente reducida (Beaton et al., de próxima publicación). Los efectos son típicamente menos significativos en las subregiones que en ALC en su conjunto debido a que los tamaños de las muestras son más pequeños y a que dentro de las mismas subregiones hay menos variaciones. Los trabajos empíricos no son concluyentes con respecto a los efectos de las remesas en el crecimiento: Catrinescu et al. (2006), AFD (2007) y Banco Mundial (2005) observan efectos positivos; Giuliano y Ruiz-Arranz (2005) examinaron los efectos a más largo plazo y observaron importantes efectos positivos solamente en aquellos países con sectores financieros pequeños donde cabe suponer que las restricciones de crédito son más generalizadas. La edición de abril de 2005 del informe WEO del FMI no observa un efecto estadísticamente significativo, y Barajas et al. (2008) observan un efecto positivo y estadísticamente significativo solamente cuando la estimación excluye la inversión y sin efectos fijos por país. El método empírico utilizado en este caso es el más parecido al empleado en Barajas et al. (2008) y Abdih et al. (2009), aunque con la distinción crucial de que no controlan por la migración total o los flujos de migración. En este capítulo, el efecto positivo de las remesas en el crecimiento se estima controlando al mismo tiempo por la migración total y los flujos de migración y, por lo tanto, en relación con el escenario contrafáctico de “migración sin remesas”. El efecto positivo de las remesas en el crecimiento también se da al examinar el ING en lugar del PIB.

Por ejemplo, Barajas et al. (2008) y Balli y Rana (2015) consideran que las remesas son resilientes y menos volátiles en comparación con otras fuentes de financiamiento externo.

Por ejemplo, las remesas en Granada aumentaron del 2 por ciento del PIB en 2003 al 4 por ciento del PIB en 2004, el año en que el huracán Iván golpeó la isla, y luego se mantuvieron en el nivel de 2003 en los años siguientes.

Véase un análisis formal de los factores que inciden en las remesas hacia ALC, el cual confirma la importancia de los desastres naturales, en Beaton et al. (de próxima publicación).

Véase un análisis del papel que desempeñan las remesas en la mejora de esta distribución del riesgo de consumo entre países en Hadzi-Vaskov (2006), Balli y Rana (2015), Banco Mundial (2015) y De et al. (2016).

Las muestras son bastante limitadas y las relaciones no son estadísticamente significativas.

Véanse más detalles sobre la especificación en el anexo 5.2.

En el grupo de las economías de mercados emergentes y en desarrollo hay subgrupos de países, como los de la Comunidad de Estados Independientes, cuyas remesas también constituyen un importante canal de transmisión de riesgos.

Véanse resultados similares para un grupo de países de mercados emergentes mundiales en Ebeke, Loko y Viseth (2014).

Los pocos países que trataron de gravar las remesas en forma directa más adelante derogaron dichos impuestos. Entre los ejemplos, cabe mencionar Filipinas, Tayikistán y Vietnam.

Véanse, por ejemplo, Ebeka (2010) y Abdih et al. (2009).

Véanse las especificaciones empíricas en Beaton et al. (de próxima publicación). Al igual que con las regresiones ya mencionadas sobre los determinantes del crecimiento, las estimaciones numéricas de los coeficientes difieren un poco entre las regresiones de mínimos cuadrados ordinarios y las de variables instrumentales. Si bien las estimaciones de los efectos de las remesas son positivas y estadísticamente significativas para todas las especificaciones, se encuentran en un rango relativamente pequeño para el caso de CAPRD, pero están mucho más dispersas en el caso del Caribe.

Obviamente, el aumento acumulativo de los ingresos obedeció a diversos factores, a menudo específicos de los países, como las medidas relacionadas con el ingreso implementadas por las autoridades en varias ocasiones. Aun así, la evidencia que muestra el vínculo existente entre las remesas y los ingresos fiscales en la mayoría de los países de la región de CAPRD es extensa e incluye correlaciones de alta frecuencia en las regresiones de las series de tiempo a nivel de país (no incluidas en este análisis).

Véanse más detalles en Beaton et al. (de próxima publicación).

Esta especificación se basa en Sorensen et al. (2007) y especificaciones similares que incluyen las remesas en Hadzi-Vaskov (2006), Banco Mundial (2015) y De et al. (2016).

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