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1. Estados Unidos, Canadá y el mundo: Perspectivas y desafíos de política

Author(s):
International Monetary Fund
Published Date:
April 2014
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La actividad mundial se fortaleció en el segundo semestre de 2013 y se prevé que siga mejorando en 2014–15, como consecuencia de una recuperación más rápida en las economías avanzadas. En cambio, el ímpetu del crecimiento de los mercados emergentes se mantiene débil, como reflejo de un endurecimiento de las condiciones de financiamiento externo y deficiencias de origen interno en algunos casos. Los riesgos que rodean las perspectivas de crecimiento mundial han disminuido en algo, pero permanecen inclinados a la baja.

El contexto mundial: Se afianza el crecimiento, pero persisten los riesgos a la baja

La actividad mundial ha repuntado desde mediados de 2013, con las economías avanzadas liderando ese proceso. En Estados Unidos, la recuperación ha sido generalizada, con una fuerte participación del consumo privado, la inversión y la acumulación de inventarios. La zona del euro ha salido de la recesión, pero el crecimiento sigue siendo dispar, ya que algunos países continúan lidiando con una elevada carga de deuda y fragmentación financiera. En Japón, el consumo privado fue robusto, aun cuando los salarios y la inversión privada no han aumentado todavía de manera decisiva. En las economías de mercados emergentes y en desarrollo, en general la demanda interna perdió impulso como consecuencia de las condiciones financieras menos favorables y las restricciones de oferta, así como de la incertidumbre política o relativa a las políticas macroeconómicas.

En enero, un nuevo episodio de volatilidad de los mercados financieros golpeó a las economías emergentes, afectando las acciones, el rendimiento de los bonos y las monedas. Las ventas generalizadas parecen haberse desencadenado a raíz de una reevaluación de las perspectivas de crecimiento de varias economías grandes y crecientes tensiones políticas en algunas regiones del mundo. En cambio, las condiciones financieras se han distendido en las economías avanzadas, y los rendimientos de los bonos a largo plazo están en general por debajo de sus máximos de mediados de 2013.

De cara al futuro, la perspectiva es de un mayor fortalecimiento de la recuperación. Se prevé que el crecimiento mundial aumente de 3 por ciento en 2013 a levemente por encima del 3½ por ciento en 2014 y a casi 4 por ciento en 2015 (gráfico 1.1; véanse más detalles en la edición de abril de 2014 de Perspectivas de la economía mundial (informe WEO, por sus siglas en inglés) (FMI, 2014b)). Las economías avanzadas seguirán liderando la expansión al atenuarse los vientos adversos de origen fiscal en la mayoría de los países mientras que las condiciones monetarias siguen siendo en general acomodaticias, no obstante el desafío que plantea la muy baja inflación, en especial en la zona del euro y Japón. El crecimiento económico de las economías de mercados emergentes y en desarrollo continúa representando la mayor parte del crecimiento mundial. Sin embargo, el ímpetu de su actividad económica se mantiene débil y se prevé que el crecimiento se fortalezca solo marginalmente del 4¾ por ciento en 2013 al 5 por ciento en 2014, dado que el impulso generado por un mayor nivel de exportaciones se verá contrarrestado por la persistente debilidad de la demanda interna. Las proyecciones se basan en el supuesto de que la afluencia de capitales a las economías de mercados emergentes en 2014 será algo inferior a la registrada en 2013, recuperándose moderadamente en 2015. También suponen que el reciente reajuste del precio de los activos de mercados emergentes representó, en gran medida, un aumento por única vez de las primas de riesgo.

Gráfico 1.1.Se prevé que el crecimiento mundial se fortalezca en 2014, liderado por las economías avanzadas, donde en la mayoría de los casos la contracción fiscal será menor.

Fuentes: Bloomberg L.P; Haver Analytics; FMI, International Financial Statistics e informe WEO; Índices MSCI, y cálculos del personal técnico del FMI.

1 Promedio ponderado por el PIB en dólares de EE.UU. de Brasil, China, Hungría, India, Indonesia, México, Polonia, Rusia, Turquía y Vietnam.

2 Promedio ponderado por el PIB en dólares de EE.UU. de Australia, Canadá, Corea del Sur, Dinamarca, Estados Unidos, Israel, Japón, Nueva Zelandia, el Reino Unido, la República Checa, Singapur, Suiza y la zona del euro.

3 Datos al 26 de marzo de 2014.

4 Variación del saldo estructural.

En la zona del euro, se proyecta que el crecimiento retome valores positivos y supere el 1 por ciento en 2014, respaldado por una menor contribución negativa de la consolidación fiscal y una mayor demanda externa. No obstante, se prevé que el crecimiento de la demanda interna siga siendo débil en un contexto de prolongada fragmentación financiera y una pesada carga de deuda de las empresas. Se prevé que la persistencia de grandes brechas del producto en muchos países mantenga la inflación por debajo de la meta fijada por el Banco Central Europeo de poco menos de 2 por ciento, con riesgos a la baja.

En Estados Unidos, se proyecta que el crecimiento del producto real en 2014–15 sea superior al nivel de tendencia, sobre la base de un ritmo más lento de consolidación fiscal, una política monetaria todavía muy acomodaticia y una recuperación sostenida de los balances de los hogares y del sector de la vivienda.

En Japón, se proyecta que el crecimiento se mantenga en alrededor de 1½ por ciento en 2014. Una mayor fortaleza de la inversión privada y de las exportaciones debería impulsar la actividad, pero el consumo podría verse afectado negativamente por el aumento de la tasa del impuesto sobre el consumo.

Se prevé que en China el crecimiento disminuya a 7½ por ciento en 2014, dado que las medidas adoptadas para moderar el crecimiento del crédito y elevar el costo del capital afectarán la inversión. Para el mediano plazo se proyecta que continúe la desaceleración gradual de la actividad, acompañada de un reequilibrio de la economía desde la inversión hacia el consumo.

En el escenario base, se proyecta que los precios de la mayoría de las materias primas sigan cayendo en los próximos dos años (gráfico 1.2). Se prevé que los precios de la energía caigan alrededor del 5 por ciento para el final de 2015, en vista de que la producción de petróleo de los países que no integran la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) está aumentando. También se proyecta que los precios de los metales, incluidos el cobre y el hierro, sigan moderándose debido a una ampliación de la capacidad de oferta y una menor demanda de China. Las perspectivas a corto plazo para los productos agrícolas varían según la materia prima, previéndose una moderación de los precios de la soja y un alza adicional de los precios del café y del trigo.

Gráfico 1.2.Se prevé que los precios de las materias primas se sigan moderando. Las condiciones de financiamiento externo menos favorables y la volatilidad de los flujos de capitales podrían generar nuevos vientos adversos para los mercados emergentes.

En general, el balance de los riesgos para las perspectivas de crecimiento mundial ha mejorado, debido a una disminución de los riesgos en el caso de las perspectivas para las economías avanzadas. Aún así, los riesgos se mantienen inclinados a la baja, en parte a raíz de nuevos riesgos geopolíticos que han pasado a un primer plano. En las economías emergentes, un aumento de la volatilidad de los flujos de capitales sigue siendo una preocupación clave. Una gran salida de capitales podría causar perturbaciones en los mercados financieros y frenar la actividad real. Este riesgo es mayor en las economías con una posición externa débil y donde el apalancamiento del sector privado se ha elevado sustancialmente en los últimos años. En las economías avanzadas, un período prolongado de baja inflación podría desanclar las expectativas inflacionarias a largo plazo y deprimir la actividad.

Estados Unidos: La recuperación gana terreno y mantendrá su ímpetu

Estados Unidos registró un crecimiento más fuerte que lo previsto en 2013, estimulado por un repunte del gasto de consumo y de los inventarios de las empresas, y un sólido crecimiento de las exportaciones en el segundo semestre del año. Aunque un invierno inusualmente crudo deprimió la actividad a comienzos de 2014, se prevé que la economía recobre su ímpetu durante el resto del año, gracias al crecimiento del consumo personal y la inversión privada, junto con una menor contribución negativa de la consolidación fiscal.

En 2013, la economía de Estados Unidos creció a una tasa anual de 1,9 por ciento. Esta tasa superó la proyección de crecimiento de 1,6 por ciento formulada en el informe WEO de octubre de 2013 (FMI, 2013c), ya que el ímpetu del crecimiento se intensificó durante el curso del año: el PIB creció a una tasa media anualizada de 3,5 por ciento en el segundo semestre de 2013 comparada con 1,2 por ciento en el primero. Cabe destacar que esta aceleración ocurrió en el contexto de un revés temporal ocasionado por el cierre parcial del gobierno en octubre, que se estima restó 0,3 puntos porcentuales, en términos anualizados, al crecimiento en el cuarto trimestre. Una fuerte acumulación de inventarios y un alto crecimiento de las exportaciones fueron los principales factores que ayudaron a compensar el efecto del cierre parcial mencionado. Cuando se considera el año 2013 en su totalidad, la demanda interna se vio reprimida por una contribución negativa de la consolidación fiscal, estimada en 1¼–1½ por ciento, como resultado de la expiración de la reducción transitoria del impuesto sobre la nómina salarial, el aumento de la carga impositiva para los contribuyentes de mayores ingresos y los recortes en el gasto discrecional. Pese a ello, hubo claras señales de un afianzamiento de la recuperación, al que contribuyeron la política monetaria acomodaticia y las condiciones financieras favorables. Los aumentos de los precios de la vivienda y las acciones respaldaron el repunte del gasto de consumo mientras que avanzó el proceso de desapalancamiento de los hogares, cuya deuda como porcentaje del ingreso disponible continuó descendiendo (gráfico 1.3). El mercado laboral siguió mejorando, con la tasa de desempleo cayendo al 6,7 por ciento en febrero de 2014. Esta caída, sin embargo, estuvo acompañada de una disminución adicional de la tasa de participación en la fuerza laboral, la que alcanzó el 63 por ciento en febrero, un nivel cercano al mínimo registrado en más de 35 años (véase el recuadro 1.1). Dado que todavía existe una amplia capacidad ociosa en la economía, la presión sobre los precios se mantuvo moderada y la inflación general del IPC alcanzó 1,1 por ciento (interanual) en febrero. Los aumentos logrados en la producción energética interna permitieron importar menos petróleo y reducir el déficit de la cuenta corriente externa a 2,3 por ciento del PIB al final de 2013, el más bajo en 15 años.

Gráfico 1.3.La recuperación en Estados Unidos cobra impulso mientras los balances de los hogares siguen mejorando. El desempleo ha disminuido fuertemente, aunque ello se debe en parte a una reducción de la participación en la fuerza laboral.

Se proyecta que el crecimiento del PIB real aumente en 2014 y 2015, pese al freno a la actividad que implicaron las condiciones meteorológicas inusualmente severas registradas a principios de 2014. Se proyecta que la inversión residencial contribuya significativamente al crecimiento, al volver la formación de nuevos hogares a sus niveles normales, impulsando la construcción de viviendas. Se prevé que los incrementos del valor de las viviendas se moderen, pero seguirían reforzando los balances de los hogares. El gasto de consumo se mantendrá sólido y repuntará el crecimiento de la inversión fija no residencial a medida que mejore el nivel de confianza de los consumidores y las empresas. Mientras tanto, se proyecta que en 2014 la contribución negativa de la consolidación fiscal baje a ¼–½ puntos porcentuales, gracias en parte a la Ley Bipartidaria de Presupuesto (“Bipartisan Budget Act”) sancionada en diciembre de 2013, la que alivió en parte los recortes automáticos del gasto en los ejercicios fiscales 2014 y 2015 a cambio de ahorros que deberán efectuarse en un período posterior (gráfico 1.4). Además, la incertidumbre relativa a la política fiscal es considerablemente menor tras la sanción de esta Ley y la suspensión del tope de la deuda en febrero de 2014, que de hecho eliminó el riesgo de un cierre parcial del gobierno, como el que ocurrió en octubre de 2013, durante aproximadamente un año.

Gráfico 1.4.Una menor contracción fiscal y una política monetaria acomodaticia contribuirán a que la recuperación tome fuerza, como también lo hará la demanda contenida del sector de la vivienda.

Aun teniendo en cuenta la menor incertidumbre acerca de la política fiscal, el balance de riesgos para las perspectivas de Estados Unidos sigue estando levemente inclinado a la baja. Un crecimiento más lento que el proyectado en la zona del euro, potencialmente exacerbado por la presión desinflacionaria y nuevos brotes de tensión financiera, constituye un riesgo externo. Además, una desaceleración generalizada en las economías de mercados emergentes, analizada en detalle en el informe WEO de abril de 2014 (FMI, 2014a), puede reducir el crecimiento de Estados Unidos en hasta 0,2 puntos porcentuales. En cuanto a los riesgos internos, la demanda interna privada podría perder fuerza si el rendimiento de los títulos del Tesoro a largo plazo se elevara fuertemente sin que en forma concomitante mejorasen las perspectivas de crecimiento. En el mediano plazo, persisten los riesgos relacionados a la falta de un plan creíble de consolidación fiscal. En tal escenario, la preocupación acerca de la sostenibilidad conduciría a una pérdida de confianza y a un alza de las primas de riesgo soberano y del rendimiento de los bonos públicos, debilitando la demanda interna privada. Una persistente tendencia a la baja de la participación en la fuerza laboral constituye otro riesgo a mediano plazo. Una tasa de participación mucho más baja menguaría el producto potencial, reduciría la capacidad ociosa efectiva de la economía y podría llevar a una contracción de la política monetaria antes de lo esperado. Desde el lado positivo, podría surgir un círculo virtuoso en el mercado de la vivienda a medida que las tendencias favorables en las condiciones crediticias, los balances, la demanda privada y la confianza se potencien mutuamente. Una mayor confianza en las perspectivas económicas podría también inducir a las empresas a comenzar a utilizar sus saldos de caja para realizar nuevas inversiones.

A pesar de la significativa reducción del déficit fiscal alcanzada desde 2011, las finanzas públicas de Estados Unidos permanecen en una trayectoria insostenible a largo plazo. Asimismo, aunque el factor que más contribuye a los déficits en el mediano plazo es el gasto en salud y en pensiones, hasta ahora las medidas de consolidación se han basado en recortes del gasto discrecional—incluidos recortes generalizados ineficientes y abruptos (“secuestro del gasto”)—y modestos aumentos de impuestos. De ahí que un plan fiscal equilibrado, gradual y creíble que coloque la deuda pública en una firme trayectoria a la baja, debería seguir siendo la prioridad principal en materia de políticas. Dicho plan tendría que ser multifacético, equilibrando el objetivo de proteger la recuperación en el corto plazo con la necesidad de abordar los problemas de sostenibilidad a más largo plazo. Los componentes necesarios de este plan incluyen modificaciones en los programas de prestaciones para controlar el gasto en atención sanitaria y en los programas de pensiones, una reforma impositiva que amplíe la base tributaria para recaudar más ingresos y el reemplazo de los recortes contemplados en el secuestro del gasto con nuevos ingresos y ahorros obligatorios concentrados en un período posterior (la Ley Bipartidaria de Presupuesto de diciembre de 2013 es un paso modesto en esa dirección).

En el frente monetario, el ímpetu del crecimiento justifica las reducciones moderadas que está aplicando la Reserva Federal de Estados Unidos en su programa de compra de activos. Sin embargo, el argumento a favor de una orientación general acomodaticia de la política monetaria sigue siendo válido, teniendo en cuenta el considerable grado de capacidad ociosa, la bajas tasas de inflación actual y proyectada y las expectativas inflacionarias estables. Las compras adicionales de activos que se harán en los próximos meses, aunque en montos algo menores, seguirán ejerciendo presión a la baja sobre las tasas de interés de más largo plazo y contribuirán a mantener una política monetaria acomodaticia. También contribuirá a ello la nueva estrategia de orientación de expectativas que indica que la tasa de política monetaria puede permanecer baja por un “tiempo considerable” después de finalizado el programa de compra de activos. El personal técnico del FMI prevé que el alza de las tasas de interés de política monetaria desde el límite inferior cero comience durante el segundo semestre de 2015 y que siga un proceso gradual de ahí en adelante. Esta previsión está en consonancia con la orientación expresada por la Reserva Federal, en el sentido de que la situación económica puede hacer necesario mantener esas tasas por debajo de su nivel normal de más largo plazo durante algún tiempo. La flexibilidad adicional que se logró al reintroducir en marzo de 2014 valoraciones cualitativas en la política de orientación de expectativas de la Reserva Federal puede resultar útil para lograr una postura debidamente acomodaticia. De cara al futuro, y a medida que se acerque la fecha del alza de las tasas de política monetaria, la Reserva Federal deberá comunicar claramente su evaluación del avance logrado en la consecución de sus metas de empleo e inflación para reducir el riesgo de una excesiva volatilidad del mercado.

En el plano financiero, se han hecho notables avances en la implementación de la Ley Dodd-Frank y el marco regulador internacional para el capital. Además, los coeficientes de capitalización de los bancos se mantienen sólidos y las condiciones crediticias siguen mejorando, si bien a un ritmo más lento en el caso de las hipotecas residenciales. Sin embargo, es preciso avanzar más para dotar al sistema financiero de Estados Unidos de mayor capacidad de resistencia. La Regla Volcker, ahora ya definida, debe ser implementada con el debido cuidado; se debe fortalecer la regulación de los fondos mutuos del mercado de dinero, y debe reducirse el riesgo sistémico en el mercado de repos tripartitos. Es necesario seguir coordinando el refuerzo de las políticas regulatorias internas con la agenda mundial de reforma financiera. En este contexto, será importante garantizar que al aplicarse la regla recientemente definida para las organizaciones bancarias extranjeras, la que debería contribuir a fortalecer la capacidad de resistencia de sus actividades desarrolladas en el sistema financiero de Estados Unidos y, por lo tanto, a respaldar la estabilidad financiera mundial, no se impongan costos excesivos a los bancos que operan activamente a escala internacional. Por otra parte, parecen estar acumulándose focos de vulnerabilidad financiera en los mercados de bonos de alto rendimiento y de préstamos apalancados, y los mercados de bonos municipales han sufrido tensiones a causa del pedido de quiebra presentado por Detroit y la preocupación acerca de la sostenibilidad de la deuda de Puerto Rico. Aunque su posible impacto sistémico parece ser limitado, es esencial mantener una rigurosa supervisión macroprudencial.

Canadá: El desafío de reequilibrar el crecimiento

La actividad económica de Canadá se afianzó en el curso de 2013 gracias a un fuerte crecimiento del consumo y de los inventarios de las empresas en el segundo semestre del año. Se prevé que el crecimiento anual se fortalezca aún más en 2014, dado que la recuperación prevista en Estados Unidos dará impulso a las exportaciones y la inversión empresarial en Canadá. Las políticas deberán sostener la aceleración de la actividad, al tiempo que se mantiene una actitud vigilante ante las vulnerabilidades relacionadas con el elevado nivel de apalancamiento de los hogares y de los precios de la vivienda.

Luego de registrar escaso dinamismo en 2012, el crecimiento económico de Canadá se fortaleció y alcanzó un 2 por ciento en 2013. Las exportaciones netas contribuyeron positivamente al crecimiento por primera vez desde 2001, pero el reequilibrio esperado, del consumo y la construcción residencial hacia las exportaciones y la inversión empresarial, aún no se ha concretado plenamente (gráfico 1.5).

Gráfico 1.5.El crecimiento en Canadá se afianzó en 2013 al fortalecerse el consumo privado, mientras que se desaceleró la consolidación fiscal. El endeudamiento de los hogares permanece alto.

El aumento de la riqueza de los hogares y las condiciones financieras todavía favorables sostuvieron el crecimiento del consumo privado en 2013, mientras que la relación entre deuda e ingresos de los hogares llegó a un máximo histórico de 153 por ciento. La tasa de desempleo descendió a alrededor del 7 por ciento en 2013, aunque el ritmo de creación de puestos de trabajo disminuyó en los últimos trimestres.

El crecimiento de la inversión empresarial se ha debilitado desde mediados de 2012, afectado por la incertidumbre acerca de la fortaleza de la recuperación económica. El ritmo de la inversión residencial también se desaceleró en 2013 al enfriarse el mercado de la vivienda, en parte debido a las medidas macroprudenciales adoptadas previamente. Sin embargo, los precios de la vivienda siguen estando sobrevalorados (especialmente en Ontario y Quebec), aunque con importantes diferencias entre regiones.

El déficit de la cuenta corriente externa de Canadá mejoró levemente en 2013 al fortalecerse la balanza energética. Sin embargo, la balanza comercial no energética siguió deteriorándose, a pesar de una depreciación del tipo de cambio real de alrededor de 7 por ciento en el curso del año. Las exportaciones no energéticas permanecen bien por debajo de los niveles previos a la crisis, reflejando no solo la lenta recuperación de la demanda externa sino también la débil competitividad como resultado de un bajo crecimiento de la productividad y un tipo de cambio todavía sobrevalorado.

La consolidación fiscal siguió limitando la actividad económica, aunque a un ritmo más lento que en el pasado, restando alrededor de ¼ punto porcentual del crecimiento del PIB en 2013. El déficit fiscal del gobierno federal disminuyó a un ritmo más rápido que el esperado, como resultado de una mayor restricción del gasto, pero algunas provincias (como Alberta y Quebec) anunciaron que retornarían a una posición de equilibrio presupuestario más tarde que lo previamente anunciado. El Banco de Canadá mantuvo la tasa de política monetaria en 1 por ciento, mientras que hizo más énfasis en los riesgos a la baja de las perspectivas inflacionarias en los anuncios formulados desde octubre.

Se prevé que en 2014 el crecimiento aumente al 2¼ por ciento, algo por encima de la tasa estimada de crecimiento potencial. Se espera que el repunte proyectado del nivel de actividad en Estados Unidos impulse el crecimiento de las exportaciones de Canadá y estimule la inversión empresarial. Se proyecta que la inflación aumente a medida que disminuya la capacidad ociosa en la economía, y que para fines de 2015 se acerque a la meta de 2 por ciento establecida por el Banco de Canadá.

Aunque la demanda externa puede dar alguna sorpresa al alza, las perspectivas siguen estando dominadas por los riesgos a la baja. La demanda externa podría recuperarse menos que lo esperado, debido a un crecimiento más lento de Estados Unidos a causa de un aumento más fuerte que el previsto de las tasas de interés a largo plazo, un resurgimiento de la turbulencia financiera o una debilidad más prolongada en la zona del euro, o un crecimiento menor de lo previsto en los mercados emergentes. Aun en el caso de un fuerte crecimiento externo, el desempeño exportador de Canadá podría seguir siendo débil debido a los desafíos que enfrenta en materia de competitividad. Una corrección de los desequilibrios internos, tales como el elevado nivel de apalancamiento de los hogares y de los precios de la vivienda, también plantearía riesgos para el crecimiento. En el mediano plazo, los riesgos para el desempeño del sector energético apuntan en ambas direcciones, dependiendo en gran medida de la eliminación de los cuellos de botella en la infraestructura (véase el recuadro 1.2).

Dado que la inflación está cercana al piso de la meta fijada por el Banco de Canadá y en vista de los riesgos a la baja, la política monetaria debe seguir siendo acomodaticia hasta que la recuperación esté firmemente establecida. La política fiscal, a su vez, tiene que lograr el equilibrio justo entre el respaldo al crecimiento y la recomposición de las reservas fiscales. Se prevé que el gobierno federal alcance su meta de equilibrio presupuestario en el ejercicio fiscal 2015/16, pero cuenta con margen para enlentecer el ajuste si se debilita el crecimiento. En cambio, algunas provincias enfrentan problemas en sus planes de consolidación y quizá deban considerar nuevas medidas, incluso por el lado de los ingresos, para alcanzar los objetivos de reducción del déficit.

También es necesario adoptar medidas para abordar los retos que enfrenta la economía canadiense a más largo plazo. Estos incluyen la contención del crecimiento del gasto de salud para garantizar la sostenibilidad fiscal a largo plazo, la reducción gradual de la participación del gobierno en los seguros hipotecarios, el aumento del crecimiento de la productividad y de la competitividad externa y el fortalecimiento adicional del sistema financiero de Canadá en concordancia con las recomendaciones de la actualización del Programa de Evaluación del Sector Financiero de 2013.

Recuadro 1.1.Tendencias recientes en la fuerza laboral de Estados Unidos: El papel de la población hispana

Desde la década de 1940, la fuerza laboral de Estados Unidos ha experimentado cambios importantes que reflejan la evolución de la sociedad estadounidense, en particular el creciente número de mujeres en el mercado de trabajo y el ciclo de vida de la generación de la posguerra (baby boomers). Estos factores elevaron la tasa agregada de participación—el número de personas empleadas o que buscan trabajo como porcentaje de la población civil no institucional mayor de 16 años—a un máximo histórico de 67,1 por ciento en 1997. Sin embargo, a medida que los baby boomers comenzaron a jubilarse en el nuevo milenio, la tasa de participación comenzó a declinar en forma inexorable (gráfico 1.1.1). La caída se aceleró durante la Gran Recesión y ha continuado desde entonces: la tasa se ubica ahora en torno al 63 por ciento, un nivel nunca visto desde fines de los años setenta. Muchos estudios se han concentrado en analizar el impacto de la dimensión edad-género en la tasa de participación. En este recuadro se examina el impacto de las variaciones dentro de los grupos étnicos, poniéndose especial atención en el papel desempeñado por la población hispana1.

Gráfico 1.1.1.Estados Unidos: Tasa de participación en la fuerza laboral

(Porcentaje, tasa desestacionalizada)

Fuente: Haver Analytics.

El cuadro 1.1.1 muestra que las tasas de participación de todos los grupos étnicos se han reducido desde el año 2000. Sin embargo, las variaciones de la proporción de cada grupo dentro de la población también han afectado la evolución de la tasa general. Por ejemplo, como la tasa de participación de los hispanos tiende a ser mayor que la de otros grupos, la proporción creciente de este grupo en la población ha contribuido a atenuar la disminución de la tasa de participación agregada2.

Cuadro 1.1.1.Estados Unidos: Estadísticas de la fuerza laboral, por grupo étnico1
Tasa de participación generalHispanosNegrosOtros2
(a)(b)(a)(b)(a)(b)
200067,111,369,711,765,577,066,9
200766,013,568,811,963,774,665,9
200965,413,968,012,062,474,165,4
201363,315,366,012,461,272,463,0
Fuentes: Oficina de Estadísticas Laborales; Encuesta de Hogares y Empleo, y estimaciones del personal técnico del FMI.

(a) porcentaje de la población; (b) tasa de participación.

Comprende el resto de los grupos étnicos, incluidos blancos no hispanos y asiáticos.

Para cuantificar la importancia relativa de las variaciones de la proporción de cada grupo étnico dentro de la población y de sus tasas de participación, realizamos una descomposición de las variaciones en la cual la variación total de la tasa de participación con respecto a un año base puede calcularse por aproximación como la suma de las variaciones de la proporción de cada grupo dentro de la población ponderadas en función de su tasa de participación en el año base, y las variaciones en la tasa de participación de cada grupo ponderadas según su proporción dentro de la población en el año base3. El cuadro 1.1.2 muestra los resultados de esta descomposición por grupo étnico.

Cuadro 1.1.2.Estados Unidos: Análisis composicional de las variaciones de la participación en la fuerza laboral, por grupo étnico

(variaciones entre 2000 y 2013 en puntos porcentuales)1

Cambio de la tasa de participación generalHispanos
Mèxicoestadounidenses2PuertorriqueñosCubanosOtros hispanosNegrosOtros (no-hispanos)3
(a)(b)(a)(b)(a)(b)(a)(b)(a)(b)(a)(b)
2000–13–3,81,6–0,30,20,00,10,00,9–0,10,4–0,5–3,1–3,0
Fuentes: Oficina de Estadísticas Laborales; Encuesta de Hogares y Empleo, y estimaciones del personal técnico del FMI.

(a) cambio en el porcentaje de la población; (b) cambio en la tasa de participación.

El término de interacción acumulativo de este grupo fue −0,1 en 2013.

Comprende el resto de los grupos étnicos, incluidos blancos no hispanos y asiáticos. El término de interacción acumulativo de este grupo fue 0,18 en 2013.

Cabe destacar que desde el año 2000 todos los grupos hispanos contribuyeron de manera positiva a la tasa de participación agregada, a través del aumento de la proporción relativa de estos grupos étnicos en la población total. Sin embargo, la contribución de los méxico-estadounidenses y “otros hispanos” a través de sus tasas de participación ha sido negativa, ya que las mismas disminuyeron, aunque la caída de la tasa de participación agregada ha sido impulsada por el grupo “Otros”. Tanto el porcentaje de este último grupo dentro de la población como sus tasas de participación laboral han disminuido desde 2000. Dado que este grupo representa tres cuartas partes de la población, sus variaciones dominan la evolución de la tasa agregada.

De cara al futuro, es probable que la tasa de participación siga disminuyendo, principalmente como consecuencia de la jubilación de los baby boomers. Además, la lenta recuperación económica ha impulsado un aumento en el número de desempleados de largo plazo y de trabajadores desalentados que no buscan empleo en forma activa. El incremento de este segundo grupo ha estado ejerciendo una presión adicional a la baja sobre la participación. Como aspecto positivo, la creciente proporción de ciertos grupos étnicos dentro de la población podría compensar en alguna medida la disminución secular de la participación. Se proyecta que el porcentaje de hispanos en la población de Estados Unidos se duplique hasta alcanzar alrededor de 30 por ciento para 20604. Si sus tasas de participación se mantienen por encima del promedio durante todo ese período, esto tendrá un efecto positivo en la tasa de participación agregada. En un plano más general, las tendencias migratorias seguirán siendo un factor importante en la dinámica de la fuerza laboral de Estados Unidos.

Nota: Este recuadro fue preparado por Juan Solé, con la colaboración de Jeremy Zook en la investigación.1 Véanse, por ejemplo, Toosi (2013) y Aaronson et al. (2006).2 La cifra agregada oculta una diferencia entre los hombres y mujeres hispanos. Los hombres hispanos tienen tasas de participación más altas que el varón promedio de la población de Estados Unidos (76,3 por ciento frente a 69,7 por ciento en 2013), pero las mujeres hispanas tienen tasas de participación levemente inferiores a la de la mujer promedio de la población (55,7 por ciento frente a 57,2 por ciento en 2013).3 Los datos sobre población y fuerza laboral se obtuvieron de la Encuesta de Hogares y Empleo, en la que no se distingue la situación legal de los encuestados. Por lo tanto, no es posible estimar la ponderación relativa de los inmigrantes ilegales. Según el Centro Hispano Pew, en marzo de 2010 los inmigrantes ilegales representaban un 3,7 por ciento de la población y un 5,2 por ciento de la fuerza laboral.4 La fuerza laboral también se verá afectada por la evolución de las horas trabajadas. Según proyecciones de la Oficina de Presupuesto del Congreso, las horas potenciales trabajadas en el sector de empresas no agrícolas aumentarán un 0,6 por ciento por año en el período 2014–24 (comparado con 1,3 por ciento por año en 1950–2013).

Recuadro 1.2.Auge de la energía no convencional en América del Norte: Consecuencias y desafíos macroeconómicos

El auge de la producción de petróleo y gas no convencional está transformando el panorama energético de América del Norte, planteando consecuencias de importancia para los mercados mundiales de energía y las perspectivas más generales en materia de competitividad. Dicho auge—un importante shock de oferta positivo—conlleva amplios beneficios económicos pero también crea algunos retos que es preciso abordar.

El auge

El aumento de la producción de petróleo crudo en Estados Unidos y Canadá durante 2005–13 casi igualó el aumento de la producción de petróleo mundial registrado en esos años (gráfico 1.2.1). En México, en cambio, la producción de petróleo ha declinado en forma constante desde los máximos alcanzados en 2004, debido a una limitada inversión en exploración, especialmente de yacimientos costa afuera (offshore), y en técnicas de recuperación secundaria. En 2013, más de un quinto del volumen total de petróleo crudo del mundo se produjo en América del Norte. Dentro de la región, las exportaciones de petróleo de Canadá, potenciadas por la producción de arenas petrolíferas, han ganado una sustancial participación de mercado en Estados Unidos, a expensas de otros exportadores tradicionales como México, Nigeria y Venezuela (gráfico 1.2.2).

Gráfico 1.2.1.Variación de la producción de petróleo y gas natural

Fuentes: Agencia de Información Energética de Estados Unidos y Agencia de Energía Internacional (2013).

1 Millones de barriles diarios.

2 Billones de pies cúbicos.

Gráfico 1.2.2.Estados Unidos: Importaciones de petróleo, 2005 vs 2013

(Millones de barriles diarios)

Fuente: Agencia de Información Energética de Estados Unidos.

Nota: ALC = América Latina y el Caribe.

1 Promedio de enero a noviembre de 2013.

La región también produce más de una cuarta parte del gas natural del mundo, pero la revolución del gas de esquisto en Estados Unidos ha inclinado significativamente la balanza a favor de Estados Unidos, ya que la producción de gas de Canadá y sus exportaciones a Estados Unidos—su único mercado de exportación—se redujeron desde mediados de la década de 2000. La producción de gas de México se ha mantenido relativamente sin cambios en los últimos años, tras haber aumentado en el período anterior a 2007.

Se prevé que el auge continúe, sostenido por las mejoras tecnológicas en curso. Como resultado, se prevé que Estados Unidos se convierta en un exportador neto de gas natural en 2018, incrementándose sostenidamente la producción interna a un ritmo de alrededor del 50 por ciento durante los dos decenios siguientes, mientras que se espera que la participación de Canadá en la producción mundial de crudo aumente desde el actual 4¾ por ciento a 5¾ por ciento de aquí a 2030. Las proyecciones actuales también indican la posibilidad de un aumento significativo de la producción de gas y petróleo en México, dado que la reforma energética de 2013 transformará fundamentalmente el sector de hidrocarburos del país. En particular, la reforma abre las puertas a la participación privada en operaciones de prospección y producción, y de refinación y distribución.

Impacto macroeconómico

El auge de la energía en Estados Unidos y Canadá ha tenido efectos positivos en ambas economías, pero los impactos macroeconómicos potenciales varían, debido en parte al tamaño relativo y la interconexión de sus respectivos sectores energéticos:

  • En Estados Unidos, donde los sectores vinculados al petróleo y al gas representan alrededor de 1½ por ciento del PIB total, se estima que los beneficios directos del auge en curso para la economía han sido relativamente pequeños, aportando solo 0,1 punto porcentual al crecimiento del PIB real en 2012. Sin embargo, los bajos precios internos del gas natural (alrededor de un tercio del precio del gas en Europa y un cuarto del vigente en Asia) han contribuido a sostener la demanda de los consumidores y otorgado una ventaja competitiva a las industrias del país que hacen un uso intensivo de energía. El análisis realizado por el personal técnico del FMI también indica que el auge de la energía (junto con una mayor eficiencia energética) probablemente permitirá a Estados Unidos reducir a la mitad su déficit comercial de energía, en alrededor del 1 por ciento del PIB, para mediados de la década de 2020 (Hunt et al., 2013).

  • En Canadá, a raíz del rápido desarrollo de las arenas petrolíferas, el sector energético representa cerca del 10 por ciento del PIB y 25 por ciento de las exportaciones totales. Aunque los altos precios de la energía han contribuido a la apreciación real del dólar canadiense desde principios de la década de 2000, intensificando los retos de competitividad para los sectores no energéticos, Canadá se ha beneficiado del auge de la energía a través de sus efectos tanto directos como de derrame. Los efectos positivos del auge energético podrían ser aún mayores una vez ampliada la capacidad de infraestructura. Las estimaciones del personal técnico del FMI indican que si se eliminan los cuellos de botella de la infraestructura y se permite el pleno acceso al mercado a los productos energéticos de Canadá, el PIB total del país aumentaría alrededor de 2 por ciento en un horizonte de 10 años (Lusinyan et al., 2014).

Desafíos

Sin embargo, el sector energético de América del Norte enfrenta importantes desafíos. Las restricciones a las exportaciones de gas natural de Estados Unidos podrían mantener deprimidos los precios del gas en la región, desalentando potencialmente una mayor inversión en el sector. Canadá se beneficiaría exportando gas natural a otros países además de Estados Unidos, pero para ello se requeriría construir instalaciones a gran escala cercanas a la costa canadiense. Por otra parte, las deficiencias de infraestructura para transportar petróleo pesado canadiense a las refinerías de Estados Unidos situadas en la Costa del Golfo o las provincias del este de Canadá, y las restricciones a las exportaciones estadounidenses de petróleo crudo, han generado un exceso de petróleo en el centro de América del Norte y aumentado la volatilidad del mercado. A menos que su participación en las importaciones de petróleo de Estados Unidos se duplique de aquí a 2030 desde su actual nivel de 30 por ciento, para Canadá sería esencial diversificar sus mercados de exportación de petróleo crudo y de ese modo beneficiarse de la creciente oferta del hidrocarburo. Para México, sería importante seguir adelante con la reforma energética, adoptando de inmediato las leyes y regulaciones necesarias para ponerla en práctica con el objeto de brindar un panorama claro al sector privado y estimular la inversión. Ello requerirá, entre otras cosas, detallar la naturaleza exacta de los contratos con el sector privado y el régimen tributario aplicable a la nueva producción de petróleo.

Nota: Este recuadro fue preparado por Lusine Lusinyan.

Nota: Preparado por Dora Iakova, Deniz Igan y Lusine Lusinyan. Madelyn Estrada, Tim Mahedy, Anayo Osueke y Carlos Rondón aportaron una excelente asistencia en la investigación.

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