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Author(s):
International Monetary Fund. Research Dept.
Published Date:
October 2017
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    Estudios económicos y financieros

    Perspectivas de la economía mundial

    Octubre de 2017

    En busca del crecimiento sostenible

    Recuperación a corto plazo, desafíos a largo plazo

    FONDO MONETARIO INTERNACIONAL

    ©2017 International Monetary Fund

    Edición en español ©2017 Fondo Monetario Internacional

    Edición en inglés

    Cubierta y diseño: Luisa Menjivar y Jorge Salazar

    Composición: AGS, una firma de RR Donnelley Company

    Edición en español

    Sección de Español y Portugués

    Servicios Lingüísticos

    Departamento de

    Servicios Corporativos e Instalaciones del FMI

    Cataloging-in-Publication Data

    Joint Bank-Fund Library

    Names: International Monetary Fund (Spanish).

    Title: World economic outlook (International Monetary Fund)

    Other titles: WEO | Occasional paper (International Monetary Fund) | World economic and financial surveys.

    Description: Washington, DC : International Monetary Fund, 1980- | Semiannual | Some issues also have thematic titles. | Began with issue for May 1980. | 1981-1984: Occasional paper / International Monetary Fund, 0251-6365 | 1986-: World economic and financial surveys, 0256-6877.

    Identifiers: ISSN 0256-6877 (print) | ISSN 1564-5215 (online)

    Subjects: LCSH: Economic development—Periodicals. | International economic relations— Periodicals. | Debts, External—Periodicals. | Balance of payments—Periodicals. | International finance—Periodicals. | Economic forecasting—Periodicals.

    Classification: LCC HC10.W79

    HC10.80

    ISBN 978-1-48432-815-6 (edición impresa)

    978-1-48432-814-9 (edición digital)

    978-1-48432-818-7 (Mobi)

    978-1-48432-819-4 (ePub)

    El informe Perspectivas de la economía mundial (informe WEO, por sus siglas en inglés) es un estudio elaborado por el personal técnico del FMI que se publica dos veces al año, en el segundo y cuarto trimestres. El informe WEO se ha enriquecido con sugerencias y comentarios de los directores ejecutivos, que debatieron este informe el día 21 de septiembre de 2017. Las opiniones expresadas en esta publicación son las del personal técnico del FMI y no representan necesariamente las opiniones de los directores ejecutivos del FMI o las autoridades nacionales.

    Cita recomendada: Fondo Monetario Internacional. 2017. Perspectivas de la economía mundial; En busca del crecimiento sostenible: Recuperación a corto plazo, desafíos a largo plazo. Washington (octubre).

    Solicítese por correo, fax o Internet a:

    International Monetary Fund, Publication Services

    P. O. Box 92780, Washington, D.C. 20090, EE.UU.

    Tel.: (202) 623-7430 Fax: (202) 623-7201

    Correo electrónico: publications@imf.org

    www.imfbookstore.org

    www.elibrary.imf.org

    Índice

    Supuestos y Convenciones

    En la preparación de las proyecciones de Perspectivas de la economía mundial (informe WEO, por sus siglas en inglés) se han adoptado los siguientes supuestos: los tipos de cambio efectivos reales permanecieron constantes en su nivel promedio del período comprendido entre el 20 de julio y el 17 de agosto de 2017, con excepción de las monedas que participan en el mecanismo de tipos de cambio 2 (MTC 2) de Europa, que se ha supuesto permanecieron constantes en términos nominales en relación con el euro; las autoridades nacionales mantendrán la política económica establecida (los supuestos concretos sobre la política fiscal y monetaria de determinadas economías se indican en el recuadro A1 del apéndice estadístico); el precio promedio del petróleo será de USD 50,28 el barril en 2017 y USD 50,17 el barril en 2018, y en el mediano plazo se mantendrá constante en términos reales; el promedio de la tasa interbancaria de oferta de Londres (LIBOR) para depósitos a seis meses en dólares de EE.UU. será de 1,4% en 2017 y 1,9% en 2018; la tasa de depósito a tres meses en euros será, en promedio, –0,3% en 2017 y 2018; y el promedio de la tasa de depósitos a seis meses en yenes japoneses 0,1% en 2017 y 0,2% en 2018. Naturalmente, estas son hipótesis de trabajo, no pronósticos, y la incertidumbre que conllevan se suma al margen de error que de todas maneras existiría en las proyecciones. Las estimaciones y proyecciones se basan en la información estadística disponible hasta el 22 de septiembre de 2017.

    En esta publicación se utilizan los siguientes símbolos:

    . . . Indica que no se dispone de datos o que los datos no son pertinentes.

    — Se usa entre años o meses (por ejemplo, 2016–17 o enero–junio) para indicar los años o meses comprendidos, incluidos los años o meses mencionados.

    / Se emplea entre años o meses (por ejemplo, 2016/17) para indicar un ejercicio fiscal o financiero.

    Los “puntos básicos” son centésimos de punto porcentual (por ejemplo, 25 puntos básicos equivalen a ¼ de punto porcentual).

    Los datos se basan en años calendario, con la excepción de unos pocos países cuyos datos se basan en el ejercicio fiscal. El cuadro F del apéndice estadístico indica las economías con períodos de declaración excepcionales para las cuentas nacionales y los datos de las finanzas públicas de cada país.

    En el caso de algunos países, las cifras de 2016 y períodos anteriores se basan en estimaciones y no en resultados efectivos. En el cuadro G del apéndice estadístico constan los resultados efectivos más recientes correspondientes a indicadores en las cuentas nacionales, precios, finanzas públicas, e indicadores de balanza de pagos de cada país.

    Novedades en esta publicación:

    • Las cifras de Somalia se incluyen en los datos compuestos de las economías de mercados emergentes y en desarrollo. Somalia se clasifica como miembro de la región de Oriente Medio y Norte de África.

    • A partir de la edición de octubre de 2017, los datos del PIB real per cápita en los cuadros A1, B1 y B2 se expresan en términos de la paridad de poder adquisitivo, y no en la moneda nacional local, como se hizo en la edición de abril de 2017 y en ediciones anteriores del informe WEO.

      En los cuadros y gráficos se utilizan las siguientes convenciones:

    • Cuando no se menciona la fuente en los cuadros y gráficos, los datos provienen de la base de datos del informe WEO.

    • En los casos en que los países no se enumeran en orden alfabético, el orden se basa en el tamaño de su economía.

    • En algunos casos el total no coincide con la suma de los componentes, debido al redondeo de las cifras.

    En esta publicación, los términos “país” y “economía” no se refieren en todos los casos a una entidad territorial que constituya un Estado conforme al derecho y a la práctica internacionales; los términos pueden designar también algunas entidades que no son Estados, pero para las cuales se mantienen datos estadísticos en forma separada e independiente.

    Se presentan datos compuestos para varios grupos de países organizados según las características económicas o por región. A menos que se indique lo contrario, los datos compuestos de los grupos de países se calculan cuando los datos ponderados están representados en un 90% o más.

    En ningún caso debe entenderse que las fronteras, los colores, las denominaciones o cualquier otra información contenida en los mapas de esta publicación reflejan la posición del Fondo Monetario Internacional con respecto a la situación jurídica de ningún territorio ni la conformidad o disconformidad de la institución con dichas fronteras.

    Información y Datos Adicionales

    La versión completa en inglés de Perspectivas de la economía mundial (informe WEO, por sus siglas en inglés) se publica en la biblioteca electrónica del FMI (www.elibrary.imf.org) y en el sitio del FMI en Internet (www. imf.org), donde también se publica una compilación más completa de información extraída de la base de datos utilizada para este estudio. Los archivos, que contienen las series de datos que con mayor frecuencia solicitan los lectores, pueden copiarse en una computadora personal utilizando diferentes programas informáticos.

    El personal técnico del FMI compila los datos del informe WEO en el momento de elaboración del informe. Las proyecciones y los datos históricos se basan en información recopilada por los economistas encargados de cada país durante las misiones a los países miembros del FMI y a través de un análisis constante de la evolución de la situación nacional. Los datos históricos se actualizan de manera continua, a medida que llega información nueva, y a menudo se ajustan los quiebres estructurales de los datos para producir series ininterrumpidas mediante el uso de empalmes y otras técnicas. Las estimaciones del personal técnico del FMI continúan ocupando el lugar de series históricas cuando no se dispone de información completa. Por ese motivo, los datos del informe WEO pueden diferir de otras fuentes con datos oficiales, como el informe International Financial Statistics del FMI.

    Los datos y los metadatos del informe WEO se publican “tal como se reciben” y “según estén disponibles”; asimismo, se hace todo lo posible por dejar aseguradas, la puntualidad, exactitud y exhaustividad de estos datos y metadatos, aunque no se las garantiza. Cuando se detectan errores, se hace un esfuerzo concertado por corregirlos en la medida en que corresponda y sea factible hacerlo. Las correcciones y revisiones realizadas posteriormente a la publicación impresa de este estudio, se incorporan en la edición electrónica, disponible a través de la biblioteca electrónica del FMI (www.elibrary.imf.org) y en el sitio del FMI en Internet (www.imf.org). Todos los cambios importantes figuran en forma detallada en los índices de materias publicados en Internet.

    Las condiciones de uso de la base de datos del informe WEO pueden consultarse en el sitio web del FMI sobre derechos de autor y uso (http://www.imf.org/external/esl/terms.htm).

    Las consultas sobre el contenido del informe WEO y la base de datos de este estudio pueden dirigirse por carta, fax o foro digital (no se aceptan llamadas telefónicas) a la siguiente dirección:

    World Economic Studies Division

    Research Department

    International Monetary Fund

    700 19th Street, NW

    Washington, DC 20431, EE.UU.

    Fax: (202) 623-6343

    Foro digital: www.imf.org/weoforum

    Prefacio

    Los análisis y las proyecciones que se presentan en Perspectivas de la economía mundial (informe WEO, por sus siglas en inglés) forman parte integral de la supervisión que ejerce el FMI con respecto a la evolución y las políticas económicas de los países miembros, los acontecimientos en los mercados financieros internacionales y el sistema económico mundial. El análisis de las perspectivas y políticas es producto de un minucioso examen de la evolución económica mundial que llevan a cabo varios departamentos del FMI, tomando principalmente como base la información que recogen los funcionarios de la institución en sus consultas con los países miembros. Dichas consultas están a cargo sobre todo de los departamentos regionales —el Departamento de África, el Departamento de Asia y el Pacífico, el Departamento de Europa, el Departamento del Oriente Medio y Asia Central, y el Departamento del Hemisferio Occidental— conjuntamente con el Departamento de Estrategia, Políticas y Evaluación, el Departamento de Mercados Monetarios y de Capital, y el Departamento de Finanzas Públicas.

    El análisis que se presenta en este informe ha sido coordinado por el Departamento de Estudios bajo la dirección general de Maurice Obstfeld, Consejero Económico y Director de Estudios. El proyecto estuvo dirigido por Gian Maria Milesi-Ferretti, Subdirector del Departamento de Estudios, Oya Celasun, Jefa de División en el Departamento de Estudios, y Helge Berger, Director Adjunto del Departamento de Estudios y Jefe del Grupo de Trabajo sobre Efectos de Contagio del FMI.

    Los principales colaboradores fueron Sebastián Acevedo, Patrick Blagrave, Christian Bogmans, Francesco Grigoli, Giang Ho, Gee Hee Hong, Zsóka Kóczán, Ksenia Koloskova, Toh Kuan, Weicheng Lian, Akito Matsumoto, Mico Mrkaic, Malhar Nabar, Natalija Novta, Marcos Poplawski-Ribeiro, Evgenia Pugacheva, Petia Topalova y Esteban Vesperoni.

    Colaboraron también JaeBin Ahn, Gavin Asdorian, Manoj Atolia, Claudio Baccianti, Kimberly Beaton, Jared Bebee, Felicia Belostecinic, John C. Bluedorn, Luis Catão, Eugenio Cerutti, Angela Espiritu, Rachel Yuting Fan, Alan Xiaochen Feng, Bertrand Gruss, Meron Haile, Mahnaz Hemmati, Benjamin Hilgenstock, Ava Yeabin Hong, Benjamin Hunt, Hao Jiang, Christopher Johns, Sung Eun Jung, Alimata Kini-Kaboré, Lama Kiyasseh, Robin Koepke, Jungjin Lee, Yiqun Li, Ricardo Marto, Trevor Charles Meadows, Joannes Mongardini, Susanna Mursula, Cynthia Nyanchama Nyakeri, Emory Oakes, Ian Parry, Adina Popescu, Daniel Rivera Greenwood, Ippei Shibata, Kadir Tanyeri, Nicholas Tong, Jilun Xing, Yuan Zeng, Qiaoqiao Zhang y Huiyuan Zhao.

    Joseph Procopio, del Departamento de Comunicaciones, dirigió el equipo de redacción del informe, con el apoyo de Michael Harrup, Christine Ebrahimzadeh y Linda Kean, y la ayuda editorial de James Unwin, Lucy Scott Morales, Sherrie Brown y Vector Talent Resources. La versión en español estuvo a cargo de la Sección de Español y Portugués de los Servicios Lingüísticos del FMI.

    El análisis se ha enriquecido con sugerencias y comentarios de funcionarios de otros departamentos del FMI, y de los directores ejecutivos, que debatieron este informe el día 21 de septiembre de 2017. No obstante, cabe aclarar que las proyecciones y consideraciones de política económica corresponden al personal técnico del FMI y no deben atribuirse a los directores ejecutivos ni a las autoridades nacionales que representan.

    Introducción

    El repunte cíclico mundial que empezó a mediados de 2016 continúa cobrando fuerza. Hace apenas un año y medio, la economía mundial se enfrentaba a un estancamiento del crecimiento y a turbulencias en el mercado financiero. Ahora el panorama es muy diferente, con una aceleración del crecimiento en Europa, Japón, China y Estados Unidos. Se mantienen condiciones financieras favorables en todo el mundo, y los mercados financieros al parecer no avizoran mayores turbulencias en el futuro, aun mientras la Reserva Federal continúa avanzando en su proceso de normalización monetaria y mientras el Banco Central Europeo se apresta a iniciar el suyo.

    Estos factores positivos dan pie a una mayor confianza, pero ni las autoridades ni los mercados deberían bajar la guardia. Una mirada más a fondo revela que la recuperación mundial quizá no sea sostenible: no todos los países están participando en ella; la inflación en muchos casos se sitúa por debajo del nivel fijado como meta, con un débil aumento de los salarios; y las perspectivas a mediano plazo siguen siendo decepcionantes en muchas partes del mundo. Sobre la recuperación también se ciernen riesgos graves. Los mercados financieros que hacen caso omiso de estos riesgos son susceptibles a perturbadoras alteraciones de los precios, y están enviando mensajes equívocos a las autoridades de política económica. Estas, por su parte, deben mantener una visión a más largo plazo y aprovechar la actual oportunidad para ejecutar las reformas estructurales y fiscales necesarias para desarrollar mayor resiliencia y fomentar la productividad y la inversión. La posibilidad de que no lo hagan —los gobiernos con demasiada frecuencia esperan a que las crisis los obliguen a actuar con decisión— es de por sí una fuente de riesgos para las perspectivas, así como un obstáculo para un crecimiento más inclusivo y sostenible. Los progresos económicos recientes crean una oportunidad a escala mundial, y las autoridades no deben desaprovecharla.

    La actual recuperación aún no cuaja del todo en algunos aspectos importantes: dentro de los países, entre los países, y en el tiempo.

    Dentro de los países. Aun cuando las brechas negativas del producto se van cerrando en las economías avanzadas, el crecimiento de los salarios nominales y reales sigue siendo flojo en comparación con recuperaciones anteriores. Este magro crecimiento de los salarios es una de las razones por las cuales la inflación es inusitadamente baja, lo cual, a su vez, es una fuente de preocupación, ya que deja las tasas de interés nominales en niveles bajos y hace más probable que se llegue al límite inferior efectivo, es decir, el punto en que los bancos centrales ya no pueden bajar más las tasas de interés. En el capítulo 2 de esta edición de Perspectivas de la economía mundial (informe WEO, por sus siglas en inglés) se estudia el reciente crecimiento sorprendentemente lento de los salarios nominales, que crea condiciones propicias para que se prolongue la tendencia de estancamiento de la mediana de los salarios, la creciente desigualdad del ingreso y la polarización del empleo, en la que los trabajos de mediana calificación pero bien remunerados son cada vez más escasos. Estas circunstancias han alimentado una considerable reacción popular contra la globalización, reacción que supone una importante amenaza para la economía mundial, aunque los avances tecnológicos sumados a las políticas públicas han contribuido más a la desigualdad del ingreso, y los temores de una automatización más veloz son en la actualidad un motivo de ansiedad. Los mercados emergentes han enfrentado presiones similares derivadas de la liberalización del comercio y el cambio tecnológico, pero el crecimiento en muchos casos ha elevado todos los deciles de la distribución de ingresos y las actitudes con respecto a los efectos del comercio en los mercados del trabajo siguen siendo mayormente optimistas.

    Entre los países. El repunte actual tiene un alcance más amplio que cualquier otro registrado en una década: participa en esta aceleración aproximadamente un 75% de la economía mundial, medida según el PIB calculado en función de la paridad del poder adquisitivo. Pero esto significa que el vaso está un 25% vacío, lo cual supone un lastre para el crecimiento mundial y representa una fuente potencial de shocks políticos desestabilizadores. Las economías emergentes y de bajo ingreso que exportan materias primas, en especial las exportadoras de energía, continúan enfrentando dificultades, al igual que varios países que están atravesando momentos de agitación civil o política, sobre todo en Oriente Medio, África boreal y subsahariana y América Latina. Y muchos de estos países son precisamente los mismos que están más expuestos a las repercusiones negativas del cambio climático, que en algunas regiones ya están haciéndose sentir a través de fenómenos meteorológicos extremos más frecuentes, como olas de calor y fuertes precipitaciones. En el capítulo 3 se abordan específicamente los costos económicos del cambio climático y la necesidad de inversiones en los países de bajo ingreso para adaptarse a los mismos. Pero las economías avanzadas tampoco serán inmunes a la evolución futura del clima, ya sea a través de impactos directos en algunas regiones avanzadas, como las zonas litorales de Estados Unidos, o a través de los efectos secundarios de las migraciones masivas y la inestabilidad geopolítica emanada de los países más pobres.

    En el tiempo. Pese a la reciente evolución positiva del crecimiento, en muchas economías las tasas de crecimiento per cápita tendencial a más largo plazo serán más bajas que las tasas de crecimiento tendencial del pasado. En concreto, la mayoría de las economías avanzadas se enfrentan a tasas de crecimiento a mediano plazo muy inferiores a las de la década que precedió a la crisis financiera mundial de 2007–09. Las causas de estas desaceleraciones difieren de un país a otro. Para algunas economías, China en particular, la disminución del crecimiento a largo plazo es una consecuencia natural del proceso de reequilibramiento y convergencia. En el caso de algunas economías emergentes exportadoras de materias primas, que en años anteriores se beneficiaron del rápido desarrollo manufacturero de China, el nivel permanentemente más bajo de los precios de las exportaciones exige que se adopten nuevos modelos de crecimiento. En el caso de las economías avanzadas, la expectativa de un crecimiento lento de la productividad y el envejecimiento de las fuerzas de trabajo son factores de suma importancia. Las menores tasas de crecimiento per cápita tendencial pueden ser problemáticas por varias razones: dificultan la mejora de los niveles de vida de los pobres, hacen más dolorosa la reasignación de recursos ante los cambios económicos, desincentivan inversiones que favorecen la productividad, minan la sostenibilidad de las redes de protección social con financiamiento público y avivan el resentimiento político porque truncan las esperanzas en el futuro y socavan la confianza en la equidad de los resultados económicos. Estas fuerzas, a su vez, podrían hacer que el pronóstico de base no se cumpla.

    Estos aspectos de la recuperación aún no resueltos deben impeler a las autoridades a actuar, y a actuar ahora, mientras las condiciones son favorables. Las reformas estructurales necesarias difieren de un país a otro, pero todos los países disponen de un amplio margen para tomar medidas que mejoren tanto la resiliencia económica como el producto potencial. Para algunos países en los que las brechas del producto se han cerrado, ha llegado el momento de pensar en una paulatina consolidación fiscal, para reducir los abultados niveles de deuda pública y constituir reservas que puedan usarse en la próxima recesión. Estas medidas podrían tener repercusiones negativas en el exterior, como se analiza en el capítulo 4. No obstante, los países que disponen de más espacio fiscal pueden contrarrestar la merma de la demanda mundial, por ejemplo, mediante inversiones muy necesarias en infraestructura productiva, o mediante gasto fiscal en respaldo de las reformas estructurales. Este programa fiscal de alcance mundial también puede ayudar a reducir los excesivos desequilibrios mundiales.

    Algo que reviste una importancia crítica para el crecimiento inclusivo y sostenible es la inversión en la gente en todas las etapas de vida, pero sobre todo en los jóvenes. Las mejoras en materia de educación, capacitación y reconversión profesional pueden facilitar el ajuste del mercado laboral a la transformación económica secular —cualquier sea su origen, no solo el comercio— y elevar la productividad. A corto plazo debe abordarse con urgencia el nivel excesivo de desempleo de los jóvenes que aflige a tantos países. La inversión en capital humano debería ayudar a incrementar la participación de la renta del trabajo en el ingreso, a contracorriente de la tendencia general de las últimas décadas, pero los gobiernos también deben considerar corregir distorsiones que pueden haber menoscabado demasiado el poder de negociación de los trabajadores. En resumen, la política económica debe promover un entorno conducente al crecimiento sostenible del salario real.

    Un gran número de problemas mundiales exigen tomar medidas multilaterales. Las prioridades para una cooperación que resulte beneficiosa para todos incluyen, entre otros aspectos, reforzar el sistema mundial de comercio, seguir mejorando la regulación financiera, apuntalar la red mundial de seguridad financiera, reducir la elusión fiscal internacional, combatir la hambruna y las enfermedades infecciosas, mitigar las emisiones de gases de efecto invernadero antes de que provoquen más daños irreversibles y ayudar a los países más pobres, que no son en sí los principales emisores de esos gases, a adaptarse al cambio climático. Si la fuerza del repunte actual hace de este el momento ideal para las reformas internas, su amplitud crea una coyuntura oportuna para la cooperación multilateral. Las autoridades deben poner manos a la obra antes de que desaparezca la oportunidad.

    Maurice Obstfeld

    Consejero Económico

    Resumen Ejecutivo

    El repunte de la actividad económica está cobrando ímpetu a nivel mundial. El crecimiento mundial, que en 2016 registró la tasa más baja desde la crisis financiera internacional, con 3,2%, se incrementará a 3,6% en 2017 y a 3,7% en 2018, según las proyecciones. Los pronósticos de crecimiento, tanto para 2017 como para 2018, exceden en 0,1 puntos porcentuales las previsiones de la edición de abril de 2017 de Perspectivas de la economía mundial (informe WEO). Las revisiones generalizadas al alza en la zona del euro, Japón, las economías emergentes de Asia, las economías emergentes de Europa y Rusia —cuyo crecimiento durante el primer semestre de 2017 superó las expectativas— compensan holgadamente las revisiones a la baja para Estados Unidos y el Reino Unido.

    Con todo, la recuperación no es completa: si bien las perspectivas de base están mejorando, el crecimiento sigue siendo débil en muchos países y la inflación está por debajo del nivel fijado como meta en la mayoría de las economías avanzadas. Los exportadores de materias primas —sobre todo, combustibles— han sufrido un golpe especialmente duro, ya que continúan adaptándose a la fuerte disminución de los ingresos del exterior. Y aunque los riesgos a corto plazo están equilibrados en términos generales, los riesgos a mediano plazo siguen inclinándose a la baja. Por lo tanto, este favorable repunte cíclico de la actividad mundial es una oportunidad ideal para abordar las principales tareas que tiene por delante la política económica, a saber, incrementar el producto potencial asegurándose de que sus beneficios estén ampliamente distribuidos y adquirir resiliencia ante riesgos a la baja. Además, se necesita un renovado esfuerzo multilateral para hacer frente a los retos comunes de una economía internacional integrada.

    El repunte mundial de la actividad que arrancó en el segundo semestre de 2016 cobró más ímpetu en el primer semestre de 2017. De acuerdo con las proyecciones, el crecimiento se intensificará este año y el próximo en las economías de mercados emergentes y en desarrollo, respaldado por la mejora de los factores externos: un entorno financiero mundial favorable y la recuperación de las economías avanzadas. En China y otras economías emergentes de Asia, el crecimiento conserva el vigor, y las condiciones aún difíciles que están atravesando varios exportadores de materias primas de América Latina, la Comunidad de Estados Independientes y África subsahariana muestran algunos indicios de mejora. En las economías avanzadas, el notable repunte del crecimiento registrado en 2017 es generalizado, y la actividad es más pujante en Estados Unidos y Canadá, la zona del euro y Japón. Ahora bien, las perspectivas de crecimiento a mediano plazo son más moderadas, ya que las brechas negativas del producto se están comprimiendo (lo cual resta margen para una mejora cíclica) y los factores demográficos y la débil productividad frenan el crecimiento potencial.

    Los cambios incorporados a los pronósticos de crecimiento agregados son generalmente positivos pero pequeños en relación con la edición de abril de 2017 del informe WEO, aunque algunos son significativos para determinados países y grupos de países.

    • Teniendo en cuenta que el ímpetu económico superó las expectativas en el primer semestre de 2017, se prevé un repunte más vigoroso en las economías avanzadas en 2017 (a 2,2%, frente al 2,0% pronosticado en abril) gracias a la intensificación del crecimiento en la zona del euro, Japón y Canadá. Por el contrario, en comparación con las previsiones de abril de 2017 del informe WEO, se ha revisado a la baja el crecimiento del Reino Unido en 2017 y de Estados Unidos tanto en 2017 como en 2018, lo cual implica un recorte del crecimiento agregado de 0,1 puntos porcentuales para las economías avanzadas en 2018. En el Reino Unido, la actividad se desaceleró más de lo previsto en el primer semestre de 2017. En Estados Unidos, teniendo en cuenta la significativa incertidumbre que rodea a la política económica, el actual supuesto de base es que esta no cambiará, en tanto que en abril se supuso un estímulo fiscal impulsado por los recortes de impuestos que se barajaban entonces.

    • Las perspectivas de crecimiento de las economías emergentes y en desarrollo fueron revisadas al alza —en 0,1 puntos porcentuales— tanto en 2017 como en 2018 en comparación con el informe

    • publicado en abril, primordialmente gracias al afianzamiento del pronóstico de crecimiento de China. La previsión para la economía china en 2017 (6,8%, frente a 6,6% en abril) refleja un crecimiento más fuerte en el primer semestre de 2017, así como una demanda externa más vigorosa. Para 2018, la revisión refleja principalmente la expectativa de que las autoridades mantendrán una combinación de políticas suficientemente expansiva como para alcanzar la meta de duplicar el PIB real entre 2010 y 2020. También se han corregido al alza los pronósticos de crecimiento de las economías emergentes de Europa en 2017 —gracias a un crecimiento mayor en Turquía y otros países de la región—, de Rusia en 2017 y 2018, y de Brasil en 2017.

    En términos generales, reina el optimismo en los mercados financieros, con avances ininterrumpidos de los mercados de acciones tanto en las economías avanzadas como en las de mercados emergentes. Como se espera ahora que la normalización de la política monetaria sea más paulatina, en comparación con las expectativas de marzo, las tasas de interés a largo plazo de Estados Unidos bajaron alrededor de 25 puntos básicos en el ínterin y el dólar se depreció más de 5% en términos efectivos reales, con una apreciación real proporcional del euro. Pese a las expectativas de vigorización de la demanda mundial, los precios de las materias primas se mantienen bajos, y los del petróleo reflejan una oferta superior a lo previsto.

    El nivel general de inflación de los precios al consumidor ha bajado desde abril, ya que se ha desvanecido el empujón que generó la recuperación de los precios del petróleo en 2016 y la caída de los precios del petróleo observada en los últimos meses ha comenzado a ejercer presiones a la baja. Pese al afianzamiento de la demanda interna, la inflación subyacente se mantiene generalmente atenuada en las economías avanzadas, como consecuencia de la persistente debilidad de los aumentos salariales (capítulo 2). Lo más probable es que la inflación avance solo de manera gradual hacia las metas fijadas por los bancos centrales. En las economías emergentes y en desarrollo, las tasas de inflación subyacente se han moderado al desvanecerse los efectos de traslado a los precios de las depreciaciones —y, en algunos casos, recientes apreciaciones— frente al dólar de EE.UU.

    En términos amplios, los riesgos a corto plazo están equilibrados. Del lado positivo, la recuperación podría afianzarse más gracias a la firme confianza de consumidores y empresas y a las condiciones financieras propicias. Al mismo tiempo, en un contexto caracterizado por una gran incertidumbre en torno a la política económica y por tensiones geopolíticas, la adopción de medidas erradas —algo que el pronóstico de base supone que se evitará— podría hacer tambalear la confianza de los mercados, deteriorando las condiciones financieras y empujando a la baja los precios de los activos.

    A mediano plazo, los riesgos para el crecimiento continúan inclinándose a la baja debido a varias posibilidades peligrosas:

    • Un deterioro más rápido y sustancial de las condiciones financieras mundiales, ya sea por efecto del alza de las tasas de interés a largo plazo que ocurriría si Estados Unidos y otras economías decidieran acelerar imprevistamente la normalización de su política monetaria, o bien como consecuencia de una descompresión de las primas por plazo, que asestaría un golpe a las economías vulnerables. Si la zona del euro tuviera que endurecer la política monetaria mientras los precios y el crecimiento siguen sin recuperarse del todo en las economías miembros sumamente endeudadas, estas economías podrían ser foco de riesgo en caso de no haber iniciado el ajuste fiscal necesario ni realizado reformas estructurales encaminadas a ampliar el potencial de la oferta. El endurecimiento de las condiciones financieras mundiales también podría ser resultado de una profunda pérdida del apetito de riesgo a escala mundial, eventualidad que dañaría la actividad macroeconómica a través de la fragilización de la confianza, la desvaloración de los activos y el aumento de las primas por riesgo.

    • Trastornos financieros en las economías de mercados emergentes. La revisión al alza de las previsiones de crecimiento de China reflejan un reequilibramiento más lento de la actividad hacia los servicios y el consumo, la expectativa de una trayectoria de aumento de la deuda y la compresión del espacio fiscal. A menos que las autoridades chinas contrarresten los correspondientes riesgos redoblando los prometedores esfuerzos recientes por limitar la expansión del crédito, estos factores implican una mayor probabilidad de fuerte desaceleración del crecimiento interno, con repercusiones internacionales negativas. Tras un período de abundante oferta de crédito, un endurecimiento repentino de las condiciones financieras

    • mundiales (y una correspondiente depreciación del dólar de EE.UU.) podrían dejar expuestas las fragilidades financieras de algunos mercados emergentes, generando tensiones en las economías con vínculos cambiarios al dólar, fuerte apalancamiento y descalces en los balances.

    • Persistencia de la baja inflación en las economías avanzadas. Si la demanda interna trastabillara, podría empujar a la baja las expectativas inflacionarias a mediano plazo, prolongando y acentuando la debilidad de la inflación. A su vez, el bajo nivel de la inflación y de las tasas de interés nominales restaría a los bancos centrales margen para recortar las tasas de interés reales con la finalidad de reestablecer el pleno empleo en caso de desaceleración de la economía.

    • Un amplio repliegue de las mejoras logradas en el ámbito de la regulación y la supervisión financiera desde la crisis financiera internacional. Este repliegue podría reducir los colchones de capital y liquidez o la eficacia de la supervisión, con repercusiones negativas para la actividad financiera internacional.

    • Un giro hacia políticas de aislacionismo. Un giro hacia el proteccionismo, que reduciría los flujos de comercio internacional e inversión transfronteriza, dañando el crecimiento mundial.

    • Factores no económicos. Estos factores, que incluyen tensiones geopolíticas, desavenencias políticas internas, riesgos derivados de la mala gobernanza y la corrupción, fenómenos meteorológicos extremos, terrorismo y problemas de seguridad, podrían sacar de sus carriles el crecimiento.

    Estos riesgos están estrechamente conectados y se acentúan entre sí. Por ejemplo, un vuelco hacia el aislacionismo podría estar vinculado a la intensificación de las tensiones geopolíticas, así como a una creciente aversión mundial al riesgo; los shocks no económicos pueden frenar la actividad económica directamente y mermar a la vez la confianza y el optimismo del mercado; y un endurecimiento de las condiciones financieras mundiales antes de lo esperado o un giro hacia el proteccionismo en las economías avanzadas podrían agudizar las presiones de salida de capitales en los mercados emergentes.

    El satisfactorio repunte cíclico de la actividad económica mundial tras el decepcionante crecimiento de los últimos años representa una oportunidad ideal para emprender reformas fundamentales orientadas a incrementar el producto potencial, asegurando que sus beneficios estén distribuidos ampliamente, y a adquirir resiliencia frente a los riesgos a la baja. Como los países están atravesando condiciones cíclicas diferentes, corresponde que la política monetaria y fiscal adopte orientaciones variadas. Completar la recuperación económica y adoptar estrategias propicias para la sostenibilidad fiscal siguen siendo objetivos importantes en muchas economías.

    Entre los aspectos importantes desde el punto de vista estratégico se incluyen los siguientes:

    • Incrementar el producto potencial. Se necesitan reformas estructurales y una política fiscal favorable al crecimiento para estimular la productividad y la oferta de mano de obra, con diferentes prioridades según el país. Con miras al futuro, la transformación estructural en curso (avance tecnológico con ahorro de mano de obra y competencia transfronteriza) exige soluciones de política exhaustivas, que incluyan medidas destinadas a aliviar el costo del ajuste y brindar oportunidades a todos.

    • Afianzar la recuperación y adquirir resiliencia. En las economías avanzadas, la política monetaria debería seguir siendo acomodaticia hasta que haya indicios contundentes de que la inflación está regresando a la meta. Como lo documenta el capítulo 2, la moderación que sigue caracterizando a las presiones salariales refleja más que nada la capacidad ociosa restante, algo que no captan del todo las tasas del nivel general de desempleo. Al mismo tiempo, es necesario vigilar de cerca las elevadas valoraciones de los activos y el creciente grado de apalancamiento en algunas partes del sector financiero, con un enfoque proactivo en la supervisión micro y macroprudencial, según sea necesario. La orientación de la política fiscal debería estar alineada con las medidas de reforma estructural, aprovechando las condiciones cíclicas favorables para imprimir a la deuda pública una trayectoria sostenible, respaldando a la vez la demanda cuando sea necesario y pertinente hacerlo. Como recalca el capítulo 4, un aumento del gasto público destinado a estimular el producto potencial puede producir tanto beneficios internos como efectos positivos en otros países, especialmente si ocurre en economías con capacidad ociosa y una política monetaria acomodaticia. De hecho, la adopción de estas recomendaciones contribuiría a aliviar los desequilibrios externos, sobre todo en el caso de las economías avanzadas con superávits excesivos, donde la mayor demanda interna neutralizaría los efectos negativos en la demanda

    • generados por el reequilibramiento necesario en los países deficitarios. En muchas economías de mercados emergentes y en desarrollo, el espacio fiscal para respaldar la demanda es limitado, especialmente si se trata de exportadores de materias primas. Pero la política monetaria puede ser en general acomodaticia, ya que la inflación parece haber tocado máximos en muchos casos. La flexibilidad cambiaria facilita el ajuste frente a shocks de precios de las materias primas. Los esfuerzos por mejorar la gobernanza y el clima de inversión también podrían resultar beneficiosos para las perspectivas de crecimiento. En los países de bajo ingreso, muchos de los cuales necesitan poner en marcha un ajuste fiscal duradero y mitigar las vulnerabilidades financieras, las reformas propicias al crecimiento ayudarían a aprovechar el futuro dividendo demográfico al promover la creación de puestos de trabajo.

    • Intensificar la cooperación internacional. Frente a muchas de las dificultades que enfrenta la economía mundial, las medidas que tome cada país pueden ser más eficaces en un entorno de cooperación multilateral. Para preservar la expansión económica mundial, es necesario que las autoridades eviten medidas proteccionistas y hagan más por lograr que los frutos del crecimiento estén mejor distribuidos. Además de preservar un sistema abierto de comercio internacional, la acción colectiva debería centrarse primordialmente en salvaguardar la estabilidad financiera mundial, imprimir equidad a los sistemas tributarios y evitar una carrera hacia abajo; seguir respaldando a los países de bajo ingreso en su avance hacia las metas de desarrollo, y tomar medidas para mitigar el cambio climático y adaptarse al mismo. Como lo ilustra el capítulo 3, muchas de las economías que sufren las peores consecuencias del aumento de las temperaturas y el cambio de los patrones meteorológicos son las que poseen menos recursos para lidiar con estas dificultades. Sin embargo, los países más ricos sentirán cada vez más los efectos negativos directos de un cambio climático no mitigado y no serán inmunes al contagio del resto del mundo.

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