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Capítulo 4. impactos transfronterizos de la política fiscal: ßsiguen siendo relevantes?

Author(s):
International Monetary Fund. Research Dept.
Published Date:
October 2017
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Los derrames transfronterizos positivos derivados de una acción fiscal colectiva por parte de las mayores economías del mundo contribuyeron a acelerar la recuperación tras la crisis financiera mundial acaecida hace casi una década. Ahora bien, ¿siguen los derrames de política fiscal siendo relevantes en la actualidad? La respuesta es que sí, pero la magnitud de esa relevancia depende de las circunstancias imperantes tanto en los países que generan los shocks fiscales como en aquellos que son receptores de tales shocks. Este capítulo combina nuevos estudios empíricos y simulaciones basadas en modelos para demostrar que los derrames de la política fiscal tienden a ser acotados cuando el shock fiscal tiene origen en un país sin brechas del producto, pero el impacto se intensifica cuando el país de origen o el país receptor está en recesión y/o se beneficia de una política de expansión monetaria, lo que sugiere que los derrames son grandes cuando los multiplicadores internos también lo son. El capítulo concluye, asimismo, que los derrames derivados de shocks de gasto público son mayores que los asociados con shocks de impuestos, que la transmisión de los shocks fiscales puede ser más fuerte entre países con tipos de cambio fijos, y que los derrames de política fiscal tienen impacto en las posiciones externas del país de origen y del país receptor por igual. Las simulaciones basadas en modelos sugieren que los efectos transfronterizos de las reformas fiscales con efecto neutral sobre el presupuesto son, en general, moderados, aunque las grandes reformas pueden generar derrames, en especial si afectan a las decisiones de inversión en otros países. En general, la evidencia resalta las repercusiones transfronterizas de una reforma del impuesto sobre la renta de sociedades en Estados Unidos, por ejemplo, o de un aumento del gasto público en Alemania.

Introducción

¿Qué posibilidades hay de que la política fiscal incida en los resultados macroeconómicos de otras economías a través de derrames entre países? Esta pregunta ha sido el eje del debate sobre políticas económicas, en especial tras la crisis financiera mundial, durante la cual muchos países sufrieron un debilitamiento persistente de sus economías y las tasas de interés de política monetaria se aproximaron al límite inferior efectivo. Fue entonces que se promovieron de forma generalizada las medidas de estímulo fiscal, en especial en las economías importantes con suficiente espacio fiscal. Esto se debió a que el exceso de capacidad y las bajas tasas de interés contribuirían a limitar el desplazamiento del gasto privado y los derrames positivos esperados permitirían que las iniciativas colectivas para dinamizar la actividad económica fueran más efectivas.

No hace mucho, se analizaron los efectos de la política fiscal a escala mundial a la luz de posibles cambios en la combinación de políticas macroeconómicas en Japón y Estados Unidos. También continúa el debate sobre la función de las políticas fiscales para resolver el exceso de desequilibrios externos; parte de ese debate plantea si los países de la zona del euro con exceso de superávit en la cuenta corriente deberían aumentar el gasto fiscal, lo que podría también estimular el crecimiento en la unión monetaria.

Las mejoras recientes de las condiciones económicas de muchos países y sus consecuencias para la política monetaria plantean dudas sobre la magnitud de los posibles derrames derivados de las medidas de estímulo fiscal que se adoptan actualmente. Las posiciones cíclicas han mejorado en general en los últimos tres años, si bien existen diferencias entre los países (gráfico 4.1). Por ejemplo, la economía de Estados Unidos está próxima al pleno empleo y, por ende, la Reserva Federal ha comenzado a normalizar las condiciones de la política monetaria. Simultáneamente, si bien las economías de la zona del euro y de Japón están experimentando una recuperación cíclica alentadora, las brechas del producto siguen siendo negativas en muchos de estos países y la inflación subyacente se mantiene en niveles persistentemente bajos, lo que obliga a las autoridades monetarias a comprometerse con políticas expansivas durante un período prolongado. Como se analiza en el capítulo, las condiciones cíclicas y la posibilidad asociada o la voluntad de la política monetaria de intervenir, tanto en los países donde se origina como en los países receptores del shock fiscal, son factores determinantes de la magnitud que vaya a tener el impacto1. También son importantes las consideraciones sobre el espacio fiscal en los países de origen: si las primas por plazo aumentan y las condiciones financieras se endurecen tras la adopción de medidas de estímulo fiscal, entonces los derrames podrían ser menores.

Gráfico 4.1.Brecha del producto en países seleccionados

(porcentaje)

Fuente: Estimaciones del personal técnico del FMI.

Nota: En las leyendas de datos en el gráfico se utilizan los códigos de países de la Organización Internacional de Normalización (ISO).

A la luz de esta coyuntura, el capítulo se propone dar respuesta a las siguientes preguntas:

  • ¿Son significativos los derrames de políticas fiscales desde una perspectiva mundial o regional? ¿En qué medida dependen de los instrumentos fiscales utilizados (por ejemplo, gasto público o impuestos)? ¿En qué medida dependen del espacio fiscal en los países de origen?

  • ¿Hasta qué punto la magnitud de los derrames de políticas fiscales depende de las condiciones cíclicas y de la política monetaria, en los países de origen y receptores?

  • ¿Cómo se explica que los derrames dependan de los regímenes de tipo de cambio?

  • ¿Cuál es el impacto de los shocks fiscales en las posiciones externas y en los tipos de cambio de los países de origen y receptores?

  • ¿Generan derrames las reformas fiscales, aunque estas no tengan efectos sobre el presupuesto?

El capítulo esclarece estos temas, y para ello analiza las consecuencias que los cambios en la política fiscal de algunas economías avanzadas importantes han tenido en la actividad económica de un gran grupo de economías avanzadas y de mercados emergentes. El análisis empírico se basa en una nueva base de datos de shocks de gasto público y de ingresos tributarios de cinco economías sistémicas en el primer trimestre de 2000 y en el segundo trimestre de 2016, identificados usando el modelo estructural de vectores autorregresivos de Blanchard y Perotti (2002). Se combina la información sobre los shocks en cinco países de origen en función de la solidez de las relaciones comerciales de estos con un espectro de países receptores avanzados y de mercados emergentes a fin de evaluar los derrames a escala mundial.

Para analizar el papel que la capacidad ociosa, las limitaciones de la política monetaria y los regímenes de tipo de cambio tienen en los mecanismos de transmisión, el capítulo utiliza un marco econométrico que puede comprobar de manera flexible la presencia de efectos no lineales. Las simulaciones basadas en modelos contribuyen entonces a ilustrar los complejos canales de transmisión de shocks fiscales entre países. Este enfoque da cuenta de los posibles cambios en las posiciones externas de los países de origen y de los países receptores, además del comportamiento dinámico de las variables macroeconómicas clave, y dilucida los derrames de distintos tipos de reformas fiscales.

Las conclusiones del capítulo se suman a la bibliografía empírica existente sobre los derrames de políticas fiscales ampliando el ámbito de análisis. Los estudios empíricos anteriores se centran en una muestra relativamente pequeña de países receptores: normalmente, países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) o de la zona del euro (Beetsma y Giuliodori, 2004; Beetsma, Klaassen y Wieland, 2006; Auerbach y Gorodnichenko, 2013; Nicar, 2015; Blanchard, Erceg y Lindé, 2016; Goujard, 2017; Poghosyan, 2017, y varios estudios consideran un solo instrumento fiscal (el gasto público) y/o solamente episodios de consolidación fiscal. El capítulo también contribuye a la bibliografía y amplía el análisis de la capacidad ociosa, la política monetaria expansiva y la función de los regímenes de tipo de cambio a la hora de determinar los derrames derivados de shocks fiscales.

El capítulo sugiere que los derrames de políticas fiscales siguen teniendo importancia, pero su magnitud depende del tipo de acción fiscal y de la coyuntura económica imperante en los países de origen y en los países receptores:

  • Los derrames fiscales son mayores en el caso de shocks de gasto. En promedio, un estímulo fiscal del 1% del PIB en una economía avanzada importante puede aumentar el producto en los países receptores en 0,08% durante el primer año. Pero los derrames tienen mayor magnitud cuando se trata de shocks de gasto público que de shocks de impuestos, tal como como afirman estudios que señalan que los shocks de gasto generan multiplicadores internos más altos: el producto en los países receptores puede aumentar en un 0,15% tras un incremento del gasto, frente a un 0,05% tras un recorte de impuestos. Las simulaciones con modelos confirman este postulado y aportan evidencia con mayor nivel de detalle: por ejemplo, los cambios en la inversión pública tienden a tener efectos transfronterizos más grandes que los cambios en el consumo público.

  • Las posiciones cíclicas relativamente débiles producen derrames de mayor magnitud. Si bien son moderados en condiciones normales, los derrames adquieren mayor magnitud cuando las condiciones cíclicas son frágiles, posiblemente porque se produce un menor desplazamiento de la actividad del sector privado por efecto del gasto público.

  • Las limitaciones de la política monetaria también aumentan los derrames. Cuando la política monetaria en el país de origen o en el país receptor no contrarresta los shocks fiscales —por ejemplo, porque el límite inferior efectivo es obligatorio—, los derrames son mucho más grandes que en condiciones normales.

  • Las paridades cambiarias entre las monedas del país de origen y del receptor pueden amplificar los derrames. Hay algunos indicios de que los derrames derivados de shocks fiscales tienden a ser mayores en los países receptores cuyas monedas tienen paridad fija con la moneda del país de origen, que en aquellos que tienen tipos de cambio flexibles.

  • La política fiscal puede modificar las posiciones externas de los países de origen y receptores. Los saldos comerciales de los países de origen se deterioran tras una expansión fiscal, lo que se traduce en una consiguiente mejora de las posiciones externas de los países receptores.

  • Un aumento de las primas por plazo puede atenuar los derrames. Si, a raíz de la adopción de medidas de estímulo fiscal en el país de origen, aumenta la prima por plazo —por ejemplo, por preocupación acerca de la sostenibilidad de la deuda—, los derrames son un poco menores en comparación con un escenario de primas por plazo constantes.

  • En algunas circunstancias, las reformas fiscales también producen derrames. La mayoría de las reformas fiscales con efecto neutral sobre el presupuesto tienen efectos transfronterizos limitados, si bien las grandes reformas pueden generar derrames significativos. Por ejemplo, una reforma que reduce considerablemente las tasas del impuesto sobre la renta de sociedades y se ve contrarrestada por un aumento de los impuestos que gravan el consumo en las principales economías puede tener repercusiones en el resto del mundo; entre ellas, un aumento de las tasas de interés en el mundo o la redistribución de las inversiones y de las utilidades entre jurisdicciones nacionales.

Estos resultados ponen de relieve varias lecciones importantes en materia de políticas que hoy día son trascendentes. Si bien el espacio fiscal es actualmente más acotado y los derrames de política fiscal posiblemente sean de menor magnitud que durante la crisis financiera mundial debido a las mejores condiciones cíclicas en muchos países, el análisis sugiere que el estímulo fiscal en las principales economías puede, no obstante, ser importante para dinamizar la actividad económica en otros países, aunque no en todos. Por ejemplo, en vista de la posición cíclica y la desarticulación gradual de la política monetaria expansiva en Estados Unidos, un estímulo fiscal en ese país posiblemente tendría derrames transfronterizos relativamente moderados, en especial si el estímulo consiste en medidas de política tributaria. En la zona del euro, donde algunos países tienen espacio fiscal, el estímulo podría generar derrames de mayor magnitud. Esto se da en un contexto de continuidad de la política monetaria expansiva y un nivel aún importante de capacidad ociosa en algunos países receptores.

El impacto en los desequilibrios externos también dependería del origen del estímulo fiscal, dado que el estímulo en Estados Unidos posiblemente incremente los desequilibrios, mientras que en algunos países de la zona del euro con superávit fiscal podría reducirlos. Para aquellos países que estén evaluando reducciones significativas de las tasas del impuesto sobre la renta de sociedades, el análisis sugiere que los cambios en la localización de las inversiones y las decisiones en materia de información de utilidades de las empresas multinacionales podrían tener importantes derrames negativos sobre la actividad y la posición fiscal de los países que no introduzcan esa reforma.

Derrames de la política fiscal: Un marco conceptual

El impacto transfronterizo de los cambios en la política fiscal de un país determinado depende de sus efectos iniciales en el orden interno y de los mecanismos de transmisión de shocks. Esto significa que los factores que afectan al multiplicador fiscal nacional del país de origen son pertinentes para determinar los derrames sobre los países receptores. El shock fiscal se propaga a través de diferentes canales —asociados fundamentalmente con los vínculos comerciales— y el impacto final también depende de las condiciones económicas y las políticas adoptadas en los países receptores (gráfico 4.2). Esta sección presenta una breve descripción del impacto de los shocks fiscales en la economía nacional, expone sus posibles canales de transmisión y analiza los factores que inciden en la transmisión.

Gráfico 4.2.La transmisión de un shock fiscal

Fuente: Compilación del personal técnico del FMI.

Impacto de un shock fiscal en la economía nacional

Un gran número de estudios sobre multiplicadores fiscales internos sugiere que las condiciones cíclicas y las políticas inciden en la respuesta de la economía nacional a los shocks fiscales. En general, las estimaciones de multiplicadores varían considerablemente entre países, períodos de muestra y metodologías. Si bien un resumen integral escapa al alcance de este capítulo (véase, por ejemplo, Batini et al., 2014), los modelos estructurales de autorregresión vectorial y de equilibrio general dinámico estocástico desarrollados desde principios de los años noventa sugieren que la magnitud de los multiplicadores tiende a ser moderada (entre cero y uno en el primer año) en “condiciones normales” —que se definen en general como circunstancias en las que la economía no experimenta una brecha del producto significativa— y depende de varias características estructurales; entre ellas, la apertura comercial del país, el régimen de tipo de cambio, las rigideces del mercado laboral y el tamaño de la deuda pública2. En condiciones que no son normales, los multiplicadores pueden diferir según el estado del ciclo económico (en general, es mayor en fases contractivas que en fases expansivas, si bien la evidencia empírica no es concluyente) o el grado de expansión monetaria (mayor cuando no hay intervención de la política monetaria, como en el caso del límite inferior efectivo)3. En iguales condiciones, un multiplicador interno más grande debería estar asociado con derrames supranacionales de mayor magnitud.

La composición de la intervención fiscal —ya sea a partir de medidas que afectan al gasto público o a los ingresos públicos— también repercute en el tamaño del multiplicador interno. Muchos estudios han comprobado que, para las economías avanzadas, los multiplicadores de gasto a corto plazo tienden a ser mayores que los multiplicadores de ingreso (por ejemplo, véase una encuesta en Mineshima, Poplawski-Ribeiro y Weber, 2014). Para explicar este fenómeno se ha recurrido a la teoría keynesiana tradicional: por ejemplo, mientras un dólar adicional de gasto público contribuye directamente a una mayor demanda agregada, un dólar de recorte de impuestos puede destinarse a gasto o a ahorro de las empresas y/u hogares (es decir, la propensión marginal al consumo puede ser menor que uno). Según surge de reciente evidencia empírica usando el método descriptivo, los multiplicadores de impuestos son bastante más grandes que los multiplicadores de gasto, si bien la evidencia basada en el método descriptivo de estos últimos se limita esencialmente a gasto de defensa4. Sin embargo, otros estudios sugieren que la magnitud relativa de los multiplicadores del gasto y del ingreso pueden diferir entre episodios de consolidación y de expansión y según los distintos grados de expansión monetaria5.

Canales de transmisión entre países

En los modelos macroeconómicos de economías abiertas, un shock fiscal se transmite a otro país esencialmente a través del canal comercial, que consta de dos efectos6.

  • Traslado del gasto (en ocasiones denominado “pérdidas fiscales”) hace referencia al impacto directo que un cambio de la política fiscal tiene en la demanda de importaciones del país a través del consumo y la inversión nacionales, lo que afecta a los socios comerciales. En este punto, la propensión marginal a importar de los sectores público y privado es fundamental: si la mayor parte de los cambios en el gasto ocurren en sectores no transables y no se traducen en un nivel más alto o más bajo de importaciones, los derrames por traslado del gasto pueden ser menores. Las economías más grandes y más abiertas tienden a importar más, lo que sugiere que los cambios en la política fiscal de estos países tienen derrames mayores en otros países a través del canal de traslado del gasto.

  • Sustitución del gasto se refiere al impacto de un shock fiscal a través de variaciones en el tipo de cambio real, lo que puede provocar un efecto de sustitución del consumo de bienes internos por bienes extranjeros. Por ejemplo, en un marco de Mundell-Fleming-Dornbusch, la expansión fiscal ejerce presión sobre las tasas de interés, el tipo de cambio nominal se revaloriza en el país de origen y los precios internos aumentan7. La consiguiente revalorización real da impulso a la demanda de bienes importados dado que los artículos extranjeros se abaratan. Este efecto es más significativo, en especial a corto plazo, cuando el tipo de cambio nominal es totalmente flexible; cuando el tipo de cambio nominal es fijo, los ajustes al precio relativo —y, por ende, al tipo de cambio real— pueden demorar más. En cualquier caso, los efectos de la sustitución del gasto suponen que un shock fiscal puede tener derrames transfronterizos nada insignificantes, aun si su impacto en la economía nacional es moderado, puesto que la demanda de importaciones puede dispararse sin que haya un incremento del ingreso nacional.

Además del canal comercial, la respuesta de las variables financieras a un shock fiscal puede desencadenar derrames a través de cambios en las condiciones financieras mundiales. Un cambio en la política fiscal de una economía grande puede afectar a las tasas de interés, los tipos de cambio y la pendiente de la curva de rendimientos en el mundo; esto último a raíz de todo impacto real o percibido que el cambio de política pueda tener en la sostenibilidad fiscal a largo plazo del país de origen. El canal financiero puede funcionar en dirección opuesta al canal comercial. Por ejemplo, el aumento de las tasas de interés o la apreciación del tipo de cambio asociada con un shock de expansión fiscal en el país de origen puede incrementar el costo del endeudamiento en moneda extranjera y deteriorar los balances de empresas y hogares en los países receptores si hay descalces de divisas, lo que genera derrames negativos. También pueden ajustarse los precios de las acciones, lo que tendrá repercusiones en otros países.

En general, la fortaleza relativa de cada canal de transmisión depende de la magnitud de los vínculos comerciales y financieros entre el país de origen y los países receptores. Así pues, el impacto neto de un shock fiscal es una cuestión empírica.

Factores que afectan a la transmisión

Al igual que el multiplicador fiscal interno, los derrames transfronterizos derivados de medidas fiscales tienden a variar según las circunstancias económicas. Hay dos factores que inciden especialmente:

  • Posición cíclica: El multiplicador interno —y por ende los derrames a través de la sustitución del gasto— pueden ser más grandes cuando el país de origen tiene más capacidad ociosa. Por ejemplo, un estímulo fiscal que impulse el empleo en el sector público muy probablemente desplazaría al empleo del sector privado durante períodos de rigidez del mercado laboral (Michaillat, 2014), lo que se traduciría en impactos internos y derrames de menor magnitud; la misma lógica se aplica en el caso de endurecimiento de la política fiscal. Otra posibilidad es que la política de estímulo fiscal flexibilice las restricciones de endeudamiento (que tienden a endurecerse durante una fase contractiva), por ejemplo, al aumentar el valor de los activos que sirven de garantía y la demanda, ayudando así a aumentar el crédito y la inversión (Canzoneri et al., 2016). De modo bastante similar, si el país receptor está utilizando casi la totalidad de la capacidad disponible cuando se ve afectado por un shock fiscal externo, una mayor demanda en los sectores transables podría desplazar la actividad en el resto de la economía, provocando un impacto más moderado en la actividad económica general.

  • Limitaciones de la política monetaria: La respuesta de la política monetaria ante el shock fiscal es importante, y es relevante tanto para los países de origen como los receptores. En circunstancias normales, la política monetaria reacciona para contrarrestar los efectos de un shock fiscal sobre la demanda y los precios. Sin embargo, cuando la política monetaria está atascada en el límite inferior efectivo, los efectos internos y derrames pueden ser mayores. A modo de ejemplo, si las tasas de interés nominales en el país de origen no suben en respuesta a una mayor inflación esperada tras un shock fiscal expansivo, las tasas de interés reales disminuyen, se genera un efecto atracción de la demanda interna y aumenta el multiplicador (Blanchard, Erceg y Lindé, 2016)8. En este caso, la disminución de la tasa de interés real en el país de origen puede provocar una depreciación de su tipo de cambio real, modificando el sentido que tiene el efecto de sustitución del gasto. En un país receptor, cuando las tasas se sitúan en el límite inferior efectivo, la política monetaria poco podrá hacer para amortiguar el efecto del shock externo.

Además de los factores coyunturales, las características institucionales o estructurales tales como el régimen de tipo de cambio también pueden afectar a la transmisión de los shocks fiscales y, por ende, la magnitud de los derrames. Por un lado, la mayoría de los marcos teóricos predicen que la ausencia de flexibilidad del tipo de cambio nominal demora los ajustes del tipo de cambio real a un shock fiscal, atenuando el efecto de sustitución del gasto y, por ende, la magnitud de los derrames. Por otro lado, los regímenes de tipo de cambio fijo pueden fortalecer la sustitución del gasto entre el país de origen y el receptor —por ejemplo, al reducir la volatilidad esperada del tipo de cambio y los costos de las transacciones transfronterizas, lo que contribuye a afianzar las relaciones comerciales (Klein y Shambaugh, 2006; Qureshi y Tsangarides, 2010; Aglietta y Brand, 2013)— y puede aumentar los derrames. Esto puede tener especial trascendencia en las uniones monetarias, puesto que la integración económica e institucional de larga data y la utilización de una moneda común pueden fortalecer el comercio (Rose y van Wincoop, 2001, Berger y Nitsch, 2008). El régimen cambiario también influye en la transmisión de los shocks fiscales a través del canal financiero. Por ejemplo, en los regímenes flexibles, los derrames de un shock fiscal expansivo pueden atenuarse si los descalces de divisas en los balances de hogares y de empresas en el país receptor dan a la depreciación cambiaria un efecto contractivo. En última instancia, el predominio de una u otra de estas consideraciones es una cuestión empírica.

Derrames en la actividad económica: Evidencia empírica

Esta sección analiza la importancia de los derrames fiscales en la práctica y cómo varían en función de las circunstancias económicas. Para ello, se toma una muestra muy amplia de países de origen y receptores y se analizan diferentes tipos de shock en situaciones de consolidación y de expansión fiscal. La sección comienza por describir la estrategia empírica que se utiliza para estimar los derrames y luego presenta el impacto estimado en la actividad económica de los países receptores.

Estrategia empírica

El enfoque del escenario base identifica conjuntamente los shocks del ingreso y del gasto público en cinco economías avanzadas principales —Francia, Alemania, Japón, Reino Unido y Estados Unidos— usando el modelo estructural de vectores autorregresivos de Blanchard y Perotti (2002)9. Un supuesto clave en el modelo es que la política fiscal discrecional no responde contemporáneamente a los cambios inesperados del producto, pues a los responsables económicos les lleva tiempo evaluar el shock del producto y tomar decisiones en materia de gasto y/o de impuestos, lo que incluye la sanción y reglamentación de nuevas leyes. Es más probable que este supuesto se verifique a corto plazo, razón por la cual se utilizan datos trimestrales10.

Los shocks identificados mediante este enfoque ofrecen una descripción razonable de las políticas fiscales adoptadas en las últimas décadas. Al comparar los shocks estructurales con registros históricos de políticas (cuantificados usando el enfoque descriptivo de la bibliografía) se observa que los shocks estructurales pueden obedecer esencialmente a grandes cambios de políticas en cuanto al momento y la magnitud. Por ejemplo, en el caso de Estados Unidos, los shocks estructurales de impuestos captan los recortes de impuestos sancionados por las administraciones de Ronald Reagan y George W. Bush, así como su posterior vencimiento. Lo mismo sucede con los aumentos de impuestos durante los años ochenta, que se instauraron después de que la Comisión Greenspan recomendara fortalecer el financiamiento del sistema de seguridad social (gráfico 4.3)11.

Gráfico 4.3.Seguimiento de los shocks de impuestos en Estados Unidos

(porcentaje del PIB)

Fuentes: Romer y Romer (2010), y cálculos del personal técnico del FMI.

Los shocks estructurales también tienen un impacto significativo en el ámbito estadístico y económico. En consonancia con la teoría keynesiana tradicional y con trabajos empíricos anteriores que usan una metodología similar, las estimaciones de multiplicadores nacionales que se basan en los shocks estructurales tienden a ser más grandes para los instrumentos de gasto (poco más de uno) que para los instrumentos tributarios (poco menos de uno). Se observan algunas diferencias en el tamaño de los multiplicadores nacionales de impuestos en los cinco países de origen, donde el multiplicador de Estados Unidos es mayor que el de los países europeos o el de Japón, lo que posiblemente obedezca a diferentes estructuras tributarias y a los instrumentos tributarios específicos utilizados (Blagrave et al., de próxima publicación).

Los derrames derivados de shocks fiscales se estiman usando el método de proyecciones locales12. La especificación econométrica relaciona un resultado económico en un país receptor, como el nivel de producto, con un shock fiscal de los cinco países de origen —que se construye agrupando shocks de países de origen y ponderándolos según la solidez de los vínculos comerciales entre el país de origen y el receptor13. La especificación del escenario base neutraliza los factores que afectan la dinámica normal a corto plazo del producto en el país receptor, como las tasas de crecimiento pasadas y la evolución de la demanda externa. Se estima la especificación usando datos trimestrales del primer trimestre de 2000 hasta el segundo trimestre de 2016 inclusive, y la muestra de 55 economías avanzadas y de mercados emergentes representa casi el 85% del producto mundial. Así pues, la estimación de panel arroja estimaciones de derrame para un país “promedio” de la muestra14. En una estimación de panel, los shocks se expresan como proporción del producto de los países receptores a fin de facilitar la agregación entre países de origen. Para facilitar la interpretación de la magnitud económica, los resultados se presentan para shocks normalizados con una variación promedio del 1% del PIB en la posición fiscal en los países de origen (véase información detallada en el anexo 4.2., donde se explica cómo los resultados del panel se redimensionan usando niveles relativos de PIB y los vínculos comerciales).

Derrames en la actividad económica

Los resultados ponen de relieve importantes derrames de la política fiscal, en especial de shocks de gasto público. En el gráfico 4.4 se observa la respuesta estimada a un shock fiscal externo del producto promedio de un país receptor a lo largo de ocho trimestres. Un shock del saldo fiscal —en adelante denominado shock fiscal global— se construye como un shock del gasto público menos un shock a los ingresos tributarios, de modo tal que un shock positivo implica una reducción del saldo fiscal del país de origen (o un aumento del déficit). Un shock fiscal global aumentaría el producto del país receptor con el impacto, que alcanzaría un máximo alrededor del tercer trimestre posterior al shock para luego comenzar a disiparse (gráfico 4.4, panel 1). Las estimaciones de instrumentos fiscales específicos indican que los derrames derivados de un shock del gasto público son mayores, más persistentes y se estiman con más precisión que los shocks tributarios de igual tamaño (gráfico 4.4, paneles 2 y 3)15. Esto es congruente con la evidencia que indica que los multiplicadores nacionales de gasto público son más grandes que los multiplicadores nacionales de impuestos, como se analizó previamente. Las restricciones de datos no permiten un análisis empírico más detallado de los derrames de instrumentos de gasto o de impuestos específicos, tales como el consumo o la inversión pública, un tema que se aborda más adelante en el capítulo a través de simulaciones basadas en modelos.

Gráfico 4.4.Respuestas dinámicas del producto de los países receptores a shocks fiscales

(impacto sobre el nivel de producto, porcentaje; trimestres en el eje de la abscisa)

Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.

Nota: t = 0 es el trimestre de los respectivos shocks. Las líneas continuas denotan estimaciones puntuales y las líneas quebradas denotan bandas de confianza del 90%. Los shocks están normalizados en base a un promedio del 1% del PIB en los países de origen.

Los derrames son importantes en términos económicos y congruentes con estimaciones anteriores. A modo de ejemplo, un shock fiscal global del 1% del PIB en una economía media avanzada aumentaría el producto en el país medio receptor en alrededor del 0,08% durante el primer año. En el caso de un aumento del gasto público de igual magnitud, el impacto promedio del derrame en los países receptores aumenta a 0,15% en el primer año; en el caso de un aumento de impuestos de igual tamaño, el producto disminuye alrededor de 0,05% (gráfico 4.5). Como es de esperar, los derrames derivados de shocks fiscales son considerablemente más bajos que los multiplicadores fiscales nacionales en los países de origen, pero aun así son importantes16. Estos tienen el mismo orden de magnitud que los que se observan en trabajos anteriores —por ejemplo, Beetsma, Klaassen y Wieland (2006)— aunque las diferencias temporales y de países en las muestras y en la identificación del shock no permiten realizar fácilmente una comparación directa17. Si bien las estimaciones de derrames en esta sección son valores promedio tomados de diferentes condiciones económicas y de diferentes políticas, el análisis subsiguiente también demuestra que existe una enorme diferencia, por ejemplo, entre las estimaciones en condiciones normales y en condiciones de capacidad ociosa.

Gráfico 4.5.Derrames de shocks fiscales en el producto de los países receptores

(impacto promedio de un año sobre el producto; porcentaje)

Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.

Nota: Los shocks están normalizados en base a un promedio del 1% del PIB en los países de origen.

Un análisis más detallado de los componentes del producto del país receptor corrobora la importancia del comercio para la transmisión de los shocks fiscales (gráfico 4.6), en sintonía con el marco conceptual que se define arriba. En particular, se estima que un shock fiscal externo positivo aumenta las exportaciones bilaterales del país receptor a los países de origen. Al aumentar la demanda de exportaciones, las empresas amplían la inversión para construir capacidad de producción, generando un efecto secundario sobre la inversión del país receptor, mientras que el impacto sobre el consumo parece ser insignificante. El impulso a las exportaciones y a la inversión aumenta las importaciones, algunas de las cuales provienen de los países de origen. Sin embargo, como las importaciones bilaterales crecen mucho menos que las exportaciones bilaterales, la balanza comercial del país receptor con los países de origen mejora tras el shock fiscal.

Gráfico 4.6.Respuestas dinámicas de los componentes del producto de los países receptores a un shock fiscal

(porcentaje del producto; trimestres en el eje de la abscisa)

Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.

Nota: t = 0 es el trimestre del shock. Las líneas continuas denotan estimaciones puntuales y las líneas quebradas denotan bandas de confianza del 90%. Los shocks están normalizados en base a un promedio del 1% del PIB en los países de origen.

Las estimaciones empíricas de derrames son robustas a especificaciones y estrategias de identificación de shocks alternativas. A modo de ejemplo, los resultados del escenario base no varían mucho con la inclusión de variables de control adicional (por ejemplo, la tasa de interés a corto plazo del país receptor, la brecha del producto, la tasa de desempleo y la política fiscal)18. Las estimaciones también son similares —aunque un poco más altas— al utilizar el modelo de estimación de datos de panel por vectores autorregresivos que tiene en cuenta los posibles efectos de retroalimentación de los tipos de cambio y las tasas de interés sobre el producto. Asimismo, las estimaciones que utilizan shocks fiscales comparables a partir de estrategias de identificación alternativas —por ejemplo, errores de previsión y el enfoque descriptivo— también arrojan estimaciones de derrames similares en tamaño y en dinámica. Esto permite ratificar que los resultados del escenario base no están determinados por el modelo estructural de vectores autorregresivos para la identificación de shocks fiscales19. Véase más información sobre las pruebas de robustez en el anexo 4.3.

Derrames en el marco de diferentes condiciones económicas y de políticas

El ciclo económico y las condiciones de política monetaria en el país de origen y en el país receptor, además del régimen de tipo de cambio bilateral, pueden afectar la magnitud de los derrames de la política fiscal. Como se explicó previamente en el marco conceptual, se espera que estos factores incidan en el impacto de los shocks fiscales en el ámbito nacional —si corresponden al país de origen— así como en su transmisión entre países. En general, un mayor impacto en el país de origen debería dar lugar a derrames más importantes.

Posición cíclica y limitaciones de la política monetaria

Para comprobar cómo las posiciones cíclicas y la política monetaria inciden en el impacto de los shocks fiscales, al marco econométrico del escenario base se incorpora la posible dependencia del régimen (véase información detallada en el anexo 4.2). Las definiciones de los regímenes se basan en la brecha del producto existente o en el nivel de la tasa de interés a corto plazo en el país de origen o en el receptor. En concreto, se presume que una brecha del producto negativa es representativa de capacidad ociosa, y una tasa de interés a corto plazo por debajo del percentil 25 de la distribución pertinente entre países es una variable representativa de una política monetaria constreñida por el límite inferior efectivo20. Los resultados son robustos a la utilización de definiciones alternativas de capacidad ociosa, incluidas la brecha de desempleo o la probabilidad de transición suave, como en Auerbach y Gorodnichenko (2013). Para el límite inferior efectivo, los resultados también son robustos a la utilización de un umbral absoluto de tasas de interés común a todos los países.

En concordancia con la teoría y los resultados empíricos en la bibliografía sobre multiplicadores internos, se estima que los derrames son mayores durante episodios en los cuales existe capacidad ociosa que en condiciones normales. Por ejemplo, si el país receptor tiene dicha capacidad cuando se produce el shock fiscal, su producto aumentaría un 0,11% el primer año en respuesta a un shock fiscal global del 1% del PIB en una principal economía avanzada promedio. En cambio, la respuesta a ese mismo shock se reduciría prácticamente a la mitad —0,06%— si no existe capacidad ociosa (gráfico 4.7, panel 1). También se observan efectos diferenciales dependiendo de que la economía de origen tenga o no capacidad ociosa; en este caso, las estimaciones oscilan entre 0,09% y 0,03%, respectivamente (gráfico 4.7, panel 2).

Gráfico 4.7.Derrames en el marco de varias condiciones económicas y de política

(impacto promedio de un año sobre el producto; porcentaje)

Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.

Nota: LIE = límite inferior efectivo. La capacidad ociosa se define como la brecha del producto por debajo de cero; y el LIE corresponde a las tasas de interés a corto plazo en el 25% inferior de la distribución histórica entre países. Se presentan las respuestas a un shock fiscal global. Los shocks están normalizados en base a un promedio del 1% del PIB en los países de origen.

1 Épocas normales se refiere a un promedio sin capacidad ociosa y sin LIE tanto en los países de origen como en los receptores.

2Estimaciones promedio de las condiciones en los países de origen y en los países receptores.

Los derrames pueden ser aún más grandes cuando la política monetaria se ve constreñida por el límite inferior efectivo, ya sea en el país de origen o en el país receptor (gráfico 4.7, paneles 1 y 2). Por ejemplo, dado un shock fiscal global del 1% del PIB en una principal economía avanzada promedio, la reacción del producto del país receptor puede ser cuatro veces mayor cuando su tasa de interés se encuentra en un nivel excepcionalmente bajo que en condiciones de tasas normales21. Las limitaciones de política monetaria en los países de origen tienen un efecto similar sobre los derrames, ya que pueden amplificar el impacto interno de los shocks fiscales. Si bien la capacidad ociosa y el límite inferior efectivo tienen mecanismos distintos para amplificar los derrames, a menudo resulta difícil distinguir con claridad los dos estados en la estimación empírica puesto que pueden coincidir en la práctica, como ha ocurrido en los últimos años22. Debe tenerse en cuenta esta salvedad al interpretar los resultados.

La reacción de los componentes del PIB ante las limitaciones de la política monetaria ofrece nuevas perspectivas sobre cómo se transmite un shock fiscal a los países receptores (gráfico 4.8). Ante un shock fiscal externo positivo, el consumo —y en especial, la inversión— en un país receptor reacciona de manera mucho más fuerte cuando la tasa de interés nominal del país está próxima al límite inferior efectivo, lo que posiblemente se deba al descenso de las tasas de interés reales asociado con expectativas de mayor inflación. Esto es congruente con los resultados de modelos teóricos (véase la sección sobre factores que afectan a la transmisión) y confirmado por los resultados de las simulaciones con base en modelos que se presentan en la próxima sección. Las reacciones de las exportaciones hacia países de origen y las importaciones desde dichos países también son más fuertes cuando la política monetaria tiene en cuenta el shock fiscal, de manera acorde con la reacción de la inversión en el orden interno.

Gráfico 4.8.Respuestas dinámicas de los componentes del producto de los países receptores en épocas normales y límite inferior efectivo en los países receptores

(porcentaje del producto; trimestres en el eje de la abscisa)

Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.

Nota: Épocas normales = sin límite inferior efectivo. t = 0 es el trimestre del shock. Las líneas continuas rojas denotan estimaciones puntuales en las diferentes condiciones; las líneas quebradas rojas denotan bandas de confianza del 90% y las líneas continuas azules representan la respuesta incondicional. El límite inferior efectivo corresponde a las tasas de interés a corto plazo en el 25% inferior de la distribución histórica entre países. Se presentan las respuestas a un shock fiscal global. Los shocks están normalizados en base a un promedio del 1% del PIB en los países de origen.

Régimen cambiario

Como se analiza en la sección sobre los factores que afectan a la transmisión, el régimen de tipo de cambio también puede incidir en la magnitud de los derrames fiscales. Para investigar esta cuestión, esta sección analiza si el impacto que un shock fiscal en Estados Unidos tiene en los países receptores varía según estos tengan un régimen de tipo de cambio fijo o flexible respecto al dólar. Estados Unidos —con una divisa global de importancia comercial sistémica— es un país de origen adecuado para este ejercicio. Por lo general, los países no vinculan sus monedas con la libra esterlina o el yen japonés. En el caso del euro, la importancia comercial de Alemania y Francia incide esencialmente dentro de Europa, donde la mayoría de los países de la muestra son miembros de la zona del euro o mantienen una paridad fija de sus monedas con el euro, lo que no permite que haya una variación suficiente de los datos para identificar el efecto para quienes tienen regímenes de cambio flexibles.

El marco empírico vuelve a modificarse para tener en cuenta el grado de dependencia que el shock fiscal —que en este caso se origina exclusivamente en Estados Unidos— tiene del régimen cambiario, donde la definición de régimen se basa en el régimen bilateral de tipo de cambio vigente entre Estados Unidos y el país receptor en un período determinado. En concreto, la definición de un régimen de tipo de cambio “fijo” incluye paridades de facto o paridades móviles, clasificadas usando dos métodos alternativos: 1) Reinhart y Rogoff (2004), actualizado por Ilzetzki, Reinhart y Rogoff (2017a, 2017b), en adelante la clasificación “Reinhart-Rogoff”; y 2) el Informe anual sobre regímenes de cambio y restricciones cambiarias del FMI (clasificación del “FMI”)23. En el anexo 4.1 se incluyen más detalles.

La evidencia sugiere que un shock del gasto público en Estados Unidos genera impactos más fuertes y más persistentes en los países donde los tipos de cambio están anclados al dólar estadounidense que en aquellos que tienen regímenes cambiarios más flexibles (gráfico 4.9). Esto se verifica independientemente de la clasificación de regímenes cambiarios que se utilice. La diferencia en la reacción del producto en uno y otro caso tiene significación estadística para el impacto en ambas clasificaciones, y también durante el segundo año en la clasificación de Reinhart-Rogoff. A la vez, no se observa diferencia entre regímenes en los derrames, ya sea que estos derivan de un shock fiscal global o de un shock de impuestos (no se muestra). Si se lo toma al pie de la letra, este resultado parece indicar que los efectos de la sustitución del gasto en la transmisión de los shocks de gasto son relativamente débiles. Esta debilidad podría obedecer a que, para una porción significativa de la muestra, la política monetaria estadounidense estaba constreñida por el límite inferior efectivo, lo que limitaba las variaciones de las tasas de interés y, por ende, de los tipos de cambio. Otra posibilidad es que, como se analizó anteriormente, la integración comercial puede ser más fuerte en regímenes de paridad fija, que excede lo que pueden reflejar los simples coeficientes de importación que se utilizan para ponderar los shocks.

Gráfico 4.9.Respuestas dinámicas del producto de los países receptores a un shock de gasto en Estados Unidos en varios regímenes cambiarios

(impacto sobre el producto, porcentaje; trimestres en el eje de la abscisa)

Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.

Nota: t = 0 es el trimestre del shock. Las líneas continuas rojas denotan estimaciones puntuales supeditadas al régimen cambiario; las líneas quebradas rojas denotan bandas de confianza del 90%, y las líneas continuas azules representan las estimaciones incondicionales. Los shocks están normalizados en base a un promedio del 1% del PIB en los países de origen (cabe señalar que esto representa un shock del PIB de Estados Unidos inferior al 1%).

La transmisión de los shocks fiscales: Análisis basado en modelos

Para complementar el análisis empírico, el capítulo presenta simulaciones modeladas usando un modelo de equilibrio general multirregional: el Modelo G20 del FMI. Las simulaciones del modelo pretenden ser ilustrativas y ofrecen otras perspectivas sobre el ajuste macroeconómico a los shocks fiscales —incluida la reacción de los tipos de cambio y de las tasas de interés— e información más detallada sobre los impactos de los diferentes instrumentos fiscales. En general, las simulaciones sirven como comprobaciones teóricas de los resultados empíricos y contribuyen a esclarecer cómo se propagan los shocks fiscales24.

En general, los resultados concuerdan con los resultados empíricos en este capítulo: las simulaciones demuestran que los derrames derivados de shocks fiscales temporales pueden diferir considerablemente dependiendo de la respuesta de la política monetaria y de los instrumentos fiscales utilizados. Asimismo, la reacción de los componentes del PIB en distintas hipótesis relativas a la expansión monetaria se asemeja bastante a las identificadas en pruebas empíricas25. En todos los casos, los shocks fiscales se expresan como proporción (generalmente 1%) del PIB de un país de origen determinado: esto difiere de cómo se presentaron los resultados en la sección empírica e implica que, a igualdad de factores, los shocks originados en países más grandes generan derrames de mayor magnitud.

Derrames sobre el producto: Instrumentos fiscales y política de expansión

Las simulaciones de modelos confirman los grandes derrames derivados de shocks de gasto público. En concreto, estas demuestran que los shocks del gasto tienen derrames más grandes que los shocks de impuestos26. Esto coincide con los resultados de los análisis empíricos que se describen en este capítulo. No obstante, los modelos estructurales también ofrecen información sobre el impacto de los instrumentos fiscales específicos, como se observa en el gráfico 4.10:

Gráfico 4.10.Impacto de los shocks fiscales sobre el PIB mundial basado en varios instrumentos

(impacto promedio de dos años, porcentaje)

Fuente: FMI, simulaciones del modelo G20MOD.

Nota: Todos los shocks representan un 1% del PIB del país de origen, y duran dos años.

  • Instrumentos de gasto: Los shocks de gasto público en el Modelo G20 tienen derrames y efectos internos más grandes que los shocks de consumo público. Esto se debe a que la inversión pública aumenta el stock de capital público, lo que presumiblemente aumenta la productividad del sector privado, estimulando la inversión privada y la demanda de mano de obra y, a su vez, aumentando los salarios y los ingresos laborales. En cambio, el consumo público no afecta a la productividad del sector privado.

  • Instrumentos de impuestos: Las simulaciones de modelo sugieren que, de los instrumentos de impuestos, las variaciones temporales de los impuestos al consumo producen los derrames y efectos internos más grandes. A diferencia de los recortes de impuestos sobre la renta de sociedades y los ingresos laborales, que permiten ahorrar los beneficios, los hogares deben aumentar su gasto en el período corriente para sacar provecho de la disminución temporal de los impuestos al consumo27. Asimismo, como las decisiones de inversión tienen un largo horizonte de planificación y ajustar la inversión puede ser costoso (Christiano, Eichenbaum y Evans, 2005), el impacto de los cambios temporales al impuesto sobre la renta de sociedades es menor que el de los cambios temporales al impuesto sobre los ingresos laborales; estos últimos afectan a los hogares con dificultades de liquidez, que en respuesta ajustan por completo el consumo.

En consonancia con el análisis empírico, las simulaciones de modelos indican que los derrames sobre el producto pueden variar enormemente, dependiendo de la respuesta de la política monetaria, tanto en los países de origen como en los países receptores. El gráfico 4.11 representa el impacto de los mismos shocks de impuestos y de gasto público temporales de dos años en Estados Unidos que se consideraron en el gráfico 4.10 —usando el promedio de los instrumentos de gasto y de impuestos— en el PIB del país receptor en distintos supuestos de política monetaria: 1) una respuesta basada en normas en el país de origen y en el país receptor, 2) medidas expansivas en Estados Unidos durante los dos primeros años después del shock fiscal, 3) medidas expansivas en los países receptores durante los dos primeros años, y 4) medidas expansivas tanto en Estados Unidos como en los países receptores durante el mismo período. Los derrames varían notablemente dependiendo de la respuesta de la política monetaria: por ejemplo, el derrame puede ser hasta cuatro veces más grande si la política monetaria en los países receptores responde totalmente al shock, a diferencia de lo que sucede cuando la política monetaria sigue el régimen de metas de inflación en cada país28,29. Estos resultados coinciden estrechamente con el análisis empírico presentado en el gráfico 4.7: cuando las tasas de interés en el país receptor se encuentran cerca o en el límite inferior efectivo, se estima que los derrames son alrededor de cuatro veces más grandes que en condiciones normales.

Gráfico 4.11.Derrames de shocks fiscales en Estados Unidos con y sin expansión monetaria

(impacto promedio de dos años sobre el PIB del resto del mundo, porcentaje)

Fuente: FMI, simulaciones del modelo G20MOD.

Nota: La respuesta normal de política monetaria es una respuesta basada en reglas, en los países con regímenes de tipo de cambio fijo, donde la política monetaria responde a un aumento de la inflación futura esperada aumentando las tasas de interés nominales para reducir la demanda y restablecer la inflación en su meta.

Las simulaciones con base en modelos también pueden ofrecer información relativa a patrones regionales del impacto de los shocks fiscales. Los derrames derivados de estímulos en Estados Unidos tienen el mayor alcance mundial, debido al gran tamaño de la economía estadounidense y sus relaciones comerciales relativamente sólidas con la mayoría de las regiones (gráfico 4.12)30. Los derrames con origen en Estados Unidos son más grandes en países de América Latina y en Canadá, los cuales representan un porcentaje significativo de la demanda de importaciones de Estados Unidos. En lo que respecta a los shocks de Francia y Alemania, los derrames son más grandes en Europa —debido a la profunda integración comercial—, pero relativamente leves en otras regiones. Por último, las medidas fiscales en China generan derrames significativos en cada región, debido al tamaño y a la apertura de la economía china. Por región, los derrames son un poco más grandes en los países de Asia —debido a los fuertes vínculos comerciales— si bien los derrames en Europa, Canadá y América Latina no son insignificantes. Debido a su creciente influencia en el mundo, la economía china tiene hoy un papel importante como catalizador de los derrames en los países vecinos a través del canal comercial y la incidencia que las fluctuaciones de la demanda tienen en los precios de las materias primas (FMI, 2016).

Gráfico 4.12.Impacto de shocks del gasto público de Estados Unidos, Europa y China sobre el PIB regional

(impacto promedio de dos años, porcentaje)

Fuente: FMI, simulaciones del modelo G20MOD.

Nota: UE = Unión Europea; Am. Lat. = América Latina (Argentina, Brasil, México). Shock en Europa se refiere a shocks en Alemania y Francia. Un shock del gasto público es equivalente a un 1% del PIB, y dura dos años. Se presenta el impacto del nivel promedio en dos años sin expansión monetaria en ningún país.

Ajuste macroeconómico y la función de las variables financieras

Las simulaciones de modelos pueden aportar una descripción más profunda de la dinámica macroeconómica que subyace a los derrames fiscales. En particular, las simulaciones permiten examinar la dinámica de las tasas de interés y de los tipos de cambio. Como estas variables son por naturaleza prospectivas, reaccionan a los cambios en las expectativas futuras del estado de la economía, de modo que al anunciarse o preverse un cambio en la política fiscal, estas variables reaccionan de inmediato. Por este motivo, resulta difícil reflejar su comportamiento en ejercicios empíricos durante shocks estructurales, que normalmente evalúan el impacto de la implementación de los cambios fiscales31. El capítulo utiliza tanto el análisis basado en modelos como un enfoque empírico alternativo que aísla los efectos de anticipación para evaluar el impacto de los shocks fiscales en los tipos de cambio y en las posiciones externas de los países receptores.

Para esclarecer la dinámica del ajuste tras los shocks fiscales, el gráfico 4.13 presenta la reacción de diversas variables en Estados Unidos y en la economía mundial a un aumento temporal del gasto público en Estados Unidos. Debido a la importancia que tiene la reacción de la política monetaria, el gráfico presenta una hipótesis de estímulo de dos años con una política monetaria normal (línea azul) y en condiciones de expansión monetaria en todos los países (línea roja).

Gráfico 4.13.Respuestas dinámicas a un shock del gasto público en Estados Unidos

(desviación porcentual con respecto al escenario base)

Fuente: FMI, simulaciones del modelo G20MOD.

Nota: Las líneas rojas denotan la respuesta a un shock del gasto público en Estados Unidos del 1% del PIB que dura dos años con expansión monetaria en los países de origen y receptores, y las líneas azules representan la respuesta al mismo shock sin expansión monetaria en ningún país.

1Un aumento representa una apreciación.

  • Reacción de la política monetaria: Tras el shock fiscal, las tasas de referencia aumentan para frenar las presiones inflacionarias derivadas del shock de demanda tanto en Estados Unidos como en los países receptores. La condición de la paridad de las tasas de interés sin cobertura supone que los tipos de cambio nominales bilaterales en relación al dólar de EE.UU. se deprecian a corto plazo ya que la reacción de la política monetaria estadounidense es más pronunciada que en otras regiones: al ser el país de origen del shock, las presiones inflacionarias son mayores allí. El aumento de la demanda externa de Estados Unidos y la depreciación del tipo de cambio nominal en los países receptores inducen un incremento moderado de las exportaciones desde el resto del mundo, y con ello una ligera mejora de las correspondientes balanzas comerciales. Sin embargo, el aumento de las tasas de interés en el mundo reduce el consumo y la inversión en el resto del mundo. El efecto neto sobre el PIB es pequeño pero positivo.

  • Expansión monetaria: En este escenario, no se controla el impacto positivo en la inflación, lo que provoca una disminución de las tasas de interés reales. Esto dispara una fuerte reacción positiva tanto del consumo como de la inversión en el resto del mundo dado que el costo del capital y el consumo del período en curso disminuyen. El contraste entre la dinámica del consumo y de la inversión en una hipótesis de expansión monetaria, a diferencia de condiciones monetarias normales, es congruente con los resultados empíricos que se observan en el gráfico 4.8. La expansión monetaria también implica un impacto mucho mayor sobre las exportaciones —debido a una demanda externa más fuerte— y las importaciones, producto de una mayor actividad económica interna en los países receptores. El canal de sustitución del gasto funciona en el sentido contrario en la hipótesis de expansión monetaria, dado que el tipo de cambio real en los países receptores se aprecia frente al dólar estadounidense. Esto ocurre porque el impacto negativo en las tasas de interés reales de Estados Unidos es más pronunciado que en otros países. Los saldos comerciales de los países receptores mejoran de todos modos debido al fuerte incremento de la demanda desde Estados Unidos. En síntesis, como se observa en el gráfico 4.11, el efecto acumulado en el PIB mundial se ve amplificado en condiciones de expansión monetaria.

Si la prima por plazo aumenta tras un impulso fiscal —incorporando la posible preocupación por la sostenibilidad de la deuda o un futuro aumento de la inflación— y la política monetaria responde normalmente, el impacto del estímulo en Estados Unidos se ve reducido y los derrames son ligeramente más pequeños (gráfico 4.14). En este caso, unas tasas de interés más altas que en el escenario base desalientan la inversión y el consumo en Estados Unidos. En consecuencia, el efecto neto en el PIB en el resto del mundo es ligeramente más bajo, lo que ilustra una posible reacción adversa de los mercados financieros ante un aumento del gasto para reducir los derrames32. Esta posibilidad pone de relieve la importancia de establecer un marco macroeconómico creíble a mediano plazo, de modo que los actores del mercado confíen en que la inflación estará bajo control porque la dinámica de la deuda es sostenible.

Gráfico 4.14.Derrames del shock de gasto en Estados Unidos con y sin aumento de la prima por plazo estadounidense

(desviación porcentual con respecto al escenario base)

Fuente: FMI, simulaciones del modelo G20MOD.

Nota: Las líneas rojas denotan la respuesta a un shock del gasto público del 1% del PIB que dura dos años, con un aumento de 25 puntos básicos de la prima por riesgo estadounidense y los subsiguientes derrames sobre las primas por plazo en otros países. Las líneas azules representan la respuesta al mismo shock de gasto sin un aumento de la prima por plazo. No se supone ninguna expansión monetaria en ningún país.

En el recuadro 4.1. se presenta un examen empírico sobre cómo reaccionan los tipos de cambio y las posiciones externas a los shocks fiscales. Para reflejar los efectos de anticipación, el análisis construye shocks fiscales basados en la metodología de Forni y Gambetti (2016), que identifica estos shocks en las fechas de anuncio, como se refleja en los cambios en las previsiones profesionales. Allí se demuestra que un aumento del gasto público en Estados Unidos produce una apreciación real del dólar y un deterioro del saldo comercial de Estados Unidos, tal como lo predicen los modelos macroeconómicos estándar.

Reformas fiscales

El análisis basado en modelos también facilita el análisis de los derrames derivados de las denominadas reformas fiscales, que se definen como cambios permanentes sin efecto presupuestario en la composición del presupuesto del sector público. Los escenarios que se han considerado hasta aquí en el capítulo tratan sobre impulsos fiscales temporales asociados con un cambio en la política fiscal del país de origen. Sin embargo, las reformas fiscales sin efecto presupuestario también pueden producir derrames. Para demostrar estas diferencias, se consideran los dos escenarios siguientes: 1) una reforma del impuesto sobre la renta de sociedades sin efectos sobre el presupuesto, y 2) un aumento del gasto en infraestructura sin efectos sobre el presupuesto. Estos escenarios ilustrativos sugieren que las reformas fiscales tienen efectos transfronterizos limitados, si bien los cambios significativos de todos modos pueden generar derrames de gran magnitud.

Reforma del impuesto sobre la renta de sociedades sin efectos sobre el presupuesto

Los derrames directos de una reducción (simultánea) de la tasa del impuesto sobre la renta de sociedades sin efectos sobre el presupuesto en Francia, Alemania y Estados Unidos —los países de “origen” en este escenario— serían levemente negativos33. En este escenario se barajan como principales supuestos que las tasas del impuesto sobre la renta de sociedades se reducen en 15 puntos porcentuales, que las tasas de impuestos sobre el consumo aumentan para compensar la pérdida de recaudación, y que la política monetaria reacciona normalmente34. El impacto directo de la reforma se refleja en las líneas azules del gráfico 4.15. Como puede observarse:

Gráfico 4.15.Derrames de la reducción de los impuestos sobre la renta de sociedades financiada por un aumento compensatorio del IVA

(desviación en puntos porcentuales con respecto al escenario base, salvo indicación en contrario)

Fuentes: FMI, simulaciones del modelo G20MOD, y estimaciones del personal técnico del FMI.

Nota: Las líneas azules denotan la respuesta a las reformas del impuesto sobre la renta de sociedades/IVA solamente, las líneas rojas denotan la respuesta a las reformas del impuesto sobre la renta de sociedades/IVA más los supuestos sobre los cambios en la inversión, y las líneas amarillas denotan la respuesta a las reformas del impuesto sobre la renta de sociedades/IVA más los supuestos sobre los cambios en las utilidades y la inversión. No se supone ninguna expansión monetaria en ningún país. Para el resto del mundo, no se suponen reformas. IVA = impuesto al valor agregado.

  • El PIB real aumenta gradualmente puesto que las tasas más bajas del impuesto sobre la renta de sociedades elevan la rentabilidad del capital en los países de origen, estimulando la inversión. Este efecto positivo sobre el PIB del país que encara la reforma se ve contrarrestado, tan solo en parte, por el aumento de la tasa del impuesto al consumo, que deprime el consumo. Si bien estas reformas inicialmente no producen efectos sobre el presupuesto, la expansión de la inversión aumenta la recaudación tributaria en el tiempo, lo que reduce el déficit y el stock de deuda en los países de origen35. Sus saldos comerciales se deterioran ligeramente debido a la demanda de importaciones que genera la inversión.

  • Debido a la falta de estímulo fiscal a corto plazo, los derrames directos sobre los países receptores son limitados. A mediano plazo, el PIB de los países receptores se reduce un poco, dado que los países receptores tienen ahora una desventaja competitiva respecto de la rentabilidad de su capital, y las tasas de interés reales son un poco más altas, lo que se traduce en una menor inversión. Este impacto negativo contrarresta ampliamente el leve impulso a las exportaciones asociado con una mayor demanda en los países de origen.

Sin embargo, más allá de este efecto directo, las reformas fiscales también pueden afectar a las decisiones de inversión y de información de utilidades. Como se analiza en Devereux (2008) y De Mooij y Ederveen (2008), las tasas del impuesto sobre la renta de sociedades inciden tanto en las decisiones intensivas como extensivas (específicas o de localización) de las empresas, lo que sugiere que las empresas multinacionales pueden relocalizar sus operaciones cuando se enfrentan a cambios significativos en las tasas relativas del impuesto en diferentes jurisdicciones. Asimismo, ambos estudios observan que es factible que las empresas multinacionales trasladen utilidades entre países. En el escenario examinado, las tasas más bajas del impuesto sobre la renta de sociedades llevan a estas empresas a trasladar sus operaciones —tanto la inversión como la jurisdicción en la que informan sus utilidades— hacia los países de origen, en detrimento de los países receptores.

El efecto que tiene el traslado de la inversión y de las utilidades se ve ilustrado por las líneas rojas (solo traslado de inversiones) y amarillas (traslado de inversiones y utilidades) del gráfico 4.15. En función de las estimaciones que se incluyen en la bibliografía sobre traslado de inversiones y de utilidades, el escenario presupone que la inversión extranjera directa en países que no adoptan reformas podría disminuir alrededor de USD 400.000 millones: se presume que esta pérdida se distribuye de igual manera en todos los países como porcentaje del PIB36. En cambio, se estima que los países que adoptan las reformas se benefician de un importe similar, más allá del impacto inmediato que la reducción del impuesto sobre la renta de sociedades arriba analizado tiene en la inversión37. El traslado de utilidades se considera un aumento puro de la recaudación tributaria para los países de origen y una pérdida correspondiente para los otros países38.

Los resultados sugieren que el traslado de inversiones y de utilidades podría desencadenar derrames de mayor magnitud en la actividad económica y repercutir en las posiciones fiscales. La actividad económica en los países de origen sería considerablemente más elevada —donde el PIB aumentaría en casi un 4% después de 10 años— si bien se vería reducida notablemente en los países receptores, en alrededor del 1%. Los consiguientes cambios en los saldos comerciales conllevarían un deterioro significativo de los países que adoptaron la reforma del impuesto sobre sociedades —debido al fuerte aumento de la demanda de importaciones— y una mejora para el resto de los países, debido a la contracción de las importaciones y al crecimiento de las exportaciones. El traslado de la inversión y de las utilidades también puede repercutir en las posiciones fiscales, mejorando el saldo primario del país de origen y deteriorando el saldo de los otros países, más allá de los efectos directos que tiene la propia reforma del impuesto sobre la renta de sociedades. Puede observarse el impacto marginal que tiene el traslado de utilidades en los stocks de deuda pública en el gráfico 4.15, donde se comparan las líneas rojas y amarillas en los paneles 3 y 4. Es evidente que el impacto del traslado de la inversión (medida comparando las líneas azules y rojas) es mucho mayor que el traslado de las utilidades39.

Aumento permanente de la inversión pública sin efectos sobre el presupuesto

Al compararlo con las reformas del impuesto sobre la renta de sociedades que desencadenan traslado de inversiones y de utilidades, un incremento permanente de la inversión pública sin efectos sobre el presupuesto tendría derrames muy moderados40. En este escenario, se supone un aumento de la inversión pública equivalente a ½ punto porcentual del PIB en las cinco economías más grandes consideradas en el ejercicio empírico —Francia, Alemania, Japón, Reino Unido y Estados Unidos— que se financia mediante un aumento de los impuestos al consumo. Tal reforma impulsaría el stock de capital en los países de origen, incrementando así el producto de manera permanente: el aumento de la inversión derivado de una mayor productividad asociada con una expansión del stock de capital público compensa ampliamente el impacto negativo que el aumento de los impuestos al consumo tiene en el consumo interno. No obstante, como se observa en el gráfico 4.16, si bien se observaría cierto impacto transfronterizo moderado debido a la sustitución del gasto, el impacto se vería atenuado por una depreciación del tipo de cambio en los países de origen, lo que implica que el canal de sustitución del gasto a la larga contrarresta el efecto positivo41. El impacto en los saldos comerciales de los países receptores es pequeño, pero negativo.

Gráfico 4.16.Derrames del aumento de la inversión pública en cinco economías principales

(desviación porcentual con respecto al escenario base)

Fuente: FMI, simulaciones del modelo G20MOD.

Nota: Derrames de un aumento permanente del 0,5% del PIB de la inversión pública en cinco economías principales (Alemania, Estados Unidos, Francia, Japón y el Reino Unido) financiado a través del impuesto al valor agregado. No se supone ninguna expansión monetaria en ningún país.

Conclusiones

Los derrames transfronterizos positivos derivados de acciones colectivas de política fiscal ayudaron a la economía mundial a recuperarse de la crisis financiera. Sin embargo, ¿siguen los derrames fiscales siendo relevantes en las condiciones económicas mucho mejores que imperan en la actualidad? El capítulo concluye que los derrames siguen siendo importantes, pero su grado de relevancia depende de las circunstancias imperantes en los países de origen y en los países receptores. Demuestra que los derrames fiscales tienden a ser menores cuando un shock fiscal tiene origen en un país en el que el PIB se encuentra en su nivel potencial, pero que el impacto se intensifica cuando el país de origen o el país receptor transita una recesión y/o se beneficia de una política monetaria expansiva. Esto sugiere que los derrames en general son significativos cuando los multiplicadores internos también son grandes. El capítulo concluye, asimismo, que los derrames derivados de shocks del gasto público son mayores que los asociados con los shocks de impuestos, que la transmisión de los shocks fiscales puede ser mayor entre los países con tipos de cambio fijos, y esa transmisión puede verse atenuada si el impulso fiscal en el país de origen endurece las condiciones financieras en el mundo.

Si bien no saca conclusiones sobre la forma en que cada país debe conducir la política fiscal desde una perspectiva interna, el capítulo aporta información sobre los posibles efectos transfronterizos de dicha acción. La coyuntura actual sugiere que los efectos transfronterizos positivos derivados del estímulo en países con brechas del producto esencialmente cerradas serán, en general, más pequeños que durante la crisis, pero aun así podría haber beneficios. Por ejemplo, en la zona del euro, los derrames de una posición fiscal más expansiva en países con espacio fiscal —como una mayor inversión pública para aumentar el producto potencial en Alemania— podrían, sin embargo, ser importantes en algunos socios comerciales que sufren posiciones cíclicas débiles debido a la continuidad de la política monetaria expansiva y a la luz de evidencia que sugiere que los derrames suelen verse magnificados por regímenes de tipo de cambio fijo. En líneas más generales, el instrumento fiscal también es importante: el gasto en inversión pública tiende a producir mayores dividendos transfronterizos que los recortes de impuestos.

Este capítulo también presenta hipótesis ilustrativas de reformas fiscales en las cuales un cambio en la composición del presupuesto público sin un consiguiente cambio a corto plazo en la posición fiscal genera pequeños derrames. Sin embargo, las reformas fiscales sustanciales, como las reducciones significativas de la tasa del impuesto sobre la renta de sociedades sin efectos presupuestarios —compensadas con aumentos en los impuestos al consumo— que afectan a la localización de la inversión y a las decisiones de información de resultados de las empresas multinacionales, sí podrían generar grandes derrames.

Por último, como es lógico, las acciones fiscales con efectos económicos transfronterizos significativos también pueden tener impacto en los saldos comerciales. Por ejemplo, este capítulo sugiere que el estímulo fiscal tiende a provocar un deterioro de la balanza comercial del país en el que ocurre, con consiguientes mejoras en las posiciones de sus socios comerciales. Esto implica que una expansión fiscal en Estados Unidos podría exacerbar los desequilibrios de la cuenta corriente mundial, mientras que medidas de estímulo en Alemania tenderían a reducirlos.

Recuadro 4.1.Impacto de los shocks de gasto público en Estados Unidos sobre las posiciones externas

No hay consenso en los estudios empíricos sobre el efecto que los shocks de gasto público tienen en el tipo de cambio y en el saldo externo de un país1. Esto posiblemente se deba, en parte, a la dificultad para aislar la anticipación de los agentes a las políticas fiscales, producto de los retrasos legislativos y reglamentarios, como se destaca en Ramey (2011), entre otros factores. Este cuadro y un artículo relacionado sobre derrames (Popescu y Shibata, de próxima publicación) estudian el impacto de los shocks del gasto fiscal de Estados Unidos en la balanza comercial y el tipo de cambio de ese país, desde una perspectiva multilateral y bilateral, con especial consideración del tema de la capacidad de anticipación fiscal.

Para reflejar los efectos de anticipación, se aplica el enfoque de Forni y Gambetti (2016) y se recurre a encuestas de expertos en la formulación de pronósticos para identificar shocks fiscales en la fecha del anuncio más que en la de aplicación2. En términos metodológicos, el shock de anticipación fiscal (“noticias”) se identifica en una autorregresión vectorial usando datos de Estados Unidos desde el primer trimestre de 1981 hasta el cuarto trimestre de 2016 inclusive3. El análisis amplía el trabajo de Forni y Gambetti (2016) a una perspectiva internacional para dar cuenta de las condiciones macroeconómicas de los países receptores, que es la principal contribución singular a este ejercicio de simulación.

Los resultados sugieren que las noticias sobre el futuro gasto público producen una revalorización del dólar de EE.UU. y un deterioro del saldo comercial de Estados Unidos, lo que es coherente con la teoría y resuelve el “enigma de la depreciación” que se observa en la mayoría de los estudios anteriores. Como se analiza en Forni y Gambetti (2016), el elemento intuitivo clave es que la inclusión de información adicional sobre las expectativas y los pronósticos fiscales mejora la estimación de los efectos de los shocks de gasto fiscal al captar con mayor precisión el momento del impacto. El momento probablemente sea importante al evaluar la respuesta de variables ágiles, como el tipo de cambio, que reaccionan rápidamente ante la percepción de cambios en las condiciones futuras.

Gráfico 4.1.1.Respuesta de la balanza comercial y del tipo de cambio real de los países receptores frente al dólar de EE.UU.

(trimestres en el eje de la abscisa)

Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.

Nota: t = 0 es el trimestre del shock. Las líneas quebradas denotan bandas de confianza del 90%.

Pasando ahora al análisis de derrames, un análisis de autorregresión vectorial de panel permite tener en cuenta las variables macroeconómicas y de política del país receptor (tales como las posiciones cíclicas, la política monetaria y la política fiscal nacional). La estimación utiliza un panel desequilibrado compuesto por 30 socios comerciales de Estados Unidos (23 economías avanzadas y siete economías de mercados emergentes que representan alrededor del 80% de las importaciones de Estados Unidos) desde el cuarto trimestre de 1982 hasta el tercer trimestre de 2016. Los resultados sugieren que un aumento anticipado del gasto público estadounidense provoca depreciaciones del tipo de cambio real en otros países y mejoras en sus saldos comerciales con Estados Unidos. Más concretamente, un anuncio de un incremento del gasto público del 1% del PIB estadounidense provocará una depreciación del tipo de cambio del socio comercial del orden del 5% después de un año y medio, si bien mejorará las exportaciones netas del socio comercial a Estados Unidos en un 0,3% de su propio PIB después de dos años (gráfico 4.1.1, líneas azules).

La estimación respecto de las submuestras revela que el impacto en los tipos de cambio y en los saldos comerciales puede haber disminuido tras la crisis financiera mundial. Las líneas rojas en el gráfico 4.1.1 trazan la reacción del saldo comercial y de los tipos de cambio reales frente a Estados Unidos antes de la crisis financiera mundial (antes de 2007), y se observa que las reacciones eran considerablemente mayores antes de que se desatara la crisis. Estos resultados posiblemente obedezcan a una política monetaria limitada en los últimos años, lo que podría haber atenuado la revalorización del tipo de cambio de Estados Unidos (en respuesta a los shocks fiscales de tipo expansivo), posiblemente contribuyendo también a una reacción más acotada del saldo comercial.

Al realizar este mismo análisis en diferentes grupos de países —solo economías avanzadas o economías del G-20— se observa que los resultados cuantitativos son robustos. Estos resultados también son robustos a las variaciones en la metodología, lo que incluye un diferente orden de las variables y la incorporación de variables adicionales, además de diferentes mecanismos de ponderación (incluida la ponderación temporal).

Los autores de este recuadro son Adina Popescu e Ippei Shibata.1Por ejemplo, si bien hay en la bibliografía una tendencia a predecir que los aumentos del gasto público provocan apreciaciones del tipo de cambio, los estudios empíricos con frecuencia comprueban lo contrario en el caso de Estados Unidos; a este fenómeno se lo suele denominar el “enigma de la depreciación”.2Más concretamente, los pronósticos de gasto público de la Encuesta de Expertos en Previsiones Económicas se utilizan para captar el gasto público preanunciado o anticipado (a lo que también se conoce como “noticias” o “previsiones”) a partir del cambio en las expectativas.3La autorregresión vectorial incluye, en este orden: el gasto de consumo y la inversión bruta reales del gobierno federal, la variable de noticias fiscales a partir de una Encuesta de Expertos en Previsiones Económicas, el PIB real, el consumo privado, el superávit federal dividido por el PIB, las exportaciones netas de bienes y servicios divididas por el PIB, la tasa de vencimiento constante de los títulos del Tesoro a 10 años, y el tipo de cambio efectivo real.
Cuadro del anexo 4.1.1.Fuentes de datos para los datos fiscales trimestrales por país de origen
PaísDatos fiscalesFuente de datosAjuste estacionalNota
FranciaGasto públicoEurostat1SWDA por fuenteSuma del consumo público final y la FBCF
Ingresos tributariosEurostat1SWDA por fuenteImpuestos corrientes sobre el ingreso y la riqueza, excluidas las contribuciones sociales
AlemaniaGasto públicoDeutsche BundesbankSWDA por fuenteSuma del consumo público final y la FBCF
Ingresos tributariosEurostat1X-12-ARIMA por el personal técnico del FMI
JapónGasto públicoOficina del Gabinete de JapónDatos anuales desestacionalizados por fuenteSuma del consumo público final y la FBCF
Ingreso público totalMinisterio de Hacienda y Oficina del GabineteX-12-ARIMA por el personal técnico del FMIDatos extrapolados utilizando el método Denton
Reino UnidoGasto públicoOficina de Estadísticas NacionalesDatos desestacionalizados por fuenteSuma del consumo público final y la FBCF
Ingresos tributariosEurostat1X-12-ARIMA por el personal técnico del FMI
Estados UnidosGasto públicoOficina de Análisis Económico de Estados UnidosDatos desestacionalizados por fuenteSuma del consumo público final y la FBCF
Ingresos tributariosOficina de Análisis Económico de Estados UnidosDatos desestacionalizados por fuente
Fuente: Compilación del personal técnico del FMI.Nota: Para el gasto público, los niveles nominales se deflactan utilizando el deflactor del PIB cuando los niveles reales no están directamente disponibles de la fuente. Para los ingresos tributarios (ingreso total en el caso de Japón), los niveles reales se calculan deflactando los niveles nominales utilizando el deflactor del PIB de cada país. FBCF = formación bruta de capital fijo; SWDA = datos desestacionalizados y ajustados en función de los días laborales; X-12-ARIMA = programa informático de la Oficina del Censo de Estados Unidos utilizado para la desestacionalización.

Cuentas trimestrales no financieras de la base de datos del gobierno general de Eurostat.

Anexo 4.1. Datos

Datos para la identificación de shocks

Los datos fiscales trimestrales empleados para la identificación de shocks en cinco países (de origen) se obtienen de las oficinas nacionales de estadística, ya sea directamente o a través de Haver Analytics42. Los datos trimestrales sobre ingresos tributarios y gasto público real utilizados para construir los shocks fiscales se expresan en unidades de moneda local, están desestacionalizados y anualizados para el período de la muestra del primer trimestre de 2000 al segundo trimestre de 2016. El gasto público se calcula como la suma del consumo público trimestral (del gobierno general) y la formación bruta de capital fijo del gobierno general a partir de las cuentas nacionales. Para los ingresos tributarios, se utiliza la recaudación trimestral total de impuestos del gobierno general, salvo en el caso de Japón. Las fuentes de los datos correspondientes a cada país se indican en el cuadro del anexo 4.1.1. Véase información más detallada, además de un análisis sobre las limitaciones de los datos y la construcción de shocks fiscales, en Blagrave et al., de próxima publicación.

Datos para el análisis de derrames

Los datos trimestrales de 55 países receptores correspondientes al período 2000: T1–2016: T2 incluyen series sobre producto real, consumo, inversión, exportaciones/importaciones, exportaciones/importaciones bilaterales de bienes, demanda externa, tasas de interés a corto plazo, brechas del producto y regímenes de tipo de cambio, recopilados de múltiples fuentes de datos. Las fuentes de datos para cada serie se indican en detalle en el cuadro del anexo 4.1.2, seguidas de una lista de todos los países incluidos en la muestra en el cuadro del anexo 4.1.3.

Cuadro del anexo 4.1.2.Fuentes de datos de los países receptores
SeriesFuente de datosEstimaciónPaíses en que faltan datosNota
Producto realInforme WEO; Haver AnalyticsCambio de base a 2010; datos deflactados utilizando el deflactor del PIBNingún país de la muestraDesestacionalizado, anualizado, en moneda nacional
Consumo real, inversión, exportaciones, importacionesHaver AnalyticsCambio de base a 2010; datos deflactados utilizando los respectivos deflactores para cada país y variableVietnamDesestacionalizados, anualizados, en moneda nacional; datos de las cuentas nacionales
Bienes bilaterales Exportaciones/importacionesDOTSPromedio de los valores declarados por el país declarante y sus socios comercialesNingún país de la muestraDatos originales con frecuencia mensual, agregados por la suma
Demanda externaInforme WEO; DOTS; Haver AnalyticsSuma ponderada por las exportaciones del crecimiento del PIB real de los países sociosNingún país de la muestraDesestacionalizado, crecimiento intertrimestral, diferencia logarítmica, porcentaje
Tasa de política monetaria a corto plazoBloomberg Finance L.P.; Haver AnalyticsTasa LIBOR a tres meses, Tasa de las letras del Tesoro a tres meses, si está disponibleChipre, Estonia, Luxemburgo, República Eslovaca, UruguayTasa de política monetaria, tasa de depósitos, tasa objetivo utilizada donde la tasa LIBOR y la tasa de las letras del Tesoro no está disponible
Brecha del productoInforme WEO; Haver AnalyticsBrecha entre el producto real y el producto potencial estimado con el filtro de HPNingún país de la muestraMétodo Denton utilizado para equiparar las cifras sobre la brecha del producto anual en el informe WEO
Fuente: Compilación del personal técnico del FMI.Nota: DOTS = FMI, Direction of Trade Statistics; HP = Hodrick-Prescott; Tasa LIBOR = Tasa de oferta interbancaria de Londres; informe WEO = Perspectivas de la economía mundial.

Descripción de los datos

Cuadro del anexo 4.1.3.Países receptores de la muestra
RegiónPaíses (en total 55)
ÁfricaSudáfrica
Las AméricasArgentina, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, México, Perú, Estados Unidos*, Uruguay
AsiaAustralia, China, Corea, Filipinas, India, Indonesia, Japón*, Malasia, Nueva Zelandia, Tailandia, Vietnam
EuropaAlemania*, Austria, Bélgica, Bulgaria, Chipre, Croacia, Eslovenia, España, Dinamarca, Estonia, Finlandia, Francia*, Grecia, Hungría, Irlanda, Israel, Italia, Letonia, Lituania, Luxemburgo, Malta, Noruega, Países Bajos, Polonia, Portugal, Reino Unido*, República Checa, República Eslovaca, Rumania, Rusia, Suecia, Suiza, Turquía
Fuente: Compilación del personal técnico del FMI.

País (de origen) emisor de shocks. El país de origen se excluye del conjunto de países receptores al analizar los shocks fiscales provocados por la misma fuente.

  • PIB real, consumo, inversión: Los niveles trimestrales reales se reexpresan tomando como base los precios de 2010, en unidades de moneda local, desestacionalizados y anualizados. Los datos de inversión se refieren a la formación bruta de capital fijo.

  • Exportaciones/importaciones: Los niveles trimestrales reales se reexpresan tomando como base los precios de 2010, en unidades de moneda local, desestacionalizados y anualizados. Los datos de las cuentas nacionales se obtienen de Haver Analytics y se refieren a exportaciones/importaciones totales de bienes y servicios.

  • Exportaciones/importaciones bilaterales de bienes: Las ponderaciones bilaterales se calculan usando exportaciones/importaciones bilaterales de bienes entre los 55 países de la muestra y cinco países de origen (5 x 55 = 275 pares). Para cada par de países, el promedio surge de los valores declarados por ambos países.

  • Demanda externa: Se calcula como la suma ponderada del crecimiento real de los socios comerciales basado en las ponderaciones de las exportaciones bilaterales.

  • Tasa de interés a corto plazo: Se utiliza la tasa interbancaria de oferta de Londres (LIBOR) a tres meses y la tasa de las letras del Tesoro a tres meses. Para una cobertura histórica y por país más integral, se utilizan las tasas objetivo, de referencia y de depósito cuando la LIBOR a tres meses o la tasa de las letras del Tesoro a tres meses no están disponibles.

  • Brecha del producto: La brecha trimestral del producto se calcula, en primer término, como la brecha entre el producto real y el potencial, estimados por el filtro Hodrick-Prescott. Luego, para conciliar cualquier diferencia posible entre la brecha de producto estimada y las cifras anuales de la brecha del producto publicadas en Perspectivas de la economía mundial (informe WEO) del FMI, se utiliza el método proporcional de Denton. Este método preserva la estacionalidad observada en las series trimestrales estimadas de la brecha del producto y correlaciona los datos publicados en el informe WEO al anualizarlos.

A las variables con tendencias importantes durante el período de la muestra se les eliminan las tendencias usando las tendencias lineales específicas por país. Asimismo, se excluyen las variables atípicas: observaciones con tasas de crecimiento intertrimestral del PIB superiores al 10% o inferiores a –10% en un trimestre determinado (muy pocas observaciones).

Clasificación de los regímenes cambiarios

Se construye una medida de régimen de tipo de cambio bilateral respecto al dólar estadounidense a fin de estimar los derrames para diferentes regímenes cambiarios.

Para la clasificación Reinhart-Rogoff, el régimen de tipo de cambio se expresa como un índice de variación temporal basado en una clasificación aproximada anual de facto tomada de Ilzetzki, Reinhart y Rogoff (2017a, 2017b), que va de 1 (más rígido) a 6 (más flexible). Para cada período, si a un país se le asigna un valor de 1 (paridad fija de facto) o 2 (paridad móvil de facto), se lo considera un “régimen de tipo de cambio fijo”. El índice trimestral se interpola a partir de datos anuales, asignándole el mismo valor para todos los trimestres dentro de un año. Por ejemplo, en 2015, esta clasificación arroja siete países con tipo de cambio “fijo” (Argentina, China, Costa Rica, India, Perú, Filipinas, Vietnam) de una muestra de 55 países43.

La clasificación (aproximada) del FMI anterior a 2008 constaba de seis categorías, donde 1 correspondía al régimen más rígido y 6 al más flexible44. La clasificación se modificó en 2008, y los datos posteriores a 2008 se toman del sitio web del FMI. Al igual que con la clasificación Reinhart-Rogoff, se considera que un país tiene un régimen de tipo de cambio fijo frente al dólar estadounidense si se le asigna un valor de 1 (paridad fija de facto) o 2 (paridad móvil de facto, o banda cambiaria inferior o igual a ±2%). Una vez más se interpola el índice trimestral a partir de los datos anuales. Por ejemplo, para 2015, esta clasificación arroja dos países con tipo de cambio fijo (China, Vietnam) de la muestra de 55 países, aunque había más países con tipo de cambio fijo en períodos anteriores.

Anexo 4.2. Estrategia empírica

Especificación de base

Como en Auerbach y Gorodnichenko (2013), la reacción del producto en el país receptor a un shock fiscal externo se estima usando el método de proyecciones locales. Este enfoque es particularmente adecuado para dar cabida a la ausencia de linealidad; es decir, permite estimar los derrames en distintos estados de la economía. Más aún, el método es más robusto a un error de especificación del proceso de generación de datos que un modelo de autorregresión vectorial, para el cual el error de especificación se exacerba en cada horizonte de la función impulso-respuesta.

El siguiente modelo lineal de base en un horizonte temporal h (para h = 0, . . . , H) se estima usando un estimador de panel por mínimos cuadrados ordinarios:

donde Zit es la variable de interés (PIB real, consumo, inversión y similar) en el país receptor i en el trimestre t, Yit es el PIB real en el país receptor i en el trimestre t, Shockit es el shock fiscal externo que enfrenta el país i en el momento t (véase abajo), y Xit es un vector de variables de control que incluye los rezagos del shock fiscal, los rezagos del crecimiento del PIB y los rezagos de la demanda externa, que se miden en función de las tasas de crecimiento promedio ponderadas de los socios comerciales (se escogió la cantidad de rezagos L = 4). Las variables θhi y μht reflejan el país y los efectos fijos del tiempo. Como el shock fiscal externo se expresa en unidades del PIB del país receptor (Shockit se escala mediante PIB rezagado Yit – 1), el coeficiente αh es análogo al multiplicador interno de un shock externo (Hall, 2009; Barro y Redlick, 2011). La función impulso-respuesta para períodos H se construye a partir de una secuencia de estimacionesonse {αh}h=0H.

El shock fiscal de base combina shocks específicos por país de cinco países de origen (Francia, Alemania, Japón, Reino Unido y Estados Unidos) y los pondera usando los vínculos comerciales con los países receptores. La hipótesis en la que se apoya el sistema de ponderación es que la política fiscal se transmite principalmente a través del comercio: los países con vínculos comerciales más estrechos con el país de origen previsiblemente experimentarán shocks más grandes que se materializan en cambios más importantes en la demanda de exportaciones y, por ende en derrames de mayor magnitud. Sin embargo, los derrames estimados reflejan los de todos los canales de transmisión, incluido el canal financiero. El shock fiscal externo que sufre el país receptor i en el momento t se representa mediante la siguiente fórmula:

donde j denota el país de origen, Mijt representa las importaciones de bienes de j con origen en el país i en el momento t, Mjt representa el total de importaciones de bienes por parte del país j, sjt es el shock fiscal identificado en el país j expresado en términos reales en moneda del país j, y Ejt es el tipo de cambio real del país j frente al dólar de EE.UU. Por lo tanto, el segundo término sobre la derecha (sjtEj,t − 1/Ei,t − 1) equivale al valor monetario real del shock fiscal originado en el país j convertido en unidades de moneda del país receptor i. Luego se escala este término mediante la proporción de importaciones (Mij,t − 1/Mj,t − 1), que refleja la importancia relativa del país receptor i como proveedor de importaciones al país de origen45. Por último, se suman los shocks ponderados para los cinco países de origen46. Los shocks combinados son relativamente pequeños: por ejemplo, los shocks de gasto (impuestos) promedian alrededor de 0,06 (0,1)% del PIB del país receptor durante el período de la muestra.

Especificaciones no lineales

El papel de las condiciones cíclicas y de las limitaciones de la política monetaria

Para estudiar los efectos dependientes del estado para los países receptores, se estima una versión no lineal de la especificación de referencia. Los coeficientes de regresión del shock y las variables de control pueden variar según los diferentes estados. El estado se define con respecto al ciclo económico (“capacidad ociosa/sin capacidad ociosa”) o con respecto a la orientación de la política monetaria (“límite inferior efectivo/sin límite inferior efectivo”). La capacidad ociosa corresponde a una brecha de producción negativa. El límite inferior efectivo corresponde a una tasa de interés a corto plazo por debajo del valor percentil 25 de la distribución entre países, que es de alrededor de 0,57% para las economías avanzadas y de 3,0% para las economías de mercados emergentes.

Siguiendo a Auerbach y Gorodnichenko (2013), la especificación de base se modifica de la siguiente manera:

donde Ii,t toma los valores de 1 ó 0, indicando el estado del país receptor i en el período t. Los derrames en los dos estados diferentes pueden entonces analizarse comparando los parámetros estimados α1h y α2h.

Para el país de origen, tan solo el shock se divide en función del estado de la economía, que puede ser la posición cíclica o la política monetaria cercana al límite inferior efectivo. Los estados se definen del mismo modo que en la especificación para los países receptores. Por lo tanto, el shock del país de origen pasa a ser

donde Itj es una variable ficticia {0;1} indicativa del estado de la economía en el país donde se produce el shock. La hipótesis que explica la interacción exclusiva del shock con la variable ficticia del estado radica en que los shocks en el país de origen y su respuesta en la economía interna podrían depender del régimen cambiario; su propagación a los países receptores, no.

Derrames a países receptores con distintos regímenes de tipos de cambio

De manera similar a la especificación no lineal en la que el shock se divide en función del estado del país de origen, el shock se divide en dos componentes en función del régimen de tipo de cambio bilateral entre el país receptor i y Estados Unidos:

donde Fixi,tjUS=1 si el país i y Estados Unidos comparten un régimen de tipo de cambio fijo en el período t.

Estimaciones de derrames expresadas en términos del PIB del país de origen

Si bien la especificación de base expresa shocks fiscales en términos del PIB del país receptor —debido a la decisión de combinar los shocks de diferentes países de origen y con arreglo a la práctica habitual en la bibliografía—, esta transformación podría complicar la interpretación de la magnitud de los derrames. A fin de facilitar la interpretación, se ajusta la escala de las estimaciones presentadas en el capítulo como si se tratara de derrames en respuesta a un shock fiscal del 1% del PIB del país de origen. Para ello, se normaliza el coeficiente estimado del derrame α del siguiente modo:

donde Sj expresa el shock del país de origen como porcentaje de su propio PIB (supuestamente 1); (Mi,j/Mj) refleja la proporción del país receptor en las importaciones totales del país de origen (el factor de ponderación en el modelo de base); e (Yj/Yi) refleja la relación entre el PIB del país de origen y el del país receptor, ambos medidos en dólares de EE.UU.47.

Anexo 4.3. Pruebas de robustez

Para garantizar que los resultados de base no se vean influenciados por el enfoque econométrico o por el esquema de identificación de shocks seleccionado, esta sección realiza varias pruebas de robustez. Los resultados son robustos a 1) la estimación de derrames usando un modelo de autorregresión vectorial por paneles, que da cuenta de la respuesta endógena de los tipos de cambio y de la política monetaria en los países receptores, y 2) la utilización de shocks fiscales alternativos con base en errores de pronóstico y modelos descriptivos.

Estimación con un modelo de autorregresión vectorial por paneles

El análisis de la autorregresión vectorial por paneles se realiza para asegurar que los resultados no se vean influenciados por el método de proyecciones locales elegido. Una autorregresión vectorial por paneles toma en cuenta explícitamente la respuesta endógena de las macrovariables principales cuando se estiman los derrames de un shock fiscal. El siguiente modelo de autorregresión vectorial por paneles de seis variables se estima del siguiente modo:

donde ci es un vector de los efectos fijos específicos por país, Ap es una matriz de coeficientes en formato reducido, μi,t es un vector de los términos del shock e Yi,t es un vector de seis variables endógenas:

Con la excepción de Gshock y Tshock, que son idénticos a los shocks ponderados usados en el análisis de base presentado en la ecuación 4.1, cada variable se expresa en tasas de crecimiento intertrimestral (sin tendencia) y se relaciona con la economía interna del país receptor i48. El período de la muestra es el mismo que en el análisis de las proyecciones locales de base.

Gráfico del anexo 4.3.1.Efectos de un shock de gasto y un shock de impuestos sobre el producto de los países receptores: Comparación con la autorregresión vectorial por paneles

(porcentaje; trimestres en el eje de la abscisa)

Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.

Nota: t = 0 es el trimestre de los respectivos shocks. Las líneas continuas azules denotan la respuesta de base a los respectivos shocks utilizando el método de proyección local; las líneas quebradas denotan bandas de confianza del 90%, y las líneas continuas rojas representan la respuesta a los respectivos shocks utilizando autorregresiones vectoriales por paneles. Los shocks están normalizados en base a un promedio del 1% del PIB en los países de origen.

El análisis realizado con el modelo de autorregresión vectorial por paneles confirma las conclusiones del modelo de regresión de base estimado con el método de proyecciones locales. Los resultados, expresados en términos de la función impulso-respuesta acumulada tras un shock del gasto público (ingresos tributarios) del 1% del PIB del país de origen, se presentan en el gráfico 4.3.1 (línea roja) del anexo. Los derrames derivados de un aumento del gasto público en el país de origen son más grandes que los derivados de un recorte de los impuestos. Los resultados son estadísticamente diferentes de cero en el nivel del 5%, a partir de simulaciones realizadas usando métodos de remuestreo estándar (Monte Carlo).

Identificación usando errores de pronóstico

La segunda prueba de robustez se centra en la identificación de los shocks fiscales. La metodología alternativa identifica los shocks como errores de pronóstico (la diferencia entre la variable real y su pronóstico del período anterior) en las tasas de crecimiento del gasto público o de los ingresos tributarios, reflejando así solo los cambios fiscales no esperados. Esto difiere de los shocks estructurales usados en el análisis de referencia, que se basa en los cambios reales de las variables fiscales y pueden ser anticipados por los agentes económicos si se los comunica previamente. La presencia de estos shocks previstos podría imprimir un sesgo sobre las estimaciones puesto que el conjunto de datos del econometrista difiere del conjunto de datos de los agentes. Como los errores de pronóstico reflejan cambios no esperados, el problema de la anticipación fiscal se reduce en este enfoque puesto que el conjunto de datos que maneja el econometrista y el que manejan los agentes privados se encuentran más alineados.

El enfoque usa proyecciones fiscales en tiempo real de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos y los datos reales en tiempo real para construir los shocks de errores de pronóstico con frecuencia anual en la muestra de 2000 a 201249. El error de pronóstico para cada variable X = {G, T, Y} se construye de la siguiente manera:

donde Xt es la tasa de crecimiento de la variable obtenida de los datos contemporáneos publicados y Xt|t1f es el pronóstico realizado en el período anterior. Un error de pronóstico positivo supone un shock de gasto expansivo y un shock de impuestos contractivo. Con arreglo a Auerbach y Gorodnichenko (2013), se realiza una regresión de los errores de pronóstico de gasto y de impuestos utilizando los errores de pronóstico del producto para tener en cuenta todo cambio como consecuencia de sorpresas en el ciclo económico. También se realiza la regresión utilizando las tasas de crecimiento de variables macroeconómicas rezagadas (PIB, deflactor, inversión, gasto público o ingresos tributarios) para dar cuenta de la porción de la innovación que puede predecirse a partir de observaciones pasadas. Luego, los shocks derivados de errores de pronóstico para cada país de origen se construyen como residuales de esta regresión, se convierten a niveles usando el gasto o ingreso del año base (2010), y se reemplazan en las ecuaciones (4.1) y (4.2).

El análisis de derrames usando shocks derivados de errores de pronóstico confirma los resultados de base —que los shocks de gasto son más grandes que los derivados de shocks de impuestos (gráfico del anexo 4.3.2)— y ofrece una fuerte prueba de robustez. Estos shocks se construyen usando una metodología completamente diferente, una base de datos distinta y se estiman con una frecuencia diferente de los shocks usados en la especificación de base. El tamaño de los derrames es bastante más grande en comparación con el escenario base, lo que obedece —en parte— a una respuesta más fuerte del gasto y de los ingresos del país de origen a los shocks derivados de errores de pronóstico en comparación con los shocks estructurales (si bien estas funciones de impulso-respuesta se estiman con poca precisión debido a que la muestra es reducida).

Identificación usando un enfoque descriptivo

Para confirmar adicionalmente que los resultados de base no están influenciados por el esquema de identificación de shocks, se realiza una prueba de robustez usando los shocks de impuestos descriptivos de Romer y Romer (2010). Varios estudios en la bibliografía presentan shocks fiscales descriptivos (por ejemplo, DeVries et al., 2011), pero la base de datos de Romer y Romer (2010) es la más adecuada para realizar una comparación con el análisis de base del capítulo debido a que abarca episodios de expansión y de consolidación50. Se procede simplemente a reemplazar la información en las ecuaciones (4.1) y (4.2), y el análisis se realiza exclusivamente para Estados Unidos en el período 1995: T1 a 2007: T4 (2007: T4 es el último período para el cual se dispone de información del shock descriptivo). Se obtiene un conjunto comparable de resultados de base modificados en función de la muestra y del tiempo, estimando los derrames derivados de Estados Unidos en la misma muestra.

Gráfico del anexo 4.3.2.Efectos de un shock de gasto y un shock de impuestos sobre el producto de los países receptores: Errores de pronóstico

(porcentaje; años en el eje de la abscisa)

Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.

Nota: t = 0 es el trimestre de los respectivos shocks. Las líneas continuas denotan la respuesta a los respectivos shocks, y las líneas quebradas denotan bandas de confianza del 90%. Los efectos se estiman tomando como base los shocks derivados de errores de pronóstico. Los shocks están normalizados en base a un promedio del 1% del PIB en los países de origen.

Los resultados presentados en el gráfico 4.3.3 del anexo muestran derrames similares derivados de shocks de impuestos en Estados Unidos para shocks identificados usando un modelo estructural de autorregresión vectorial y los obtenidos del enfoque descriptivo. Si bien los derrames identificados usando el enfoque descriptivo son de menor magnitud en comparación con el escenario base (modificado en función de la muestra y del tiempo), se encuadran holgadamente en los intervalos de confianza de las estimaciones de base. Como los shocks descriptivos se basan en un esquema de identificación completamente diferente, estos resultados constituyen otra sólida prueba de robustez.

Gráfico del anexo 4.3.3.Efectos del shock de impuestos en Estados Unidos sobre el producto de los países receptores: Comparación con el shock de impuestos descriptivo en Estados Unidos, 1995–2007

(porcentaje; trimestres en el eje de la abscisa)

Fuentes: Romer y Romer (2010), y cálculos del personal técnico del FMI.

Nota: t = 0 es el trimestre del shock de impuestos en Estados Unidos. Las líneas continuas azules denotan la respuesta a un shock de impuestos en Estados Unidos utilizando autorregresiones vectoriales estructurales; las líneas quebradas denotan bandas de confianza del 90%, y la línea continua roja representa la respuesta a un shock de impuestos descriptivo basado en Romer y Romer (2010). Los shocks están normalizados en base a un promedio del 1% del PIB en los países de origen (cabe señalar que esto representará menos del 1% del shock del PIB de Estados Unidos).

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Los autores de este capítulo son Patrick Blagrave, Giang Ho, Ksenia Koloskova y Esteban Vesperoni (autor principal), con el apoyo de Sung Eun Jung y contribuciones de Jared Bebee, Ben Hunt, Adina Popescu e Ippei Shibata.

En este capítulo, los países en que se originan los shocks fiscales se denominan “países de origen” o “países que generan los shocks”; los países afectados por estos shocks se denominan “países receptores” o “países que reciben los shocks”.

Por ejemplo, véanse Cole y Ohanian, 2004; Kirchner, Cimadomo y Hauptmeier, 2010; Corsetti, Meier y Müller, 2012; Gorodnichenko, Mendoza y Tesar, 2012; Born, Juessen y Müller, 2013, e Ilzetzki, Mendoza y Vegh, 2013. Un multiplicador igual a uno sugeriría que una variación del saldo fiscal se traduce —dólar por dólar— en una variación similar del PIB.

Por ejemplo, véanse Erceg y Lindé, 2010; Christiano, Eichenbaum y Rebelo, 2011; Eggertsson, 2011; Woodford, 2011; Auerbach y Gorodnichenko, 2012a, 2012b; Owyang, Ramey y Zubairy, 2013; Nakamura y Steinsson, 2014; Riera-Crichton, Vegh y Vuletin, 2015; Blanchard, Erceg y Lindé, 2016, y Canzoneri et al., 2016. Sin embargo, Ramey y Zubairy (de próxima publicación) encontraron escasa evidencia en los datos históricos de Estados Unidos que confirme que el multiplicador de gasto público depende del estado de la economía.

El método descriptivo, del cual Romer y Romer (2010) fueran precursores, utiliza registros descriptivos, como documentos presupuestarios y discursos, para identificar la magnitud, el momento y la motivación principal de las medidas fiscales. Los datos en Romer y Romer (2010) también dividen los cambios en la política fiscal entre aquellos que responden a condiciones económicas futuras y los que obedecen a medidas discrecionales (por ejemplo, medidas destinadas a reducir la deuda pública), lo que permite evaluar el análisis causal del impacto de la política fiscal en el producto. Véanse asimismo Ramey, 2011; Cloyne, 2013; Mertens y Ravn, 2013, y Guajardo, Leigh y Pescatori, 2014.

Por ejemplo, véanse Eggertsson, 2011, y Erceg y Lindé, 2013.

Cabe tener presente que otros marcos pueden generar predicciones de tipo de cambio diferentes (véase Obstfeld y Rogoff, 1995).

Esta perspectiva es aplicable tanto a shocks contractivos como expansivos. Las tasas de interés bajas impiden que el banco central contrarreste un shock contractivo reduciendo las tasas aún más, mientras que en el caso de un shock expansivo, puede estar en su nivel máximo de expansión si el banco central apunta a flexibilizar la política monetaria más de lo que es viable; cualquiera sea el caso, los derrames se amplifican.

Si bien los derrames de la política fiscal en China son potencialmente importantes, las limitaciones en materia de datos no permiten incluir a China como país de origen en el análisis empírico. Más adelante en el capítulo, las simulaciones basadas en modelos contribuyen a esclarecer los posibles derrames de la política fiscal de este país.

Aunque la utilización de datos fiscales trimestrales presenta dificultades, resulta decisiva para implementar el método de identificación empleado por Blanchard y Perotti (2002). Estos datos (en términos reales y desestacionalizados) se utilizan exclusivamente para la identificación de shocks y para las principales economías avanzadas con estadísticas de alta calidad. Como se analiza más adelante, también es tranquilizador el hecho de que los métodos de identificación alternativos que no se basan en datos trimestrales arrojan resultados similares para los derrames.

Véanse más ejemplos en Blagrave et al. (de próxima publicación).

La utilización de los vínculos comerciales para ponderar el shock es decisiva para llegar a los shocks fiscales de países específicos, pero no descarta derrames a través de otros canales diferentes del comercial, dado que las estimaciones reflejan la respuesta general del PIB del país receptor independientemente del canal de transmisión. La combinación de shocks de distintos países de origen es importante para usar la variabilidad propia de los distintos orígenes, puesto que los patrones comerciales difieren. En particular, aunque algunos países de origen —como Estados Unidos— pueden tener un impacto mundial, el impacto de otros es más regional: por ejemplo, los socios comerciales de Alemania y Francia están más concentrados en Europa.

En los anexos 4.1. y 4.2., se ofrece información más detallada sobre los datos y la metodología empírica, respectivamente, así como en el trabajo de Blagrave et al., de próxima publicación.

Se presume que estos efectos son simétricos durante las expansiones y consolidaciones fiscales; el análisis de panel no puede delimitar una posible asimetría de las distintas medidas de política.

Como se analizó anteriormente, los shocks fiscales en el capítulo arrojan multiplicadores de gasto nacional ligeramente mayores que uno y multiplicadores de impuestos ligeramente por debajo de uno, en promedio, entre los países de origen.

Beetsma et al. (2006) concluyen que un shock del gasto público equivalente al 1% del PIB de Alemania (Francia) genera una reacción del PIB europeo del orden del 0,14% (0,08%) después de dos años. En el caso de un shock de impuestos, los derrames son del orden del –0,05% (–0,03%). Al compararlo con estudios que expresan los shocks en unidades del PIB del país receptor (Auerbach y Gorodnichenko, 2013; Goujard, 2017), las estimaciones también son esencialmente similares. Véase una comparación detallada de la bibliografía en Blagrave et al., de próxima publicación.

Pueden observarse estas pruebas de robustez en Blagrave et al. (de próxima publicación).

Los errores de pronóstico se estructuran como la diferencia entre los valores reales y los valores proyectados de la variable fiscal pertinente (gasto o ingresos tributarios). Los shocks con base en errores de pronóstico se identifican como residuales de una regresión de los errores de pronóstico de gasto o de impuestos en los errores de pronóstico del PIB y las variables macroeconómicas rezagadas.

Se aplican distribuciones separadas para las economías avanzadas y de mercados emergentes.

Estos resultados —para casos en que existe capacidad ociosa y se mantienen límites inferiores efectivos, tanto en países receptores como de origen— también se extienden a shocks desagregados de gasto y de impuestos (Véase información más detallada en Blagrave et al., de próxima publicación).

En la muestra posterior a 2000 que se considera en el ejercicio empírico, alrededor del 26% de las observaciones trimestrales de países quedan comprendidas en la definición de “límite inferior efectivo”, de las cuales tres trimestres coinciden con capacidad ociosa. Del mismo modo, alrededor del 55% de las observaciones quedan comprendidas en la definición de “capacidad ociosa”, de las cuales el 35% coincide con el límite efectivo inferior. Por ejemplo, muchas economías avanzadas se encontraron con una gran capacidad económica ociosa y tasas de interés muy bajas después de la crisis financiera mundial. Japón, en particular, sufrió ambas condiciones en el 84% de las observaciones hechas durante el período de la muestra.

En 2015, por ejemplo, la clasificación Reinhart-Rogoff tiene más países receptores con tipos de cambio “fijos” que la clasificación del FMI. La cantidad de países con tipos de cambio fijo varía en el tiempo. En general, tiende a haber más países con tipos de cambio fijos que variables en los primeros años de la muestra.

Véase información más detallada sobre el Modelo G20 en Andrle et al. (2015).

Los efectos internos y los derrames de shocks fiscales permanentes pueden diferir de los temporales, en parte por sus efectos sobre las tasas de interés. Por ejemplo, las consolidaciones fiscales permanentes en grandes países pueden reducir las tasas de interés mundiales, atrayendo de ese modo inversión e impulsando el PIB a largo plazo. En la siguiente sección, se consideran algunos escenarios de reformas fiscales permanentes.

Para simplificar, el análisis que se presenta en esta sección se realiza para Francia, Alemania y Estados Unidos; la intención es extraer una lección general sobre la heterogeneidad de los derrames con diferentes instrumentos fiscales. Las conclusiones presentadas aquí son igualmente aplicables a los shocks fiscales de otros países.

En cambio, cuando los impuestos al consumo aumentan temporalmente, los hogares pueden evitar parte de la carga posponiendo el consumo.

En el Modelo G20, la política monetaria en países con regímenes de tipo de cambio flexible responde a un aumento de la inflación futura esperada aumentando las tasas de interés nominales para reducir la demanda y restablecer la inflación en su meta.

Los derrames son aún mayores en un escenario de expansión total. Deben ser considerados como un límite superior, puesto que dicho escenario requeriría una expansión coordinada excepcional de la política monetaria en todos los países.

La distribución regional de derrames proyectada a partir de simulaciones de modelos se asemeja mucho a la distribución implícita en el análisis empírico presentado anteriormente. Véase más información en Blagrave et al. (de próxima publicación).

Varios estudios que estiman los shocks fiscales en modelos estructurales de autorregresión vectorial indican que el aumento del gasto público provoca depreciación del tipo de cambio. Por ejemplo, Corsetti y Müller (2006); Kim y Roubini (2008); Monacelli y Perotti (2010); Enders, Müller y Scholl (2011), y Ravn, Schmitt-Grohé y Uribe (2012). Este resultado empírico se contradice con las predicciones del marco de Mundell-Fleming-Dornbusch, aunque es congruente con algunos nuevos modelos macroeconómicos de economías abiertas (Obstfeld y Rogoff, 1995).

En este escenario, se presume que el aumento de la prima por plazo en Estados Unidos también aumenta las primas por plazo en otros países, según surge de correlaciones históricas de estas variables entre países.

En este escenario, se tiene en cuenta a Francia, Alemania y Estados Unidos puesto que actualmente tienen tasas del impuesto sobre la renta de sociedades más altas que la media de los países de la OCDE, de modo que tienen margen para una reducción sustancial. Las reformas no tienen efectos sobre el presupuesto y dependen de la trayectoria de referencia del producto.

En el caso de Estados Unidos, que no tiene un impuesto federal sobre el consumo, esto implicaría la sanción de dicho impuesto.

De no existir el aumento compensatorio de los impuestos al consumo, la disminución del impuesto sobre la renta de sociedades se traduciría en una pérdida neta de ingresos tributarios, incluso después de contabilizar el aumento de la base tributaria debido a una mayor inversión.

Se trata de un supuesto simplificador. El traslado de la inversión puede tener efectos más adversos sobre los países que actualmente se benefician de una brecha significativa en el impuesto sobre la renta de sociedades respecto de los países de origen, o los que tienen una fuerte presencia de empresas multinacionales con base en países que adoptan reformas al impuesto sobre la renta de sociedades.

El supuesto impacto del traslado de la inversión se obtiene al aplicar una semielasticidad estimada de la base del impuesto sobre sociedades a los cambios en la tasa del impuesto, en De Mooij y Ederveen (2008) —que se presume de –3,2— a los datos sobre entradas y salidas de inversión extranjera directa de Francia, Alemania y Estados Unidos, que son representativos de la porción extranjera de la base del impuesto sobre la renta sujeta a relocalización. En una hipótesis de gran reducción de la tasa del impuesto sobre la renta de sociedades, las entradas de inversión extranjera directa aumentarían pues las empresas multinacionales elegirían localizar más producción en los países que adoptan las reformas, y las salidas de capitales mermarían pues las multinacionales locales optarían por desarrollar más capacidad de producción en el país. Es importante destacar que las semielasticidades en la bibliografía varían mucho y que el impacto estimado que tiene la reforma del impuesto sobre la renta de las sociedades en cuanto a traslado de la inversión es sensible a estos supuestos.

El impacto supuesto del traslado de utilidades se obtiene aplicando una semielasticidad estimada de las utilidades respecto de la tasa del impuesto —un valor de 2, tomado de De Mooij y Ederveen (2008)— a estimaciones de la proporción de empresas multinacionales en cada país, que presumiblemente se aproxima a 0,6 en Alemania y Francia y 0,3 en Estados Unidos, y de las reducciones de la tasa del impuesto sobre la renta de sociedades que se considera (15 puntos porcentuales). En este caso también son válidas las salvedades mencionadas para el traslado de inversiones en cuanto a las elasticidades.

El impacto en la deuda pública en este escenario es tan solo transitorio, y todas las relaciones deuda/PIB vuelven a los valores de referencia a largo plazo. La velocidad del restablecimiento de los valores de referencia depende de los supuestos sobre la agresividad de la regla fiscal del modelo; otros supuestos producirían una dinámica de ajuste diferente.

Este resultado coincide ampliamente con los resultados presentados en Bussière et al. (2017), donde se comprueba que la mayoría de las reformas fiscales que no tienen efectos en el presupuesto no generan grandes derrames entre países, salvo en el caso de reformas coordinadas en períodos de política monetaria expansiva.

Un shock de productividad permanente en los países de origen aumenta la oferta más que la demanda, lo que implica que el precio relativo de los bienes en el país de origen debe disminuir en equilibrio.

Francia, Alemania, Japón, Reino Unido y Estados Unidos.

La cantidad de países comprendidos en la clasificación de “régimen de tipo de cambio fijo” en general puede variar en el tiempo puesto que la clasificación de los regímenes cambiarios es variable en el tiempo.

Los datos para la clasificación de regímenes cambiarios antes de 2008 se obtienen del sitio web de Carmen Reinhart, http://www.carmenreinhart.com.

Véase Blagrave et al., de próxima publicación, donde se analizan los sistemas alternativos de ponderación.

Los shocks fiscales estimados no se correlacionan entre países.

Los sistemas alternativos plausibles de ponderación del shock en el país de origen generarían los mismos resultados en términos del PIB del país de origen. En los sistemas de ponderación alternativos también sería necesario recalcular el coeficiente de derrame estimado en el escenario de base (α), lo que produciría un ajuste igual compensatorio de este coeficiente, puesto que cualquier transformación aplicada al shock de origen sería constante en todos los países receptores.

Los resultados del modelo de autorregresión vectorial por paneles son robustos a varias especificaciones alternativas, incluidos los datos sin la eliminación de tendencias.

Después de 2012 los datos de pronósticos no son continuos.

Las bases de datos descriptivas de shocks en el caso del gasto público son mucho menos comunes en la bibliografía, de modo que no es posible realizar una prueba de robustez para los derrames derivados de shocks de gasto público a partir de métodos descriptivos.

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