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Deliberaciones del Directorio Ejecutivo del fmi Sobre las Perspectivas, Octubre de 2017

Author(s):
International Monetary Fund. Research Dept.
Published Date:
October 2017
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La Presidenta del Directorio realizó el siguiente resumen al término de las deliberaciones del Directorio Ejecutivo sobre el informe Perspectivas de la economía mundial, el Informe sobre la estabilidad financiera mundial y el informe Monitor Fiscal el 21 de septiembre de 2017.

Los directores ejecutivos manifestaron en general su acuerdo con la evaluación de las perspectivas y los riesgos económicos mundiales. Observaron que la actividad internacional seguía fortaleciéndose y que, de acuerdo con las previsiones, mantendría esa tendencia tras el cierre del año corriente. El repunte, impulsado por la inversión y el comercio internacional, es generalizado a nivel mundial. No obstante, la recuperación aún no ha llegado a término, ya que el crecimiento mundial a mediano plazo sigue siendo débil, sobre todo en las economías avanzadas y los exportadores de combustibles. En la mayoría de las economías avanzadas, la inflación se mantiene baja en un entorno marcado por avances salariales tenues; a la vez, el lento aumento de la productividad y el deterioro de los perfiles demográficos están lastrando las perspectivas a mediano plazo. Entre tanto, varias economías de mercados emergentes y en desarrollo continúan adaptándose a una variedad de factores, como la disminución del ingreso fiscal generado por las materias primas.

Los directores tomaron nota de que, si bien los riesgos están más o menos equilibrados a corto plazo, a mediano plazo siguen inclinándose a la baja, en tanto que las vulnerabilidades fiscales se agudizan. Entre estas últimas, cabe mencionar un endurecimiento repentino de las condiciones financieras mundiales, un rápido aumento de la deuda del sector privado en importantes economías de mercados emergentes, un bajo nivel de utilidades en el sector bancario y focos de morosidad aún elevada, e incertidumbre en torno a la desregulación del sector financiero. Asimismo, los directores mencionaron los riesgos asociados a las políticas aislacionistas, el recrudecimiento de las tensiones geopolíticas y los factores meteorológicos.

Frente a este panorama, los directores hicieron hincapié en la continua importancia de emplear una variedad de medidas de política con exhaustividad, congruencia y una buena comunicación, a fin de afianzar la recuperación y mejorar las perspectivas a mediano plazo. Reconocieron que los principales bancos centrales habían hecho todo lo posible para comunicar al mercado la normalización de la política monetaria. El repunte cíclico de la actividad económica ofrece una oportunidad para acelerar reformas estructurales críticas, reforzar la resiliencia y promover la inclusividad.

Los directores recalcaron que un marco multilateral concertado sigue siendo vital para amplificar los beneficios mutuos de las políticas nacionales y evitar en lo posible efectos de contagio transfronterizos. Los retos comunes radican en mantener un sistema de comercio internacional abierto y basado en reglas, preservar la resiliencia del sistema financiero mundial, evitar carreras de mínimos desde el punto de vista de la tributación y la regulación financiera, y reforzar más la red mundial de protección financiera. La cooperación multilateral también es esencial para abordar diversas dificultades de índole no económica, como los flujos de refugiados, los ciberriesgos y, como lo pusieron de relieve la mayoría de los directores, la mitigación y adaptación al cambio climático. Se necesita también un esfuerzo concertado para reducir los desequilibrios mundiales excesivos, mediante una recalibración de las políticas que esté encaminada a lograr los objetivos nacionales y, a la vez, mejorar las perspectivas de un crecimiento vigoroso, sostenible y equilibrado. En este sentido, como lo subrayaron algunos directores, el FMI puede contribuir al continuar afinando el análisis multilateral de los desequilibrios externos y los tipos de cambio.

Los directores convinieron en que aún se necesita una política monetaria acomodaticia en los países con una inflación subyacente baja, en consonancia con el mandato de su respectivo banco central. La política fiscal debería apuntar a la sostenibilidad a largo plazo, evitar la prociclicidad y promover el crecimiento inclusivo. Al mismo tiempo, la política fiscal debería estimular el crecimiento lo más posible, aprovechando el margen de maniobra que exista para respaldar la productividad y las reformas estructurales propicias para el crecimiento. En muchos casos, las autoridades deberían dar prioridad a la reconstitución de los mecanismos amortiguadores, mejorar la dinámica de la deuda a mediano plazo y afianzar la resiliencia. Los esfuerzos por incrementar el producto potencial deberían recibir prioridad en la medida en que lo permitan las circunstancias nacionales; entre otras cosas mediante el aumento de la oferta de mano de obra, el perfeccionamiento de las aptitudes y del capital humano, la inversión en infraestructura y la reducción de las distorsiones en los mercados de productos y de trabajo. Las redes de protección social siguen siendo importantes para ayudar a los perjudicados por el avance tecnológico y otras transformaciones estructurales.

Los directores dejaron constancia de que las disparidades de ingreso entre los países han disminuido, pero que la desigualdad se ha agudizado en algunas economías. Opinaron que políticas fiscales bien diseñadas pueden contribuir al logro de los objetivos de redistribución sin socavar necesariamente el crecimiento ni los incentivos de trabajo. En términos generales, los directores coincidieron en que puede haber margen para reforzar los sistemas de comprobación de medios económicos para decidir transferencias en muchos países y para fortalecer la progresividad de la tributación en otros. La mayor parte de los directores señalaron que toda consideración del ingreso básico universal debe sopesarse cuidadosamente contra una multitud de factores específicos de cada país, tales como los programas de protección social en marcha, las modalidades de financiamiento, el costo fiscal y las preferencias sociales, así como su impacto en los incentivos de trabajo; todo esto plantea interrogantes en torno a su atractivo y su practicidad, en la opinión de muchos directores. Los directores recalcaron que la mejora de la educación y la atención de la salud es crítica para mitigar la desigualdad y promover la movilidad social con el correr del tiempo.

Los directores hicieron hincapié en la necesidad continua de que las economías de mercados emergentes y en desarrollo afiancen su resiliencia económica y financiera frente a los shocks externos, recurriendo por ejemplo a marcos reforzados de política macroprudencial y flexibilidad cambiaria. Tomaron nota de que una dificultad que estas economías tienen en común es la aceleración de la convergencia hacia los niveles de vida de las economías avanzadas. Aunque las prioridades varían según el país, muchos deben mejorar la gobernanza, la infraestructura, la educación y el acceso a los cuidados sanitarios. En varios países, las políticas también deberían facilitar la participación en la fuerza laboral, reducir las barreras al ingreso en los mercados de productos y realzar la eficiencia de la asignación del crédito.

Los directores observaron que el sistema financiero internacional continúa fortificándose y que la confianza en general ha mejorado. Reconocieron los avances sustanciales logrados en el ámbito de la resolución de bancos débiles en muchas economías avanzadas, a la vez que una mayoría de instituciones sistémicas están ajustando sus modelos de negocios y recuperando la rentabilidad. Con todo, un período prolongado de expansividad monetaria podría hacer subir más las valoraciones de los activos e incrementar el apalancamiento del sector no financiero, lo cual podría ser indicio de un recrudecimiento de los riesgos para la estabilidad financiera. Por esa razón, es necesario continuar vigilando los coeficientes de deuda de los hogares y la exposición de los inversionistas a los riesgos crediticios y de mercado. En ese contexto, los directores subrayaron la necesidad de calibrar la trayectoria de normalización de la política monetaria con cuidado, tomar las medidas macropru-denciales y microprudenciales necesarias y abordar los problemas que aún persistan.

Los directores dejaron constancia de las perspectivas generalmente poco favorables para los precios de las materias primas. Alentaron a los países en desarrollo de bajo ingreso que las exportan a continuar mejorando la movilización del ingreso fiscal y la gestión de la deuda, salvaguardando a la vez el gasto social y de capital. Los países con exportaciones más diversificadas deberían reforzar aún más su situación fiscal y los amortiguadores cambiarios. Un reto para todos los países en desarrollo de bajo ingreso es mantener el avance hacia los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

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