World Economic Outlook, April 2017 : Gaining Momentum?

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Author(s):
International Monetary Fund. Research Dept.
Published Date:
June 2017
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    Estudios económicos y financieros

    Perspectivas de la economía mundial

    Abril de 2017

    ¿Está cobrando impulso?

    ©2017 International Monetary Fund

    Edición en español ©2017 Fondo Monetario Internacional

    Edición en inglés

    Cubierta y diseño: Luisa Menjivar y Jorge Salazar

    Composición: AGS, una firma de RR Donnelley Company

    Edición en español

    Sección de Español y Portugués

    Servicios Lingüísticos

    Departamento de

    Servicios Corporativos del FMI

    Cataloging-in-Publication Data

    Joint Bank-Fund Library

    Names: International Monetary Fund (Spanish).

    Title: World economic outlook (International Monetary Fund)

    Other titles: WEO | Occasional paper (International Monetary Fund) | World economic and financial surveys.

    Description: Washington, DC : International Monetary Fund, 1980- | Semiannual | Some issues also have thematic titles. | Began with issue for May 1980. | 1981-1984: Occasional paper / International Monetary Fund, 0251-6365 | 1986-: World economic and financial surveys, 0256-6877.

    Identifiers: ISSN 0256-6877 (print) | ISSN 1564-5215 (online)

    Subjects: LCSH: Economic development—Periodicals. | International economic relations— Periodicals. | Debts, External—Periodicals. | Balance of payments—Periodicals. | International finance—Periodicals. | Economic forecasting—Periodicals.

    Classification: LCC HC10.W79

    HC10.80

    ISBN 978-1-47559-793-6 (edición impresa)

    978-1-47559-797-4 (edición digital)

    978-1-47559-795-0 (ePub)

    978-1-47559-796-7 (Mobi)

    El informe Perspectivas de la economía mundial (informe WEO, por sus siglas en inglés) es un estudio elaborado por el personal técnico del FMI que se publica dos veces al año, en el segundo y cuarto trimestres. El informe WEO se ha enriquecido con sugerencias y comentarios de los directores ejecutivos, que debatieron este informe el día 4 de abril de 2017. Las opiniones expresadas en esta publicación son las del personal técnico del FMI y no representan necesariamente las opiniones de los directores ejecutivos del FMI o las autoridades nacionales.

    Cita recomendada: Fondo Monetario Internacional. 2017. Perspectivas de la economía mundial: ¿Está cobrando impulso? Washington (abril).

    Solicítese por correo, fax o Internet a:

    International Monetary Fund, Publication Services

    P. O. Box 92780, Washington, D.C. 20090, EE.UU.

    Tel.: (202) 623-7430 Fax: (202) 623-7201

    Correo electrónico: publications@imf.org

    www.imfbookstore.org

    www.elibrary.imf.org

    Índice

    Supuestos y convenciones

    En la preparación de las proyecciones de Perspectivas de la economía mundial (informe WEO, por sus siglas en inglés) se han adoptado los siguientes supuestos: los tipos de cambio efectivos reales permanecieron constantes en su nivel promedio del período comprendido entre el 1 de febrero y el 1 de marzo de 2017, con excepción de las monedas que participan en el mecanismo de tipos de cambio 2 (MTC 2) de Europa, que se ha supuesto permanecieron constantes en términos nominales en relación con el euro; las autoridades nacionales mantendrán la política económica establecida (los supuestos concretos sobre la política fiscal y monetaria de determinadas economías se indican en el recuadro A1 del apéndice estadístico); el precio promedio del petróleo será de USD 55,23 el barril en 2017 y USD 55,06 el barril en 2018, y en el mediano plazo se mantendrá constante en términos reales; el promedio de la tasa interbancaria de oferta de Londres (LIBOR) para depósitos a seis meses en dólares de EE.UU. será de 1,7% en 2017 y 2,8% en 2018; la tasa de depósito a tres meses en euros será, en promedio, –0,3% en 2017 y –0,2% en 2018; y el promedio de la tasa de depósitos a seis meses en yenes japoneses 0,0% en 2017 y 2018. Naturalmente, estas son hipótesis de trabajo, no pronósticos, y la incertidumbre que conllevan se suma al margen de error que de todas maneras existiría en las proyecciones. Las estimaciones y proyecciones se basan en la información estadística disponible hasta el 3 de abril de 2017.

    En esta publicación se utilizan los siguientes símbolos:

    . . . Indica que no se dispone de datos o que los datos no son pertinentes.

    – Se usa entre años o meses (por ejemplo, 2016–17 o enero–junio) para indicar los años o meses comprendidos, incluidos los años o meses mencionados.

    / Se emplea entre años o meses (por ejemplo, 2016/17) para indicar un ejercicio fiscal o financiero.

    Los “puntos básicos” son centésimos de punto porcentual (por ejemplo, 25 puntos básicos equivalen a ¼ de punto porcentual).

    Los datos se basan en años calendario, con la excepción de unos pocos países cuyos datos se basan en el ejercicio fiscal. El cuadro F del apéndice estadístico indica las economías con períodos de declaración excepcionales para las cuentas nacionales y los datos de las finanzas públicas de cada país.

    En el caso de algunos países, las cifras de 2016 y períodos anteriores se basan en estimaciones y no en resultados efectivos. En el cuadro G del apéndice estadístico constan los resultados efectivos más recientes correspondientes a indicadores en las cuentas nacionales, precios, finanzas públicas, e indicadores de balanza de pagos de cada país.

    • El 1 de octubre de 2016 el renminbi chino se sumó al dólar de EE.UU., el euro, el yen japonés y la libra esterlina en la cesta del DEG del FMI.

    • Nauru es el último país que se ha incluido en la base de datos del informe WEO, con lo cual esta abarca ahora 192 países.

    • Belarús redenominó su moneda reemplazándola por el nuevo rublo belaruso, cuya unidad equivale a 10.000 rublos belarusos antiguos. Los datos para Belarús en moneda nacional están expresados en la nueva moneda a partir del informe WEO de abril de 2017.

    En los cuadros y gráficos se utilizan las siguientes convenciones:

    • Cuando no se menciona la fuente en los cuadros y gráficos, los datos provienen de la base de datos del informe WEO.

    • En los casos en que los países no se enumeran en orden alfabético, el orden se basa en el tamaño de su economía.

    • En algunos casos el total no coincide con la suma de los componentes, debido al redondeo de las cifras.

    En esta publicación, los términos “país” y “economía” no se refieren en todos los casos a una entidad territorial que constituya un Estado conforme al derecho y a la práctica internacionales; los términos pueden designar también algunas entidades que no son Estados, pero para las cuales se mantienen datos estadísticos en forma separada e independiente.

    Se presentan datos compuestos para varios grupos de países organizados según las características económicas o por región. A menos que se indique lo contrario, los datos compuestos de los grupos de países se calculan cuando los datos ponderados están representados en un 90% o más.

    En ningún caso debe entenderse que las fronteras, los colores, las denominaciones o cualquier otra información contenida en los mapas de esta publicación reflejan la posición del Fondo Monetario Internacional con respecto a la situación jurídica de ningún territorio ni la conformidad o disconformidad de la institución con dichas fronteras.

    Información y datos adicionales

    La versión completa en inglés de Perspectivas de la economía mundial (informe WEO, por sus siglas en inglés) se publica en la biblioteca electrónica del FMI (www.elibrary.imf.org) y en el sitio del FMI en Internet (www.imf.org), donde también se publica una compilación más completa de información extraída de la base de datos utilizada para este estudio. Los archivos, que contienen las series de datos que con mayor frecuencia solicitan los lectores, pueden copiarse en una computadora personal utilizando diferentes programas informáticos.

    El personal técnico del FMI compila los datos del informe WEO en el momento de elaboración del informe. Las proyecciones y los datos históricos se basan en información recopilada por los economistas encargados de cada país durante las misiones a los países miembros del FMI y a través de un análisis constante de la evolución de la situación nacional. Los datos históricos se actualizan de manera continua, a medida que llega información nueva, y a menudo se ajustan los quiebres estructurales de los datos para producir series ininterrumpidas mediante el uso de empalmes y otras técnicas. Las estimaciones del personal técnico del FMI continúan ocupando el lugar de series históricas cuando no se dispone de información completa. Por ese motivo, los datos del informe WEO pueden diferir de otras fuentes con datos oficiales, como el informe International Financial Statistics del FMI.

    Los datos y los metadatos del informe WEO se publican “tal como se reciben” y “según estén disponibles”; asimismo, se hace todo lo posible por dejar aseguradas, la puntualidad, exactitud y exhaustividad de estos datos y metadatos, aunque no se las garantiza. Cuando se detectan errores, se hace un esfuerzo concertado por corregirlos en la medida en que corresponda y sea factible hacerlo. Las correcciones y revisiones realizadas posteriormente a la publicación impresa de este estudio, se incorporan en la edición electrónica, disponible a través de la biblioteca electrónica del FMI (www.elibrary.imf.org) y en el sitio del FMI en Internet (www.imf.org). Todos los cambios importantes figuran en forma detallada en los índices de materias publicados en Internet.

    Las condiciones de uso de la base de datos del informe WEO pueden consultarse en el sitio web del FMI sobre derechos de autor y uso (http://www.imf.org/external/esl/terms.htm).

    Las consultas sobre el contenido del informe WEO y la base de datos de este estudio pueden dirigirse por carta, fax o foro digital (no se aceptan llamadas telefónicas) a la siguiente dirección:

    World Economic Studies Division

    Research Department

    International Monetary Fund

    700 19th Street, N.W.

    Washington, D.C. 20431, EE.UU.

    Fax: (202) 623-6343

    Foro digital: www.imf.org/weoforum

    Prefacio

    Los análisis y las proyecciones que se presentan en Perspectivas de la economía mundial (informe WEO, por sus siglas en inglés) forman parte integral de la supervisión que ejerce el FMI con respecto a la evolución y las políticas económicas de los países miembros, los acontecimientos en los mercados financieros internacionales y el sistema económico mundial. El análisis de las perspectivas y políticas es producto de un minucioso examen de la evolución económica mundial que llevan a cabo varios departamentos del FMI, tomando principalmente como base la información que recogen los funcionarios de la institución en sus consultas con los países miembros. Dichas consultas están a cargo sobre todo de los departamentos regionales —el Departamento de África, el Departamento de Asia y el Pacífico, el Departamento de Europa, el Departamento del Oriente Medio y Asia Central, y el Departamento del Hemisferio Occidental— conjuntamente con el Departamento de Estrategia, Políticas y Evaluación, el Departamento de Mercados Monetarios y de Capital, y el Departamento de Finanzas Públicas.

    El análisis que se presenta en este informe ha sido coordinado por el Departamento de Estudios bajo la dirección general de Maurice Obstfeld, Consejero Económico y Director de Estudios. El proyecto estuvo dirigido por Gian Maria Milesi-Ferretti, Subdirector del Departamento de Estudios, y Oya Celasun, Jefa de División en el Departamento de Estudios.

    Los principales colaboradores fueron Rabah Arezki, Claudia Berg, Christian Bogmans, Mai Chi Dao, Mitali Das, Bertrand Gruss, Zsóka Kóczán, Toh Kuan, Weicheng Lian, Akito Matsumoto, Malhar Nabar, Marcos Poplawski-Ribeiro y Petia Topalova.

    Colaboraron también Gavin Asdorian, Felicia Belostecinic, Patrick Blagrave, Emine Boz, Benjamin Carton, Luis Cubeddu, Jihad Dagher, Silvia Domit, Romain Duval, Angela Espiritu, Rachel Yuting Fan, Emily Forrest, Clara Galeazzi, Mitko Grigorov, Meron Haile, Mahnaz Hemmati, Benjamin Hilgenstock, Ava Yeabin Hong, Benjamin Hunt, Deniz Igan, Hao Jiang, Alimata Kini-Kaboré, Lama Kiyasseh, Douglas Laxton, Jungjin Lee, Olivia Ma, Trevor Charles Meadows, Joannes Mongardini, Mico Mrkaic, Natalija Novta, Emory Oakes, Evgenia Pugacheva, Michael Stanger, Susanna Mursula, Kadir Tanyeri, Nicholas Tong, Jilun Xing, Yuan Zeng y Qiaoqiao Zhang.

    Joseph Procopio, del Departamento de Comunicaciones, dirigió el equipo de redacción del informe, con el apoyo de Michael Harrup, Christine Ebrahimzadeh y Linda Kean, y la ayuda editorial de Lucy Scott Morales, Sherrie Brown y Vector Talent Resources. La versión en español estuvo a cargo de la Sección de Español y Portugués de los Servicios Lingüísticos del FMI.

    El análisis se ha enriquecido con sugerencias y comentarios de funcionarios de otros departamentos del FMI, y de los directores ejecutivos, que debatieron este informe el día 4 de abril de 2017. No obstante, cabe aclarar que las proyecciones y consideraciones de política económica corresponden al personal técnico del FMI y no deben atribuirse a los directores ejecutivos ni a las autoridades nacionales que representan.

    Introducción

    Las novedades positivas en el terreno económico no dejan de llegar desde mediados de 2016, y gracias a ellas las perspectivas mundiales se están despejando. La aceleración que esperábamos desde hace un tiempo parece estar tomando cuerpo: de hecho, esta edición de Perspectivas de la economía mundial (informe WEO) eleva las proyecciones de crecimiento mundial para 2017 a 3,5%, frente al 3,4% de la última previsión. Nuestro pronóstico para 2018 se mantiene en 3,6%. Ambas mejoras pronosticadas para 2017 y 2018 son generalizadas, aunque el crecimiento sigue siendo débil en muchas economías avanzadas y los exportadores de materias primas continúan sufriendo dificultades.

    Al mismo tiempo, sin embargo, la corrección al alza de nuestro pronóstico para 2017 sigue siendo pequeña y las tasas de crecimiento potencial a más largo plazo siguen siendo inferiores a las registradas en las últimas décadas a nivel mundial, y especialmente en las economías avanzadas. Además, aunque existe la posibilidad de que el crecimiento supere las expectativas a corto plazo, hay significativos riesgos a la baja que continúan opacando las perspectivas a mediano plazo y que, de hecho, pueden haberse intensificado desde la publicación de nuestras últimas previsiones. La incipiente recuperación aún es vulnerable a la variedad de riesgos a la baja, descritos en el capítulo 1.

    Un riesgo destacable es un giro hacia el proteccionismo que haga estallar una guerra comercial. Especialmente en el caso de las economías avanzadas, se observan varios factores que han generado respaldo político a favor de marcos de política de suma cero, capaces de socavar las relaciones comerciales internacionales y, a nivel más general, la cooperación multilateral; entre estos factores, cabe mencionar el menor crecimiento desde la recuperación de 2010–11 que siguió a la crisis financiera internacional, incluso con desaceleración del crecimiento de los ingresos medianos, y los trastornos estructurales de los mercados de trabajo.

    Al término de la Segunda Guerra Mundial, cobró vida un enfoque de política económica internacional basado en la colaboración entre los países, y que ha evolucionado en alcance y difusión geográfica. Como lo demuestra la historia de crisis financieras y monetarias durante las últimas décadas, esta evolución no ha ocurrido sin tropiezos, pero hasta ahora los mecanismos de protección de la economía mundial han demostrado ser eficaces. Una de las consecuencias ha sido una escalada notable del crecimiento en una serie de economías de mercados emergentes y en desarrollo, algunos de los cuales se han sumado al grupo de los países de alto ingreso. El capítulo 2 de este informe examina aspectos de esa convergencia.

    Los países más ricos también han continuado creciendo, pero, en términos del ingreso, en menor medida en los últimos 10 años que en las décadas precedentes, y ciertamente no tanto como algunas economías de mercados emergentes y en desarrollo. Por lo tanto, no es sorprendente constatar en las principales encuestas que las actitudes respecto de los efectos del comercio internacional en el empleo y los salarios tienden a ser más positivas en las economías más pobres.

    Estas observaciones quizá tengan menos que ver con la disparidad entre los países ricos y pobres en términos de crecimiento global que con el hecho de que en las economías ricas una proporción sustancial de los frutos del crecimiento no llega a manos de los grupos que ocuparon los segmentos más bajos de la distribución del ingreso en las últimas décadas. La desigualdad sigue siendo sustancial en los países más pobres, pero como estos tienen un margen más amplio de convergencia hacia una mayor prosperidad y un potencial de crecimiento más elevado con las políticas adecuadas, han podido incrementar sustancialmente los ingresos, incluso los de los ciudadanos más pobres. El comercio internacional ha sido un componente clave de ese éxito.

    Las tendencias mundiales de la desigualdad tienen que ver con el comercio internacional, pero en gran parte —especialmente en algunos países— se deben al cambio tecnológico, en la medida en que es posible hacer una separación conceptual entre el avance de la tecnología (que facilita el comercio) y el comercio internacional propiamente dicho (que dispersa los conocimientos tecnológicos). El capítulo 3 de este informe examina de qué modo las fuerzas de la tecnología y el comercio internacional han tendido a reducir la participación del trabajo en la renta nacional en muchos países. En teoría, la caída de la participación del trabajo en el PIB podría ser una respuesta inocua a cambios de la economía que hacen subir los ingresos reales de los trabajadores; por ejemplo, un rápido aumento de la productividad que beneficia al capital aún más que al trabajo. Sin embargo, cuando esa caída coincide con un estancamiento de los ingresos medianos y un deterioro de la distribución del ingreso, como ha ocurrido en una serie de economías avanzadas, pueden surgir presiones políticas contrarias a la integración económica con los socios comerciales.

    Capitular ante esas presiones sería como infligirse deliberadamente una herida, ya que haría subir los precios que pagan los consumidores y las empresas, mermaría la productividad y, por ende, reduciría el ingreso real global de los hogares. Los gobiernos deberían aplicar más bien políticas comerciales que sean congruentes con un máximo de productividad y complementarlas con otras que distribuyan mejor los beneficios del comercio mundial internamente, mejorar las aptitudes y la adaptabilidad de su fuerza laboral y facilitar la adaptación de los ciudadanos perjudicados por la necesidad de reasignación económica. Lamentablemente, a los gobiernos a menudo les resulta más fácil restringir el comercio que realizar esas mejoras internas. Pero deben tomar conciencia de que los beneficios que reciben algunos habitantes se producen a costa de otros, así como de los socios comerciales. Hasta las ganancias sectoriales que se obtienen al restringir la integración económica transfronteriza desaparecen, y las pérdidas aumentan, cuando los socios comerciales toman represalias.

    Lo que deben hacer las autoridades es la dura labor de invertir en sus propias economías, y especialmente en la población, para poder hacer frente mejor a un sinnúmero de cambios estructurales actuales y posibles, tales como las cambiantes modalidades de la globalización. Las reformas pueden centrarse en políticas laborales activas, mayor progresividad tributaria cuando corresponda, una inversión en educación más eficaz y cambios en los mercados de vivienda y crédito que faciliten la movilidad de los trabajadores.

    Muchas de estas políticas no solo facilitan el ajuste económico, sino que también mejoran el producto potencial a más largo plazo. Son componentes críticos del conjunto de políticas monetarias, fiscales, estructurales y financieras que afianzarán y garantizarán la recuperación a lo largo del tiempo.

    La economía mundial parece estar cobrando ímpetu y podríamos estar en un punto de inflexión. Pero aun si el contexto económico es prometedor, el sistema de relaciones económicas internacionales que nació después de la Segunda Guerra Mundial se encuentra sometido a graves tensiones, a pesar de los beneficios globales que ha generado, precisamente porque el crecimiento y los ajustes económicos resultantes muy a menudo crearon desigualdad en términos de recompensas y costos dentro de los países. La política económica debe atacar estas disparidades de frente para garantizar la estabilidad de un sistema comercial abierto y concertado que beneficie a todos.

    Maurice Obstfeld

    Consejero Económico

    Resumen ejecutivo

    Con los mercados financieros en alza y la tan esperada recuperación cíclica de la manufactura y el comercio internacional en marcha, las proyecciones apuntan a un aumento del crecimiento mundial de 3,1% en 2016 a 3,5% en 2017 y 3,6% en 2018, ligeramente por encima de los pronósticos de la edición de octubre de 2016 de Perspectivas de la economía mundial (informe WEO). Aun así, existen obstáculos estructurales que continúan restándole ímpetu a la recuperación y los riesgos siguen inclinándose a la baja, especialmente a mediano plazo. Dada la persistencia de los problemas estructurales —como el bajo crecimiento de la productividad y la elevada desigualdad del ingreso—, en las economías avanzadas se están agudizando las presiones a favor de la adopción de políticas aislacionistas. Estas ponen en entredicho la integración económica mundial y un orden económico mundial caracterizado por la cooperación que ha beneficiado a la economía mundial, especialmente a las economías de mercados emergentes y en desarrollo. Contra este telón de fondo, les toca a las políticas económicas un importante papel para conjurar los riesgos a la baja y afianzar la recuperación. En el ámbito nacional, las políticas deberían procurar apuntalar la demanda y sanear los balances en los casos en que sea necesario y factible hacerlo; impulsar la productividad, la oferta de mano de obra y la inversión a través de reformas estructurales y medidas fiscales que propicien la oferta; modernizar la infraestructura pública, y brindar respaldo a quienes se hayan visto desplazados por transformaciones estructurales tales como los cambios tecnológicos y la globalización. Al mismo tiempo, muchos países necesitan estrategias que inspiren confianza para imprimir a la deuda pública una trayectoria sostenible. Muchas economías de mercados emergentes y en desarrollo aún tienen por delante el reto crítico de adaptarse a la disminución de los ingresos generados por las materias primas y corregir las vulnerabilidades financieras. Asimismo, se necesita un renovado esfuerzo multilateral para enfrentar retos comunes en una economía mundial integrada.

    La economía mundial cobró velocidad en el último trimestre de 2016, una tendencia que previsiblemente continuará. Se proyecta que el crecimiento mundial aumente de un 3,1% estimado para 2016 a 3,5% en 2017 y 3,6% en 2018.

    Atendiendo a los pronósticos, la actividad de las economías de mercados emergentes y en desarrollo experimentará un marcado repunte porque las condiciones imperantes en los exportadores de materias primas sujetos a tensiones macroeconómicas mejorarán poco a poco, gracias a la recuperación parcial de los precios de las materias primas; entre tanto, el crecimiento conservará el vigor en China y muchos otros importadores de materias primas. En las economías avanzadas, el repunte responderá ante todo al aumento proyectado del crecimiento de Estados Unidos, cuya actividad se vio frenada en 2016 por el ajuste de las existencias y la debilidad de la inversión.

    Aunque las correcciones de los pronósticos de crecimiento mundial para 2017 y 2018 respecto de la edición de octubre de 2016 del informe WEO son pequeñas, ha habido cambios significativos en los pronósticos individuales de grupos de países y de países tomados de manera aislada. Reflejando el hecho de que el ímpetu superó las expectativas en el segundo semestre de 2016, el pronóstico contempla un repunte más vigoroso en las economías avanzadas. Y aunque aún se espera que el crecimiento dé un salto importante en el grupo de las economías de mercados emergentes y en desarrollo, la actividad se debilitaría más de lo previsto en algunos países grandes, lo cual ha conducido a pequeñas revisiones a la baja de las perspectivas de crecimiento del grupo en 2017.

    • Entre las economías avanzadas, se revisaron al alza las proyecciones de crecimiento de Estados Unidos porque se presume que se pondrá en marcha una distensión de la política fiscal y como consecuencia del ligero aumento de la confianza —especialmente tras las elecciones de noviembre—, que, de continuar, reforzará el ímpetu cíclico. También han mejorado las perspectivas de Europa y Japón, gracias a la recuperación cíclica de la manufactura mundial y del comercio internacional que se inició en el segundo semestre de 2016.

    • Las revisiones a la baja de los pronósticos de crecimiento de las economías de mercados emergentes y en desarrollo son resultado del deterioro de las perspectivas de varias economías grandes, especialmente de América Latina y Oriente Medio, causadas por el ajuste en curso frente a la caída de los términos de intercambio durante los últimos años, los recortes de la producción de petróleo y factores idiosincrásicos. Los pronósticos de crecimiento para 2017 y 2018 fueron revisados al alza en los casos de China, gracias a políticas de respaldo más fuertes de lo previsto, y de Rusia, cuya actividad parece haber tocado fondo y cuya recuperación se ha afianzado por efecto del alza de los precios del petróleo.

    Desde las elecciones presidenciales, las expectativas de distensión de la política fiscal de Estados Unidos han contribuido al alza del dólar y de las tasas de interés de los bonos del Tesoro, que han empujado al alza las tasas de otros países. La actitud de los mercados se ha caracterizado en general por el optimismo y se han registrado subidas notables en los mercados de acciones tanto de las economías avanzadas como de las de mercados emergentes. El fortalecimiento de la actividad y las expectativas de mayor demanda mundial de cara al futuro, sumados a los acuerdos de restricción de la oferta de petróleo, han colaborado para que los precios de las materias primas dejen atrás los mínimos de comienzos de 2016.

    El nivel general de inflación viene repuntando en las economías avanzadas debido al aumento de los precios de las materias primas, pero la dinámica de la inflación subyacente sigue siendo atenuada y heterogénea (lo cual concuerda con la variedad de las distintas brechas del producto). La inflación subyacente ha mejorado poco en los países con los niveles más bajos (por ejemplo, Japón y partes de la zona del euro). El nivel general de inflación también ha repuntado en muchas economías de mercados emergentes y en desarrollo debido al aumento de los precios de las materias primas, pero en una serie de casos ha retrocedido, a medida que se fueron diluyendo los efectos que ejercían en los precios las fuertes depreciaciones de la moneda ocurridas en 2015 y a comienzos de 2016.

    Con todo, los riesgos continúan inclinándose a la baja, especialmente a mediano plazo, y las políticas están rodeadas de gran incertidumbre. El optimismo de los mercados encierra una posibilidad más concreta de mejoras a corto plazo; sin embargo, teniendo en cuenta las fuentes de incertidumbre enumeradas a continuación, es posible que la aversión al riesgo aumente con fuerza. Los riesgos para el crecimiento a mediano plazo parecen claramente más negativos, entre otras razones porque Estados Unidos y China tendrán que replegar las medidas de estímulo en su momento para evitar una dinámica fiscal insostenible. A nivel más general, los riesgos a la baja se derivan de varios factores potenciales:

    • Un giro de las políticas que lleve a los países a replegarse en sí mismos y los dirija incluso hacia el proteccionismo, con menos crecimiento mundial debido a la disminución del comercio internacional y de los flujos transfronterizos de inversión.

    • Alzas de las tasas de interés estadounidenses más rápidas de lo esperado, lo cual podría acelerar la contracción de las condiciones financieras mundiales y provocar una fuerte apreciación del dólar, con repercusiones desfavorables para las economías vulnerables.

    • Un ambicioso repliegue de la regulación financiera, que podría estimular una asunción excesiva de riesgos y aumentar la probabilidad de crisis financieras.

    • El endurecimiento de las condiciones financieras de las economías de mercados emergentes, riesgo que se hace más probable si se tienen en cuenta las crecientes vulnerabilidades del sistema financiero chino asociadas a la rápida expansión del crédito y la continua debilidad de los balances de otras economías de mercados emergentes.

    • La formación de un círculo vicioso entre la debilidad de la demanda, el bajo nivel de inflación, la fragilidad de los balances y el escaso crecimiento de la productividad en algunas economías avanzadas que operan con elevados niveles de sobrecapacidad.

    • Factores no económicos como tensiones geopolíticas, desavenencias políticas internas, riesgos generados por la mala gobernanza y la corrupción, fenómenos meteorológicos extremos, y terrorismo e inquietudes en torno a la seguridad.

    Estos riesgos están interconectados y pueden reforzarse mutuamente. Por ejemplo, el aislacionismo podría estar vinculado al recrudecimiento de las tensiones geopolíticas, así como a la creciente aversión mundial al riesgo; los shocks no económicos pueden lastrar directamente la actividad económica y también minar la confianza y el optimismo de los mercados, y una desmejora imprevistamente rápida de las condiciones financieras mundiales o un giro hacia el proteccionismo en las economías avanzadas podrían exacerbar las presiones generadas por las salidas de capitales en China.

    Por lo tanto, las opciones de políticas tendrán una influencia crucial en las perspectivas y la mitigación de los riesgos. En términos de la gestión macroeconómica de la demanda, las prioridades están cada vez más diferenciadas, dada la diversidad de las posiciones que los distintos países ocupan dentro del ciclo económico. En las economías con capacidad ociosa y una inflación subyacente persistentemente débil, sigue siendo necesario un respaldo cíclico de la demanda, entre otras cosas para neutralizar perniciosos efectos de histéresis. En las economías cuyo producto se encuentra cerca o por encima del potencial, la política fiscal debería apuntar a reforzar las redes de protección e incrementar el producto potencial. Al mismo tiempo, en muchos países se necesitan estrategias que generen confianza para encauzar la deuda pública por una trayectoria sostenible.

    Tras la recuperación deslucida de la crisis financiera internacional y el fuerte ajuste de los precios mundiales de las materias primas, muchas economías buscan realzar el potencial de crecimiento, la inclusividad y la resiliencia. Las medidas encaminadas a reforzar el producto potencial son de hecho urgentes, teniendo en cuenta la persistente corriente negativa que representa el envejecimiento de la población de las economías avanzadas, el ajuste que sigue exigiendo la caída de los términos de intercambio y la necesidad de enfrentar las vulnerabilidades financieras en las economías de mercados emergentes y en desarrollo, así como el débil aumento de la productividad total de los factores en ambos grupos. El capítulo 2 documenta el hecho de que la apertura comercial, la flexibilidad de los tipos de cambio y la fortaleza de las instituciones ayudan a las economías de mercados emergentes y en desarrollo a potenciar el impulso de crecimiento generado por las condiciones externas. Frente a los riesgos que siempre encierra la volatilidad financiera mundial, las economías de mercados emergentes vulnerables a un vuelco desfavorable de las condiciones financieras externas se beneficiarían de la adopción de prácticas más estrictas de gestión del riesgo y de la contención de los descalces de los balances.

    Para preservar la expansión económica a nivel mundial, las autoridades también tendrán que evitar las medidas proteccionistas y esforzarse más por que los beneficios del crecimiento se distribuyan de manera más amplia. El capítulo 3 documenta que los salarios no se han mantenido a la altura de la productividad en muchas economías durante gran parte de las tres últimas décadas, lo cual se ha traducido en una reducción de la participación del trabajo en el ingreso nacional. De acuerdo con el análisis del capítulo, el cambio tecnológico y la integración del comercio internacional —ambos motores del crecimiento a mediano y a largo plazo— probablemente hayan contribuido a esa caída. Las determinaciones del capítulo llevan a pensar que el cambio tecnológico ha sido el factor que más ha influido en la participación de la mano de obra en la renta de las economías avanzadas y que, en el caso de las economías de mercados emergentes, ese papel lo ha desempeñado la integración del comercio internacional (junto con el aumento concomitante de la intensidad de capital de la producción). Estas observaciones ponen de relieve la necesidad de lograr que el crecimiento sea más inclusivo. Entre las políticas orientadas a ese objetivo sería posible recurrir a una tributación más progresiva; inversión en adquisición de aptitudes, formación continua y educación de calidad, y otros esfuerzos por mejorar la movilidad ocupacional y geográfica de los trabajadores para facilitar y acelerar la adaptación del mercado laboral a las transformaciones estructurales.

    Muchos de los retos que enfrenta la economía mundial requieren medidas nacionales respaldadas por la cooperación multilateral. Algunos de los ámbitos críticos para la acción colectiva son el de preservar un sistema comercial abierto, salvaguardar la estabilidad financiera mundial, lograr sistemas tributarios equitativos, continuar brindando respaldo a los países de bajo ingreso en la consecución de sus objetivos de desarrollo, y facilitar la mitigación y adaptación al cambio climático.

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