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Resumen ejecutivo

Author(s):
International Monetary Fund. Research Dept.
Published Date:
June 2015
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El crecimiento mundial sigue siendo moderado, con perspectivas desiguales entre los principales países y regiones. Según las proyecciones, alcanzará 3,5% en 2015, cifra que coincide con los pronósticos de la Actualización de enero de 2015 de Perspectivas de la economía mundial (informe WEO, por sus siglas en inglés). En comparación con el año pasado, las perspectivas de las economías avanzadas están mejorando; entre tanto, el crecimiento en las economías de mercados emergentes y en desarrollo sería más bajo, principalmente como consecuencia del deterioro de las perspectivas de algunas economías de mercados emergentes grandes y de los países exportadores de petróleo.

Una serie de fuerzas complejas están moldeando las perspectivas; entre ellas cabe mencionar las tendencias a mediano y largo plazo, los shocks mundiales y muchos factores específicos de cada país o región:

  • En los mercados emergentes, los datos de crecimiento sorpresivamente negativos de los últimos cuatro años han empañado las expectativas en torno a las perspectivas de crecimiento a mediano plazo.

  • En las economías avanzadas, las perspectivas en torno al producto potencial se ven ensombrecidas por el envejecimiento de la población, la debilidad de la inversión y el deslucido crecimiento de la productividad total de los factores. Las expectativas de disminución del crecimiento potencial debilitan la inversión de hoy.

  • Varias economías avanzadas y algunos mercados emergentes todavía están lidiando con los legados de la crisis, incluidas las continuas brechas del producto negativas y los elevados niveles de deuda pública o privada.

  • La inflación y las expectativas inflacionarias en la mayoría de las economías avanzadas se encuentran por debajo de las metas y en algunos casos siguen disminuyendo, una inquietud particular para los países con una deuda elevada y un crecimiento bajo—legados de la crisis—y poco o ningún margen para distender la política monetaria.

  • Los rendimientos de los bonos a largo plazo han vuelto a bajar y en muchas economías avanzadas han tocado mínimos históricos. Esta disminución brinda respaldo a la recuperación, en la medida en que refleja la caída de las tasas de interés reales, y no una disminución de las expectativas de inflación.

  • La caída de los precios del petróleo—que refleja en considerable medida factores vinculados a la oferta—está estimulando el crecimiento a nivel mundial y en muchos importadores de petróleo, pero frenará la actividad de los países exportadores de petróleo.

  • Los tipos de cambio entre las principales monedas han fluctuado sustancialmente en los últimos meses, como consecuencia de las variaciones de las tasas de crecimiento de los países, las políticas monetarias y el abaratamiento del petróleo. Al redistribuir la demanda hacia países con condiciones macroeconómicas menos favorables y menor margen de acción en términos de la política económica, estos cambios podrían ser beneficiosos para las perspectivas mundiales. Se mitigaría así el riesgo de que las tensiones recrudezcan y provoquen efectos de contagio en estas economías.

El efecto neto de estas fuerzas puede constatarse en el aumento del crecimiento en las economías avanzadas proyectado para este año, en comparación con 2014, y en la desaceleración del crecimiento proyectado en los mercados emergentes. No obstante, los mercados emergentes y las economías en desarrollo siguen generando más de 70% del crecimiento mundial en 2015.

Este panorama de crecimiento en los mercados emergentes refleja principalmente el deterioro de las perspectivas en algunas de las grandes economías de mercados emergentes, así como la retracción de la actividad de algunos grandes exportadores de petróleo, atribuible al descenso drástico de los precios del petróleo. Se prevé que las autoridades chinas hagan más énfasis ahora en mitigar las vulnerabilidades generadas por la rápida expansión del crédito y la inversión ocurrida recientemente. Por ende, el pronóstico supone una mayor desaceleración de la inversión, particularmente en bienes raíces. Las perspectivas para Brasil se ven afectadas por la sequía, el endurecimiento de las políticas macroeconómicas y la falta de vigor del sector privado, en parte debido a las secuelas de la investigación de Petrobras. Las perspectivas de crecimiento de Rusia reflejan el impacto económico de la fuerte caída de los precios del petróleo y el recrudecimiento de las tensiones geopolíticas. En otros mercados emergentes exportadores de materias primas, el impacto de la caída de los precios del petróleo y de otras materias primas en los términos de intercambio y los ingresos reales perjudicaría, según los pronósticos, el crecimiento a mediano plazo. Se prevé que el crecimiento en los mercados emergentes repunte en 2016, impulsando un aumento del crecimiento mundial a 3,8%, más que nada gracias a cierta disminución de las presiones a la baja sobre la actividad de países y regiones con débil crecimiento en 2015, como Rusia, Brasil y el resto de América Latina.

En muchas economías de mercados emergentes y en desarrollo, la política macroeconómica sigue teniendo un margen limitado para respaldar el crecimiento. Sin embargo, la caída de los precios del petróleo mitigará la presión inflacionaria y las vulnerabilidades externas en los países que lo importan, y en las economías con subsidios petroleros podría abrir cierto espacio fiscal o, en los casos en que resulte necesario, crear margen para reforzar los saldos fiscales. Los países exportadores de petróleo tienen que absorber un fuerte shock de términos de intercambio y enfrentan mayores vulnerabilidades fiscales y externas. Aquellos que disponen de espacio fiscal pueden permitir que el gasto público se adapte poco a poco a la disminución del ingreso petrolero. En los países exportadores de petróleo que gozan de flexibilidad cambiaria, la depreciación facilitaría el ajuste. Las economías de mercados emergentes y en desarrollo también tienen un importante programa de reformas estructurales, que incluye medidas encaminadas a respaldar la acumulación de capital (por ejemplo, eliminando los estrangulamientos de infraestructura, retirando los límites al comercio y la inversión, y mejorando el clima empresarial) e incrementar la participación en la fuerza laboral y la productividad (mediante reformas de la educación y de los mercados de trabajo y de productos). Además, la caída de los precios del petróleo ofrece una oportunidad para reformar los subsidios energéticos y también la tributación de la energía (incluso en las economías avanzadas).

En términos generales, las economías avanzadas se están beneficiando del abaratamiento del petróleo. Según las proyecciones, el crecimiento de Estados Unidos superaría 3% en 2015–16; la demanda interna estaría apuntalada por el retroceso de los precios del petróleo, la moderación del ajuste fiscal y el respaldo que continúa brindando la orientación acomodaticia de la política monetaria, a pesar del alza gradual proyectada de las tasas de interés y del freno que significa para la exportación neta la reciente apreciación del dólar. Tras la debilidad del segundo y tercer trimestres de 2014, el crecimiento en la zona del euro está dando indicios de recuperación gracias a la caída de los precios del petróleo, las bajas tasas de interés y el debilitamiento del euro. Y tras un decepcionante 2014, el crecimiento en Japón también repuntaría, sustentado por la debilidad del yen y la caída de los precios del petróleo.

En un entorno de crecimiento moderado y desigual, aumentar el producto efectivo y potencial sigue siendo una prioridad para las políticas de las economías avanzadas. En muchas de estas economías, las cuestiones más apremiantes en términos de política macro-económica son las continuas y sustanciales brechas del producto, así como la dinámica desinflacionaria, que, como se señala en otras ediciones del informe WEO, plantea riesgos para la actividad en los países cuya política monetaria está limitada por el límite inferior cero. La política monetaria acomodaticia—articulada entre otras cosas a través de medios no convencionales—sigue siendo esencial para impedir que suban las tasas de interés reales, y la decisión reciente del Banco Central Europeo de hacer extensivo el programa de compra de activos a los activos soberanos es positiva. Existen razones sólidas para incrementar la inversión en infraestructura en algunas economías avanzadas, y también para poner en marcha reformas económicas estructurales a nivel más general. Las prioridades varían, pero muchas de estas economías se beneficiarían de reformas que permitieran afianzar la participación en la fuerza laboral y el empleo tendencial, dado el envejecimiento de la población, así como medidas encaminadas a abordar el sobreendeudamiento privado.

La distribución de los riesgos para el crecimiento mundial está más equilibrada que cuando se publicó la edición de octubre de 2014 del informe WEO, pero aun así se inclina a la baja. Un significativo riesgo al alza es que los precios del petróleo estimulen en mayor medida la demanda. Sin embargo, los riesgos a la baja más sobresalientes que enumeró la edición de octubre de 2014 del informe WEO no han desaparecido. Las tensiones geopolíticas podrían intensificarse y golpear a las grandes economías. Los desplazamientos desestabilizantes de los precios de los activos en los mercados financieros continúan siendo motivo de inquietud. Las primas por plazos y otras primas por riesgo de los mercados de bonos aún son bajas en términos históricos, y se prevé que el entorno caracterizado por esta configuración de precios de los activos—políticas monetarias muy acomodaticias en las grandes economías avanzadas—comience a cambiar en 2015. La evolución de las expectativas en torno a estos elementos y la recomposición inesperada de las carteras a nivel más amplio son factores que podrían desencadenar turbulencias. Si el dólar vuelve a apreciarse con fuerza, se podrían desatar tensiones financieras en otros mercados, particularmente los emergentes. Los riesgos de estancamiento y baja inflación aún están presentes en las economías avanzadas, pese a la reciente mejora de los pronósticos de crecimiento a corto plazo en algunas de estas economías.

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