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Capítulo 3. ¿Hacia dónde nos encaminamos? Perspectivas en torno al producto potencial

Author(s):
International Monetary Fund. Research Dept.
Published Date:
June 2015
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Una de las determinaciones de este capítulo es que el crecimiento del producto potencial en las economías avanzadas y de mercados emergentes ha disminuido en los últimos años. En las economías avanzadas, esa disminución comenzó ya a principios de la década de 2000 y se acentuó con la crisis financiera internacional. En las economías de mercados emergentes, por el contrario, no comenzó sino hasta después de la crisis. El análisis del capítulo sugiere que es probable que el crecimiento del producto potencial de las economías avanzadas se incremente ligeramente a medida que se desvanezcan algunos efectos relacionados con la crisis, pero que se mantendrá por debajo de las tasas previas a la crisis a mediano plazo. Las principales razones son el envejecimiento de la población y el aumento paulatino del crecimiento del capital a medida que el producto y la inversión se recuperan de la crisis. Por el contrario, en las economías de mercados emergentes, la previsión es que el crecimiento del producto potencial disminuya más debido al envejecimiento de la población, la contracción de la inversión y un menor aumento de la productividad total de los factores a medida que estas economías convergen hacia la frontera tecnológica.

Introducción

El producto de las economías avanzadas y de mercados emergentes sigue estando muy por debajo del nivel que se preveía en 2008, justo antes del estallido de la crisis financiera internacional, y la trayectoria de su crecimiento también ha sido más baja (gráfico 3.1). De hecho, las expectativas de crecimiento a mediano plazo (cinco años) han sido revisadas a la baja de manera constante desde 2011, en el caso tanto de las economías avanzadas como de las economías de mercados emergentes (gráfico 3.2).

Gráfico 3.1.Producto comparado con las expectativas antes de la crisis

(índice, 2007 = 100)

Fuente: Estimaciones del personal técnico del FMI.

Nota: El índice está creado sobre la base de las tasas de crecimiento del PIB real y los pronósticos del informe WEO. Los grupos de economías se definen en el anexo 3.1.

Gráfico 3.2.Proyecciones de crecimiento a mediano plazo del informe WEO

(Porcentaje)

Fuente: Estimaciones del personal técnico del FMI.

Nota: Las proyecciones de crecimiento a mediano plazo del informe WEO son las perspectivas de crecimiento a cinco años. Los grupos de economías se definen en el anexo 3.1.

Las repetidas revisiones a la baja de las previsiones de crecimiento a mediano plazo ponen de relieve la incertidumbre que rodea las perspectivas de la tasa de crecimiento del producto potencial (crecimiento potencial). En las economías avanzadas, la manifiesta disminución del crecimiento potencial parece haberse iniciado ya a principios de la década de 2000 y se acentuó con la crisis1. Por otra parte, en las economías de mercados emergentes la disminución del producto potencial y de su tasa de crecimiento parece haberse producido recién después de la crisis.

Evaluar la trayectoria a mediano plazo del producto potencial es un paso crítico para la conducción de la política monetaria y fiscal. Una mejor comprensión de la contribución de los componentes del crecimiento potencial—trabajo, acumulación de capital y productividad total de los factores—a la desaceleración global puede nutrir los debates sobre las políticas necesarias para estimularlo.

Para contribuir a ese debate sobre las perspectivas en torno al producto potencial, este capítulo elabora estimaciones del producto potencial de 16 grandes economías—miembros del Grupo de los Veinte (G-20)—que generaron aproximadamente tres cuartas partes del PIB mundial en 20142. En este contexto, busca responder las siguientes preguntas:

  • Antes de la crisis: ¿Cómo evolucionaron el producto potencial y sus componentes desde mediados de la década de 1990 hasta la crisis?

  • Durante la crisis: ¿Qué ocurrió con el nivel y la tasa de crecimiento del producto potencial y sus componentes durante la crisis?

  • ¿Hacia dónde nos encaminamos? ¿Cuál es la trayectoria probable del producto potencial a mediano plazo (2015–20)? ¿Cuáles son las implicaciones para la formulación de políticas?

El capítulo comienza con una reseña del concepto y la medición del producto potencial tal como se lo emplea en este análisis. Las secciones siguientes luego abordan cada cuestión a su vez. Las principales determinaciones son las siguientes:

  • Antes de la crisis, el crecimiento potencial comenzó a disminuir en las economías avanzadas mientras aumentaba en las economías de mercados emergentes. En ambos casos, esta dinámica era atribuible mayormente a variaciones del incremento de la productividad total de los factores. En las economías avanzadas la disminución se debió más que nada a una desaceleración tras un período de crecimiento excepcional gracias a las innovaciones de la tecnología de la información, en tanto que en las economías de mercados emergentes el aumento fue más bien resultado de la transformación estructural.

  • Después de la crisis, el crecimiento potencial disminuyó tanto en las economías avanzadas como en las de mercados emergentes. A diferencia de lo ocurrido en crisis financieras anteriores, la crisis financiera internacional está relacionada no solo con una reducción del nivel del producto potencial, sino también con una reducción de su tasa de crecimiento. En las economías avanzadas, el crecimiento potencial disminuyó alrededor de ½ punto porcentual, debido a un menor crecimiento del capital—sobre todo en los países de la zona del euro que se analizan en el capítulo—y a factores demográficos ajenos a la crisis. En las economías de mercados emergentes el crecimiento potencial disminuyó alrededor de 2 puntos porcentuales, una caída atribuible en su totalidad al menor aumento de la productividad total de los factores.

  • De cara al futuro, se prevé que el crecimiento potencial de las economías avanzadas aumente ligeramente, de un promedio de aproximadamente 1,3% en 2008–14 a 1,6% en 2015-20. Este crecimiento es muy inferior a las tasas previas a la crisis (2¼% en 2001–07), y se debe al efecto negativo de factores demográficos en el crecimiento potencial del empleo y al aumento paulatino del crecimiento del capital respecto de las tasas actuales, a medida que el producto y la inversión se recuperan de la crisis. En las economías de mercados emergentes el crecimiento potencial retrocedería más, de un promedio de alrededor de 6,5% en 2008–14 a 5,2% en 2015–20. Esa disminución es resultado del envejecimiento de la población, restricciones estructurales que afectan al crecimiento del capital, y un menor aumento de la productividad total de los factores a medida que estas economías se acercan a la frontera tecnológica.

El deterioro de las perspectivas de crecimiento potencial a mediano plazo tiene importantes implicaciones para la política. En las economías avanzadas, la caída del crecimiento potencial dificultará la reducción de los elevados coeficientes de deuda pública y privada. Probablemente también esté relacionada con el bajo nivel de las tasas de interés reales de equilibrio; eso significa que la política monetaria de las economías avanzadas quizá se vea enfrentada nuevamente al problema del límite inferior cero si se producen shocks adversos para el crecimiento. En las economías de mercados emergentes la disminución del crecimiento potencial dificultará la tarea de reconstituir los amortiguadores fiscales.

Las determinaciones de este capítulo indican que el aumento del producto potencial tendrá que ser una prioridad para las políticas de las grandes economías avanzadas y de mercados emergentes. Las reformas necesarias para lograr este objetivo varían según el país.

En las economías avanzadas se necesita un respaldo constante de la demanda para compensar los efectos de su dilatada debilidad en la inversión y el crecimiento del capital, así como en el desempleo estructural. Además, deberían adoptarse políticas y reformas que puedan incrementar la demanda, como reformas de los mercados de productos y aumentos del gasto en investigación y desarrollo, educación, infraestructura y políticas de mejora de los incentivos a la oferta de mano de obra. En las economías de mercados emergentes es necesario incrementar el gasto en infraestructura para eliminar cuellos de botella críticos, y las reformas estructurales deben estar dirigidas al ambiente de negocios, los mercados de productos y la educación.

El producto potencial: Conceptos básicos

El producto potencial se define como el nivel de producción que acompaña una inflación estable (sin presión inflacionaria ni deflacionaria). A corto plazo, el producto efectivo se desviará provisionalmente del potencial cuando la economía sufra un shock. Estas desviaciones reflejan el lento ajuste de los sueldos y los precios a los shocks, lo cual significa que el producto regresará a su nivel potencial de manera gradual. Este lento ajuste debido a la “rigidez” de los sueldos y los precios es un principio básico del marco macroeconómico neokeynesiano empleado en este capítulo.

La divergencia a corto plazo del producto efectivo respecto del producto potencial se denomina brecha del producto—o capacidad económica ociosa—y constituye un concepto importante para las autoridades que buscan estabilizar una economía. Por ejemplo, un producto inferior al potencial (una brecha del producto negativa) denota subempleo (exceso de oferta) del capital y de la mano de obra, lo cual llevaría a distender la política macroeconómica, manteniéndose las demás condiciones sin cambios.

La definición económica del producto potencial es diferente del concepto ampliamente utilizado de producto tendencial, porque se apoya en un marco explícito basado en la teoría económica. El producto tendencial, por el contrario, se deriva de datos estadísticos sencillos filtrados con distintas formas de promedios móviles o tendencias deterministas. Esto equivale a suavizar el PIB efectivo a lo largo del tiempo, basándose en el supuesto implícito de que una economía se encuentra, en promedio, en un estado de plena capacidad, sin incorporar información de variables como la inflación o el desempleo. Los bancos centrales y otras instituciones que formulan políticas suelen utilizar la definición económica del producto potencial porque el marco económico de base les permite juzgar las tensiones a corto plazo entre producto, inflación y capacidad ociosa en el mercado laboral.

La definición económica también difiere del concepto de producto “sostenible”, que busca captar la estabilidad macroeconómica a un nivel más amplio. Específicamente, el producto puede encontrarse al nivel potencial (es decir, sin generar presión inflacionaria ni deflacionaria) pero aun así no ser sostenible. Como lo explica en detalle el recuadro 3.1, la razón es la posible presencia de desequilibrios macroeconómicos internos o externos (como una expansión excesiva del crédito)3. Estos desequilibrios pueden luego desembocar en una reducción drástica del producto potencial una vez que se los corrija. Sin embargo, evaluarlos en tiempo real es una tarea difícil.

La definición de producto potencial utilizada en este capítulo se aplica empíricamente mediante técnicas de filtrado multivariado (Blagrave et al., 2015). Estas técnicas emplean un modelo simple que incorpora información sobre la relación entre el desempleo cíclico—definido como la desviación de la tasa de desempleo respecto de la tasa de desempleo estructural o, más específicamente, la tasa de desempleo no aceleradora de la inflación (NAIRU, por sus siglas en inglés)—y la inflación (curva de Phillips) por un lado, y entre el desempleo cíclico y la brecha del producto (ley de Okun) por el otro. Estas relaciones están dadas por las siguientes ecuaciones:

donde πt es la inflación, yt es la brecha del producto, ut es el desempleo cíclico, πte son las expectativas inflacionarias, y ɛtπ y ɛtu son los términos de shock o perturbación. Los parámetros de estas ecuaciones (δ, τ)—o, a título equivalente, la intensidad de las mencionadas relaciones económicas—se estiman por separado para cada país y, junto con los datos sobre el crecimiento efectivo del producto, la inflación y el desempleo, ofrecen una base económica para identificar el producto potencial y la NAIRU, no observadas4. Además, el análisis utiliza previsiones de Consensus Economics tanto para el crecimiento como para la inflación, con el propósito de fijar las expectativas del modelo para estas variables: por ejemplo, si las expectativas de Consensus Economics apuntan a un crecimiento más fuerte, la expectativa de crecimiento congruente con el modelo también tendería a ser más alta, manteniéndose las demás condiciones sin cambios (véanse en el anexo 3.2 detalles completos del marco de filtrado multivariado).

Dos situaciones ayudan a ilustrar de qué manera el marco de filtrado multivariado utiliza la información extraída de los datos económicos para estimar el potencial. Primero, si en un momento determinado, la inflación efectiva está por debajo de las expectativas inflacionarias y el desempleo está por encima de la tasa de equilibrio estimada, el marco identificará una situación de exceso de oferta (una brecha del producto negativa), manteniéndose las demás condiciones sin cambios. Segundo, considérese una situación más complicada en la cual la inflación sube drásticamente en un año pero sin un correspondiente descenso del desempleo: estas señales en conflicto sugieren un shock de inflación, más que un exceso de demanda (una brecha del producto positiva). En el segundo caso, el marco de filtrado multivariado asignará una brecha del producto positiva más baja, especialmente si el alza de la inflación en un año determinado se revierte al año siguiente, lo cual no es inusual después de una variación fuerte de los precios de las materias primas o un aumento de la tasa del impuesto sobre el valor agregado.

En suma, el marco de filtrado multivariado especificado en este capítulo representa un punto intermedio entre los filtros estadísticos, que pueden aplicarse con facilidad a una amplia variedad de países pero que son ateóricos, y los modelos estructurales del producto potencial, que ofrecen mayor rigor teórico pero que son más difíciles de construir y aplicar de manera amplia.

Como salvedad, cabe señalar que el producto potencial no es directamente observable. Por ende, las estimaciones están sujetas a incertidumbre estadística y del modelo. Esto último implica que las estimaciones tienden a variar según la metodología de base. Sin embargo, en la práctica las diferentes metodologías producen resultados cualitativamente parecidos sobre la trayectoria del producto potencial en las economías avanzadas y de mercados emergentes, que es el interés central de este capítulo (véase el anexo 3.2).

Con las estimaciones del producto potencial y de la NAIRU, el análisis procede a estudiar los factores que impulsan el crecimiento potencial usando un método de análisis del crecimiento. Este marco describe de qué manera el producto potencial de la economía está determinado por los insumos factoriales básicos (capital, trabajo) y la productividad (productividad total de los factores). Específicamente, el método de análisis del crecimiento se basa en una función de producción Cobb-Douglas estándar:

donde Y¯t es el producto potencial, Kt es el stock de capital productivo, L¯t es el empleo potencial, y A¯t es la productividad total de los factores potencial—que incluye el capital humano—y se mide como valor residual5. A continuación, el empleo potencial se descompone en la NAIRU, la población en edad activa y la tasa tendencial de participación en la fuerza laboral:

donde U¯t es la NAIRU estimada en el filtro multivariado, Wt es la población en edad activa, y LF¯PR¯t es la tasa tendencial de participación en la fuerza laboral. La descomposición del empleo potencial muestra también de qué manera los factores demográficos influyen en el crecimiento potencial. Hay dos variables que desempeñan un papel crítico en este sentido: la población en edad activa y las tasas tendenciales de participación en la fuerza laboral. La primera es una función de las mismas variables observadas en el aumento de la población a nivel más amplio. Por ejemplo, la disminución de las tasas de fecundidad desacelera el aumento futuro de la población en edad activa. La segunda dimensión demográfica es la composición etaria de la población en edad activa, que influye en la tasa de participación agregada, dado que la propensión a participar en la fuerza laboral comienza a disminuir de manera pronunciada una vez pasado cierto umbral de edad, por lo general una vez cumplidos los 50 años. Por lo tanto, un mayor porcentaje de gente de mayor edad en la población hace bajar la tasa de participación promedio y, en consecuencia, el empleo potencial6.

Las tasas tendenciales de participación en la fuerza laboral se estiman utilizando modelos de participación basados en cohortes. El modelo de cohortes permite estimar la participación tendencial en la fuerza laboral en cada grupo de edad y sexo, teniendo en cuenta variables observables y también factores no observables específicos de la edad y del sexo y específicos del año de nacimiento, que son determinantes de la oferta de mano de obra. Por ejemplo, la decisión de los jóvenes en cuanto a la participación en la fuerza laboral generalmente depende de las tasas de matriculación escolar, en tanto que para la mujer en edad productiva depende del logro educativo, del estado civil y de las tasas de fecundidad. La participación en la fuerza laboral de los trabajadores de más edad suele aumentar cuando la esperanza de vida es más larga, pero disminuye con la generosidad de los sistemas de seguridad social. A todas las edades, especialmente entre las mujeres, la participación está muy influenciada por factores culturales e institucionales que evolucionan lentamente y pueden alterar el perfil de participación de diferentes cohortes a lo largo de toda la vida. Para cada país, se obtienen tasas tendenciales de participación específicas de cada grupo sobre la base de estos factores determinantes, una vez eliminados los efectos cíclicos. Luego, estas estimaciones se combinan con los datos sobre la distribución demográfica para calcular la tasa tendencial agregada de participación en la fuerza laboral (para más detalles, véase el anexo 3.3).

Una mirada al pasado: ¿Cómo evolucionó el crecimiento potencial antes de la crisis?

Desde principios de la década de 2000 hasta la crisis financiera internacional, el crecimiento potencial mundial fue en aumento, pero esa observación oculta una divergencia entre las economías. De hecho, el crecimiento potencial iba en disminución en las economías avanzadas y en aumento en las economías de mercados emergentes (gráfico 3.3). Estos patrones regían en la mayoría de los países que componen cada grupo (gráfico 3.4)7. El siguiente análisis muestra que en ambos grupos de países las variaciones del crecimiento potencial eran atribuibles mayormente a variaciones del aumento de la productividad total de los factores. Dadas las marcadas diferencias en la dirección de las variaciones y los factores que las impulsaban, los resultados se presentan por separado para los dos grupos de economías.

Gráfico 3.3.Evolución del crecimiento del producto potencial antes de la crisis

(Porcentaje)

Fuente: Estimaciones del personal técnico del FMI.

Nota: Los grupos de economías se definen en el anexo 3.1.

Gráfico 3.4.Variación del crecimiento del producto potencial según el grupo de países

(Porcentaje)

Fuente: Estimaciones del personal técnico del FMI.

Nota: El extremo superior e inferior de cada línea muestra el cuartil más alto y más bajo; el marcador dentro de la línea muestra la mediana dentro del grupo en el período correspondiente. Los grupos de economías se definen en el anexo 3.1.

Economías avanzadas

En las economías avanzadas el crecimiento potencial disminuyó de aproximadamente 2,4% a alrededor de 1,9% durante el período (gráfico 3.5, panel 1). Una reducción de la productividad total de los factores, que pasó de un 0,9% a cerca de 0,5%, explica el grueso de esa caída. El crecimiento potencial del empleo apenas cayó, en tanto que el crecimiento del capital se mantuvo estable en términos generales.

Gráfico 3.5.Factores determinantes del crecimiento del producto potencial en las economías avanzadas

(Porcentaje)

Fuentes: Barro y Lee (2010); y estimaciones del personal técnico del FMI.

Nota: El capital humano se mide como el porcentaje de personas de la población de más de 15 años de edad con un nivel de educación secundaria o superior. Las economías avanzadas se definen en el anexo 3.1. Cr. cap. = crecimiento del capital; Cr. pot. emp. = crecimiento potencial del empleo; Cr. prod. pot. = crecimiento del producto potencial; Cr. PTF = crecimiento de la productividad total de los factores (incluido el crecimiento del capital humano); PEA = población en edad activa; TDNAI = tasa de desempleo no aceleradora de la inflación; TPFL = tasa de participación en la fuerza laboral.

Aumento de la productividad total de los factores

Varios hechos pueden explicar la disminución del aumento de la productividad total de los factores. Primero, en Estados Unidos, cuya evolución tecnológica suele considerarse representativa de la frontera internacional, el aumento de la productividad total de los factores comenzó a bajar en 2003. Esa disminución parece reflejar el desvanecimiento de los efectos de crecimiento excepcional generados por la tecnología de la información y las comunicaciones como tecnología de utilidad general observados a fines de la década de 1990 y comienzos de la de 2000 (Fernald, 2014a y 2014b)8. En particular, los datos a nivel de industria sugieren que la desaceleración del aumento de la productividad total de los factores en Estados Unidos ocurrió principalmente en sectores que producen o usan intensivamente tecnología de la información y las comunicaciones. A su vez, la disminución del aumento de la productividad total de los factores en Estados Unidos puede haber repercutido en otras economías avanzadas (recuadro 3.2). Segundo, el aumento de la productividad total de los factores en muchas economías avanzadas disminuyó como resultado de una reorientación de los recursos, que pasaron de sectores con elevada productividad (como manufactura y tecnología de la información y las comunicaciones) a sectores con baja productividad (como servicios personales, construcción y servicios no de mercado) (recuadro 3.3; Dabla-Norris et al., de próxima publicación).

Además, el crecimiento del capital humano—que es un componente del aumento de la productividad total de los factores tal como se lo emplea en este capítulo—disminuyó de alrededor de 1,1% a aproximadamente 0,6% en 2001–07 (gráfico 3.5, panel 2)9. Este descenso refleja en parte una reducción del producto marginal de la educación adicional a medida que aumenta el logro educativo en estas economías (Johansson et al., 2013, y Riosmena et al., 2008)10.

Crecimiento potencial del empleo

En 2001–07 el crecimiento potencial del empleo disminuyó ligeramente de alrededor de 0,9% a aproximadamente 0,6% (gráfico 3.5, panel 3). Esto se debió a factores demográficos, que redujeron la tasa de crecimiento de la población en edad activa y la tasa tendencial de participación en la fuerza laboral11.

En promedio, el aumento de la población en edad activa (a partir de los 15 años) disminuyó ligeramente durante el período: el efecto de la reducción del tamaño de las cohortes jóvenes (debido a la disminución de la fecundidad en la mayoría de las economías avanzadas) se vio compensado en parte por la maduración de las cohortes del boom de natalidad de la posguerra. En algunos países europeos, incluidos España e Italia, el aumento de la inmigración estimuló el aumento de la población en edad activa. En Corea y Japón, el aumento de la población en edad activa ha seguido una pronunciada tendencia a la baja debido a la ausencia de inmigración y a la decreciente tasa de nacimientos desde la década de 1980.

Otro resultado de esta transición demográfica es la creciente edad promedio de la población. Las personas que ya han pasado la edad activa productiva (es decir, que tienen más de 54 años) tienen una propensión menor a participar en la fuerza laboral. Por lo tanto, el envejecimiento de la población ha estado empujando a la baja las tasas tendenciales de participación, lo cual ha reducido el crecimiento del empleo, en promedio, alrededor de 0,2 puntos porcentuales por año. Al mismo tiempo, el aumento de las tasas de participación de la mujer en la fuerza laboral en la mayoría de las economías avanzadas hizo subir la tasa promedio de participación en la fuerza laboral aproximadamente en la misma proporción en que la hizo bajar el envejecimiento, lo cual ha producido apenas una contracción modesta del crecimiento potencial global del empleo. Dos casos notables en los cuales el crecimiento potencial del empleo ha sufrido una desaceleración más marcada son Estados Unidos—donde la tasa de participación de la mujer se ha estancado—y Japón, donde las presiones del envejecimiento han sido demasiado fuertes como para que las compense el pequeño aumento de la tasa de participación de la mujer.

Crecimiento del capital

El crecimiento del stock de capital se mantuvo estable durante el período (gráfico 3.5, panel 1), dado que el modesto aumento de la relación inversión/capital se vio compensado por el aumento de la depreciación del capital (gráfico 3.5, panel 4)12.

Economías de mercados emergentes

En las economías de mercados emergentes, el crecimiento potencial aumentó de alrededor de 6,1% a aproximadamente 7,4% en 2001–07 (gráfico 3.6, panel 1). Si bien este crecimiento excepcional fue en parte resultado del sólido desempeño de la economía de China, el crecimiento potencial también aumentó sustancialmente en otras economías de mercados emergentes durante este período, de alrededor de 3,7% a aproximadamente 5,2% (gráfico 3.3, panel 3).

Gráfico 3.6.Factores determinantes del crecimiento del producto potencial en las economías de mercados emergentes

(Porcentaje)

Fuentes: Barro y Lee (2010); y estimaciones del personal técnico del FMI.

Nota: El capital humano se mide como el porcentaje de personas de la población de más de 15 años de edad con un nivel de educación secundaria o superior. Las economías de mercados emergentes se definen en el anexo 3.1. Cr. cap. = crecimiento del capital; Cr. pot. emp. = crecimiento potencial del empleo; Cr. prod. pot. = crecimiento del producto potencial; Cr. PTF = crecimiento de la productividad total de los factores (incluido el crecimiento del capital humano); PEA = población en edad activa; TDNAI = tasa de desempleo no aceleradora de la inflación; TPFL = tasa de participación en la fuerza laboral.

La aceleración de la productividad total de los factores explica el grueso del aumento del crecimiento potencial que se registró en las economías de mercados emergentes durante el período. Además, el incremento sostenido de la relación inversión/capital impulsó un mayor aumento de la acumulación de capital. Por el contrario, el crecimiento potencial del empleo disminuyó a causa de factores demográficos.

Aumento de la productividad total de los factores

La productividad total de los factores aumentó de aproximadamente 3,2% a 4,2% durante el período (gráfico 3.6, panel 1). Entre las explicaciones posibles de este fenómeno pueden citarse 1) una expansión de las cadenas de valor mundiales y regionales, que estimula las transferencias de tecnología y conocimiento (Dabla-Norris et al., 2013); 2) la reorientación de los recursos hacia sectores de mayor productividad, especialmente en China, India, México y Turquía (McMillan y Rodrik, 2011); 3) una mayor diversificación, que tiende a concentrar las exportaciones en sectores caracterizados por efectos de contagio tecnológicos y mejoras de la calidad de los productos (Papageorgiou y Spatafora, 2012; Henn, Papageorgiou y Spatafora, 2014), y 4) aumentos de la productividad asociados a reformas estructurales (Cubeddu et al., 2014).

El crecimiento del capital humano disminuyó de alrededor de 2,3% a aproximadamente 1,9% durante el período (gráfico 3.6, panel 2), con la destacada excepción de Turquía, donde creció. En las economías avanzadas esta reducción refleja en parte un menor producto marginal de la educación adicional a medida que aumenta el logro educativo.

Crecimiento potencial del empleo

Los factores demográficos contribuyeron a la caída del crecimiento potencial del empleo, de alrededor de 1,5% a cerca de 1,0% durante el período (gráfico 3.6, panel 3)13.

La disminución de la fecundidad (generalmente asociada a un nivel de ingreso más alto) redujo drásticamente la tasa de crecimiento de la población en edad activa durante el período, pero desde niveles mucho más altos que en las economías avanzadas14. La desaceleración del crecimiento fue especialmente pronunciada en China, donde la tasa se redujo a la mitad, de alrededor de 2% a 1% en el quinquenio que comenzó en 2003. En otras economías de mercados emergentes, particularmente México, el aumento de la población en edad activa se mantuvo estable en torno a 2%. Además, las tasas de participación de los trabajadores jóvenes y en edad productiva en China, India y Turquía han seguido una tendencia descendente, reflejo de los efectos de la riqueza y de una educación más intensa.

El nivel creciente de la esperanza de vida y el descenso de la fecundidad condujeron también a un envejecimiento global de la población en edad activa durante el período, lo cual a su vez ejerció presión a la baja sobre las tasas de participación promedio. Estas fuerzas, que alcanzaron un máximo en China y Rusia, redujeron el crecimiento potencial del empleo 0,2 puntos porcentuales por año, en promedio, en 2001–07.

Crecimiento del capital

El crecimiento del capital subió de aproximadamente 5,9% a cerca de 8,2% en 2001–07 (gráfico 3.6, panel 4), contribuyendo alrededor de 0,7 puntos porcentuales al aumento del crecimiento potencial (gráfico 3.6, panel 1). Esta aceleración de la acumulación del capital estuvo impulsada por el fuerte incremento de la relación inversión/capital durante el período, de alrededor de 11,6% a aproximadamente 14,1% (gráfico 3.6, panel 4). La relación mejoró gracias al sólido incremento de los términos de intercambio y a la mejora de las condiciones de financiamiento, incluida la baja de las tasas de interés de las economías avanzadas (Cubeddu et al., 2014).

¿Cómo evolucionó el crecimiento potencial durante la crisis?

La sección anterior muestra que el crecimiento del producto potencial se estaba desacelerando en las economías avanzadas aun antes de la crisis financiera internacional, al mismo tiempo que aumentaba en las economías de mercados emergentes. Poco después de que golpeara la crisis en septiembre de 2008, la actividad económica colapsó, y más de seis años después de la crisis el crecimiento aún es más débil de lo previsto antes de la misma. La persistente debilidad de la actividad económica sugiere que, en parte, existe una relación con la contracción del producto potencial, y no solo con factores cíclicos. Un interrogante clave es si la persistente disminución del crecimiento refleja más que nada los efectos pasajeros de variaciones del nivel del producto potencial relacionadas con la crisis o si, a diferencia de las anteriores, esta crisis también ha provocado una reducción del crecimiento potencial. Esta sección examina ese interrogante desde el punto de vista teórico y empírico.

¿Cómo puede afectar una crisis financiera al crecimiento potencial? Un marco teórico

Las crisis financieras pueden reducir de manera permanente el nivel del producto potencial a través de una serie de canales: inversión en capital productivo, empleo potencial, productividad total de los factores y reasignación sectorial de recursos. Las caídas del nivel del producto potencial también reducen provisionalmente el crecimiento potencial, pero es más difícil justificar con fundamentos teóricos que las crisis financieras restrinjan de manera permanente el crecimiento potencial, como se expone a continuación.

  • Inversión en capital productivo: Las crisis financieras pueden reducir el producto potencial a través de sus efectos negativos en la inversión en capital productivo. Como explica el capítulo 4, el desmoronamiento de la actividad económica durante la crisis financiera internacional puede explicar en gran medida la disminución de la inversión, y los factores financieros constituyen un importante canal de transmisión. Por ejemplo, a medida que se limita la oferta de crédito, las empresas podrían verse expuestas a condiciones de financiamiento menos ventajosas y a normas de otorgamiento de crédito más estrictas durante un período prolongado (Claessens y Kose, 2013)15. Además, las crisis financieras debilitan los incentivos de inversión de las empresas porque los riesgos y la incertidumbre en torno al rendimiento esperado tienden a agudizarse (Pindyck, 1991, y Pindyck y Solimano, 1993). Las crisis financieras pueden reducir de manera permanente el nivel del producto potencial y tener efectos duraderos en el crecimiento potencial si la relación inversión/capital se mantiene deprimida durante un período prolongado16. A medida que el producto y la inversión se recuperan de una crisis, el capital retomará la trayectoria de crecimiento de equilibrio, pero de manera más gradual porque es una variable de movimiento lento17.

  • Desempleo estructural: Las crisis financieras graves, que suelen estar seguidas de recesiones largas y profundas, pueden conducir a una disminución permanente del nivel del producto potencial al hacer subir el desempleo estructural o la NAIRU como resultado de efectos de histéresis (Blanchard y Summers, 1986, y Ball, 2009). Esto ocurre especialmente en las economías con instituciones laborales rígidas (Blanchard y Wolfers, 2000; Bassanini y Duval, 2006, y Bernal-Verdugo, Furceri y Guillaume, 2013). Los aumentos de la NAIRU producen una baja temporal de la tasa de crecimiento del empleo potencial y, por ende, del producto potencial, pero esos efectos de crecimiento se desvanecen a mediano plazo a medida que la NAIRU se estabiliza.

  • Tasas de participación en la fuerza laboral: Las crisis financieras también pueden reducir el nivel del producto potencial al generar una disminución persistente o incluso permanente de las tasas de participación. Las elevadas tasas de desempleo pueden disuadir a los trabajadores de buscar empleo (efecto de desaliento en el mercado laboral) y forzarlos a abandonar la fuerza laboral (Elmeskov y Pichelman, 1993). Esto ocurre especialmente entre los trabajadores de más edad y en países con programas de transferencias sociales que ofrecen incentivos para la jubilación anticipada (Nickell y Van Ours, 2000; Autor y Duggan, 2003, y Coile y Levine, 2007, 2009). Nuevamente, aunque este canal puede hacer bajar provisionalmente el crecimiento del producto potencial, en última instancia tendrá solo efectos de nivel.

  • Reasignación sectorial: Las crisis financieras también pueden incrementar el nivel de desempleo estructural a través de la reasignación sectorial, en la medida en que las separaciones de empleos están asociadas a costos de reasignación sustanciales (Loungani y Rogerson, 1989; Figura y Wascher, 2010, y Reifschneider, Wascher y Wilcox, 2013). La reasignación sectorial también puede afectar al nivel del producto potencial reduciendo los niveles de productividad si el capital desplazado es sumamente específico del sector afectado (Ramey y Shapiro, 2001). Sin embargo, la reasignación sectorial tiene un efecto incierto sobre la productividad agregada porque la mano de obra se puede reasignar de sectores de alta productividad a sectores de baja productividad, y viceversa18. El posible daño a la productividad podría persistir y reducir el crecimiento potencial durante un período prolongado si la reasignación dura lo suficiente.

  • Productividad total de los factores: Las crisis financieras pueden tener efectos encontrados en la productividad total de los factores, y el efecto neto es imposible de especificar por adelantado. Por un lado, las crisis financieras pueden hacer bajar la productividad total de los factores reduciendo la inversión en innovación mediante actividades de investigación y desarrollo, la cual es sumamente procíclica. Por otra parte, estas crisis también pueden tender a elevar la productividad total de los factores en la medida en que incentivan más a las empresas a mejorar la eficiencia y conducen a una “destrucción creativa” o crecimiento schumpeteriano (Aghion y Howitt, 2006).

El efecto específico de las crisis financieras en el capital humano como componente de la productividad total de los factores (según se utiliza el término en este capítulo) también es ambiguo. Por un lado, la acumulación de capital humano puede ser anticíclica porque, durante las desaceleraciones, las empresas tienen más incentivos para reorganizarse y volver a capacitar al personal (Aghion y Saint-Paul, 1998b) y porque los particulares pueden dedicar más tiempo al aprendizaje dado que el trabajo rinde menos (Aghion y Saint-Paul, 1998a, y Blackburn y Galindev, 2003). Por otra parte, la acumulación de capital humano puede disminuir durante las recesiones porque el “aprendizaje práctico” es menor (Martin y Rogers, 1997 y 2000).

En suma, aunque los posibles efectos adversos de las crisis financieras pueden reducir de manera permanente el nivel de productividad total de los factores y, por lo tanto, producir caídas pasajeras de su tasa de crecimiento, hay pocas probabilidades de que ejerzan efectos a largo plazo en el crecimiento (Hall, 2014).

El crecimiento potencial después de la crisis financiera internacional

En esta sección se examina la evolución del crecimiento potencial tras la crisis financiera internacional en las economías avanzadas y de mercados emergentes, y se plantea si los datos confirman los postulados teóricos sobre los canales de transmisión.

El análisis presentado en la sección muestra que el crecimiento potencial ha disminuido tras la crisis tanto en las economías avanzadas como en las de mercados emergentes19. Este descenso fue especialmente pronunciado inmediatamente después de la crisis (2008–10), pero el crecimiento potencial aún no había alcanzado las tasas previas a la crisis según los datos actualizados hasta 2014. Eso sugiere la posibilidad de efectos persistentes en el crecimiento, lo cual distingue la última crisis financiera internacional de otras: en estudios sobre crisis previas, no se había encontrado un efecto en la tasa de crecimiento del producto potencial (Cerra y Saxena, 2008; capítulo 4 de la edición de octubre de 2009 del informe WEO, y Furceri y Mourougane, 2012). Sin embargo, los resultados del análisis también ponen de relieve que parte de la disminución del crecimiento potencial no debe atribuirse a la crisis. En las economías avanzadas, hay efectos continuos derivados de tendencias demográficas. En las economías de mercados emergentes, los factores responsables de esa reducción son más difíciles de identificar y podrían incluir hechos ajenos a la crisis, como la convergencia de la productividad total de los factores hacia la frontera tecnológica y un menor aumento del aprovechamiento de los insumos—como las horas trabajadas y la utilización de la capacidad—y del stock de capital humano.

Economías avanzadas

En las economías avanzadas el crecimiento potencial retrocedió de poco menos de 2% durante el período previo a la crisis (2006–07) a alrededor de 1½% en 2013–14. La caída fue mayor en las economías de la zona del euro (más o menos ½ punto porcentual) que en Estados Unidos y otras economías avanzadas (alrededor de ⅓ punto porcentual).

En las economías avanzadas en su conjunto, la disminución del crecimiento potencial puede atribuirse en gran medida al efecto de la crisis financiera internacional en la inversión (véase el capítulo 4) y, por ende, en el crecimiento del capital (gráfico 3.7, paneles 1–4). En particular, el crecimiento del capital se contrajo alrededor de 0,8 puntos porcentuales después de la crisis, contribuyendo a una reducción del crecimiento potencial de aproximadamente ¼ punto porcentual durante el mismo período. Este efecto ha sido más pronunciado en los países de la zona del euro (0,4 puntos porcentuales)—posiblemente debido al empeoramiento de las condiciones financieras—que en Estados Unidos (aproximadamente ¼ punto porcentual) y otras economías avanzadas (0,15 puntos porcentuales).

Gráfico 3.7.Componentes del crecimiento del producto potencial durante la crisis financiera internacional en las economías avanzadas

(Porcentaje)

Fuente: Estimaciones del personal técnico del FMI.

Nota: Los grupos de economías se definen en el anexo 3.1. TPFL = tasa de participación en la fuerza laboral; TDNAI = tasa de desempleo no aceleradora de la inflación.

El crecimiento potencial del empleo también decreció, de alrededor de 0,8% a aproximadamente 0,4% a lo largo de este período, contribuyendo a una reducción del crecimiento potencial de más o menos ¼ punto porcentual (gráfico 3.7, paneles 5–8). La disminución del crecimiento potencial del empleo fue mayor en las economías de la zona del euro (0,6 puntos porcentuales) que en Estados Unidos (0,3 puntos porcentuales) y otras economías avanzadas (0,4 puntos porcentuales). Sin embargo, aparentemente esta disminución persistente del crecimiento potencial del empleo no está asociada a las cicatrices que dejó la crisis (a saber, la variación de la NAIRU y las tasas de participación en la fuerza laboral). Específicamente, los efectos pasajeros que produjeron en el crecimiento las variaciones de la NAIRU y las tasas de participación en la fuerza laboral asociadas a la crisis se habían desvanecido para 2014. En su lugar, la merma persistente puede atribuirse a factores demográficos que afectaron negativamente al crecimiento de la población en edad activa y las tasas de participación en la fuerza laboral.

Análogamente, los efectos a corto plazo de la crisis en el aumento de la productividad total de los factores observados en 2008–09 ya han desaparecido por completo20. Se estima que para 2014 el aumento de la productividad total de los factores había regresado a las tasas registradas inmediatamente antes de la crisis.

Economías de mercados emergentes

En las economías de mercados emergentes el crecimiento potencial disminuyó de alrededor de 7½% durante el período previo a la crisis (2006–07) a aproximadamente 5½% en 2013–14 (gráfico 3.8, panel 1). Aunque esta baja se debió a la reducción significativa del crecimiento potencial en China (alrededor de 3 puntos porcentuales) (gráfico 3.8, panel 2), el crecimiento potencial también retrocedió sustancialmente en otras economías de mercados emergentes durante este período, de cerca de 5½% a 3½% (gráfico 3.8, panel 3). En las economías de mercados emergentes como grupo, la reducción de la productividad total de los factores—de alrededor de 4¼% a aproximadamente 2¼% durante este período—explica la disminución del crecimiento potencial en su totalidad (gráfico 3.8, panel 1). Por el contrario, el crecimiento potencial del empleo se mantuvo en general estable, y el crecimiento del capital no se vio afectado por la crisis y, de hecho, aumentó durante un tiempo, probablemente gracias a los esfuerzos de algunos países por contrarrestar los efectos de la crisis adoptando medidas de estímulo de la inversión.

Gráfico 3.8.Componentes del crecimiento del producto potencial durante la crisis financiera internacional en las economías de mercados emergentes

(Porcentaje)

Fuente: Estimaciones del personal técnico del FMI.

Nota: Los grupos de economías se definen en el anexo 3.1.

El hecho de que casi toda la disminución del crecimiento del producto potencial registrada después de la crisis en las economías de mercados emergentes sea resultado de un menor aumento de la productividad total de los factores—medido como valor residual en el método de análisis del crecimiento—no encaja bien con las predicciones teóricas. Aunque esta disminución quizá refleje en parte una mayor volatilidad en la productividad total de los factores medida en las economías de mercados emergentes—lo cual, a su vez, podría ser producto de una mayor cantidad de errores de medición (Cubeddu et al., 2014)—, existe la posibilidad de que haya otros factores en juego. Esos factores podrían incluir una desaceleración gradual de la convergencia hacia la frontera tecnológica tras un rápido avance en la década previa a la crisis, un aumento menor del aprovechamiento de los insumos y un incremento escaso del capital humano21.

¿Hacia dónde nos encaminamos?

¿Cuál es la trayectoria probable del producto potencial a mediano plazo? Para responder esta pregunta, en esta sección se examinan las perspectivas de los componentes del crecimiento potencial—trabajo, capital y productividad total de los factores—a mediano plazo, definido aquí como el sexenio de 2015 a 2020. El escenario presentado en esta sección parte del análisis precedente de la evolución del crecimiento potencial y lo amplía, sobre la base de patrones demográficos proyectados y la experiencia de otras crisis financieras22. Este escenario podría considerarse ilustrativo, dada la considerable incertidumbre en torno a muchos elementos del análisis, incluidos posibles errores en las proyecciones demográficas, junto con amplias variaciones en la experiencia con crisis anteriores.

Economías avanzadas

Las perspectivas a mediano plazo del crecimiento potencial se construyen analizando las perspectivas de cada uno de sus componentes:

  • Se prevé que el crecimiento potencial del empleo disminuya más respecto de las tasas previas a la crisis. Esta disminución es atribuible en su totalidad a factores demográficos, que tienen un efecto negativo tanto en el crecimiento de la población en edad activa como en las tasas tendenciales de participación en la fuerza laboral (gráfico 3.9, panel 1). Los efectos negativos en el crecimiento generados por las variaciones de los niveles de desempleo estructural y de las tasas de participación en la fuerza laboral vinculadas a la crisis ya se han disipado, como se explica arriba.

Gráfico 3.9.Efecto de los factores demográficos en el crecimiento del empleo

(Porcentaje)

Fuente: Estimaciones del personal técnico del FMI.

Nota: Los grupos de economías se definen en el anexo 3.1.

Es probable que el aumento de la población en edad activa disminuya significativamente en la mayoría de las economías avanzadas, sobre todo en Alemania y Japón, donde rondará −0,2% al año para 202023. Al mismo tiempo, el rápido envejecimiento haría bajar más las tasas tendenciales promedio de participación en la fuerza laboral, neutralizando el efecto positivo del continuo aumento de la población en la oferta global de mano de obra. Esta disminución sería especialmente marcada en Canadá, donde el envejecimiento por sí solo debería reducir la tasa de participación global más de 2 puntos porcentuales a mediano plazo. Se prevé que, globalmente, el crecimiento potencial del empleo en las economías avanzadas se contraiga alrededor de 0,2 puntos porcentuales respecto de las tasas previas a la crisis.

  • El crecimiento del capital probablemente se mantenga por debajo de las tasas previas a la crisis hasta 2020. Como se señaló al describir el marco teórico, si la relación inversión/capital se mantiene por debajo de los niveles previos a la crisis durante un período prolongado, el crecimiento del capital retomará la trayectoria de equilibrio de manera muy gradual. En otras palabras, la contribución del aumento del capital al producto potencial puede seguir siendo baja por mucho tiempo. Por ende, el interrogante clave es qué nos dicen las crisis financieras del pasado sobre la trayectoria probable de la relación inversión/capital—que determina la tasa de crecimiento del stock de capital, dadas las tasas de depreciación—a mediano plazo24.

Las secuelas de las crisis financieras indican que es poco probable que la disminución de la relación inversión/capital se corrija completamente para 2020. Las estimaciones econométricas sugieren que después de las crisis financieras se producen disminuciones significativas y duraderas de la relación inversión/capital (gráfico 3.10, panel 1). Por lo general, la disminución de este coeficiente ronda 1,7 puntos porcentuales seis años después de la crisis. Este efecto estimado a mediano plazo coincide con la reducción estimada de la relación inversión/capital en las economías avanzadas registrada entre la crisis y 201425. Parte de la disminución quizá refleje las respuestas de las empresas al menor crecimiento de la fuerza laboral, lo que permite mantener la relación capital/trabajador con menos inversión. Si los coeficientes de inversión de las economías avanzadas se mantienen bajos tanto tiempo como en crisis financieras anteriores, el crecimiento del stock de capital continuará ubicándose por debajo de las tasas previas a la crisis, en torno a 1¾%. Esto, a su vez, hará bajar el crecimiento potencial alrededor de 0,2 puntos porcentuales respecto de las tasas previas a la crisis.

  • La desaceleración de los niveles de productividad total de los factores observada antes de la crisis probablemente resulte duradera, lo cual implica que el aumento de la productividad total de los factores recuperará las tasas registradas inmediatamente antes de la crisis, pero sin superarlas.

Gráfico 3.10.Relación inversión/capital

(Porcentaje, salvo indicación en contrario)

Fuentes: Laeven y Valencia (2014); y estimaciones del personal técnico del FMI.

Nota: En el panel 1, la línea azul representa el efecto de la crisis financiera interna-cional, y las líneas rojas representan el efecto de crisis financieras anteriores (basado en Laeven y Valencia, 2014), en la relación inversión/capital. Las líneas rojas punteadas denotan bandas de confianza de 90%. Los grupos de economías se definen en el anexo 3.1.

Las determinaciones de este capítulo llevan a pensar que el crecimiento tendencial de la productividad total de los factores comenzó a declinar antes de la crisis. Si bien el efecto de la crisis se ha diluido, es poco probable que el aumento de la productividad total de los factores recupere rápidamente las tasas excepcionalmente elevadas que se registraron a comienzos de la década de 2000—aunque la posibilidad no se puede descartar—, sobre todo en los numerosos países europeos que carecen de importantes sectores de la tecnología de la información y las comunicaciones (Comisión Europea, 2014)26. Además, se prevé que el crecimiento del capital humano—un componente del aumento de la productividad total de los factores desde el punto de vista de este capítulo—también se desacelere a medida que disminuya el producto marginal de la educación adicional (véase el gráfico del anexo 3.5.1, panel 1).

Economías de mercados emergentes

Las perspectivas de evolución de los componentes del crecimiento potencial en las economías de mercados emergentes son las siguientes:

  • El crecimiento potencial del empleo volvería a disminuir a mediano plazo. Al igual que en las economías avanzadas, esto refleja el efecto de lastre de los factores demográficos tanto en el aumento de la población en edad activa como en las tasas tendenciales de participación en la fuerza laboral (gráfico 3.9, paneles 2 y 3).

Es probable que el aumento de la población en edad activa se desacelere con mayor rapidez, especialmente en China, y que se mantenga negativo en Rusia. Se prevé que el envejecimiento se acelere, empujando a la baja las tasas tendenciales de participación en la fuerza laboral y, junto con un menor aumento de la población, reduciendo el crecimiento potencial del empleo de 0,5% a 0,1 % al año a mediano plazo. Nuevamente, este efecto será especialmente marcado en China, pero también debería sentirse con fuerza en Brasil, sobre todo si las tasas de participación de la mujer se mantienen a los niveles registrados en los últimos años. Globalmente, el crecimiento potencial del empleo en las economías de mercados emergentes descendería más, alrededor de 0,6 puntos porcentuales a mediano plazo.

  • El crecimiento del capital se ubicará por debajo de las tasas actuales, según las proyecciones, tras una caída gradual de la inversión después de los años de auge de la década de 2000 (véase el recuadro 4.1).

La relación inversión/capital ya ha retrocedido 1,2 puntos porcentuales desde 2011, desembocando en una reducción del crecimiento del capital de más o menos 0,15 puntos porcentuales en el mismo período (gráfico 3.10, paneles 2 y 3), y probablemente continúe por debajo de las tasas previas a la crisis. Esto se debe a que las condiciones de financiamiento externo son menos favorables, los precios de las materias primas han descendido o se encuentran estancados, y existen estrangulamientos de infraestructura. En el caso de China, la relación inversión/capital—y, por lo tanto, el crecimiento del capital—podrían continuar en descenso como consecuencia de la reorientación del crecimiento, de la inversión hacia el consumo. En particular, si la relación inversión/capital continúa a las tasas observadas en 2014 en los mercados emergentes, excluida China, y baja poco a poco a mediano plazo en este país como resultado del restablecimiento del equilibrio, el crecimiento del capital se mantendrá ½ punto porcentual por debajo de las tasas previas a la crisis.

  • El aumento de la productividad total de los factores se mantendría por debajo de las tasas previas a la crisis durante el próximo quinquenio.

El crecimiento de la productividad total de los factores probablemente experimente una aceleración moderada a mediano plazo a medida que desaparezcan algunos factores vinculados a la crisis. Sin embargo, se presume que regrese a la tasa media histórica (Pritchett y Summers, 2014) y se mantenga por debajo de las tasas previas a la crisis a medida que estas economías se acerquen a la frontera tecnológica. Si se toma China como ejemplo, considerando en principio el actual nivel de ingreso del país, si el aumento de la productividad total de los factores sigue el proceso de convergencia típico, a mediano plazo podría retroceder alrededor de ¾ puntos porcentuales respecto de las tasas previas a la crisis (Nabar y N’Diaye, 2013)27. Además, la disminución del crecimiento de la productividad total de los factores podría verse amplificada en los mercados emergentes por el menor aumento de la productividad total de los factores que se viene registrando en Estados Unidos desde mediados de la década de 2000 como consecuencia de los efectos de contagio tecnológicos. Por último, al igual que en las economías avanzadas, el crecimiento del capital humano probablemente también se reduzca poco a poco a medida que el logro educativo converja hacia los niveles de las economías avanzadas (véase el gráfico 3.5.1, paneles 2–3, del anexo).

El panorama completo

Estos escenarios de los componentes implican que el crecimiento potencial de las economías avanzadas y de mercados emergentes probablemente se mantenga por debajo de las tasas previas a la crisis. En particular, en las economías avanzadas, se prevé que el crecimiento potencial apenas aumente respecto de las tasas actuales, de un promedio de más o menos 1,3% en 2008–14 a aproximadamente 1,6% en 2015–20. En las economías de mercados emergentes el crecimiento potencial probablemente disminuya aún más, de un promedio de más o menos 6,5% en 2008–14 a aproximadamente 5,2% en 2015–20. En China, la contracción sería aún mayor debido al restablecimiento del equilibrio del crecimiento, reorientado de la inversión hacia el consumo (gráfico 3.11)28.

Gráfico 3.11.Evolución del crecimiento del producto potencial y sus componentes

(Porcentaje)

Fuente: Estimaciones del personal técnico del FMI.

Nota: Los grupos de economías se definen en el anexo 3.1.

Estos escenarios están rodeados de considerable incertidumbre. En algunas economías avanzadas, especialmente de la zona del euro y en Japón, un período dilatado de debilidad de la demanda podría erosionar más la oferta de mano de obra y la inversión, y, en consecuencia, el crecimiento potencial. En las economías de mercados emergentes una serie de factores nacionales específicos podrían influir en el crecimiento potencial. En particular, los riesgos geopolíticos podrían afectar al crecimiento potencial de Rusia. Además, las perspectivas del crecimiento potencial de los exportadores de materias primas como Brasil o Rusia dependen de la evolución de los precios de las materias primas, ya que estos últimos probablemente influyan en la inversión y el crecimiento del capital. En China las perspectivas del crecimiento potencial dependerán más que nada del proceso de restablecimiento del equilibrio del crecimiento. Y tanto en las economías avanzadas como en las de mercados emergentes persiste una incertidumbre sustancial en torno a la evolución del aumento de la productividad total de los factores a mediano plazo. Por último, estos escenarios no suponen cambios en las políticas que podrían estimular el crecimiento potencial a mediano plazo.

Resumen de las conclusiones e implicaciones para la formulación de políticas

Desde principios de la década de 2000 hasta 2007 (el año previo al estallido de la crisis financiera internacional), el producto potencial se aceleró con fuerza en las economías de mercados emergentes, al tiempo que se desaceleraba en las economías avanzadas.

La crisis estuvo relacionada con una reducción del crecimiento potencial en ambos grupos de economías. Las determinaciones de este capítulo indican que el crecimiento potencial disminuyó ½ y 2 puntos porcentuales en las economías avanzadas y de mercados emergentes, respectivamente, después de la crisis.

El análisis del capítulo también sugiere que el crecimiento potencial de las economías avanzadas probablemente aumente solo en forma ligera respecto de las tasas actuales, y que aun así se mantendría por debajo de las tasas previas a la crisis a mediano plazo. En particular, el crecimiento del empleo ha disminuido y probablemente vuelva a hacerlo debido a factores demográficos, mientras que el crecimiento del capital probablemente continúe por debajo de las tasas previas a la crisis, incluso si el producto y la inversión se recuperan.

En las economías de mercados emergentes el crecimiento potencial probablemente vuelva a contraerse, ya que las previsiones apuntan a una reducción del crecimiento potencial del empleo. Como las condiciones de financiamiento externo son menos favorables y existen restricciones estructurales, el aumento de la acumulación de capital probablemente se mantenga por debajo de las tasas previas a la crisis en estas economías, especialmente en China, donde podría retroceder más a medida que el crecimiento se oriente hacia el consumo. Y si las políticas no cambian, el crecimiento de la productividad total de los factores tiene pocas probabilidades de recuperar las elevadas tasas previas a la crisis en las economías de mercados emergentes, que según las previsiones continuarán avanzando hacia la frontera tecnológica.

La desmejora de las perspectivas de crecimiento potencial a mediano plazo tiene importantes implicaciones para las políticas. En las economías avanzadas la disminución del crecimiento potencial dificulta más la reducción de la deuda pública y privada, que aún es elevada. Esta probablemente también esté asociada al bajo nivel de las tasas de interés reales de equilibrio, lo cual significa que la política monetaria de las economías avanzadas podría verse enfrentada nuevamente al problema del límite inferior cero si se producen shocks adversos para el crecimiento. En las economías de mercados emergentes la disminución del crecimiento potencial complica la tarea de recomponer los amortiguadores fiscales. En todas las economías una tasa de aumento de la productividad total de los factores que continúe por debajo de las tasas previas a la crisis desacelerará el aumento de los niveles de vida en comparación con los años previos a la crisis.

Estas dificultades implican que el aumento del producto potencial constituye una prioridad para las autoridades. Las reformas necesarias para lograr este objetivo varían según el país. En las economías avanzadas es necesario seguir respaldando la demanda a fin de estimular la inversión y, por ende, el crecimiento del capital (capítulo 4), así como adoptar políticas y reformas que puedan elevar de manera permanente el nivel del producto potencial y su tasa de crecimiento a mediano plazo. Entre estas políticas cabe mencionar: la reforma de los mercados de productos, un mayor respaldo a la investigación y el desarrollo—entre otras cosas, fortaleciendo los sistemas de patentes y adoptando subsidios e incentivos tributarios bien diseñados en los países donde estos son bajos—, y un uso más intensivo de mano de obra altamente calificada y la tecnología de la información y las comunicaciones como insumos de capital para subsanar el escaso aumento de la productividad (recuadro 3.5; OCDE, 2010); la inversión en infraestructura para potenciar el capital físico (capítulo 3 de la edición de octubre de 2014 del informe WEO), y políticas de impuestos y gasto mejor diseñadas para promover la participación en la fuerza laboral, sobre todo entre las mujeres y los trabajadores de mayor edad (FMI, 2012).

En las economías de mercados emergentes las importantes reformas estructurales destinadas a mejorar la productividad incluyen eliminar los estrangula-mientos de la infraestructura, mejorar las condiciones empresariales y los mercados de productos, y promover la reforma educativa. En particular, muchas economías de mercados emergentes pueden alcanzar grandes aumentos de la productividad eliminando obstáculos regulatorios excesivamente restrictivos en los mercados de productos y de trabajo, liberalizando la inversión extranjera directa y mejorando la calidad de la educación y los logros a nivel secundario y terciario (Dabla-Norris et al., 2013). Asimismo, en algunas de estas economías hay margen para corregir distorsiones producidas por las elevadas cuñas fiscales laborales y el ineficiente diseño de las pensiones (FMI, 2012).

Anexo 3.1. Fuentes de datos y grupos de países

Grupos de países

En los gráficos 3.1 y 3.2, “mundo” abarca las 189 economías que componen la base estadística de la base de datos del informe WEO. “Economías avanzadas” abarca las 36 economías enumeradas en el cuadro B del apéndice estadístico. “Economías de mercados emergentes” se refiere a las economías enumeradas en el cuadro E del apéndice estadístico, excluidas las catalogadas allí como países en desarrollo de bajo ingreso29.

En cuanto al resto de los gráficos, los miembros del grupo de las economías avanzadas y de mercados emergentes incluidos en los análisis del capítulo figuran en el cuadro del anexo 3.1.1. Incluyen 10 economías avanzadas y 6 economías de mercados emergentes del Grupo de los Veinte (G-20); estas 16 economías originaron alrededor de tres cuartas partes del PIB mundial en 2014. Las limitaciones de datos impiden analizar 4 economías del G-20: Arabia Saudita, Argentina, Indonesia y Sudáfrica. Las estimaciones de la Unión Europea—la vigésima economía del G-20—y de la zona del euro están basadas en estimaciones individuales de Alemania, España, Francia e Italia.

Cuadro del anexo 3.1.1.Países incluidos en el análisis
Economías avanzadas
AlemaniaEstados Unidos
AustraliaFrancia
CanadáItalia
CoreaJapón
EspañaReino Unido
Economías de mercados emergentes
BrasilMéxico
ChinaRusia
IndiaTurquía

Fuentes de datos

Las fuentes de datos primarios del capítulo son la base de datos del informe WEO y la base de datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Todas las fuentes de datos utilizadas en el análisis se enumeran en el cuadro del anexo 3.1.2.

Cuadro del anexo 3.1.2.Fuentes de datos
IndicadorFuente
Crecimiento del producto potencial y sus componentes
Crecimiento del producto potencialEstimaciones del personal técnico del FMI mediante un filtro multivariado
CapitalEconomic Outlook de la OCDE: Base de datos de estadísticas y proyecciones
Población en edad activaWorld Population Prospects: The 2012 Revision, de las Naciones Unidas
Participación en la fuerza laboralOCDE, base de datos de estadísticas sobre la fuerza laboral, y OIT, base de datos de indicadores clave sobre el mercado laboral
Tasa de desempleo no aceleradora de la inflaciónEstimaciones del personal técnico del FMI mediante un filtro multivariado
Indicadores utilizados en las estimaciones del crecimiento del producto potencial y el modelo de cohortes
Expectativas inflacionariasConsensus Economics
Expectativas de aumento del producto interno bruto (precios constantes)Consensus Economics
Esperanza de vidaWorld Population Prospects: The 2012 Revision, de las Naciones Unidas
FecundidadWorld Population Prospects: The 2012 Revision, de las Naciones Unidas
Años de escolaridadBarro y Lee (2010)
InversiónEconomic Outlook de la OCDE: Base de datos de estadísticas y proyecciones
Tasa de depreciaciónEconomic Outlook de la OCDE: Base de datos de estadísticas y proyecciones
Otros
Producto interno bruto (precios constantes)FMI, base de datos del informe WEO
InflaciónFMI, base de datos del informe WEO
DesempleoFMI, base de datos del informe WEO
Acumulación de capital humanoBarro y Lee (2010)
Crisis financierasLaeven y Valencia (2014)
Nota: OCDE = Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos; OIT = Organización Internacional del Trabajo.
Anexo 3.2. Metodología del filtro multivariado

Método de base

Las estimaciones del producto potencial presentadas en este capítulo se calcularon usando un pequeño modelo macroeconómico, conocido como filtro multi-variado. La estructura del modelo es la siguiente30:

La brecha del producto se define como la desviación del producto real (logarítmico) efectivo respecto del producto potencial (logarítmico) (Y¯):

El proceso estocástico aplicado al producto (medido por el PIB real) abarca tres ecuaciones:

El nivel del producto potencial (Y¯t) evoluciona de acuerdo con el crecimiento potencial (Gt) y un término de shock uniforme (ɛtY¯) que puede interpretarse como shocks del lado de la oferta. El crecimiento potencial también está sujeto a shocks (ɛtG), y su impacto se desvanece gradualmente de acuerdo con el parámetro θ (los valores más bajos implican una reversión más lenta a la tasa de crecimiento en estado estacionario tras un shock). Por último, la brecha del producto también está sujeta a shocks (ɛty), que en la práctica son shocks de la demanda.

Para poder identificar estos tres términos de shock del producto (ɛtY¯,ɛtG y ɛty), se añade la ecuación de una curva de Phillips correspondiente a la inflación, que vincula la evolución de la brecha del producto (una variable no observable) a los datos observables sobre la inflación. De esta manera, las estimaciones de la brecha del producto producidas por el filtro están determinadas en parte por los resultados en cuanto a inflación31:

También se incluyen ecuaciones que describen la evolución del desempleo para aportar más información identificatoria que facilite la estimación de estos shocks del producto y la brecha del producto:

En estas ecuaciones, U¯t es el valor de equilibrio de la tasa de desempleo no aceleradora de la inflación (NAIRU), que varía con el tiempo y está sujeto a shocks (ɛtU¯) y a la variación de la tendencia (gU¯t), que a su vez también está sujeta a shocks (ɛtgU¯); esta especificación admite desviaciones persistentes de la NAIRU respecto de su valor en estado estacionario. Obsérvese que la ecuación (A3.2.8) es una relación de la ley de Okun (1970), en la cual la brecha entre el desempleo efectivo (Ut) y su proceso de equilibrio (U¯t) es una función del volumen de capacidad ociosa en la economía (yt). Como tal, esta ecuación se comporta prácticamente igual que la ecuación (A3.2.5): prescribe que las estimaciones de la brecha del producto estén determinadas en parte por las desviaciones de la tasa de desempleo respecto de la NAIRU.

La implementación empírica del filtro requiere únicamente datos sobre las tres variables observables: el crecimiento del PIB real, la inflación del índice de precios al consumidor y la tasa de desempleo. Se utilizan datos anuales sobre estas variables para los 16 países analizados. Los valores paramétricos y los errores estándar de las varianzas de los términos de shock de estas ecuaciones se estiman utilizando técnicas de estimación bayesianas32.

Los datos sobre las expectativas de crecimiento e inflación se añaden a la estructura central del modelo, en parte para identificar los shocks durante el período de la muestra, pero principalmente para mejorar la exactitud de las estimaciones al final del período de la misma:

donde πt+jC y GROWTHt+jC son previsiones de Consensus Economics para la inflación y el crecimiento del PIB, respectivamente. La añadidura de estas ecuaciones imparte cierta estabilidad adicional a las estimaciones de las expectativas de crecimiento e inflación congruentes con el modelo que genera el filtro. En particular, la inclusión de los términos ɛt+jπC y ɛt+jGROWTHC permite que los pronósticos de Consensus Economics moldeen—pero no invaliden—el proceso de estimación de expectativas del propio modelo (que está dictado por las estimaciones del modelo en cuanto a la capacidad ociosa de la economía) a la hora de estimar el producto potencial.

Otros métodos

Las estimaciones del producto potencial son de por sí inciertas—ya que se trata de una variable no observable—y pueden variar según la metodología de estimación. Para ilustrar la posible sensibilidad de las estimaciones del producto potencial a diferentes técnicas estadísticas, esta sección compara los resultados del método de base con los obtenidos usando 1) el filtro estadístico de Hodrick-Prescott y 2) para las economías de mercados emergentes, una versión modificada del filtro multivariado que excluye la relación de la ley de Okun (1970) (es decir, las ecuaciones A3.2.6A3.2.9). Este segundo método busca reducir los posibles errores de medición derivados de la limitada calidad de los datos sobre el desempleo.

Los resultados, presentados en el gráfico del anexo 3.2.1, sugieren que estas otras alternativas producen conclusiones cualitativamente parecidas a las presentadas en el cuerpo del capítulo. En particular, en las economías avanzadas, la disminución del crecimiento potencial comenzó a principios de la década de 2000 y se acentuó con la crisis financiera internacional. En las economías de mercados emergentes, por el contrario, no comenzó sino hasta después de la crisis.

Gráfico del anexo 3.2.1.Crecimiento del producto potencial

(Porcentaje)

Fuente: Estimaciones del personal técnico del FMI.

Nota: Los grupos de economías se definen en el anexo 3.1. HP = Filtro Hodrick-Prescott con parámetro de suavización igual a 6,25; MVF = filtro multivariado.

Anexo 3.3. Estimación de las tasas tendenciales de participación en la fuerza laboral

En este anexo se describe la metodología utilizada para estimar las tasas tendenciales de participación en la fuerza laboral de las 16 economías avanzadas y de mercados emergentes analizadas en el capítulo (véase el anexo 3.1) entre 1980 y 2013. La metodología depende de un modelo basado en cohortes—como, por ejemplo, los de Aaronson et al. (2014) y Balleer, Gomez-Salvador y Turunen (2014)—para descomponer la tasa de participación agregada en las tasas de participación de grupos desagregados por edad y sexo, y estimar así los factores determinantes.

Modelo

Por cada grupo etario a, sexo g, en el año t, la serie temporal de tasas de participación en la fuerza laboral por grupo (en valores logarítmicos) se estima de acuerdo con la siguiente especificación33:

Esta especificación se estima por separado para cada país. Las tasas de participación en la fuerza laboral de cada grupo tienen cuatro categorías principales de factores determinantes:

  • Un intercepto específico de la edad y del sexo capta la tasa promedio de participación en la fuerza laboral correspondiente a cada grupo etario para reflejar el patrón de oferta de la mano de obra a lo largo del ciclo de vida (forma de campana): es bajo en la juventud, aumenta y se aplana en la edad más productiva, y disminuye a medida que se acerca la edad de jubilación. Este patrón puede ser diferente para el hombre y la mujer.

  • Los lentos cambios culturales y de comportamiento pueden hacer subir o bajar todo el perfil de participación a lo largo del ciclo de vida, según el año de nacimiento de una cohorte entera. Estos efectos inobservables de cohorte han sido ampliamente documentados en las mujeres nacidas antes del boom de natalidad estadounidense (por ejemplo, Aaronson et al., 2014), y se observan fenómenos parecidos en muchos países de Europa y Asia. Estos efectos de cohorte se captan por medio de un efecto fijo (I) para cada año de nacimiento b (según la disponibilidad de datos de un país determinado; el análisis da cuenta de las cohortes nacidas entre 1920 y 1988). Para obtener el efecto de cohorte promedio de un determinado grupo etario, el coeficiente de cohorte se divide por el número de cohortes incluido en un grupo etario na.

  • El ciclo económico puede tener un efecto diferente en las decisiones de participación de diferentes grupos por edad y sexo. Por ejemplo, la oferta de mano de obra de los jóvenes a menudo es más sensible a las condiciones cíclicas que la de los trabajadores maduros en la edad más productiva. El coeficiente γ capta la sensibilidad cíclica de la tasa de participación en la fuerza laboral de cada grupo, al mismo tiempo que permite una demora parcial de la respuesta de las tasas de participación a las condiciones cíclicas, lo cual concuerda con las observaciones actuales (véase, por ejemplo, Balakrishnan et al., 2015). La posición dentro del ciclo está representada por la brecha del empleo (es decir, la desviación del empleo actual respecto de la tendencia).

  • El modelo incluye factores estructurales que pueden tener un impacto en la tasa tendencial de la participación de determinados grupos etarios en la fuerza laboral (vector X). En el caso de los jóvenes, la decisión sobre la participación depende de la matricu-lación escolar. En el caso de las mujeres, guarda una relación positiva con el logro educativo, y al comienzo de la edad activa productiva, una correlación negativa con la fecundidad y el estado civil. En el caso de los trabajadores que están cerca de la edad de jubilación obligatoria, una esperanza de vida más larga correspondería a tasas de participación más elevadas.

Datos y estimación

En el caso de las economías avanzadas, la muestra está integrada por 11 grupos etarios (con intervalos cuadrienales), separados por sexo, entre 1980 y 2013; por ende, hay 11 ecuaciones que se calculan conjuntamente para cada sexo aplicando restricciones por igualdad entre ecuaciones a los coeficientes de cohortes. En las economías de mercados emergentes, la disponibilidad de datos se reduce por la granularidad de los grupos etarios (solo cinco grupo etarios por sexo) y el período de cobertura (1990–2013).

No se observaron todas las cohortes durante el mismo número de años y, de hecho, no se observó ninguna cohorte durante la totalidad del ciclo de vida. En particular, las cohortes nacidas después de 1990 se incorporaron a la fuerza laboral recién durante la crisis financiera internacional o después, y eso dificulta distinguir el efecto negativo de la crisis (más allá del impacto cíclico promedio) de cualquier tendencia potencial específica de una cohorte determinada. Para mitigar este problema en el punto final (y un problema parecido en el punto inicial que plantean las cohortes de más edad), no se estimó ningún efecto de cohorte después de 1988 ni antes de 1920. Se estimó también otra versión del modelo que permite que el efecto de cohorte de los nacidos después de 1988 y antes de 1920 sea igual al promedio de las cinco cohortes adyacentes. Los resultados resisten esta otra especificación.

Siempre que hubiera datos disponibles, se estimaron explícitamente los efectos de los demás determinantes estructurales de las mujeres, los jóvenes y los trabajadores de más de 54 años en las economías avanzadas. Es un hecho bien documentado que la tasa de participación en la fuerza laboral de los hombres en edad productiva viene disminuyendo en las economías avanzadas desde hace décadas (véanse, por ejemplo, Aaronson et al., 2014, y Balleer, Gómez-Salvador y Turunen, 2014), pero no hay explicaciones claras de cuáles son las razones. Esta tendencia se capta admitiendo tendencias deterministas lineales y cuadráticas en la ecuación de la tasa de participación en la fuerza laboral de los hombres en edad productiva. En el caso de las economías de mercados emergentes, debido a las restricciones de los datos, las tendencias grupales se obtienen estimando una tendencia lineal y cuadrática por separado para cada grupo.

A continuación, el análisis evalúa la tasa de participación en la fuerza laboral de cada grupo organizado por edad-sexo a la tasa tendencial proyectada con una brecha cíclica cero, y luego pondera cada grupo por su respectiva cuota de población para calcular la tasa tendencial agregada de cada año. En la proyección a mediano plazo, se permite la transición de las cohortes existentes a lo largo de la distribución por edad de acuerdo con el perfil etario estimado de la cohorte correspondiente, con el supuesto de que las cohortes entrantes no experimentan ningún desplazamiento sistemático de los perfiles de participación a lo largo de su vida en relación con la última cohorte estimada. Los valores futuros de las variables estructurales de X se obtienen sobre la base de las proyecciones de esperanza de vida, fecundidad y población tomadas de la base de datos sobre población y desarrollo de las Naciones Unidas (escenario de fecundidad media), extrapolando linealmente las variables de logro educativo y manteniendo todas las demás tendencias deterministas sin cambios en el último nivel observado.

Por último, estas estimaciones se combinan con los datos sobre las distribuciones demográficas para calcular la tasa tendencial agregada de participación en la fuerza laboral (gráfico del anexo 3.3.1).

Gráfico del anexo 3.3.1.Distribuciones de las cuotas de población por edad

(Porcentaje)

Fuentes: Naciones Unidas, World Population Prospects. The 2012 Revision, y cálculos del personal técnico del FMI.

Nota: Los grupos de economías se definen en el anexo 3.1.

Anexo 3.4. Producto potencial tras la crisis financiera internacional

El análisis presentado en el cuerpo del capítulo muestra que el crecimiento potencial ha disminuido tanto en las economías avanzadas como en las de mercados emergentes tras la crisis financiera internacional. Los factores que explican este descenso son: una reducción del crecimiento del capital y las tendencias demográficas de las economías avanzadas, y un menor aumento de la productividad total de los factores de las economías de mercados emergentes. En este anexo se intenta identificar el efecto de la crisis en el nivel y la tasa de crecimiento del producto potencial mediante un marco econométrico que neutraliza las tendencias previas a la crisis, factores comunes que influyen en la evolución del producto potencial tras la crisis, y el crecimiento rezagado del producto potencial34.

El análisis sigue el método propuesto por Jordà (2005) y ampliado por Teulings y Zubanov (2014) y efectúa un seguimiento de la evolución del producto potencial tras la crisis (identificada con una variable ficticia que asume el valor de 1 en 2008 y de 0 de lo contrario). Este método fue propuesto por Stock y Watson (2007) y Auerbach y Gorodnichenko (2013), entre otros, como una alternativa flexible que no impone las restricciones dinámicas propias de las especificaciones de la autorregresión vectorial (rezago distribuido autorregresivo).

Específicamente, el método consiste en estimar regresiones separadas del producto potencial con diferentes horizontes. A nivel más formal, se estima la siguiente especificación econométrica:

donde los subíndices i se refieren al país, los subíndices t se refieren al tiempo, y k denota el horizonte (años después del momento t) en cuestión; y denota el nivel (logarítmico) del producto potencial; D es una variable ficticia de la crisis que asume el valor de 1 en 2008 y de 0 de lo contrario, y αi e γt son variables ficticias de país y de tiempo, respectivamente35. Como lo sugieren Teulings y Zubanov (2014), la especificación incluye los anticipos de la variable ficticia de crisis entre el momento 0 y el final del horizonte de previsión para neutralizar el sesgo de la respuesta al impulso propio de los métodos de proyección locales. Los efectos de la crisis en el crecimiento del producto potencial se estiman expresando el lado izquierdo de la ecuación (A3.4.1) como primeras diferencias (yi,t+kyi,t+k−1).

Se estima el modelo para cada k. Las funciones impulso-respuesta se calculan usando los coeficientes estimados. Las bandas de confianza asociadas a las funciones impulso-respuesta estimadas se obtienen usando las desviaciones estándar estimadas de los coeficientes βk. La longitud del rezago (l) del producto potencial y de la variable de crisis resulta igual a dos años si se utilizan criterios de selección estándar. La ecuación (A3.4.1) se estima usando errores estándar resistentes a la heterocedasticidad y la autocorrelación. Una posible dificultad para estimar la ecuación (A3.4.1) es la causalidad inversa, dado que las variaciones del producto potencial pueden afectar a la probabilidad de que ocurra una crisis financiera internacional. Sin embargo, esta estrategia empírica subsana en parte esa dificultad al estimar las variaciones del producto potencial ocurridas después de la crisis. Además, las verificaciones de robustez ante la causalidad inversa confirman la validez de los resultados36.

Economías avanzadas

Las estimaciones econométricas indican que la crisis financiera internacional estuvo asociada a una reducción del producto potencial de las economías avanzadas de alrededor de 6½%, en promedio (gráfico 3.4.1, panel 1). En las economías de la zona del euro la reducción rondó 7¾%; en Estados Unidos, 7%, y en las otras economías avanzadas, 5½%, aunque estas diferencias respecto del promedio no son estadísticamente significativas. Estas determinaciones coinciden con las de estudios anteriores sobre la crisis financiera internacional (por ejemplo, Ball, 2014). Además, los resultados sugieren que a los seis años de la crisis, alrededor de 60% de la pérdida acumulada de producto efectivo en las economías avanzadas, en promedio, puede atribuirse a una reducción del producto potencial—porcentaje que se observa en la mayoría de las economías del grupo—y que el resto puede imputarse a la pérdida acumulada de las brechas del producto. En particular, en 2014 las brechas del producto siguen siendo negativas en la mayoría de las economías avanzadas37.

Gráfico del anexo 3.4.1.Secuelas de la crisis financiera internacional en las economías avanzadas

Fuente: Estimaciones del personal técnico del FMI.

Nota: Las líneas punteadas denotan bandas de confianza de 90%. Las economías avanzadas se definen en el anexo 3.1.

La disminución persistente y creciente del nivel del producto potencial implica también una reducción de la tasa de crecimiento, de alrededor de 1,2 puntos porcentuales, en promedio (gráfico del anexo 3.4.1, panel 2). La diferencia de la pérdida del crecimiento potencial dentro del grupo es igual a la del nivel del producto potencial: en las economías de la zona del euro, el crecimiento potencial cayó alrededor de 1,4 puntos porcentuales; en Estados Unidos, alrededor de 1,2 puntos porcentuales, y en las otras economías avanzadas, alrededor de 1 punto porcentual. Nuevamente, las diferencias no son estadísticamente significativas. Estas estimaciones son más bajas que las presentadas en el cuerpo del capítulo, ya que reflejan la reducción del crecimiento potencial en comparación con los promedios previos a la crisis, y no desviaciones respecto del período 2006–07, cuando el crecimiento potencial ya se encontraba en baja.

Economías de mercados emergentes

Los resultados sugieren que la crisis financiera internacional estuvo asociada a una reducción del producto potencial en las economías de mercados emergentes de aproximadamente 5%, en promedio (gráfico del anexo 3.4.2, panel 1). Como en el caso de las economías avanzadas, los resultados también indican que gran parte (alrededor de 70%) de la pérdida acumulada del producto efectivo registrada en las economías de mercados emergentes puede atribuirse a una reducción del producto potencial, con solo pequeñas diferencias entre estas economías, y que el resto puede imputarse a la pérdida acumulada de brechas del producto. En particular, en 2014, las brechas del producto siguen siendo ligeramente negativas en la mayoría de las economías de mercados emergentes38.

Gráfico del anexo 3.4.2.Secuelas de la crisis financiera internacional en las economías de mercados emergentes

Fuente: Estimaciones del personal técnico del FMI.

Nota: Las líneas punteadas denotan bandas de confianza de 90%. Las economías de mercados emergentes se definen en el anexo 3.1.

La crisis también estuvo asociada a una reducción del crecimiento potencial de aproximadamente 1,6 puntos porcentuales (gráfico del anexo 3.4.2, panel 2), con una disminución más pequeña en China (1,2 puntos porcentuales) que en otras economías de mercados emergentes (1,6 puntos porcentuales). Si bien estos resultados son parecidos a los que se exhiben en el cuerpo del capítulo, las estimaciones econométricas presentadas aquí detectan desviaciones respecto de los promedios previos a la crisis, en tanto que el análisis desglosado en el capítulo se basa en desviaciones del crecimiento potencial respecto de las tasas de crecimiento históricamente altas de 2006 y 2007.

Anexo 3.5. Proyecciones del crecimiento del capital humano

Los supuestos del crecimiento del capital humano se basan en proyecciones del logro educativo realizadas empleando el modelo de cohortes de KC et al. (2010). Estas proyecciones se basan en estimaciones de las tasas de fecundidad y mortalidad y los flujos de migración netos, así como en la dinámica de transición educativa por grupos etarios de cinco años. Esta última variable se proyecta suponiendo que el logro educativo futuro de un país se expandirá siguiendo las tendencias históricas mundiales.

Partiendo de estos supuestos, el crecimiento del capital humano disminuiría a mediano plazo tanto en las economías avanzadas como en las de mercados emergentes (gráfico del anexo 3.5.1). En particular, en las economías avanzadas, retrocedería alrededor de ¼ punto porcentual para 2020. La disminución proyectada es más marcada en las economías de mercados emergentes: de alrededor de 6½% en 2015 a aproximadamente 5½% en 2020.

Gráfico del anexo 3.5.1.Proyecciones de crecimiento del capital humano

(Porcentaje)

Fuentes: KC et al. (2010) y estimaciones del personal técnico del FMI.

Nota: El capital humano se mide como el porcentaje de personas de la población de más de 15 años de edad con un nivel de educación secundaria o superior. Los grupos de economías se definen en el anexo 3.1.

Recuadro 3.1.Mantener el rumbo en aguas turbulentas: Estimación del producto sostenible

El producto sostenible es una cota de referencia teórica que busca estimar la posición de una economía cuando no existen desequilibrios. De acuerdo con esta definición, pretende detectar desequilibrios financieros u otros desequilibrios macroeconómicos y, así, poner en evidencia el riesgo de un ajuste desordenado. Entre los ejemplos recientes de estos desequilibrios cabe mencionar los auges de crédito y de precios de la vivienda en algunas de las economías europeas golpeadas por la crisis. Tras el lanzamiento del euro, el apetito de riesgo de los inversionistas aumentó y las primas por riesgo cayeron, provocando un incremento del crédito, los precios inmobiliarios y el crecimiento. Retrospectivamente quedó claro que las tasas de crecimiento del PIB se encontraban por encima de los niveles sostenibles y que era probable que tuviera lugar una corrección. Lo opuesto ocurrió con el colapso de la Gran Recesión.

Evaluar el producto sostenible es una tarea crucial para las autoridades. Desde el punto de vista de la sostenibilidad fiscal, una estimación fiable de las posiciones fiscales sostenibles, que no sean susceptibles de desestabilización por efecto de shocks profundos como los auges y colapsos financieros, ayudará a evitar un sesgo en la deuda. Por ejemplo, si los flujos de ingresos generados por un auge del sector de la vivienda pueden identificarse correctamente en tiempo real como temporarios, hay menos probabilidades de que el gasto público se ajuste al alza y pueden establecerse amortiguadores fiscales. Además, un indicador robusto del producto sostenible facilitará la evaluación del impacto de la reforma estructural en el crecimiento a mediano y largo plazo. Las autoridades que buscan evitar alzas y bajas repentinas de la economía—con los períodos de elevado desempleo que las acompañan—podrían recurrir al producto sostenible como otro indicador que ponga de manifiesto la necesidad de estabilización a través de la política fiscal o monetaria.

En este contexto, un indicador del producto sos-tenible que incorpore variables financieras puede ser particularmente útil para la formulación de la política macroprudencial. Por ejemplo, si tomar en cuenta las variables financieras lleva a las autoridades a creer que el aumento del crédito y de los precios de la vivienda está asociado a un mayor grado de sobrecalentamiento que el que sugieren los indicadores convencionales basados en la inflación de los precios al consumidor, la política monetaria quizá no sea el instrumento más eficaz para hacer frente al auge. Aunque el aumento de las tasas de interés puede ser beneficioso, también puede resultar perjudicial para el resto de la economía. En ese caso, la adopción de medidas de política macro-prudencial más estrictas podría ser aún más útil y, por ende, debe ser la primera opción1.

Un filtro multivariado ampliado con variables financieras puede ayudar a identificar episodios de crecimiento especialmente alto o bajo del PIB con pocas probabilidades de durar. Mientras que los indicadores tradicionales se basan únicamente en la relación entre el producto y los precios, estos métodos añaden variables financieras (y de otros tipos); en el modelo utilizado aquí, se añaden las desviaciones del crédito, los precios inmobiliarios y la inflación respecto de sus propias tendencias a largo plazo. El método les permite a los datos expresarse. Si las fluctuaciones amplias del crédito (u otra variable) suelen ir acompañadas de amplias fluctuaciones del producto, las estimaciones del producto sostenible que hace el filtro harán caso omiso de estas últimas al determinar el producto sostenible neutral en términos de finanzas. Sin embargo, si el crédito ofrece escasa información adicional, el modelo producirá resultados acordes con los enfoques tradicionales.

Para que los modelos de filtro multivariado ampliados con variables financieras funcionen y mitiguen el riesgo de interpretar erróneamente los desplazamientos permanentes como desplazamientos pasajeros, es importante excluir las expansiones del crédito relacionadas con fundamentos económicos sólidos (por ejemplo, un nivel más alto de expansión del crédito debido a la profundización financiera). El método utilizado aquí, que es más bien tosco, consiste en restringir la información derivada de las variables financieras al ciclo económico y a frecuencias más altas2. Otra dificultad de estos métodos es la de identificar debidamente los episodios de crecimiento insostenible en tiempo real. Al comienzo de una expansión del crédito, es sumamente difícil que las autoridades diagnostiquen si el episodio está vinculado a fundamentos económicos sólidos o si se transformará en un auge insostenible. En la práctica, si bien esta metodología puede sacar a la luz posibles riesgos de futuros ajustes desordenados, la idea es utilizarla como “alarma contra incendios”: cuando la brecha neutral para las finanzas se desvía de una brecha del producto convencional, las autoridades deberían analizar las razones de base para llegar a un diagnóstico más concluyente.

Los resultados del análisis que emplea un filtro multivariado ampliado con variables financieras sugieren que las estimaciones convencionales pueden sobrestimar el producto sostenible durante los auges de crédito y vivienda, y subestimarlo durante los colapsos. Por ejemplo, en el caso de algunas economías de la zona del euro que tenían elevados diferenciales de endeudamiento durante la crisis de deuda soberana de 2010–11 (principalmente, España, Grecia e Irlanda), la diferencia entre el producto efectivo y el producto sostenible suele resultar más alta (más baja) que la brecha del producto derivada de la relación de la inflación y el producto durante episodios de fuerte (débil) expansión del crédito si se tiene en cuenta la dinámica crediticia, es decir: la brecha del producto neutral en términos financieros (gráfico 3.1.1).

Gráfico 3.1.1.Brecha del producto de algunas economías de la zona del euro1: Filtro multivariado ampliado con variables financieras frente a filtro con inflación solamente

(Porcentaje)

Fuente: Estimaciones del personal técnico del FMI.

Nota: IPC = índice de precios al consumidor; FMV = filtro multivariado.

1Economías de la zona del euro (España, Grecia, Irlanda, Italia, Portugal) con elevados diferenciales de endeudamiento durante la crisis de la deuda soberana de 2010–11.

Se puede emplear un modelo de equilibrio general dinámico estocástico de dos regiones con fricciones financieras al nivel de los hogares y la vivienda para evaluar con mayor profundidad los hallazgos del filtro multivariado ampliado en la zona del euro3. El modelo incluye una función explícita para el riesgo de crédito y el apalancamiento. Así, es posible hacer una distinción entre las variaciones del producto sostenible vinculadas a una reducción de la fricción financiera y el crecimiento alimentado por el crédito. Observada a través de la lente del modelo, la introducción del euro condujo a una disminución persistente de las primas de riesgo, redujo la fricción financiera e incrementó tanto el PIB como el producto sostenible en las economías de la zona del euro que tenían elevados diferenciales de endeudamiento durante la crisis de deuda soberana de 2010–11 (gráfico 3.1.2). Sin embargo, para mediados de la década de 2000 había echado raíz en esas economías (y sobre todo en España, Grecia e Irlanda) un auge de la vivienda y del crédito que incrementó el PIB efectivo significativamente por encima del producto sostenible. La crisis revirtió el grueso de esta expansión después de 2007, y produjo un aumento de las primas por riesgo-país y riesgo de vivienda, un colapso del crédito y una fuerte contracción del producto.

Gráfico 3.1.2.Crédito y brechas del producto implícitas en el modelo de equilibrio general dinámico estocástico

(Desviación porcentual respecto del potencial, salvo indicación en contrario)

Fuente: Estimaciones del personal técnico del FMI.

Nota: El crédito está expresado como la desviación porcentual respecto de la tendencia. En el panel 2, “Otros” incluye la preferencia en cuanto a bienes perecederos, la preferencia en cuanto a vivienda, la tecnología y los recargos. Pref. = preferencia.

1Economías de la zona del euro (España, Grecia, Irlanda, Italia, Portugal) con elevados diferenciales de endeudamiento durante la crisis de deuda soberana de 2010–11.

En términos globales, los datos presentados aquí indican que las variables financieras pueden informar las estimaciones del producto sostenible, pero que esta labor sigue inconclusa. El método del filtro multi-variado ampliado permite que los datos se expresen, pero requiere aún numerosas decisiones prácticas que influyen en los hallazgos y que se merecen un estudio más profundo. También sigue siendo difícil identificar el producto sostenible en tiempo real. Aunque los modelos de equilibrio general dinámico estocástico pueden ayudar a decidir qué factores impulsan un producto sostenible y potencial de manera coherente, los supuestos estructurales de base también influyen en los resultados. Por último, se necesita una labor más intensa para vincular de manera más rigurosa las estimaciones del producto sostenible obtenidas con el filtro multivariado ampliado y el concepto de producto potencial con flexibilidad de precios utilizado en los modelos de equilibrio general dinámico estocástico.

Los autores de este recuadro son Helge Berger, Mico Mrkaic, Pau Rabanal y Marzie Taheri Sanjani. El análisis presentado aquí está basado en Berger et al. (de próxima publicación).1Véase, por ejemplo, Benes, Kumhof y Laxton (2014), donde se evalúan las vulnerabilidades asociadas a las expansiones excesivas del crédito y las burbujas de precios de los activos, así como las consecuencias de distintas políticas macroprudenciales. Quint y Rabanal (2014) estudian el papel de políticas macroprudencia-les específicas de los países en una unión monetaria.2El método es parecido al de Borio, Disyatat y Juselius (2013), pero difiere en el enfoque de estimación y en el tratamiento de las tendencias a largo plazo. Para más detalles, véase Berger et al., de próxima publicación.3Para más detalles, véase Rabanal y Taheri Sanjani (de próxima publicación). El estudio se basa en Furlanetto, Gelain y Taheri Sanjani (2014) y en Quint y Rabanal (2014).

Recuadro 3.2.Efectos de contagio de la productividad total de los factores de Estados Unidos

El aumento de la productividad total de los factores de Estados Unidos—cuyo desarrollo tecnológico está comúnmente considerado como la frontera mundial—entró en baja en 2003, cuando comenzaron a desvanecerse los efectos de crecimiento excepcional generados entre fines de la década de 1990 y principios de la década de 2000 por la tecnología de la información y las comunicaciones como tecnología de utilidad general (Fernald, 2014a). ¿Se contagió la disminución de la productividad total de los factores de Estados Unidos a otras economías avanzadas? A fin de responder esta pregunta, este recuadro utiliza un enfoque novedoso para calcular la productividad total de los factores y hace un análisis empírico de los efectos de contagio transmitidos desde Estados Unidos hacia otras economías avanzadas.

Medir el aumento de la productividad total de los factores no es tarea fácil. Los indicadores típicos suelen estimarse recurriendo al llamado residuo de Solow, o la parte del crecimiento efectivo del producto que no se puede explicar a través del crecimiento de insumos factoriales como el trabajo y el capital. Lamentablemente, estos indicadores basados en el residuo suelen incluir el aprovechamiento no observado de los insumos, que es sumamente procíclico. En consecuencia, un análisis de los efectos de contagio basado en el residuo de Solow probablemente capte comovimientos del ciclo económico, no verdaderos efectos de contagio de la productividad total de los factores. En el análisis presentado en este recuadro, se construye un indicador mejorado de la productividad total de los factores sobre la base del procedimiento propuesto por Basu, Fernald y Kimball (2006) y Fernald (2014a, 2014b) para neutralizar el aprovechamiento no observado del capital y del trabajo1. Se construyen series ajustadas de la productividad total de los factores usando datos a nivel de sector en un panel no equilibrado de 16 economías avanzadas en el período 1970–20072.

En particular, se estima la siguiente función de producción para cada industria i de cada país:

donde dy es el crecimiento del producto; dx es el crecimiento del insumo observado, definido como una combinación lineal del crecimiento del capital, el trabajo y los insumos materiales; du es el crecimiento de los insumos no observados medido en función de las horas trabajadas; y dtfp es el aumento de la productividad total de los factores3.

A continuación, el indicador agregado de la productividad total de los factores se calcula como la diferencia entre el residuo de Solow agregado y el indicador agregado de aprovechamiento4:

Como se explica en Basu, Fernald y Kimball 2006, el indicador ajustado de la productividad total de los factores tiene tres características notables en comparación con el residuo de Solow simple: 1) existe un comovimiento contemporáneo limitado entre el producto y el aumento de la productividad total de los factores ajustada, 2) las horas trabajadas exhiben una correlación más negativa con el indicador ajustado de la productividad total de los factores y 3) el aprovechamiento estimado de los factores exhibe una correlación negativa con el indicador ajustado de la productividad total de los factores (cuadro 3.2.1).

Cuadro 3.2.1.Propiedades de la productividad total de los factores ajustada, comparada con el residuo de Solow en las economías avanzadas; 1970–2007
Residuo de SolowPTF ajustada según aprovechamiento
Correlación con el crecimiento del producto0,700,34
Correlación con las horas trabajadas−0,07−0,15
Correlación con el aprovechamiento de los factores0,13−0,39
Fuente: Estimaciones del personal del FMI.Nota: PTF = productividad total de los factores.

Para evaluar los efectos de contagio de la productividad total de los factores, se emplean dos especificaciones econométricas. La primera establece si los shocks de la productividad total de los factores de Estados Unidos afectan sustancialmente a la productividad total de los factores de otras economías avanzadas, y se estima de la siguiente manera:

donde tfp es el logaritmo del indicador ajustado de la productividad total de los factores, αi son efectos fijos por país y dtfp es la tasa de aumento de la productividad total de los factores ajustada. El coeficiente mide el efecto de contagio de una variación de 1% del aumento de la productividad total de los factores ajustada de Estados Unidos.

La segunda especificación evalúa los canales de transmisión de los efectos de contagio permitiendo que la respuesta varíe según las características específicas de cada país y la solidez de los vínculos comerciales entre cada país y Estados Unidos, y se estima de la siguiente manera:

donde γt son efectos fijos temporales; X¯iUS son características específicas de cada país, incluida la distancia relativa que separa al país de la frontera tecnológica—definida como la brecha entre la productividad total de los factores del país y la de Estados Unidos—y su apertura comercial y financiera respecto de Estados Unidos5.

Los resultados sugieren que las variaciones del aumento de la productividad total de los factores de Estados Unidos tienden a contagiarse a otras economías avanzadas. En particular, las estimaciones econométricas implican que una variación (un shock) de 1% del aumento de la productividad total de los factores de Estados Unidos produce un incremento de 0,4 puntos porcentuales del crecimiento de la productividad total de los factores de otras economías avanzadas a mediano plazo (gráfico 3.2.1), y que el efecto alcanza su máximo cuatro años después del shock6.

Gráfico 3.2.1.Efectos de contagio de la productividad total de los factores de Estados Unidos en otras economías avanzadas

(Puntos porcentuales; años en el eje de la abscisa)

Fuente: Estimaciones del personal técnico del FMI.

Nota: t = 0 es el año del shock. Las líneas punteadas denotan intervalos de confianza de 90%. Las funciones impulso-respuesta se estiman utilizando la proyección local y la corrección de sesgo según Teulings y Zubanov (2014), con una muestra desequilibrada entre 1970 y 2007.

Los resultados también indican que los efectos de contagio de la productividad total de los factores son más fuertes en los países con mayor inversión extranjera directa (IED) procedente de Estados Unidos y en los países más tecnológicamente alejados de Estados Unidos (cuadro 3.2.2)7. En particular, la intensificación del crecimiento de la productividad total de los factores en un país que tiene vínculos relativamente fuertes con Estados Unidos medidos según los flujos de IED (en el percentil 75) es alrededor de 0,09–0,14 puntos porcentuales mayor que en un país con vínculos relativamente débiles (en el percentil 25). El diferencial del efecto de contagio en un país tecnológicamente más alejado de Estados Unidos (en el percen-til 75) en comparación con un país menos alejado (en el percentil 25) ronda 0,13 puntos porcentuales. Otras variables, como la apertura comercial, la acumulación de capital humano, el saldo de la IED y el gasto en investigación y desarrollo como proporción del PIB, no tienen efectos estadísticamente significativos.

Cuadro 3.2.2.Canales de transmisión
Vínculos(1)(2)(3)
IED a Estados Unidos0,02***0,03***
(3,18)(3,29)
Brecha de la PTF respecto de Estados Unidos0,01*0,01***
(1,92)(4,04)
R20,180,190,19
Número de observaciones365365365
IED: Diferencial de la PTF (puntos porcentuales)0,090,14
Brecha de la PTF: Diferencial de la PTF (puntos porcentuales)0,130,13
Fuente: Estimaciones del personal técnico del FMI.Nota: Estadísticas t entre paréntesis. Los errores estándar resisten la heterocedasticidad y la correlación serial dentro de los paneles. Todas las regresiones incluyen efectos fijos temporales y por país. El diferencial de la PTF (en puntos porcentuales) mide el efecto que produce en la PTF el shock de la variable examinada en un país al nivel del percentil 75 comparado con un país al nivel del percentil 25. IED = inversión extranjera directa;PTF = productividad total de los factores. * p < 0,10; *** p < 0,01.
Los autores de este recuadro son Davide Furceri, Sinem Kilic Celik y Annika Schnücker.1En Basu, Fernald y Kimball (2006) se muestra que el aprovechamiento no observado de los insumos (esfuerzo de la mano de obra y semana de trabajo del capital) puede estar representado por el aprovechamiento observado de los insumos (horas por trabajador).2Los países incluidos son Alemania, Australia, Austria, Canadá, Dinamarca, España, Estados Unidos, Finlandia, Francia, Grecia, Irlanda, Italia, los Países Bajos, Polonia, Portugal, y el Reino Unido, en un período desequilibrado entre 1970 y 2007. Las limitaciones de datos disponibles impiden efectuar un análisis de los últimos años. Las fuentes de datos son EU KLEMS y World KLEMS.3Específicamente, el crecimiento del insumo observado se calcula como dxi,t = sLidli + sKidki + sMidmi, donde dl, dk y dm son el aumento del empleo, el capital y el insumo material, respectivamente, y sA es la relación pagos al insumo A/costo total.Las industrias se agrupan en tres sectores principales: manufacturas perecederas, manufacturas no perecederas y no manufacturas.4El residuo agregado de Solow y el aprovechamiento de los insumos se calculan como dtfpsolow=Σiwi(1smi)(dyidxi) y du=Σiωi(asmi)γidtpi, donde Wi es la cuota de valor agregado de cada industria dentro del producto agregado.5Los estudios en general muestran que estas variables son canales de transmisión críticos (por ejemplo, Coe y Helpman 1995; Coe, Helpman y Hoffmaister 2009; Rondeau y Pommier 2012).6Como prueba de robustez, y para desenmarañar los efectos de contagio provocados por el crecimiento de la productividad total de los factores de Estados Unidos de los efectos asociados a los factores mundiales que influyen en el crecimiento de la productividad total de los factores a nivel mundial, se incluye en el análisis el promedio de la productividad total de los factores a nivel mundial (excluido Estados Unidos). Los resultados, que no se presentan aquí, son cualitativamente parecidos y no son estadísticamente diferentes de los consignados en el gráfico 3.2.1.7La apertura se mide en términos de la IED (IED de Estados Unidos recibida por un país como porcentaje de la salida total de IED de Estados Unidos), y la distancia con la frontera tecnológica, en términos de la brecha de la productividad total de los factores respecto de Estados Unidos ((dtfpi,tdtfpUS,t)/dtfpUS,t).

Recuadro 3.3.Aumento de la productividad total de los factores en las economías avanzadas: Análisis de los patrones sectoriales

Los patrones de crecimiento de la productividad total de los factores a nivel agregado (de toda la economía) pueden ser indicativos de cambios estructurales, un ritmo decreciente de innovación específica de cada sector y el impacto cada vez menos intenso de reformas pasadas. Este recuadro examina los patrones sectoriales del crecimiento de la productividad total de los factores para evaluar los factores que impulsan el desempeño agregado en los años de gestación de la crisis financiera internacional.

Las tres décadas que precedieron a la crisis muestran la reasignación continua de factores hasta entonces dedicados a la agricultura y la manufactura y ahora volcados al sector de los servicios: de hecho, para 2007, más de 75% del empleo (medido en función de las horas trabajadas) de las economías avanzadas estaba concentrado en el sector de los servicios (gráfico 3.3.1). Esta tendencia reflejó el cambio tecnológico ocurrido dentro de las industrias, los cambios de la demanda interna y el comercio internacional que impulsaron un proceso de transformación estructural en el cual la mano de obra, el capital y los insumos intermedios se reorientaron hacia los servicios (Herrendorf, Rogerson y Valentiny, 2013). La cuota de mano de obra bajó en los sectores de rápido crecimiento como la manufactura y los bienes y servicios de la tecnología de la información y las comunicaciones (TIC), y aumentó en los sectores de crecimiento más lento como las finanzas, los servicios personales (por ejemplo, hoteles y restaurantes), los servicios no de mercado (por ejemplo, administración pública, salud y educación) y la construcción. Esta transformación estructural también enfrió el crecimiento de la productividad total de los factores a nivel de toda la economía: en muchos sectores de servicios el crecimiento de la productividad es mucho menor que en el resto de la economía, debido al margen limitado para la innovación y el cambio técnico (Baumol, Blackman y Wolff, 1985) (gráfico 3.3.2, paneles 1 y 2). De hecho, la reasignación sectorial contribuyó a una reducción de la productividad total de los factores a nivel de toda la economía de alrededor de 0,11 en 1990–2007 (gráfico 3.3.2, panel 3)1.

Gráfico 3.3.1.Empleo y valor agregado; 1980–2007

(Porcentaje; ponderación según la PPA)

Fuentes: EU KLEMS, World KLEMS y cálculos del personal técnico del FMI.

Nota: BSTCI = bienes y servicios de tecnología de la información y comunicaciones; PPA = paridad de poder adquisitivo.

Gráfico 3.3.2.Crecimiento de la productividad total de los factores en los sectores de bienes y servicios de algunos grupos de países

(Porcentaje; ponderación según la PPA)

Fuentes: EU KLEMS; World KLEMS; Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, y cálculos del personal técnico del FMI.

Nota: El tamaño de la burbuja denota la cuota sectorial del valor agregado. En el panel 1, “Otros” se refiere a los sectores de agricultura, servicios públicos, construcción y minería. BTCI = bienes de la tecnología de la información y las comunicaciones; E = núcleo de Europa; EE.UU. = Estados Unidos; H = economías de la zona del euro (España, Grecia, Irlanda, Italia, Portugal) con elevados diferenciales de endeudamiento durante la crisis de la deuda soberana de 2010-11; J = Japón; N = productores de recursos naturales; PPA = paridad de poder adquisitivo; PTF = productividad total de los factores; RU = Reino Unido.

Durante la década de 1990 y a comienzos de la década de 2000, los bienes y servicios del sector de la TIC constituyeron un foco de dinamismo especialmente fuerte en un contexto poco alentador caracterizado por la reducción del crecimiento de la productividad total de los factores. De hecho, la explosión del crecimiento de la productividad total de los factores registrada en los sectores estadounidenses productores de TIC se contagió a los sectores con uso intensivo de TIC, lo cual aceleró la profundización del capital destinado a la TIC e incrementó también la productividad total de los factores de dichos sectores (Fernald 2014a, 2014b). Sin embargo, entre comienzos y mediados de la década de 2000, el elevado crecimiento de la productividad total de los factores de la producción de TIC pareció haberse agotado. La profundización del capital y la producción del sector experimentaron una marcada caída durante los años previos a la crisis financiera internacional, y lo mismo ocurrió con el crecimiento de la productividad total de los factores de los sectores con uso intensivo de la TIC, aunque con una ligera demora (gráfico 3.3.3). Esta dinámica quizás explique en parte la desaceleración estimada del crecimiento de la productividad total de los factores de Estados Unidos en los años de gestación de la crisis. En otras economías avanzadas, la profun-dización del capital dedicado a la TIC desempeñó un papel menor, pero la dinámica y las fechas fueron similares, con un aumento comparable durante la década de 1990, seguido de una desaceleración.

Gráfico 3.3.3.Tecnología de la información y las comunicaciones: Aumento de la productividad y efectos de contagio

(Porcentaje)

Fuentes: Corrado et al. (2012); Fernald (2014a); Research Institute of Economy, Trade and Industry, base de datos de la productividad industrial de Japón, y cálculos del personal técnico del FMI.

Nota: TIC = tecnología de la información y las comunicaciones.

1Economías de la zona del euro (España, Grecia, Irlanda, Italia, Portugal) con elevados diferenciales de endeudamiento durante la crisis de la deuda soberana de 2010–11.

Los datos recabados sobre el sector de la distribución, que ha experimentado la tasa más alta de crecimiento de la productividad total de los factores dentro de los sectores de los servicios, respalda esta apreciación. Los avances acumulados de la TIC se difundieron a lo largo y a lo ancho del sector, y el ascenso de empresas como Walmart y Amazon (Lewis 2005) fue un catalizador para el fuerte crecimiento de la productividad sectorial. Algunos analistas han señalado que estos avances ya habían sido explotados en gran medida para la década de 2000, antes de que estallara la crisis, y que el crecimiento de la productividad dentro del sector de la distribución se estaba enfriando en las economías avanzadas (gráfico 3.3.2, panel 2). Las pérdidas de crecimiento de la productividad quedaron compensadas en parte por las ganancias de sectores “eufóricos”, como el financiero, en algunas economías; la perdurabilidad de estos sectores después de la crisis queda por verse.

Los autores de este recuadro son Era Dabla-Norris y Kevin Wiseman. El análisis se basa en Dabla-Norris et al. (de próxima publicación).1 La contribución de la reasignación sectorial a la productividad total de los factores se estima desagregando el crecimiento de la productividad total de los factores en cambios de la productividad total de los factores entre y dentro de sectores, aplicando la metodología de McMillan y Rodrik (2011) y utilizando la siguiente especificación:tfpttfpt1=Σiωi,t1(tfpi,ttfpi,t1)+Σitfpi,t(ωi,tωi,t1), donde tfp y tfpi se refieren a la productividad total de los factores a nivel de toda la economía y de los distintos sectores, respectivamente, y ωi es la cuota de valor agregado del sector i dentro del producto agregado. La contribución de la reasignación sectorial se mide como los cambios de la productividad total de los factores entre sectores, lo cual corresponde al segundo término de la ecuación.

Recuadro 3.4.Efectos de las crisis financieras en la productividad de la mano de obra: El papel de la reasignación sectorial

Las crisis financieras pueden afectar a la productividad de la mano de obra a nivel de toda la economía de dos maneras: 1) a través de su impacto en la productividad de la mano de obra dentro de cada sector económico, y 2) provocando reasignaciones sectoriales de la mano de obra. El efecto de las crisis financieras transmitido a través del segundo canal (reasignación sectorial) es ambiguo, dado que la mano de obra puede reasignarse entre diversos sectores de alta y baja productividad, con un efecto neto poco claro en la productividad agregada de la mano de obra.

Este recuadro examina empíricamente el efecto de las crisis financieras en la productividad de la mano de obra estimando el papel de cada uno de estos dos canales de transmisión. Dado que la limitada disponibilidad de datos no permite examinar el funcionamiento de estos canales durante la crisis financiera internacional, el análisis presentado aquí se basa en crisis financieras anteriores.

El método utilizado para descomponer la productividad agregada en efectos de productividad dentro de los sectores y entre los sectores se basa en la metodología propuesta por McMillan y Rodrik (2011):

donde yt y yi,t se refieren a la productividad laboral a nivel de la economía y de los sectores, respectivamente, y ωi,t es la cuota de empleo en el sector i. El primer término de la descomposición es la suma ponderada del crecimiento de la productividad dentro de cada sector, cuyas ponderaciones son la cuota de empleo de cada sector en el momento t. Este término capta el compo-nente del crecimiento de la productividad dentro del sector. El segundo término es la parte de la productividad de la mano de obra resultante de la reasignación de recursos entre diferentes sectores y capta el componente del crecimiento de la productividad entre sectores.

El análisis aplica el método propuesto por Jordà (2005) al seguir la evolución del crecimiento de la productividad tras una crisis financiera. Neutraliza tendencias previas a la crisis, factores comunes que influyen en la evolución del crecimiento de la productividad tras la crisis, y el crecimiento rezagado de la productividad. En particular, estima la siguiente especificación econométrica:

donde xi,t denota el efecto del crecimiento sectorial de la productividad dentro del sector o entre sectores en el momento t; y es el crecimiento de la productividad a nivel de la economía; D es una variable ficticia de la crisis que asume el valor 1 en los años de crisis, de acuerdo con Laeven y Valencia (2014); y αc. y γt son efectos fijos por país y temporales, respectivamente. La especificación econométrica también neutraliza los efectos rezagados de las crisis e incluye la corrección de sesgo sugerida en Teulings y Zubanov (2014).

Se estima la ecuación (3.4.2) para ocho sectores de 24 economías avanzadas en 1970–2007 con k = 0, … 5. Las estimaciones econométricas implican que las crisis financieras por lo general tienen un efecto negativo estadísticamente significativo en la productividad de la mano de obra (gráfico 3.4.1, panel 1). Se estima, específicamente, que la productividad de la mano de obra disminuyó de inmediato alrededor de 2%, en promedio, y se mantuvo en torno a 1½% por debajo de la tasa previa a la crisis cinco años después de la misma. La reasignación sectorial (el efecto entre sectores) explica alrededor de la mitad de la disminución a mediano plazo de la productividad de la mano de obra. Esto se debe a que la mano de obra desplazada en sectores relativamente muy productivos—como la manufactura y las finanzas, y en menor medida la construcción—tiende a moverse hacia sectores de baja productividad, como los servicios personales y los servicios no de mercado (gráfico 3.4.1, panel 2).

Gráfico 3.4.1.Respuesta de la productividad de la mano de obra a las crisis

(Porcentaje; años en el eje de la abscisa)

Fuente: Estimaciones del personal técnico del FMI.

Nota: t = 0 es el año del shock.

Estos resultados coinciden con las observaciones empíricas de otros estudios (por ejemplo, Aaronson, Rissman y Sullivan 2004), que sugieren que las finanzas y la manufactura tienden a contraerse más que otros sectores durante las desaceleraciones, en tanto que el empleo en el ámbito de los servicios no de mercado tiende a resistir mejor los cambios de la actividad económica (por ejemplo, Kopelman y Rosen, 2014).

El autor de este recuadro es Juan Yépez Albornoz.

Recuadro 3.5.Efectos de las reformas estructurales en la productividad total de los factores

Este recuadro examina el impacto de las reformas estructurales en la productividad total de los factores a nivel sectorial. Se basa en el marco conceptual de la “distancia con la frontera tecnológica” (Aghion y Howitt 2006, 2009; Acemoglu, Zilibotti y Aghion, 2006) y evalúa empíricamente la importancia relativa de una variedad de factores estructurales y de políticas en diferentes industrias y países. De acuerdo con este marco, el conjunto de políticas encaminadas a sustentar el crecimiento de la productividad en diferentes industrias y sectores puede variar en función de la distancia que separa a la industria o al sector de la frontera tecnológica.

Para evaluar el efecto de las reformas estructurales en la productividad total de los factores, se utilizan dos especificaciones econométricas. La primera establece si la variación de los indicadores estructurales tiene un impacto sustancial en la productividad total de los factores y si ese impacto depende de la distancia con la frontera tecnológica. Esta especificación neutraliza las características particulares de los países y las industrias y los factores comunes que influyen en la productividad total de los factores, así como la brecha de la productividad total de los factores con respecto a la “frontera mundial”, definida como el nivel más alto de productividad total de los factores en una industria en particular en un año determinado1.

Como las reformas de política y los shocks estructurales pueden acarrear costos de ajuste, particularmente cuando la demanda es débil, es útil evaluar el impacto en la productividad a lo largo del tiempo. Por lo tanto, la segunda especificación se centra en evaluar el impacto dinámico (a corto y a mediano plazo) de los shocks estructurales—identificados como episodios de gran cambio de los indicadores estructurales—en la productividad total de los factores2. El análisis se basa en el método propuesto por Jordà (2005) y traza la evolución de la respuesta de la productividad total de los factores tras estas reformas. Para ello, neutraliza las tendencias previas a la crisis y las características específicas de los países y las industrias, así como los factores comunes que influyen en la evolución de la productividad total de los factores tras las reformas3. En ambas especificaciones, la muestra está integrada por datos anuales a nivel de industria de EU KLEMS, que abarca 23 industrias de mercado en 11 economías avanzadas durante el período 1970–2007.

Este recuadro examina cómo afectan las regulaciones institucionales, laborales y de productos a la eficiencia y la convergencia con la frontera4, un aspecto importante porque la adopción de regulaciones más estrictas podría restringir el crecimiento de la productividad total de los factores al obstaculizar una reasignación eficiente de los recursos entre plantas, empresas e industrias. Las regresiones también incluyen otros factores específicos de industrias que impulsan la expansión de la frontera tecnológica y facilitan la adopción de tecnología, como educación (cuota de la mano de obra altamente calificada dentro de la mano de obra total), innovación (gasto en investigación y desarrollo [I&D] como cuota del valor agregado de la industria) y uso de la tecnología de la información y las comunicaciones (TIC) (cuota de capital dedicado a la TIC dentro del capital total), todos tomados del conjunto de datos de EU KLEMS.

Las estimaciones econométricas obtenidas con la primera especificación señalan que una menor regulación de los mercados de productos y un uso más intenso de la mano de obra altamente calificada y los insumos de capital de la TIC, así como un aumento del gasto en actividades de I&D, contribuyen de manera positiva y con significancia estadística a la productividad total de los factores (cuadros 3.5.1 y 3.5.2). Los efectos varían según el sector, y suelen ser más intensos cuanto más cerca se encuentre este último de la frontera tecnológica. Por ejemplo, la desregulación del mercado de los productos tiene efectos de productividad totales positivos más fuertes en el sector de los servicios, pero la mano de obra altamente calificada y el gasto en I&D tienen el efecto más enérgico en los sectores vinculados a la TIC. Para expresar estos resultados en términos económicos y dar un ejemplo concreto, las estimaciones sugieren que si Austria redujera las regulaciones del sector de los servicios para hacerlas acordes con las de los Países Bajos, el aumento promedio del crecimiento de la productividad total de los factores en todas las industrias podría ser de 0,2 puntos porcentuales al año, y de alrededor de 0,6 puntos porcentuales en el sector de los servicios. Por el contrario, la regulación del mercado laboral no tiene efectos estadísticamente significativos en la productividad total de los factores, posiblemente debido a la dificultad de medir el grado de flexibilidad del mercado laboral de los distintos países. Finalmente, los resultados de la primera especificación apuntan a efectos de contagio del conocimiento que realzan la productividad, originados en la frontera (captados por el coeficiente de crecimiento de la productividad total de los factores en la frontera) y un efecto de convergencia en los países “seguidores” (medido por el coeficiente de la brecha de la productividad total de los factores).

Cuadro 3.5.1.Impacto de las fricciones de los mercados de los productos y del trabajo en el crecimiento de la productividad total de los factores
Todas las industriasManufacturaVinculadas a la TIC1Servicios
(1)(2)(3)(4)(5)
Variable dependiente: Tasa anual de crecimiento de la PTF (porcentaje)
Tasa de crecimiento de la PTF0,0530,0520,1150,0250,013
en la frontera(0,014)***(0,014)***(0,031)***(0,013)*(0,011)
Brecha de la PTF respecto de la−0,110−0,099−0,093−0,053−0,060
frontera(0,023)***(0,027)***(0,037)**(0,029)*(0,026)**
Regulación del mercado de productos0,7170,9450,892−0,199−1,315
(0,460)(0,516)*(0,786)(0,776)(0,445)***
Regulación del mercado del trabajo0,8250,6450,8950,3950,451
(0,569)(0,624)(0,954)(0,814)(0,640)
Regulación del mercado de productos0,006−0,006−0,010−0,017
X brecha de la PTF(0,007)(0,008)(0,010)(0,005)***
Regulación del mercado del trabajo−0,008−0,007−0,014−0,012
X brecha de la PTF(0,008)(0,012)(0,011)(0,011)
Regulación del mercado de productos−0,638−1,255
X variable ficticia de manufactura(0,424)(0,536)**
Regulación del mercado de productos−0,537−1,461
X variable ficticia de servicios(0,192)***(0,366)***
Regulación del mercado de productos
X brecha de la PTF X variable ficticia−0,014
de manufactura(0,012)
Regulación del mercado de productos
X brecha de la PTF X variable ficticia−0,021
de servicios(0,007)***
Número de observaciones4.6464.6462.4241.6161.414
R2 ajustada0,200,200,240,290,21
Fuente: Estimaciones del personal técnico del FMI.Nota: Los valores p se indican entre paréntesis. TIC = tecnología de la información y las comunicaciones; PTF = productividad total de los factores.

Industrias con producción intensa de TIC.

*p < 0,10; **p < 0,05; ***p < 0,01.
Cuadro 3.5.2.Impacto de la tecnología de la información y las comunicaciones, del capital humano y de la investigación y desarrollo
Todas las in dustriasManufacturaVinculadas a la TIC1Servicios
(1)(2)(3)(4)(5)
Variable dependiente: Tasa anual de crecimiento de la PTF (porcentaje)
Tasa de crecimiento de la PTF0,0430,0460,0890,0280,005
en la frontera(0,013)***(0,013)***(0,030)***(0,016)*(0,012)
Brecha de la PTF respecto de la frontera−0,008−0,026−0,043−0,076−0,038
(0,005)(0,007)***(0,010)***(0,016)***(0,014)***
Capital TIC0,0240,0230,1460,000−0,063
(0,014)**(0,022)(0,053)***(0,037)(0,037)*
Mano de obra altamente calificada0,0470,1200,0770,1830,236
(0,024)*(0,028)***(0,053)(0,041)***(0,057)***
Gasto en I&D0,0840,1950,1000,4800,387
(0,048)*(0,056)***(0,082)(0,119)***(0,731)
Capital TIC0,0000,0020,000−0,002
X brecha de la PTF(0,000)(0,001)**(0,001)(0,001)**
Mano de obra altamente calificada0,0020,0020,0030,003
X brecha de la PTF(0,001)***(0,001)(0,001)***(0,001)***
Gasto en I&D0,0020,0010,0060,013
X brecha de la PTF(0,001)(0,001)(0,002)***(0,013)
Número de observaciones2.6852.6851.707849487
R2 ajustada0,110,110,150,210,24
Fuente: Estimaciones del personal técnico del FMI.Nota: Los valores p se indican entre paréntesis. TIC = tecnología de la información y las comunicaciones; I&D = investigación y desarrollo; PTF = productividad total de los factores.

Industrias con producción intensa de TIC.

*p < 0,10; **p < 0,05; ***p < 0,01.

Las estimaciones econométricas de la segunda especificación confirman los resultados presentados en los cuadros 3.5.1 y 3.5.2, e indican que las reformas suelen estar asociadas a un aumento de la productividad total de los factores tanto a corto como a mediano plazo (gráfico 3.5.1). En términos globales, los resultados apuntan a un aumento acumulativo a mediano plazo de los niveles promedio de la productividad total de los factores en las distintas industrias tras la imple-mentación de reformas clave; el efecto depende de la reforma en cuestión5. Los aumentos más marcados de la productividad total de los factores están vinculados al incremento del capital dedicado a la TIC y la I&D. Los resultados también sugieren que un aumento del capital destinado a infraestructura tiene un impacto positivo en la productividad a más largo plazo. Esto es resultado de las economías de escala, la existencia de externalidades de red y mecanismos que promueven la competencia.

Gráfico 3.5.1.Impacto a corto y a mediano plazo de las reformas estructurales en el crecimiento de la productividad total de los factores

(Porcentaje; brecha tecnológica promedio)

Fuente: Estimaciones del personal técnico del FMI.

Nota: “Otra producción” incluye agricultura, silvicultura, pesca, minería, excavación e industrias vinculadas a la electricidad, el gas y el agua. CP = corto plazo (tres años); MP = mediano plazo (cinco años); TIC = tecnología de la información y las comunicaciones.

Los efectos varían según el sector y la reforma. Por ejemplo, el aumento de la productividad total de los factores asociado a la liberalización del mercado de los productos es especialmente pronunciado en el ámbito de la TIC, los servicios personales y los servicios de finanzas y empresas, pero el aumento del gasto en I&D y las reformas educativas producen efectos más grandes en los sectores de la manufactura y la TIC.

El impacto de las reformas también depende de las condiciones iniciales (antes de la reforma) y las condiciones del ciclo económico. Por ejemplo, el efecto de las reformas de los mercados de productos es mayor en los sectores de servicios sumamente regulados (Bourlès et al., 2013) y durante los períodos de expansión. Sin embargo, es posible discernir algunas diferencias en las distintas industrias, especialmente las de la TIC y los servicios personales, donde los aumentos de la productividad suelen ser mayores cuando los niveles iniciales de capital dedicado a la TIC y la I&D son bajos. Por el contrario, los shocks de infraestructura están asociados a aumentos más fuertes de la productividad durante períodos de desaceleración económica (véase también Abiad, Furceri y Topalova, de próxima publicación).

Por último, las reformas también pueden tener impactos negativos a corto plazo en la productividad total de los factores (por ejemplo, el efecto de la desregulación del mercado de los productos en la productividad total de los factores del sector de la TIC y los servicios personales), posiblemente como consecuencia de los costos de ajuste durante el proceso de reforma (Blanchard y Giavazzi, 2003).

Los autores de este recuadro son Minsuk Kim y Aleksandra Zdzienicka. El análisis presentado aquí se basa en Dabla-Norris et al. (de próxima publicación).1 En particular, la especificación econométrica se estima de la siguiente manera:Δyijt=β0+β1ΔyLjt+β2(yijt1yLjt1)+βkΣkXijt1k+βlΣkXijt1l(yijt1yLjt1)+α1Di+α2Dj+α3Dt+ɛijt,donde los subíndices i, j y t denotan país, industria y año, respectivamente; el subíndice L denota el país con el nivel más alto de productividad total de los factores en la industria j en un año determinado t (la frontera mundial); y Δyijt es el crecimiento de la productividad total de los factores, sometido a regresión con las siguientes variables explicativas: 1) el crecimiento de la productividad total de los factores en la frontera mundial (ΔyLjt); 2) la brecha del nivel de la productividad total de los factores con respecto a la frontera mundial, medida como (yijt−1yLjt−1); 3) un conjunto de variables estructurales y de política (Xijt1k) y los términos de interacción con la brecha de la productividad total de los factores; y 4) variables ficticias correspondientes a país, industria y año. Para más detalles, véase Dabla-Norris et al. (de próxima publicación).2 Para más detalles, véase Dabla-Norris et al. (de próxima publicación). Además, los aumentos globales de la productividad probablemente dependan de la magnitud de las reformas y los shocks estructurales.3 En particular, la especificación econométrica se estima de la siguiente manera:tfpi,j,t+ktfpi,j,t=β0k+β1kSi,j,t+β2kSi,j,ttfpgapi,j,t+β3ktfpgapi,j,t+β4kΔtfpL,j,t+β5kXit+α1kDi+α2kDj+α3kDt+ɛi,j,t,donde tfpijt es el logaritmo del valor real de la productividad total de los factores en el país i, la industria j y el año t y Sijt, denota variables ficticias correspondientes a reformas; el logaritmo del valor real de la productividad total de los factores en la industria de frontera j y la brecha tecnológica con respecto a la frontera se indican mediante tfpLjt y tfpgapijt, respectivamente; Di, Dj y Dt son variables ficticias correspondientes a país, industria y tiempo, respectivamente; Xit es un conjunto de variables de control, incluidas variables ficticias correspondientes a recesiones y crisis financieras y crecimiento del PIB; y los coeficientes estimados β1 y β2 captan efectos condicionales e incondicionales (dadas las brechas tecnológicas) de la reforma en el horizonte k. Para más detalles, véase Dabla-Norris et al. (de próxima publicación).4 Ambas variables están tomadas de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (indicador Regimpact e índice de legislación sobre protección laboral).5 Estos aumentos representan 0,05 a 2 desviaciones estándar de la variación quinquenal acumulada promedio del nivel de la productividad total de los factores de la muestra.
Referencias

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Los autores de este capítulo son Patrick Blagrave, Mai Dao, Davide Furceri (jefe del equipo), Roberto García-Saltos, Sinem Kilic Celik, Annika Schnücker, Juan Yépez Albornoz y Fan Zhang, con la asistencia de Rachel Szymanski.

Fernald (2012, 2014a y 2014b) muestra que la desaceleración del crecimiento de la productividad total de los factores de Estados Unidos comenzó mucho antes de la crisis (a comienzos de la década de 2000). Según Balakrishnan et al. (2015), en Estados Unidos las tendencias demográficas explican alrededor de la mitad de la disminución de la tasa de participación en la fuerza laboral durante la crisis. El capítulo 3 de la edición de abril de 2014 de Perspectivas de la economía mundial (informe WEO, por sus siglas en inglés) y el capítulo 4 de la presente edición determinan que la crisis ha contribuido a la disminución del crecimiento de la acumulación de capital en las economías avanzadas.

Las 10 economías avanzadas y las 6 economías de mercados emergentes son Alemania, Australia, Brasil, Canadá, China, Corea, España, Estados Unidos, Francia, India, Italia, Japón, México, el Reino Unido, Rusia y Turquía. Para más detalles, véase el anexo 3.1. Las limitaciones de datos impiden llevar a cabo un análisis de Arabia Saudita, Argentina, Indonesia y Sudáfrica. Las estimaciones de la Unión Europea—la vigésima economía del G-20—y de la zona del euro se basan en estimaciones individuales de Alemania, España, Francia e Italia.

El concepto de producto sostenible está vinculado a la sostenibi-lidad externa, especialmente en el contexto de las economías abiertas pequeñas. Por ejemplo, el rápido aumento del crédito puede estar alimentado por entradas de capital y déficits en cuenta corriente. Las normas de política especificadas en el contexto de la evaluación de los saldos externos que lleva a cabo el FMI reflejan algunos de estos factores (FMI, 2013).

Aunque los parámetros estimados no varían con el tiempo, los datos recientes señalan que gran parte del aplanamiento de la relación de la curva de Phillips, que vincula la inflación y el desempleo cíclico (el parámetro δ de la ecuación 3.1), probablemente haya ocurrido antes de 1995. Eso sugiere que los parámetros estimados en este análisis deberían mantenerse más o menos estables a lo largo del período de estimación 1996–2014 (capítulo 3 de la edición de abril de 2013 del informe WEO).

El indicador del capital productivo es congruente con el método utilizado para estimar los servicios de capital (es decir, excluida la vivienda). Véase un análisis detallado en Beffy et al. (2006).

Este residuo quizás incluya también el aprovechamiento de los insu-mos de producción (mano de obra y capital), como horas trabajadas y utilización de la capacidad, calidad de la mano de obra (es decir, acumulación de capital humano) y posibles errores de medición de los insumos de producción.

Los factores demográficos también pueden influir en la productividad (véase, por ejemplo, Feyrer, 2007) y la inversión (véase, por ejemplo, Higgins, 1998).

Una excepción destacada es Rusia, cuyo crecimiento potencial disminuyó de cerca de 6,0% a alrededor de 5,1% en 2001–07.

El menor dinamismo de la economía estadounidense—medido según las tasas de ingreso de empresas y creación y destrucción de empleos—también puede haber contribuido a la disminución observada (Decker et al., 2013).

El capital humano se mide según el nivel formal de escolarización alcanzado, dada la limitada disponibilidad de datos sobre los indicadores de la calidad educativa, incluidas las aptitudes adquiridas—como el Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos (PISA)—, en algunas economías de mercados emergentes que se analizan en el capítulo. Específicamente, la acumulación de capital humano se mide como el porcentaje de la escolarización secundaria y terciaria de una población (Barro y Lee, 2010). Usando otros indicadores de la acumulación del capital humano, como el número de años de escolaridad, se obtiene un patrón parecido.

Este indicador del capital humano está limitado en la práctica; el máximo está dado por la totalidad de la población con escolarización terciaria. Esto implica un límite al crecimiento del capital humano a largo plazo.

Véase la evolución de los perfiles demográficos de las economías avanzadas en el gráfico 3.3.1 en el correspondiente anexo.

La relación inversión/producto siguió un patrón parecido.

Véase en el gráfico del anexo 3.3.1 la evolución de los perfiles demográficos de las economías de mercados emergentes.

Los estudios demográficos y sobre el crecimiento proponen distintas teorías sobre los factores que impulsan la transición demográfica de la disminución de la fecundidad asociada al aumento del ingreso. Un canal causal que ha recibido respaldo empírico es la reducción de la mortalidad infantil y en la niñez. Véase el repaso de los estudios que hace Kalemli-Ozcan (2002).

Las crisis financieras difieren de otros tipos de recesiones porque a menudo están relacionadas con “recuperaciones sin crédito” (Claessens y Terrones, 2012, y Claessens y Kose, 2013).

El crecimiento del stock de capital es igual a la relación entre la inversión y el capital del año anterior menos la tasa de depreciación:

donde K es el stock de capital, I es el nivel de inversión, y δ denota la depreciación del capital. Además, la relación entre la inversión y el capital del año anterior puede descomponerse más, como:

donde g es la tasa de crecimiento de la inversión. Esta identidad muestra que a medida que el crecimiento de la inversión repunta, el del capital aumenta, pero de manera más gradual, ya que su evolución también depende del valor rezagado de la relación inversión/ capital (It-1/Kt-1).

Cuando el crecimiento es equilibrado, la relación capital/producto es constante. Después de un shock, la relación termina retomando la trayectoria de crecimiento de equilibrio debido a las tendencias de reversión a la media de la economía. Hall (2014) sostiene que la recuperación de la escasez de capital en Estados Unidos podría ocurrir de manera gradual solamente, a lo largo de una década o más.

Las limitaciones de los datos impiden examinar este canal en el contexto de la crisis financiera internacional, pero el recuadro 3.4 muestra que desempeña un papel significativo a la hora de explicar el efecto perjudicial de otras crisis financieras en la productividad global

Véase en el anexo 3.4 un análisis econométrico de los posibles efectos de la crisis en los niveles y las tasas de crecimiento del producto potencial en las economías avanzadas y de mercados emergentes.

Este resultado concuerda con datos anteriores sobre el efecto de la crisis en el crecimiento de la productividad total de los factores de Estados Unidos (Fernald, 2014a, 2014b, y Hall, 2014).

En las economías de mercados emergentes el crecimiento del capital humano disminuyó alrededor de 1 punto porcentual durante la crisis (véase el gráfico 3.5.1 en el correspondiente anexo).

Las proyecciones demográficas se basan en estimaciones de las tasas de fecundidad y mortalidad, y los flujos de migración netos. Para más detalles, véase World Population Prospects: The 2012 Revision de las Naciones Unidas.

En el caso de Alemania, esta disminución podría verse compensada en parte si el nivel excepcional reciente de los flujos de inmi-gración neta persisten y superan las proyecciones del informe World Population Prospects de las Naciones Unidas.

El crecimiento del stock de capital es igual a la relación inversión/capital menos la tasa de depreciación.

Estos resultados concuerdan con el efecto permanente de las crisis financieras en la relación inversión/producto calculada en otros estudios (Furceri y Mourougane, 2012, y el capítulo 3 de la edición de abril de 2014 del informe WEO).

Como se ilustra en Byrne, Oliner y Sichel (2013), las opiniones sobre el ritmo futuro del crecimiento de la productividad total de los factores varían considerablemente. Véase en Gordon (2012), Gordon (2014) y Mokyr (2014) un debate sobre las perspectivas a largo plazo de la productividad de Estados Unidos.

Esta disminución puede verse mitigada en parte si al abandonar el crecimiento liderado por la inversión se llega a una asignación más eficiente de los recursos.

Estos escenarios se basan en los siguientes supuestos:

En el caso de las economías avanzadas: 1) el empleo potencial crece de conformidad con los factores demográficos, ajustados en función de la NAIRU a mediano plazo estimada con un filtro multivariado, lo cual sugiere que la NAIRU disminuye alrededor de 3,3 puntos porcentuales para 2020; 2) la relación inversión/capital se mantiene a las tasas de 2014 a mediano plazo, y 3) el crecimiento de la productividad total de los factores se mantiene igual al promedio previo a la crisis (2003–07) a mediano plazo.

En el caso de China: 1) el empleo potencial crece de conformidad con los factores demográficos, ajustados en función de la NAIRU a mediano plazo estimada con el filtro multivariado, lo cual sugiere que la NAIRU disminuye aproximadamente 1,1 puntos porcentuales para 2020; 2) la relación inversión/capital se reduce alrededor de 1,5 puntos porcentuales para 2020 como resultado del restablecimiento del equilibrio del crecimiento, acorde con las proyecciones del informe WEO, y 3) el crecimiento de la productividad total de los factores aumenta paulatinamente a partir del valor de 2014 (0,2 puntos porcentuales para 2020) gracias al restablecimiento del equilibrio del crecimiento—acorde con las proyecciones del informe WEO—y se mantiene por debajo del promedio histórico.

En el caso de otras economías de mercados emergentes: 1) el crecimiento potencial del empleo está acorde con los factores demográficos, ajustados en función de la NAIRU a mediano plazo estimada con el filtro multivariado, lo cual sugiere que la NAIRU se reduce aproximadamente 4,8 puntos porcentuales para 2020; 2) la relación inversión/capital permanece a las tasas de 2014 a mediano plazo, y 3) el crecimiento de la productividad total de los factores converge a los promedios históricos (2001–14) a mediano plazo (2015–20).

Véase en el apéndice estadístico más información sobre la clasificación de las economías en grupos en el informe WEO.

Para más detalles, véase Blagrave et al. (2015).

El grado en que los datos de inflación influyen en las estimaciones de la brecha del producto en un país determinado depende de la intensidad estimada de la relación entre las dos (β) y la persistencia de toda desviación de la inflación respecto de la meta (ya que el filtro tiende a interpretar una desviación efímera de la inflación respecto de la meta—manteniéndose las demás condiciones sin cambios—como un shock de inflación, y no como un fenómeno asociado a la brecha del producto). La información reciente (véase el capítulo 3 de la edición de abril de 2013 del informe WEO) sugiere que se ha producido un aplanamiento considerable de la curva de Phillips en las últimas décadas, pero gran parte de ese aplanamiento ocurrió antes del comienzo del período de muestra, que arranca en 1996.

Véase en Hamilton (1994) una explicación general del filtro de Kalman, empleado para obtener estimaciones de las variables no observables como parte del proceso de estimación. Las estimaciones de cada país figuran en Blagrave et al. (2015).

El modelo se estima en valores logarítmicos para que la tasa nivelada de participación en la fuerza laboral se mantenga entre cero y uno.

Aunque al incluir el producto potencial rezagado se pueden neutralizar con más facilidad los distintos factores nacionales específicos que influyen en el producto potencial a corto plazo—dado que los factores determinantes que influyen en el producto potencial suelen estar correlacionados en serie—, la metodología no puede neutralizar los factores nacionales específicos a mediano plazo.

La variable ficticia del año 2008 no se incluye como control.

Las pruebas empíricas señalan que la probabilidad de ocurrencia de la crisis financiera internacional no se ha visto afectada por la evolución del producto potencial en el pasado. También se obtienen resultados parecidos utilizando un estimador de sistemas de método generalizado de momentos de dos pasos.

La brecha del producto promedio de la muestra de economías avanzadas en 2014 ronda –1,8%.

La brecha del producto promedio de la muestra de economías de mercados emergentes ronda—0,7%.

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