Capítulo 1. Evolución reciente y perspectivas

Author(s):
International Monetary Fund. Research Dept.
Published Date:
June 2015
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En 2014, el crecimiento mundial fue moderado, de 3,4%, debido al repunte del crecimiento de las economías avanzadas respecto del año anterior y de la desaceleración de las economías de mercados emergentes y en desarrollo; aun así, estas últimas generaron tres cuartas partes del crecimiento mundial en 2014.

Las fuerzas complejas que influyeron en la actividad mundial en 2014 siguen moldeando las perspectivas. Entre ellas, cabe mencionar las tendencias a mediano y largo plazo, como el envejecimiento de la población y el declive del crecimiento potencial; los shocks mundiales, como la caída de los precios del petróleo; y muchos factores específicos de países o regiones, como los legados de la crisis y las fluctuaciones de los tipos de cambio causadas por modificaciones pasadas o previstas de las políticas monetarias. En términos globales, se proyecta que el crecimiento mundial alcanzará 3,5% y 3,8% en 2015 y 2016, respectivamente, tal como lo pronosticó la Actualización de enero de 2015 de Perspectivas de la economía mundial (informe WEO, por sus siglas en inglés). Se prevé que en las economías avanzadas el crecimiento se afiance en 2015 en comparación con 2014, pero que en los mercados emergentes se debilite, como consecuencia de la moderación de las perspectivas de algunas economías de mercados emergentes grandes y de los países exportadores de petróleo.

Las perspectivas a mediano plazo son ahora menos optimistas para las economías avanzadas y especialmente para los mercados emergentes, cuya actividad viene enfriándose desde 2010. Al mismo tiempo, la distribución de los riesgos para el crecimiento mundial es más equilibrada que en la edición de octubre de 2014 del informe WEO, pero aun así se inclina a la baja. Un importante riesgo al alza es que los precios del petróleo infundan un estímulo mayor a la demanda; por otra parte, los riesgos a la baja más destacados que enumeró la edición de octubre de 2014 del informe WEO siguen siendo relevantes, e incluyen los vinculados a las tensiones geopolíticas, desplazamientos de los precios de los activos que producen trastornos en los mercados financieros y, en las economías avanzadas, estancamiento y baja inflación.

En este contexto, el aumento del producto efectivo y potencial sigue siendo prioritario para la política general. En muchas economías avanzadas, la orientación acomodaticia de la política monetaria continúa siendo esencial para apuntalar la actividad económica y elevar las expectativas inflacionarias. Existen también razones poderosas para incrementar la inversión en infraestructura en algunas economías y para llevar a cabo reformas estructurales que permitan subsanar los legados de la crisis y estimular el producto potencial. En muchas economías de mercados emergentes, la política macroeconómica sigue teniendo un margen limitado para respaldar el crecimiento. Pero en algunas, la caída de los precios del petróleo contribuirá a reducir la inflación y las vulnerabilidades externas, gracias a lo cual los bancos centrales se verán menos forzados a subir las tasas de política monetaria. Las reformas estructurales destinadas a incrementar la productividad, articuladas en distintas modalidades según el país, son vitales para sustentar el producto potencial.

Últimas novedades y perspectivas

La economía mundial en los últimos meses

Cuatro hechos clave han moldeado las perspectivas mundiales desde la publicación de la edición de octubre de 2014 del informe WEO.

Crecimiento mundial desigual, inflación más lenta en 2014

Si bien las estadísticas preliminares indican que durante el segundo semestre de 2014 el crecimiento mundial coincidió en términos generales con las proyecciones de octubre de 2014 (gráfico 1.1), las cifras globales ocultaban datos de crecimiento muy sorpresivos que apuntan a una mayor divergencia entre las grandes economías—destacándose por su inesperado vigor la recuperación de Estados Unidos—, pero también el hecho de que la evolución de la economía de muchas otras partes del mundo defraudaba las expectativas. Específicamente:

  • El crecimiento en Estados Unidos superó las expectativas y promedió alrededor de 4% anualizado en los tres últimos trimestres de 2014. El consumo, principal motor del crecimiento, se benefició de la creación de empleos y el aumento del ingreso, que han crecido en forma sostenida; la caída de los precios del petróleo, y el afianzamiento de la confianza de los consumidores. La tasa de desempleo bajó a 5,5% en febrero, más de un punto porcentual por debajo del nivel registrado hace un año.

  • En Japón, tras la debilidad del segundo semestre, el crecimiento rozó cero en 2014, como consecuencia de la disminución del consumo y el colapso de la inversión residencial.

  • En la zona del euro, la actividad fue más débil de lo esperado a mediados de 2014, pero dio muestras de recuperarse en el cuarto trimestre y a comienzos de 2015; el consumo recibió un espaldarazo gracias a la caída de los precios del petróleo y al aumento de las exportaciones netas.

  • Aunque la actividad coincidió aproximadamente con el pronóstico, en China el crecimiento de la inversión disminuyó en el segundo semestre de 2014 debido a la corrección del sector inmobiliario, y los indicadores de gran frecuencia apuntan a que la desaceleración continuará.

  • En América Latina, el crecimiento fue leve en el segundo semestre de 2014, como resultado de la debilidad de la actividad en Brasil, un crecimiento inferior al esperado en México y la pérdida de ímpetu en otras economías de la región.

  • En Rusia, la economía evolucionó con un poco más de vigor que lo previsto en el segundo semestre de 2014, pero el aumento de las tensiones geopolíticas, la merma de la confianza y las repercusiones de la caída de los precios del petróleo apuntan a un empeoramiento más profundo de las perspectivas para la Comunidad de Estados Independientes (CEI) en su conjunto a comienzos de año.

Gráfico 1.1.Indicadores de la actividad mundial

Fuentes: CPB Netherlands Bureau for Economic Policy Analysis, Haver Analytics, Markit Economics y estimaciones del personal técnico del FMI.

Nota: PI= producción industrial; PMI = índice de gerentes de compras.

1Australia, Canadá, Corea, Dinamarca, Estados Unidos, Israel, Japón, Noruega (solo PI), Nueva Zelandia, provincia china de Taiwan, RAE de Hong Kong (solo PI), Reino Unido, República Checa, Singapur, Suecia (solo PI), Suiza, zona del euro.

2Argentina (solo PI), Brasil, Bulgaria (solo PI), Chile (solo PI), China, Colombia (solo PI), Filipinas (solo PI), Hungría, India, Indonesia, Letonia (solo PI), Lituania (solo PI), Malasia (solo PI), México, Pakistán (solo PI), Perú (solo PI), Polonia, Rumania (solo PI), Rusia, Sudáfrica, Tailandia (solo PI), Turquía, Ucrania (solo PI), Venezuela (solo PI).

El nivel general de inflación ha bajado en las economías avanzadas (gráfico 1.2), gracias al retroceso de los precios del petróleo y de otras materias primas, y al debilitamiento de la demanda en una serie de países que ya están experimentando una inflación inferior a la meta; por ejemplo, la zona del euro y Japón. La disminución de la inflación, sumada al cambio de las perspectivas de crecimiento y a los anuncios de programas de compra de activos superiores a lo previsto que realizaron el Banco de Japón en octubre y el Banco Central Europeo (BCE) en enero, ha reafirmado las expectativas de una prolongada divergencia en la orientación de la política monetaria de las principales economías avanzadas, lo que ha separado más los diferenciales de las tasas de interés a largo plazo (gráfico 1.3). En cuanto a los mercados emergentes, el descenso de los precios del petróleo y de otras materias primas (incluidos los alimentos, que tienen mayor peso en el índice de precios al consumidor de las economías de mercados emergentes y en desarrollo) ha contribuido en general a la caída de la inflación, con la destacada excepción de los países que han sufrido depreciaciones considerables del tipo de cambio, como Rusia.

Gráfico 1.2.Inflación mundial

(Variación porcentual interanual, salvo indicación en contrario)

Fuentes: Consensus Economics; FMI, Sistema de Precios de Productos Primarios, y estimaciones del personal técnico del FMI.

Nota: En las leyendas de datos en el gráfico se utilizan los códigos de países de la Organización Internacional de Normalización (ISO).

1Excluye Venezuela.

2Las líneas punteadas representan las expectativas inflacionarias de 6 a 10 años.

3En Japón, el aumento de la inflación en 2014 refleja, en gran medida, el aumento del impuesto sobre el consumo.

4Las variaciones de la inflación se calculan como la tasa de inflación interanual de diciembre de 2014 menos la tasa de inflación interanual de diciembre de 2013.

Gráfico 1.3.Economías avanzadas: Condiciones monetarias

Fuentes: Banco de España; Bloomberg, L.P.; Banco Central Europeo (BCE); Haver Analytics; Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, y cálculos del personal técnico del FMI.

1Las expectativas se basan en los futuros sobre la tasa de los fondos federales de Estados Unidos, la tasa interbancaria a un día promedio en libras esterlinas del Reino Unido y la tasa a término ofrecida en el mercado interbancario en euros en la zona del euro; datos actualizados al 27 de marzo de 2015.

2Se usan datos sobre flujos de fondos para la zona del euro, España y Estados Unidos. Los préstamos bancarios italianos a residentes italianos se corrigen para tener en cuenta las titulizaciones.

3Interpolado del patrimonio neto anual como porcentaje del ingreso disponible.

4Incluye empleadores de subsectores (incluidos los trabajadores por cuenta propia).

5Los países sometidos a presiones al alza son aquellos con un índice de vulnerabilidad de los bienes raíces residenciales que supera la mediana de las economías avanzadas (EA): Australia, Austria, Bélgica, Canadá, Estonia, Francia, Israel, Noruega, Nueva Zelandia, Portugal, RAE de Hong Kong, Reino Unido y Suecia.

6Los datos abarcan hasta el 20 de marzo de 2015, excepto en el caso del BCE (6 de marzo de 2015). Los cálculos del BCE se basan en el estado financiero semanal del Eurosistema.

El imprevisto grado de debilidad del crecimiento de los mercados emergentes, sumado a los datos negativos de crecimiento que sorpresivamente se han repetido durante los cuatro últimos años, ha opacado las expectativas en torno a las perspectivas de crecimiento a mediano plazo, tal como lo han señalado también recientes ediciones del informe WEO, lo cual implica una desmejora de las perspectivas mundiales. Retrospectivamente, el sólido desempeño económico que registraron los mercados emergentes inmediatamente después de la crisis reflejó en parte el fuerte crecimiento de China, respaldado en particular por la inversión, que contribuyó considerablemente al alto nivel de precios de las materias primas, así como una mejora de las condiciones financieras mundiales. La desaceleración gradual en China y el descenso de los precios de las materias primas que en parte la acompañó (y que reflejó también una sustancial respuesta de la oferta) en cierta medida le restaron ímpetu al crecimiento en los países exportadores de materias primas y en otros que mantienen lazos comerciales estrechos con China. Por otra parte, la mejora de las condiciones financieras en los mercados emergentes después de la crisis probablemente contribuyó a una expansión del producto, pero no a un aumento sostenido de la tasa de crecimiento. A su vez, el recrudecimiento de las tensiones geopolíticas explica en parte la desaceleración del crecimiento, sobre todo en los países de la CEI y algunos de Oriente Medio.

Estos cambios en los mercados emergentes se suman a las inquietudes en torno al enfriamiento del producto potencial en las economías avanzadas, como consecuencia de factores a largo plazo—como la demografía—y un período dilatado de inversión débil después de la crisis. El capítulo 3 y el 4 ahondan en los temas del producto potencial y la inversión, respectivamente.

Caída de los precios del petróleo

Los precios del petróleo han bajado alrededor de 45% desde septiembre (gráfico 1.4). A ello ha contribuido una variedad de factores: la imprevista debilidad de la actividad mundial; la contracción de la demanda de petróleo, dada la actividad; y el aumento de la oferta.

Gráfico 1.4.Mercados de las materias primas y del petróleo

Fuentes: Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos y estimaciones del personal técnico del FMI.

Nota: PPPEI = precio promedio del petróleo de entrega inmediata; CEI = Comunidad de Estados Independientes; ALC = América Latina y el Caribe; OMNA = Oriente Medio y Norte de África; OCDE = Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos; AS = África subsahariana.

La debilidad inesperada de la demanda que se observó en algunas economías grandes—en particular, las de mercados emergentes—obviamente ha influido en la caída de los precios del petróleo. Esta debilidad de la demanda puede haberse materializado en parte a comienzos de 2014 (y, por lo tanto, ya estar reflejada en la edición de octubre de 2014 del informe WEO), y su impacto en los precios del petróleo quizá se haya visto suavizado inicialmente por el aumento de la demanda precautoria que resulta de la agudización de las tensiones geopolíticas. El retroceso de los precios de otras materias primas (como los metales industriales) también lleva a pensar en cierto debilitamiento de la demanda.

No obstante, varios hechos apuntan a contribuciones importantes de otros factores (véase el análisis del recuadro 1.1). Por ejemplo, los precios del petróleo han disminuido mucho más que los precios de otras materias primas en los últimos meses, lo que hace pensar que factores específicos del mercado del petróleo—en contraposición a la demanda mundial—han tenido una incidencia importante; entre estos factores, cabe mencionar una oferta superior a la esperada y cierta debilidad en la demanda atribuible a una mayor eficiencia energética, y no a una demanda agregada débil a nivel mundial.

Los factores vinculados a la oferta incluyen el aumento sostenido de la producción en los países que no pertenecen a la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), especialmente Estados Unidos; la rapidez imprevista de la recuperación de la producción en algunos productores de la OPEP sometidos a tensiones (por ejemplo, Iraq); y, sobre todo, la decisión que tomó la OPEP en noviembre de 2014 de mantener los niveles de producción a pesar de la drástica caída de los precios.

En cuanto a la demanda específica de petróleo, los informes de la Agencia Internacional de Energía hacen pensar que, aun teniendo en cuenta la evolución de la demanda agregada, la demanda de petróleo no cumple con las expectativas.

El impacto internacional de la caída de los precios del petróleo depende en gran medida de la persistencia de estos últimos. Los precios de los futuros sobre petróleo apuntan a una recuperación parcial de los precios del petróleo en los años venideros, lo cual concuerda con el impacto negativo previsto de la caída de los precios del petróleo en la inversión y la expansión futura de la capacidad del sector petrolero (véase la sección especial), aunque a mediano plazo los precios se mantendrían muy por debajo de los pronósticos de base de la edición de octubre de 2014 del informe WEO (por ejemplo, los precios proyectados para 2019 bajaron de US$93 a US$73 el barril). Al mismo tiempo, la incertidumbre en torno a la trayectoria futura de los precios del petróleo ha recrudecido, como explica más adelante la sección “Riesgos” de este capítulo.

Para poner de relieve las implicaciones de la caída de los precios del petróleo para las perspectivas mundiales, el capítulo presenta el recuadro de escenario 1, basado en Arezki y Blanchard (2014). El modelo que sirve de base al escenario supone que la trayectoria de los precios del petróleo concuerda con los precios de los futuros, y, para que resulte más sencillo, que la disminución de los precios se debe enteramente al aumento de la oferta. En este sentido, los resultados del modelo representan el límite superior al que podría llegar el estímulo mundial generado por la caída de los precios del petróleo.

Las simulaciones del modelo tienen en cuenta las diferencias entre países respecto de la intensidad energética y producción de petróleo, así como la magnitud de la caída de los precios del petróleo en moneda nacional, a la luz de los fuertes movimientos de las monedas que aborda más adelante este capítulo y de las diferencias en el traslado de la caída de los precios del petróleo a los consumidores y los productores del sector privado debido a cambios en la política gubernamental (por ejemplo, modificaciones de los subsidios). Específicamente, muchos países—especialmente las economías de mercados emergentes y en desarrollo y los productores de petróleo—controlan los precios de los derivados del petróleo mediante una variedad de instrumentos como subsidios, aranceles y fórmulas de fijación de precios. Por lo general, estos mecanismos se traducen en un traslado incompleto de los precios internacionales a los precios nacionales. Las simulaciones del modelo emplean un indicador que clasifica entre 0 y 1 cada uno de los países en cuestión, donde 1 denota precios completamente administrados y 0 denota precios de mercado. Las simulaciones evalúan el grado de traslado que ocurre en un país determinado según el mecanismo de fijación de precios de los productos derivados del petróleo que existía en el país antes del derrumbe de los precios1.

Globalmente, el modelo implica que el shock petrolero infundiría un estímulo considerable en la actividad económica, haciendo subir el producto mundial alrededor de un punto porcentual para 2016 si los precios internacionales se trasladan por completo a los precios nacionales, en particular como consecuencia de la mayor demanda por parte de los grandes importadores de petróleo. Si el traslado de la caída de los precios del petróleo a consumidores y productores es incompleto (como lo suponen los pronósticos de base del informe WEO), el efecto expansivo se vería atenuado en algunos mercados emergentes grandes, pero aun así el producto mundial aumentaría más de ½ punto porcentual en el mismo período.

Recuadro de escenario 1.Impacto internacional de la caída de los precios del petróleo

Este escenario emplea dos simulaciones del Modelo G20 del FMI para analizar el impacto que puede haber tenido en la actividad mundial la disminución del precio esperado del petróleo desde agosto de 2014, tal como lo representa el gráfico 1 de este recuadro. En comparación con la trayectoria de los precios internacionales del petróleo prevista por la edición de octubre de 2014 de Perspectivas de la economía mundial, la proyección para 2015 es ahora alrededor de 40% más baja, previéndose que el declive se moderará poco a poco hasta situarse en 20%, aproximadamente, llegado el año 2020. A fin de que resulte más sencillo, las simulaciones suponen que el aumento de la oferta de petróleo es el factor que explica por completo el descenso de la trayectoria de los precios. Por lo tanto, las simulaciones ignoran las implicaciones de la disminución de la demanda de petróleo que explica parte de la caída efectiva de los precios. Además, se ha ajustado el precio del petróleo en moneda nacional de cada país en función de las variaciones del tipo de cambio bilateral del dólar de EE.UU. ocurridas desde agosto de 2014; sin embargo, las simulaciones no incluyen las implicaciones de las variaciones del tipo de cambio para ninguna otra parte de la economía.

Gráfico de escenario 1.Impacto potencial de la caída de los precios del petróleo desde agosto de 2014

(Variación porcentual)

Fuente: FMI, simulaciones del modelo G-20.

Nota: IPC = índice de precios al consumidor.

1Excluidos otros países exportadores de petróleo: Angola, Argelia, Azerbaiyán, Bahrein, Brunei Darussalam, Chad, Ecuador, Emiratos Árabes Unidos, Gabón, Guinea Ecuatorial, Iraq, Kazajstán, Kuwait, Libia, Nigeria, Omán, Qatar, República del Congo, República Islámica del Irán, Trinidad y Tabago, Turkmenistán, Uzbekistán, Venezuela y Yemen.

La primera simulación (líneas azules del gráfico 1) supone que el abaratamiento del petróleo se traslada completamente a los hogares y las empresas de todos los países. La segunda simulación (líneas rojas) tiene en cuenta que en algunos países que se incluyen en las simulaciones (como Brasil, China, India y Rusia) los precios internos del petróleo están administrados en cierta medida.

En estos países, la diferencia entre el precio interno administrado y el precio internacional corre a beneficio de la autoridad fiscal. Cuando los precios internacionales del petróleo están en baja y solo parte de la disminución se transmite a los precios internos finales, los ingresos fiscales o cuasifiscales aumentan en los países importadores de petróleo que administran los precios y caen en los países exportadores de petróleo que administran los precios.

Se presume que durante los dos primeros años, las autoridades fiscales de los países importadores de petróleo ahorran el ingreso extra, pero al cabo de ese período lo utilizan para incrementar las transferencias a los hogares. En el caso de los países exportadores de petróleo con precios administrados, la pérdida de ingreso fiscal se ve compensada en parte por la reducción de los subsidios.

A modo de resumen de los resultados de las simulaciones: si la disminución de los precios internacionales del petróleo se trasladara por completo a los precios finales, las estimaciones del modelo hacen pensar que el PIB mundial—excluidos los países donde la oferta de petróleo está aumentando—crecería aproximadamente 1% para 2016. Si, por otra parte, el retroceso de los precios del petróleo no se trasladara por completo y se ahorrara el aumento resultante del ingreso fiscal, el aumento del PIB mundial se reduciría casi a la mitad. Esto muestra que en los países con precios administrados, el estímulo que recibiría la actividad real sería considerablemente menor. El impacto que tendría un traslado más limitado en el producto de las economías avanzadas que aplican precios de mercado a las transacciones de petróleo (por ejemplo, la zona del euro y Estados Unidos) se limitaría a los efectos de contagio causados por la retracción de la actividad en países con precios administrados. Un traslado más limitado moderaría también el impacto del retroceso de los precios del petróleo en la inflación mundial.

Dos factores implicarían un estímulo de la actividad mundial más débil que el que sugieren las simulaciones del modelo. Primero, la contracción de la demanda mundial ha influido en cierta medida en los precios del petróleo. Y segundo, las tensiones macroeconómicas que experimentan los grandes exportadores de petróleo van más allá del impacto puro de la pérdida de los términos de intercambio que capta el modelo, dadas las interacciones con otros shocks o condiciones iniciales.

Fuertes movimientos de los tipos de cambio

Los movimientos del tipo de cambio observados en los últimos meses han sido sustanciales y reflejan—quizá con cierto retraso—las nuevas expectativas en torno al crecimiento y la política monetaria de las grandes economías, así como el fuerte retroceso de los precios del petróleo (véase más adelante la sección “Evolución del sector externo” de este capítulo). Entre las principales monedas, para febrero de 2015 el dólar de EE.UU. se había apreciado alrededor de 10% en términos efectivos reales respecto de los valores utilizados en la edición de octubre de 2014 del informe WEO, con una apreciación real particularmente marcada (14%) frente a las monedas de las grandes economías avanzadas2. El fortalecimiento de la moneda estadounidense implica que la mayoría de los países experimentaron un retroceso de los precios del petróleo ligeramente menor en relación con el nivel general de precios, que está expresado en dólares de EE.UU. El renminbi, que se ha mantenido más o menos estable frente al dólar, se había apreciado alrededor de 11% en términos efectivos reales para febrero. Entre las otras monedas importantes, el euro y el yen se habían depreciado alrededor de 7%. Y desde que las autoridades nacionales abandonaron el piso del tipo de cambio con el euro el 15 de enero, el franco suizo se ha apreciado sustancialmente.

Las monedas de los grandes exportadores de petróleo con tipos de cambio flotantes se habían depreciado para febrero de 2015. La caída fue especialmente pronunciada en el caso del rublo ruso (una depreciación de 30% en términos efectivos reales). Entre las monedas de las economías avanzadas, el dólar canadiense y la corona noruega se habían depreciado 8% y 7%, respectivamente. Entre los demás grandes mercados emergentes, India—un importante importador de petróleo—experimentó una apreciación de su moneda de casi 10% en términos efectivos reales, en tanto que el real brasileño se depreció 9% debido al deterioro de las perspectivas. A nivel más general, los movimientos de los tipos de cambio efectivos reales durante los últimos meses han reflejado ampliamente la evolución de las perspectivas de crecimiento, así como diferencias en la exposición a la caída de los precios del petróleo, como explica en más detalle la sección “Evolución del sector externo”.

Recuadro de escenario 2.Implicaciones mundiales de los movimientos de los tipos de cambio

Este escenario emplea dos simulaciones del Modelo G20 del FMI para analizar el impacto macroeconómico que pueden haber tenido los desplazamientos de los tipos de cambio reales desde agosto de 2014, tal como lo representa el gráfico 2 de este recuadro. Ambas simulaciones reproducen todas las variaciones bilaterales de los tipos de cambio reales de los países del Grupo de los Veinte frente al dólar de EE.UU. ocurridas entre agosto de 2014 y febrero de 2015 usando shocks que representan cambios en las preferencias de los inversores por activos denominados en dólares de EE.UU. Se supone que los desplazamientos de los tipos de cambio son persistentes, y que se disipan solo de manera gradual durante el quinquenio siguiente. Una simulación utiliza la versión de base del modelo (línea continua del gráfico 2), y la otra, una versión del modelo en la que el comercio responde de manera más paulatina a los movimientos del tipo de cambio (línea puntuada) para captar la posibilidad de que los rezagos de la transmisión de los tipos de cambio al comercio se hayan prolongado por efecto de la fragmentación de las cadenas de producción.

Gráfico de escenario 2.Impacto de los desplazamientos de los tipos de cambio desde agosto de 2014

(Diferencia porcentual, salvo indicación en contrario)

Fuente: FMI, simulaciones del modelo G-20.

Nota: Las líneas sólidas denotan la respuesta del comercio internacional en el caso de base; las líneas puntuadas denotan una respuesta paulatina del comercio internacional. IPC = índice de precios al consumidor.

En estas simulaciones, el impacto en el PIB es negativo en los países con monedas en curso de apreciación (por ejemplo, China y Estados Unidos) y positivo en los países con monedas en curso de depreciación (por ejemplo, la zona del euro y Japón). Las magnitudes del impacto dependen del grado de desplazamiento del tipo de cambio, el grado de apertura de la economía del país y la sensibilidad de los volúmenes del comercio internacional a las variaciones de los precios relativos internacionales. Si la política monetaria convencional tiene margen de maniobra, los países que experimentan una apreciación responden distendiendo la política monetaria para apuntalar el producto. Con la excepción de la zona del euro y Japón, los países que experimentan expansiones gracias a la depreciación de la moneda responden endureciendo la política monetaria. Las posiciones de base en las que se encuentran la zona del euro y Japón dentro del ciclo permiten absorber las expansiones generadas por las depreciaciones y, por lo tanto, no se endurece la política monetaria.

Con tasas de política monetaria al mismo nivel y una inflación en alza en la zona del euro y Japón, el retroceso de las tasas de interés reales contribuye a sustentar la demanda interna y amplificar las expansiones. Como la zona del euro y Japón pueden dar cabida a la expansión, y como China y Estados Unidos pueden distender la política monetaria, estos desplazamientos de los tipos de cambio producen una ligera expansión del PIB mundial.

En la simulación donde los volúmenes de comercio internacional responden a las variaciones de los precios relativos internacionales de manera más gradual que en el caso de base (líneas puntuadas), las contracciones iniciales del producto en los países con monedas en curso de apreciación son más pequeñas, mientras que en los países con monedas en curso de depreciación las expansiones son más leves. Esta respuesta más gradual de los volúmenes de comercio internacional tiene un impacto mínimo en el PIB mundial en comparación con la primera simulación.

En principio, los movimientos del tipo de cambio redistribuyen la demanda entre los países y, por lo tanto, influyen principalmente en las perspectivas económicas relativas, en contraposición al crecimiento mundial. Sin embargo, estos movimientos deberían contribuir a respaldar la recuperación mundial por dos razones:

  • En la medida en que redistribuyen la demanda de países que pueden distender la política monetaria hacia países que desearían distender la política monetaria pero se ven impedidos por el límite inferior cero de las tasas de política monetaria; estos movimientos del tipo de cambio pueden implicar un estímulo para la demanda mundial. El estímulo ocurriría porque los países limitados por las tasas a cero no las aumentarían en respuesta a una depreciación, en tanto que los países que pueden hacerlo distenderían la política monetaria—respecto del nivel de base—en respuesta a una apreciación. Otro beneficio para los países con monedas en retroceso y un nivel de inflación inferior a la meta sería el aumento de los precios internos.

  • Análogamente, es posible que una redistribución de la demanda hacia países con condiciones macroeconómicas más difíciles resulte beneficiosa porque puede mitigar el riesgo de que recrudezcan las tensiones, con los posibles efectos de contagio.

Por otra parte, los movimientos pronunciados de los tipos de cambio también pueden causar trastornos; por ejemplo, pueden hacer subir rápidamente el valor de la deuda en moneda extranjera en los países cuya moneda se está depreciando. Esta inquietud reviste especial importancia en los países que han experimentado un fuerte aumento de las exposiciones de las empresas en moneda extranjera en los últimos años, tal como lo explica la edición de abril de 2015 del Informe sobre la estabilidad financiera mundial (informe GFSR). Estos temas se abordan en la sección “Riesgos” de este capítulo.

El recuadro de escenario 2 analiza las implicaciones de estos movimientos de los tipos de cambio para las perspectivas mundiales. A fin de aislar el impacto, y en concordancia con la idea de que al menos parte del ajuste de los tipos de cambio refleja una respuesta rezagada a diferencias en las perspectivas económicas y la orientación prevista de la política monetaria, el escenario supone que la fluctuación de los tipos de cambio es resultado de un “shock de preferencia de cartera”; en otras palabras, una mayor voluntad de los inversores internacionales a incorporar a sus tenencias instrumentos financieros emitidos por países con monedas en curso de apreciación y viceversa3. En este escenario, el PIB mundial aumenta alrededor de ½ punto porcentual por las razones analizadas anteriormente, observándose un estímulo expansivo en los países y regiones con monedas en curso de depreciación (como la zona del euro y Japón) y un debilitamiento del crecimiento en países con monedas en curso de apreciación (como China y Estados Unidos). El impacto máximo en la actividad se ve ligeramente moderado cuando los flujos comerciales tardan en responder a las fluctuaciones de los tipos de cambio.

Tasas de interés a largo plazo más bajas, condiciones financieras más acomodaticias

Los rendimientos de los bonos públicos a largo plazo han seguido bajando en las grandes economías avanzadas (gráfico 1.5). Este retroceso refleja en parte las menores expectativas inflacionarias, que son consecuencia de la continua debilidad de los datos de inflación, el marcado descenso de los precios del petróleo y—en la zona del euro y especialmente en Japón—la debilidad de la demanda interna. Pero la disminución de las tasas de interés nominales a largo plazo parece reflejar más que nada una reducción de las tasas de interés reales, incluidas la compresión de las primas por plazo y las reducciones de la tasa neutral prevista a corto plazo (véase la edición de abril de 2015 del informe GFSR). La orientación sumamente acomodaticia de las condiciones monetarias claramente ha incidido en la reducción de las primas por plazo; en octubre de 2014, el Banco de Japón amplió el marco de expansión monetaria cuantitativa y cualitativa, y en enero de este año el BCE anunció un programa de compras de activos más amplio de lo esperado, que incluye bonos públicos. Por otro lado, aunque en Estados Unidos la Reserva Federal puso fin a su programa de compras de activos a fines de 2014 y la recuperación económica del país ha sido más fuerte de lo previsto, la intensificación de la demanda de activos estadounidenses, reflejada en la fuerte apreciación del dólar y en la moderada presión inflacionaria, ha ejercido una presión a la baja sobre los rendimientos a largo plazo de los títulos del Tesoro (el rendimiento de los títulos a 10 años retrocedió 80 puntos básicos entre octubre y enero).

Gráfico 1.5.Condiciones de los mercados financieros de las economías avanzadas

(Porcentaje, salvo indicación en contrario)

Fuentes: Banco de España; Bloomberg, L.P.; Haver Analytics; Thomson Reuters Datastream, y cálculos del personal técnico del FMI.

Nota: DJ = Dow Jones; BCE= Banco Central Europeo; MSCI = Morgan Stanley Capital International; S&P= Standard & Poor’s; TOPIX= índice de precios de la bolsa de Tokio.

1Las expectativas se basan en los futuros sobre la tasa de los fondos federales de Estados Unidos.

2Las tasas de interés son rendimientos de los bonos públicos a 10 años, salvo indicación en contrario. Los datos abarcan hasta el 20 de marzo de 2015.

3Las variaciones se calculan desde comienzos de 2014 hasta comienzos de 2015. Las tasas de interés se miden en función de los rendimientos de los bonos públicos a 10 años. La inflación prevista a mediano plazo se mide en función de la tasa implícita de los swaps de inflación quinquenal a cinco años.

4Los datos abarcan hasta el 26 de marzo de 2015.

Dados el nivel decreciente de los rendimientos de los bonos y la mejora de las condiciones financieras en las economías avanzadas, las condiciones de la política monetaria también han mejorado en varios mercados emergentes importadores de petróleo, que recortaron las tasas de política monetaria a medida que el abaratamiento del petróleo y la suavización de las presiones de la demanda empujaron a la baja las tasas de inflación (gráfico 1.6). Por el contrario, las tasas de política monetaria han subido con fuerza en Rusia, que siente la presión sobre el rublo, mientras que Brasil también ha adoptado una política monetaria más restrictiva. A nivel más general, los diferenciales de riesgo han aumentado y las monedas se han depreciado en una serie de exportadores de materias primas; a su vez, los diferenciales de riesgo de los bonos de alta rentabilidad y otros productos expuestos a los precios de la energía también se han incrementado.

Gráfico 1.6.Condiciones de los mercados financieros y flujos de capitales en las economías de mercados emergentes

Fuentes: Bloomberg, L.P.; EPFR Global; Haver Analytics; FMI, International Financial Statistics, y cálculos del personal técnico del FMI.

Nota: Las economías emergentes de Asia excluido China abarcan Filipinas, India, Indonesia, Malasia y Tailandia; las economías emergentes de Europa incluyen Polonia, Rumania (solo entradas de capitales), Rusia y Turquía; América Latina abarca Brasil, Chile, Colombia, México y Perú. BCE = Banco Central Europeo; EMBI = Índice de Bonos de Mercados Emergentes de J.P. Morgan; LTRO = operaciones de refinanciación a más largo plazo; EM-VXY= Índice de Volatilidad de Mercados Emergentes de J.P. Morgan.

1Los datos abarcan hasta el 18 de marzo de 2015.

2Los datos abarcan hasta el 20 de marzo de 2015.

Globalmente, la disminución de las tasas de interés a largo plazo, la distensión de las condiciones de política monetaria y la compresión de los diferenciales de las economías avanzadas están propiciando la recuperación económica y tienen un impacto favorable en la dinámica de la deuda. Pero a su vez suscitan inquietudes, como se explica en la sección “Riesgos”. Las bajas expectativas inflacionarias, sobre todo en la zona del euro y Japón, ponen de relieve el riesgo de que se desanclen. Las inquietudes en torno a la estabilidad financiera asociadas a un período dilatado de bajas tasas de interés continúan en primer plano, sobre todo en las economías avanzadas con poca capacidad ociosa. En este sentido, las compañías de seguros y los fondos de pensiones enfrentan retos difíciles. Y la compresión de las primas por plazo encierra el riesgo de un fuerte aumento de las tasas a largo plazo, con significativos efectos de contagio a los mercados emergentes.

El pronóstico

Supuestos sobre las políticas

Según las previsiones, la consolidación fiscal se moderará en las economías avanzadas a lo largo del horizonte que abarcan (gráfico 1.7). En los mercados emergentes, la orientación de la política fiscal se mantendría sin grandes cambios, pero con marcadas diferencias entre países y regiones, tal como lo explica la edición de abril de 2015 del informe Monitor Fiscal. En cuanto a la política monetaria, se prevé que las tasas de política monetaria de Estados Unidos aumenten a partir del segundo semestre (véase el gráfico 1.3). La normalización de la política monetaria del Reino Unido no está prevista antes de mediados de 2016. Se prevé que la zona del euro, que inició compras mensuales de bonos públicos el 9 de marzo de 2015, y Japón mantengan la orientación muy acomodaticia de la política. En términos generales, las tasas de política monetaria mantendrían los niveles actuales en una serie de economías de mercados emergentes hasta que comiencen a subir las tasas de Estados Unidos (gráficos 1.5 y 1.8).

Gráfico 1.7.Políticas fiscales

(Porcentaje del PIB, salvo indicación en contrario)

Fuente: Estimaciones del personal técnico del FMI.

1Países de la zona del euro (España, Grecia, Irlanda, Italia, Portugal) con elevados diferenciales de endeudamiento durante la crisis de la deuda soberana de 2010–11.

2Los datos hasta 2000 excluyen Estados Unidos.

3Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón, Reino Unido.

Gráfico 1.8.Políticas monetarias y crédito en las economías de mercados emergentes

Fuentes: Haver Analytics; FMI, base de datos de International Financial Statistics (IFS), y cálculos del personal técnico del FMI.

Nota: En las leyendas de datos en el gráfico se utilizan los códigos de países de la Organización Internacional de Normalización (ISO).

1Deflactadas por las proyecciones de inflación a dos años del informe WEO.

2Crédito se refiere a los derechos de otras sociedades de depósito frente al sector privado (tomados de IFS), excepto en el caso de Brasil, en el cual el crédito al sector privado se refiere a la Nota de política monetaria y operaciones de crédito, publicada por el Banco Central de Brasil.

Otros supuestos

Se presume que las condiciones financieras mundiales seguirán siendo acomodaticias, con cierto endurecimiento paulatino que se verá reflejado, entre otras cosas, en la creciente rentabilidad de los bonos del Tesoro estadounidense a 10 años a medida que se acerque la fecha del despegue de las tasas de interés nacionales. Se supone que el proceso de normalización de la política monetaria en Estados Unidos y el Reino Unido transcurrirá sin tropiezos, sin fuertes y prolongados aumentos de la volatilidad de los mercados financieros ni movimientos marcados de las tasas de interés a largo plazo. Según las proyecciones, los precios de los combustibles aumentarán poco a poco a lo largo del horizonte que abarcan, de un promedio de US$51 el barril en 2015 a aproximadamente US$64 el barril en 2017. Los precios de las materias primas no combustibles, por el contrario, se estabilizarían a niveles más bajos tras el abaratamiento reciente de los alimentos y los metales. Los pronósticos apuntan a que las tensiones geopolíticas sigan siendo elevadas, ya que la situación de Rusia y Ucrania continuaría siendo difícil y se prolongarían los conflictos en algunos países de Oriente Medio. Se presume que estas tensiones se suavizarán en general, haciendo posible una recuperación paulatina de las economías más duramente afectadas en 2016–17.

Perspectivas mundiales para 2015–16

Se proyecta que el crecimiento mundial experimentará un ligero aumento, de 3,4% en 2014 a 3,5% en 2015, y que luego volverá a aumentar en 2016, hasta alcanzar una tasa anual de 3,8% (véase el cuadro 1.1). El aumento del crecimiento en 2015 estará alimentado por el repunte de las economías avanzadas, respaldado por el retroceso de los precios del petróleo, con Estados Unidos a la cabeza (gráfico 1.9). Este repunte contribuirá a reducir las brechas del producto, que todavía son sustanciales.

Cuadro 1.1.Panorama de las proyecciones de Perspectivas de la economía mundial(Variación porcentual anual, salvo indicación en contrario)
Interanual
Diferencia con las proy. de la Actualización de enero de 2015 del informe WEO1T4 a T4
ProyeccionesProyecciones
201320142015201620152016201420152016
Producto mundial23,43,43,53,80,00,13,23,53,7
Economías avanzadas1,41,82,42,40,00,01,72,52,3
Estados Unidos2,22,43,13,1−0,5−0,22,43,12,8
Zona del euro3−0,50,91,51,60,30,20,91,71,6
Alemania0,21,61,61,70,30,21,51,71,7
Francia0,30,41,21,50,30,20,21,61,3
Italia−1,7−0,40,51,10,10,3−0,51,01,1
España−1,21,42,52,00,50,22,02,41,8
Japón1,6−0,11,01,20,40,4−0,72,40,5
Reino Unido1,72,62,72,30,0−0,12,72,72,2
Canadá2,02,52,22,0−0,1−0,12,61,82,0
Otras economías avanzadas42,22,82,83,1−0,2−0,12,63,03,1
Economías de mercados emergentes y en desarrollo55,04,64,34,70,00,04,64,45,0
África subsahariana5,25,04,55,1−0,4−0,1
Nigeria5,46,34,85,00,0−0,2
Sudáfrica2,21,52,02,1−0,1−0,41,31,62,4
América Latina y el Caribe2,91,30,92,0−0,4−0,31,10,52,4
Brasil2,70,1−1,01,0−1,3−0,5−0,2−1,42,3
México1,42,13,03,3−0,2−0,22,63,33,2
Comunidad de Estados Independientes2,21,0−2,60,3−1,2−0,5−1,2−4,91,7
Rusia1,30,6−3,8−1,1−0,8−0,10,1−6,42,0
Excluido Rusia4,21,90,43,2−2,0−1,2
Economías emergentes y en desarrollo de Asia7,06,86,66,40,20,26,76,86,4
China7,87,46,86,30,00,07,26,86,3
India66,97,27,57,51,21,06,87,97,5
ASEAN-575,24,65,25,30,00,05,05,05,5
Economías emergentes y en desarrollo de Europa82,92,82,93,20,00,12,74,12,1
Oriente Medio, Norte de África, Afganistán y Pakistán2,42,62,93,8−0,4−0,1
Arabia Saudita2,73,63,02,70,20,02,02,82,7
Partidas informativas
Unión Europea0,11,41,81,90,20,11,42,02,0
Países en desarrollo de bajo ingreso6,16,05,56,0−0,4−0,1
Oriente Medio y Norte de África2,32,42,73,7−0,5−0,1
Crecimiento mundial según tipos de cambio de mercado2,52,62,93,2−0,10,02,42,93,1
Volumen del comercio mundial (bienes y servicios)3,53,43,74,7−0,1−0,6
Importaciones
Economías avanzadas2,13,33,34,3−0,4−0,5
Economías de mercados emergentes y en desarrollo5,53,73,55,50,3−0,6
Exportaciones
Economías avanzadas3,13,33,24,1−0,3−0,5
Economías de mercados emergentes y en desarrollo4,63,45,35,70,0−0,5
Precios de las materias primas (dólares de EE.UU.)
Petróleo9−0,9−7,5−39,612,91,50,3−28,7−16,48,0
No combustibles (promedio basado en ponderaciones de la
exportación mundial de materias primas)−1,2−4,0−14,1−1,0−4,8−0,3−7,6−10,00,1
Precios al consumidor
Economías avanzadas1,41,40,41,4−0,6−0,11,00,61,6
Economías de mercados emergentes y en desarrollo55,95,15,44,8−0,3−0,65,15,74,5
Tasa interbancaria de oferta de Londres (porcentaje)
Sobre los depósitos en dólares de EE.UU. (seis meses)0,40,30,71,90,00,0
Sobre los depósitos en euros (tres meses)0,20,20,00,00,0−0,1
Sobre los depósitos en yenes japoneses (seis meses)0,20,20,10,20,00,1
Nota: Se parte del supuesto de que los tipos de cambio efectivos reales se mantienen constantes a los niveles vigentes entre el 6 de febrero y el 6 de marzo de 2015. Las economías se enumeran en base al tamaño de la economía. Los datos trimestrales agregados están desestacionalizados. Lituania figura entre las economías avanzadas; en la Actualización de enero de 2015 del informe WEO, figuraba entre las economías de mercados emergentes y en desarrollo.

Diferencia basada en cifras redondeadas, tanto en los pronósticos de esta edición como en los de la Actualización de enero de 2015 del informe WEO.

Las estimaciones y proyecciones trimestrales abarcan el 90% de las ponderaciones mundiales ajustadas según la paridad del poder adquisitivo.

Excluido Lituania, que ingresó en la zona del euro en enero de 2015. Los datos sobre Lituania no se incluyen en los agregados de la zona del euro porque Eurostat no ha publicado en su totalidad los datos consolidados del grupo.

Excluidos el G-7 (Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón, el Reino Unido) y los países de la zona del euro, pero incluido Lituania.

Las estimaciones y proyecciones trimestrales abarcan aproximadamente el 80% de las economías emergentes y en desarrollo.

Los datos y proyecciones se presentan en base al ejercicio fiscal, y el PIB a partir de 2011, en base al PIB a precios de mercado con el ejercicio 2011/12 como año base. Las tasas de crecimiento indicadas en la Actualización de enero de 2015 del informe WEO estaban basadas en el PIB a precios de mercado con el ejercicio 2004/05 como año base.

Filipinas, Indonesia, Malasia, Tailandia y Vietnam.

Las proyecciones de Lituania estaban incluidas en la Actualización de enero de 2015 del informe WEO, pero se las excluye de las columnas que comparan los pronósticos actuales con los de esa Actualización.

Promedio simple de los precios de las variedades de crudo U.K. Brent, Dubai Fateh y West Texas Intermediate. El precio promedio del petróleo fue US$96,25 en 2014; el precio supuesto en base a los mercados de futuros es US$58,14 en 2015 y US$65,65 en 2016.

Gráfico 1.9.Proyecciones de crecimiento del PIB

(Variación porcentual trimestral anualizada)

Fuente: Estimaciones del personal técnico del FMI.

En los mercados emergentes, por el contrario, se proyecta que el crecimiento disminuirá en 2015, por quinto año consecutivo. Una variedad de factores explica la contracción: las fuertes revisiones a la baja del crecimiento de los países exportadores de petróleo, especialmente los que enfrentan difíciles condiciones iniciales que se suman al shock de precios del petróleo (por ejemplo, Rusia y Venezuela); la desaceleración de China, que refleja la transición hacia un patrón de crecimiento más sustentable y menos dependiente de la inversión; y la continua desmejora de las perspectivas de América Latina resultante de la caída de los precios de otras materias primas. Como ya se indicó, se prevé que en los mercados emergentes importadores de petróleo el traslado más limitado a los consumidores de las ganancias inesperadas que genera el abaratamiento del petróleo atenúe el estímulo concomitante al crecimiento, ya que la caída de los precios beneficiaría en parte a los gobiernos (por ejemplo, gracias al ahorro que significa el recorte de los subsidios energéticos; véase la edición de abril de 2015 del informe Monitor Fiscal), que podrían aprovecharla para apuntalar las finanzas públicas.

  • Se presume que el repunte de los mercados emergentes impulsará la reactivación del crecimiento mundial en 2016, principalmente porque la demanda interna y la producción se recuperarán en parte de los reveses sufridos (causados entre otras cosas por tensiones geopolíticas) en una serie de economías, por ejemplo, Brasil y Rusia.

Las perspectivas para 2015 coinciden en líneas generales con las publicadas en la Actualización de enero de 2015 del informe WEO. En comparación con la edición de octubre de 2014 del informe WEO, el crecimiento mundial ha sufrido una revisión a la baja de 0,3 puntos porcentuales en 2015 y 0,2 puntos porcentuales en 2016, atribuible en su totalidad al debilitamiento proyectado del crecimiento de los mercados emergentes. (Las comparaciones de los pronósticos de crecimiento en el resto del presente informe guardan relación con la edición de octubre de 2014.)

Perspectivas mundiales a mediano plazo

Se pronostica que el crecimiento mundial experimentará un aumento marginal después de 2016, ya que el repunte adicional en las economías de mercados emergentes y en desarrollo compensaría un crecimiento más tímido en las economías avanzadas. Este repunte se debe más que nada a la presunción de un regreso paulatino a tasas de crecimiento más “normales” en los países y las regiones que se encontrarán sometidos a tensiones o tendrán un crecimiento muy inferior al potencial en 2015–16 (como Rusia, Brasil, el resto de América Latina y algunas partes de Oriente Medio). Por otra parte, las economías avanzadas crecerían a tasas más moderadas a partir de 2017, debido a la eliminación gradual de las brechas del producto—especialmente en la zona del euro y Estados Unidos (donde influyen la persistencia de los legados de la crisis y la incertidumbre en torno a las políticas)—así como a los efectos de los factores demográficos en la oferta de mano de obra y, por lo tanto, en el producto potencial (capítulo 3).

Perspectivas de crecimiento individuales de países y regiones

  • El pronóstico apunta a que continuará la sólida recuperación en Estados Unidos, cuyo crecimiento promedió alrededor de 4% en los tres últimos trimestres de 2014. Las condiciones necesarias para un sólido desempeño económico en 2015 siguen en pie. La fuerte caída de los precios de la energía, la suavidad de la inflación, la disminución del lastre fiscal, el fortalecimiento de los balances y la mejora del mercado de la vivienda sustentarían el ímpetu de los tres últimos trimestres. Estas fuerzas compensarían holgadamente el lastre que el fortalecimiento del dólar significa para la exportación neta. En consecuencia, se proyecta que el crecimiento alcanzará 3,1% en 2015 y en 2016, tal como se previó en octubre. Sin embargo, el panorama a más largo plazo no es tan halagüeño y se estima que el crecimiento potencial rondará apenas 2%, debido al envejecimiento de la población y a un aumento más débil de la productividad total de los factores.

  • La zona del euro continuó recuperándose en el curso del último año, pero la inversión privada siguió siendo débil, con las notables excepciones de Irlanda, España y Alemania. El abaratamiento del petróleo, la disminución de las tasas de interés y la depreciación del euro, sumados a una orientación fiscal más bien neutral, impulsarían la actividad en 2015–16. Al mismo tiempo, el crecimiento potencial continúa siendo débil, como consecuencia de los legados de la crisis, factores demográficos y una desaceleración de la productividad total de los factores que se remonta a momentos previos a la crisis (véase el capítulo 3). Por ende, se prevé un crecimiento moderado y una inflación atenuada. Específicamente, se proyecta que el crecimiento aumentará de 0,9% en 2014 a 1,5% este año y a 1,6% en 2016; es decir, un crecimiento ligeramente más vigoroso en 2015 que el contemplado en octubre último. El crecimiento se reavivaría en 2015 y 2016 en Alemania (1,6% en 2015 y 1,7% en 2016), en Francia (1,2% en 2015 y 1,5% en 2016), en Italia (0,5% en 2015 y 1,1% en 2016), y especialmente en España (2,5% en 2015 y 2% en 2016).

  • En Japón, la actividad defraudó tras el aumento del impuesto sobre el consumo en abril de 2014, que causó una contracción inesperadamente profunda del consumo. El crecimiento del PIB aumentaría de −0,1% en 2014 a 1% en 2015 y 1,2% en 2016, una ligera revisión al alza respecto de la edición de octubre de 2014 del informe WEO. El repunte gradual está sustentado por el debilitamiento del yen, el alza de los salarios reales y el aumento de los precios de las acciones gracias a la expansión cuantitativa y cualitativa adicional lanzada por el Banco de Japón, así como la caída de los precios del petróleo y las materias primas.

  • En el caso de otras economías avanzadas, se prevé en general un sólido crecimiento. La proyección para el Reino Unido es de un crecimiento continuo y sostenido (2,7% en 2015), gracias al abaratamiento del petróleo y a la mejora de las condiciones de los mercados financieros. Canadá registrará un crecimiento de 2,2% este año, sustentado por el vigor de la recuperación en Estados Unidos. El crecimiento proyectado de Australia, de 2,8% en 2015, es más o menos el mismo que se pronosticó en octubre, ya que la caída de los precios de las materias primas y de la inversión en recursos se verá compensada por una política monetaria acomodaticia y un tipo de cambio algo menos favorable. La robusta recuperación en Suecia (2,7% de crecimiento proyectado para 2015) será posible gracias al consumo y a la inversión de dos dígitos en vivienda. En Suiza, sin embargo, la fuerte apreciación del tipo de cambio probablemente sea un lastre para el crecimiento a corto plazo: el crecimiento en 2015 está proyectado en 0,8%, lo cual equivale a una revisión a la baja de 0,8 puntos porcentuales. Por otra parte, la caída de los precios del petróleo será negativa para Noruega, cuyo PIB crecería 1% este año; es decir, una revisión a la baja de alrededor de 0,9 puntos porcentuales.

  • En cuanto a China, se prevé que el crecimiento retroceda a 6,8% este año y a 6,3% en 2016. Estas proyecciones han sufrido una revisión a la baja de ¼ y ½ punto porcentual, respectivamente, a medida que sigue su curso la corrección de los excesos en los ámbitos de bienes raíces, crédito e inversión. Se prevé ahora que las autoridades chinas hagan más énfasis en la reducción de las vulnerabilidades generadas por la rápida expansión del crédito y la inversión ocurrida recientemente, y, por lo tanto, el pronóstico supone una política de respuesta menos vigorosa ante la moderación subyacente. Las reformas estructurales que se están realizando y la caída de los precios del petróleo y las materias primas estimularían las actividades orientadas a los consumidores, neutralizando en parte la desaceleración.

  • Entre las economías emergentes y en desarrollo de Asia, se prevé que el crecimiento de India se fortalezca de 7,2% el año pasado a 7,5% este año y el próximo4. El crecimiento se beneficiará de las recientes reformas de las políticas, el consecuente repunte de la inversión y la caída de los precios del petróleo. Las tendencias dentro de la Asociación de Naciones del Asia Sudoriental-5 continuarán divergiendo. El crecimiento de Malasia sufriría una marcada desaceleración a 4,8% este año (una revisión a la baja de 0,4 puntos porcentuales) debido al empeoramiento de los términos de intercambio. Pero el crecimiento volvería al alza en Tailandia, gracias a la disipación de la incertidumbre en torno a las políticas, y en las Filipinas, gracias al alza del consumo resultante del abaratamiento imprevisto del petróleo. El pronóstico de crecimiento de Indonesia, de 5,2% este año, coincide más o menos con el del año pasado.

  • El crecimiento de América Latina y el Caribe se contrajo por cuarto año consecutivo, a 1,3% el año pasado. Sin un impulso aparente que reavive la actividad a corto plazo, y como consecuencia del abaratamiento de las materias primas y del margen de maniobra reducido de la política económica de muchas economías, se proyecta que el crecimiento regional sea de 0,9% este año (1,3 puntos porcentuales menos que la última previsión y muy por debajo del 4,2% de crecimiento promedio observado en 2004–13) antes de recuperarse a 2% en 2016. Las revisiones a la baja se concentran en los exportadores de materias primas sudamericanos. Las proyecciones de crecimiento para 2015 de Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador y Perú han sido revisadas a la baja en ½–2 puntos porcentuales. Se prevé que la economía de Brasil se contraiga 1% este año; o sea, más de 2 puntos porcentuales menos que la proyección de octubre de 2014. La confianza del sector privado es persistentemente débil debido a los problemas de competitividad irresueltos, el riesgo de racionamiento a corto plazo del agua y la electricidad, y las secuelas de la investigación de Petrobras; el hecho de que el endurecimiento de la política fiscal resulte más necesario de lo esperado también influye en estas revisiones a la baja. En México, el crecimiento de 3% proyectado para este año representa una revisión a la baja de ½ punto porcentual. Las perspectivas económicas de Argentina en 2015 han mejorado desde octubre gracias a la moderación de las presiones sobre la balanza de pagos, pero aun así se prevé una ligera contracción del PIB (−0,3%). En Venezuela, la actividad se contraería con fuerza (−7%) ya que la caída de los precios del petróleo ha agravado una situación difícil de por sí.

  • Las economías de la Comunidad de Estados Independientes sufrieron una nueva desaceleración en el segundo semestre de 2014, y las perspectivas de la región han sufrido una marcada desmejora. Las revisiones a la baja reflejan más que nada la situación de Rusia, cuya economía se contraerá 3,8% este año según los pronósticos; es decir, más de 4 puntos porcentuales por debajo de la previsión anterior, y 1,1% en 2016. El retroceso de los precios del petróleo y las sanciones internacionales han agravado las debilidades estructurales subyacentes del país y han socavado la confianza, empujando el rublo a una depreciación significativa. Para el resto de la CEI se proyecta un crecimiento de 0,4% en 2015, 3,6 puntos porcentuales menos que en el último pronóstico. La economía de Ucrania tocaría fondo en 2015, a medida que la actividad se estabilice gracias al comienzo de la labor de reconstrucción, pero aun así se prevé una contracción de 5,5%. En otras partes de la región, la baja de los precios de las materias primas y los efectos de contagio causados por Rusia (a través del comercio internacional, la inversión extranjera directa y, especialmente, las remesas) también están empañando las perspectivas, sobre todo si se tienen en cuenta las vulnerabilidades estructurales actuales, lo cual ha llevado a fuertes revisiones a la baja de las proyecciones de crecimiento para 2015 de Armenia, Belarús, Georgia y Kazajstán, entre otros.

  • El crecimiento en las economías emergentes y en desarrollo de Europa aumentaría ligeramente, de 2,8% el año pasado a 2,9% este año (es decir, igual que en la previsión anterior) y a 3,2% en 2016. La caída de los precios del petróleo y la recuperación paulatina de la zona del euro infundirían ímpetu a la región, neutralizando los efectos de la contracción de Rusia y los niveles de deuda aún elevados de las empresas. En el caso de Turquía, la proyección de crecimiento es de 3,1% este año, frente a 2,3% el año pasado; se trata de una revisión al alza de 0,1 puntos porcentuales gracias al estímulo al consumo derivado del abaratamiento de la energía. En Hungría, el crecimiento caería este año a 2,7% como consecuencia de un crecimiento de la inversión más bajo y de condiciones fiscales menos propicias. El crecimiento de Polonia aumentaría a 3,5% en 2015, alimentado por la demanda interna y respaldado por la mejora de las condiciones de los socios comerciales.

  • El crecimiento siguió siendo anémico en Oriente Medio, Norte de África, Afganistán y Pakistán el año pasado, y para este año se prevé apenas un fortalecimiento ligero. Se proyecta que el crecimiento pasará de 2,6% en 2014 a 2,9% este año y a 3,8% en 2016. El crecimiento proyectado para este año es 1 punto porcentual menos que la proyección anterior; la revisión a la baja es completamente atribuible a las economías exportadoras de petróleo de la región, lo que se debe más que nada al retroceso de los precios del petróleo. Este año, el crecimiento proyectado de 3% para Arabia Saudita representa una revisión a la baja de 1½ puntos porcentuales, si bien casi la mitad de esta revisión se debe a un cambio de base de los datos del PIB real. Otros países exportadores de petróleo, como los Emiratos Árabes Unidos, Iraq y la República Islámica del Irán, también han sufrido sustanciales revisiones a la baja de las perspectivas de crecimiento. El crecimiento de los importadores de petróleo de la región se incrementaría de 3% el año pasado a 4% este año y 4,4% en 2016, ya que se prevé que la demanda interna se fortalezca gracias a una mayor confianza, la expansión monetaria, un petróleo más barato y un menor lastre fiscal.

  • En África subsahariana, el crecimiento conserva el vigor, pero para este año se espera una desaceleración a 4,5% (respecto de 5% en 2014 y una sustancial revisión a la baja de 1¼ puntos porcentuales) debido a los vientos en contra que han generado el abaratamiento de las materias primas y la epidemia de los países víctimas del ébola. La caída de los precios del petróleo tendrá un impacto grave en los exportadores de petróleo de la región, incluido Nigeria; para ellos, el crecimiento de 2015 ha sido revisado a la baja más de 2½ puntos porcentuales. Por el contrario, el crecimiento proyectado de los importadores de petróleo de la región no ha cambiado mucho, ya que el impacto favorable de la caída de los precios del petróleo se ve ampliamente compensado por la baja de los precios de exportación de las materias primas. El crecimiento en Sudáfrica aumentaría a 2% este año—una revisión a la baja de 0,3 puntos porcentuales—y 2,1% en 2016, lo cual refleja limitaciones de la oferta de electricidad más estrictas y, en 2016, una orientación fiscal más restrictiva de lo previsto.

Inflación mundial

Según las proyecciones, la inflación disminuirá en 2015 en las economías avanzadas y en la mayoría de las economías de mercados emergentes y en desarrollo, principalmente como consecuencia del retroceso de los precios del petróleo. El traslado de los precios más bajos del petróleo a la inflación subyacente seguiría siendo moderado, lo que concuerda con episodios recientes de fuertes variaciones de los precios de las materias primas:

  • En las economías avanzadas, según las proyecciones, la inflación aumentará a partir de 2016, pero en general se mantendrá por debajo de las metas de los bancos centrales.

  • En la zona del euro, el nivel general de inflación entró en terreno negativo en diciembre de 2014, y las expectativas inflacionarias a mediano plazo han disminuido sustancialmente desde mediados de 2014, aunque se han estabilizado en cierta medida tras las medidas que adoptó hace poco el BCE. Se supone que el ligero repunte proyectado de la actividad económica, sumado a la recuperación parcial de los precios del petróleo y al impacto de la depreciación del euro, entrañarían un aumento tanto del nivel general de inflación como de la inflación subyacente a partir del segundo trimestre de 2015, aunque se prevé que ambos indicadores del alza de los precios se mantengan por debajo del objetivo de estabilidad de los precios a mediano plazo fijado por el BCE.

  • En Japón, el ligero repunte proyectado del crecimiento y el desvanecimiento de la presión a la baja que ha ejercido sobre los precios el abaratamiento de las materias primas, sumados al mayor aumento de los salarios reales resultante del ajustado mercado laboral, empujarían al alza los precios subyacentes el próximo año. Sin embargo, en vista de las políticas vigentes y los tipos de cambio reales constantes, la inflación aumentaría poco a poco, a aproximadamente 1½% a mediano plazo.

  • En Estados Unidos, se proyecta que la inflación anual bajará a 0,4% en 2015 y que subirá gradualmente a partir de mediados de año, a medida que se diluyan los efectos de la caída de los precios del petróleo; a la vez, los efectos de la apreciación del dólar y la moderada dinámica salarial actuarán como un freno. Más adelante, la inflación aumentaría poco a poco hacia el objetivo a más largo plazo de 2% fijado por la Reserva Federal.

  • Según las proyecciones, la inflación se mantendrá muy por debajo de la meta en otras economías avanzadas más pequeñas, especialmente de Europa. Por otra parte, los precios al consumidor bajarán tanto en 2015 como en 2016 en Suiza, tras la pronunciada apreciación de la moneda en enero, mientras que en otros países, sobre todo la República Checa y Suecia, se mantendrán en niveles moderados.

En las economías de mercados emergentes, se prevé que el abaratamiento del petróleo y la desaceleración de la actividad contribuyan a un nivel de inflación más bajo en 2015, aunque la baja de los precios del petróleo no se trasladará por completo a los precios que paga el usuario final. Los países que experimentaron fuertes depreciaciones del tipo de cambio nominal constituyen una excepción notable a esta tendencia. En años subsiguientes, el efecto de la caída de los precios del petróleo se diluiría, aunque se vería neutralizado por una disminución paulatina de la inflación subyacente hacia las metas a mediano plazo.

  • De acuerdo con las previsiones, la inflación en China medida según el índice de precios al consumidor será de 1,2% en 2015, como consecuencia de la disminución de los precios de las materias primas, la fuerte apreciación del renminbi y cierto debilitamiento de la demanda interna, aunque luego se incrementará gradualmente.

  • En India, la inflación se mantendría cerca de la meta en 2015. En Brasil, superaría el tope de la banda de tolerancia este año, por efecto del ajuste de los precios regulados y la depreciación cambiaria, y convergería hacia la meta de 4,5% a lo largo de los dos años siguientes. Por el contrario, se prevé que la inflación se dispare a aproximadamente 18% en 2015 en Rusia, por efecto de la pronunciada depreciación del rublo, y que disminuya a aproximadamente 10% el año próximo.

  • Algunos mercados emergentes, especialmente de Europa, experimentarían un nivel general de inflación muy inferior a la meta en 2015, con ligeros aumentos en 2016. Entre estas economías se encuentran Polonia y una serie de países más pequeños cuya moneda está estrechamente vinculada al euro.

Evolución del sector externo

Los datos preliminares apuntan a una mayor desaceleración del comercio mundial en 2014 (gráfico 1.10), en gran medida debido a un debilitamiento de la dinámica comercial de las economías de mercados emergentes y en desarrollo. Parte de la desaceleración está vinculada a un crecimiento del PIB más atenuado de lo previsto, aunque el crecimiento de los volúmenes de comercio internacional sigue siendo relativamente moderado aun teniendo en cuenta la evolución de la actividad económica global. El recuadro 1.2 analiza en qué medida los factores cíclicos y estructurales pueden explicar el ritmo más tenue de la expansión del comercio internacional. Los datos indican que tanto los factores cíclicos como los estructurales son importantes; la debilidad cíclica de la inversión (con un elevado componente comercial) sin duda influye, pero la relación a largo plazo entre el comercio mundial y el PIB también está evolucionando, posiblemente debido al ritmo más lento de la fragmentación de los procesos de producción mundiales (cadenas de valor) tras años de rápidos cambios.

Gráfico 1.10.Sector externo

Fuentes: CPB Netherlands Bureau for Economic Policy Analysis; FMI, Informe piloto sobre el sector externo de 2014 (ESR, por sus siglas en inglés), y estimaciones del personal técnico del FMI.

Nota: En las leyendas de datos en el gráfico se utilizan los códigos de países de la Organización Internacional de Normalización (ISO).

1CHN+EMA = China y economías emergentes de Asia (Corea, Filipinas, Indonesia, Malasia, provincia china de Taiwan, RAE de Hong Kong, Singapur, Tailandia); DEU+EURSUR = Alemania y otras economías avanzadas europeas con superávit (Austria, Dinamarca, Luxemburgo, Países Bajos, Suecia, Suiza); OCADC = otros países europeos con déficit en cuenta corriente antes de la crisis (España, Grecia, Irlanda, Italia, Portugal, Reino Unido, grupo de economías emergentes y en desarrollo de Europa del informe WEO); OIL = Noruega y grupo de economías de mercados emergentes y en desarrollo exportadoras de combustibles del informe WEO; ROW = resto del mundo.

Los flujos de capital hacia y desde las economías avanzadas se han mantenido relativamente moderados, siguiendo el patrón establecido después de la crisis. Y los flujos de capital hacia los mercados emergentes se enfriaron en el segundo semestre de 2014, tras el dinamismo del primer semestre (gráfico 1.6), lo cual refleja también el recrudecimiento de las tensiones geopolíticas y las inquietudes en torno al debilitamiento de las perspectivas de crecimiento, sobre todo en los exportadores de materias primas. Los desequilibrios mundiales de las cuentas corrientes se mantuvieron en general estables en 2014, tras varios años de contracción. En 2014, las variaciones de los saldos en cuenta corriente en relación con el PIB generalmente tendieron a reducir las brechas de cuenta corriente de 2013 analizadas en el Informe piloto sobre el sector externo de 2014 (FMI, 2014) (gráfico 1.10, panel 4). Estas brechas miden las desviaciones de los saldos en cuenta corriente respecto de un nivel congruente con los fundamentos de la economía y con las políticas que convendría aplicar. Los movimientos de los tipos de cambio efectivos reales en 2014, respecto de 2013, también fueron congruentes con una reducción de las brechas cambiarias detectadas en 2013 por el mismo informe (gráfico 1.11, panel 1). Las variaciones del tipo de cambio han sido particularmente marcadas en un amplio conjunto de monedas desde el otoño de 2014. Como muestra el gráfico 1.11, para los países con tipos de cambio flotantes, estos movimientos exhiben una fuerte correlación con los desplazamientos de los fundamentos de la economía: su dependencia del petróleo, representada por el nivel del saldo petrolero en relación con el PIB (panel 2), y las revisiones de las perspectivas de la demanda interna en relación con la demanda externa durante este período (panel 3)5.

Gráfico 1.11.Tipos de cambio y reservas

Fuentes: Global Insight; FMI, Informe piloto sobre el sector externo de 2014; FMI, International Financial Statistics, y cálculos del personal técnico del FMI.

Nota: TCER= tipo de cambio efectivo real. En las leyendas de datos en el gráfico se utilizan los códigos de países de la Organización Internacional de Normalización (ISO).

1Las brechas y las clasificaciones de los TCER se basan en el Informe piloto sobre el sector externo de 2014.

Estas fluctuaciones de los tipos de cambio, sumadas a las fuertes variaciones de los precios del petróleo, producirían desplazamientos de los saldos en cuenta corriente mundiales en 2015. El cambio más notable en este sentido es la desaparición proyectada del superávit en cuenta corriente agregado de los exportadores de combustibles en 2015, por primera vez desde 1998. Los países exportadores de petróleo volverían a registrar superávits en cuenta corriente con la recuperación de los precios del petróleo, pero se prevé que sean menores que los de la última década.

Como ya se señaló en este capítulo, el abaratamiento del petróleo y las variaciones de los tipos de cambio reales ocurridos en los últimos meses han propiciado la recuperación. Sin embargo, su impacto global en los desequilibrios mundiales de las cuentas corrientes es desigual. Las fluctuaciones de los precios del petróleo y los tipos de cambio reales registradas en los últimos meses contribuyen al reequilibramiento de los países que se beneficiarían del fortalecimiento de la posición externa (como España), pero también tienden a afianzar los superávits de otros países de Europa con elevados superávits iniciales (como Alemania y los Países Bajos). Tanto en el caso de China como en el de Estados Unidos, los movimientos del tipo de cambio debilitan el saldo en cuenta corriente, en tanto que el retroceso de los precios del petróleo lo fortalecen; las proyecciones muestran un ligero aumento del superávit chino y del déficit estadounidense. Globalmente, las proyecciones del informe WEO—que están basadas en tipos de cambio efectivos reales que se mantienen estables a los niveles vigentes a comienzos de 2015—apuntan a que los desequilibrios de la cuenta corriente como proporción del PIB mundial se mantendrán en general estables durante el próximo quinquenio (gráfico 1.12, panel 2).

Gráfico 1.12.Riesgos para las perspectivas mundiales

Fuentes: Bloomberg, L.P.; Mercado de Opciones de Chicago (CBOE); Consensus Economics; Haver Analytics, y estimaciones del personal técnico del FMI.

1El gráfico de abanico muestra la incertidumbre en torno al pronóstico central del informe WEO con intervalos de confianza de 50%, 70% y 90%. Tal como se indica, el intervalo de confianza de 70% incluye el intervalo de 50%, y el intervalo de confianza de 90% incluye los intervalos de 50% y 70%. Véase más información en el apéndice 1.2 de la edición de abril de 2009 del informe WEO. Las bandas de 90% para los pronósticos del año en curso y a un año de la edición de abril de 2014 del informe WEO se muestran en relación con el escenario base actual.

2Las barras denotan el coeficiente de asimetría expresado en unidades de las variables de base. Los valores correspondientes a los riesgos de inflación y a los riesgos por los precios del petróleo se registran con el signo opuesto porque representan riesgos a la baja para el crecimiento. Obsérvese que los riesgos vinculados al índice Standard & Poor’s (S&P) 500 de 2016 se basan en contratos de opciones para diciembre de 2016.

3El PIB mide la dispersión media ponderada en función de la paridad del poder adquisitivo de los pronósticos del PIB para las economías del G-7 (Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón, Reino Unido), Brasil, China, India y México. VIX es el índice de volatilidad implícita del S&P 500 elaborado por el CBOE. El diferencial por plazos mide la dispersión promedio de los diferenciales por plazos implícitos en los pronósticos de las tasas de interés de Alemania, Estados Unidos, Japón y el Reino Unido. Petróleo es el índice de volatilidad del petróleo crudo elaborado por CBOE. Los pronósticos están basados en las encuestas de Consensus Economics. Las líneas puntuadas representan los valores promedio desde 2000 hasta la actualidad.

Riesgos

La distribución de los riesgos para el crecimiento mundial está más equilibrada que la presentada en la edición de octubre de 2014 del informe WEO, pero sigue inclinándose a la baja. La posibilidad de que la caída de los precios del petróleo infunda un estímulo mayor a la demanda constituye un importante riesgo al alza. Y los riesgos a la baja se han suavizado dada una trayectoria de base más baja para el crecimiento de las economías de mercados emergentes. En particular, tras una serie de revisiones a la baja de los pronósticos de crecimiento de base, han disminuido los riesgos de una desaceleración más profunda en China y de un crecimiento del producto potencial aun menor en las economías de mercados emergentes. Los riesgos a la baja más destacados que menciona la edición de octubre de 2014 del informe WEO siguen siendo relevantes e incluyen riesgos geopolíticos, desplazamientos de los precios de los activos que trastornen los mercados financieros, y riesgos de estancamiento y baja inflación en las economías avanzadas.

El petróleo también es fuente de nuevos riesgos a la baja porque los precios podrían subir más rápido de lo previsto. Análogamente, la reciente realineación de los tipos de cambio ayuda a estimular la demanda en las economías que han sufrido una retracción de la actividad; sin embargo, si el dólar continúa apreciándose, habrá riesgos vinculados a los balances y al financiamiento, especialmente en las economías de mercados emergentes.

Pronóstico del PIB mundial

El gráfico de abanico del pronóstico del PIB mundial sugiere un intervalo de confianza más bien simétrico en torno a la trayectoria proyectada del crecimiento mundial (gráfico 1.12, panel 1), lo cual concuerda con la opinión de que los riesgos están más equilibrados. Sin embargo, el intervalo es más ancho que en la edición de octubre del informe WEO. Esto significa que la probabilidad de un crecimiento sustancialmente mayor o una recesión mundial es más alta que en octubre.

Dos factores explican esta mayor incertidumbre implícita en torno al pronóstico, tanto al alza como a la baja:

  • Primero, la incertidumbre del pronóstico de base ha aumentado porque el horizonte de previsión para este año y el próximo es más largo que en octubre, cuando ya se contaba con más datos que influían en los resultados del año en curso y del año siguiente6.

  • Segundo, los indicadores de base de los riesgos vinculados a los precios del petróleo y, en menor medida, a la inflación llevan a pensar en una agudización de la incertidumbre. En el caso de ambas variables, ha aumentado la dispersión de los pronósticos publicados por Consensus Economics (gráfico 1.12, panel 4). En el caso de los precios del petróleo, la volatilidad implícita de las opciones de futuros sobre petróleo también se ha acentuado (gráfico 1.12, panel 4), lo que revela una divergencia mayor de las opiniones sobre las perspectivas de base, obviamente afectadas por sorpresas sustanciales en ambas variables durante el último año.

Esta mayor divergencia de opiniones sobre las variables críticas que podrían afectar a los datos de crecimiento no implica necesariamente errores de pronóstico más serios en las proyecciones de base del informe WEO en el período venidero. De hecho, las simulaciones realizadas con el Modelo de Proyección Mundial del FMI, que analizan los shocks ocurridos en un período más largo, sugieren que la probabilidad de recesión de las grandes economías avanzadas en un horizonte de cuatro trimestres es menor que en octubre de 2014 (gráfico 1.13). Sin embargo, el riesgo de recesión es más alto en América Latina y en el grupo “otros países”, ya que las condiciones iniciales para los pronósticos eran menos favorables.

Gráfico 1.13.Recesión y riesgos de deflación

Fuente: Estimaciones del personal técnico del FMI.

Nota: Las economías emergentes de Asia incluyen China, Corea, Filipinas, India, Indonesia, Malasia, provincia china de Taiwan, RAE de Hong Kong, Singapur, Tailandia; América Latina-5 abarca Brasil, Chile, Colombia, México, Perú; Otros países abarca Argentina, Australia, Bulgaria, Canadá, Dinamarca, Estonia, Israel, Noruega, Nueva Zelandia, República Checa, Reino Unido, Rusia, Sudáfrica, Suecia, Suiza, Turquía, Venezuela.

1La deflación se define como una caída del nivel de precios en términos interanuales en el trimestre indicado en el gráfico.

Riesgos inmediatos y a corto plazo

Precios bajos del petróleo: Los precios del petróleo presentan un riesgo mixto. Uno tiene que ver con su trayectoria, que plantea riesgos a la baja para el crecimiento mundial. El otro tiene que ver con el impacto de la variación de los precios del petróleo en el crecimiento según el pronóstico de base, que ofrece riesgos al alza.

  • Del lado positivo, el impacto que tendría en la demanda interna un avance sustancial del ingreso real gracias al inesperado abaratamiento del petróleo podría ser más fuerte de lo que contempla actualmente el pronóstico de base (véase el recuadro de escenario 1). Las previsiones son relativamente conservadoras, y para una serie de grandes mercados emergentes importadores de petróleo suponen un traslado limitado a usuarios finales internos y un mayor nivel de ahorro público o del sector público. Pero estos ahorros podrían ser inferiores a lo que suponen los pronósticos si los gobiernos utilizaran estos ingresos inesperados para financiar otras reformas, como un aumento del gasto en infraestructura, por ejemplo.

  • Del lado negativo, los precios del petróleo podrían repuntar más rápido de lo previsto por al menos dos razones (ajenas a un repunte más vigoroso de la demanda mundial, que respaldaría el crecimiento mundial). La primera es una corrección de la exagerada reacción del mercado, a medida que los agentes decidan que la trayectoria del precio reflejada en este momento en los contratos de futuros es demasiado baja teniendo en cuenta las previsiones de oferta y demanda. La segunda es una respuesta negativa más fuerte de la oferta a la caída de los precios, que reduciría y acortaría el estímulo a la demanda mundial.

Desplazamientos desestabilizadores de los precios de los activos y turbulencia en los mercados financieros: Siguen siendo riesgos a la baja, como lo expone la edición de abril de 2015 del informe GFSR, y dos razones los sustentan. Primero, las primas por plazo y las primas por riesgo de los mercados de bonos aún son muy bajas (véase el análisis anterior de las bajas tasas de interés a largo plazo). Al mismo tiempo, aunque es ligeramente mayor que hace seis meses, la volatilidad de los mercados financieros también ha sido baja en términos históricos. Segundo, se prevé que el contexto en el que está ocurriendo esta configuración de los precios de los activos—en particular, la orientación sumamente acomodaticia de las políticas monetarias de las grandes economías avanzadas—comience a cambiar en 2015. Si se producen novedades que alteren las expectativas en torno a estas líneas de falla y, a nivel más amplio, recomposiciones inesperadas de las carteras, podrían producirse turbulencias, ya que cambiarían los riesgos y los rendimientos relativos. Un ejemplo típico es el inesperado levantamiento del piso cambiario franco suizo–euro anunciado por el Banco Nacional de Suiza.

Una inquietud particular en este sentido es la posibilidad de sorpresas en cuanto al primer aumento de las tasas de interés de Estados Unidos tras un largo período de fuerte distensión de la política monetaria. Las expectativas de los mercados en torno al ritmo al que irá subiendo la tasa de interés estadounidense (medidas según las tasas implícitas de los contratos de futuros sobre fondos federales) apuntan a un ritmo de normalización mucho más lento que el del pronóstico mediano de las tasas de interés realizado por los miembros del Comité Federal de Mercados Abiertos, a pesar de que los pronósticos del mercado sobre el crecimiento económico parecen coincidir en términos generales con los de los miembros del Comité.

Las economías de mercados emergentes se encuentran particularmente expuestas: podrían verse enfrentadas a una reversión de los flujos de capital, especialmente si las tasas de interés a largo plazo de Estados Unidos aumentan con rapidez, como ocurrió en mayo–agosto de 2013. Dada la violenta caída de los precios del petróleo, los países que lo exportan son ahora más vulnerables a estos riesgos, teniendo en cuenta su mayor grado de vulnerabilidad externa y en los balances, en tanto que muchos importadores de petróleo están más protegidos.

Además, podría resurgir la tensión financiera en la zona del euro atribuible a la incertidumbre en torno a las políticas concernientes a Grecia o a la turbulencia en la zona del euro, y podrían volver a intensificarse los lazos entre bancos y entidades soberanas y la economía real.

Un nuevo fortalecimiento sustancial del dólar de EE.UU.: Esto también representa un riesgo. Como ya se señaló, la reciente apreciación del dólar refleja en gran medida un cambio de los fundamentos y las políticas económicas, que incluye la fortaleza relativa de la demanda interna, la divergencia prevista entre las políticas monetarias de las grandes economías avanzadas y la evolución de las posiciones externas debido a la caída de los precios del petróleo. La apreciación del dólar de EE.UU. frente a la mayoría de las monedas podría continuar y causar un giro duradero al alza de la moneda, como ha ocurrido en otras ocasiones. Si se concretara este riesgo, las tensiones a las que se verían sometidos los deudores en dólares en términos de sus balances y su financiamiento podrían neutralizar por lejos los beneficios comerciales que encierra una depreciación real para algunas economías. Esta inquietud es particularmente relevante para las economías de mercados emergentes con una estrecha integración financiera internacional, en las cuales—como lo explica la edición de abril de 2015 del informe GFSR—la deuda de las empresas en moneda extranjera ha aumentado sustancialmente en los últimos años. Una parte importante de ese aumento ha ocurrido en el sector energético, cuyos ingresos están denominados en gran medida en dólares de EE.UU., lo que implica una cobertura natural contra la depreciación (pero no contra la caída de los precios de la energía en dólares). Pero la deuda en moneda extranjera también ha subido en empresas que operan en otros sectores, algunas de las cuales—especialmente las que trabajan en los sectores de bienes no transables—no tienen una cobertura natural en términos de ingresos. El shock que propinó la brusca escalada de la apreciación del franco suizo a los balances de algunos países de Europa central y oriental con importantes préstamos hipotecarios internos denominados en esa moneda pone de relieve la naturaleza de estos riesgos.

Un período prolongado de baja inflación o de deflación: El impacto que podría tener un dilatado período de baja inflación o de deflación propiamente dicha en la actividad de las economías avanzadas con una elevada deuda pública o privada sigue siendo un importante motivo de preocupación. La caída de los precios del petróleo ha arrastrado a la baja el nivel general de inflación, acentuando la diferencia respecto de la meta fijada por muchas economías avanzadas. Como lo señalan otras ediciones del informe WEO, el problema radica en el hecho de que las metas no se alcanzan desde hace mucho tiempo sumado al hecho de que la política monetaria se encuentra al límite inferior cero de las tasas de interés nominales7. Si esa diferencia respecto de las metas pone en marcha un descenso de las expectativas inflacionarias a mediano plazo, las tasas de interés reales a más largo plazo comenzarían a subir, dañando la recuperación y, posiblemente, exacerbando los problemas de sobreendeudamiento. En este sentido, la disminución de algunos de los indicadores de estas expectativas en el segundo semestre de 2014 (por ejemplo, la tasa implícita en los canjes de inflación quinquenal en cinco años) es un motivo de preocupación, a pesar de que estos indicadores se estabilizaron este año. Asimismo, una inflación persistentemente baja en la zona del euro tendría efectos de contagio a una serie de países europeos más pequeños cuyas monedas están estrechamente ligadas al euro.

Sin embargo, en principio, dos factores deberían despejar estas inquietudes. Primero, en la medida en que un nuevo descenso de la inflación (o una disminución de los niveles de precios) refleje principalmente la caída de los precios del petróleo, el efecto en la inflación (el efecto en el nivel de precios) debería ser pasajero, a menos que los efectos de segunda ronda, que a juzgar por el reciente auge de los precios de las materias primas deberían ser pequeños, resulten ser considerables. Segundo, en los importadores de petróleo, los efectos de los precios del petróleo en la inflación tienden a ser especialmente marcados en los precios al consumidor dado el peso sustancial que tiene en ellos la importación de energía, y son mucho más leves en el precio del valor agregado interno medido según el deflactor del PIB, ya que este incluye solo los efectos de segunda ronda en los salarios y otros factores internos. Como el deflactor del PIB es el indicador de precios más pertinente para las tasas de interés reales de las empresas (y obviamente el indicador pertinente para la relación deuda pública/ PIB), el impacto potencialmente negativo de la caída de los precios del petróleo en los coeficientes de deuda debería ser menor.

De acuerdo con las probabilidades de deflación que revela el Modelo de Proyección Mundial del FMI, los riesgos de deflación—definidos como una disminución del nivel de precios en un período de cuatro trimestres—durante el período que va desde el tercer trimestre de 2015 hasta el segundo trimestre de 2016 son un motivo de preocupación más que nada para la zona del euro (gráfico 1.13), pero la probabilidad ha disminuido a menos de 30%. En otras economías y regiones, está muy por debajo de 10%. Las probabilidades de una disminución del nivel de precios durante el período según el modelo excluyen efectos desinflacionarios pasajeros atribuibles al abaratamiento del petróleo y que, por ende, reflejan únicamente los riesgos derivados de otros shocks que enfrenta la actividad.

Riesgos geopolíticos: Los sucesos acaecidos en Rusia y Ucrania, Oriente Medio y partes de África podrían causar una escalada de las tensiones y agudizar los trastornos del comercio mundial y las transacciones financieras. Los trastornos en el mercado de la energía y otros mercados de materias primas continúan siendo especialmente inquietantes, dada la posibilidad de violentos picos de precios, que, según la duración, podrían reducir sustancialmente los ingresos reales y la demanda de los importadores. A nivel más general, una escalada de las tensiones podría mermar la confianza.

Riesgos para el crecimiento a corto plazo de China: Después del auge de 2009–12, el crecimiento de la inversión se enfrió en China en 2014, incluido el sector inmobiliario. Los pronósticos de base ya reflejan cierta desaceleración adicional, pero podría resultar más fuerte de lo esperado debido a que sigue siendo difícil encontrar un equilibrio entre las tareas de reducir las vulnerabilidades, respaldar el crecimiento e implementar las reformas. Además, las políticas de estímulo han amortiguado el impacto de la contracción de la inversión en la demanda agregada, pero se prevé que las autoridades chinas esta vez pongan más énfasis en mitigar las vulnerabilidades generadas por la rápida expansión reciente del crédito y la inversión. En consecuencia, podría crecer entre los inversores la preocupación en torno a los riesgos de que se profundice la desaceleración y eso podría afectar a la inversión actual.

Riesgos a mediano plazo

Bajo crecimiento potencial en las economías avanzadas: Como explica el capítulo 3, el crecimiento potencial probablemente sea más bajo que antes de la crisis, lo cual es resultado de los efectos predecibles de los factores demográficos—tales como el envejecimiento de la población y las decrecientes tasas de fecundidad—y de los dilatados efectos de la crisis, sobre todo el menor crecimiento del stock de capital (véase también el capítulo 4). A pesar de los considerables riesgos mixtos para las proyecciones del producto potencial, los legados de la crisis—particularmente, la debilidad del sector financiero, el nivel aún elevado de los coeficientes de deuda pública y el sobreendeudamiento privado—siguen siendo un importante motivo de preocupación en algunas economías, sobre todo de la zona del euro, y podrían continuar perjudicando a la inversión si no se los subsana. A su vez, un período dilatado de grandes brechas negativas del producto y el nivel elevado—y cada vez más a largo plazo—del desempleo podrían causar mayores pérdidas permanentes de las aptitudes y la participación en la fuerza laboral.

Estancamiento secular en las economías avanzadas: El riesgo de estancamiento secular (presentado con más detalle en un análisis de escenarios publicado en la edición de octubre de 2014 del informe WEO) continuará mientras la demanda sea débil y la inflación esperada se sitúe por debajo de la meta durante un período prolongado, habida cuenta de las restricciones de la política monetaria en el límite inferior cero de las tasas. Tras seis años de floja demanda, la probabilidad de que el producto potencial se haya dañado es motivo de creciente preocupación, y es necesario tener en cuenta los planteamientos hasta aquí realizados.

Disminución del crecimiento potencial de las economías de mercados emergentes: Como se señala en el capítulo 3, el crecimiento potencial de las grandes economías de mercados emergentes ha ido disminuyendo desde la crisis financiera internacional. El hecho de que las previsiones de crecimiento a mediano plazo en muchas economías se hayan recortado repetidas veces durante los tres últimos años indica que se trata de un fenómeno más amplio. Las proyecciones de referencia ya incorporan cierta contracción del crecimiento potencial, en parte debido a factores demográficos.

Los riesgos en términos de crecimiento potencial tienen dos fuentes. El crecimiento del capital podría disminuir más, especialmente si no se corrigen las restricciones estructurales del caso o si los precios de las materias primas continúan en descenso. El aumento de la productividad total de los factores podría disminuir más de lo esperado dadas las actuales expectativas de convergencia. Como ya se señaló, otros factores macroeconómicos, entre los que se destaca la desmejora de las condiciones financieras en las economías de mercados emergentes, también podrían conducir a una disminución del crecimiento potencial si se prolongan.

Aterrizaje duro en China: Desde el lanzamiento de las políticas de estímulo durante la crisis financiera mundial, el auge del crédito y la inversión han sido fuentes de crecimiento críticas en China, y las vulnerabilidades han recrudecido. Se trata de un riesgo a mediano plazo porque el gobierno chino aún tiene suficiente margen para evitar una fuerte desaceleración del crecimiento poniendo en acción los recursos públicos y la influencia del Estado. El actual programa de reformas, encaminado a reequilibrar la economía, es importante para mitigar el riesgo, ya que sin reformas que modifiquen el patrón de crecimiento, las vulnerabilidades seguirán agudizándose y el margen de maniobra de la política económica se reducirá.

Políticas

Se prevé un fortalecimiento moderado del crecimiento mundial en 2015–16, gracias en parte al estímulo que infundirán en la demanda mundial la caída de los precios del petróleo y los cambios de las políticas. Aun así, la recuperación será frágil en una serie de economías avanzadas, marcadas por la debilidad de la inversión, mientras que el crecimiento a mediano plazo será bajo en muchas economías. Por ende, incrementar el producto efectivo y potencial sigue siendo una prioridad general para la política económica.

Lo que se requiere de la política macroeconómica varía según el grupo de países y según el país. En muchas economías avanzadas, la política monetaria acomodaticia sigue siendo esencial para evitar que las tasas de interés reales suban prematuramente, en vista de la persistencia y el considerable nivel de las brechas del producto, así como la fuerte dinámica desinflacionaria y los riesgos que entraña (gráfico 1.14). Existen poderosas razones para justificar una mayor inversión en infraestructura en algunas economías. En muchas economías de mercados emergentes, el margen de la política macroeconómica para apuntalar el crecimiento sigue siendo restringido. Dado que el espacio fiscal es limitado, un reequilibramiento general de la política fiscal a través de modificaciones de la tributación que no afecten al presupuesto y una reorganización de las prioridades de gasto podrían respaldar el crecimiento. En los países que importan petróleo, la caída de los precios aligerará la carga que representa para la política monetaria tener que lidiar con la presión inflacionaria y las vulnerabilidades externas y, en el caso de las economías con subsidios petroleros, puede crear algo de espacio fiscal. Los países exportadores de petróleo tendrán que absorber un fuerte shock de términos de intercambio y afrontar mayores vulnerabilidades fiscales y externas.

Gráfico 1.14.Capacidad, desempleo y tendencias del producto

(Porcentaje, salvo indicación en contrario)

Fuente: Estimaciones del personal técnico del FMI.

Nota: CEI = Comunidad de Estados Independientes; EEDA = economías emergentes y en desarrollo de Asia; EEDE = economías emergentes y en desarrollo de Europa; EMED = economías de mercados emergentes y en desarrollo; ALC = América Latina y el Caribe; OMNAP = Oriente Medio, Norte de África, Afganistán y Pakistán.

1Se omite África subsahariana debido a las limitaciones de los datos.

2En relación con la edición de septiembre de 2011 del informe WEO.

Existe una necesidad general de reformas estructurales en muchas economías, tanto avanzadas como emergentes. En este sentido, el abaratamiento del petróleo también podría brindar una oportunidad para reformar los impuestos y los subsidios energéticos en muchos países exportadores e importadores de petróleo.

Continuar luchando contra la baja inflación en las economías avanzadas

La baja de los precios del petróleo constituye un hecho positivo que está estimulando la demanda en la mayoría de las economías avanzadas, pero, al reducir los precios al consumidor vinculados al petróleo, contribuye temporariamente a la presión a la baja sobre la inflación. Esto es problemático más que nada para las economías avanzadas de Europa—especialmente las de la zona del euro—y Japón. Dado que las tasas de política monetaria se encuentran en el límite inferior cero, la política monetaria debe conservar la orientación acomodaticia a través de medidas no convencionales (como compras de activos a gran escala) para evitar que suban las tasas de interés reales. Esta acción de la política monetaria debería ir acompañada de un saneamiento de los balances bancarios para incentivar la oferta de crédito. También se necesitan una actuación complementaria por parte de la política fiscal en los países que gozan de espacio fiscal, y reformas estructurales que propicien la demanda, en particular las destinadas a mejorar la productividad y estimular la inversión. Como lo explica la edición de abril de 2015 del informe Monitor Fiscal, afrontar la elevada deuda pública en un entorno de crecimiento e inflación bajos continúa siendo uno de los principales retos para muchas economías avanzadas.

Contra este telón de fondo, los retos varían considerablemente de un país a otro.

En la zona del euro, a pesar del repunte de la actividad, la recuperación continúa siendo frágil y desigual, con importantes brechas del producto y expectativas de inflación que se mantendrían sustancialmente por debajo de la meta fijada en toda la zona, más allá de los horizontes que maneja normalmente la política monetaria. Por ende, es necesario poner en marcha medidas para afianzar la recuperación de toda la zona del euro, especialmente en el ámbito de la inversión privada (capítulo 4).

En la esfera de la política monetaria, es acertada la decisión del BCE de expandir el programa de compra de activos incorporándole activos soberanos hasta que la trayectoria de la inflación esté alineada con la meta de estabilidad de precios del BCE. Estas medidas de política monetaria deben estar respaldadas por otras que busquen afianzar los balances bancarios, facilitando la transmisión de la política monetaria y mejorando las condiciones en los mercados de crédito. En este sentido, es prioritario aplicar una regulación más estricta a los préstamos en mora y mejorar los procedimientos de insolvencia y ejecuciones hipotecarias.

En cuanto a la política fiscal, la orientación generalmente neutral que se ha adoptado a nivel de toda la zona del euro para 2015–16 representa un mejor equilibrio entre el deseo de respaldar la demanda y el de mejorar la sostenibilidad de la deuda. No obstante, los países que tienen espacio fiscal—especialmente Alemania—podrían hacer más para estimular el crecimiento, especialmente si ponen en marcha una inversión pública muy necesaria. Los países con un espacio fiscal limitado deberían aprovechar la nueva flexibilidad brindada en el marco del Pacto de Estabilidad y Crecimiento para movilizar la inversión pública y las reformas estructurales y reequilibrar sus economías. En caso de que los datos de la actividad y la inflación sean decepcionantes y amenacen con un equilibrio deflacionario perjudicial, se debería analizar la posibilidad de incrementar el respaldo fiscal a fin de complementar mejor la distensión monetaria.

En Japón, la actividad económica se reavivó tras una breve recesión a mediados de 2014. Sin embargo, la inflación nuevamente está bajando y los precios del petróleo exacerbarán la presión a la baja sobre los precios; entre tanto, las expectativas inflacionarias a mediano plazo están estancadas a un nivel sustancial-mente inferior a la meta de inflación de 2%. Al mismo tiempo, el crecimiento del producto potencial sigue siendo bajo.

Desde el punto de vista de la política monetaria, el Banco de Japón debería plantearse la posibilidad de afianzar sus políticas en dos aspectos para poder alcanzar la meta de inflación de 2%. Primero, los efectos de las compras de activos en el reequilibramiento de las carteras podrían potenciarse incrementando el porcentaje de activos privados adquiridos y haciendo extensivo el programa a los bonos públicos de vencimiento más largo. Segundo, una comunicación de la política monetaria más orientada hacia los pronósticos realzaría la transparencia de las evaluaciones de las perspectivas de inflación y serviría de señal de su compromiso con la meta de inflación, principalmente a través de un diálogo sobre los cambios que se contemplarían si la inflación no siguiera el curso previsto.

En el ámbito fiscal, la contracción del consumo, más profunda de lo esperado tras el aumento del impuesto sobre el consumo el último mes de abril, pone de relieve que es crítico que la consolidación fiscal esté a tono con las condiciones y las perspectivas económicas. Sin embargo, los riesgos que giran en torno a la sostenibilidad de la deuda pública siguen siendo un motivo de preocupación crítico dado lo elevado de los coeficientes de deuda pública, y se necesita con urgencia una estrategia de ajuste fiscal a mediano plazo que sea creíble e incluya medidas concretas para mantener la confianza del mercado.

En Estados Unidos, el crecimiento repuntó con fuerza durante gran parte de 2014 y superaría la tendencia en 2015–16. El principal reto para la política a corto plazo es el momento en que convendría poner en marcha la normalización de la política monetaria y el ritmo que se le debería imprimir. Por un lado, si bien persiste la incertidumbre en torno al volumen de capacidad ociosa en el mercado laboral, sobre todo teniendo en cuenta la disminución de la participación en la fuerza laboral, una amplia variedad de indicadores del mercado apuntan a una mejora notable. Por otra parte, la apreciación del dólar generará cierta presión a la baja sobre el crecimiento del PIB al atenuar la demanda externa, y, al momento, hay pocos indicios de verdaderas presiones sobre los salarios y los precios.

La Reserva Federal ha anunciado que el momento de despegue de las tasas de interés dependerá del avance hacia los objetivos de máximo empleo y 2% de inflación, y que la normalización de las tasas de interés será gradual. Tras el despegue, que está previsto para este año, los participantes en el mercado esperan en general un aumento aún más paulatino de las tasas hasta llegar a una tasa natural más baja que la pronosticada por los miembros del Comité Federal de Mercados Abiertos, tal como se señaló en la sección “Riesgos”. Al mismo tiempo, las tasas de interés estadounidenses a largo plazo han vuelto a retroceder como resultado de la persistente debilidad de las condiciones en muchas otras economías grandes, el vigor de la demanda de activos estadounidenses seguros y las expectativas de afianzamiento del dólar, y cabe esperar que esas tasas a largo plazo aumenten con rapidez. Esta divergencia de las expectativas encierra la posibilidad de sorpresas y ajustes desestabilizadores de los mercados, y pone nuevamente de relieve la importancia de una estrategia eficaz de comunicación de la política.

En la esfera de la política fiscal, la prioridad sigue siendo acordar un plan creíble de consolidación fiscal a mediano plazo que contemple los crecientes costos fiscales relacionados con el envejecimiento de la población; este plan deberá incluir un aumento de los ingresos tributarios.

Aumento del producto potencial

Como explica el capítulo 3, no se prevé que el crecimiento del producto potencial de las economías avanzadas se afiance sino de manera muy moderada en 2015–20, a pesar de que los legados de la crisis se están desvaneciendo lentamente. La razón principal de este tímido pronóstico es el envejecimiento de la población, que ha dado lugar a la proyección de bajo crecimiento y la posible disminución del empleo tendencial si se mantienen las políticas vigentes que influyen en la participación en la fuerza laboral. Este panorama pone de relieve la necesidad general de políticas estructurales que estimulen tanto la participación en la fuerza laboral como el empleo tendencial.

  • En Japón, donde la participación de la mujer en la fuerza laboral está por debajo del promedio, la eliminación de los desincentivos tributarios y la prestación más amplia de servicios de cuidado infantil crearían más incentivos para el trabajo femenino.

  • En la zona del euro, donde muchas economías sufren de un elevado desempleo estructural, juvenil y de largo plazo, un importante motivo de inquietud es la erosión de las aptitudes y su efecto en el empleo tendencial. Además de políticas macroeconómicas encaminadas a subsanar una demanda persistentemente baja, las prioridades incluyen la reducción de los desincentivos tributarios al empleo; por ejemplo, reduciendo la cuña fiscal laboral, focalizando mejor los programas de capacitación y poniendo en marcha políticas laborales activas.

  • En Estados Unidos, la eliminación de los desincentivos tributarios y un sistema de cuidado infantil focalizado en las familias de bajo ingreso contribuirían a estimular la participación en la fuerza laboral.

Como se señaló en la edición de octubre de 2014 del informe WEO, en una serie de economías avanzadas (entre ellas, varios países de la zona del euro y Estados Unidos) hay razones contundentes para incrementar la inversión en infraestructura. Además de hacer crecer el producto potencial a mediano plazo, la inversión también brindaría un respaldo a corto plazo muy necesario a la demanda interna de algunas de estas economías.

En otros ámbitos, las prioridades para estimular el crecimiento a mediano plazo varían considerablemente:

  • En las economías de la zona del euro, es crítico reducir los obstáculos al ingreso en los mercados de productos y reformar las regulaciones laborales que obstaculizan el ajuste. En las economías deudoras, estos cambios afianzarían la competitividad externa y contribuirían a sustentar el avance del ajuste externo mientras las economías se recuperan, en tanto que reforzarían sobre todo la inversión y el empleo en las economías acreedoras. Convendría también avanzar más en la implementación de la Directiva “Servicios” de la Unión Europea, promover acuerdos de libre comercio e integrar políticas y mercados energéticos. Además, como ya se indicó, la oferta y la demanda de crédito se recuperarían con más facilidad si se emprendieran reformas para subsanar el sobreendeudamiento (por ejemplo, a través de la resolución de préstamos en mora, la promoción de acuerdos extrajudiciales y la mejora de los regímenes de insolvencia).

  • En Japón, la prioridad debería ser fortalecer las reformas estructurales (la tercera flecha de la abeconomía). Las medidas encaminadas a promover la participación en la fuerza laboral son esenciales, como ya se señaló, pero también hay margen para incrementar la productividad del sector de servicios mediante la desregulación, vigorizar la productividad de la mano de obra reduciendo la dualidad del mercado laboral y apuntalar la inversión a través de la reforma del gobierno empresarial, así como la mejora del suministro de capital de riesgo por parte del sistema financiero.

Economías de mercados emergentes y en desarrollo

El crecimiento en las economías de mercados emergentes ha defraudado las expectativas en los últimos años, tras una década de muy rápido crecimiento. La diferencia refleja en parte el débil crecimiento que han experimentado desde la crisis financiera internacional las economías avanzadas que son sus socios comerciales y la moderación del crecimiento de China; sin embargo una variedad de factores nacionales específicos también entra en juego8. Los esfuerzos por reequilibrar el crecimiento hacia fuentes internas en los últimos años han servido de apoyo a la actividad interna, pero también han acentuado las vulnerabilidades macroeconómicas y han restado margen de acción a la política económica de algunas economías. Varios países han experimentado una inflación superior a la que habían fijado como meta o una disminución de los saldos fiscales observados antes de la crisis, y en algunos casos coincidieron ambas.

La mitigación de las vulnerabilidades contra el trasfondo de riegos aún elevados de un vuelco de los flujos de capital debe seguir siendo un importante objetivo para la política económica. Las debilidades macroeconómicas resultarían costosas si este riesgo se concretara. En particular, la intensificación del crecimiento de las economías avanzadas y la normalización de la política monetaria de Estados Unidos prevista para este año podrían conducir a una reversión más persistente de los sustanciales flujos de capital que se han dirigido hacia las economías de mercados emergentes en busca de mayor rentabilidad desde la crisis; hasta ahora, las reversiones han sido pasajeras y la reducción de los flujos—especialmente hacia América Latina—ha sido limitada (véase el gráfico 1.6).

En este contexto, la fuerte caída de los precios del petróleo en el segundo semestre de 2014 ha mitigado las vulnerabilidades externas de los importadores de petróleo. Pero la disminución también ha dado lugar a nuevas dificultades para el crecimiento y ha agudizado las vulnerabilidades externas y fiscales de los países exportadores de petróleo:

  • Muchos importadores de petróleo lograron reducir la vulnerabilidad a shocks adversos durante el último año adoptando políticas macroeconómicas más restrictivas para ganar terreno a la inflación y estrechar los déficits de la cuenta corriente externa. El abaratamiento del petróleo suavizará más la presión inflacionaria y mitigará las vulnerabilidades externas al reducir el costo de las importaciones petroleras. En consecuencia, la tensión entre el objetivo de respaldar la demanda si existe capacidad económica ociosa y el de disipar las vulnerabilidades macroeconómicas ya no es tan pronunciada, lo cual podría permitirles a los bancos centrales de algunas economías con capacidad ociosa bajar las tasas de política monetaria.

  • En los importadores de petróleo cuyo endeudamiento externo aumentó con fuerza en los últimos años y que aún se encuentran expuestos a elevados riesgos de financiamiento externo, es necesario continuar haciendo esfuerzos por fortalecer las finanzas públicas e incrementar el ahorro interno. En las economías con subsidios petroleros, el ingreso inesperado resultante del abaratamiento del petróleo permitirá acumular un mayor ahorro en el sector público, excepto en los casos en que se lo destine, en su totalidad o en parte, a incrementar el gasto o recortar impuestos. La decisión de ahorrar o no todo ese ingreso extra depende del volumen de capacidad económica ociosa que exista en una economía determinada, la solidez de la situación fiscal y las necesidades. En particular, el ingreso puede brindar una oportunidad para financiar reformas estructurales críticas—especialmente reformas de los subsidios energéticos—o un gasto promotor del crecimiento, como por ejemplo en infraestructura.

En los países exportadores de petróleo, se ha vuelto prioritario enfrentar las vulnerabilidades externas y fiscales que se han agudizado, aunque el grado de urgencia varía considerablemente entre los distintos países. Algunos exportadores de petróleo incrementaron el ahorro fiscal cuando los precios del petróleo estaban altos y acumularon fondos que ahora pueden aprovechar para suavizar el ajuste del gasto público ante la caída de los precios. No obstante, como se prevé que parte de la caída de los precios del petróleo sea permanente, será importante no postergar el ajuste, a fin de garantizar la equidad intergeneracional en el uso de la riqueza petrolera y mantener cierto margen de maniobra en caso de shocks futuros. En países exportadores de petróleo cuya política económica goza de un margen de maniobra limitado, permitir la depreciación sustancial del tipo de cambio será la principal vía para amortiguar el impacto del shock en la economía. Algunos tendrán que fortalecer los marcos monetarios para conjurar el riesgo de que la depreciación genere una inflación persistentemente más alta y presiones hacia nuevas depreciaciones.

A nivel más amplio, las economías de mercados emergentes y en desarrollo que no se apoyan en la paridad cambiaria deberían estar preparadas para recurrir a la flexibilidad del tipo de cambio a fin de responder a los shocks financieros externos, complementándola con otras medidas como la intervención cambiaria para limitar la volatilidad excesiva en los mercados. Esto quizá requiera reforzar la credibilidad del marco de política macroeconómica en algunos países, y el marco de política macroprudencial debe estar preparado para mantener en niveles manejables las exposiciones de los balances a los riesgos cambiarios (Indonesia, Malasia, Turquía). También será importante hacer cumplir o (de ser necesario) reforzar la regulación y la supervisión prudencial, así como los marcos macroprudenciales, en las economías donde la rápida expansión reciente del crédito y el aumento del apalancamiento del sector privado han hecho subir con fuerza las relaciones crédito/ PIB y han agudizado las vulnerabilidades vinculadas al crédito (como Brasil, China, Tailandia y Turquía; véase también el gráfico 1.8).

En China, el reequilibramiento hacia la demanda interna ha estado hasta ahora principalmente impulsado por la rápida expansión de la inversión y el crédito, un patrón de crecimiento insostenible que ha desembocado en crecientes vulnerabilidades en los sectores empresarial, financiero y público. Para impedir que los riesgos concomitantes se agraven, será necesario calibrar con cuidado las políticas para contener las vulnerabilidades al mismo tiempo que se maneja la correspondiente desaceleración y se activan fuentes de crecimiento sostenibles. En este sentido, es crucial que se implementen las reformas estructurales de las autoridades a fin de otorgarles un papel más decisivo a los mecanismos de mercado, eliminar distorsiones y fortalecer las instituciones. Implementando estas reformas, se lograría un uso más eficiente de los recursos y, por lo tanto, se aceleraría el aumento de la productividad y se mejorarían los niveles de vida a lo ancho de todo el espectro de ingresos. Entre los ejemplos cabe mencionar reformas del sector financiero encaminadas a afianzar la regulación y la supervisión, liberalizar las tasas pasivas, recurrir con más frecuencia a las tasas de interés como instrumento de la política monetaria y eliminar las garantías implícitas generalizadas; reformas fiscales y de la seguridad social; y reformas de las empresas estatales, incluida una nivelación del campo de juego entre el sector público y el privado.

El hecho de que hayan transcurrido varios años con menores perspectivas de crecimiento a mediano plazo lleva a pensar también que es hora de que las grandes economías de mercados emergentes emprendan importantes reformas estructurales para infundir un estímulo duradero a la productividad y al crecimiento. Aunque la desaceleración del aumento estimado de la productividad total de los factores en las grandes economías de mercados emergentes es en parte una implicación natural del reciente avance de la convergencia, como se explica en el capítulo 3, lo que inquieta es la posibilidad de que el crecimiento del producto potencial ahora dependa excesivamente de la acumulación de factores en algunas economías. Naturalmente, el programa de reformas estructurales varía según el país, pero incluye la eliminación de estrangulamientos de infraestructura en el sector energético (India, Indonesia, Sudáfrica); la reducción de los límites al comercio y la inversión, y la mejora del clima empresarial (Indonesia, Rusia); y la ejecución de reformas de la educación y los mercados de trabajo y de productos para incrementar la competitividad y la productividad (Brasil, China, India, Sudáfrica) y la prestación de servicios públicos (Sudáfrica). En India, la recuperación de la confianza después de las elecciones y la caída de los precios del petróleo ofrecen una oportunidad para emprender estas reformas estructurales.

Sortear los riesgos que plantea la caída de los precios de las materias primas en los países de bajo ingreso

El crecimiento ha conservado el vigor en los países de bajo ingreso como grupo, al tiempo que se ha debilitado en las economías avanzadas y de mercados emergentes. Pero los retos para el crecimiento y las vulnerabilidades se han multiplicado como resultado de la retracción de la actividad en las economías avanzadas y de mercados emergentes y la caída de los precios de las materias primas. Además, la ampliación del acceso al financiamiento en mercados externos ha aumentado la exposición de algunos países de bajo ingreso a la volatilidad de los mercados financieros internacionales.

En consecuencia, las perspectivas de crecimiento a corto plazo de los países de bajo ingreso como grupo ya fueron revisadas a la baja durante el último año, aunque no tanto como las de otros grupos de países. Entre estos, los déficits fiscales y los coeficientes de deuda pública han aumentado en varios casos. El descenso drástico de los precios del petróleo ha aumentado los retos para el crecimiento de los países de bajo ingreso que son exportadores de petróleo. Mantener la solidez de las posiciones fiscal y externa será una tarea ahora más difícil, dada la tensión a la que se encuentran sometidos los ingresos presupuestarios y los beneficios en moneda extranjera.

Las políticas deben responder a esta multiplicación de retos y vulnerabilidades. En algunos países, es necesario reforzar los saldos fiscales como respuesta a la caída del ingreso generado por las materias primas y otras exportaciones, y a la posibilidad de que el crecimiento se atenúe en cierta medida en el futuro. Las necesidades concretas varían según el país, pero entre las prioridades generales cabe mencionar la ampliación de la base de recaudación y el ajuste del gasto no esencial, a la vez que se mantiene la inversión esencial para eliminar lagunas en la infraestructura y el gasto social.

En muchos países de bajo ingreso, la flexibilización del tipo de cambio contribuirá a adaptarse a la desmejora de las condiciones financieras y de la demanda externa. Sin embargo, dicha flexibilización quizá requiera la adopción de una política macroeconómica más restrictiva y el afianzamiento del marco de política monetaria a fin de limitar efectos de segunda ronda perjudiciales para los precios internos. Y en el caso de los países exportadores de petróleo con un limitado margen de protección, el ajuste fiscal será tanto inevitable como urgente. También será crítico manejar con cuidado las exposiciones de los balances a las monedas extranjeras.

Los países de bajo ingreso también tienen que avanzar hacia el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, que reemplazarán los Objetivos de Desarrollo del Milenio en septiembre de 2015. A pesar del vigoroso crecimiento de una mayoría de estos países, el progreso hacia los Objetivos de Desarrollo del Milenio ha sido desigual, y la crisis financiera internacional en muchos casos asestó un revés a lo logrado con tanto esfuerzo. Los Estados más pobres, los Estados frágiles y los Estados afectados por conflictos continúan enfrentados a grandes dificultades para hacer realidad sus prioridades en materia de desarrollo.

Las medidas destinadas a superar retos y vulnerabilidades propios del crecimiento serán cruciales para avanzar hacia las metas de desarrollo. Además, las políticas deberán centrarse en la movilización sostenible de los recursos para estimular el crecimiento. Las prioridades varían según el país, pero en términos generales incluyen medidas destinadas a afianzar el ingreso fiscal, promover la profundización financiera y atraer flujos de capital extranjero. La comunidad internacional—incluidas las economías avanzadas y las economías de mercados emergentes sistémicamente importantes—también tendrá que desempeñar un papel importante que sirva de respaldo para mantener un ambiente externo propicio. Entre las prioridades cabe mencionar una mayor liberalización del comercio internacional, la colaboración y asistencia técnica en temas de desarrollo, la finalización de los planes de reforma regulatoria internacional y la cooperación en asuntos de tributación internacional y cambio climático.

Sección especial: Evolución y proyecciones de los mercados de materias primas, con especial atención a la inversión en una era de precios bajos del petróleo

Los precios de las materias primas han experimentado un marcado descenso desde la publicación de la edición de octubre de 2014 de Perspectivas de la economía mundial, impulsado por una caída drástica de los precios del petróleo crudo que responde a factores vinculados tanto con la oferta como con la demanda. Los precios de los metales han retrocedido debido al decreciente aumento de la demanda de China y a una expansión significativa de la oferta de la mayoría de los metales. Los precios de los alimentos han disminuido más que nada debido a cosechas favorables.

Los autores de esta sección son Rabah Arezki (jefe del equipo), Akito Matsumoto, Shane Streifel y Hongyan Zhao, con la asistencia de Vanessa Díaz Montelongo y Rachel Fan en las tareas de investigación. Los autores quisieran agradecer especialmente a Rystad Energy y Per Magnus Nysveen por suministrar datos particulares sobre el gasto de capital y las estructuras de costos.

Los precios de las materias primas han bajado 28% desde septiembre de 2014, principalmente debido a una caída de 38% de los precios de la energía (gráfico 1.SE.1). Gran parte de esta disminución es resultado de una disminución de 43% de los precios del petróleo crudo; los precios del gas natural y del carbón bajaron menos, en parte porque los contratos están indexados a los precios del petróleo con un rezago. Los precios de las materias primas no combustibles también disminuyeron: los de los metales, 15%, y los de las materias primas agrícolas, 6%.

Gráfico 1.SE.1.Índices de precios de las materias primas

(1 de enero de 2014 = 100)

Fuentes: Bloomberg, L.P., y FMI, Sistema de Precios de Productos Primarios.

Nota: El índice de metales es un índice ponderado de aluminio, cobre, plomo, níquel, estaño y zinc. El índice de alimentos es un índice ponderado de cebada, maíz, trigo, arroz, harina de soja, soja, aceite de soja, porcinos, aceite de palma, aves de corral y azúcar. Los datos abarcan cifras hasta el 25 de marzo de 2015. PPPEI = precio promedio del petróleo de entrega inmediata. Promedio de las variedades U.K. Brent, Dubai y West Texas Intermediate, con idéntica ponderación.

La fuerte caída de los precios del petróleo es atribuible a factores vinculados tanto a la oferta como a la demanda, como lo muestra el análisis de Arezki y Blanchard (2014) (véase también el recuadro 1.1). Del lado de la oferta, hay en juego especialmente tres factores:

  • Aumentos sorpresivos de la producción de petróleo de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP): Estos aumentos fueron en parte resultado de la rapidez imprevista de la recuperación de la producción de petróleo de algunos miembros de la OPEP, incluidos Iraq y, a veces, Libia, tras ciertas interrupciones y bajas de la producción (gráfico 1.SE.2).

  • Aumentos de la producción fuera de la OPEP: Aunque estos aumentos coincidieron más o menos con las expectativas en el segundo semestre de 2014, las superaron en 2013 y comienzos de 2014. Global-mente, la producción fuera de la OPEP aumentó casi 1,3 millones de barriles al día (mbd) en 2013 y más de 2,0 mbd en 2014. La mayoría de los aumentos de la oferta reflejan la creciente producción de América del Norte, impulsada por el petróleo de esquisto de Estados Unidos.

  • Un desplazamiento inesperado de la función de oferta de la OPEP: En noviembre de 2014, los miembros de la OPEP decidieron no recortar la producción en respuesta al surgimiento de una oferta de flujo neta positiva (la diferencia entre la producción mundial y el consumo mundial). Por el contrario, decidieron mantener la meta de producción colectiva de 30 mbd, a pesar de las crecientes existencias de petróleo (relacionadas con la oferta de flujo neta positiva).

Gráfico 1.SE.2.Crecimiento de la oferta de petróleo

(Millones de barriles diarios; variación porcentual interanual)

Fuentes: Agencia Internacional de Energía y cálculos del personal técnico del FMI.

Nota: OCDE = Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos; OPEP = Organización de Países Exportadores de Petróleo.

El crecimiento mundial del consumo de petróleo se desaceleró significativamente en 2014, a alrededor de 0,7 mbd (un aumento del 0,7% desde 2013), aproximadamente la mitad del crecimiento registrado en 2012–13. La desaceleración refleja más que nada nuevas contracciones del consumo en los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) (principalmente en Europa y el Pacífico) tras un alza inusual del consumo en 2013 (en los países de la OCDE, la demanda de petróleo se encuentra en baja, en términos generales, desde 2005). El aumento del consumo de petróleo en las economías de mercados emergentes se mantuvo bajo, en torno a 1,1 mbd (un aumento de 2,5% respecto del año anterior), pero explica el aumento neto del consumo en su totalidad.

Como la oferta es muy superior a la demanda, las existencias de petróleo crudo de la OCDE han crecido, sobre todo en América del Norte. En Cushing, Oklahoma—donde se fijan los precios de los futuros sobre la variedad West Texas Intermediate (WTI) negociada en el Mercado de Materias Primas de Nueva York—, los stocks han subido drásticamente este año, y WTI se vende nuevamente con fuerte descuento en comparación con la variedad Brent negociada en los mercados internacionales1. La acumulación de existencias registrada en Cushing es resultado del continuo aumento de la producción estadounidense y la importación canadiense, una reducción de la actividad de las refinerías por cuestiones de mantenimiento, y la disminución estacional del consumo de petróleo debido a la inminente llegada de la primavera. De acuerdo con la Agencia Internacional de Energía (AEI), las existencias de petróleo de la OCDE podrían acercarse a máximos históricos a mediados de 2015, pero a nivel mundial se prevé que los saldos bajen en el segundo semestre del año y entrado 2016.

Los precios de los futuros sobre petróleo apuntan al alza (gráfico 1.SE.3). Los supuestos del pronóstico de base en cuanto al precio promedio del petróleo de entrega inmediata del FMI, que están basados en los precios de los futuros, sugieren precios anuales promedio de US$58,10 el barril en 2015, US$65,70 en 2016 y US$69,20 en 2017 (gráfico 1.SE.4). Este patrón creciente probablemente sea resultado de la percepción de los mercados de que la producción crecerá menos a medida que el bajo precio del petróleo desincentive la inversión en petróleo y la perforación.

Gráfico 1.SE.3.Curvas de futuros de la variedad Brent

(Dólares de EE.UU. el barril; fechas de vencimiento en el eje de la abscisa)

Fuentes: Bloomberg, L.P., y estimaciones del personal técnico del FMI.

Gráfico 1.SE.4.Perspectivas de precios de la variedad Brent, 17 de marzo de 2015

(Dólares de EE.UU. el barril)

Fuentes: Bloomberg, L.P., y estimaciones del personal técnico del FMI.

Existe considerable incertidumbre en torno a los supuestos del pronóstico de base sobre los precios del petróleo. Del lado positivo, el cambio de la política de la OPEP podría ser un factor importante. Además, la demanda de petróleo podría aumentar debido al afianzamiento del crecimiento económico tras la caída de los precios ocurrida en 2014. Los riesgos geopolíticos persisten, y a ellos se han sumado las tensiones que viven los países productores de petróleo con problemas a causa del menor nivel de ingresos generados por la exportación de petróleo. Entre los riesgos a la baja cabe mencionar un superávit prolongado debido a la moderación del aumento de la demanda agregada y el aumento sostenido de la producción de petróleo. En caso de que la industria se adapte con mayor rapidez de lo esperado a la caída de los precios del petróleo y reduzca los costos, la producción podría superar las expectativas y el mercado podría continuar registrando superávits en 2016.

Un factor crítico del ajuste del mercado petrolero a la caída de los precios del petróleo es la respuesta de la inversión y, a su vez, de la producción petrolera futura. El gasto de capital en el desarrollo de actividades petroleras ya se encuentra en baja. De acuerdo con Rystad Energy, el gasto de capital global entre las grandes empresas petroleras fue 7% menos en el tercer trimestre de 2014 que los niveles trimestrales promedio de 2013. Las proyecciones de la misma fuente indican que este gasto sufrirá una marcada disminución a lo largo de 2017. Además, la producción de algunas fuentes de suministro de elevado costo posiblemente no logre sustentarse si los precios corrientes del petróleo no cubren los costos variables. La segunda parte de esta sección especial está dedicada a la respuesta de la inversión a los bajos precios del petróleo.

Los precios de los metales han retrocedido 15% desde septiembre de 2014, tras un menor aumento de la demanda en China y una oferta sustancialmente mayor de la mayoría de los metales, sobre todo la mena de hierro. Este aumento de la oferta refleja nuevas alzas que se suman al aumento ya considerable de la capacidad ocurrido en los últimos años, y los precios de los metales se encuentran actualmente 44% por debajo del máximo de 2011. La desaceleración del crecimiento de China es observable en la mayoría de los sectores, pero sobre todo en el de la construcción. China consume aproximadamente 47% de los metales base del mundo (frente a 13% en 2000) y generó el grueso del aumento del consumo mundial registrado en 2000–14. Se prevé que el consumo mundial de metales continúe creciendo con moderación, y que la desaceleración del crecimiento de China se vea compensada en parte por un mayor crecimiento de la demanda en el resto del mundo a medida que la actividad económica se recupere. Los precios anuales promedio de los metales bajarían 17% en 2015, en gran medida como consecuencia de la disminución ocurrida en el segundo semestre de 2014, y luego disminuirían ligeramente en 2016. Posteriormente, los precios se estabilizarían en términos generales a medida que los mercados se reequilibren, principalmente del lado de la oferta. La disminución más marcada de los precios prevista para 2015 es la de la mena de hierro, que ha experimentado el mayor aumento de la capacidad de producción en Australia y Brasil.

Los precios de las materias primas agrícolas han bajado 6% globalmente. Los precios de los alimentos son 7% más bajos que en septiembre de 2014 en todos los principales índices, excepto el de los frutos de mar, que aumentó ligeramente. En comparación con el máximo de 2011, los precios de los alimentos han retrocedido 23% tras cifras históricas o casi históricas de abundancia en los principales cultivos. Los precios de las bebidas y las materias primas agrícolas también son más bajos que en septiembre de 2014 y que los máximos de 2011. Una excepción notable son los precios del té, que han subido debido a la inquietud provocada por la sequía registrada en Kenya. Los precios del café de la variedad arábica subieron con fuerza en 2014 como resultado de la contracción de la oferta vinculada a las condiciones meteorológicas imperantes en Brasil, pero para este año se prevé un repunte de la producción y los precios se han moderado. Los precios de la carne también dieron un salto el año pasado por la escasa oferta en Estados Unidos, pero han retrocedido debido al impacto en la demanda y la expansión prevista de los rebaños.

De acuerdo con las proyecciones, los precios anuales de los alimentos disminuirán 16% en 2015 y 3% en 2016, y la oferta de muchas materias primas alimenticias mejorará, siempre que las condiciones meteorológicas sean propicias. Se prevén fuertes caídas de los precios de los principales cereales y del aceite vegetal, especialmente el trigo y la soja. El abaratamiento de los combustibles también mejorará la rentabilidad de los productores agrícolas y frenará la demanda de biocombustibles, sobre todo el biodiésel fabricado a partir del azúcar y del aceite de palma. La producción de etanol a base de maíz en Estados Unidos responde más que nada a exigencias gubernamentales. La única excepción a la trayectoria descendiente de los precios es la carne, que se encarecerá moderadamente durante el período que abarca el pronóstico debido una demanda vigorosa y una oferta relativamente escasa.

La inversión en una era de abaratamiento del petróleo

Contra el trasfondo de la caída de los precios del petróleo, la inversión mundial en el sector petrolero—en el cual el petróleo es un producto—ha disminuido notablemente en los últimos nueve meses, como consecuencia de la menor inversión en arenas petrolíferas, petróleo de aguas profundas y, en menor medida, petróleo de esquisto2. Debido al bajo nivel de los precios, las actividades de exploración y extracción son menos rentables y, en algunos casos, no son económicas, lo que conduce a recortes de la inversión. Se prevé que el aumento de la producción mundial de petróleo se enfriará ligeramente, pero con un retraso significativo. En algunos casos, la producción podría detenerse en los campos con costos marginales que superan los precios del petróleo, una posibilidad para algunas operaciones en arenas petrolíferas y en aguas profundas. No obstante, se prevé que los precios bajos del petróleo incrementen significativamente la eficiencia, recortando los costos y limitando en cierta medida el ajuste de la inversión y la producción.

Comprender la respuesta dinámica de la inversión en el sector petrolero a la caída de los precios es importante como mínimo por dos razones. Primero, a nivel mundial, la respuesta de la inversión petrolera condiciona la respuesta de la producción y, a su vez, repercute en los precios del petróleo. Como se prevé que la producción de petróleo no responda de inmediato, los precios del petróleo regresarán a niveles más altos—manteniéndose las demás condiciones sin cambios—, pero solo gradualmente. Segundo, en algunos países, la inversión en el sector petrolero puede representar un porcentaje elevado de la inversión total y podría tener importantes consecuencias macroeconómicas.

En el sector no petrolero—en el cual el petróleo es un insumo—, la caída de los precios del petróleo se traduce en una reducción de los costos, lo cual engrosa las utilidades y la inversión. Obviamente, cuanta mayor intensidad energética tenga el sector no petrolero en un país determinado, mayor será el estímulo. Por ejemplo, el consumo de petróleo como proporción de PIB es de 3,7% en Japón, pero de 12,4% en Tailandia. Esto implica que la economía tailandesa podría beneficiarse más que la japonesa de la caída de los precios del petróleo. El capítulo 4 analiza este tema en mayor detalle. Más allá de la política de respuesta a la caída de los precios internacionales del petróleo, la estructura económica del país determinará el vigor relativo del consumo y los canales de inversión.

Las próximas subsecciones abordan los siguientes interrogantes:

  • ¿Cómo responde la inversión en el sector petrolero al retroceso de los precios del petróleo?

  • ¿Cómo responde la producción de petróleo al retroceso de los precios del petróleo?

Inversión en el sector petrolero

La inversión en el sector petrolero ha bajado como resultado del reciente derrumbe de los precios del petróleo. Los informes de prensa publicados desde septiembre de 2014 indican que el sector de exploración y producción está recortando el gasto de capital en el mundo entero y despidiendo personal. En Estados Unidos, el número de equipos de perforación en tierra ha sufrido una marcada disminución desde septiembre de 2014, aunque mucho menor que el aumento del número de equipos registrado en los últimos años (gráfico 1.SE.5). Un vistazo a estos datos revela que el plazo transcurrido entre el momento en que los precios del petróleo comenzaron a bajar y el momento en que cambió el número de equipos de perforación fue de tres a seis meses.

Gráfico 1.SE.5.Estados Unidos: Recuento semanal de equipos de perforación

(Número de equipos de perforación activos)

Fuente: Baker Hughes Inc.

Históricamente, la inversión mundial en el sector petrolero ha seguido de cerca la evolución de los precios (gráfico 1.SE.6)3. El aumento del gasto de capital mundial observado en el sector petrolero en la década de 2000 no tuvo precedentes y refleja una era prolongada de precios a niveles elevados. De hecho, la rápida expansión de la demanda de petróleo, especialmente en las economías de mercados emergentes grandes como China e India, ha empujado al alza los precios y estimulado la inversión en formaciones compactas que no eran económicas con precios más bajos4.

Gráfico 1.SE.6.Inversión petrolera y precio del petróleo a nivel mundial

(Miles de millones de dólares de EE.UU. al valor constante de 2010, salvo indicación en contrario)

Fuentes: FMI, Sistema de Precios de Productos Primarios; estudios y análisis de Rystad Energy, y cálculos del personal técnico del FMI.

Nota: PPPEI = precio promedio del petróleo de entrega inmediata. Promedio de las variedades U.K. Brent, Dubai y West Texas Intermediate, con idéntica ponderación.

En otros episodios de caídas drásticas de los precios, la inversión en el sector petrolero se desplomó, sobre todo en la década de 1980, cuando Arabia Saudita voluntariamente dejó de ser el productor fluctuante, precipitando un colapso de los precios de US$27 a US$14 el barril5. Al inicio de ese episodio, el gasto en exploración—una actividad riesgosa—bajó más que el gasto ajeno a la exploración. Otra caída drástica (pero más pasajera) ocurrió a fines de 2008 durante la crisis financiera internacional. La inversión petrolera cayó precipitadamente pero repuntó con fuerza al año siguiente.

Un estudio empírico que usa datos anuales e históricos de Rystad sobre el período 1970–2014 e incluye 41 países—que representan más del 90% de la inversión y la producción petrolera del mundo—confirma el efecto rápido y cuantitativamente fuerte de la caída de los precios del petróleo en la inversión en el sector petrolero. Los resultados se obtienen con una regresión de panel simple con rezago distribuido que incluye la tasa de crecimiento de la inversión real como variable dependiente y la tasa de aumento del precio del petróleo crudo como variable explicativa (gráfico 1.SE.7). De acuerdo con las estimaciones, una disminución de 1% del precio del petróleo crudo está asociada a una disminución de más de 0,6% de la desviación de la inversión respecto de la tendencia al cabo de tres años. Estos resultados llevan a pensar que el impacto de la caída de los precios del petróleo en la inversión se hace sentir en el curso de un año6, lo cual confirma que el reciente retroceso de los precios del petróleo ya está ejerciendo un efecto marcado en la inversión en el sector petrolero7.

Gráfico 1.SE.7.Respuesta de la inversión petrolera a los precios del petróleo

(Variación porcentual; número de años en el eje de la abscisa)

Fuente: Estimaciones del personal técnico del FMI.

Nota: El gráfico muestra la desviación de la inversión petrolera respecto de la tendencia en respuesta a una variación de los precios del petróleo. La respuesta acumulada calculada se basa en la regresión de la primera diferencia de los valores logarítmicos de la inversión petrolera respecto de los rezagos distribuidos (10) de la primera diferencia de los valores logarítmicos de los precios del petróleo una vez neutralizados los efectos fijos propios de cada país. Las zonas sombreadas corresponden a intervalos de confianza de 95%.

La incertidumbre en torno a la trayectoria futura de los precios del petróleo también se ha agudizado. No es fácil documentar un aumento de la incertidumbre, pero un indicador básico basado en información derivada de las opciones de futuros sobre petróleo entre julio de 2014 y enero de 2015 sugiere que en los últimos meses los mercados han previsto una probabilidad bastante mayor de extremos en los precios del petróleo8. Este recrudecimiento de la incertidumbre puede reducir el crecimiento de la inversión en el sector petrolero e incluso podría limitar el crecimiento de la inversión en los sectores no petroleros con un uso intensivo del petróleo9. El efecto de la incertidumbre se ve agravado por la naturaleza mayormente irreversible de la inversión en el sector petrolero convencional10. Los estudios sobre la inversión agregada han documentado, tanto teórica como empíricamente, de qué manera la incertidumbre incrementa el valor de la opción de esperar antes de invertir, sobre todo en un contexto de irreversibilidad parcial (véanse, por ejemplo, Bertola y Caballero, 1994; Bloom, Bond y Van Reenen, 2007). También se ha comprobado directamente que la incertidumbre reduce la inversión en el sector petrolero11.

Esta sección especial aborda ahora el impacto que puede tener en la producción de petróleo el recorte de la inversión en el sector petrolero.

Producción del sector petrolero

No se prevé que el aumento de la producción de petróleo se desacelere significativamente a corto plazo como consecuencia del reciente derrumbe de los precios. Históricamente, los episodios de retroceso de los precios del petróleo y, a su vez, reducción de la inversión petrolera no han estado seguidos de inmediato por un recorte de la producción. Por lo general, la respuesta de la producción de petróleo se demora debido al prolongado período de gestación que implica traducir la inversión nueva en producción. Más precisamente, el abaratamiento del petróleo no altera demasiado los incentivos de los productores que ya cuentan con capacidad de producción instalada. Lo que ocurre, en realidad, es que afecta a la producción futura al hacer bajar los gastos de exploración y la inversión en el desarrollo de nuevos campos12.

La experiencia—partiendo de la misma muestra de 41 países en el período 1970–2014—confirma la lentitud de la respuesta de la producción a la disminución de la inversión en el sector petrolero. Los resultados de una regresión simple de panel con rezagos distribuidos, que incluye la producción de petróleo como variable dependiente y la inversión petrolera como variable explicativa, llevan a pensar que una reducción de 1% de la inversión está asociada a una desviación a la baja de 0,4% de la producción respecto de la tendencia, pero recién al cabo de cinco años (gráfico 1.SE.8)13. No se puede interpretar con absoluta certeza que estos resultados reflejan una relación causal, pese a que los cambios de la inversión preceden naturalmente los cambios de la producción. Las implicaciones del abaratamiento del petróleo para la inversión y la producción futura ya se ven reflejadas en las expectativas de los participantes en el mercado; la curva de los futuros sobre petróleo tiene una pendiente al alza, lo cual implica que se prevén precios futuros de entrega inmediata más altos. La AIE también revisó a la baja su pronóstico de la producción de petróleo fuera de la OPEP—como resultado del menor aumento del gasto de capital—en su último informe sobre el mercado petrolero a mediano plazo (AIE, 2015), a pesar de que no se esperan cambios sustanciales de la producción futura hasta dentro de unos años. A corto plazo, la AIE revisó al alza su pronóstico de producción para 2015; sin embargo, se prevé que el aumento de la producción se desacelere notablemente en América del Norte.

Gráfico 1.SE.8.Respuesta de la producción petrolera a la inversión petrolera

(Variación porcentual; número de años en el eje de la abscisa)

Fuente: Estimaciones del personal técnico del FMI.

Nota: El gráfico muestra la desviación de la producción de petróleo respecto de la tendencia en respuesta a una variación de la inversión petrolera. La respuesta acumulada calculada se basa en la regresión de la primera diferencia de los valores logarítmicos de la producción de petróleo respecto de los rezagos distribuidos (10) de la primera diferencia de los valores logarítmicos de la inversión petrolera una vez neutralizados los efectos fijos propios de cada país. Las zonas sombreadas corresponden a intervalos de confianza de 95%.

La producción de los miembros de la OPEP y en particular de Arabia Saudita—el mayor productor de petróleo dentro de la OPEP—también está guiada por factores estratégicos. La OPEP ha buscado explícitamente influir en los precios del petróleo, lo cual sugiere que el mercado del petróleo no es un mercado totalmente competitivo en el cual los productores son atomísticos y dan los precios por sentado. Por ejemplo, ante el aumento de la producción fuera de la OPEP en la década de 1980, Arabia Saudita redujo significativamente la propia durante varios años (gráfico 1.SE.9). Esos recortes de la producción no bastaron para frenar la caída de los precios del petróleo, y Arabia Saudita cambió de dirección en 1986, haciendo bajar los precios aún más (véase Gately, 1986). Algo similar parece haber ocurrido con el aumento de la producción de petróleo no convencional en América del Norte (gráfico 1.SE.10). En los últimos meses, Arabia Saudita ha declarado abiertamente que no recortará la producción frente a la creciente producción de los países que no pertenecen a la OPEP—lo cual a su vez acelera la caída de los precios del petróleo—a pesar de las presiones ejercidas por otros miembros de la OPEP. Algunos analistas sostienen que esta estrategia pretende eliminar del mercado las actividades de extracción de petróleo que son relativamente más costosas. Como se señala más adelante, la producción estadounidense de petróleo se verá afectada en cierta medida por los precios del petróleo a los niveles actuales más bajos, pero no tanto como cierta producción fuera de la OPEP.

Gráfico 1.SE.9.Producción e inversión petrolera dentro y fuera de la OPEP

Fuentes: Estudios y análisis de Rystad Energy y cálculos del personal técnico del FMI.

Nota: mbd = millones de barriles diarios; OPEP = Organización de Países Exportadores de Petróleo.

Gráfico 1.SE.10.Producción e inversión de petróleo convencional y no convencional

Fuentes: Estudios y análisis de Rystad Energy y cálculos del personal técnico del FMI. Nota: mbd = millones de barriles diarios.

Existe la posibilidad de que la producción de petróleo responda con más rapidez que en el pasado a la baja de los precios. La evolución de los precios de equilibrio mundiales—es decir, los precios del petróleo a los cuales es rentable proceder a la extracción—muestra que en la década de 2000 los precios estuvieron muy por encima de los precios de equilibrio hasta el colapso reciente, cuando algunos campos dejaron de ser rentables (gráfico 1.SE.11). A pesar de los costos relativamente elevados del desmantelamiento, la considerable diferencia que ha surgido entre los precios actuales (aproximadamente US$52 el barril en marzo de 2015) y los precios de equilibrio del petróleo terminará conduciendo al cierre de la producción en algunos campos que ya no reditúan. Naturalmente, las medidas activas de reducción de costos y otras que aumenten la eficiencia—como la consolidación de la industria petrolera—limitarán el efecto de la caída de los precios del petróleo en la inversión petrolera y, a su vez, en la producción de petróleo. Además, es probable que los costos promedio de producción del petróleo de esquisto, que han estado alimentando el aumento de la producción mundial, se acerquen ahora a los costos marginales porque las tasas de agotamiento de estos campos tienden a ser más altas que en el caso del petróleo convencional. La distribución espacial de los costos de explotación por barril sugiere que Canadá, el Mar del Norte y el Reino Unido están entre los lugares donde es más costoso explotar campos petrolíferos (gráfico 1.SE.12)14. En consecuencia, el derrumbe de los precios del petróleo afectará antes y con más intensidad a la producción en esos sitios. Un estudio detallado de la estructura de costos asociada a la producción estadounidense de petróleo de esquisto lleva a pensar que la producción de petróleo de esquisto ha experimentado rápidos aumentos de la eficiencia, teniendo en cuenta que no está relativamente tan adentrada en el ciclo de inversión. Las proyecciones de Rystad muestran que la caída de los precios del petróleo

Gráfico 1.SE.11.Evolución de los precios de equilibrio

(Dólares de EE.UU. el barril, al valor constante de 2010)

Fuentes: FMI, Sistema de Precios de Productos Primarios; estudios y análisis de Rystad Energy, y cálculos del personal técnico del FMI.

Nota: PPPEI = precio promedio del petróleo de entrega inmediata. Promedio de las variedades U.K. Brent, Dubai y West Texas Intermediate, con idéntica ponderación.

Gráfico 1.SE.12.Producción petrolera y costos operativos por país

Fuentes: Estudios y análisis de Rystad Energy y cálculos del personal técnico del FMI.

Nota: En las leyendas de datos en el gráfico se utilizan los códigos de países de la Organización Internacional de Normalización (ISO).

Recuadro 1.1.Colapso de los precios del petróleo: ¿Oferta o demanda?

Los precios del petróleo se redujeron a la mitad entre junio y diciembre de 2014. Las implicaciones de esta disminución para la economía mundial dependen fundamentalmente de los factores de base. Si ese retroceso se debe a un aumento de la oferta de petróleo, estimulará el crecimiento mundial a través de varios canales, entre los que se destaca el aumento de los ingresos reales de los consumidores de petróleo. Sin embargo, si se debe a una contracción de la actividad económica, no es más que un síntoma del debilitamiento de la demanda mundial.

No es fácil determinar cuáles son los shocks que están detrás de esta disminución. El petróleo crudo es un bien almacenable y, como tal, un activo real: su precio corriente depende no solo de las condiciones de oferta y demanda imperantes, sino también de las expectativas en torno a las condiciones del mercado. Estas expectativas dependen, a su vez, de numerosos factores, como el panorama económico mundial, pero también influyen en las perspectivas (por ejemplo, el pesimismo sobre la oferta futura de petróleo haría subir los precios y, por lo tanto, enfriaría la actividad). Este recuadro analiza dos métodos útiles para desenmarañar los shocks de la oferta y la demanda que estuvieron detrás del colapso de los precios del petróleo ocurrido en 2014. Como la identificación de los shocks depende del modelo de base, los dos conjuntos de resultados no hacen una evaluación cuantitativa precisa, sino que trazan un panorama amplio de los factores que probablemente hayan contribuido al colapso de los precios del petróleo.

El primer método desanuda los shocks de la oferta y la demanda de petróleo examinando el comovimiento de los precios del petróleo y los precios de las acciones. Específicamente, estima un modelo de autorregresión vectorial (VAR, por sus siglas en inglés) alimentado con datos diarios sobre los precios del petróleo (concretamente, los precios de la variedad Brent de petróleo crudo) y los precios de acciones internacionales (Morgan Stanley Capital International [MSCI] All Country World Index) entre el 2 de enero de 1991 y el 5 de enero de 2015. Los shocks de la demanda y la oferta de petróleo se identifican suponiendo que un shock de la demanda positivo (negativo) está asociado a un aumento (una disminución) de los precios tanto de las acciones como del petróleo, en tanto que un shock de la oferta produce el efecto contrario en los precios del petróleo y de las acciones: el aumento (la disminución) de la oferta de petróleo hace bajar (subir) los precios del petróleo y hace subir (bajar) los precios de las acciones1.

Los resultados indican que el marcado descenso de los precios del petróleo observado desde mediados de 2014 es consecuencia tanto de la oferta como de la demanda, y que la contribución relativa de estos factores va cambiando a lo largo del tiempo. Mientras que la caída de los precios del petróleo entre julio y mediados de octubre de 2014 puede explicarse mayormente en términos de la debilidad de la demanda (gráfico 1.1.1, panel 1), el aumento de la oferta de petróleo fue el factor que más contribuyó entre mediados de octubre de 2014 y comienzos de enero de 2015, ya que fue la causa de alrededor de 64% de la caída de los precios del petróleo durante ese período (gráfico 1.1.1, panel 2)2.

Gráfico 1.1.1.Factores que impulsan los precios del petróleo: Modelo de dos variables diarias, julio de 2014–enero de 2015

(Variación porcentual acumulada de los precios del petróleo en valores logarítmicos)

Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.

Un vistazo a otros episodios revela que el colapso de los precios del petróleo durante la crisis financiera internacional es atribuible mayormente a shocks de la demanda (gráfico 1.1.2, panel 1), en tanto que el colapso de 1986 se debió más que nada a shocks de la oferta (gráfico 1.1.2, panel 2)3. Esta diferencia concuerda con el hecho de que en el episodio de 1986 los miembros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) decidieron incrementar la producción para aumentar su cuota de mercado (Gately 1986).

Gráfico 1.1.2.Factores que impulsan los precios del petróleo: Modelo de dos variables diarias, 1986 y 2008

(Variación porcentual acumulada de los precios del petróleo en valores logarítmicos)

Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.

Nota: OPEC = Organización de Países Exportadores de Petróleo.

El segundo método se basa en un modelo VAR estructural del mercado mundial de petróleo, estimado con datos trimestrales de 1985 a 2014. Incluye cuatro variables: producción industrial mundial (representativa de las condiciones de la demanda mundial), producción mundial de petróleo, existencias de petróleo de los países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), y precio real del petróleo4. El método de identificación es parecido al del método anterior, con más restricciones5. Los precios y la demanda mundial se mueven juntos cuando los shocks afectan a la demanda, y en sentido opuesto cuando se producen shocks de la oferta. Además, si la demanda de existencias aumenta (por ejemplo, debido a motivos precautorios), los precios del petróleo, las existencias y la oferta de petróleo se mueven juntos, en tanto que la demanda mundial se mueve en sentido contrario.

Los resultados llevan a pensar que los movimientos sorpresivos—contemporáneos y pasados—de la oferta y la demanda explican aproximadamente dos terceras partes de la caída de los precios del petróleo ocurrida entre el segundo y el cuarto trimestres de 2014, siendo la oferta responsable de una parte más grande de esos dos tercios (gráfico 1.1.3, panel 1). Los shocks de la demanda de existencias no parecen explicar la caída de los precios durante ese período. Más bien, un shock positivo de la demanda de existencias explica gran parte del aumento efectivo observado de los precios del petróleo en el segundo trimestre de 2014, plausiblemente como resultado del recrudecimiento de las tensiones geopolíticas en Oriente Medio y otras partes del mundo en esa época. Esos shocks positivos de la demanda de existencias persistió el resto del año, neutralizando en parte los efectos negativos de otros shocks en los precios.

Gráfico 1.1.3.Factores que impulsan los precios del petróleo: Modelo de cuatro variables trimestrales

(Variación porcentual acumulada de la desviación logarítmica respecto del precio medio del petróleo)1,2

Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.

1En base a un modelo de autorregresión vectorial estructural (SVAR) de signo restringido que capta la función mediana de respuesta a un impulso correspondiente a la descomposición histórica.

2La diferencia entre la desviación del precio del petróleo y los shocks de identificación es un shock residual no identificado.

El sustancial componente inexplicado (un shock residual del modelo) durante 2014 concuerda con la opinión de que el colapso de los precios del petróleo fue en parte producto de cambios previstos en los fundamentos del mercado del petróleo. El modelo no capta esas expectativas si implican cambios de los patrones respecto de los captados por datos pasados6.

Las descomposiciones de los shocks en episodios pasados de caídas de los precios del petróleo basadas en el segundo método concuerdan con los relatos convencionales. Específicamente, el modelo determina que los shocks positivos de la oferta son el factor principal que explica la caída de los precios del petróleo en 1986, y los shocks de la demanda son el factor principal que explica el colapso de los precios ocurrido a lo largo de 2008 y comienzos de 2009 (gráfico 1.1.3, paneles 2 y 3).

En suma, los resultados de los dos métodos indican que hubo factores vinculados tanto a la oferta como a la demanda que influyeron en el colapso de los precios del petróleo en 2014. Asimismo, sugieren que las actuales condiciones del mercado no explican esa caída en su totalidad. De hecho, Baumeister y Kilian (2015) recalcan las contribuciones de sucesos específicos del mercado petrolero ocurridos antes de junio de 2014 al colapso de los precios del petróleo, en tanto que el segundo método presentado aquí sugeriría que también influyeron los cambios de las expectativas. Es difícil separar los factores vinculados a la oferta y a la demanda dentro de las expectativas, pero las revisiones recientes de las perspectivas de crecimiento mundial de 2015–20 parecen demasiado pequeñas por sí solas para justificar un papel predominante de la demanda en esos cambios de las expectativas. Las estimaciones regulares de la relación elasticidades-precio de la oferta y la demanda a corto y mediano plazo habrían requerido revisiones más profundas de las perspectivas de crecimiento.

Los autores de este recuadro son Samya Beidas-Strom y Carolina Osorio Buitron.1La metodología de identificación a través de restricciones de signos contemporáneas es la de Matheson y Stavrev (2014).2Las estimaciones basadas en otro índice de precios de acciones—el índice MSCI World de las economías avanzadas—prácticamente no muestran cambios respecto del índice de referencia. Las contribuciones relativas de los factores vinculados a la oferta y a la demanda cambian ligeramente si se usan los precios de las acciones en Estados Unidos (Standard & Poor’s [S&P] 500) para captar los shocks de la demanda de petróleo, pero los resultados son cualitativamente parecidos. Los resultados se mantienen firmes también si se excluyen las acciones de empresas energéticas. Las fluctuaciones de los precios de las acciones de empresas energéticas no están necesariamente relacionadas con shocks de la demanda del mercado del petróleo, dado que pueden reflejar cambios de las expectativas en torno a la rentabilidad de las empresas del sector. Por ende, la identificación es más precisa si se centra en los precios de las acciones fuera del sector estadounidense de la energía (se utilizan estos precios debido a la falta de datos sectoriales sobre los precios de acciones internacionales). Los resultados son muy parecidos a los obtenidos con el S&P 500.3El episodio de 1986 se basa en estimaciones del modelo realizadas usando el índice MSCI World, sobre el que se dispone de datos con anterioridad a 1991.4El precio real del petróleo se define aquí como el costo de adquisición del petróleo crudo importado por refinerías estadounidenses, declarado por la Agencia Estadounidense de Información Energética.5El método de identificación se basa en restricciones de signos y sigue a Kilian y Murphy (2014). Los resultados de la VAR son estimaciones actualizadas de la especificación del modelo VAR de Beidas-Strom y Pescatori (2014). Cashin et al. (2014) describen otros métodos que emplean un modelo de autorregresión vectorial mundial (GVAR, por sus siglas en inglés).6Entre otros factores, la escalada de la producción de petróleo de esquisto y de areniscas compactas en América del Norte, el cambio de la función de oferta de la OPEP y el consecuente régimen de precios del petróleo, las expectativas de trastornos de la producción, las tecnologías de reemplazo que reducen la intensidad petrolera, y las variaciones de las tasas de interés reales mundiales no son totalmente predecibles aplicando a los datos patrones que se emplearon en el pasado. Para más detalles, véase Beidas-Strom y Pescatori (2014).

Recuadro 1.2.El papel de los factores cíclicos y estructurales en la desaceleración del comercio mundial

El comercio mundial crece con debilidad desde la crisis financiera internacional, a excepción de un primer repunte en 2010 (gráfico 1.2.1). La anemia del crecimiento económico durante este período, especialmente en las economías avanzadas, está ampliamente considerada como un factor explicativo crítico. De hecho, los errores de pronóstico del crecimiento del comercio mundial y del PIB mundial están sumamente correlacionados. No obstante, el coeficiente crecimiento del comercio/crecimiento del PIB—la llamada elasticidad-ingreso del comercio internacional—también está en baja. De hecho, esta tendencia comenzó antes de la crisis; la elasticidad-ingreso del comercio internacional fue ligeramente superior a 2 en 1986–2000, pero apenas alcanzó 1,3 en 2001–14.

Gráfico 1.2.1.Aumento del PIB real y del volumen de importación

(Porcentaje)

Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.

Este recuadro pretende aclarar los factores que contribuyen a la desaceleración del comercio exterior analizando factores cíclicos—ocurridos en 2012–14—, así como factores estructurales desde una perspectiva a más largo plazo. Es importante cuantificar las contribuciones de estos factores para poder comprender las perspectivas del comercio mundial cuando se afiance el crecimiento mundial, tal como está actualmente previsto.

Factores cíclicos

Durante la crisis financiera internacional se observaron contracciones del producto sumamente sincronizadas entre las economías avanzadas. Las contracciones fueron más marcadas en las economías deficitarias en las que el ajuste externo fue consecuencia de recortes del gasto, como lo muestra el capítulo 4 de la edición de octubre de 2014 de Perspectivas de la economía mundial. El colapso de la demanda y el producto internos en estas economías deficitarias produjo una contracción de las importaciones.

Para cuantificar el impacto de la debilidad de la demanda en las importaciones, se emplea un modelo econométrico estándar que vincula los volúmenes con el PIB de cada país, usando datos de un panel de 18 miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) hasta el segundo trimestre de 20141. El gráfico 1.2.2 muestra los volúmenes efectivos de comercio internacional, las predicciones del modelo y las predicciones de una tendencia lineal. Si la fecha de la reciente desaceleración del comercio exterior se fija a fines de 2011, el crecimiento real acumulado de la importación asciende a 4,6%. La tendencia lineal ajustada al período 1985–2014 predice un crecimiento real acumulado de la importación de 13,2%, casi el triple de lo observado en los datos. El modelo estándar de la importación explica poco más de un tercio de la desaceleración: predice un crecimiento acumulado de la importación de 10% en el mismo período.

Gráfico 1.2.2.Volúmenes acumulados de importación: Datos, modelo y tendencia lineal

(índice, 2011:T4 = 100)

Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.

Nota: IAD = demanda ajustada según la intensidad de importación.

Además de la debilidad de la actividad económica y la lentitud del crecimiento del comercio mundial, los últimos años también se han caracterizado por la anemia de la inversión. Las desaceleraciones del crecimiento de la importación y del crecimiento de la inversión y la exportación podrían estar conectadas. Como la inversión y la exportación suelen tener un elevado componente de importación, la contracción de la demanda de esos elementos de gasto puede producir una contracción de la demanda de importaciones.

Bussière et al. (2013) construyen un indicador de la demanda ajustada según la intensidad de importación (IAD, por sus siglas en inglés) que pondera los componentes del PIB de acuerdo con su intensidad comercial relativa calculada a partir de los cuadros de insumo-producto2. Como lo muestra el gráfico 1.2.2, el modelo IAD, que tiene en cuenta no solo la debilidad de la demanda sino también una recomposición del gasto hacia componentes con menor intensidad de importación, predice un aumento de la importación de 8,6% en 2012–14; o sea, alrededor de la mitad de la brecha entre el crecimiento observado de la importación y lo que implica la tendencia lineal. Por ende, la recomposición contribuyó por sí sola 1,4 puntos porcentuales a la desaceleración, una magnitud significativa teniendo en cuenta que las importaciones aumentaron apenas 4,6% en ese período. No obstante, alrededor de la mitad de la desaceleración de las importaciones dentro de la OCDE registrada durante los tres últimos años aún no tiene explicación; por lo tanto, el análisis pasa a los factores estructurales.

Factores estructurales

Aunque los factores cíclicos explican parte de la desaceleración del comercio mundial, también puede estar en juego la cambiante relación a largo plazo entre el comercio mundial y el PIB. La tasa de crecimiento de los volúmenes de comercio mundial fue aproximadamente el doble de la tasa de crecimiento del ingreso real, representada generalmente por el crecimiento del PIB real mundial en 1986–2000. Este período, conocido como la “larga década de 1990”, parece haber sido excepcional comparado con los que lo precedieron y le siguieron, cuando los volúmenes de comercio internacional crecieron a un ritmo apenas ligeramente mayor que el PIB real.

Aquí, la relación entre el comercio exterior y el ingreso se examina usando un modelo con corrección de errores para estimar la elasticidad-ingreso del comercio exterior a largo plazo (elasticidad del comercio)3.

Los resultados llevan a pensar que en 1970–2013 la elasticidad del comercio a largo plazo fue 1,7. Sin embargo, dentro de ese período, la elasticidad del comercio varió considerablemente (gráfico 1.2.3). En el período 1986–2000, un aumento de 1% del PIB real mundial estuvo asociado a un aumento de 2,2% del volumen de comercio mundial. Esta elasticidad es sustancialmente mayor que la del período precedente (1970–85) y siguiente (2001–13), que registraron una elasticidad del comercio de 1,3.

Gráfico 1.2.3.Elasticidad a largo plazo

Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.

Una descomposición más fina del comercio mundial en sus componentes—manufacturas, materias primas y servicios—sugiere que la fuerza que más impulsó la pérdida de elasticidad del comercio mundial fue la disminución de la elasticidad del comercio de bienes en la década de 2000, atribuible al comercio de manufacturas. Los factores detrás de la disminución de la elasticidad del comercio, sobre todo el comercio de manufacturas, podrían ir desde el proteccionismo hasta la evolución de la estructura del comercio o la demanda agregada. Los datos presentados en este recuadro sugieren que una explicación importante son los cambios de la especialización vertical internacional. La elasticidad del comercio a largo plazo aumentó durante la larga década de 1990 a medida que la producción se fragmentó, a escala mundial, en cadenas internacionales de suministro, y disminuyó en la década de 2000 a medida que este proceso se desaceleró.

China es un buen ejemplo de estas cambiantes relaciones de producción internacional. En gran medida, la cadena de suministro de manufacturas entre China y las economías avanzadas consistió en que China importara piezas y componentes para ensamblarlos en bienes finales que se exportaban a las economías avanzadas. La cuota de importación de las piezas y los componentes utilizados en la exportación china de mercancías bajó de un máximo de 60% a mediados de la década de 1990 a aproximadamente 35% en la actualidad. Esa menor cuota de importación refleja el hecho de que las empresas chinas reemplazaron los insumos extranjeros con insumos nacionales, una determinación que corrobora la existencia de un creciente valor agregado interno en las empresas chinas (Kee y Tang 2014).

Para analizar el impacto de las cadenas internacionales de suministro de manera más sistemática, las elasticidades a largo plazo del comercio de valor agregado en función del ingreso se estiman con septenios móviles y se comparan con las del comercio internacional bruto calculado de la misma manera4. Intuitivamente, si la desaceleración de la expansión de las cadenas internacionales de suministro es un factor que contribuye al enfriamiento del comercio, cabría esperar que la brecha entre la elasticidad del comercio bruto y la del comercio de valor agregado se fuera cerrando a lo largo del tiempo, y que la primera convergiera hacia el valor de la segunda. El gráfico 1.2.4 muestra que las elasticidades mundiales a largo plazo del coeficiente comercio internacional bruto/PIB efectivamente disminuyeron a lo largo del tiempo, acercándose a la elasticidad estimada—más baja y más estable—del comercio de valor agregado.

Gráfico 1.2.4.Elasticidades a largo plazo

(El eje de la abscisa indica el ultimo año del septenio)

Fuente: Cálculos del personal técnico del FMI.

Globalmente, tanto los factores cíclicos como los estructurales parecen haber influido en la reciente desaceleración del comercio exterior. La combinación de debilidad de la actividad económica y recomposición de la demanda hacia bienes con una menor intensidad de importación puede explicar más o menos la mitad de la desaceleración observada. El enfriamiento de la expansión de las cadenas internacionales de suministro, demostrado por la menor elasticidad-ingreso a largo plazo del comercio internacional, también parece haber contribuido a la desaceleración.

Es posible que hayan estado en juego también otros factores que este recuadro no analiza. Entre ellos, cabe mencionar el enlentecimiento de la liberalización del comercio internacional y la reducción de los diferenciales entre los sueldos de las economías avanzadas y los de las de mercados emergentes. Por último, la incertidumbre en torno a la exactitud de los datos sobre el comercio internacional, sobre todo en el sector de servicios, complica la tarea de extraer conclusiones definitivas sobre la verdadera magnitud de la desaceleración del comercio internacional.

Los autores de este recuadro son Emine Boz y Michele Ruta.1El modelo estimado es Δln(Mc,t) = δc + βD Δln(Dc,t) + βpΔln(Pc,t) + εc,t, donde Mc,t, Dc,t, y Pc,t denotan la importación real, la demanda agregada real y los precios relativos de importación, respectivamente. La demanda agregada se mide usando el PIB en esta ecuación de importación empírica estándar.2Boz, Bussière y Marsilli (2014) utilizan este método para aislar el papel que desempeñó la recomposición de la demanda agregada en el período reciente de débil crecimiento del comercio. La demanda ajustada según la intensidad de importación se define formalmente como ln(IADt) = ωC,t ln(Ct) + ωG,t ln(Gt) + ωI,t ln(It) + ωX,t ln(Xt), siendo ω la ponderación que capta el contenido de importación del correspondiente componente del gasto de la demanda final.3Este análisis se basa en Constantinescu, Mattoo y Ruta (2015), que estima la siguiente ecuación: Δ ln (Mt) = α + β Δ ln (Yt) + γ ln (Mt-1) + δ ln (Yt−1) + εt, donde M y Y son la importación real y el PIB real, respectivamente, y £ es un término de error. Este método sigue a Irwin (2002) y Escaith, Lindenberg y Miroudot (2010).4Los datos sobre el valor agregado interno y el valor agregado externo en la exportación bruta a escala mundial del conjunto de datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos—Organización Mundial del Comercio (OCDE-OMC) se remontan apenas a 1995 y abarcan determinados años. Las regresiones utilizan una serie temporal creada por Duval et al. (2014) para interpolar los datos de la OCDE-OMC.
Referencias

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La información sobre el mecanismo de fijación de precios se basa en una actualización de Kojima (2013) para las economías de mercados emergentes y en desarrollo, y supone que las economías avanzadas trasladan por completo los precios internacionales a los precios nacionales.

Las cifras del tipo de cambio efectivo real están basadas en los precios relativos al consumidor.

Las simulaciones pueden ampliarse con desplazamientos de las perspectivas relativas de la demanda agregada. Como los desplazamientos suelen generar movimientos relativamente leves del tipo de cambio, el impacto en la actividad puede medirse añadiendo estos desplazamientos de la demanda, en valores aproximados, al impacto que tiene en la actividad el desplazamiento de las preferencias de cartera.

Tras una revisión de las estadísticas de las cuentas nacionales y utilizando ahora el ejercicio 2011–12 como base, el crecimiento del PIB de India a precios de mercado en 2013 y 2014 experimentó una sustancial revisión al alza.

Sin embargo, en el mismo grupo de países, la correlación de las variaciones del tipo de cambio entre febrero y agosto de 2014 con estas variables es, por el contrario, prácticamente cero, lo cual pone aún más de relieve la dificultad de explicar sistemáticamente los movimientos a corto plazo de los tipos de cambio usando los fundamentos macroeconómicos.

Los errores de pronóstico para el año en curso y el siguiente suelen ser más grandes en la edición de abril que en la edición de octubre del informe WEO. Véase un análisis en Timmermann (2006).

Algunos bancos centrales, incluido el BCE, han optado por tasas de interés ligeramente negativas para los depósitos bancarios, y los rendimientos de los bonos públicos de países como Alemania y Suiza son ahora negativos con vencimientos a plazos aún más largos.

Véase un análisis más detallado en el capítulo 4 de la edición de abril de 2014 del informe WEO.

Casualmente, el Departamento de Energía de Estados Unidos anunció hace poco que reanudará las compras para la Reserva Estratégica de Petróleo.

El análisis presentado en esta subsección se centra en la producción de petróleo crudo y excluye los líquidos y condensados del gas natural y los productos de refinería.

Las series de la inversión y los precios del petróleo están deflactadas con un índice de precios de la inversión fija privada en equipos de minería y de campos petrolíferos en Estados Unidos, tomados del sitio web de la Oficina de Análisis Económico.

Véanse, por ejemplo, Blanchard y Galí (2009), Hamilton (2003), Kilian (2009), y Cashin et al. (2014), que investigan sistemáticamente el papel relativo que desempeñan los factores vinculados a la oferta y a la demanda en los precios del petróleo. Véase Aastveit, Bjørnland y Thorsrud (de próxima publicación), que se centra en el papel de la demanda de los mercados emergentes.

Un productor fluctuante es un proveedor que ajusta la producción con el objetivo de lograr un precio determinado para un producto dado.

Estas estimaciones implican que el abaratamiento del petróleo contemplado en el pronóstico de base del informe WEO estaría asociado a una caída de 14% de la inversión respecto de la tendencia en el primer año, y caídas acumulativas de 30% en tres años y 20% en cinco años.

Esta especificación neutraliza los efectos fijos puntuales de cada país, lo cual a su vez neutraliza características que no varían con el tiempo como las diferencias de las instituciones y la riqueza petrolera entre un país y otro. Por ejemplo, Deacon y Bohn (2000) demuestran empíricamente que el riesgo de propiedad desacelera el uso de los recursos en algunas circunstancias. Por lo tanto, la regresión se basa únicamente en la variación de los precios del petróleo para explicar la variación de la inversión dentro del país. Sin embargo, los resultados deben interpretarse con cierto cuidado, ya que representan correlaciones, no una relación causal.

Otros indicadores de la incertidumbre en torno a los precios del petróleo son los índices de volatilidad del petróleo, que en los últimos tiempos han aumentado con fuerza, si bien el aumento es en parte mecánico y es producto de la caída de los precios del petróleo.

Soojin (2014) y Elder y Serletis (2010), entre otros, investigan el efecto de la incertidumbre en torno a los precios del petróleo en la actividad económica real mundial. El segundo estudio sugiere que el efecto de la incertidumbre es económica y estadísticamente significativo, si bien aún hay dificultades metodológicas para medir la incertidumbre y determinar su impacto al margen de la caída de los precios del petróleo.

La producción de petróleo no convencional, y en particular la de petróleo de areniscas compactas, exige menos costos irrecuperables y, por ende, podría estar sujeta a menor incertidumbre en torno a los futuros precios del petróleo.

Por ejemplo, Kellogg (2014) estima la respuesta de la inversión a las variaciones de la incertidumbre usando datos sobre las perforaciones petroleras en Texas y la volatilidad prevista del precio futuro del petróleo. El autor ha determinado que las actividades de perforación responden a variaciones de la volatilidad de los precios a una escala acorde con la respuesta óptima que prescribe la teoría y que el costo de no responder a los shocks de volatilidad es económicamente significativo.

Anderson, Kellogg y Salant (2014) documentan empíricamente que las variaciones de los precios del petróleo afectan a los incentivos de los productores en el margen extensivo, no en el margen intensivo. En otras palabras, las variaciones de los precios del petróleo afectan a los gastos de exploración y la decisión de invertir en nuevos campos, pero no influyen sustancialmente en la producción de los campos que ya están en operación. Para explicar estos hechos, Anderson, Kellogg y Salant (2014) reformulan el modelo clásico de Hotelling (1931) de la extracción de recursos no renovables como un problema de perforación: las empresas deciden cuándo perforar, pero la producción de los pozos existentes está limitada por la presión de los yacimientos, que disminuye a medida que se extrae el petróleo. El modelo incorpora una regla de Hotelling modificada para calcular el ingreso generado por la perforación descontados los costos, y explica por qué la producción por lo general está restringida.

Estas estimaciones implican que la contracción de la inversión provocada por el retroceso de los precios del petróleo en el pronóstico de base del informe WEO estaría asociada a una disminución de 4,4% de la producción respecto de la tendencia a lo largo de tres años y de más de 10% a lo largo de cinco años.

La producción de petróleo de esquisto en Estados Unidos parece resistir mejor el abaratamiento del petróleo, habida cuenta de los crecientes aumentos de la eficiencia. Sin embargo, las tasas de rendimiento serán significativamente más bajas, y algunas empresas sumamente apalancadas que no se protegieron de la caída de los precios ya sufren problemas financieros y vienen recortando significativamente el gasto de capital y despidiendo a un número considerable de trabajadores.

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